El Frío Cielo Sin Luna
Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Capítulo 12: Avivamiento Del Fuego
- ¿Por qué…?
¿Por qué? Esta pregunta era lo que tenía la cabeza de un joven Quincy, el cual junto con sus compañeros estaban escapando sin siquiera mirar hacia atrás.
Y la razón de porqué a Ishida Uryū no sacaba aquello de su cabeza… pues era una razón más que simple, y ésta tenia nombre: Daisuke.
Ese rubio, quien el azabache conocía de hace tantos años… se había convertido en la especie que el Quincy tanto aborrecía… un Shinigami.
Aunque, realmente aquello no le molestaba tanto por el hecho de que al fin pudo saber una pequeña parte de lo que había sucedido el día de la tragedia de su maestro… pero eso no quitaba del todo aquel sentimiento.
Actualmente, el grupo rescatista estaba yendo en dirección a cualquiera de las puertas para salir inmediatamente del Seireitei y perderse por un tiempo en el extenso Rukongai… hubiese sido una gran idea ir a refugiarse en la morada de Shiba Kūkaku… pero eso no sería algo realmente conveniente para un grupo tan destacado como ellos.
Mirando hacia un lado, miro como Chad seguía llevando en su espalda a la mujer a la cual vinieron a rescatar, Kuchiki Rukia…
Ella, primeramente, era el objetivo de la venida de los jóvenes a la Sociedad De Almas… pero, dicha razón no iba con aquel Quincy... Bueno, de cierto modo la pequeña mujer le llego a simpatizar al azabache, pero no tanto como para hacer algo como aquello…
Su razón por la cual había accedido rápidamente por el hecho de dejar en claro quién de las dos razas era más fuerte… típico de un orgulloso Quincy.
Pero su razón venía también en parte porque Daisuke también iba y aventurarse en el rescate de la Shinigami… después de todo, ese rubio era uno de sus preciados amigos de antaño, y no dejaría que se dirigiese a una muerte inminente con un grupo no tan capacitado.
Un pensamiento tan soberbio de parte de Ishida…
Pero, aun así, paso todo lo contrario a lo que él estaba planeando…
El encuentro entre el joven Quincy y el desquiciado científico, capitán y segundo presidente del departamento de investigación y desarrollo lo dejo totalmente incapaz de pelear, ya que al liberar su guante Sanrei, el exponencial crecimiento de su poder lo dejo incapaz de crear Reishi como todo Quincy… aunque no todo había sido malo, ya que por fin supo de lo sucedido con su maestro…
Pero lo más impactante no había sido aquello… sino la revelación que dejo a medio Seireitei en blanco.
¿Quién demonios hubiese imaginado que eran dos Shinigamis? Claro, absolutamente nadie.
Se suponía que Rukia solo cedió sus poderes a un humano… pero esto no había sido obra de aquella mujer…
Ahora mismo, Ishida podría maldecir tanto como quisiera, tanto a Daisuke por el hecho no haberle dicho nada, como también a Urahara Kisuke… el artífice detrás de todo esto.
Pero algo que había dejado sobretodo curioso a Uryū fue un simple hecho… ¿Cómo fue que obtuvo ese poder? Sabía que Ichigo despertó el suyo gracias a la influencia del poder de Rukia… pero con Daisuke no sucedió nada de eso, simplemente fue algo que aconteció de un día para otro.
- Parece que nos siguen.
Comento Renji, lo cual saco a Ishida de sus pensamientos, como también hizo que el grupo se detuviese en seco.
- ¡Alto ahí!
Apareció un grupo no tan numeroso de Shinigamis, los cuales tenían sus armas listas para luchar contra aquel grupo.
- ¿Acaso creen que nos…?
Antes de que Renji pudiese desenvainar su espada, todos y cada uno de los Shinigamis cayeron en el suelo en un sonido sordo, cosa que sorprendió al grupo por lo repentino que sucedió todo aquello… pero Renji miro hacia un hombre que estaba en medio de todos aquellos inconscientes Shinigamis, cosa que lo sorprendió mucho de verlo en aquel lugar.
- ¿Qué demonios…?
- Descuida, Abarai-san. Solo los noqueé rápidamente mientras estaban centrados en ustedes…
En medio de todos esos Shinigamis fuera de combata, estaba el teniente de la novena división… Hisagi Shūhei.
- ¿Hisagi-san? ¿Por qué…? – Rukia no pudo evitar hablar, conocía desde hace mucho a aquel sujeto, un hombre recto y fiel a las leyes de los Shinigamis, cosa como lo es el líder del clan Kuchiki.
- Estoy de su lado… vine a ayudarlos a escapar.
Renji y Rukia no pudieron estar tan sorprendidos de escuchar aquellas palabras de nada menos que de uno de los Shinigamis más leales que había en toda la Sociedad De Almas…
- ¿En dónde está ese tal Daisuke?
Varias horas antes de la situación actual…
Hisagi Shūhei, teniente de la novena división, un joven prometedor que obtuvo su rango en un tiempo récord, conocido por tener unos de las pocas liberaciones en las cuales su arma se convierte en armas gemelas…
Hace unos instantes, tuvo un pequeño encuentro con nada menos que uno de los Ryoka que estaban buscando… y que casualidad que fue con el único el cual no poseían absolutamente nada de información… por lo que tuvo que estar con la guardia en alto en todo momento… y esa fue su mala decisión.
Después de todo, la situación la llevo a imaginar en escenarios que nunca hubieran existido… hecho por el cual, no previo los simples movimientos de aquel joven, el cual se fue de aquel lugar de la misma forma en que había a parecido… de la nada.
Ahora, este hombre se encontraba de camino hasta su división, manteniendo en su mente la conversación que tuvo con aquel rubio de nombre Daisuke… y eso era lo más extraño de todo.
Como todos los Shinigamis a los cuales se les ha presentado el rubio, todos igual de sorprendidos de que aquel joven no tuviese apellido, cosa que en la actualidad era algo sumamente extraño que podría pasar por diversas situaciones específicas…
Sea como sea, lo más importante de todo aquello, fue la información, obviamente, sin saber si es realmente cierto o solo estaba jugando con él… sea cual sea la verdad, todo lo que había dicho el joven tenía su propio sentido.
Salvar a Rukia por salvarle la vida a un amigo… ahora que se ponía de esa manera, la Kuchiki pareciera ser más que otra mera víctima de la política establecida desde antaño en la Sociedad De Almas.
¿Y cómo no? Teniente a un capitán como lo es Tōsen Kaname, quien es una de las personas que busca "Su" verdadera justicia, lo que estaban haciendo los denominados Ryoka no era algo tan diferente de la manera de pensar de aquel hombre.
Si bien, eso es lo que aparentemente era lo correcto, la Central 46 ya había establecido la sentencia, y su decisión era inquebrantable. Quien fuere en contra de lo que ellos decían serían brutalmente castigados de la peor forma posible…
Y bueno, es de esa misma forma en la que muchos de los Shinigamis piensan sobre el Seireitei… claramente, esto incluye al propio Hisagi.
Puede que sea bueno lo que está haciendo Daisuke y su equipo por salvar a Rukia… pero si la Sociedad De Almas decía que ellos debían ser eliminado, Hisagi no era alguien para reclamar dicho mandato, después de todo, él es una de las personas que cumplen las leyes… sea cual sea la ley…
Pero, el día de hoy, Hisagi entraba en un conflicto… mirando todas y cada una de las decisiones tomadas hasta el momento por la central 46… notando que, desde cualquier punto de vista, era completamente ilógico cada una de las decisiones tomadas desde hace unos meses hasta la actualidad.
