El Frío Cielo Sin Luna
Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Capítulo 11: El Día Del Juicio
Horas antes de que comenzase la ejecución…
Daisuke estaba saliendo de aquel campo secreto construido en antaño por aquel sombrerero, la razón de ello, todavía quedaban varias cosas que el rubio debía hacer para estar perfectamente preparado para la ejecución del siguiente día.
¿Pero Daisuke no está lo suficientemente listo para lo que podría suceder?
Realmente, si lo está, pero había ciertos hechos que todavía le seguían rondando por la mente del rubio… hechos que tienen que ser resueltos ahora, porque si lo hacía en otro momento, ya sería demasiado tarde…
- Tengo que encontrar la forma de llamarlo con uno de esos celulares especiales como el que llevaba Rukia-san… pero…
- Solo hay un lugar en donde podríamos encontrar uno de esos objetos, mi señor… pero ya se intentó entrar en aquel lugar…
La voz distorsionada sonó en la cabeza de Daisuke, sabiendo que era la única opción ir a aquel lugar… el departamento de investigación y desarrollo… pero hace horas atrás intentaron entrar, encontrándose con algo mucho más vigilado de lo que se dejaba ver…
- Espera un segundo… ¿Qué pasaría si hacemos las cosas… al revés? - el rubio pensó en aquella opción… buscar el lugar que se viese a primera vista que era el más vigilado… y entrar por ahí en vez de lugar menos vigilado… - ¡Como una puerta trasera!
Daisuke fue directamente hasta el lugar en donde se encontraba aquel departamento, llegando en unos pocos minutos gracias a su gran velocidad y dominio del Shunpo para ir de un lugar a otro, más el plus de la Reiteki-sō que lo hacía prácticamente indetectable.
El joven miro cada pequeño detalle superficial de aquel edificio, encontrándose con una dicha puerta trasera, esta no era vigilada por Shinigamis como la entrada principal, ya que contaba con su propio sistema de seguridad integrado.
- Solo hay una forma de averiguarlo…
Daisuke se saltó toda aquella aparente seguridad de aquel lugar, llegando hasta esa escondida puerta que era apenas perceptible desde un lugar lejano, entrando y llevándose la sorpresa de lo que era ese lugar…
- Esto sí que es una grata sorpresa…
¿Y como no podía hacerlo? Identificando la primera puerta de entrada de aquel lugar, era aquella puerta que no podía ser abierta por la exageradísima seguridad que esta tenía… y ahora, por una simple puerta que ni siquiera estaba dentro de las instalaciones del edificio entró como si nada…
- Ya veo… por esa puerta se encontraban cámaras de seguridad que detectaban a los Shinigamis cerca… y si uno no era el Shinigami que estaba identificado, no podía entrar…
Daisuke estaba parado en frente de una gran pantalla, y a ambos lados de esta, muchas más pantallas… precisamente, la pantalla de la derecha de Daisuke era la única que estaba encendida, dejando ver imágenes de distintos ángulos del lugar en donde estaba aquella puerta, mirando como una de las cámaras identifico a un Shinigami, para que luego todas las trampas se dejasen de ver y la puerta que apenas estaba remarcada se hiciera parte de aquella pared…
- Le debo una muy grande a Kisuke-san por prestarme este abrigo…
Antes de encender el monitor principal, Daisuke empezó a ver el lugar, lleno de varios artefactos de experimentación como también de alguno que otro llamativo objeto utilizado por Shinigamis…
- Perfecto – pensó Daisuke al ver cierto celular en una de las mesas cercanas, para luego tomarlo y abrirlo, mirando que ciertamente no era tan diferente de los celulares móviles del mundo real – Bien, ¿Cómo es que era el número de la tienda…?
El rubio trataba de recordar nada menos que el teléfono fijo de la "Tienda Urahara" para luego recordar que dicho abrigo tenía una etiqueta interna, mostrando dicho numero… después de todo, Urahara tenía planeado utilizar dicho abrigo como mercancía para la tienda… pero aquella idea fue desechada tiempo después, pero quedaron listos varias Reiteki-sō que se quedaron almacenadas en dicho lugar.
Luego de marcar el numero en el celular, Daisuke comenzó la llamada esperando a que Urahara respondiese… era un buen momento para ponerse al día con aquel sombrerero…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- ¿Ya se encuentra mejor, Urahara-san?
Hablaba Tessai desde la puerta de la habitación del sombrero, el cual no estaba para nada bien debido a que la mayor parte de ese día se la pasó encerrado en el sanitario… de hecho, tuvieron que mandar a Jinta y Ururu a buscar más papel de baño… actualmente, los dos chicos se encontraban descansando por el agotador día que tuvieron.
Antes de si quiera el sombrerero diera su respuesta, el teléfono de la tienda comenzó a sonar, a lo que Tessai fue a contestar la inusual llamada.
- Tienda Urahara, ¿En qué puedo ayudarle?
Urahara salió de su habitación, despeinado y hecho un desastre… ni siquiera llevaba su sombrero puesto o su kimono verde, pero su curiosidad pudo mucho más que su actual condición, por lo que salió para ir en donde se encontraba Tessai contestando la llamada… para ver como este se sorprendió por lo que había escuchado en teléfono, intrigando un poco más a Urahara.
- ¡Daisuke-san! Es una sorpresa que pueda comunicarse con nosotros.
Urahara no necesitaba algo más para sorprenderse gracias a la oración dicha por Tessai.
- Entiendo… - dijo Tessai, para luego pasarle el teléfono a Urahara, cosa que entendió al instante el hombre – Daisuke-san desea hablar con usted.
Urahara asintió, para agarrar el teléfono, a lo que Tessai solo se retiró para comenzar a acomodar el desorden que tenía Urahara en su habitación.
- ¡Daisuke-san! Es un poco inusual recibir una llamada de tu parte…
- Lo sé, Kisuke-san; pero la situación actual me llevo a esto.
- Bueno… supongo que sucedió algo que no esperabas…
- La ejecución de Rukia-san será mañana - Urahara cayo repentinamente, quedando un poco sorprendido por lo que había dicho Daisuke.
- Daisuke-san, ¿Podrías decirme que es lo que ha sucedido hasta ahora?
En este momento, Daisuke procedió a dar una detallada explicación de todo lo ocurrido en los pocos días pasados en el lugar… y esta vez, contó cada cosa que sucedió, sin esconder el hecho de su encuentro con Ichimaru y la intromisión en el departamento de investigación y desarrollo.
- Conque eso sucedió… así que ese capitán ha muerto… ¿No se sabe la razón?
- No lo sé. Yoruichi-san no especifico una causa aparente…
- Ya veo…
Urahara ya entendía lo que estaba sucediendo en ese preciso momento… al parecer, "esa" persona se dio cuenta del escondite del Hōgyoku… y nada bueno podría salir de esto.
- Aunque agradezco que me hayas contado todo esto… ¿Esta fue la única razón por la que querías llamar?
- No realmente… Solo era para verificar una cosa…
Urahara se puso algo curioso ante lo que quería el rubio… pero como era de esperar, el sombrerero solo siguió la corriente para saber qué era lo que quería exactamente Daisuke.
- ¿Y qué es exactamente?
- Tessai-san… me contó de un hombre… que te inculpo a ti… ¿Esa persona está relacionada con todo esto?
Urahara se quedó callado por un momento, sabiendo que aquello fue debido a la confusión que tuvo aquel capitán de cabello plateado… además, el hecho de que Daisuke lograse llegar a armar el rompecabezas por su cuenta, ya no era necesario ocultar aquello.
- Si… esa persona está relacionada en todo esto.
Por parte de Daisuke, este se cayó por un momento, gracias a la confirmación de Urahara, era momento de que el terminase con lo que debía de hacer.
- Bien. Gracias por responder, Kisuke-san… creo que es momento de que yo continúe con lo mío…
- Espera un momento, Daisuke-san… - interrumpió rápidamente el sombrerero antes de que Daisuke terminase con la llamada - ya que estas en el laboratorio de Mayuri… creo que te será de utilidad el código que cree para obtener la información que necesitaba sin dejar rastro.
- Vaya… se me olvidaba que tú fuiste quien creo esto.
- Dejemos los halagos para otro momento… pero, déjame advertirte unas cuantas cosas: uno, una vez que coloques el código que te enviaré por texto, tendrás media hora para revisar lo que sea a tu antojo, y cuando el tiempo se termine, la pantalla volverá a estar bloqueada justo como la encontrarte…
Daisuke estaba más que sorprendido por aquel código de Urahara… ciertamente, entendía que este no quería que nadie más revisase cada cosa que estaba realizando… pero no esperaba que fuese para tanto.
- ¿Y lo segundo?
- Este celular es de nada menos que de Mayuri, por lo que tendrás que desecharlo una vez que termines de hacer lo que tengas que hacer.
Bueno, esto era algo que el rubio debió anticipar… un celular que estaba en una mesa de experimentos… vaya, ¿Cómo no pudo pensar en eso desde el comienzo?
- Entiendo. Gracias Kisuke-san.
- ¡Ah, casi se me olvidaba! Ya no es necesario que sigas escondiendo tu poder, tienes toda la libertad de revelarlo… - esto último sí que había dejado sorprendido a Daisuke… pero viendo desde el punto de vista más realista, era algo mucho más que necesario de hacer - y que mejor que en la ejecución de Kuchiki-san…
- Creo que entiendo a lo que te estas refiriendo…
- Una de las implementaciones que deje en tu Reiteki-sō es una más que hecha por pura y mera diversión… siempre y cuando sea de forma moderada, podrás emitir tu presión espiritual para que todos la sientan… sin saber de quién o de donde proviene… algo así como un filtro de agua…
- Esto es perfecto para mi presentación.
- Exactamente. Otra cosa que debes saber también sobre el Sōkyoku… esta arma posee la fuerza de millones de Zanpaku-tō, por lo que una vez que dicha arma no este sellada, tomara su forma verdadera, un ave fénix de fuego incandescente… por lo que tendrías que hacer algo de tiempo para que Ukitake-san y Kyōraku-san terminen sus preparativos para que puedan sellar el arma con el escudo de la familia Shihōin.
- Creo que se quién puede ser la persona indicada para hacer eso.
- Bien, creo que ya es momento de que cuelgue, hoy tengo el presentimiento de que no podré dormir pensando en lo que sucederá mañana… es una lástima que no esté ahí para verlo…
- Si… una verdadera lástima… sea como sea, gracias por todo Kisuke-san.
Dicho eso último, el rubio termino con la llamada para proseguir a entrar en la mensajería del celular y recibir el código de entrada para luego colocarlo en la pantalla principal, tecleando aquel teclado, literalmente, era un teclado… o mejor conocido como piano, con las letras en cada nota, como también los números y otras letras en las teclas bemoles y sostenidas.
- Media hora… es mucho más tiempo de lo que yo estaba esperado realmente.
- Ahora tenemos acceso a toda la información que usted necesita, mi señor.
