El Frío Cielo Sin Luna
Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.
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Capítulo 10: Preparación Perfecta
En un lugar oscuro, solamente iluminado por las tantas pantallas que mostraban un sinfín de imágenes de diferentes sectores del Seireitei, se encontraba un hombre, el cual no se le podía reconocerse bien quien era realmente… solo se le podría notar lo tan analítico que se encontraba en ese preciso momento, viendo una pantalla en específico que mostraba la imagen de un puente… en el cual se encontraban varias personas en aquel lugar…
Pero, realmente, su mirada estaba centrada mucho más en cierto joven que estaba platicando despreocupadamente con un capitán Shinigami de cabello blanco…
- No creí que estarías tan interesado en ese chico… Aizen-Taichō…
Esta persona, no podía ser ni más ni menos que Sōsuke Aizen, quien conservaba su vestimenta actual de capitán de la quinta división, mirando ahora a la persona que acababa de entrar por aquella puerta.
- Al parecer… puede ser mucho más interesante de lo que puede aparentar…
Contesto sereno Aizen, quien dirigió su mirada hacia la pantalla, mostrado las imágenes de una mujer pelimorada quien hizo acto de presencia en aquel lugar.
- Así que al fin decidió aparecer… esto se pone cada vez más divertido, ¿No lo crees, Aizen-Taichō?
El mencionado ni siquiera tuvo necesidad de decir alguna palabra, solo se limitó a mostrar una sonrisa fantasmal para luego dirigirse hacia la salida de aquel lugar.
- Vayámonos, Gin. Al parecer… hay mucho más trabajo que hacer…
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Daisuke, Yoruichi y el inconsciente Ichigo, quien era llevado como costal de patatas por la mujer, llegaron hasta otro de esos campos de entrenamiento… que estaban escondidos bajo tierra…
Básicamente, un campo igual al de la "Tienda Urahara" y al de la casa de Daisuke… lo único que lo diferenciaba del resto, era el entorno, que eran más rocas por aquí y por allá.
- ¿Por qué no me sorprende?
- Bueno… esto siempre ha sido algo habitual en Kisuke.
Comento Yoruichi, la cual dejó a Ichigo recostado en alguna de las rocas cercanas esperando a que este despertase.
- Entonces… en los próximos días…
- Ayudare a Ichigo a alcanzar su Bankai… en los próximos tres días que nos quedan – revelo la mujer, cosa que dejo un poco sorprendido al rubio no por el hecho de la afirmación…
- Espera, ¿Tres días?
- Así es… en tres días… comenzara la ejecución de Kuchiki Rukia - esta información sí que no la había visto venir Daisuke… realmente, este seguía pensando que la ejecución sería en al menos una semana… - según confirme… la central 46 decidió adelantar la ejecución por el asesinato de uno de los capitanes.
El rubio solo pudo entrecerrar los ojos al escuchar aquella información… era bastante notorio que algo pasaba… y la mujer sabía perfectamente lo que estaba sucediendo realmente…
- ¿Cómo es que Ichigo aprenderá el Bankai?
Yoruichi solo miro fijamente al rubio, el cual no podía evitar sentirse intrigado por la forma en la cual podría liberar aquel poder en el corto plazo de tiempo que queda.
- Hace mucho tiempo… Kisuke invento un objeto, al cual llamo "Tenshintai" (Transferencia Del Cuerpo Del Shinigami), el cual obliga al espíritu de la Zanpaku-tō que sea clavado en aquel artefacto materializarse en el mundo real… dicho método fue probado por el mismo Kisuke, logrando su Bankai en solo tres días, tarea que a cualquier Shinigami de rango capitán le costaría por lo menos diez años de entrenamiento…
- Bien… entonces, ¿En cuánto tiempo estimas que pueda despertar Ichigo?
- No estoy segura… puede que despierte en una hora o tal vez más…
Daisuke quedo pensativo ante la respuesta de Yoruichi… creyendo que ya era hora de volver a entrenar con todo su poder…
- Si Ichigo llega a despertar, avísame lo más rápido posible…
- ¿Qué pretendes hacer?
- Creo que va siendo hora de que entrene un poco… tengo la sensación de que mi poder… todo mi poder, será más que necesario para terminar con todo esto…
La mujer entendió perfectamente a lo que se estaba refiriendo el rubio cuando decía "todo su poder" … por lo cual solo asintió para que al instante Daisuke se quitase el abrigo y se alejase un poco del lugar… claramente, también llevándose dicho abrigo por si llegaba alguna sorpresa.
- Bien… creo que así es más que perfecto para entrenar sin ningún imprevisto…
Ya estando lo suficientemente alejado, Daisuke desenvaino su Zanpaku-tō, la cual ya tenía activado aquel Shikai con el cual utilizo por primera vez contra el hombre del sombrero rayado.
- No creo que haya tanto problema acostumbrándome a esto…
El rubio dio un tajo al aire, empuñando el arma con ambas manos… y crear una ráfaga muy potente que destruyo varias rocas que estaban en dirección del "Ataque".
- Más bien… tengo que encontrar la forma de controlar mi fuerza…
- Hay varias formas de lograr algo como eso, mi señor…
una voz profunda muy conocida por el rubio resonó fuertemente en su cabeza, a lo cual solo dio una sonrisa ladeada.
- ¿Qué propones hacer… Hitsujikai?
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Ya había pasado una hora… una hora en la cual Yoruichi estaba tranquilamente sentada justamente en lo alto de la roca en la cual estaba el pelinaranja todavía inconsciente.
En todo aquel tiempo libre que tenía, no pudo evitar sorprenderse por el nivel en el cual entrenaba rápidamente el rubio.
- Maldición… su Reiatsu es mucho más poderoso que antes… al parecer, utilizar a diestra y siniestra hechizos como si no hubiese un mañana a ayudado a mantener su Reiryoku bajo control… pero su Reiatsu ejerce mucha más presión que antes…
Podía sentir como la presencia del rubio iba de un lugar a otro, lanzado hechizos sin fin y previniéndolos el mismo con su propia fuerza… eso sin contar que no tenía ni la menor idea de cómo funcionaba la Zanpaku-tō del joven.
Antes de siquiera seguir pensando, otro Reiatsu se hizo presente en la mente de la mujer a lo cual esta encendió rápidamente el suyo propio… cesando al instante aquel agitado entrenamiento del rubio.
- Vaya, así que al fin te dignas en despertar…
- ¿Qué…? ¿En dónde estoy…?
Era la voz de un desorientado Ichigo, despertando al fin de su inconsciencia.
- Este en el campo de entrenamiento que Kisuke usaba cuando estaba en la Sociedad De Almas… - como era evidente, el pelinaranja tuvo una mirada más que intrigante al escuchar lo que había dicho la pelimorada – pero no es momento de hablar de eso… es momento de que tu aprendas el Bankai.
- ¿Bankai?
- Así es, Ichigo – de repente, se hizo presente Daisuke, quien llevaba puesto el abrigo negro de Urahara, apareció justo al lado del pelinaranja desconcertándolo – Ya has dominado la forma inicial de tu Zanpaku-tō… Zangetsu. Ahora llego el momento de que domines su forma final.
- ¿Desde cuando estás aquí?
- ¿No recuerdas que también estaba ahí… antes que tú? – Daisuke solo ladeo su cabeza a un lado, haciendo suspirar de molestia a Ichigo por su actitud – Como sea, con aquella liberación… es casi un hecho que puedas luchar y ganar contra Byakuya.
- ¿Y cómo es que sabes esto…? Oh, olvídalo.
Ichigo cayó en cuenta de aquel detalle… la relación que tenía Daisuke con Urahara. Ese hecho era más que suficiente para Ichigo para entender cómo es que su amigo sabía de aquello.
- Y para que logres hacerlo… Yoruichi-san será quien te entrenara para lograrlo.
- ¿Eh? Espera, ¿Y tú que harás?
- ¿Yo? Yo ya terminé de hacer lo que tenía que hacer en este lugar… - el rubio señalo justo detrás de Ichigo… mostrando toda la destrucción que este había causado con su entrenamiento.
- ¡¿Qué demonios…?!
- Ahora, solo ayudare en todo lo que pueda a los demás que siguen libres por el Seireitei…
- Antes de irte... – interrumpió Ichigo a Daisuke, el cual ya se estaba despidiendo y yéndose en dirección a la salida del campo de entrenamiento.
- ¿Sucede algo?
- Aquella vez… cuando desperté mis poderes… - recordaba el pelinaranja en la ocasión en la que estaba atrapado en aquel agujero para despertar sus poderes – Tu estuviste ahí… ¿Verdad?
- ¿En tu entrenamiento con Kisuke-san? Si… estuve más de una ocasión viendo tu progreso…
- No me refiero a cuánto tiempo estuviste mirando… sino…
- Si, Ichigo… si estuve ahí…
Daisuke sabía perfectamente a qué momento preciso se estaba refiriendo Ichigo… a lo cual, afirmo estar ahí presente.
- Tu dijiste que… gracias a mi es que pudiste despertar tus poderes…
- Y eso es más que cierto… gracias a tu Reiatsu, pude despertar el mío propio, a lo cual…
- ¡¿Ya deja de estar evadiendo mi pregunta?! ¡Sabes a lo que me estoy refiriendo!
Luego de un pesado silencio, Daisuke dejo de lado aquella expresión tranquila que siempre llevaba, para luego colocar una de completa seriedad.
- Se a lo que te refieres, Ichigo… gracias a ti, fue que desperté mis poderes… un poder que no pude ser revelado aun…
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Porque podría crear un caos sin igual en el Seireitei.
La pesada respuesta que dio Daisuke, hizo caer en cuenta a Ichigo de la gravedad del asunto… por lo que decidió quedarse callado y no seguir preguntando acerca de aquello.
- Tienes tres días para prepararte… porque ese es el tiempo que falta para que la ejecución de Rukia-san se lleve a cabo - soltó Daisuke, sorprendiendo en gran medida a Ichigo – Espero que en este tiempo que te queda logres dominar el Bankai… y estoy más que seguro que no necesitas saber qué pasaría si no lo llegas a lograr…
- Je… - una sonrisa desafiante adorno el rostro de Ichigo, cosa que dejo algo curioso a Daisuke - Sabes que no necesito saber eso… ¡Porque sin duda alguna, lograre dominarle!