Con la decisión final de adelantar el juicio para el día siguiente… eso era último que Hisagi necesitaba para dudar de todo lo que había seguido hasta este momento…
Tan sumido estaba en sus pensamientos el teniente que no notó que ya había llegado hasta el terreno de su división… de hecho, actualmente se encontraba frente a la puerta de aquella casa en la cual residía su capitán… una casa que se podría decir que destacaba de entre las demás… pero no tanto para estar fijándose siempre en ella.
Este era un buen momento para informarle a su capitán de lo sucedido… pero realmente estaba dudoso de si contarle o no… no por el hecho de no confiar en él, al contrario, Hisagi confía en el capitán de su división tanto como sus seres queridos… pero lo que le molestaba al azabache en el interior… era el conflicto que este tenía.
- Puedes pasar, Hisagi.
No hubo necesidad de tocar la puerta… aquel hombre era ciego, por ende, este hombre tuvo que perfeccionar las demás fortalezas que tenía… una de ellas, identificar a las personas por su presencia.
- Hai.
Dijo Hisagi, quien abrió la puerta de aquella casa, mirando como aquel capitán solo estaba sentado en un cojín en el suelo en posición de loto, seguramente meditando en aquel lugar…
Con un buen suspiro, Hisagi por fin tomo lo que necesitaba para comenzar su relato al capitán.
- ¿Ocurre algo?
- Me encontré con uno de los Ryoka cuando fui a reunirme con el teniente Iba… un rubio con un abrigo de color negro… su nombre es Daisuke.
La sorpresa en el rostro de Kaname era evidente… no solo por el simple hecho de haberse encontrado con uno de los Ryoka… sino por algo bastante evidente…
- Y logro escapar…
- Lo sien…
- No hay nada de qué preocuparse… ese joven con quien te encontraste, era el Ryoka del cual menos se tenía información, por ende, es lógico que haya logrado escapar sabiendo que también lo hizo con los capitanes Kyōraku, Ukitake y Kuchiki…
- Espera, ¿Qué?
- ¿Así que no te han dicho? Hace poco, el grupo de los Ryoka logro llegar hasta la entrada de la torre de la penitencia, lugar en donde se encuentra Kuchiki Rukia…
Y entonces, el capitán Tōsen procedió a contar los hechos que ocurrieron en aquel lugar… antes de nada, esto fue información que se divulgo entre capitán y capitán gracias al hecho de que ciertas personas no dejaron que aquello fuese un secreto…
Sea como sea, Kaname termino de explicar lo sucedido a Hisagi, el cual era notoria la sorpresa en su cara, ahora colocándose un poco más curioso por aquel sujeto.
- Si eso es todo lo que tenías que decirme…
- ¡No! Es decir… todavía queda algo que debo decirle, Taichō… - antes de que Kaname dejase ir a su teniente, este repentinamente lo interrumpió, estando un poco más inseguro de antes de contarle de aquello de lo cual el rubio le informo.
- ¿Y bien?
- Es que… nada. No es algo que importe ahora…
Kaname solo se mantuvo un poco pensativo por aquella reacción de su teniente, sabiendo cómo era este de inseguro solo decidió asentir en comprensión.
- Esta bien. Puedes retírate, Hisagi.
- Hai.
Al instante, el teniente cerró la puerta corrediza de aquella casa de su capitán para luego retirarse de aquel lugar.
- Veo que ya estas poniendo en duda tu fe hacia el Seireitei… lamento haberte hecho reaccionar así, Hisagi… pero mi justicia no se puede ejercer por si sola.
Tōsen volvió a colocarse en posición de loto para seguir meditando… después de todo, el día siguiente sería la revelación del plan definitivo de aquellos tres capitanes… pero para Kaname, sería el día en que su visión de la verdadera justicia comenzaría.
Ahora, Hisagi se repetía muchas veces en su cabeza lo idiota que fue por no decirle a su capitán sobre aquello que le había dicho Daisuke, después de todo, según pensamientos de Hisagi, su capitán era la persona más justa que existía, el cual no toleraría ni un ápice de injusticia en cualquier lugar de la Sociedad De Almas.
Ciertamente sí que es así… pero algo dentro del azabache le impedía hablarle de ello a su capitán… algo como una especie de sensación que no podía comprender…
Y así fue como aquel hombre paso el resto de la noche… cabe decir que era demasiado evidente que este no pudo dormir lo suficiente como para estar lo suficientemente bien para manejar sus labores cotidianas… tan pensativa estaba su mente toda esa noche que no podía cerrar los ojos por aquellos pensamientos.
Sea como sea, ese día sería la ejecución de Rukia, por lo cual, como teniente de la novena división, tenía que estar presente en el lugar junto con su capitán, por lo que, dejando de lado aquel cansancio mental que tenía, persiguió a preparase para la ceremonia…
- ¡Hisagi-san!
Uno de los Shinigamis al mando de aquel hombre llego rápidamente hasta aquella casa en la que residía el teniente, a lo cual, este abrió la puerta, mirando con cierta curiosidad al Shinigami que lo había llamado, notando que se veía cansado por estar corriendo quien sabe por cuánto tiempo.
- ¿Qué pasa?
- Tōsen-Taichō…lo necesita…
Aunque los decía entre suspiros aquel Shinigami, Hisagi actuó tan rápido como escucho aquella parte de la oración del hombre, por lo cual, en un Shunpo tan rápido llego hasta el lugar en donde se encontraba su capitán… quien precisamente estaba junto al capitán Komamura y el teniente Iba.
- ¿Qué está sucediendo?
Hisagi sorprendió un poco a los presentes por la repentina llegada, pero Kaname solo volteo su cara hacia el teniente, cosa que Hisagi entendió que algo malo estaba sucediendo.
- El capitán Zaraki y sus subordinados están ayudando a escapar a los Ryoka.
Hisagi no pudo evitar sorprenderse por la declaración de su capitán… ahora los capitanes también estaban del lado de las personas que invadieron dicho lugar…
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste, Hisagi. Kenpachi ha decidido traicionarnos al ayudar a esos Ryoka…
Esta vez, fue Komamura el que habló, notando la seria tonalidad en que dijo aquellas palabras…
- Pasaran por aquí pronto… y necesitamos de ustedes dos para que detengan a aquel grupo mientras nos encargamos de Kenpachi y sus subordinados…
Hisagi ahora no tenía ni la menor idea de que pensar… el hecho de que Zaraki los estuviera ayudando era algo completamente raro… después de todo, esa persona se centraba tanto en sus problemas como el capitán Kurotsuchi, haciendo algo sumamente extraño el ayudar a alguien más.
Hisagi solo pudo asentir ante las palabras de su capitán inconscientemente… después de todo, su cabeza ahora estaba sobrecargada de un sinfín de pensamientos...
- ¿Esto es una broma? ¿Será que Kenpachi se dio cuenta de algo que nosotros no? ¿Por qué haría algo como eso? Esto no tiene sentido…
- Hisagi, ahí vienen.
El teniente fue rápidamente sacado de sus pensamientos por Iba, el cual se encontraba justo a un lado de este, mientras que los capitanes interceptaron el camino del capitán aficionado a la pelea.
Luego de que Kenpachi se quedase luchando contra los dos capitanes, los tenientes tuvieron que luchar contra los subordinados de este, a lo cual, Iba se llevó lejos al tercer asiento de la onceava división, Madarame Ikkaku, mientras que Hisagi se quedó en aquel lugar junto con Ayasegawa Yumichika.