- Lo se… tal vez no vendría mal buscar algunas cosas de los Shinigamis, como sus cartas de registro o cosas parecidas… puede que también sobre lo que sucedió con el viejo Sōken…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- Así que Aizen revelara su verdadera cara… ya se había tardado demasiado. Claramente, el utilizo la ejecución de Kuchiki-san… no… él fue quien ideo la ejecución de Kuchiki-san, y ahora que fingió su muerte, será como un juego de niños seguir manipulando los acontecimientos a su antojo… maldición… y yo que creía que nunca notaría que Kuchiki-san era quien portaba el Hōgyoku…
Urahara no podía evitar quedar aún más que pensativo por la información recibida de Daisuke… ahora las cosas se tornarían para nada lindas en el próximo día…
- Bueno… creo que ahora mis planes tendrán que tomar un nuevo giro… ¡Tessai!
- ¿Me ha llamado, Urahara-san?
El hombre estaba cargando unas grandes bolsas repletas de basura que acababa de sacar del baño, llegando a lugar con una mirada tan seria como la que tenía el rubio mayor.
- Ya llego la hora… de que Aizen deje ver su verdadero ser…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- No puedo creer lo sencillo que resulto todo esto…
Daisuke había terminado de buscar todo lo que necesitaba y mucho más… no era para nada normal la cantidad de información que estaba almacenada en aquella maquina…
- Encontramos mucho más de lo que se requería, mi señor. – dijo en su mente aquella voz profunda, a lo que el rubio solo dio una pequeña sonrisa, mirando el celular que todavía tenía en su mano, para luego hacer una versión simplificada del Shakkahō y reducir a cenizas aquel celular.
- Cierto… desde investigaciones hasta equipos de Shinigamis… los acontecimientos que han ocurrido como también sobre los capitanes y tenientes actuales… y lo mejor de todo es que cada cosa que tengo que hacer para actualizar mi equipo lo encontré en aquel laboratorio… vaya... si hubiese querido, también hubiera visto quienes fueron los anteriores capitanes a los de ahora…
Daisuke tenía en su hombro izquierdo una bolsa no tan grande, en la cual llevaba diferentes tipos de accesorios y herramientas con las cuales modificaría y crearía las piezas necesarias para que su sala de seguridad estuviese equipada con la tecnología para poder ver almas y Hollows… por ende, mucho de los archivos de video que estaban almacenados se podían modificar…
- Por ahora, lo siguiente que tengo que hacer es volver a mi hogar para poder realizar todo lo que necesito… el problema… ahora mi misión es rescatar a Rukia-san…
Daisuke tenía que pensar en algo para esconder todo lo que estaba llevando… hasta que recordó el abrigo que llevaba puesto…
- Puede que me sirva…
Daisuke utilizo una parte de aquel abrigo para esconder lo que llevaba y ver que tanto se notaba… y para bien, no se notaba en lo absoluto.
- Me alegro que todo haya salido mejor de lo que se esperaba… ahora solo queda esperar a que llegue el día de mañana… realmente necesito una buena siesta…
Daisuke en los próximos minutos solo se fue de un lugar a otro para encontrar un buen lugar en donde pasar el resto de la noche… cosa que si fue difícil de realizar por el hecho de la inusual cantidad de Shinigamis patrullando en cada pequeño rincón del lugar…
Luego de mucho tiempo de búsqueda, Daisuke al fin llego a una parte no tan habitada de aquel lugar… y era nada menos que la mismísima torre en la cual Rukia estaba apresada…
En lo más alto de aquel lugar, no había absolutamente nadie vigilándolo, cosa que aprovecho el rubio para descansar lo mejor que podía.
Y así lo hizo, ahí se quedó dormido por lo que restaba de la noche, pensando en cada acontecimiento que había sucedido en el corto periodo de tiempo que llevaba en el lugar… realmente, era increíble por todo lo que paso y todavía siguiera vivo… y ni siquiera eso era lo más resaltante, sino el hecho de que no fue arrestado ni estuvo cerca de aquello… ni siquiera hubo una gran necesidad de una pelea…
- ¿Y cómo es que haré mi presentación? Puede que sea de la misma forma en la que practique mi entrada con Ichigo y los demás… o lo hago de una forma diferente…
Así pasaron los minutos, y luego las horas hasta que llegase un nuevo día en la Sociedad De Almas…
Todo era paz, todo era tranquilidad en aquel lugar… siendo completamente ignorante de lo que estaba por suceder en unos instantes…
- ¡Buaaah! Vaya, hoy sí que es un buen día para meterme un tiro…
Se levantó perezosamente el rubio dando un fuerte bostezo sin importarle un comino si alguien lo llegase a escuchar. Ya con todas sus energías completamente repuesta, era momento de comenzar con el primer acto.
- ¿Por qué será que me siento con tantas ganas de hacer de este día un show? ¿Porque al fin revelare mi poder o por simple capricho de mi parte? Sea cual sea, es mejor irme preparando para mi genial entrada.
Daisuke miro como en la colina todavía no se encontraba ninguna persona, a lo cual atribuyó a que era muy temprano… así que decidió ir a la colina para ver el lugar, claramente, activando la invisibilidad en todo momento.
Ya llegando al lugar… realmente no era la gran cosa, según palabras del rubio, un simple llano rocoso con unos árboles de tronco blanco sin hoja alguna un poco más alejado, y en el medio, dos pilares con un más en la parte superior de estos… y justo en frente de este, se encontraba aquella lanza llamada Sōkyoku con unas cuerdas enrollándolo…
- Hmm… parece que este sello está hecho para que se rompa cuando la persona especifica lo quiera…
Daisuke salto hacia la cima de uno de los pilares para tener una vista panorámica del entorno en sí, observando mejor cual sería el mejor lugar por el cual escapar…
- En todo este tiempo… nunca le llegue a preguntar a Kisuke-san si él era quien nos enviaría a la ciudad Karakura o sería Yoruichi-san o uno de sus conocidos… Bueno, no es como si realmente importase…
Ahora, ya con todo hecho, Daisuke decidió que ya era el momento perfecto para ir en búsqueda de sus compañeros… pero antes de que si quiera llegase esa idea a su mente, dos grandes presiones espirituales se llegaron a sentir un poco cerca del lugar…
- Espera un momento… ¿No son Byakuya y Renji? ¿Y están ambos luchando con su Bankai?
No era para nada difícil diferenciar cuando alguna persona utilizaba su Shikai o su Bankai… su presencia se hacía mucho más poderosa… pero eso no era lo principal, sino una energía completamente diferente que Daisuke estaba percibiendo de Shinigamis… esto es gracias a la sensación que tuvo cuando pudo sentir la liberación del Bankai de Kurotsuchi Mayuri la noche anterior.
Daisuke volvió a mirar hacia el suelo de la colina, notando como varios de los capitanes y tenientes se hacían presentes en el lugar…
- Vaya… y justo ahora deciden empezar, que conveniente…
Y nuevamente, Daisuke tuvo que centrar su atención en el lugar opuesto… ahora notando la presencia de cierta mujer de cabello anaranjado… que estaba junto a una presencia que identifico casi al instante…
- ¿Qué Kenpachi se encuentra con Orihime-san? ¿Pero qué demonios es todo esto?
De repente, una luz se enciendo en la cabeza del joven, teniendo una resplandeciente idea, lo cual le hizo sonreír ampliamente.
- ¿Y qué tal… si mejoramos un poco mi presentación?
En un susurro inaudible hablo Daisuke, para que en menos de un segundo el rubio llegase a estar un poco cerca de donde se encontraban aquellas personas… pero se detuvo cuando se dio cuenta de a donde fue aquel sádico hombre…
- ¿Así que estas de nuestro lado? ¿Cuándo será el día en que no sucedan cosas que no pude prever?
No es que la situación sea mala para el rubio, al contrario… pero ciertamente, no podría sentirse un poco molesto por la cantidad de cambio a última hora que sucedían una y otra, y otra, y otra, y otra vez.
- Bueno… qué más da. Supongo que es mejor que cualquier otra cosa…
Luego de un largo rato, ahora el grupo liderado por el capitán Zaraki Kenpachi junto con su teniente, tercer y cuarto asiento y los Ryoka se estaban acercando rápidamente hasta la colina… hasta que terminaron siendo interceptados por el capitán Tōsen y Komamura junto con sus respectivos tenientes.
Luego de aquello, sucedieron los acontecimientos que ya se conocen, Zaraki junto con su tercer y cuarto asiento quedándose y enfrentando a los interceptores.
Y ahora, la aparición de los "tercer asiento" del treceavo escuadrón, cosa que de hecho sorprendió por el hecho de una simple cosa…
- Jūshirō-san ya viene en camino… así que le daré algo de tiempo.
Y ahora, Daisuke hizo su aparición, dejando que sus compañeros llegasen hasta la cima gracias al hechizo de parte del rubio, dejando solamente a aquellos tres en ese lugar…
- Bueno, supongo que ya saben lo que estamos tratando de hacer…
- Si te refieres a salvar a Kuchiki-san, lo entendemos. Pero no podemos dejar que hagan algo como eso – Respondió seria Kiyone, la cual junto con Sentarō se habían colocado en posición de pelea… pero lo que les sorprendió fue ver como el rubio desapareció de la nada.
- ¿Qué? ¿Cómo lo hizo? – pregunto el hombre aturdido por la acción del rubio… pero grande fue su sorpresa a lo que vino a continuación…
- Yo todavía sigo aquí… solo me hice invisible gracias a este abrigo hecho por Urahara Kisuke.
Dijo tranquilamente Daisuke, quien no se había movido de aquel lugar, todo esto debido a que su voz era escuchada desde ese mismo lugar.
- La razón por la que no quiero luchar específicamente contra ustedes… es porque sé muy bien que trataran de ayudarnos… sellando al Sōkyoku.
- ¿Cómo…? – ambas personas no pudieron evitar sorprenderse por ese hecho… ya que tenían sabido por su tan alabado capitán que esto era algo que solamente él y el capitán Kyōraku y su teniente lo sabían.
- Antes de que me interrumpan… me encontré con Jūshirō-san y Shunsui-san en la biblioteca la noche anterior… y sé que no son nuestros enemigos… por el contrario, les ayudare a hacer un poco de tiempo para que finalmente terminen de llegar para terminar con todo esto.
Daisuke no espero a recibir una respuesta, esto debido a que pudo sentir como el sello estaba siendo abierto.
- La conversación termino. Díganle a Jūshirō-san que trate de sellar el Sōkyoku lo más rápido que pueda.
Ahora, Daisuke fue hasta la cima de la montaña para emitir su poderoso Reiatsu en aquella forma en la que le indico Urahara, a su vez, creando una niebla en el lugar…
- Bueno… solo espero que mi entrada genial gane un poco de tiempo para que Ichigo llegue… siempre y cuando el haya terminado su entrenamiento con el Bankai… pero creo que eso es algo de más.
Daisuke ahora se había colocado en el pilar superior, el cual tendría que destruir para dejar libre a Rukia… por lo cual, se recostó en una pose algo extraña en aquella viga.
- Primera acto… la revelación, comienza.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- Bien… es hora de que empiece el acto final…
Daisuke levanto su espada en dirección hacia los Shinigamis presentes, listo para comenzar con la batalla inminente.
- Entonces… es por eso que Urahara-san te dio la Reiteki-sō…
Habló en voz alta Kyōraku, quien seguía en el mismo lugar con su espada clavada sobre el escudo utilizado para sellar al Sōkyoku, para luego mirar rápidamente a su amigo Ukitake, quien había vuelto a su expresión habitual.