El rubio solo pudo dar una leve carcajada ante la actitud que tenía el pelinaranja… realmente tenía una gran motivación en salvar a Rukia.
- Lo se… - finalmente, Daisuke fue en dirección a la salida para no estorbar en el entrenamiento de Ichigo… o eso es lo que ellos pensaban – Por cierto, dejare para otro momento la paliza que debía darte por robar mis frases… ¿Sabes? Solo las dije para que entiendas lo que realmente importa, no para que le vayas diciendo a todo el mundo.
- ¿No sé de qué hablas? – decía descaradamente Ichigo mientras fingía demencia, a lo cual, Daisuke solo pudo dar otra carcajada para finalmente desaparecer de aquel lugar… todo esto siendo visto analíticamente por Yoruichi.
- ¿Qué es lo que tengo que hacer, Yoruichi-san?
Decía Ichigo, el cual capto la completa atención de la mujer, la cual solo pudo sonreír por lo que estaba a punto de hacer…
- Bien… es hora de comenzar…
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Daisuke, quien activo la invisibilidad del abrigo, estaba paseando por la Sociedad De Almas, claramente, teniendo todas las precauciones posibles para no tener que encontrarse con algún capitán por el camino… aunque, contando con la suerte que este tenía actualmente, era totalmente impredecible lo que pudiese suceder…. Después de todo, se topó con ni más ni menos que con cuatro capitanes en un solo día… y eso que todavía no ha terminado.
- Creo que ya va siendo hora de comenzar con sus asuntos en este lugar, mi señor…
- Pues claro que sí… aunque primero tenemos que encontrar ese departamento de investigación y desarrollo del duodécimo escuadrón del que me hablo Kisuke-san.
Daisuke solo se quedó vagando por un largo rato por el Seireitei, buscando pistas de lugar al que debería ir… para su mala suerte, era como buscar una aguja en un pajar…
Después de todo, ese escuadrón estaba siendo comandado por Kurotsuchi Mayuri, un tipo al cual no le gusta que le estén molestando cualquier tipo de personas… y mucho menos un fugitivo como lo era ahora el rubio.
- Bueno… sabía que no sería para nada fácil encontrar ese lugar…
Pensó con un deje de fastidio el rubio, el cual ya llevaba más o menos unas dos horas caminando, tratando de escuchar conversaciones de varios Shinigamis del lugar… solo para llevarse una gran sorpresa al escuchar una conversación en particular.
- ¿En serio? ¿Adelantaran la ejecución de Kuchiki-san para mañana? – fue los que pregunto un sorprendido pelinegro con un tatuaje de un numero debajo de su mejilla izquierda a un hombre de lentes negros quien asintió a la pregunta.
En una de las casas cercanas, se encontraban bebiendo dos hombres… y estos eran nada menos que los tenientes Iba y Hisagi; platicando como era de costumbre entre aquellos hombres… aunque también lo hacían en compañía del teniente Kira… pero por algunos problemas no pudo ir aquel día, pero el coso era que ambos tenientes no tenían ni la menor idea de lo que estaba sucediendo en aquel momento.
- Ni yo mismo entiendo lo que está pasando… pero fue lo que me dijo Komamura-Taichō – dijo Iba, recordando la conversación que tuvo con su capitán con respecto a los acontecimientos sucedidos.
- Es raro… después del anuncio de que los Ryokas entraron en el Seireitei… no he vuelto a hablar con Tōsen-Taichō – decía pensativo Hisagi, quien trataba de conectar cada uno de los puntos que estaban sucediendo en aquel momento.
- No creo que haya de que preocuparse… Komamura-Taichō lo conoce… así que posiblemente él sepa lo que esté haciendo…
- ¿No crees que es demasiado raro?
- ¿De qué hablas, Hisagi?
- Me refiero… es demasiado repentino todo esto… la invasión de los Ryokas, el asesinato de Aizen-Taichō… luego arrestan a Hinamori-san y a Kira... todo esto…
- No pienses demasiado Hisagi. Es probable que Sōtaichō y los demás capitanes tengan todo esto ya bajo control… ¿Ya oíste que arrestaron a dos de los Ryokas?
Por más que Iba le intentase convencer de que todo estaba bien… Hisagi tenía un mal… muy mal presentimiento de todo lo que estaba sucediendo.
- Creo que será mejor que trabaje un poco… tal vez así deje de pensar en disparates… o tal vez en la asociación de hombres Shinigamis…
- Supongo que estarás bien. Ya es momento de que yo me vaya, ¡Nos vemos luego, Hisagi!
El hombre se despidió para luego desaparecer en un Shunpo en dirección a lo que parecía ser su división, dejando solo a Hisagi, el cual solo pudo suspirar en cansancio por lo que estaba pensando actualmente… el trabajo que tendría una vez que llegase.
- ¿Sabes? Yo también creo que está pasando algo muy raro aquí…
Al momento de que Hisagi escucho una voz completamente desconocida para él, no tardo ni un segundo en alertarse, mirando a todos lados buscando a la persona que hablo.
En la puerta del lugar, estaba nada menos que un completo desconocido para el pelinegro, con un abrigo totalmente negro con la capucha puesta, cosa que no dejaba ver su rostro… pero si unos mechones de cabello rubio que se escapaban de ello.
- Lamento si es un poco repentino, pero…
- Identifícate – Hisagi no dio ni un segundo a hablar al joven, el cual paró si monologo al escuchar la orden dada por el teniente.
- Cierto, soy Daisuke, y vengo en son de paz… - decía despreocupadamente calmado el rubio con tono sereno, cosa que no hizo bajar ni un poco la guardia al Shinigami.
- Nunca te había visto por aquí… ¿Serás uno de esos Ryokas que nos están invadiendo? – la pregunta de Shinigami ciertamente pudo irritar un poco a Daisuke por la forma en que llamo su "operación de rescate", pero no era momento dejarse llevar por ello, por lo cual solo continúo hablando seriamente.
- Para empezar… mi intención con esta "invasión" no es crear pánico en este lugar… simplemente es salvar a una persona que será ejecutada por salvarle la vida a un amigo mío… - ciertamente, esta revelación había dejado extrañado al hombre, el cual no había entendido del todo bien lo que quería decir el rubio… esto debido a que la cantidad de personas que sabían de la causa de la ejecución… prácticamente, eran solo los Shinigamis de rango capitán y algún que otro teniente… por no decir que solamente era Renji el que sabía la verdadera causa.
- Explícate.
- Así que no lo sabes… la causa por la que Kuchiki Rukia será ejecutada.
Decir que Hisagi estaba sorprendido era demasiado poco, debido a que su expresión cambio por completo, solo dejando ver su perpleja expresión.
- Para hacerlo rápido… Kuchiki Rukia le cedió sus poderes de Shinigami a un humano para salvar a su familia del ataque de un Hollow… por desgracia, dicha acción no está permitida por los Shinigami… lo cual conlleva a que Rukia sea juzgada por la central 46.
Gracias a la corta explicación del rubio, Hisagi entendió lo que realmente estaba sucediendo actualmente… solo eran los conocidos que había hecho Rukia en su estadía en el mundo humano… y ahora…
- Pero… como dije en un principio, solo vine a hablar… y esto no es de lo que tengo que hablar.
Ya detectando las intenciones de Daisuke, Hisagi solo asintió seriamente, únicamente para escuchar que es lo que quería decirle aquel rubio.
- ¿Sabes en donde se encuentra el departamento de investigación y desarrollo?
- ¿Eh? – una pregunta que fue en su totalidad fuera de lugar de lo que estaba hablando hace unos segundos el rubio…
Por unos segundos, Hisagi se quedó pensativo, tratando de pensar en que era lo que debería hacer ahora… pero luego de una corta idea, solo procedió a indicarle al rubio en donde se encontraba exactamente dicho lugar.
- Se encuentra justo a la izquierda, un edificio rectangular custodiado por varios Shinigamis en la entrada…
- Perfecto. Agradezco tu…
- Pero… - corto rápidamente Hisagi, dejando algo curioso a Daisuke por lo que haría ahora el teniente – Tu, sigues siendo un Ryoka… por lo cual, mi deber como teniente de la novena división, es cumplir con la orden directa del capitán comandante Yamamoto. Tú, Daisuke…
Antes de que si quiera pudiese continuar con su monologo, Hisagi tuvo que parar por una simple razón… razón la cual Daisuke entendió perfectamente, cosa que solamente lo hizo suspirar pesadamente… realmente se estaba volviendo algo molesto decir eso tantas veces.
- Es solo Daisuke… no hay más.
- ¿Qué? – extrañado el teniente, solo pudo asentir algo dudoso por aquello – Por cierto, soy Hisagi Shūhei, Teniente de la novena división.
Dijo el pelinegro presentándose de mejor forma al rubio, el cual solo asintió como respuesta.
Luego de que Hisagi se aclarase un poco la garganta, tratando de encontrar el mismo ambiente serio con el cual estaba haciendo su monologo.
- Daisuke… mi deber como teniente es mantener la paz del Seireitei… por desgracia, tus acciones traerán todo lo contrario… por eso, pido que te rindas y te entregues.
- Vaya… curiosamente, Shunsui-san me hizo una propuesta similar… - Daisuke trato de decir cada palabra lentamente, haciendo que el teniente se diese cuenta de quien estaba hablando, cosa que lo sorprendió – pero, evidentemente, rechace la propuesta del capitán de la octava división… y para más desgracia, también dejare pasar tu petición, Shūhei-san…
Hisagi tuvo que parpadear varias veces por una simple razón… Daisuke ya no se encontraba en aquel lugar… como si hubiese desaparecido como un fantasma.
- ¿Qué? ¡¿Cómo fue que desapareció?!
- Es una lástima que tenga que irme de esta manera… - dentro de la cabeza del teniente se escuchaba perfectamente la voz del rubio, cosa que sorprendió aún más a Hisagi – Tal vez en algún futuro, siempre y cuando no todo se solucione, es posible que te invite a tomar algo… ¡Gracias por todo, Shūhei-san!