- Parece que es inevitable esta pelea… teniente Hisagi.
Hablaba tranquilamente Yumichika, quien desenvaino su Zanpaku-tō, listo para hacer el primer movimiento contra Hisagi… pero antes de que hiciera aquel movimiento, noto como aquel teniente no escucho sus palabras… su mirada perdida le decía todo lo que necesitaba.
- ¡Oye! ¿No escuchas que te estoy hablando?
- ¿Eh? – Yumichika solo pudo caer de espalada al suelo por lo idiota que actuaba el teniente en aquel momento…
- No se supone que eres un teniente… y actúas de esta forma antes de
- ¿Por qué decidieron ayudarlos?
- ¿Cómo? – ahora era Yumichika quien se encontraba perdido ante la pregunta del teniente Hisagi… el cual ahora tenía una mirada seria puesta en su rostro, cosa que el cuarto asiente noto rápidamente.
- Por mi capitán… si él dice que haga algo, lo haré sin dudarlo… porque es así como somos en la onceava división.
- Eso lo sabía… pero… ¿Aun así piensas seguir haciéndolo?
- Puede que esté bien o mal lo que yo esté haciendo… pero, se perfectamente que estoy haciendo lo correcto, porque mi capitán no es del tipo que traiciona a todos para solo tener una buena pelea… él sabe lo que está bien y lo que está mal, y si el vio que todo esto de la ejecución de Kuchiki-san estaba mal… eso significa que yo también lo veo de la misma forma…
Hisagi solo pudo quedar pensativo ante aquellas palabras de Yumichika, las cuales calaron hondo dentro de él… y algo como una especie de epifanía llego a su cabeza, haciendo que sus dudas se fueran al instante y una nueva determinación naciera dentro de él… cosa que fue evidente para Yumichika al mirar los ojos de Hisagi en ese preciso momento.
- Vaya… pareciera que te tomaste tu tiempo… ahora podemos…
- No luchare contra ti, Yumichika.
El nombrado solo pudo quedar un poco perplejo, cosa que fue notada por la reacción de este, debido a que como ya estaba en posición para luchar contra el teniente, su equilibrio se fue por el retrete al escuchar la declaración.
- ¿Qué? ¿Por qué? – aunque Yumichika nunca lo demostrase, como todos los de su división, este era afín a la lucha… ¿Y que más emocionante que luchar con un Shinigami fuerte como lo es un teniente?
- Porque ustedes ya no son mis enemigos… de momento, se puede decir que somos aliados… - ahora sí que Yumichika estaba realmente sorprendido… de que alguien como Hisagi cambiase de bando de aquella forma…
- No me estas mintiendo ni nada de eso, ¿Verdad?
- Para tener toda tu confianza…
De repente, Hisagi desapareció de aquel lugar… llegando precisamente hasta el lugar en donde se encontraba nada menos que Iba luchando contra Ikkaku, los cuales se sorprendieron de ver al teniente en aquel lugar.
- ¿Hisagi? ¿Ya terminaste…?
- Lo siento, Iba.
La voz del teniente con el numero en el rostro provino de la espalda del teniente con estilo Yakuza, el cual no pudo evitar sorprenderse al saber las intenciones de su amigo… pero con un golpe preciso en la nuca de Iba fue todo lo que necesitaba para dejarlo completamente fuera de combate.
- ¡Oye! ¡Se supone que esta era mi pelea, idiota!
- Lo ciento, Ikkaku-san, pero necesitaba una forma de que entendiesen de que estaba de su lado…
- ¿Qué? ¿Ahora utilizas a tus compañeros para…?
- Tranquilo, Ikkaku.
La voz de Yumichika hice que el tercer asiento se mirase un poco sorprendido… pero luego de un breve momento, este solo asintió a las palabras de su viejo amigo.
- Bien… supongo que si Yumichika te cree… entonces yo también tengo…
Su conversación fue interrumpida por un poderoso Reiatsu que se sintió en todo el Seireitei… cosa que provenía de nada menos que de la colina del Sōkyoku, notando como desde aquella distancia se veía como caía estrepitosamente los pilares en donde se suponía que debería estar Rukia siendo ejecutada.
- ¿Qué? ¿Y de quién demonios es esta presión?
Hisagi fue quien pudo hablar a duras penas… ya que este se encontraba de igual forma que los otros Shinigamis, sudando a mares y casi cayendo de rodillas por el cambio en el ambiente.
- Estando a esta distancia… y todavía se siente la presión espiritual de quien sea que lo esté haciendo… - Ahora, Yumichika hablo como pudo por la repentina falla en su cuerpo - ¿Esa no es la presión de ese tal Ichigo, Ikkaku?
- No… esta es mucho más diferente que la de él… no se parece en nada a lo que sentí cuando luché contra ese cabeza de zanahoria…
La presión se atenuaba poco a poco, haciendo que aquellos tres se pudiesen mover de a poco, recuperando todos los sentidos.
- Yo iré.
- Bueno, no es como si tratáramos de detenerte o algo así…
Ante las desinteresadas palabras de Ikkaku, Hisagi fue en dirección a la colina rápidamente dejando atrás a los integrantes de la onceava división.
- Será mejor que veamos cómo le va a Taichō… luego de sentir ese poder… creo que no podrá estar tan enfocado como antes en su pelea…
Luego de estar desapareciendo de casa en casa por un largo rato, Hisagi tuvo que detenerse al instante al notar como un pelirrojo muy conocido estaba yéndose lejos junto con el identificado grupo de Ryoka, quienes llevaban con ellos nada menos que a Rukia.
- Ahí están…
Hisagi decidió que era mucho mejor seguirlos para ayudarlos… después de todo, eso era lo que ahora trataba de hacer el azabache, por lo que rápidamente llego hasta estar cerca de aquel grupo… pero…
- Alto ahí.
Un grupo de Shinigamis apareció de la nada… nada menos que integrantes de la primera división, cosa que Renji y Rukia se dieron cuenta al verlos.
- ¿Acaso creen que nos…?
Antes de que Renji pudiese desenvainar su espada, todos y cada uno de los Shinigamis cayeron en el suelo en un sonido sordo, cosa que sorprendió al grupo por lo repentino que sucedió todo aquello.
- ¿Qué demonios…?
- Descuida, Abarai-san. Solo los noqueé rápidamente mientras estaban centrados en ustedes…
Hisagi apareció entre los inconscientes Shinigamis, sorprendiendo a aquel grupo, pero mucho más a los Shinigamis.
- ¿Hisagi-san? ¿Por qué…?
- Estoy de su lado… vine a ayudarlos a escapar.
Renji y Rukia no pudieron estar tan sorprendidos de escuchar aquellas palabras de nada menos que de uno de los Shinigamis más leales que había en toda la Sociedad De Almas…
- Vaya… parece que hoy es nuestro día de suerte.
Esto provino de Ganju, el cual no entendía completamente lo que estaba sucediendo… pero no le tomaría tanta importancia, siempre y cuando le conviniese todo lo que sucedía, claro está.
Hisagi solo dio un vistazo rápido al grupo, mirando las caras de todos lo presentes… notando que no estaba la persona que él quería ver…
- ¿En dónde está ese tal Daisuke?
Varios de los presentes no pudieron evitar sorprenderse por el hecho de que Hisagi conociera a Daisuke… sobretodo Ishida, el cual antes de que pudiese responder… otro Shinigami se había hecho presente.