- ¿Y quién pensaría que eran dos Shinigamis? Vaya que ese hombre sí que nos vuelve a sorprender sin tener que estar presente…
Para muchos, era bien sabido sobre aquel aprecio que les quedaba a algunos pocos Shinigamis del Gotei 13… dos de ellos eran Ukitake y Kyōraku, los cuales pasaron buenos momentos con aquel hombre en su tiempo como capitán de la doceava división, siempre sorprendiéndolos con algo nuevo que se ingeniaba cada segundo aquel sujeto.
Mirando a los capitanes restantes junto con sus tenientes, estos todavía seguían algo aturdidos por lo que acababa de suceder, era una hazaña lograr detener al Sōkyoku con solo una espada… pero tajar, como si de mantequilla se tratas, las columnas en donde estaba anteriormente Rukia… realmente, no era tan sorprendente como lo hecho por Ichigo, pero la revelación sí que fue algo inesperado.
- Con que este joven era otro Shinigami… No sé qué demonios es lo que esté sucediendo realmente… pero como capitán comandante, tengo que detener esto… pero primero debería encargarme de educar nuevamente a mis estudiantes…
Yamamoto abrió levemente sus ojos mirando directamente a los dos humanos que tenían aquellos poderes de Shinigamis… ya sabía exactamente lo que debería hacer en ese preciso instante, llevarse lejos a Ukitake y Kyōraku para encargarse de castigarles por su traición, mientras que dejaba que los demás capitanes restantes se ocupasen de los acontecimientos actuales… su decisión hubiese sido la correcta si tan solo no hubiera pasado algo por alto…
- ¿Qué clase de broma puede ser esta? La primera vez que lo vi nunca sentí algún poder como este dentro de él… ¿Tal vez fuera por estar tanto tiempo cerca de Kurosaki? No… con solo estar cerca de él no significa que pueda alterar el Reiryoku de las demás personas… Entonces, ¿Qué es lo que significa esto?
Por parte de Byakuya… entre todos los capitanes, este era el más sorprendido, ya que nunca previo tal escenario como el actual… de hecho, nunca pudo imaginar que algo parecido terminase sucediendo… tal vez solo con una llana pelea del joven rubio utilizando muchos más hechizos que los que mostró…
En ese preciso instante, Byakuya ya tenía claro lo que debía hacer ahora… terminar con el error que había cometido… debía acabar con Ichigo y Daisuke como diera lugar, ya que por su decisión es que todo aquello había acontecido. Si no hubiese dejado a Ichigo con vida, no habría nadie que intentase revelarse en contra del Seireitei… y si no se hubiese ido mucho antes y decidiese investigar lo que le ocurrió a Daisuke en su primer encuentro…
- Oye, Renji… ¿Puedes moverte bien? – Daisuke le hablo al pelirrojo llamado su atención rápidamente, pero quedo un poco desconcertado por aquella pregunta.
- ¿Eh? ¿A qué viene esa pregunta?
- Porque tú serás quien se irá de aquí con Rukia lo más lejos que puedas de aquí mientras que Ichigo y yo les damos tiempo.
- ¿Daisuke-san? ¡¿Te das cuenta de lo que etas diciendo?!
- ¿Y crees que no lo sé, Rukia-san? – Daisuke veía a Rukia con una mirada que nunca nadie había visto en su vida dar al rubio… una mirada de seguridad y confianza pura en ella, cosa que hasta los amigos del rubio que lo conocía desde hace ya tiempo no pudieron evitar sorprenderse por lo que estaban viendo.
- Dices que no te salvemos… dices que nos matarían si llegábamos hasta aquí… sabes, no me molesta en lo absoluto que digas ese tipo de cosas… pero no es bueno que le des órdenes a unos tercos como nosotros, ya que hacemos lo que creemos que es justo… Rukia-san, si estamos aquí, es porque nosotros así lo decidimos, no tienes que sentirte culpable por si piensas que fuiste tú quien nos arrastró hasta este punto…
Contra todo pronóstico, Daisuke dio una fuerte patada a Renji, quien todavía seguía cargando a Rukia en sus brazos, para luego ir en dirección a donde se encontraban los amigos del rubio.
- ¡¿Es que tratas de matarnos o que, imbécil?! ¿Para qué demonios das ese discurso sobre "salvarnos" si tratas de matarnos?
- Oh, es para que también ellos irán contigo – Daisuke solo se encogió de hombros ante las próximas quejas que decía una u otra vez el pelirrojo… pero todo se quedó en pausa cuando varios de los tenientes fueron en dirección en donde se encontraban los dos jóvenes Shinigamis.
Ōmaeda, Isane y Sasakibe ya estaban listos, con sus armas ya liberadas en su estado Shikai, mirando serios a los jóvenes.
- ¿Y quién dice que ustedes escaparan de aquí? Unos mocosos como ustedes no son nada comparado contra nosotros.
Ōmaeda decía lo más confiado que podía, porque en su interior no podía evitar retorcerse de miedo. Este al ver la demostración de poder de parte de ambos jóvenes, ya supo desde el principio que luchar contra ellos sería una batalla perdida… pero ya que su capitana se encontraba ahí, no podía huir de la situación actual… vaya suerte la del hombre.
- ¿Quieres que me encargue yo o quieres lucirte un poco, Ichigo? – ignorando por completo la advertencia de teniente, Daisuke hablo desinteresadamente a su amigo pelinaranja, el cual ya estaba completamente repuesto de toda la sorpresa del momento, ahora solo dio una sonrisa confiada al rubio.
- Déjamelo a mí… me robaste toda la atención cuando destruiste los pilares allá atrás…
Daisuke dio una pequeña sonrisa, para luego desaparecer en un parpadeo de aquel lugar en un parpadeo, dejando solo al Kurosaki para luchar contra los tres tenientes a la vez.
- Bien… ¿Quién quiere que le patee el trasero primero?
Volviendo con Daisuke, este llego a donde se encontraban sus ya liberados compañeros, los cuales tenían tantas preguntas que decirle.
- Sé que tienen muchas preguntas… pero este no es un buen momento para quedarme a responder todas y cada una de ellas… sobre todo las tuyas, Uryū-san…
Daisuke miro de reojo a cada uno de sus amigos, esto debido a que su atención estaba enfocada en lo que estaba haciendo Ichigo, luchando contra los tenientes como si de un maestro luchase contra sus alumnos… la diferencia era así de abismal entre ellos y el pelinaranja.
- ¿Tu… no los odias?
- Vuelvo y repito, responderé esto en otro momento. - el rubio sabía perfectamente a lo que quería llegar el azabache Quincy… después de todo, pudo encontrar aquella información sobre lo sucedido aquel día en el departamento de investigación y desarrollo… - Será mejor que se vayan ahora.
Daisuke observaba como los capitanes Byakuya y Suì-Fēng ya estaban listos para atacarlos en cualquier momento, cosa por la cual había dicho aquello de forma cortante.
- Renji, ya que de todos los que escaparan eres el más fuerte, tú serás quien este a la cabeza, por lo cual debes dejar que alguien más lleve a Rukia-san para que no tengas ningún inconveniente al momento de…
Antes de continuar hablando, con una rapidez abismal llego la capitana de la segunda división, Suì-Fēng, quien fue rápidamente interceptada por Daisuke, quien bloqueo el avance de la mujer con su espada bloqueando la Zanpaku-tō de esta.
- Cambio de planes: ¡Váyanse de aquí ahora!
- Como si fuera a dejar que lo hagan…
La mujer con otra embestida hacia el rubio trato de alejarlo para tomar rápidamente a Rukia… de no ser porque nuevamente Daisuke se había interpuesto en el camino, cosa que saco una mirada molesta de la mujer.
- Que molesto…
- ¡Chad! ¡Tú serás quien lleve a Rukia! ¡Ganju y Renji, serán los encargados de mantener a raya a quien quiera que se acerque! ¡Orihime-san, Uryū-san, quédense detrás como apoyo!
Al haber dicho esto, Daisuke dio un tajo ascendente para librarse nuevamente del forcejeo de la capitana, haciéndola retroceder para dejar un amplio rango para que los demás se fueran de ahí…
- Daisuke-san… - esta vez había sido Orihime la que veía preocupada al rubio, para luego ver aquella mirada que le estaba dando Ishida… No era de odio o algo parecido… pero ciertamente algo en ella hacia que por su cuerpo llegase un escalofrió a su espina dorsal.
- Vámonos. Hay que aprovechar el tiempo que nos están dando Ichigo y ese tal Daisuke…
Chad y Orihime entendía perfectamente que esto que decía Renji era lo que quería Daisuke que hicieran… por lo que solo pudieron asentir forzadamente… mientras que Ishida no hizo gesto alguno, solo dio una última mirada al rubio para luego centrarse en aquel bosque que atravesarían.
- Bien.
Ishida dijo secamente, para ser el primero en salir corriendo de ahí seguido de Renji y Ganju, mientras que Orihime y Chad, ya con una atónita Rukia en su espalda, empezaron a correr.
- Maldición… no puede ser más molesto…
- Realmente, podría hacerlo mucho más difícil… pero esta pelea yo no la luchare… será ella quien termine contigo.
La capitana quedo algo confundida ante las palabras de Daisuke… pero de repente, una persona, la cual tenía una bufanda en su cara para no ser reconocida, agarro de la cabeza a la mujer, dejándola sorprendida por el acto, para luego ambas personas salir disparados por una de las esquinas de la colina y terminar en cualquier parte del Seireitei…
- Llegas justo a tiempo, Yoruichi-san… supongo que será para arreglar lo que tenías pendiente… hace más de cien años atrás…
Cando Daisuke busco información de cada Shinigami en el laboratorio de Mayuri… realmente busco cada pequeño detalle de cada uno de ellos, desde la vida que han tenido a lo largo de los años como también lo que eran capaces de hacer cada uno de ellos…
El rubio solamente reposo su espada en su hombro mientras todavía la sostenía, mirando atentamente como Ichigo dejo completamente inmóviles a los tres tenientes que se enfrentaron a él.
- Mucho más rápido de lo que esperaba, Ichigo…
Ahora el pelinaranja se encontraba luchando mano a mano contra nada menos que Byakuya, el cual libero su Shikai en el primer instante en que chocaron espadas ambos rivales.
- Y como si fuese algo del otro mundo… termino siendo solo un extra en estos momentos…
Un poco más alejado de ahí, se encontraban Yamamoto y Unohana mirando seriamente como terminaron las cosas… y para nada era como ellos lo habían esperado.
- Parece que ese tal Kurosaki Ichigo es mucho más fuerte de lo que se esperaba… - decía la capitana Unohana, mirando seriamente como Ichigo mantenía a raya al jefe del clan Kuchiki… lo más destacable de todo esto… era que Ichigo era quien tenía la clara ventaja en el combate.
Por su parte, Yamamoto ya dejo de darle importancia a Ichigo, por el momento. Ahora era momento de centrarse en algo que tenía pendiente desde que la ejecución fue interrumpida…
- Creo que es momento de irnos, Ukitake.