Y la voz del rubio dejo de sonar en la cabeza del pelinegro de la misma forma en que llego…
- ¿Ese fue… el Bakudō #58?
Y así fue como Daisuke logró escapar del pensativo Hisagi, el cual no podía asimilar muy bien lo que acababa de ocurrir… pero ya centrándonos en el rubio, este llegó rápidamente hasta las instalaciones del doceavo escuadrón… para ser más específicos, al departamento de investigación y desarrollo de la sociedad de almas.
- Bueno… solo espero que ese tal Mayuri no se encuentre ahora en ese lugar… no tengo ganas de conocer a otro capitán en estos momentos…
Mirando alrededor del lugar, no es como si estuviese tan custodiado como lo describió Hisagi hace unos minutos atrás… tal vez porque era de noche o por el hecho de la llegada de los Ryokas… sea cual sea la verdadera razón, tenía que aprovechar la falta de seguridad de aquel lugar.
Para alivio y suerte del joven, no hubo ningún problema al entrar en el lugar, realmente, ese abrigo que invento Urahara era demasiado conveniente para estos momentos…
Luego de haber burlado la seguridad a la perfección, entro en el lugar. Buscando el lugar en donde se suponía que era el salón principal o algo parecido… lo más parecido a ello, fue una habitación en donde se encontraban varias personas trabajando, como si de científicos se tratase, mirado cada quien una pantalla diferente, tecleando sin parar los teclados, escribiendo más de mil palabras por minuto…
- Esto será más tedioso de lo que parecía… es una lástima no haberme traído algún dispositivo en el que pudiese guardar la información… pero ya que. Veamos si por aquí hay algo parecido para hacer algo como eso…
Daisuke solo se fue de aquel lugar para seguir viendo alguna otra habitación, esperando a que alguno de esos Shinigamis se descuidase y lograse entrar en el sistema.
Solo fue cuestión de segundos para que el rubio encontrase una habitación, la cual estaba más que protegida por diferentes tipos de seguridad, ya sea por clave de voz, numérica y así por el estilo.
- Maldita sea… parece que perdí mi tiempo en este lugar. Soy un completo idiota por subestimar la seguridad de este lugar…
- Parece ser que toca hacerlo a la antigua, mi señor…
- Oh si… que bien se siente… ir a la biblioteca…
Claramente, era más que notorio el sarcasmo con que había pensado el joven… tan malo era que un aura depresiva se había formado alrededor de este.
No es que odiase aquel lugar o algo por el estilo, al contrario. Daisuke en varias ocasiones tuvo que ir a la biblioteca de la ciudad para buscar muchas de las cosas que este quería saber… por lo tanto, creo una gran afición por leer libros a montones como si estuviese leyendo un manga mensual.
Lo malo de aquel método de investigación del rubio, es que le tomaba mucho, pero mucho tiempo, tanto así que en alguna que otra ocasión, en su infancia, tuvo que quedarse hasta tarde en aquel lugar… pero su pensamiento tuvo que cortar al sentir un Reiatsu más que familiar…
- Uryū…
Daisuke salió tan rápido del lugar utilizando Shunpo para cortar camino entre cada pasillo y otro, lo cual apenas le tomo menos de diez segundos salir de aquel edificio.
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- Tu no me interesas… ya he investigado tanto a tu especie que no puedo encontrar más que basura inservible…
En algún lugar del Seireitei, se encontraba nada menos que Mayuri Kurotsuchi, capitán del duodécimo escuadrón, con su espada liberada en su estado Shikai "Ashisogi Jizō" (Cabeza Asesina De Ksitigarbha), la cual era una espada con un mango de color rosa que, desde la guarda hasta aproximadamente un tercio del mango, el filo adquirió una forma de tridente corto, dorado, curvo y grueso, con una cabeza en forma de bebe cerca de la empuñadura.
El capitán estaba mirando sin emoción alguna al Quincy Ishida, quien traía puesto irónicamente el uniforme estándar de los Shinigamis… pero estaba prácticamente a merced del excéntrico y sádico investigador con intención asesina.
- Te lo preguntaré de nuevo: ¿En dónde se encuentra tu amigo rubio del abrigo?
Era tan claro como el agua el interés especial que tenía el capitán por aquel rubio… sobretodo porque su ego había sido aplastado en solo segundos por culpa de cierto capitán de sonrisa zorruna que lo dejo como un completo idiota… según palabras de Mayuri: "Nada se escapa de mí, porque soy la persona más inteligente que existe…", vaya que todo eso se fue por el retrete aquella noche.
Ciertamente, Daisuke no era la única persona a la que le interesaba actualmente al capitán Kurotsuchi, sino también a la mujer de cabello naranja, Orihime, la cual hace poco había escapado del lugar a petición de Ishida con un poco de ayuda de un Shinigami que salvaron hace poco.
Y no eran solo ellos dos, también no podía faltar el mismísimo Kurosaki Ichigo, el cual demostró tener lo suficiente para que el capitán se interesase en este para sus propios fines científicos.
- Púdrete…
Escupió como podía Ishida, el cual no sabía exactamente la razón por la cual el capitán estaba buscado a su amigo rubio… pero estaba seguro de que no era para nada bueno.
- Ya veo… - Mayuri entrecerró sus ojos al notar que el azabache no le daría la información que este quería, por lo cual, no hizo más que seguir por el camino en el cual hace un tiempo atrás había escapado cierta mujer de cabello naranja… posiblemente para utilizarla para algunos de sus inhumanos experimentos – Por cierto… el ultimo Quincy al que diseccione… un viejo que fue asesinado por unos Hollows, vaya que fue un lindo gesto de aquel desconocido de su parte…
Empezó a decir el hombre, captando rápidamente la atención de Ishida.
Sabiendo que Ishida no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir contra él, pensó que era un acto de clemencia dejar que el joven supiera quien fue el anterior sujeto de pruebas del capitán… futuro que probablemente le esperaría al joven Ishida.
- Era un sujeto para nada interesante… no estoy seguro de cuál era su nombre… pero tengo una foto de cómo se veía antes de utilizarlo.
Del Haori de Mayuri, este saco una foto, la cual mostraba la apariencia que una vez tenía aquel hombre… Ishida Sōken, abuelo y maestro de Ishida Uryū, como también maestro de Daisuke… asesinado por varios Hollows y su cuerpo utilizado para fines desconocidos…
- Ese hombre…- decía lentamente, con un tono que cada vez se llenaba con más enojo y rabia, cosa que llamo la atención de Mayuri – Su nombre era… Ishida Sōken…
- Vaya… así que lo conocías…
De repente, el cuerpo de Ishida se prendió en Reiatsu, cosa que llamo la atención de Kurotsuchi, como también el hecho de que el joven se había liberado de la parálisis inducida por la Zanpaku-tō del capitán.
- Vaya… a tan corta edad y ya puedes utilizar Ransōtengai (Traje Celestial Del Títere Salvaje), impresionante.
Halago el capitán, sabiendo que dicha habilidad era de alto nivel y bastante rara entre los Quincys… a tan corta edad y poder utilizar partículas espirituales y manipular su paralizado cuerpo…
- El… era mi maestro… ¡Yo, Ishida Uryū, te hare lamentar haber profanado el cuerpo de sensei!
- Cambio de opinión, ¡Tú también me interesas!
Mayuri no pudo evitar dar una sonrisa tétrica al imaginarse lo experimentos que podría hacer una vez que Ishida estuviese a su merced en su "sala de juegos", pero, por el lado del Quincy, este agarro con su mano izquierda la parte que sobresalía del guante Sanrei en su muñeca derecha…
- Lo siento, Sensei… también te debo una disculpa, Daisuke-san…
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- Maldita sea… llegue tarde….
Daisuke por fin llego tan rápido como pudo hasta donde se había efectuado el enfrentamiento entre el joven Quincy y el capitán… como paso con Ichigo y Kenpachi, llego justo cuando todo había acabado… el lugar hecho un desastre, pero no tanto como el que dejo la batalla de los Shinigamis….
La única diferencia entre ambas, es que en esta ocasión, si pudo llegar justo en el final del enfrentamiento… mirando como una espesa niebla morada había desaparecido en su totalidad, como también a un Shinigami un tanto extraño con un agujero muy grande… tanto que iba desde la parte posterior de su pecho hasta más debajo de su cintura, y al otro lado, un demacrado Ishida, el cual estaba dando todo su esfuerzo en estar de pie mientras transpiraba pesadamente, y apoyada en una de las paredes se encontraba una mujer Shinigami, de lo que parecía ser de rango teniente por el brazalete en su brazo izquierdo, quien parecía peor que el mismo Ishida.
- ¡Uryū-san!
Rápido como siempre, Daisuke llego hasta colocarse a un lado del joven, el cual llevaba puesto aquel traje tan… Quincy.
- Daisuke-san… Me alegra ver que estas….
Para desgracia de Ishida, este no pudo terminar sus palabras debido a que la fatiga había pagado muy caro en el cuerpo del joven, el cual ya sin fuerzas, iba a caer estrepitosamente en el suelo… si no fuera por la intervención de aquel rubio ya nombrado…
- No sigas hablando… tengo que sacarte de aquí primero…
Los jóvenes tuvieron que parar su dialogo debido a una risa proveniente del capitán Kurotsuchi.
- Así que tú eres ese sujeto del que Ichimaru hablaba… - decía como podía el capitán, mientras que su cuerpo se convertía en una especie de líquido – Es lamentable… me hubiese gustado tenerte como mi sujeto de pruebas principal…
- Sí, claro… y a mí lo mucho que me encantaría que experimentasen conmigo…
Era tan evidente el sarcasmo en el tono del rubio, cosa que su Mayuri hubiese tenido en su forma normal, era más que posible que dicha reacción hubiese sido de completa molestia para este…. Hasta que de repente, un pensamiento paso por la cabeza de este, haciendo que su semblante cambiase un poco.
- Tal vez lo pueda pensar un poco…
Y si, Daisuke había pactado su sentencia de muerte con aquel "veremos", cosa que al mismísimo Mayuri le hubiese sacado una sádica sonrisa… pero en ese momento, no es como si su cuerpo estuviese en las condiciones para responder al rubio.