- Hisagi…
El nombrado no pudo evitar paralizarse al escuchar aquella voz… su cuerpo estaba sudando a mares, sus piernas no respondían y temblaban un poco… esto era por la mera presencia de esa persona.
- Taichō…
Tōsen Kaname, quien se veía en un estado no tan deplorable, ya que tenía unas cuantas heridas aquí y allá, pero nada grave… lo curioso era ver como el hombre no llevaba puesto su Haori…
- ¿Tan rápido venció a Zaraki-Taichō?
- ¿Qué estás haciendo aquí, Hisagi?
La expresión fría del hombre no le indicaba nada bueno al teniente… ni a nadie del grupo en general.
- Yo… yo…
- Apártate, Hisagi, Déjame que me encargue de…
Antes de que Kaname diese un solo paso, Hisagi desenvaino su arma hacia el capitán, quien se había sorprendido por la reacción de su teniente.
- No puedo dejar… que hagas lo que creo que harás, Taichō.
La mirada fuerte que estaba dando Hisagi realmente dejo perplejo al capitán… quien podía sentir como aquella determinación de Hisagi se posaba sobre él… no era necesario la vista para que aquel hombre entendiese esa sensación proveniente de los ojos de Hisagi.
- Hisagi…
- Todo este tiempo… seguía las ordenes, pensando en que lo que hacía estaba bien. Pero… lo que está dictando la central 46 desde hace tiempo no tiene nada de sentido… o a menos, eso es lo que yo creo…
- Yo… no creo que sea correcto que juzguen a Kuchiki-san por salvar a alguien… si eso conlleva a ceder su poder para salvar a las personas, no creo que sea algo que este mal… pero la central 46 no lo ve así, y decidió el peor castigo que se pudiese dar…
- Hisagi… - Kaname no sabía que pensar en ese momento… todo este tiempo, su teniente no podía controlar bien lo que sentía por dentro, cosa que lo hacía dudar innumerables veces de lo que este era capaz de hacer… pero ahora, todo era completamente diferente.
- Todo este tiempo… me has enseñado sobre seguir mi propia justicia… y lo que dicta mi justicia, es hacer lo que yo pienso que está realmente bien… y si eso me lleva a luchar contra usted, Taichō… - Hisagi ahora agarro fuertemente su Zanpaku-tō con ambas manos, firmes, evitando que el hombre siguiese con su avance. – Pues que así sea.
- Ya veo… es una lástima que esa sea tu visión de la justicia… ya que interfieres con la mía. Lo siento, Hisagi, pero tu justicia no es nada comparada con la mía.
Ciertamente, las palabras del hombre dejaron algo confundido a Hisagi… ¿Cuándo fue que aquella visión que su capitán le había contado todo este tiempo no se parecía con la de él?
Pero Hisagi no fue el único que se había puesto curioso, sino también Renji, Rukia y Uryū, los cuales tenían un mal presentimiento detrás de todo aquello…
- ¿No te han dicho que hablas demasiado?
Esa pregunta no vino por ninguno de los presentes en aquel lugar, vino por una persona que acababa de llegar… ¿Y quién mejor que Kurosaki Ichigo? Quien desde la espalda del capitán le estaba colocando el filo de su nueva arma en el cuello.
- ¿Kurosaki?
Ishida veía realmente sorprendido al pelinaranja… cual desprendía una autentica presión llena de nada menos que poder, y no fue el único cambio que tenía el pelinaranja, sino también su atuendo, con aquella gabardina abierta en dos secciones, con los bordes negros y el interior de color rojo… y su Zampakuto… una Katana larga de color negro, con la empuñadura de color negro con rombos de color rojo, una pequeña cadena que estaba incrustada en el pomo y la guarda… una esvástica.
- Con que realmente lograste alcanzar tu Bankai…
Decía Renji con cierto deje de molestia, cosa que sorprendió a todos los presentes… hasta Kaname se vio sorprendido por dichas palabras del pelirrojo.
- ¿Bankai…? ¡¿Dominaste tu Bankai en menos de dos días?! - Rukia no daba crédito a lo que estaba mirando… era totalmente increíble cómo era Ichigo… hasta que recordó cierta cosa que no pudo pasar por encima… - ¿Qué paso con Nii-sama?
Aquella pregunta dejó helado a más de uno, ya que sabían lo poderoso que era aquel hombre… no por nada era un capitán del Gotei 13… pero el hecho de que Ichigo estuviese allí casi intacto significaba solo una cosa… y eso era lo que dejo en el estado actual a los presentes…
Flashback
La tan esperada pelea por la cual Ichigo se estuvo preparando durante mucho tiempo… por fin, había dado comienzo…
La lucha entre Byakuya e Ichigo comienzo justo en el momento en que ambos chocaron espadas… uno para cumplir con las normas estipuladas por lo que se creía que era correcto… el otro… para proteger a la persona que salvo su vida y la de su familia…
Sea como sea, ambos comenzaron con aquel choque de espadas, Ichigo con una mirada extremamente confiada en su rostro, mientras que Byakuya seguía tan estoico como el día en que se vio por primera vez en el mundo humano…
Lo único que se podría decir que era diferente en aquel capitán… por dentro, no podía evitar seguir dando vueltas una y otra vez a un hecho tan simple como complejo…
Daisuke.
Ese nombre para el jefe del clan Kuchiki… era lo que mantenía mucho más perdido de lo común a aquel hombre.
Por más que tratase de evitar pensar en ello, su cabeza no hacía nada de caso a lo que quería Byakuya.
Esa persona… era el detonante del actual modo de pensar de aquel hombre…
- Dime… ¿Por qué te empeñas en salvar a Rukia?
Ciertamente, el capitán daba movimientos tan perfectos contra el pelinaranja que tenía en frente, haciéndole retroceder una y otra vez, pero el hombre no prestaba la atención que se debía a la batalla que estaba luchando, por el contrario, Ichigo se defendía bastante bien de cada ataque del pelinegro, pero tuvo que fruncir su ceño ante la pregunta de Byakuya.
- Eres su hermano, ¿No es así? ¿Por qué no te interesa salvarla a ti?
Ichigo paro sus movimientos, cosa que había atado el hombre que también imito la acción del joven, esto con el fin de saber cuál sería la respuesta del Shinigami.
Por más que no quisiera, en el fondo de aquel hombre no podía evitar sentirse culpable por muchas cosas…
Una de ellas, era el hecho de estar rompiendo su promesa hecha a su difunta esposa… Kuchiki Hisana, hermana biológica de Rukia; todo esto por el hecho de seguir preservando la promesa realizada a sus difuntos padres… seguir las leyes del Seireitei… sea cual sea la orden, él la seguiría sin siquiera dudarlo.
Y hasta el son de hoy, Byakuya estaba cumpliendo aquello… pero al mismo tiempo, rompía aquella otra promesa… y todo por culpa de no solo de una, sino que de dos personas…
Kurosaki Ichigo y Daisuke.
El primero, por el hecho de tomar los poderes de Shinigami de su hermana adoptiva… pero eso no era lo peor de todo, ya que eso se lo llevaba única y exclusivamente aquel rubio… y eso lleva consigo a una tercera razón.
Debido a la sorpresiva aparición de Daisuke… muchos de los problemas de Byakuya llegaron… los más importantes, la llegada del grupo de Ryokas al lugar… y el verdadero ser de ese joven.
Aunque lo primero, era más bien una suposición que el capitán saco por las palabras dichas por el rubio en su primer encuentro… en otras palabras, lo culpaba por el hecho de que era el causante de la llegada del grupo.