Kyōraku leyó las intenciones del capitán comandante, por lo cual se adelantó y se llevó de un brazo a Ukitake, desapareciendo del lugar en un veloz Shunpo para ir a una zona mucho más alejada para el inevitable combate.
Por consecuencia, Yamamoto entendió la acción de sus estudiantes, por lo que solo los siguió hasta llegar al lugar del combate… todo esto siendo observado atentamente por Unohana y Daisuke, el cual estaba algo curioso por saber lo que sucedería…
Una sonrisa en el rostro del rubio fue necesaria para dejar en evidencia que algo se le había pasado por la cabeza… sea bueno o malo, para su propio beneficio o no… eso era algo casi imposible de saber.
- Bueno… creo que mejor dejo todo esto aquí mí me voy lentamente antes de que empiece otra pelea…
Unohana se vio muy sorprendida por la repentina aparición del rubio a un lado de ella, dejando en el lugar los cuerpos de los inconscientes tenientes que se habían enfrentado al Kurosaki hace unos instantes.
- Que rápido…
- Me gustaría quedarme a charlar… pero no me quiero perder una pelea mucho mejor que la de Fresita… con su permiso, Shinigami-san…
Y nuevamente, Daisuke con su vertiginosa velocidad fue en dirección a donde supuestamente se encontraban los capitanes para su próxima pelea… en cuanto a Unohana… bueno, ella estaba algo confundida… muy confundida por la acción hecha por el rubio…
- Espera un momento…
Unohana se acabó de dar cuenta de un pequeño pero sorprendente detalle… los tenientes habían sido curados con Kidō Medico… y podía sentir que esto era obra de Daisuke por el Reiryoku que había quedado en cada teniente…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- ¿Estas preparada, Matsumoto?
En otra parte mucho más alejada del lugar, se encontraban Hitsugaya y Matsumoto siguiendo de cerca a Hinamori, la cual estaba en dirección a la central 46… de no haber sido que vio aquella actitud sospechosa por parte de la teniente de la quinta división, no se hubiese dado cuenta a tiempo de lo raro que estaba actualmente aquel lugar.
Ahora mismo, teniente y capitán miraban como Hinamori entraba en aquel edificio, dejando la puerta de lugar abierta… pero dicho lugar se sentía con cierto aire helado salir una vez que la puerta se abrió…
- Esta sensación… de como si el Reiryoku de almas asesinadas salir descontroladamente…
Tōshirō vio de reojo a su teniente, notando como su mirada se hizo horror al sentir aquella misma sensación… haciendo que su suposición fuese cada vez más acertada.
Y así lo fue, apenas al entrar, observaron como los que conformaban aquella central… todos y cada uno de ellos estaban muertos, cuerpos, brazos, piernas… todas aquellas extremidades regadas en todas partes de aquel lugar… y ni contar con los órganos…
- Que horror… ¿Quién fue capaz de hacer algo como esto?
- ¿Quién sabe? Pero el culpable de todo esto también estuvo manipulando las ordenes en los días anteriores… entonces…
Antes de nada, será muy notorio que los cuerpos llevaban varios días… semanas… incluso meses de aquella forma… por ende, una persona se había encargado de manipular todo este tiempo cada una de las órdenes dictadas por dicha central… y Tōshirō entendía cada vez lo que estaba sucediendo.
El castigo de ejecutar a un Shinigami con el Sōkyoku solamente era aplicado a Shinigamis de rango capitán… y uno que otro caso especial, y la razón por la que Rukia había sido sentenciada no era ni para ser ejecutada o algo parecido… en el mejor de los casos, habría sido encarcelada y despojada de sus poderes para siempre y al humano al que se le dieron los poderes de Shinigami, ser arrebatados y borrar su memoria para no recordar que alguna vez haya tenido contacto con el otro mundo…
Pero, contra todo pronóstico, se dio una sentencia mucho más que exagerada en su caso… por lo que era algo mucho más que evidente que todo esto había sido planeado desde un comienzo por alguien más…
- Esto hubiese sido obra de Ichimaru… peor en todo este tiempo, él ha estado presente en todo momento cuando cada orden se dio a conocer… Kurotsuchi-Taichō usualmente siempre falta… pero es más que evidente que él está sumido en sus cosas, tanto que no le interesa en lo absoluto lo que sucede… ¿Zaraki? El ni siquiera estaría interesado en hacer algo como esto, además, esto estuvo tan planeado… por lo cual, él está completamente descartado. Los demás capitanes siempre han estado en cada reunión… entonces, ¿Quién ha sido capaz de hacer algo como esto?
Hitsugaya trataba de comprender lo que lo que estaba sucediendo… pero su a su cerebro le llego el nombre de cierta mujer que también estaba en el lugar… cosa que le hizo percatarse de algo que hizo que sus ojos se abrieran de repente por sorpresa, alertando a Matsumoto que estaba a su lado.
- Hay que ir con Hinamori.
Dijo rápidamente el capitán, para salir disparado hacia la otra puerta que conducía hacia unas escaleras que subían varios pisos.
Solo fue cuestión de segundos para alcanzar a la teniente… quien se sorprendió de ver al capitán en aquel lugar.
- ¿Hitsugaya-kun? ¿Qué estas…?
- Es "Hitsugaya-Taichō", te lo he dicho varias veces, Hinamori…
El bajo capitán no tenía mucho tiempo para hablar, debido a que cierto peliplata se había hecho presente, cosa que no sorprendió tanto al joven.
- Ichimaru…
- Hitsugaya-Taichō… llegas mucho antes de lo que esperábamos…
Hinamori estaba un poco confundida por aquella declaración de Gin… pero el que se dio cuenta de lo que estaba diciendo el peliplata, fue Tōshirō, el cual se sorprendió al notar como había dicho aquello en plural y no en singular… y desde atrás del peliplata, se hizo notar la silueta de otra persona… una que ya era conocida por ambas tenientes y el mismo capitán…
- Imposible...
- Ciertamente… es inoportuno que las cosas sucedan mucho antes de lo planeado…
Aquella otra persona… Aizen Sōsuke, el capitán que debía estar muerto por un supuesto asesinato hace pocos días atrás… pero todo aquello se entendió que solo fue una gran mentira hecha por este hombre…
- ¡A… Aizen-Taichō!
Hinamori fue la primera en reaccionar, la cual iba a ir en dirección al capitán para abrazarlo fuertemente, cosa a lo que Aizen ni siquiera se inmuto, dejando que la joven hiciera su cometido, mientras que Hitsugaya acababa de ordenar sus ideas.
- Aizen-Taichō… ¿Estás vivo?
Matsumoto no lo podía creer en lo más mínimo... el cuerpo de Aizen había sido analizado por nada menos que Unohana, la mejor Shinigami médico que había en toda la Sociedad De Almas actualmente… y su conclusión había sido que "Aizen había sido asesinado", por lo cual, no tenía casi nada de sentido lo que estaba viendo ahora.
- Claro que si… tuve que fingir mi muerte para no ser descubierto… - aunque Aizen estaba dejando en claro sus intenciones, el tono en el cual decía aquello hacia dudar de muchas formas a Hitsugaya, en cuanto a Matsumoto y Hinamori… solo podría pensar en que era aquello para que Aizen tuviese que engañar a todo el mundo… ¿Tan malo era?
- Agradezco todo lo que has hecho por mí, Hinamori… - decía el castaño, mirando como la mencionada todavía seguía aferrándose a él con la intención de nuca soltarlo – pero ahora… tu papel en este juego ya ha terminado…
A continuación, Aizen desenfundo su Zanpaku-tō en un rápido movimiento, con la intención clavársela a su teniente… hubiera tenido éxito de no ser por lo rápido que se había movido Hitsugaya, el cual agarro a una atónita Hinamori, dejándola justo detrás de él resguardada junto con Matsumoto.
- ¿A… Aizen-Taichō?
- ¡¿Dime que no es cierto lo que estaba a punto de hacer?!
Hitsugaya rugía en furia por lo que había visto de aquel hombre… dispuesto a matar a Hinamori como si de una pieza desechable se tratase…
- Bueno… supongo que esto nuca hubiese funcionado…
Aizen decía de forma inexplicablemente tranquila… como si hubiera esperado a que algo como aquello sucediera.
- ¿Tu…? – la irritación de Hitsugaya se hacía cada vez más visible, notando como cada una de las suposiciones conspirativas que tenía apuntaban a nada menos que a uno de los hombres más amables y honestos que se vieron… pero era tan irreal que ciertamente alguien hubiese pensado que solo era pura actuación.
- Creo que ya no tenemos más tiempo, Aizen-Taichō… - en cuanto a Ichimaru, este solo veía analíticamente toda la situación con su sonrisa zorruna, cosa que hacía que el bajo capitán lo viese con la misma molestia.
- Creo que es momento de la siguiente fase, Gin… ya pronto estarán nuevamente en la colina del Sōkyoku todos ellos…
Matsumoto y Hitsugaya ciertamente estuvieron un poco confundidos a lo dicho por Aizen, pero el capitán del décimo escuadrón le importaba menos lo que realmente estaba planeando el hombre, él ya tenía decidido detenerlo en ese preciso instante.
- ¡Bankai! ¡Daiguren Hyōrinmaru! (Gran Rugido Congelado De La Luna Brillante)
Hitsugaya librero su Bankai repentinamente, para luego congelar desde las piernas hasta el torso al capitán, quien ni se inmutó en ningún momento ante la sorpresiva acción del joven capitán.
- ¿Y quién dice que tu escaparas de aquí? – ahora con alas de hielo con tres flores de hilo con cuatro pétalos cada una levitando detrás de las alas, sus piernas congeladas en forma de patas de ave y sus antebrazos y manos igual, conservando la misma apariencia del arma, Hitsugaya dejaba ver en todo su esplendor la liberación máxima de su Zanpaku-tō.
- Veo que eres tan impulsivo como previne, Hitsugaya-Taichō…
En cambio, Aizen seguía igual de tranquilo como desde un comienzo, mirando atentamente el próximo movimiento de su oponente… o eso es lo que dejaba ver, ya que desde atrás de Hitsugaya, otro Aizen había aparecido, haciéndole un profundo corte a la espalda del joven capitán, cosa que dejo sorprendida a Matsumoto, esto porque Hinamori estaba en un estado de shock completo.
Tōshirō boca abajo en el suelo estaba sorprendido por lo que había ocurrido… no entendía que fue lo que sucedió en ese momento… pero lo más inesperado de la situación fue ver como un hechizo de parte de una recién llegada capitana Unohana había hecho retroceder al castaño.
- Aizen-Taichō… no… ahora solamente Aizen, tus actos hechos en todo este tiempo te convierten en un traidor de la Sociedad De Almas…
Justo a tiempo para salvar al joven capitán, le teniente Isane que llego junto con su capitana, empezó a utilizar Kidō Medico en Hitsugaya, el cual todavía estaba consiente, escuchando atentamente lo que estaba sucediendo…
- Unohana-Taichō… por un momento había pensado que tu serías quien me descubriría… pero veo que mi poder está mucho más allá de lo que tú puedes entender…
La mujer ni siquiera se inmuto en ningún momento, su cara estoica hacía juego con su actitud profesional, no por nada era una de las capitanas con más tiempo en su cargo… pero de cierto modo, las palabras de Aizen lograron confundirle un poco...