Ya sin más el capitán tuvo que terminar de irse del lugar para que su cuerpo volviese a su forma normal, cosa que le costaría algunas horas al hombre.
Por parte del Quincy, este paso de tener su mirada cansada a una completamente en blanco.
- Estas completamente loco si piensas estar con una persona como el…
- Perdón, ¿Dijiste algo, Uryū-san?
Fingiendo demencia, Daisuke solo esquivo la pregunta de Ishida, el cual solo pudo suspirar pesadamente… para luego toser de manera poco común, alertando al rubio quien se hacía una idea de lo que pasaba.
- Maldición… ese veneno me comenzó a afectar más de lo que esperaba…
- Con que de eso se trataba esa extraña sensación en el aire…
Antes de que el rubio pudiese llegar al lugar, pudo sentir como el mismo aire del lugar era más diferente de lo habitual, cosa por la cual opto seguir su camino desplazándose en el aire en vez de continuar saltando de techo en techo como estaba haciendo en aquel momento manteniéndose alejado lo mejor posible de aquella extraña perturbación en el aire… y por lo visto, su paranoica sensación fue correcta en esta ocasión.
- Aquí… yo tengo el antídoto para el veneno de Mayuri-sama…
Débilmente dijo con voz monótona la teniente del doceavo escuadrón, a lo cual los dos jóvenes voltearon rápidamente, uno de ellos mirándola con cierto deje de duda, mientras que el otro…
- Esta bien.
Dijo Ishida, entendiendo lo que estaba pasando por la mente del rubio, a lo cual, Daisuke asintió y llevo al joven Quincy hasta la mujer, para que esta de su traje sacase un frasco de color verde.
Antes de que Daisuke dijese algo, Ishida ya se estaba tomando el dicho antídoto… el cual anulo por completo el veneno del capitán Kurotsuchi.
- ¿Por qué haces esto? No es como que si no agradeciera que lo has hecho… pero… somos los enemigos… - Daisuke estaba intrigado por saber que era lo que sucedió para que la mujer decidiese salvar la vida de su amigo… aunque su instinto le decía que había "algo" muy raro allí…
- Ishida Uryū… me salvo la vida de mi castigo por ser una carga ante Mayuri-sama… - Daisuke solo pudo suspirar, debido a que tenía mucha información de muchos de los capitanes que había recolectado hace poco buscando más información del departamento de investigación y desarrollo… por lo tanto, tenía una clara idea de cómo podría llegar a ser el capitán Kurotsuchi con sus subordinados… pero no pensaba que llegase a ser completamente verdad.
- Así que Uryū-san te protegió…- Ya sabiendo cual era la intención de la teniente, decidió que era más que suficiente, a lo cual miro nuevamente a Ishida, notando que ya el antídoto termino de hacer su función – Gracias por tu ayuda, Shinigami-san. Uryū-san, debemos irnos ahora.
- ¿Qué? ¿Pero qué hay de…?
- No se preocupen por mí. Yo estaré repuesta dentro de quince minutos y diecisiete segundos…
Daisuke e Ishida se vieron el uno al otro, sintiéndose un poco extrañados por la exactitud en el tiempo puesto por Nemu… pero decidieron dejar eso así y solo asintieron hacia la mujer, para luego el rubio ayudar a moverse al azabache e ir en alguna dirección alejada de aquel lugar.
- ¿Dónde está Orihime-san?
Daisuke no era un tonto, sabía que si dicha mujer no estaba con Ishida era sola y únicamente porque Ishida debió haberle dicho que escapase de aquella pelea, porque sabiendo cómo era el Quincy, no le habría dicho o hecho alguna otra cosa para que la mujer se apartase de este.
- Esta bien… no hay de que…
- Olvídalo. Ya sé en dónde está.
Sin previo aviso, Ishida fue sujetado desde el cuello de aquel traje Quincy y llevado a rastras por varios segundos hasta llegar a un grupo de Shinigamis, en el cual también se encontraba la mujer a la cual estaban buscando.
Hablado de aquellos Shinigamis, uno de ellos, era nada menos que uno de rango teniente… una alta mujer de cabello de color plata con la insignia de la cuarta división en aquel brazalete.
- ¿Eh? ¿Y quiénes son ustedes?
La mujer no pudo evitar la sorpresa al ver a los dos recién llegados, como también al resto de Shinigamis que se encontraban en el lugar, los cuales solo podían ver a un joven azabache quejarse de cosas como "Avisa antes de hacer cualquier estupidez, ¡Idiota!" y cosas así por el estilo, mientras el otro, un rubio con abrigo negro, solo miraba a los Shinigamis, ignorando olímpicamente las quejas del Quincy.
- ¡Daisuke-san, Ishida-kun! ¡Me alegro de que estén bien!
Decía una alegre Orihime, la cual identifico a ambas personas, quienes dejaron de hacer sus cosas para mirar a la mujer pelinaranja.
- ¡Orihime-san! También me alegro de que estés bien… aunque…
Daisuke miraba atentamente a cada uno de los Shinigamis que estaban con la pelinaranja… pero, por su mente, paso un pensamiento que le hizo colocarse serio, para luego ver disimuladamente a la teniente y luego al Quincy…
- Me hubiese gustado quedarme a charlar… pero no cuento con el tiempo suficiente para hacer algo como eso…
- ¿Daisuke-san?
- Casi se me olvida… Uryū-san…
Sin previo aviso, Daisuke arrojo como si se tratase de un costal al joven Ishida, el cual no pudo reaccionar muy bien a la sorpresiva acción del rubio, quien lo lanzo en dirección hacia los Shinigamis, siendo más específicos, hacia Orihime.
- Ya va siendo hora de que te cures… ¡¿Y quién mejor que Orihime-san?!
- Espera…
Para mala suerte del azabache, el rubio ya no se encontraba en aquel lugar, desapareciendo casi al instante en el momento en que lanzo al joven.
Y de esa forma… todos y cada uno de los compañeros faltantes de Daisuke se encontraban "a salvo".
Haciendo un resumen, teniendo a Chad, Orihime, Ganju e Ishida presos y por ultimo a Ichigo entrenando su Bankai, Daisuke estaba completamente libre para hacer lo que quisiera… sin tener que preocuparse mucho por el bienestar de sus amigos.
No es como si realmente no les importase que estuviesen presos o algo así, es que, a palabras del rubio, es mejor que estén presos, pero a salvos, a que estén libres, pero en peligro.
- Lamento tener que hacer esto… pero no puedo perder una oportunidad como esta.
Daisuke miraba atentamente como aquel grupo al fin se movía, seguramente en dirección al cuarto escuadrón.
- Vaya… se me olvido preguntarle el nombre a esa teniente…
Daisuke solo tenía en cuenta que ellos estarían a salvo por una simple razón… porque, hasta el momento, no había sentido alguna alteración en el Reiatsu de Chad, y sabiendo que este estaba desde hace ya tiempo en prisión…
- Próxima parada, la biblioteca más importante que pueda encontrar en el Gotei 13…
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- ¿Has notado alguna rareza en él, Nemu?
En un lugar completamente oscuro, siendo iluminado débilmente por lo que parecía ser una especie de estanque con un líquido muy cuestionable en él, se escuchó la voz de nada menos que el capitán Kurotsuchi, el cual todavía no terminaba de regenerarse su cuerpo.
Justo a un lado de aquel estanque, se encontraba una bizarramente ya recuperada Nemu, la cual tenía su mismo semblante de siempre, mirando fijamente a ningún lugar en específico.
- Por desgracia, no he podido notar nada raro en el sujeto llamado Daisuke.
- ¿Nada de nada?
- En efecto. El artefacto que había creado para registrar el Reiatsu tras el Reiteki-sō (capa espiritual) creado por Urahara Kisuke no fue efectivo…
Por un momento, la voz de Mayuri había dejado de escucharse, seguramente porque estaba pensando en un sinfín de posibilidades por las cuales su invento había fracasado rotundamente… aunque la respuesta para el capitán era algo mucho más que evidente.
- Así que ese bastardo supuso que haría algo como esto…
En efecto, así es como sucedió. Urahara tuvo que modificar aquel abrigo para que cierto científico maníatico no pudiese leer el Reiatsu de Daisuke, esto en caso de emergencia a que el poder normal del más joven fuese revelado mucho antes de lo que había calculado el sombrerero.
- Qué más da… cuando se termine de reestructurar mi cuerpo, pasaremos al plan "B".
- Entendido, Mayuri-sama…
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Tras una gran búsqueda por todo el extenso Seireitei, por fin Daisuke lo había logrado… por fin encontró aquella biblioteca problemática en la que muchas de las respuestas que tenía se encontraban en los innumerables libros de aquel lugar.
- Maldita y problemática biblioteca… es hora de que comience…
Maldecía silenciosamente aquel rubio, el cual no tardo demasiado tiempo en entrar en aquel lugar, notando como la seguridad a comparación del departamento de investigación y desarrollo era muy diferente… era completamente diferente, de hecho, hasta podría haber entrado en aquel lugar sin el uso del abrigo, y eso era mucho decir.
Ya estando dentro del lugar, miro cada uno de los pasillos secundarios que estaban conectados al salón principal, y al final de aquello, unas escaleras las cuales subían al piso siguiente… y ni hablar de las escaleras que defendían a niveles inferiores…
- ¿Y aquí no hay alguien que vigile esto? ¿O algún mapa con el que me pueda guiar?
En efecto, no había absolutamente nadie en aquel lugar, ya sea porque ya era de noche o por el hecho de que a nadie le gustaba aquel lugar… sea cual sea la verdadera razón, no es como si tuviera suficiente tiempo para pensar en ese tipo de cosas.
- ¿De la forma lenta, mi señor?
- De la forma lenta.
Pensó en voz alta el rubio, quien solo se dirigió al primer lugar que se le ocurrió ir… algo le decía que esa sería una larga… muy larga noche… que bueno que solo fue un pensamiento.
¿Y por qué razón la noche no sería tan larga como se estimaba?
Simple: Ukitake Jūshirō y Kyōraku Shunsui se encontraban en aquel lugar también… cada uno con una larga pila de libros, leyendo atentamente cada página.