¿Por qué razón? Por el hecho de que él había asegurado que harían algo como eso… y lo peor de todo sucedió en aquella mañana…
Daisuke también poseía los poderes de un Shinigami.
Eso sin duda alguna, fue la gota gorda que derramo el vaso… o, mejor dicho, rompió el vaso. Ahora que Daisuke revelo sus poderes… era más que evidente que el castigo no solo se aplicaría para Rukia, ya que eso era algo inevitable, sino también para Byakuya.
No es que le importase cual fuese el castigo, es decir… Es Byakuya. Lo que realmente le molesto fue que él pudo haber evitado que todo eso pudiese suceder… y en cambio, solo lo dejo pasar…
- Aunque tuviera tiempo para explicarte… alguien como tu jamás lo entendería.
Por un momento, aquel pensamiento irrito a Byakuya en su interior, tanto que en el exterior se pudo ver reflejado por un sinfín de arremetidas contra Ichigo, el cual solo se mantuvo un poco curioso por la nueva forma en la que estaba luchando Byakuya.
- Bankai. Senbonzakura Kageyoshi (Vibrante Disposición De Mil Flores De Cerezo).
Tanto fue la molestia del hombre que no iba a tener tanta piedad como la que tuvo contra Renji en una pelea anterior, cosa que solo hizo sonreír extrañamente a Ichigo…
Ahora, se podía ver como Byakuya movía sus manos en el aire, guiando cada uno de los movimientos de los mil pétalos en los que se había convertido su espada, teniendo un objetivo fijo.
- Veamos si esto funciona…
Pensaba Ichigo, extrañamente calmado ante el despliegue de poder de Byakuya, el cual al estar irritado no notaba cada reacción que tenía aquel pelinaranja.
- Es hora de acabar con esto.
Byakuya decreto fríamente, para que sorpresivamente, desde todos los ángulos posibles, diese el golpe definitivo a Ichigo, el cual por un momento no había visto venir aquella acción del hombre.
- Maldición…
Fue lo único que pensó Ichigo, quien recibió aquel ataque del pelinegro de lleno, creando con ello una fuerte onda expansiva por todo el lugar… pero dicha onda fue hecha por la colisión de dos técnicas, algo que Byakuya no había visto venir.
- ¡Getsuga Tenshō! (Colmillo Lunar Que Penetra El Cielo)
Un nuevo has de energía blanco y azul fue directamente hacia el capitán, quien sorprendido esquivo a duras penas aquel ataque… pero aquel accesorio de su mano había sido cortado… como también de dicha mano izquierda goteaba sangre…
Luego de unos breves instante, se podía ver como estaba Ichigo en el medio de un cráter… con su estaba levantada hacia arriba, cosa que sorprendió en gran medida a Byakuya.
- ¿Cómo…?
- ¿Cómo fue que logré cubrirme de un golpe y también te hice sangrar? Estoy casi seguro que eso es lo que estabas pensando ahora, Byakuya.
El nombrado sabía que aquello era verdaderamente predecible de saber… pero lo que si le sorprendió fue que Ichigo hubiese pensado en aquello.
No es por menospreciar al joven Kurosaki, pero es demasiado sabido que aquel joven no era de utilizar la cabeza muy a menudo… después de todo, su estilo siempre había sido luchar sin medida alguna y terminar con el disturbio de una vez por todas, así es como hacía las cosas en su tiempo el pelinaranja cuando estaba de Shinigami sustituto.
Pero ahora… que Ichigo hubiese pensado, o, mejor dicho, anticipado un movimiento de aquel hombre que no fuese algo corporal, eso sí que era muy extraño.
- Eso tiene una respuesta simple… y es que eres mucho más lento que yo… ¿Tal vez este muy pensativo en algo que no te deja dormir?
Ahora Byakuya estaba muy irritado… demasiado irritado… extremadamente irritado. El hecho de que Ichigo se estaba burlando de este era demasiado molesto… y no solo eso, sino que era cierta la pregunta del pelinaranja, lo cual lo hacía mucho más molesto para el capitán.
- Tengo que decir… que fue un poco arrogante de mi parte seguir creyendo que puedo ganarte sin mi Bankai…
El furor de Byakuya había sido cambado por completa confusión... después de todo, ahora estaba esa pequeña afirmación del Kurosaki…
- ¿Bankai? ¿A caso crees que me voy a creer que una persona como tu posee un Bankai?
Ichigo lo supo desde un principio… supuso que Byakuya no le creería, ni siquiera si terminaban más de media hora hablando de ello… por lo cual, en vez de responderle al hombre, solo decidió mostrarle que sus pensamientos eran mucho más que erróneos…
Manteniendo su espada erguida, apuntando hacia el frente del pelinaranja, este comenzó a dejar fluir un torrente de presión espiritual… tanto que seguramente pudo ser sentido en todo el Gotei 13.
- ¡Bankai!
Luego de haber dicho aquellas palabras, el pilar de Reiryoku blanco y azul que se había creado por obra del pelinaranja, cambio de color a negro y rojo, que envolvió por completo al joven, haciendo sentir una presión mucho más fuerte que la anterior.
Luego de unos instantes, Ichigo estaba parado de lado, con su nueva arma erguida a la altura de su cintura, mientras dejaba que su gabardina se moviese con el viento…
- Tensa Zangetsu (Cadenas Celestiales Que Cortan La Luna).
Y ahí estaba… en todo su esplendor la primera aparición pública del poder total de la espada de Ichigo.
- Así que si lo logro… se suponía que solo un Shinigami de alto nivel tiene la capacidad para obtenerlo… NI siquiera nació como un Shinigami... ¿Cómo fue que alcanzo su Bankai tan fácilmente? Como si fuese algo nato…
Pensaba mensamente Byakuya, mirando cada detalle del cambio que había recibido el pelinaranja por aquella nueva transformación.
- Ya veo… Si es así… entonces, no volveré a subestimarte nuevamente - finalmente, Byakuya no dejaría que su ego y orgullo lo nublasen, sabiendo que aquello podría ser su más grave error… uno que no volvería a cometer nuevamente, a lo cual, mantuvo su guardia completamente alta al próximo movimiento que pudiese hacer, cosa que noto el Kurosaki ganándose una sonrisa – Te eliminare, Kurosaki Ichigo. Y luego de eso, una vez más, capturare a Rukia y la ejecutare yo mismo… y finalmente, me ocupare de Daisuke.
Ichigo solo pudo hacer lo único posible ante la respuesta de Byakuya… sonreír.
No es que estuviese mal de la cabeza o algo parecido, es que la respuesta del capitán… era justo lo que esperaba.
Suponía que una vez terminase con su pelea y el hombre resultase ganador, iría sin lugar a dudas a por Rukia… pero eso nunca podría suceder… y la razón de ello, sus amigos estaban con ella… realmente, Daisuke no dejaría que sucediera aquello…
Ahora que Ichigo pensaba en el rubio… ciertamente, ese escenario nunca podría ocurrir por dos razones de peso… uno, porque como de lugar, Ichigo había decidido ganar la batalla; y la segunda… porque Daisuke, aunque era doloroso para el pelinaranja admitirlo… aparentaba ser mucho más poderoso que él…
Eso sin contar un pequeño detalle… actualmente, Ichigo dominaba el Bankai… y este pensó que Daisuke no lo había dominado o que seguramente seguía entrenando para lograr aquella fase… aunque la verdad de todo ello… es que Daisuke no había comenzado aquel entrenamiento… pero eso sería una historia para otra ocasión.
- Veo que ya lo entiendes… entonces no hay que seguir alargando esta conversación estúpida.