Pero la respuesta que necesitaba la mujer llego con una sola acción realizada por el hombre… agarrando el cuerpo inerte que se encontraba congelado… dejando ver como este se convertía en nada menos que en su Zanpaku-tō, cosa que dejo confundidos a todos los presentes.
- Verán… este es el verdadero poder de mi Zanpaku-tō… Kyōka Suigetsu (Flor Espejo, Luna De Agua).
- Imposible… ¡Pero si vimos como Kyōka Suigetsu es una Zanpaku-tō elemental de agua! ¿Cómo puede cambiar de repente su funcionamiento? – Isane no podía creer lo que estaba viendo… pero una mirada de su capitana la hizo detenerse.
- Así que tu Zanpaku-tō es una del tipo ilusoria…
- Así es, Unohana-Taichō… en el momento en que cada uno de ustedes ven mi espada, se encuentran sumidos en mi "hipnosis total", por lo tanto, ninguno de ustedes puede vencerme.
La capitana analizaba cada pequeño detalle de las palabras de Aizen… dándose cuenta de una cosa muy importante…
- "En el momento que cada uno de ustedes ven mi espada…" ¡No puede ser…!
- Así es… parece que ya sabes quién es mi otro aliado, Unohana-Taichō.
Dicha espada solo podía afectar a quienes veían la liberación de dicha arma… pero si una persona sufría de discapacidad visual, no se vería para nada afectada por dicho poder… y uno de los capitanes sufría dicha discapacidad… Tōsen Kaname…
- Es momento de recuperar lo que me pertenece… Gin, contacta con Kaname para que podamos empezar con la fase final… Ah, y dile que también se lleve a todos los que se encuentran con Kuchiki Rukia.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- ¿Qué demonios es esta sensación que recorre mi cuerpo?
Daisuke iba de camino hacía el lugar en donde se llevaría a cabo la batalla entre los capitanes, pero su cuerpo no pudo dejar pasar aquella sensación que le advertía que algo malo podría suceder en cualquier momento…
- Puede que sea por lo que estaremos a punto de presenciar, mi señor…
- Esa puede ser una suposición muy razonable, Hitsujikai… después de todo, veremos a nada menos que a tres de los más fuertes Shinigamis de la Sociedad De Almas crear un espectáculo inolvidable…
Daisuke miraba atentamente aquel lugar en donde se llevaría a cabo la batalla, un lugar parecido a donde había conocido por primera vez al capitán de la octava división, un lugar rodeado de cuatro paredes con un amplio espacio en el cual luchar, el suelo seguía siendo del mismo estilo que el de todo el Seireitei.
- Ustedes dos… han cometido un acto completamente imperdonable…
En el lugar, estaba Yamamoto en el lado contrario en donde se encontraban Kyōraku, Ukitake y la teniente Nanao, esta había llegado al lugar para apoyar en todo lo que pudiese a su capitán… lástima que no hubiese contado con la fuerza que mostraría el capitán comandante en ese momento…
Y que se puede decir, el Reiatsu que estaba fluyendo del hombre era tan denso y tan pesado que a la distancia en donde se encontraba Daisuke en ese momento no le impedía en ningún instante sentir aquella presión que ejercía el viejo hombre… poder absoluto, era lo que decía la presión espiritual de Yamamoto.
En ese preciso instante, Nanao no pudo seguir aguantado más, y cuando estaba a punto de desmayarse, Kyōraku la sostuvo antes de que cayera al suelo, para luego en un rápido movimiento llevarla hasta un lugar mucho más alejado de allí gracias al Shunpo y luego volver al lugar en donde estaba con anterioridad.
- No todos los seres vivos son capaces de soportar un poder tan grande que no pueden imaginar…
Yamamoto solo veía como sus estudiantes todavía seguían en pie, sin ser tan afectados por la presión del viejo hombre, después de todo, no era la primera vez que sentían una parte del poder del capitán comandante.
- Impresionante…
Daisuke se había acercado a la escena, quedando justo a un lado de Ukitake y Kyōraku, quienes se sorprendieron de ver al rubio en aquel lugar… pero también les había sorprendido como era que el rubio soportaba tan bien la presión de Yamamoto, quien también veía al rubio con cierta intriga.
Algo que se tenía que destacar, era el hecho de que el rubio no llevaba por ninguna parte aquel abrigo negro.
- ¿Daisuke-san? ¿Qué estás haciendo aquí? Es peligroso que estés en un lugar como este…
- Como también fue peligroso salvar a Rukia-san, sabiendo que estarían Shinigamis los cuales no podría vencer. Si, se lo que estoy haciendo en este lugar, Jūshirō-san.
Daisuke miraba serio a Yamamoto, para luego el rubio contrarrestar el Reiatsu del viejo hombre con el suyo propio, cosa que sorprendió a los tres presentes…
- Increíble… está a la altura de un Shinigami de rango capitán…
Kyōraku pensó sorprendido de aquella lluvia de presión que estaba siendo ejercida en el ambiente... era tan suficientemente poderosa que podría hasta desintegrar a varios Hollows de rango menor en el instante en que sintiesen la presión ejercida.
- La razón por la que estoy aquí… es para agradecerles a ustedes dos por ayudar en evitar la ejecución de Rukia-san… y como agradecimiento de mi parte… peleare junto a ustedes.
Ambos capitanes no cabían de la impresión por la decisión del joven rubio, el cual seguía dando aquella mirada seria al capitán comandante, el cual solo pudo chasquear la lengua al oír aquello.
- Los jóvenes de hoy en día… tan arrogantes que creen que pueden vencer al Shinigami más fuerte del Gotei 13… - Yamamoto se quitó el Haori representativo como capitán del primer escuadrón, y luego de aquello, se quitó la parte superior del kimono, dejando ver la musculosa forma física del hombre, que, pese a su "avanzada" edad, lo tonificado que se encontraba cada musculo era algo irreal, como también no se pudo dejar pasar las diferentes cicatrices que tenía el hombre repartidas por todo su cuerpo.
- Si lo que tu soberbia quiere es luchar contra mi… pues que así sea.
Yamamoto levanto son su brazo izquierdo el bastón que siempre llevaba consigo, para luego ser incinerado y dejar ver nada menos que la Zanpaku-tō del capitán.
- Vaya… así que Yama-jii luchará en serio… incluso si Daisuke-san está aquí…
Pensó en voz alta Kyōraku, el cual solo podía ver con mucha precaución la liberación del arma de su maestro.
- Banshō Issai Kaijin to Nase… (Reduce Toda La Creación a Cenizas) – decía Yamamoto, mientras que a su alrededor aparecía fuego tan sofocante con no cualquiera soportaría – Ryūjin Jakka (Espada Que Fluye Como Las Llamas).
La espada libero un tremendo torrente de fuego, que rodeo a todos los presentes en un círculo cerrado por las llamas que emanaba la Zanpaku-tō del viejo hombre.
Daisuke solo podía estar más que asombrado por la gran liberación de poder que se podía sentir en ese preciso instante… era algo que sofocaría a cualquiera… ahora podía entender la advertencia de Urahara con respecto a luchar contra aquel hombre.
- Creo que es momento que nosotros hagamos nuestro espectáculo, ¿No, Ukitake?
Decía Shunsui, el cual no espero a que su amigo de toda la vida le diera alguna respuesta, para luego el desenvainar sus dos Zanpaku-tō.
- Hana Kaze Midarete, Kashin Naki, Tenpū Midarete, Tenma Warou (El Viento Del Cielo Está Agitado, El Dios De Las Flores Llora. El Viento Del Cielo Está Agitado, El Demonio Del Cielo Ríe).
Con ambas armas desenfundadas, Kyōraku recitaba el comando de activación de sus armas, dejando completamente vertical la espada que sostiene en su mano izquierda mientras que la espada de la derecha estaba a modo de estocada, cosa que, si se veía de lado, ambas armas se entrelazaban formando una cruz.
- Katen Kyōkotsu (Locura Ósea Del Cielo Florido).
Ambas armas tomaron una apariencia perfectamente igual, después de todo, eran dos espadas gemelas, similares a unas cimitarras con una especie de "C" en el contrafilo, que además se vuelven negras.
- Supongo que ahora es mi turno… - Ukitake se colocó a un lado de Kyōraku, quien sostenía ambas armas liberadas con el filo hacia arriba.
- Nami Kotogotoku, Waga Tate To Nare, Ikazuchi Kotogotoku, Waga Yaiba To Nare (Que Las Olas Sean Mi Escudo, Cae Rayo Y Conviértete En Mi Espada)
Recitaba el comando Ukitake, sosteniendo su Zanpaku-tō con ambas manos, para que de repente, esta espada brillase dividiéndose en dos, ambas espadas finas que se podían asemejar con arpones, ya que su punta consistía en un filo invertido en cada espada, que eran unidas por un cordón, del que cuelgan una serie de pequeñas placas metálicas.
- ¡Sōgyo No Kotowari! (Ley De Los Peces Gemelos)
Ahora Ukitake ya con su Shikai liberado, se colocó ambas armas con el filo hacia arriba, como las tenía su amigo de toda una vida, Kyōraku.
- Bueno… si tuviese algo que decir… - comenzaba a hablar Daisuke, quien solo mantenía reposando su Zanpaku-tō en su hombro – fue que esto muy genial lo de recitar el comando y eso… pero… ¿Realmente era necesario? Quiero decir… ¿No solamente hubiesen liberado sus espadas sin más?
Las preguntas del rubio realmente dejaron mucho en que pensar a Yamamoto y a Ukitake… sabiendo que lo que habían hecho en aquel momento sería más que imposible de hacer en una batalla real… como si lo hicieran únicamente para verse bien consigo mismos, en cuanto a Kyōraku…
- Puede que si… puede que no… eso es algo que solo se puede apreciar con el punto de vista de cada quien… no sería algo elegante hacer esto en lo que podría ser una posible última batalla…
- ¿Ultima batalla?
- Creo que eres demasiado joven para entender algo como esto… teniendo una gran vida por delante, no es muy de tu generación hacer este tipo de cosas…
Yamamoto y Ukitake no quisieron agregar nada a lo dicho por Kyōraku, ya que ese era el punto de vista que este tenía… en cuanto a Daisuke… este seguía pensativo en las palabras del hombre del kimono florido de color rosa…
- Ya veo… tal vez en una próxima lucha lo intente - Daisuke volvió a mirar directamente al capitán comandante, colocándose en medio de Ukitake y Kyōraku.
- ¿Qué? ¿A caso no lo quieres hacer ahora? – a Shunsui no le importaba del todo que Daisuke utilizase el comando de su Zanpaku-tō o no… lo único que estaba buscando, era el hecho de que si podía utilizar por lo menos el Shikai…
- No es por eso… es porque no puedo hacerlo… - Daisuke solo dijo para que Yamamoto y Kyōraku entrecerrasen los ojos, suponiendo que todavía no había si quiera dominado el Shikai… mientras que Ukitake solo veía algo extraño aquellas palabras del rubio - ya que mi espada estaba liberada todo este tiempo.
Aquella declaración había dejado sorprendido a los presentes, haciendo que mirasen repentinamente la espada del rubio… lo único diferente en ella era que el mango tenía dos telas de diferentes colores, blanco y negro, por lo demás, no parecía para nada fuera del otro mundo.