- Esto sí que es algo inesperado…
- ¿Se pospondrá la búsqueda para otro momento, mi señor?
- En efecto.
El rubio se escondió lo mejor que pudo… aunque esto solo era por mero instinto, ya que este seguía siendo invisible.
Ya mirando bien las portadas… se dio cuenta que no decía absolutamente nada, por lo cual, si quería saber qué era lo que estaban haciendo aquellos hombres… tenía que leer lo que decía cada libro.
Literalmente, se colocó al lado de los capitanes, quienes todavía seguían leyendo tan centrados en su lectura, dejando de lado toda la realidad.
Esto fue algo más que beneficioso para Daisuke, ya que le permitió leer un poco de lo que contenía cada libro… y vaya sorpresa la que se encontró al ver solo por encima…
- Textos relacionados con la Central 46, como las ordenes que cada uno de ellos dictan; castigos propuestos para Shinigamis desde sexto puesto hasta rango capitán… - la última línea de texto que había leído Daisuke fue lo que más le sorprendió hasta el momento… - La forma de detener el castigo de Rukia-san… el Sōkyoku…
Era algo en lo cual Daisuke no pensó desde un comienzo… solamente llevarse a Rukia y ya, no era una opción ahora, por lo cual, tratar de encontrar una forma de repeler aquella arma legendaria para que no llegase a cumplir su función y terminar de salvar a Rukia…
- Tengo que irme de aquí… ahora.
Ahora, se preguntarán: ¿Por qué demonios Daisuke no hablo con Ukitake y Kyōraku para ayudarse mutuamente?
Simple, Daisuke todavía seguía siendo un fugitivo y los anteriormente nombrados eran nada menos que capitanes del Seireitei… y que no uno, sino dos de ellos colaborasen con un prófugo de la "justicia" … ¿Desde qué punto se vería realmente bien algo como eso?
Ya era malo que ambos capitanes hicieran algo como eso… pero, empeorar aún más la situación en la que se estaban metiendo… Lo más lógico que pensó el rubio en ese momento era no ser una carga mucho peor para los capitanes.
Ciertamente, lo que estaban haciendo los capitanes actualmente ya era algo en lo que se podría considerar como "Traición", pero, viéndolo de otra forma, solo era un capitán que hacia todo lo posible para que uno de los subordinados bajo su mando no fuese ejecutada injustamente… mientras que el otro… realmente no tenía ni la menor idea de por qué Kyōraku ayudaba a Ukitake… ¿Tal vez por ser buenos amigos? Posiblemente, o por el hecho de que descubrió algo que nadie más noto…
Sea como sea, era mejor que Daisuke saliese de aquel lugar de una buena vez… pero antes de si quiera tocar la puerta…
- ¡Deténgase, mi señor!
- ¿Paso algo, Hitsujikai? - para Daisuke, era completamente raro escuchar de esa forma a la voz profunda perteneciente a su Zanpaku-tō.
- No salga por la puerta principal por nada en el mundo…
Bien, la cosa ya se había vuelto un poco rara… hasta que Daisuke por fin lo noto… había alguna especie de barrera puesta por todo el lugar… una barrera que impedía la entrada o salida de las personas/almas de aquel lugar.
- ¿Pero cuando…?
Y ahí fue cuando pudo notar como en el barandal del siguiente piso se encontraba una mujer de lentes y con el brazalete perteneciente al teniente del octavo escuadrón…
- Entonces… ella lo había colocado… seguramente justo después de que yo llegase hasta este lugar… pero si lo vemos bien…
Realmente, no tenía un poco de sentido lo que el rubio estaba pensando en ese instante, ya que, evidentemente, los capitanes llevaban mucho tiempo leyendo y leyendo en aquel lugar… por lo cual, sería muy ilógico que al momento de que el rubio llegase al lugar es justo el momento en que la teniente decidiera colocar la barrera…
También estaba aquella suposición de que los capitanes hubiesen llegado segundos antes que el rubio… pero eso sería algo mucho más que conveniente…
- ¿Entonces… la barrera me dejo pasar o no me detecto?
- Puedo percibir… que esta barrera es del tipo sensorial… una de esas que pueden sentir el Reiatsu de las personas que traspasasen aquella barrera, mi señor… - explico la voz distorsionada, haciendo que Daisuke se diera cuenta de la verdadera finalidad de aquella barrera puesta.
- No puedo creer lo tan agradecido que tengo que estar con Kisuke-san por darme este Reiteki-sō…
Teniendo mucho más cuidado, Daisuke abrió la puerta lentamente… lo suficiente para que ninguno de los presentes se diese cuenta de aquello, para luego salir casi sin ningún problema de aquel lugar.
- ¿Por qué dijiste que me detuviese?
- Solo estábamos asegurándonos de que no hubiese nada raro en la barrera…
A las palabras dichas por la voz profunda, Daisuke cayó en cuenta de lo tan descuidado que estaba siendo en ese momento, a lo cual asintió internamente, dando las gracias por la advertencia.
Ya estando lo suficientemente alejado de aquel lugar, pensó en que sería una buena idea avisarle de lo que estaba sucediendo a cierta pelimorada… pero tal como llego, así se fue. Esto se debe a que la mujer estaba completamente ocupada entrenando a Ichigo para conseguir su Bankai… y ahora con el recorte de tiempo que había actualmente era mejor no interrumpir por nada en el mundo su entrenamiento.
Lo único que le quedaba hacer al rubio era únicamente esperar hasta el siguiente día… pero las sorpresas por ese día probablemente no terminarían ahí… ya que, un poco más apartado del lugar pudo sentir dos poderosas presiones espirituales…
- ¿Y esto? ¿No son Reiatsu de por lo menos Shinigamis de rango capitán?
Sea cual sea la verdadera proveniencia de dichas presiones, era mejor averiguar lo que estaba sucediendo… después de todo, esta visita a la Sociedad De Almas estaba tan llena de sorpresas como de interrogantes por los sucesos y acciones que pasaban… en menos de una semana.
De camino al lugar, pudo ver como tres Shinigamis iban por el lugar… precisamente, los tres eran nada menos que tenientes… cosa que dejo un poco intrigado al rubio, el cual continuo su camino para encontrar la respuesta que quería… sobra decir que fue algo inesperado ver lo que estaba sucediendo.
Una batalla entre capitanes.
- ¿En serio? ¿No se supone que ambos son del mismo bando?
Y esto era lo último que pensó ver Daisuke en su estadía en la Sociedad De Almas… pero de repente, Daisuke tuvo un vago recuerdo del día en que llegaron a aquel lugar… el día en que se encontraron con un capitán tratando de matarlos…
- ¿Ese no es el mismo Shinigami que quería matarnos hace unos días atrás?
En efecto, se trataba de esa misma persona… Ichimaru Gin, quien se encontraba peleando con el capitán más joven del Seireitei actualmente, Hitsugaya Tōshirō.
- ¿En serio piensas que peleando se arreglará todo esto?
- ¡¿Ya deja de jugar con nosotros?!
Ambos capitanes, para sorpresa del rubio estaban luchando con sus armas en su estado Shikai, la de Gin no parecía tener algún cambio notable, salvo la forma voluntaria en al cual podía extender y contraer su Zanpaku-tō, en cambio, la de Tōshirō si se veía muy diferente, ya que esta tenía una cadena en el pomo de la empuñadura que conectaba con una luna creciente de metal.
- ¿De que estas hablando? ¿Piensas que yo fui quien altero la carta de Aizen- Taichō para Hinamori-chan? Después de todo, fue ella misma quien había visto a nada menos que a él mismo en persona escribir aquella…
Sin dejar terminar de hablar a Ichimaru, el bajo capitán se abalanzo en dirección a su contrincante, el cual bloqueo el zarpazo lateral de Hitsugaya con mucha facilidad.
- Te he dicho… que dejes de jugar…
El notorio cambio de clima en el ambiente se hizo notorio, ya que Hitsugaya empezaba a crear mucho… demasiado hielo de su espada, cosa que Daisuke veía analíticamente.
- ¿Sabes? No creo que ninguno de nosotros tenga mucho tiempo para perderlo en una pelea sin sentido…
Dicho esto, Ichimaru toma mucha distancia de Hitsugaya, el cual trataba de que la furia no nublase su forma de pensar.
- Además… no es como si tuviese tiempo para estas cosas… no veremos en otro momento, Hitsugaya-Taichō.
Al decir aquellas palabras, el capitán desapareció del lugar sin dejar rastro alguno, cosa que solo hizo suspirar de molestia al peliblanco menor.
- No creas que esto se quedará así… descubriré la maldita mierda que sea que estés planeando…
El capitán más joven no tuvo necesidad de retirarse con tanta prisa, después de todo, no es como si realmente tuviese algo que hacer, por el momento…
- ¿Qué demonios significa esto? - pensó en voz baja Daisuke para sí mismo… esto realmente no tenía ningún sentido… salvo solo uno, y era el que menos esperaba que fuese para el rubio…
- Muchas cosas como a la vez ninguna… Daisuke…
A un lado del rubio, se encontraba nada menos que el mismo capitán del tercer escuadrón… Ichimaru Gin, sorprendiendo en gran medida de que aquel hombre lo haya podido ver, a lo cual, este tomo distancia rápidamente del capitán.
- ¿Cómo…?
- Ese abrigo que tienes… puede que termine haciéndote invisible… pero eso no significa que no se pueda oír lo que dices…
Daisuke sabiendo que era más que insignificante en ese momento, decidió desactivar la invisibilidad en aquel momento… aunque era algo raro ver aquella expresión que enmarcaba la cara de Ichimaru… esa sonrisa zorruna no decía nada bueno.
- Supongo que este es el momento en el que me dices que me entregue…
- Al contrario… no te diría algo tan simple como eso. Realmente no me importa si te arrestan o terminas de salvar a Rukia-chan…
Daisuke se mantuvo completamente serio ante las palabras de aquel capitán, claramente estaba sorprendido de la forma en la que Ichimaru hablaba… importándole menos lo que sucediera con la ejecución o con él mismo.
- ¿No era el deber de un capitán hacer que me arresten o algo parecido?