Y así, es como aquel duelo en el cual, ambos contrincantes utilizaban su liberación más poderosa para dar comienzo al segundo acto…
Byakuya no pudo evitar sorprenderse por la increíble velocidad que ahora tenía el pelinaranja, el cual solo dejaba en su lugar un sinfín de imágenes residuales cada vez que pasaba por una parte de aquel lugar… y como mucho, tal vez unas mil copias estaban de un lugar a otro.
- Entonces… es por esa razón que su espada no crece en tamaño… al contrario. Disminuye su tamaño para concentrar todo su poder en ella, otorgándole una velocidad mucho más allá de lo normal… ¿Eso será lo único o también su fuerza habrá incrementado?
Byakuya analizaba cada detalle de lo que era el "Bankai" de Ichigo, el cual seguía moviéndose de un lugar a otro.
- ¿Qué pasa? ¿A caso será que no puedes seguir mi velocidad? Puedo moverme más rápido, si quieres…
Decía Ichigo desde todos los lugares, cosa que Byakuya ya había identificado como la ridícula velocidad del pelinaranja.
- No te confíes, arrogante.
Byakuya respondió, alzando sus manos hacia la que posiblemente sería la próxima ubicación del pelinaranja y tratar de anticiparlo, cosa que logro.
Ichigo utilizando su mejorada velocidad, esquivaba fácilmente los miles de pétalos que mandaba rápidamente Byakuya, cosa que este se preocupó levemente por un detalle…
- Mi Bankai… no logro alcanzarlo… si es así, estoces tengo que aumentar mi velocidad.
Haciendo uso de ambas manos, Byakuya mandaba cada ráfaga de pétalos mucho más rápido que antes, cosa que Ichigo noto al instante… pero este ya estaba rodeado por todos los ángulos por aquellos pétalos.
- Te tengo.
Pensó Byakuya en voz alta, notando como el Shinigami sustituto no pudo salir del alcance de su ataque… pero en cambio, Ichigo dio espadazos por todos lados, bloqueando con perfección aquel ataque le Byakuya.
- ¿Que? Imposible…
- ¿Todavía puedes seguirme, Byakuya?
Ichigo sorprendió al nombrado no solo por bloquear su ataque… sino porque ahora el joven se encontraba justo detrás del capitán, listo para clavar su espada en la espalda del hombre…
Byakuya, teniendo mucha más experiencia en aquello, movió su cuerpo unos pocos centímetros para agarrar el arma con su mano desnuda…
- concentrando todo el poder del Bankai en esa espada… ese Bankai te da un increíble poder… su tamaño combinado con su intensidad te permite pelear a velocidades increíbles…
Byakuya finalmente analizo gran parte del poder que gano actualmente el pelinaranja, cosa que este no hizo ningún gesto al acierto del pelinegro… solo lo veía con aquella expresión seria.
- Bien, Ichigo ¡No tengo otra alternativa más que aplastar todo ese poder por completo!
Ambos tomaron suficiente distancia uno del otro, cosa que cuando Byakuya soltó la espada de Ichigo, algunas gotas de sangre cayesen por el lugar.
Ichigo estaba en posición de pelea, listo para cualquier movimiento que hiciera Byakuya, mirándolo fijamente…
En cambio, Byakuya… este estaba concentrando toda su energía en el lugar, cosa que pudo percibir Ichigo casi al instante… mirando como lentamente el escenario cambiaba.
- Lo que vez… es lo que pasa cuando abandono toda la defensa… y arriesgo todo para matar a mi enemigo.
El cielo había oscurecido por completo, y lo único que rodeaba a ambas personas… eran mil espadas brillantes de Reishi de color rosa, cosa que impacto a Ichigo, pero se recompuso tan rápido como su velocidad.
- las mil espadas… no te atacaran todas a la vez. Esta técnica, Senkei (Escena De La Masacre), es la forma que le muestro a los pocos enemigos especiales… - Byakuya extendió su mando, para que apareciera una de aquellas espadas, idénticas como la forma de su Zanpaku-tō sellada – que realmente merecen el honor de que los mate con mis propias manos.
Ambos hombres si miraron fijamente el uno al otro, elevando exponencialmente la presión del ambiente, para que luego ambos empezaran a correr el uno al otro, para comenzar la parte final de la pelea.
Ambos, agarrando sus espadas con ambas manos, las extendieron en forma de estocada, listos para iniciar el primer movimiento en simultaneo.
El choque de espadas de ambos creo una fuerte ráfaga de viento en el lugar, cosa que se lleva gran parte del escenario unos metros atrás.
Ambos, ahora chocando espadas, forcejeando para saber quién sería el que cedería y quien no… pero todo quedó en un empate, haciendo que ambos pasasen de largo el uno del otro, estando justo en el lugar en el que estuvo su rival.
En un momento de confusión de Ichigo, este desvió la mirada, creyendo que había perdido de vista a Byakuya… pero este realmente se encontraba a un lado del pelinaranja, listo para darle una apuñalada en la espalda, pero Ichigo quien fue más rápido lo logró esquivar.
- ¿Qué? ¿Cómo no pude ver ese movimiento?
- ¿Qué te pasa? Parece que te mueves cada vez más lento que antes…
Ichigo se quedó un poco confundido ante aquel comentario de Byakuya, pero este para hacer entender su punto, hizo que una de las espadas que los estaban rodeado se colocase en la mano libre del pelinegro para clavarle al joven dicha arma en el pie.
- ¡Ahg! - En un grito ahogado, Ichigo se quejó de aquella acción, pero noto como Byakuya no terminaría su movimiento ahí…
- Hadō #4: Byakurai.
Un rayo de luz blanco perforo el hombro derecho de Ichigo, quien estaba impactado ante aquella acción… no por lo hecho por Byakuya, sino lo que él había hecho… absolutamente nada.
- Parece que todavía no has dominado tu Bankai… puede ser que tengas un límite para utilizarlo…
Byakuya veía fijamente aquella expresión de impacto que ahora tenía Ichigo… notando que las palabras que estaba dando eran más que acertadas.
- No tienes por qué avergonzarte… venciste a muchos Shinigamis para llegar hasta aquí… pero es lamentable tener que perder de una forma así…
- ¿Qué me pasa? ¿Por qué no me puedo mover?
Ichigo estaba tan absorto en sí mismo que no le estaba prestando atención al capitán, quien solo seguía mirando al desconcertado pelinaranja.
- Sea como sea, si quiero terminar con mi parte… es momento de que mueras aquí y ahora, Kurosaki Ichigo.
Byakuya levanto su espada, listo para decapitar a Ichigo, quien todavía seguía absorto en sus pensamientos, tratado de mover por lo menos una parte de su cuerpo.
- Parecer que estas en un aprieto mi rey… - en la cabeza de Ichigo, este escucho una voz completamente distorsionada que se escuchó como un eco en todo el lugar, cosa que lo sorprendió.
Por un instante, el mundo que rodeaba a Ichigo se había vuelto blanco y negro… para que una versión del mismo Ichigo apareciera, solo que tenía la piel completamente blanca, así como su cabello e indumentaria Shinigami con los bordes negros… y unos ojos dorados tan brillantes como el oro y la esclerótica tan negra cual carbón.
- ¡Fuera de mi vista! ¡No necesito que alguien como tú me…!
Ichigo a cada segundo perdía el completo control de su cuerpo, cosa que lo sorprendió, sabiendo exactamente qué es lo que estaba sucediendo.