- ¿En serio? ¿Y qué es lo que hace exactamente? – Ukitake no podía estar más que curioso por lo que podía ser capaz de hacer Daisuke, a lo cual solo dio una pequeña sonrisa.
- De hecho… esa es la razón por la que también estoy aquí…
- ¿Eh? ¿No se suponía que estabas aquí para agradecernos y eso?
- Es que es así, Shunsui-san… aunque puede que me contradiga como también puede que suene como un capricho de mi parte… agradezco lo que hicieron por Rukia-san… pero en el momento en el que vi que lucharían usted y Jūshirō-san contra Shigekuni Genryūsai Yamamoto… lo primero que se me vino a la cabeza fue otra cosa…
Daisuke solo podría dejar mucho más confundido que antes a los presentes, por lo cual, decidió explicar unas pequeñas cosas para que entendiesen perfectamente lo que trataba de decir.
- Verán… ayer pude recolectar un poco de información de muchos de los Shinigamis pertenecientes del Gotei 13… con ello, de lo que eran capaces de hacer cada uno de los capitanes – comenzaba diciendo el rubio aquella conveniente intromisión en el departamento de investigación y desarrollo – entonces… pude saber de lo que es capaz sus respectivos Shikai… y es por eso que me quería enfrentar al capitán comandante del Seireitei desde un principio.
Yamamoto no pudo evitar entrecerrar los ojos… ciertamente, no tenía ni la menor idea de lo que trataba de hacer el rubio… pero esa mirada que puso ahora el joven… esa mirada… la había visto mucho antes… hace varios siglos atrás que no veía algo igual…
- No porque seas el capitán comandante o el Shinigami más poderoso del Gotei 13… la razón por la que quiero luchar contra usted… es por su Zanpaku-tō. Quiero saber… si tu fuego es mucho más poderoso que el mío.
De repente, las llamas creadas con anterioridad por el viejo hombre, estaban siendo consumidas rápidamente por otro tipo de llamas… unas llamas negras que se esparcieron por todo el lugar, mirando como el responsable de aquel acto era nada menos que el rubio, quien ahora tenía su tela sobrante del mango encendidas en aquel fuego.
- Es por esa razón… que quiero luchar contra ti.
La mirada de Daisuke cambio repentinamente, ya no teniendo es tranquila y seria mirada que usualmente tenia… cambio a una llena de cierto sadismo y soberbia en ella, junto con aquella ancha sonrisa que ahora mantenía en su expresión.
- ¿Fuego negro? ¿Acaso esto puede ser real?
Kyōraku no pudo creer dos cosas… que aquel tiempo de Zanpaku-tō elemental pudiese existir en una persona que no formaba parte de la Sociedad De Almas… y el hecho de que las llamas habían consumido por completo las de su maestro… ciertamente, sus ojos estaban tan abiertos como su boca por la impresión que le dio ver una parte del espectacular poder que Daisuke estaba demostrando.
- ¡Veamos si el fuego de tu Zanpaku-tō, Ryūjin Jakka, es más fuerte que el mío… Hitsujikai!
Daisuke ahora estaba alzando su espada para que los presentes la pudiesen apreciar a detalle, esto mientras dejaba en claro cuál era el nombre de su arma, como también el objetivo de su lucha.
- Ya veo… - finalmente hablo Yamamoto, el cual aplico mucha más presión en el ambiente, combatiendo las llamas del rubio, resurgiendo de ellas y tomando su color original… pero solo la mitad de ellas logro volver a la normalidad.
- No creas que un poder tan inmaduro y poco perfeccionado como el tuyo puede compararse a la perfección de mil años de trabajo y esfuerzo.
Daisuke seguía mirando al hombre con la misma mirada puesta, listo para comenzar con la lucha… pero antes de dar el primer paso, vio por un segundo a Ukitake y Kyōraku, quienes no pudieron evitar sorprenderse ante las palabras del capitán comandante, pero se recompusieron una vez que sintieron que la batalla daría comienzo.
- Yo haré el primer movimiento.
Si importarle si Yamamoto hubiese escuchado, Daisuke dijo a los dos capitanes que se encontraban a sus lados, para luego desaparecer en un rápido Shunpo, reapareciendo a la derecha del hombre, dando un espadazo lateral que el capitán decidió bloquear, a lo que el choque de armas ocasiono considerables grietas en el lugar en donde estaban parados.
- Debo reconoce que tiene buena fuerza física… pero necesitara mucho más que eso si quiere ganar.
Pensó rápidamente el viejo hombre, para que este utilizase mucha más fuerza para contraatacar la embestida del rubio, haciendo que este saliera disparado hacia atrás… pero lo que le hizo moverse rápido al viejo hombre fue el hecho de que Ukitake apareciera detrás de este, listo para dar una estocada doble que fue perfectamente defendida por un torrente de llamas por parte del viejo hombre... pero dichas llamas fueron absorbidas por una de las espadas de Ukitake, a lo que el viejo supo lo que estaba planeado hacer.
Y así, aquellas llamas pasaron desde aquella espada, pasando luego por la cuerda por cada una de las placas, para terminar en la otra espada del peliblanco, mirando como de aquella arma salía el torrente de fuego que había absorbido con anterioridad.
- Entonces… con esto se refería a "reflejar" cada ataque…
Alejado del lugar, Daisuke se había recompuesto en el aire una vez que fue enviado a volar, luego de ello, miro como el peliblanco tomo la iniciativa de luchar contra el viejo, recordando varias de las cosas que ponía en la información obtenida anteriormente en el laboratorio de Mayuri.
- Ahora es mi turno…
Shunsui sabía que Yamamoto esquivaría aquel torrente de llamas, por lo cual se adelantó a atacar al hombre, el cual fue perfectamente leído por el hombre del kimono rosa, el cual con una de sus espadas dio un tajo descendente al capitán comandante.
- Esto es demasiado molesto…
Luego de que por fin Yamamoto se irritase de no poder hacer nada, decidió que ya era momento de acabar rápido con aquello, a lo que, agarrando del kimono al capitán, lo estrello contra el hombre peliblanco, el cual solo agarro tan fuerte como pudo a Kyōraku para que este no se fuese volando.
De la nada, una ráfaga de fuego estaba siendo dirigida hacía ambos capitanes, los cuales no podrían hacer nada para evitar el ataque… pero cierto rubio si podría hacer algo contra aquel torrente, por lo que, colocándose en medio del ataque, utilizo una de sus técnicas para bloquear con eficacia el fuego infernal.
- ¡Kōtta Himei!
Las llamas negras se interpusieron, las cuales absorbieron todo el ataque lo suficiente para que ellos tres no terminasen heridos o algo semejante… pero el paisaje actual estaba hecho un desastre.
- Realmente… no pensaba que fueras tan fuerte…
Kyōraku solo pudo suspirar de alivio por el hecho de no ser golpeado por la técnica del capitán comandante, el cual entrecerró sus ojos nuevamente al ver como su ataque no había funcionado.
- Si no les molesta… haré algo que tenía planeado hacer hace y tiempo…
Dijo Daisuke, quien no espero obtener una respuesta de los dos capitanes aliados, para luego ir en dirección de Yamamoto…
- ¡¿Todavía crees que puedes tu solo contra mí?! ¡Te enseñare lo arrogante que es tu decisión!
- ¡Y qué demonios importa! Arrogancia o no… ¡Esto es algo en lo que he estado practicando, y tú serás el hombre que probará los frutos de mi entrenamiento!
Acto seguido, Daisuke lanzo su Zanpaku-tō como si de una lanza se tratase, cosa que sorprendió a Yamamoto, quien esquivo como pudo aquel inesperado movimiento… pero lo que si le sorprendió de verdad fue como acto seguido Daisuke lanzó un golpe en su pecho, cosa que le hizo escupir un poco de saliva por la fuerza puesta.
- ¡No solo soy bueno en Zanjutsu… sino también en Hakuda!
Con una patada ascendente en el mentón del viejo, lo hizo despegarse del suelo unos cuantos centímetros… pero antes de que volviese a caer en el suelo, seis varas de luz lo dejaron inmóvil en el aire.
- ¡Como también soy tan bueno en el manejo del Kido! ¡Bakudō #61: Rikujōkōrō!
En ese momento en ambas palmas del rubio se generan dos orbes de luz azul, para luego extenderlas en dirección al capitán comandante.
- ¡Hadō #73: Sōren Sōkatsui!
La versión doble del Hadō #33, mucho más destructiva que la primera, dio de lleno a Yamamoto, el cual todavía seguía indefenso por el hechizo anterior.
Alejados de todo eso, se encontraban los dos capitanes que no podían sorprenderse aún más de lo que ya estaban… pero mirando bien las cosas, había algo que fallaba en todo aquello…
- Daisuke-san realizó ambos hechizos sin el encantamiento previo, por lo que dicho hechizo fue mucho más débil…
- Tienes razón Ukitake… si quería vencer a Yama-jii de una vez, debió de utilizar todas sus técnicas al máximo poder… a menos que… - Shunsui se dio cuenta de lo que estaba haciendo el rubio, cosa que le hizo intrigarse por lo que estaría por hacer a continuación el joven.
- Solo fuera una distracción.
Mientras que Ukitake, el completo la oración de su amigo… sabiendo que si ellos lo dedujeron… su maestro también lo había deducido.
- Ya… fue… ¡Suficiente!
Yamamoto libero una ráfaga de viento que levanto todo el polvo que lo rodeaba, cosa que Daisuke sabía que sucedería, por lo cual, apareciendo justo encima del viejo, estaba decidido a dar el golpe más fuerte que podía dar.
- ¡No lo harás! – Yamamoto se iba a quitar del lugar… si no fuese por una extraña sensación de frio que llego a sus pies, por lo cual, miro rápidamente hacia abajo, notando como el fuego negro lo estaba rodeado, atrapándolo desde los pies hasta el torso… lo más inusual de todo aquello, era que no sentía como si se calentase o que el fuego lo quemase… al contrario, sentía frío… como si se estuviese congelando - ¿Qué?
- ¡Dākufaia! (Fuego Oscuro)
De repente, Yamamoto ahora pudo sentir aquella ola de calor sofocante del ataque de fuego a quema ropa del rubio… como también sus pies y torso se estaban calentado rápidamente.
Una gran onda expansiva se creó en el lugar, haciendo polvo todo el entorno, cosa que hizo que los dos capitanes que se encontraban más alejado se cubriesen por el poderoso ataque del rubio.
Luego de unos segundos, el polvo se desvanecía poco a poco, dejado ver como el rubio estaba respirando con dificultad… y al lado contrario de este, se encontraba Yamamoto, quien tenía una nueva cicatriz en si cara… par ser precisos, en su ojo izquierdo, cosa que sorprendió en gran manera a sus Ukitake y Kyōraku.