- Realmente, los capitanes hacen ese tipo de cosas… siempre y cuando los intrusos sean considerados una verdadera amenaza… y yo más te veo como un aliado…
Daisuke solo pudo entrecerrar sus ojos ante la inminente sospecha que tenía sobre aquel hombre… podía sentirse fácilmente que algo en todo eso estaba mal… muy mal…
- ¿Un aliado? Aun si eso significo atacarnos justo al encontrarnos, ¿Me puedes considerar un aliado? – sin embargo, siendo un juego o no, Daisuke solo decidió seguir la corriente con lo que estaba pasando.
- Cierto… lamento aquel mal entendido. Aunque, actualmente, mi posición no es muy buena que digamos… así que solo se puede quedar así sin más… Vaya, ya se me está haciendo tarde.
Sin si quiera tratar de despedirse, Ichimaru desapareció de aquel lugar de la misma forma en que apareció, dejando a un más que pensativo Daisuke, el cual trataba de procesar cada una de las palabras que escucho de parte de Gin.
- ¿De verdad esto tiene sentido…? Creo que realmente, sería bueno de mi parte informar a Yoruichi-san de lo que está sucediendo… o tal vez…
Daisuke desapareció nuevamente de aquel lugar, activando una vez más la invisibilidad del abrigo como también utilizando Shunpo para llegar hasta el campo de entrenamiento subterráneo.
- Un aliado, ¿Eh…?
Detrás de una de las tantas casas de aquel lugar, un peliblanco salió de entre las sobras, quedando un poco curioso de lo que sucedió hace unos instantes.
- Será mejor vigilar de cerca no solo los movimientos de Ichimaru, sino también de aquel Ryoka y de Hinamori… algo me dice que tengo que apresurarme si no quiero que algo malo llegue a suceder…
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- ¿Estás seguro de que si lo que averiguaste es cierto?
- Completamente cierto, Yoruichi-san…
Daisuke no tuvo más remedio que hablar con Yoruichi, quien estaba un poco alejada sentada en la cima de una de las rocas más altas supervisando el entrenamiento de Ichigo para liberar su Bankai.
La razón por la cual estaban tan alejados del pelinaranja, este debía concentrarse única y exclusivamente en entrenar, por lo cual, el rubio tenía activada su invisibilidad, por ende, Ichigo no sabía nada de lo que estaba sucediendo en ese momento… salvo el repentino corte de tiempo que tuvo la ejecución de Rukia, esto debido a que cierto pelirrojo había llegado al lugar repentinamente… pero este solo vino por un único motivo: liberar su Bankai.
Ahora, Daisuke tuvo que hacer un resumen muy detallado a Yoruichi de cada una de los acontecimientos, desde que se fue y se encontró con los dos primeros tenientes hablando tranquilamente, la batalla entre Mayuri e Ishida, aunque solo fue el final… hasta terminar con el pequeño encuentro entre Ichimaru y Hitsugaya.
A todo esto, Daisuke no dijo ni una palabra de su intromisión en el departamento de investigación y desarrollo ni tampoco el de la biblioteca, por ende, no dijo nada de nada de lo que posiblemente estaban planeando Ukitake y Kyōraku…
- Ya veo…
- ¿Y qué tal le va a Ichigo?
Para desgracia de Daisuke, no obtuvo ninguna respuesta por parte de Yoruichi, cosa que el joven entendió a que se estaba refiriendo…
- Lento como siempre… pero sabiendo como es Ichigo, puede que llegue a dominarlo antes de que Rukia-san sea ejecutada.
- Si… eso sería tan conveniente…
- Es raro ver la forma física que tiene la Zanpaku-tō de Ichigo…
- Bueno, la forma física que tiene cada Zanpaku-tō representa una parte del alma del usuario…
- Bueno… es demasiado diferente de lo que yo estaba pensando que realmente sería… bueno, no una especie de viejo de apariencia melancólica entrenándolo de esta forma… es… tan…
Daisuke no tenía ni la menor idea de que decir… pero, en lo más profundo de su ser… algo en aquel aspecto… se le hizo mucho más extraño de lo que llegaba a ser… una especie de sensación paranoica que fluctuó en lo más profundo de su alma…
- Je… sea como sea, creo que será mejor que presione mucho más el entrenamiento de ese terco cabeza de zanahoria…
Daisuke solo pudo mostrar una sonrisa fantasmal… literalmente, para luego dar media vuelta y dirigirse hacia la salida de aquel lugar.
- Sé que no será necesario que lo diga… pero, aun así, lo diré. Yoruichi-san… has todo lo que puedas para que Ichigo domine su Bankai.
Luego de aquellas palabras finales, el rubio termino de desaparecer de aquel lugar, a lo cual la mujer solo pudo mostrar una sonrisa en su cara.
- Creo que ahora entiendo el interés que tienes en el… Kisuke… pero, si tu estas interesado… eso significa que "ellos" también se interesaron en el… maldita sea… como me molesta que no me digas lo que estas planeando…
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Nos encontramos ahora en una de las tantas cárceles que estaban repartidas por toda la segunda división, y aquí metidos tranquilamente se encontraban nada menos que Ishida, Chad y Ganju, este último hablaba sin parar una y otra vez en busca de conversación con Chad, el cual solo respondía con respuestas cortas como "Si", "Así es", "Bien" y cosas por el estilo.
- Esto es extraño… ¿Por qué decidirían adelantar nuevamente la ejecución de Kuchiki Rukia? ¿Qué demonios quiere ese desgraciado de Kurotsuchi estaba tan interesado en Daisuke? Sea como sea, estoy casi seguro de que muchas cosas raras y bizarras están ocurriendo… ¿Y nadie se ha dado cuenta?
Ishida estaba pensando lo mejor que podía… ya que, poco podría hacer ahora debido que al activar el guante Sanrei… tanta fue la sobrecarga de poder que Ishida evoluciono… pero a costa de ello… sus poderes ya no existían…
- Espera un segundo…
Ishida abrió sus ojos de repente, cosa que notaron ambos acompañantes, a lo cual el azabache coloco su mano en el suelo, sintiendo un ligero temblor…
- ¡Cuidado!
Alerto el Quincy, a lo que Chad y Ganju hicieron caso, para luego alejarse de una de las paredes y cubrirse lo mejor que podían… esto debido a que un alto hombre la había atravesado por completo, captando la completa atención de los presentes.
- ¿Son ellos?
Pregunto el hombre que había atravesado la pared… Zaraki Kenpachi, quien venía acompañado de nada menos de Orihime, quien estaba agarrada del hombro del sádico capitán.
La razón por la cual Orihime no se encontraba en la misma celda que los hombres… era exactamente por eso mismo. Cada celda estaba dividida en hombres y mujeres, por lo que era más que evidente aquella razón.
- ¡¿Inoue?!
Exclamaron sorprendidos Ishida y Chad, quienes no tenían ni la menor idea de cómo se las arreglo la mujer para lograr escapar… o para terminar siendo ayudada por un capitán.
- ¿Así que ellos son los compañeros de Kurosaki?
Un poco más atrás, llegaron dos personas más.
Uno de ellos, un joven de estatura media y complexión delgada con ojos de color lila y cabello negro lacio y brillante; su aspecto confiere cierto aire afeminado… aunque no era para tanto. Lleva puesto el uniforme estándar de los Shinigamis, con la adición de unos complementos de tela naranja sobre su antebrazo derecho y su cuello, unidos por una tira del mismo color. No obstante, no era el único accesorio, ya que su rasgo más distintivo son unas pequeñas plumas de color rojo y amarillo que luce en sus pestañas y la ceja de su ojo derecho. Ayasegawa Yumichika, cuarto asiento de la undécima división estaba presente en aquel lugar.
La otra persona, un hombre alto y de complexión atlética… y con una brillante calva… lo cual seguramente sería de burla en diversas ocasiones para aquel sujeto… pero siguiendo con la descripción, tiene dos manchas rojas al lado de los ojos hechas posiblemente hechas con pintura de guerra. Aparte eso, si vestimenta era la actual de los Shinigamis, sin ningún accesorio aparente. Esta persona… fue el primero que se encontró con Ichigo en su llegada al Seireitei… el tercer asiento de la undécima división… Madarame Ikkaku.
- ¡Ah, eres el tipo feo que me intentaba matar hace poco! – dijo Ganju, llamando la atención de Yumichika, el cual reconoció al instante al más joven del clan Shiba, cosa que le hizo dar un tic nervioso a Shinigami referido.
- ¿Eh? ¡¿A quién le llamas feo, imbécil?! ¿Es que no sabes apreciar la belleza de una persona?
- ¿Belleza? ¡¿A eso le llamas belleza?! ¡Yo…!
- Dejen de hacer tonterías… - el ambiente se había puesto mucho más pesado de lo normal, esto debido a que el capitán incremento un poco de su Reiatsu en el ambiente para poder detener el pleito infantil, cosa que dio resultado casi instantáneo – Ahora a lo que vinimos, mocosa.
- Ah, cierto… ¡Vamos a detener la ejecución de Kuchiki-san!
Ganju, Chad y sobre todo Ishida, no podían evitar estar tan sorprendidos por la declaración que había dado Orihime como el hecho evidente tener a nada menos que a un capitán como aliado… claro, esto sin contar a Urahara y Yoruichi, los cuales, por el momento, los más jóvenes del lugar no tenían ni la más remota idea de su estado como excapitanes exiliados.
- ¿Cómo podemos…?
Ishida estaba a punto de hablar... cuando se dio cuenta de un hecho muy notorio… ya no había nadie en el lugar, cosa que le hizo sacar una gota de sudor nervioso al pobre azabache, el cual quería confirmar la verdadera causa de la ayuda de aquellos Shinigamis, una lástima que no sería conocida prontamente el origen de la ayuda de los nuevos aliados…
Un poco más alejados de aquella cárcel, estaban corriendo aquel grupo en dirección a la colina del Sōkyoku para detener a tiempo la ejecución que estaba a punto de comenzar.
- Mocosa, dijiste que sería probable que tus dos amigos, Ichigo y el otro, estuvieran por aquí cerca…
- Lo siento. Se me olvidaba que Daisuke-san logro escapar en el momento en que nos detuvieron y Ishida-kun y a mi… y en cuanto a Kurosaki-kun…
- Ya que… mejor vamos hasta la colina… es posible que esos mocosos traten de rescatar a esa chica.