- Creí que te ya lo había dicho… el que te maten representa un grave problema para mi…
Ichigo ya no podía controlar ninguna parte de su cuerpo, literalmente, paso a ser un espectador en todo aquel desarrollo, cosa que el hizo maldecir un sinfín de veces a este.
En cambio, en el tiempo real, Byakuya ya había descendido su espada… pero sorprendentemente, esta fue detenida por la mano del pelinaranja… a quien se le formaba lentamente una máscara en su cara, y dicha máscara ya estaba tapando la parte izquierda de su rostro.
Byakuya no entendía para nada de lo que estaba sucediendo actualmente… aquella mascara, con un patrón de líneas desiguales de color rojo… se parecía tanto a las máscaras utilizadas por esos seres…
- ¿Qué es esto? ¿Por qué apareció una máscara Hollow de repente?
El hombre todavía seguía en aquella misma posición, esto debido a que la fuerza que tenía el nuevo Ichigo sobre su espada le impedía moverse…
- Tu… no eres Kurosaki Ichigo…
- ¿Quieres saber quién soy?
La risa que había dado el pelinaranja hizo que Byakuya le corriese un escalofrió por todo su cuerpo… la voz distorsionada junto con la apariencia que daba el "falso" Ichigo… esos ojos dorados con esclerótica negra y una ancha… muy ancha sonrisa tétrica.
- ¡Yo no tengo nombre!
Dijo "Ichigo" el cual soltó bruscamente el agarre que tenía sobre la espada del hombre y al mismo tiempo, hacerle un corte algo profundo en el pecho al pelinegro, quien por dicho acto tuvo que tomar distancia.
Luego de esto, Ichigo comenzó a emanar una temible presión por todo el lugar… pero antes de siquiera hacer un solo movimiento, la mano izquierda de aquel pelinaranja se colocó sobre la máscara que estaba apareciendo.
- ¡Ya lárgate y deja de interferir!
- ¿Cómo? ¿Tan rápido?
Decía el sorprendido pelinaranja, el cual ahora mostraba una expresión de horror en su rostro, confundiendo grandemente a Byakuya por lo que acababa de pensar en voz alto.
- ¡No! ¡Ni siquiera pude mostrar cómo se usa este Bankai! ¡Me niego a irme! ¡Me niego! ¡Me niego! ¡Me niego! – repetía una y otra vez Ichigo con aquella voz distorsionada, dando espadazos a todos lados, tratando desesperadamente de que la mano que no controlaba soltase aquella parte de la máscara que se estaba formando. - ¡NO!
Finalmente, aquella mascara desapareció del rostro del "recién regresado" Ichigo, el cual tomo un poco de aire, moviendo un poco su cuerpo para notar como se sentía un poco más… poderoso que antes.
- Lo siento mucho. Lamento esa desagradable interrupción.
- Si hubiera seguido luchando en esa forma… aunque me hubiera derrotado, la victoria no hubiera sido realmente suya…
Ichigo hablo despreocupadamente a Byakuya, el cual todavía seguía muy pensativo por lo que acababa de ocurrir…
- No preguntare nada por lo que acaba de ocurrir… en cambio, terminaremos esto con un último ataque.
Byakuya ya estaba listo para dar el golpe definitivo a aquella pelea… pero en cambio, Ichigo ahora recordó algo muy importante… pero igualmente se colocó en posición para dar su más poderoso ataque.
- Dime, ¿Por qué no salvaste a Rukia?
Ichigo también era un hermano mayor, también seguía ordenes… no tan estrictas como las de la Sociedad De Almas, pero siempre daría su vida por sus hermanas… y ciertamente con Byakuya era el mismo tema… por lo cual, no podía mostrar empatía ante el modo de pensar del hombre.
- Si realmente quieres saber mi repuesta… primero tendrás que vencerme.
La declaración del pelinegro fue más que suficiente para Ichigo, ahora había una razón más por la cual ganarle al hombre, por lo cual, este encendió rápidamente su Reiatsu, cosa que imitó el capitán… pero en su caso, dos alas de Reishi de color blanco se formaron en su espalda, mostrando la técnica final de Byakuya… Shūkei (Escena Final).
Ambos ahora listos corrieron el uno al otro, con un fuerte grito de guerra de parte de ambos, colisionar ambas espadas.
- ¡Getsuga Tenshō!
Aquel ataque del pelinaranja, ahora era completamente negro, cosa notada por el hombre, así mismo como el poder detrás de ello… mucho más poderoso de lo que este había anticipado.
De la colisión, una fuerte onda expansiva se expandió, valga la redundancia, por toda la colina del Sōkyoku, lo cual creo una enorme nube, pero esta era de energía espiritual color blanco y negro.
Luego de que pasase dicha explosión, en el lugar estaban estáticos ambos hombres… pero Ichigo estaba empezando a caer al suelo, pero antes de que ocurriese algo como aquello, dio un paso hacia el frente y clavo su espada para ayudarse a apoyarse en esta.
- Yo… no…
- ¿Querías saber… porque dejaría que ejecutaran a Rukia?
Detrás del pelinaranja, se encontraba Byakuya en las mismas condiciones físicas que Ichigo… solo que este con la poca fuerza que tenia se mantenía en pie, cosa a lo que Ichigo se confundió un poco.
- Una vez que se decida su castigo, debe aplicarse, esa es la ley. Los sentimientos no tienen ningún valor ante la ley. Por fortuna, no me he visto abrumado con esas emociones…
Ichigo, ahora ya casi repuesto en su totalidad, levanto su espada y se dio la vuelta para encarar a Byakuya…
- estoy seguro… que si estuviera en tu lugar pelearía contra aquella ley… lucharía hasta terminar con esa absurda ley.
La mirada decidida de Ichigo dejo más que pensativo al pelinegro, el cual abrió los ojos un poco al conectar con los de Ichigo… para luego dar media vuelta y dirigirse al lado contrario de donde estaba le pelinaranja, cosa que lo sorprendió.
- Tienes mi palabra… no seguiré buscando a Rukia. Tu... Ganaste…
Dicho esto, Byakuya se retiró del lugar en un rápido Shunpo… para que Ichigo se sorprendiese aún más por cómo habían culminado las cosas… pero luego sintió a lo lejos la energía de sus compañeros, a lo cual este rápidamente fue hasta el lugar para ayudarlos…
- Gracias, Byakuya…
Fin Del Flashback
- ¿Acaso no es obvio? Pero creo que no es necesario que me enfoque en aquello…
Dejando de lado aquello, Ichigo volvió a enfocar toda la atención en el capitán actual, quien no había hecho otro movimiento… o eso es lo que aparentó.
De repente, unas telas muy extrañas habían rodeado a todo el grupo, cosa que los confundió grandemente.
- ¿Qué es esto? - Se preguntó Ichigo en voz alta, notando como ahora Tōsen se encontraba en frente del pelinaranja - ¿Cómo?
- Atención, a todos los capitanes, tenientes y terceros al mando de los treces escuadrones… también a los Ryokas, les habla la teniente Kotetsu Isane del cuarto escuadrón.
De repente, la voz de la mencionada teniente llego hasta las mentes de los presentes, a excepción de Kaname por obvias razones.
Y antes de que alguno pudiese hacer algún movimiento, simplemente aquel hombre los envió a todos ellos hasta el lugar de partida… la colina del Sōkyoku,
- Maldición… este tipo nos tele transportó usando esas telas que nos rodearon… - pensó en voz alta Ishida, quien había acertado con su análisis.
- Taichō…. ¿Tu…?