- Vaya… esto no me lo esperaba para nada… - Yamamoto coloco el mismo semblante sereno y estoico que siempre utilizaba, mirando fijamente al rubio que estaba en frente de él – Nada mal, muchacho…
- No se… pero siento que estoy siendo alagado – a Daisuke todavía le seguían quedando muchas fuerzas… después de todo, aquella combinación no le cansaba tanto gracias a su continuo entrenamiento diario en el mundo real, colocando todo el tiempo al limite su cuerpo… pero lo único malo de todo aquello, era que esa combinación hecha por Daisuke… era uno de sus ataques más poderosos… y solo le logro hacer una nueva cicatriz al viejo… - No puedo creer… que de verdad tenga que utilizar todo mi poder para vencerlo…
- Creo que ya te hemos dejado toda la acción a ti solo, Daisuke-san.
A ambos lados del rubio aparecieron ambos capitanes aliados, quienes ya estaban lo suficientemente repuestos de la sorpresa como para seguir luchando…
- Bueno… creo que será necesario que hagamos esto juntos si queremos vencer a Genryūsai - Yamamoto solo pudo quedarse un poco pensativo por el hecho de que el rubio lo llamo por su nombre, a lo que este solo se encogió de hombros ante la mirada del viejo.
- Muchacho… te has ganado mi respeto por haberme hecho sangrar… al menos debo de saber el nombre de quien me hizo esta cicatriz…
Los dos capitanes que estaban por el rubio casi se caen por la sorpresiva declaración del viejo… decir que no estaban asombrados por la declaración del viejo…
- Soy Daisuke… es un gusto poder presentarme formalmente ante el Shinigami más fuerte de la Sociedad De Almas…
Yamamoto, como toda persona a la que se presentó el rubio, no pudo quedarse algo confundido… pero una mirada de sus estudiantes le hizo entender que era así y "solo" así.
- Yamamoto Shigekuni Genryūsai. Capitán comandante de la primera división de Gotei 13.
Ya haciendo formal su presentación, el hombre volvió a colocarse en posición de pelea para continuar con la batalla.
- No por nada soy el comandante del Gotei 13 por más de mil años… no me daré el lujo de perder una batalla contra…
- Atención, a todos los capitanes, tenientes y terceros al mando de los treces escuadrones… también a los Ryokas, les habla la teniente Kotetsu Isane del cuarto escuadrón.
La voz que provino de las cabezas de aquel grupo llamo rápidamente su atención, sobretodo la del rubio, quien conocía perfectamente cuál era dicha técnica.
- Todo los que les estoy a punto de decir, es totalmente cierto. Se les informa que los capitanes Ichimaru, Tōsen y Aizen son traidores de la Sociedad De Almas, quienes eliminaron a toda la central 46 y la manipularon todo este tiempo, como también trataron de asesinar a la teniente de la quinta división, Hinamori y al capitán de la décima división, Hitsugaya. Actualmente se encuentran ubicados en la colina del Sōkyoku…
- No es un buen momento para que nos pingamos a pelear, ¿No? – Kyōraku dijo mirando directamente a Yamamoto, el cual solo pudo quedarse un poco sorprendido de escuchar cada palabra de la teniente de Unohana.
No había pasado ni dos segundos luego de que aquel grupo ya no se encontrase en aquel lugar, desapareciendo en un rápido Shunpo para dirigirse a dicho lugar.
Luego de un segundo y medio de viaje, llegaron hasta el lugar en donde se encontraban nada menos que el grupo de rescate de Rukia: Chad, Orihime, Ganju, Ishida y Renji junto con la adición de Hisagi e Ichigo, este último todavía teniendo activado su Bankai… una gabardina cerrada de color negra con los bordes blancos y el interior de color rojo supliendo la parte superior del traje Shinigami… además de aquello, su espada se había vuelto una Katana completamente negra, con la guarda en forma de esvástica, haciendo referencia al Kanji de "Ban".
A todo esto, aquel grupo estaba siendo acompañado por nada menos que los tres capitanes traidores.
Lo más curioso todo eso, era ver el estado deplorable en el que se encontraban Renji, Chad, Ishida, Hisagi e Ichigo, ya que la espada de Renji estaba hecha pedazos, su brazo derecho tenía una grave herida; Hisagi tenía varias cortadas en su cuerpo, no tan profundas, pero estaba sangrando considerablemente al igual que Ishida Chad e Ichigo. Ganju, Orihime y Rukia estaban esparcidos por el lugar, un poco llenos de polvo y mugre por seguramente salir volando en algún momento.
- ¿Por qué siento que su Reiatsu se me hace tan familiar? – Daisuke miraba atentamente a aquel hombre con lentes y cabello castaño, con aquella mirada que parecía llena de bondad y honestidad… pero de la nada, sin nada que ver con la pregunta que se hizo el rubio, abrió levemente sus ojos por el recuerdo de una conversación que tuvo hace ya un tiempo…
- Yamamoto Shigekuni Genryūsai… no sabía que podías sangrar… - la mirada serena de Aizen no contrastaba en nada con la apariencia que tenía actualmente, a lo cual Yamamoto solo le tembló un poco su ojo izquierdo, sintiendo un poco aquella nueva cicatriz en su cara… pero repentinamente, una barrera había encerrado a los tres capitanes recién llegados, cosa que los tomo por sorpresa, viendo como el responsable de aquello era nada menos que Tōsen, el cual tenía su palma en el suelo, activando una secuencia de líneas que estaban conectadas con las cuatro paredes que se formaron en una pirámide.
- ¿Qué significa esto, Aizen? – aquella barrera colocada por aquel capitán tenía completamente restringidos a aquellos capitanes, sintiéndose confusos en sobremanera en que aquella técnica los hubiese retenido tan fácilmente… aunque Yamamoto sentía extrañamente familiar aquella barrera… como si la hubiese visto antes… hace más de mil años…
Claramente, el viejo ya no lo llamaría nuevamente por el cargo que estaba ocupando… esto ya que, en ese momento, aquellos capitanes habían sido catalogados como traidores, por lo cual, tendrían que ser detenidos para ser juzgados, o en caso extremo, eliminados.
En el lugar solamente habían hecho acto de presencia aquellas cuatro personas que estaban luchando anteriormente… Yamamoto, Ukitake, Kyōraku y Daisuke, este último estaba fuera de aquella barrera… quien sabe por qué razón…
Los demás capitanes y tenientes restantes seguramente todavía seguían haciendo sus cosas o ya estaban en camino hacia el lugar.
- Nada en particular… solo vengo a buscar algo que…
- "Esa persona… que podría manipular a cualquiera de nosotros sin darnos cuenta… ese hombre… de naturaleza peligrosa y manipuladora… capaz de proyectar una imagen muy distinta de lo que es en realidad…"
Pensó en voz alta Daisuke llamando la atención de todos los presentes en aquel lugar, teniendo una cierta mirada de confusión… todos a excepción de Aizen.
– Esas palabras me las dijo un buen amigo mío haciendo referencia sobre un hombre que los inculpo hace ya más de cien años… ahora con solo verte puedo entender que dicha persona eres tu… Aizen Sōsuke.
Daisuke solo podía mirar con seriedad irreal en el a aquel capitán... quien ni siquiera hizo gesto en aceptación o negación de los hechos, en vez de ello, solo dio una pequeña pero sutil sonrisa.
- Veo que pasaste mucho tiempo hablando con Urahara Kisuke… pero, ¿Qué tanto han hablado? ¿Lo suficiente como para saber cuál era el verdadero propósito de su venida a la Sociedad De Almas?
Daisuke tampoco hizo algún gesto que le indicase a Aizen si sus provocaciones estaban funcionando o no… pero en quienes si estaba teniendo efecto no era en el rubio, sino en sus amigos, siendo específicos, Ishida, Chad, Orihime, Ichigo y Rukia, quienes estaban dudando con cada palabra que decía aquel hombre.
Ciertamente, los Shinigamis presentes tampoco podían estar mucho más intrigados por lo que estaba diciendo Aizen… era tanto que el hecho de actuar para detenerlos lo posponían por el hecho de saber qué es lo que estaba hablando.
- ¿De qué demonios estás hablando?
El que hablo no fue nadie más que Ichigo, el cual cayó en el juego mental de Aizen, quien solo pudo dar otra sonrisa dirigida al pelinaranja.
- No es algo que importe ahora… pero deberían rendirse ahora. Ya me han sido de gran ayuda.
Dicho esto, la incertidumbre y la duda fue sembrada en los corazones de todos los presentes, haciendo que se confundiesen por lo que estaba diciendo aquel sujeto.
- Sabía que se infiltrarían desde el Rukongai del Oeste, es por esa razón que Gin se encontraba esperándolos en ese lugar, y gracias a que el Serei-Heki fue levantado, los capitanes dentro de las murallas pensaron rápidamente que estábamos siendo invadidos.
- Además de eso, la situación que crearon fue lo suficientemente fuerte como para hacer a los capitanes retroceder. Para bien o para mal, todos los Shinigamis estaban centrados en ese hecho, dejando de lado cualquier otra cosa. Como resultado no sería tan raro que un capitán fuese asesinado…
- ¿Cómo…? – Ganju no tenía ni la menor idea de cómo aquel hombre hubiese planificado todo aquello… era de lo más irreal que había escuchado, pero varios de los presentes, sabían cómo es que ese hombre lo había logrado.
- Es obvio, ¿No? Al único lugar al que puedes llegar usando el Senkaimon que hace Kisuke es al Rukongai del Oeste… pero estoy seguro de que ustedes habían sido informados de eso, después de todo, ustedes dos son sus discípulos, ¿No es así?
Aizen volvió a ver al rubio y al pelinaranja levemente… notando cierta mirada de confusión en ambos… cosa por la cual, el castaño aprovecho para sembrar una última semilla en ambos.
- ¿Saben que hay cuatro formas esenciales por las que un Shinigami puede luchar? A pesar de todo ello, todas tienen un límite en cuanto a su fuerza. En otras palabras, ese llega a ser el límite de un Shinigami… pero… ese límite puede llegar a ser superado de una única forma… la transformación de un Shinigami en Hollow, y Kisuke fue la persona en llevar a cabo aquellos experimentos.
Ciertamente, Yamamoto, Ukitake y Kyōraku estaban un poco confundidos por lo que estaba hablando Aizen en ese momento… pero una mirada hacia los Ryoka fue todo lo que necesitaron para entender su plan.
Todos ellos estaban sorprendidos… salvo uno en particular, pero quien más lo estaba era nada menos que Ichigo, quien recordó por un breve momento su anterior pelea contra Byakuya… sintiendo aquella presencia que lo había poseído hace un tiempo atrás.
- Al romper la barrera que separa estos dos polos opuestos, se alcanza un nuevo límite. Por eso es que… incluso yo experimente con esas transformaciones… no importa cuanto lo intentara, nunca me salía bien. pero… es por eso que Kisuke creo un artefacto el cual puede cruzar la barrera que divide a los Hollow y Shinigamis en un instante.
- Fue un proyecto que superaba la sabiduría de la Sociedad De Almas… cosa que vendría siendo un peligro. Probablemente, Kisuke también pensó lo mismo… por lo que trato de deshacerse de ese artefacto… así que lo único que podía hacer… puso una barrera alrededor de ese artefacto y lo escondió en otra alma…
Dicho esto, Aizen tenía agarrada a Rukia desde aquella gargantilla de color naranja que llevaba puesta, cosa que muchos de los Shinigamis… mejor dicho, todos en el lugar entendieron exactamente cuál era el punto al que quería llegar.