Kenpachi realmente le importaba un bledo lo que sucediese con Rukia, sea cual fuera el resultado, no era algo que le llamase la atención.
Por el contrario… Ichigo ya había llamado la atención del sádico hombre desde el principio… por lo cual, no era un secreto para nadie el interés de aquel hombre tenía en el pelinaranja.
Y, aunque no fuese posible, también tenía cierta curiosidad por Daisuke… esto se debe única y exclusivamente a la pequeña Yachiru, quien estaba colgando del hombro en el que estaba anteriormente Orihime, esto debido a que ella comenzó a correr por su propia cuenta.
Como sea, Yachiru era la razón del interés del sádico en el rubio… y todo por una simple y llana conversación que la niña de pelo rosa tuvo con el joven rubio… conversación que era casi un hecho que le fue contada al Kenpachi…
"Nah… yo ganaría…"
- De solo recordarlo… ¡No puedo evitar emocionarme!
Kenpachi ya tenía bien en claro lo que tenía que hacer… encontrar al rubio, retarlo a una batalla y esperar que sea tan emocionante como la que tuvo con cierto pelinaranja… pero antes de que todo aquello pudiese ocurrir, primero tendría que ocuparse de unos cuantos inconvenientes…
Dos capitanes estaban cerrando el paso al grupo… Kaname Tōsen y Komamura Sajin, como también un poco más atrás de ellos se encontraban sus respectivos tenientes, Hisagi Shūhei y Tetsuzaemon Iba.
- No puedo dejar que alguno de ustedes interfiera con la ejecución de Kuchiki Rukia… ella tiene que pagar por su crimen como dicta la justicia del Seireitei… - empezó hablando Tōsen, el cual ya llevaba su Zanpaku-tō desenfundada desde un principio… de no ser por Zaraki el moreno hubiese seguido con su dialogo, ya que el sádico hombre lo interrumpió de forma cortante… literalmente.
- Saben… no tengo tiempo para quedarme a jugar con insectos como ustedes… ¡Pero me importa un bledo! Quiero saber si ustedes dos son capaces de detenerme…
El hombre ya tenía una ancha sonrisa en su rostro, pero realmente, esta acción no fue la que sorprendió a los presentes, claro, a excepción de los miembros del escuadrón dirigido por aquel hombre, los Ryokas no tenían ni idea de lo que estaba queriendo decir aquel hombre.
- Ustedes… - dijo Zaraki, refiriéndose específicamente a los ya mencionados Ryokas - ¿No tienen algo mejor que hacer en vez de estar congelados como unos idiotas?
Todos entendieron perfectamente lo que trataba de decir Kenpachi cuando dijo aquella pregunta… a lo cual, ninguno de ellos siguió perdiendo más tiempo y fueron en dirección a la colina de Sōkyoku.
- ¿En serio tratas de ayudar a escoria como esa, Zaraki? Realmente… no entiendo cómo es que un hombre como tu puede llamarse a sí mismo capitán…
- Ya cállate de una vez. Hablas demasiado…
Zaraki sin previo aviso, nuevamente, dio otro tajo hacia el moreno, pero esta vez fue bloqueado por el capitán Komamura.
Justo por encima de aquellos capitanes, pasaron sobrevolando los dos tenientes de la séptima y novena división, en dirección a detener a los Ryokas… pero estos fueron interceptados por el tercer y cuarto asiento de la onceava división…
Ya dejando de lado aquella pequeña disputa entre divisiones, volvemos con el grupo de rescate, el cual solo se pudo reducir a nada más tres cuatro personas… los cuales al estar casi llegando a unas escaleras laterales que tenía aquella colina, otros dos Shinigamis hicieron acto de presencia para interceptar el paso.
Una mujer de estatura baja sin complejo alguno, cabello corto de color rubio oscuro y ojos azules. Aunque viste el uniforme Shinigami estándar, este tenía agregado a su indumentaria unos guantes y un cuello de camisa de color blanco que le dan un aire un poco más elegante y sofisticado. Ella era la hermana menor de la teniente Kotetsu Isane, Kotetsu Kiyone, miembro del treceavo escuadrón.
El otro, un hombre alto, piel bronceada y cuerpo musculoso, con el pelo corto de color negro y pequeños ojos del mismo color. Algo que ciertamente era un poco de casualidad… es que tenía el ceño fruncido, seguramente lo tenía continuamente, así como una prominente perilla y unas patillas muy cuidadas. La indumentaria de este hombre es la típica de un Shinigami, aunque en su caso añade unas bandas de tela blanca anudada tanto en torno a su frente como alrededor de sus hombros a moto de tirantes. Esto hombre es Kotsubaki Sentarō, miembro del treceavo escuadrón.
Una similitud que compartían ambos Shinigamis recién descritos… es que comparten, valga la redundancia, el puesto de tercer asiento de su división perteneciente.
- Ustedes deben de ser lo llamados Ryokas… - decía el hombre, el cual tenía su mirada seria puesta en el grupo recién llegado… pero toda esa seriedad se vino abajo de un momento a otro.
- ¿En serio, Sentarō? ¿No te das cuenta de que son realmente ellos?
- ¡¿Y cómo rayos se supone que lo voy a saber?!
- ¡Por las descripciones que nos dieron los demás tenientes! A menos que no hayas prestado atención… de nuevo…
- ¡Repite lo que dijiste!
Cierta discusión saco una enorme gota de sudor a los que presenciaban la escena… en un momento tan crítico como este… y se lo tomaran tan a la ligera…
- Bueno… es mejor que aprovechen esta oportunidad para escapar, ¿No creen?
Justo cortando aquella escena, llego al lugar nada menos que un rubio muy conocido para los Ryokas… luego de haber hecho todo lo que tenía que hacer, Daisuke por fin había entrado en escena… y en un gran momento.
- ¡Daisuke-san!
- Hadō #57: Daichi Tenyō
Dijo repentinamente el rubio, a lo que, con sus brazos extendidos hacia adelante, varias rocas provenientes de distintos lugares comenzaron a levitar… haciendo una especie de subida mucho más rápida a aquella alta montaña.
- ¿Eh? ¿También sabe usar el Hadō #57? – decían perplejos Sentarō y Kiyone, los cuales habían reunido un poco de información de aquel rubio gracias a que pudieron presenciar parte del pequeño encuentro que este tuvo con Byakuya el día anterior… pero esto realmente era demasiado para que creer lo que estaba procesando su mente en estos momentos.
- ¿Qué están esperando? El juicio empieza en menos de cinco minutos…
Claramente, Daisuke incitaba a sus amigos que no siguiesen ahí parados y fueran de una vez por todas a detener la ejecución… pero en todo eso, no podían evitar pasar algo por alto…
- ¿Qué pasa contigo? A caso no piensas en rescatar a…
- ¿Y quien crees que se quedara a hacerles algo de tiempo para que ustedes detengan el juicio, Ganju? – corto rápidamente Daisuke las palabras del joven Shiba – ahora queda un poco más de cuatro minutos…
Al decir eso último, el grupo de Ryokas no pudo objetar nada en contra de Daisuke, a lo cual, todos comenzaron a saltar de una piedra en otra hasta poder llegar a la cima de la montaña, dejando atrás al rubio contra aquellos dos Shinigamis… pero no notaron el hecho de que el rubio había dejado aquel lugar justo en el momento en el que el grupo llegó a la cima…
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Kuchiki Rukia, la mujer que sería ejecutada en solo minutos, estaba caminando con una mirada completamente vacía hacia aquellas columnas, en las cuales esta sería nada menos que ejecutada con aquella arma… el Sōkyoku, dicha arma era la razón del origen del nombre de aquel lugar.
Unos instantes antes de llegar a aquel lugar, tuvo un pequeño encuentro con el capitán de la tercera división, Ichimaru Gin, el cual solo se divertía haciéndola romperse mentalmente al ilusionarle con la forma de poder salvar a sus amigos que habían venido a su rescate… pero todo termino siendo una cruel broma de parte del capitán peliplata.
Actualmente, la mujer se encontraba ya puesta en el centro de aquellos pilares, para que otros mucho más pequeños levitasen en sus brazos y pies.
En el lugar estaban presentes menos de los capitanes que se estimaba que estarían… Suì-Fēng, Unohana, Byakuya, Kyōraku y el mismísimo Yamamoto, eran los que conformaban la lista de capitanes presentes, mientras que Sasakibe, Ōmaeda, Isane y Nanao eran los tenientes presentes.
También, minutos antes de que se diera comienzo a la ejecución, Byakuya tuvo un rápido enfrentamiento contra su teniente, Renji, el cual le plantó cara con su recién aprendido Bankai… debido a que dicho Bankai era demasiado "Verde", no pudo adaptarse al Bankai ya perfeccionado del capitán, haciendo nada menos que una derrota aplastante para el teniente.
A solo instantes de que la ejecución diera comienzo, se hicieron presentes nada menos que las personas que menos quería ver la mujer… habían llegado a lugar Orihime, Ganju, Chad e Ishida para tratar de detener lo que estaba por ocurrir.
Pero en cuestión de segundos, la capitana de la segunda división, Suì-Fēng, los detuvo tan rápido que ninguno de los presentes, a excepción de los capitanes y Sasakibe, lograron ver la brutal velocidad con la cual la mujer los sometió tan rápidamente, dejándolo arrodillados en el suelo a cada uno de ellos.
- Ya tenemos suficientes contratiempos… para que unos tontos suicidas como ustedes interrumpan la ejecución.
Dijo fríamente la mujer, a lo que con una mirada del viejo capitán comandante, esta se apartó de lugar, claramente, dejándolos a cada uno retenidos con una especie de esposas especiales.
- Buen trabajo, Suì-Fēng-Taichō… ahora que todo está en orden….
- ¡Espere un momento, Sōtaichō!
Repentinamente, fue Rukia quien interrumpió las palabras del capitán de la primera división, dejando un poco sorprendido a varios de los presentes.
- Por favor… ¿Puede… dejarlos ir una vez que termine con… con mi juicio?
La voz quebrada de la mujer solo heló la sangre del grupo de Ryokas junto con algunos de los tenientes…
Claramente, la culpa que sentía Rukia por arrastrar a sus amigos del mundo humano a su muerte era mucho más grande que la de cederle sus poderes al mismísimo pelinaranja… jamás en la vida, se podría perdonar el hecho de que ellos también sean ejecutados por algo en lo que se vieron envueltos por su culpa…
- Esta bien… Kuchiki Rukia. Cumpliré tu último deseo.
Respondió Yamamoto, a lo que Rukia solo pudo dar una débil sonrisa… por el simple hecho de morir sabiendo que sus amigos al menos estarían bien… para luego ella ir siendo alzada por aquellas piezas en las que técnicamente estaba atada y colocarse en lo más alto de aquellos pilares… pero…
- No puede ser… ese maldito viejo…
Ishida lo supo de inmediato… aquella mentira tan atroz para que Rukia al menos no fuese ejecutada con algún remordimiento en su ser… algo de lo cual los teniente y capitanes presentes se dieron cuenta al instante de que Yamamoto pronunciara aquellas palabras…
De repente, una niebla fría y espesa se hizo presente a los pies de todos los espectadores… para luego una potente sensación de poder que no se podría reconocer los hiciera retroceder a todos en general, alarmando a toda persona.
- Es la mejor mentira que he escuchado en mi vida… ¿Realmente le llaman clemencia a esto?
Desde el pilar que se encontraba en forma horizontal entre los otros dos pilares más grandes, se encontraba nada menos que un rubio encapuchado, el cual estaba recostado utilizando su brazo derecho para sostener su cabeza, mientras que mantenía su pierna derecha meneándose perezosamente en el borde de aquel pilar…
- ¿Qué? ¿Pero cuando llegó…? – La capitana de la segunda división no podía creer el hecho de no haber notado desde un principio a aquel intruso que estaba en aquella viga como si nada… cosa que de cierto modo fue algo inquietante.
Realmente, aquella era la pregunta general que tenían todos los presentes en el lugar… para luego sentir aquella presencia mucho más pesada que antes, dando a entender que esto era obra de aquel joven.
- ¿Saben? Si estuviera a punto de morir… no me gustaría que me mintiesen de esta forma solo para morir en paz… realmente, ese no es mi estilo.
- ¿Daisuke? – Rukia no podía creer como el mencionado rubio había llegado hasta ahí… sin siquiera ser detectado. Es decir… a plena luz del día, estado justo en el mismo lugar en el que dicha mujer sería ejecutada… y nadie pudo percatarse de su presencia… aunque dicha razón solo era conocida por algunas personas en aquel lugar.
- Vaya, hasta que por fin te das cuenta de que estoy aquí… pero, siendo honesto, no seré yo quien te saque de ahí…
Justo en ese preciso instante, aquella lanza que estaba clavada en medio de la colina se encendió en Reiatsu de fuego, mostrando una especie de ave fénix proveniente de aquella arma.
La intromisión de Daisuke no efecto de ningún mudo aquella parte de la ejecución, ya que desde hace poco había sido activada aquella lanza para luego ir dirigiéndose rápidamente hacia la mujer… para que el golpe de gracia nunca llegase gracias a la intromisión de una persona más…
- Porque será la "Fresita" quien lo haga.
- Ja, si, muy gracioso…
En ese momento, Ichigo se interpuso en la embestida de aquella bestia de fuego, sorprendiendo en gran medida a los capitanes por el simple hecho de detener aquella arma que, según decía la historia, tenía la fuerza de más de mil espadas concentradas dentro de esta.
Hablando de Ichigo, este estaba casi convertido en una momia por la cantidad de vendas que tenía por todo su cuerpo, siendo tapado por nada menos que una especie de capa marrón con el símbolo de alguna facción o clan del Seireitei como clip para que esta se amarrase al cuerpo del pelinaranja.
Antes de si quiera hacer algo, una especie de escudo volvió a interponerse, ahora entre el Shinigami sustituto y el arma de ejecución, siendo nada menos que el capitán Ukitake el responsable de esto, para que luego varios cables envolvieran la bestia de fuego, siendo sujetado por el capitán peliblando y ahora llegase Kyōraku a ayudar a su amigo en el acto.
Todo aquello termino con nada menos que dicha arma inutilizada por completo gracias al método utilizado por ambos capitanes.
- ¿Qué significa esto, Jūshirō, Shunsui?
Decía con voz de ultratumba Yamamoto, refiriéndose por sus nombres a los que hace mucho tiempo fueron nada menos que sus primeros alumnos… aunque su pregunta solo se quedó en el aire, ya que volvieron a poner su mirada los dos jóvenes que estaban junto con Rukia, notando que estaban a punto de hacer algo no muy bueno…
- Bueno, creo que ya es momento de liberarte… ¿Haces los honores, Ichigo?
Daisuke solo podía mirar cauteloso todo lo que acontecía a su alrededor… desde las miradas que estaban dando sus compañeros y varios de los Shinigamis hasta las mariposas negras que estaban volando en varios lugares de aquella colina.
- Como sea… sujétate fuerte Rukia, puede que salgas volando…
- Eh… Ichigo… no me refería a eso exactamente…
Daisuke solo podía ver como el pelinaranja llevaba a la mujer en su cadera mientras sostenía su espada, a punto de clavarla en aquella viga en la que el rubio ya no estaba recostado…
Ichigo estaba un poco confundido, realmente no sabía bien a que se refería exactamente su amigo rubio… ¿Tal vez al hecho de solamente quitar a Rukia de aquel lugar y nada más? Se suponía que también debía destruir aquellos pilares por orden de Yoruichi… pero, de un momento a otro, Ichigo se encontraba inexplicablemente en el suelo… precisamente a un lado de un recién llegado, y sobretodo confundido Renji.
- ¿Que acaba de suceder aquí?
Decía confundido el pelirrojo ya recuperado de su batalla contra Byakuya, siendo observado por la misma mirada confundida de parte de Ichigo y Rukia.
Pero, algunos capitanes pudieron captar algo que no podían creerse… Daisuke fue el responsable de que ahora Ichigo estuviese en el suelo… porque él fue quien lo dejo en ese lugar en un solo movimiento tan rápido, que se les dificulto ver la velocidad con la que ocurrió aquello.
- Te perdiste de muchas cosas, Abarai Renji…
Daisuke hablo desde aquella viga… ahora sosteniendo nada menos que una espada en su mano, cosa que confundió mucho a varios de los presentes.
- Yo solo me estaba refiriendo a quitar a Rukia de aquel lugar… para que no se viera afectada por el poder que voy a desatar ahora.
En otro movimiento mucho más rápido que el anterior… Daisuke se encontraban en el suelo, justo en medio de Ichigo y Renji… pero ahora… no estaba utilizando aquel abrigo dado por Urahara, y dicho abrigo, estaba cayendo lentamente hasta que el rubio lo atrapo con su mano izquierda y lo llevase en su hombro de forma tranquila, mientras mantenía aquella espada en su mano derecha, la cual estaba alzada en diagonal hacia arriba.
De repente, una lluvia de Reiatsu cayó sobre todas las personas, sintiendo aquella poderosa presión que ejercía aquel rubio con solo estar parado en medio de todo ellos
- No puede ser… - Kyōraku y Ukitake estaban anonadados por la repentina revelación por parte de Daisuke… entendiendo ahora la razón de la utilidad del abrigo de Urahara.
- ¿Esto es una broma? ¿Cómo es que no se habían dado cuenta de la presencia de otro Shinigami en el mundo humano? – Unohana solo dejaba mostrar su cara seria… aunque esa no fuese lo que en verdad estaba reflejado en su interior, ya que la incredulidad se apodero de esta misma.
- "Como iba diciendo… Según tengo entendido, hace menos de un mes, el departamento de Investigación y Desarrollo detecto la presencia de un Menos Grande, como también la de un segundo Shinigami en la ciudad de Karakura… además de dos humanos con poderes desconocidos y a otro con poderes de Quincy… pero, esa información lamentablemente está incompleta… "
En ese preciso instante, los capitanes recordaron las palabras dichas anteriormente por Ichimaru, haciendo más que verídica aquella suposición que tenía desde un principio… sin malinterpretar las cosas, el peliplata solo buscada la razón de que un joven como Daisuke lograse tal hazaña siendo solo un mero y simple humano… pero lo que se había encontrado en el fondo del asunto fue mucho más de lo que cualquiera pudo haber esperado…
- Es mejor que se muevan de ahí, Ichigo, Renji.
Decía tranquilo Daisuke… mirando como aquellas columnas habían sido cortadas anteriormente, y ahora estaban cayendo los escombros de esta, todo esto pasado mientras el rubio solo caminaba un poco hacia el frente.
- ¿Cómo? ¿De un solo movimiento hizo más de cien cortes sin dificultad alguna?
Ichigo y Renji rápidamente se colocaron a un lado del rubio para que no les terminase de caer los escombros de los pilares encima de ellos, para luego el rubio mirar fijamente a los capitanes y tenientes presentes… notando que la sorpresa no se iba de sus caras, sobretodo en la cara de Ukitake y Kyōraku, lo cual no tenía precio la cara atónita que estaban poniendo en ese momento.
Luego, fijo su mirada en sus compañeros… Chad, Orihime, Ganju… y en Ishida; todos ellos perplejos ante lo que estaban viendo en ese instante…
- Entonces… este era tu secreto, Daisuke-san…
- Bien, creo que llego el momento de escapar de este lugar… no por nada ya tengo hecho el posible escenario que sucederá a continuación…
- Daisuke… tu…
- No es momento de hablar, Ichigo. Dejaremos esto para otro momento, ahora enfócate en lo que tienes delante de ti… las fuerzas del Seireitei que no nos dejaran escapar de este lugar.
Dicho aquello, Ichigo solo paso unos cuantos segundos tratando de asimilar lo que había acontecido hace unos instantes atrás… hasta volver a colocar su mirada seria y asentir a lo dicho por Daisuke.
- Bien… es hora de que empiece el acto final…
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Fin Del Capítulo.