- Ahora lo comprenden, ¿No? – dijo Aizen, quien estaba mirando fijamente la cara de sorpresa como también llena de horror de Rukia, quien estaba temblando sintiendo la poderosa y maligna presencia de Aizen en ella.
- ¿Qué… dijiste? - Aizen no pudo evitar sentirse victorioso al ver aquella ceja enmarcada que tenía Daisuke en su rostro. – Entonces… Las cosas siempre fueron por esto, Kisuke-san… ahora lo comprendo todo.
- Tenía un presentimiento de que Urahara Kisuke estaba tras todo esto…. Después de todo, esa es la única forma en la que un Shinigami pueda pasar desapercibido en un Gigai. Gracias a esto, tu nunca recuperaste tus poderes mientras estaba dentro del Gigai que te dio Kisuke… en otras palabras, nunca recuperarías tu Reiryoku. Ya no podrías ser un Shinigami, solo una simple alma humana… y al hacerlo, el escondería por completo el paradero del su artefacto…
- Afortunadamente, después de un par de meses, pude encontrarte en el mundo real e inmediato fui a la central 46…
- ¡Aizen!
Repentinamente, el capitán Komamura hizo acto de presencia, quien ya no llevaba puesta aquel casco que no dejaba ver su apariencia, notando su aspecto perruno… literalmente, tenía la cara de un perro… o la de un lobo… o un zorro… como sea, esa era la apariencia de aquel sujeto.
Aquel hombre llego de la nada, dando un fuerte espadazo descendente con toda la intención de cortar en dos al capitán castaño, cosa que creo una enorme nube de polvo… pero no por el hecho de que su ataque haya tenido éxito, sino por el hecho de que Aizen solo mantuvo la espada del hombre son una mano.
- ¿Por qué te esas burlando de mí, Aizen? – la mirada llena de ira y furia en aquel hombre era completamente visible para todos, a lo cual Aizen no hizo ningún otro movimiento… solo sonreía tranquilamente ante aquella acción.
El capitán de la séptima división ya tenía activo su Bankai, Kokujō Tengen Myō'ō (Castigo Divino, Cuerdas Negras De La Ruina), a lo que un humanoide colosal apareció detrás del hombre perro, imitando cada uno de los gestos que este hacía, por lo que con un golpe con su mano izquierda que el humanoide imitó, lo dirigió a nada menos que a Aizen, creando otra nube de tierra en el acto.
Aizen esta vez decidió esquivar el ataque… pareciera como si quisiera seguir jugando con el hombre… pero por lo visto, el tiempo no era algo que lo favorecía actualmente.
Ahora, Komamura estaba viendo seriamente a su amigo más cercano en todo el Seireitei… quien los había traicionado de la peor forma posible.
- ¿No tienes nada que decir? – Dijo Sajin, el cual solo miraba al capitán moreno seguía en la misma posición, sosteniendo aquella barrera que tenía aprisionados a tres de los capitanes más fuertes. - ¡No quiero hacer esto, Tōsen!
- Hadō #90: Kurohitsugi (Ataúd Negro)
Sin siquiera dejar que el capitán terminase de hablar, a su alrededor aparecieron diversas rayas de color negro que formaban un cubo perfecto, para luego estas ser llenadas de ese mismo color negro dejando encerrado al capitán, el cual se le escucharon los gritos de dolor al sentir aquel hechizo, para luego este disiparse tan rápido como apareció… y dejar ver a un masacrado capitán caer estrepitosamente en el suelo.
La mirada de sorpresa de todos los presentes era más que evidente, a excepción de los acompañantes de Aizen, todos estaban conmocionados por la demostración de poder de aquel hombre… quien con solo un hechizo fue capaz de vencer a un capitán…
- ¡A pesar de que ambos son capitanes… él no ha sido capaz de hacer nada contra Aizen!
Ichigo estaba seriamente perturbado por el poder irreal de aquel hombre… pero no era el único, todos y cada uno de los que estaban alrededor del pelinaranja: Rukia, Chad, Ishida, Ganju, Orihime, Hisagi y Renji, estaban de la misma forma.
- Un Hadō con el numero "90" … -Por el contrario, Daisuke no estaba tan perturbado… sino asombrado de escuchar aquel hechizo que utilizo el castaño…
- Vaya… el Hadō #90… ¡Qué miedo! – decía burlonamente gin, el cual se habida acercado hacia el lugar en donde se encontraba Aizen parado, el cual también empezó a caminar en dirección del peliplata.
- Ni siquiera utilice la tercera parte de todo su poder destructivo.
Nuevamente Aizen sembraba miedo en el ser de los jóvenes presentes, quienes ahora no podían estar más que aterrados por aquel hombre, estando tan expectantes de lo que él haría con ellos.
- Disculpa, que interrumpieran nuestra conversación… - de repente, Aizen comenzó a dejar fluir su propio Reiatsu haciendo que los que estaban cerca de este comenzaran a sudar balas, como también a casi desmayarse por la poderosa presencia del hombre… mientras que Aizen solo volvió a estar al lado de Rukia.
- ¿Qué? ¿Por qué mi cuerpo no me pude mover…? ¿A caso es que tengo miedo de este hombre? No… esta sensación… no le he sentido nunca antes en mi vida…
Daisuke estaba sumido en sus pensamientos, sintiendo como algo dentro de él se estaba rompiendo poco a poco… como si el Reiatsu de Aizen lo estuviese llamando… para sentir cual era el más poderoso…
- Cuando fuiste encontrada en el mundo real… asesine a todos los de la Central 46. "Aizen Sōsuke fingió su muerte para ocultar su paradero, luego asesino a todos los de la Central 46." Esas palabras están mal dichas. Cuando te encontraron, inmediatamente asesine a lo de la Central 46 e invoque a Kyōka Suigetsu. Para eso, uno de nosotros tres siempre permanecía en el Senado.
- Para asegurar tu captura, asigne a los del sexto escuadrón tal propósito. Para mantenerte alejada de los humanos, ordene que trajeran de vuelta tu Gigai… para vaporizar tu alma y remover completamente el artefacto que Kisuke escondió dentro de ti… El Hōgyoku.
De la nada seis raíces gigantes sobresalieron del suelo, para que la punta de estas empezara a emanar una especie de onda eléctrica que luego convirtió la mano derecha de Aizen en algo similar a lo que eran aquellas raíces… para luego hacerle una perforación profunda en el pecho de Rukia, cosa que impactó a los presentes… pero lo más llamativo de todo eso, fue ver como de la pelinegra sacaba una especie de esfera pequeña que estaba recubierta con algo muy parecido al cristal.
Luego de haber sacado por completo el Hōgyoku del cuerpo de Rukia, ella cayo llanamente en el suelo arrodillada… pero contra todo pronóstico, el hueco en el pecho de Rukia se estaba regenerando… como si nunca hubiese existido.
- La única vez que abandone el Senado fue para la reunión de capitanes. Inmediatamente después de eso, fingí mi muerte t me escondí en el senado.
- Solo hay dos formas de sacar algo que ha sido escondido en un alma… vaporizar el alma hasta que no quede rastro de ella O, separar por la fuera lo que directamente está dentro del alma.
- Gracias a su intromisión en la ejecución de Kuchiki Rukia, fui obligado a encontrar otro método para ello… no fue tarea difícil encontrarlo… ya que está relacionado con la investigación de Urahara Kisuke….
Aizen volvió a dar una mirada leve a la pelinegra… notando que el agujero que había hecho ya no estaba.
- ¿Tu alma sigue intacta? Qué más da, ya no te necesito más… - Aizen solo se encogió de hombros ante aquella reacción del cuerpo de Rukia, ya que tenía lo que estaba buscando, no era para nada necesario seguir teniendo a dicha mujer con él – Mátala, Gin.
Aizen levanto a Rukia desde su gargantilla, teniéndola a la misma altura de este, esperando a que su subordinado hiciera el cometido, cosa que no tardo demasiado, ya que la espada del peliplata se alargaba a gran velocidad en dirección a Rukia, cosa que alerto a todos los presentes… pero Daisuke extrañamente no estaba prestando atención a lo que estaba pasando.
Antes de que pudiese llegar el golpe de gracia a Rukia, una persona se interpuso en la trayectoria del arma, notando que, para gran sorpresa de los presentes, era nada menos que Byakuya, quien ahora tenía a Rukia entre sus brazos mientras que tenía dicha arma estaba clavada en un costado de su estómago.
Gin encogió el tamaño de su arma, haciendo que saliese repentina mente del cuerpo de un moribundo Byakuya, quien se le notaba que tenía varias repercusiones a causa de su lucha contra Ichigo.
- ¡Nii-sama!
Rukia dijo espantada cuando noto que su hermano adoptivo no tenía nada de fuerza si quiera para seguir en pie, por lo que inevitablemente cayo de rodillas a suelo… seguramente hubiese quedado tendido en donde estaba si no fuese porque Rukia lo apoyaba como esta podía.
- Esto sí que es otro suceso inoportuno… Gin, mejor yo me encargare de esto personalmente…
- Como si te fuera a dejar hacer algo como eso.
Después de tanto tiempo de estar parado en aquel lugar sin hacer nada, Daisuke al fin logro reaccionar, por lo que se interpuso entre Byakuya y Aizen, el cual solo seguía mirando tranquilamente al rubio… pero su mirada tenía una pequeña pizca de duda en ella…
- Ya escuché suficiente palabrería de ti, Sōsuke… - Aizen solo se quedó inerte en su posición… ya que la forma en la que se dirigió hacia él lo dejo un poco curioso.
- ¿Qué? ¿Acaso no crees que lo que digo es cierto?
- Al contrario. Se perfectamente que todo lo que dijiste es casi cierto…
Aizen por un breve momento le tembló su parpado derecho, cosa que fue notada por gin y Kaname, quienes estaban tan sorprendidos como nunca en su ida por ver aquel hombre hacer ese sutil gesto.
- ¿Casi cierto?
- Hay tantas incongruencias en tu explicación que no tienen nada de sentido… tu sabías que Kisuke-san escondería el Hōgyoku en Rukia… sabías que nosotros la rescataríamos porque estábamos con Kisuke-san… sabías que con toda esta algarabía que armamos podrías fingir tu asesinato y controlar la central 46… pero… se te paso por alto un grave detalle…
Dejando a los demás expectantes, Daisuke dio una sonrisa ladeada, mientras que agarraba su espada con un agarre invertido, para que luego con su mano izquierda señalarse a sí mismo con su pulgar.
- Yo. Yo soy ese grave detalle que no viste venir… porque soy una visita inesperada…
Recordando las palabras que le había dado Ichimaru la primera vez que se vieron, las volvió a recalcar a su manera, mientras posaba la mirada en aquel peliplata, quien ya no tenía aquella sonrisa en su rostro… mientras que Aizen…
- Puede que sea cierto… puede que también no lo sea… pero lo más importante de todo esto… es que si no viste venir algo como eso… es probable que tampoco veas venir como tus planes terminaran en un rotundo fracaso… porque yo, Daisuke… ¡No dejare que te vayas de aquí! ¡Pagaras por todo el daño que les has hecho a mis amigos y conocidos, porque yo seré quien te juzgue por tus crímenes, Aizen Sōsuke!
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Fin Del Capítulo.