Hisagi no lo podía creer… en ninguno de los escenarios que este se había planteado… en ninguno de ellos estaba su capitán traicionando el lugar que tanto protegía… y por lo visto, todo lo que había creído de este… todas las enseñanzas, los momentos… todo había sido una vil mentira para el teniente.
- Parece ser… que había mucha más gente de la que yo esperaba…
Todo mundo no pudo evitar congelarse al escuchar aquella voz…que se notaba tan tranquila que no pudieron evitar sentir un escalofrió recorrer todo su cuerpo… el causante de ello, Aizen Sōsuke.
- ¿Aizen Taichō…? – Rukia, quien al fin reacciono luego de todo este tiempo, fue quien pronuncio la primera palabra, a lo cual, el mencionado solo pudo dar una sonrisa… una sonrisa que parecía ser amable… pero era notorio que solo era una vil mentira.
- Kuchiki Rukia… me alegra saber que estas en una pieza… - el hombre decía sutilmente, mirando a cada uno de los presentes, quienes tenían una notoria sensación de confusión como horror correr por su cuerpo. – Bien, Abarai-kun… ¿Puedes…?
- Absolutamente no, Aizen…
Dicha acción sí que sorprendió al mencionado el cual no pudo creer lo rápido que había actuado el teniente, cosa que, de cierto modo, le hizo alzar una de sus cejas por curiosidad.
- Trataste de asesinar y Hitsugaya-Taichō… y no solo eso, sino también a Hinamori… ¿En serio? ¡¿A Hinamori?! ¡¿Y ahora pretendes que te entregue a Rukia así?!
Aizen, quien estaba junto a Gin y Kaname no hizo algún gesto ante la reacción de Renji… más bien, estaba esperando que algo como esto sucediese… pero en su cabeza solo pensaba en seguir jugando con aquel grupo.
- Que extraño… se supone que debes obedecerme…
- Dije que no lo haré. Y menos le hace caso a una persona que está traicionando al Seireitei… no… ¡A la Sociedad De Almas!
La mirada seria que estaba dando Renji realmente sorprendió un poco a Aizen, el cual no había visto aquella faceta del hombre.
En cuanto a Renji, este rápidamente se colocó en frente de Rukia, quien todavía era llevada por Chad, el cual se tensó al notar como Aizen estaba caminando lentamente hasta su dirección…
- Entonces… tu eres la causa por la cual hemos pasado por todo esto…
Ichigo se movió tan rápido que nadie pudo notar cuando este se colocó a un lado de Renji, quien ahora tenía activado su Shikai, mirando fijamente a Aizen, quien dejo de caminar.
- Bueno… n hay diferencia entre deshacerse de una basura o dos… o tal vez una buena porción…
Aizen miraba tranquilamente como ahora estaban todos los presentes justo por delante de Rukia, a modo de barrera para que el capitán traidor no llegase a pasar.
- ¿Quieres que me encargue de esto, Aizen-Taichō? – Gin decía al hombre, el cual solo miraba analíticamente al grupo… realmente, este tipo de situaciones no las había predicho… pero, aun así, no le molesto en lo absoluto, solo dio una leve sonrisa al ver aquel nuevo escenario.
- No hará falta… quiero ver… que tan rápido los puedo romper… Mentalmente.
Ichigo y Renji estaban a la cabeza, un poco detrás de ellos se encontraban Chad, Ganju, Ishida y Hisagi, este último con una mirada algo distraída; justo al final Orihime con Rukia, todos listos para hacer nada menos que un ataque frontal… vaya decisión.
- Después de todo, solo habrá que hacer algo de tiempo para que los capitanes puedan llegar hasta aquí…
Esta idea fue de nada menos que Ichigo, el cual tenía un gran presentimiento desde que vio a Aizen… algo en su interior le decía alejarse de él, pero solo dejo aquel sentimiento de lado y comenzar con su parte…
No hace falta decir como terminaron las cosas…
Solo basto un segundo… un mísero segundo, o pudo ser mucho menos… pero ese fue el tiempo estimado en que Aizen se encargó de despachar a todo el grupo.
Antes de que Renji pudiese alzar su espada, esta había sido partida en miles de pedazos. Chad, Ganju e Ishida fueron enviados a volar con solo un movimiento de mano de Aizen. Luego Hisagi, quien veía todo impactado, fue mutilado por un movimiento rápido del hombre, para luego ser mandado varios metros hacia atrás con una ligera ráfaga que había dado Aizen…
Ichigo no dudo ni un instante en ir a decapitar rápidamente al hombre… pero este sin el más mínimo esfuerzo detuvo su espada… con un dedo… un maldito dedo de su mano.
Luego, agarrando firmemente el filo del arma, Aizen dio algo parecido a un tajo con la mano, haciendo un profundo corte en el estómago de Ichigo, y finalmente mándalo a volar hasta donde se encontraba Rukia y Orihime…
Ichigo choco estrepitosamente contra la mujer pelinaranja, haciendo que, por física básica, esta saliese volando de igual manera, dejando a ambos pelinaranja fuera fácilmente.
Ahora, Rukia mirando lo sencillo que fue para aquel hombre derrotar a sus amigos, solo pudo arrodillarse con terror en su mirada, sintiendo como esta era ahogada por la simple presencia del hombre… pero antes de que pudiese dar un paso, Renji salió de la nada, con la empuñadura de su arma rota hacerle un corte… pero en cambio, el pelirrojo fue brutalmente cortado por la misma mano del hombre, para luego agarrarlo de su vestimenta y mandarlo lejos del lugar.
- Vaya… debo decir que me impresiona esa arma de aquel Ryoka… trate de partirla en dos… pero no sucedió así…
Recordando cuando Aizen sostuvo la espada de Ichigo, miró fijamente a todos los presentes en aquel lugar, sintiéndose de una forma muy satisfactoria al ver sus expresiones…
- Yamamoto Shigekuni Genryūsai… no sabía que podías sangrar…
Aquellas palabras habían confundido al grupo por completo… hasta que se dieron cuenta de la presencia de cuatro personas…
- ¡Daisuke/Daisuke-san!
Ese fue el pensamiento de los Ryoka, los cuales veían como aquel rubio estaba casi tan intacto como hace unos cuantos minutos atrás cuando iba a empezar la ejecución… solo que su mirada se había tornado seria al ver lo que estaba sucediendo…
Actualmente…
- ¡Pagaras por todo el daño que les has hecho a mis amigos y conocidos, porque yo seré quien te juzgue por tus crímenes, Aizen Sōsuke!
Daisuke miraba fijamente, con aquella severa sonrisa en su rostro. Su agarre invertido y señalándose a sí mismo con el pulgar era la pose perfecta que el rubio estaba buscando para verse bastante bien en aquel momento.
Por otro lado, Byakuya, quien se encontraba justo detrás de Daisuke no pudo evitar sorprenderse ante aquella acción realizada por este…
- Daisuke-san…
- Rukia… lleva a Byakuya junto con los demás capitanes… esto se va a poner un poco… ardiente.
Ante el extraño uso de palabras utilizado por Daisuke, Rukia no pudo evitar intrigarse… pero viendo como estaba la situación, no le quedaba de otra que hacer lo que el rubio decía, a lo cual, lenta pero segura, llevaba al hombre moribundo hasta donde le había indicado.
- ¿Acaso piensas que me puedes juzgar tú, que no has tenido nada que ver en esto?
- Bueno, realmente… es así como funciona la justicia en todas partes, ¿No es así?
Dejando de lado su expresión de confianza, Daisuke se colocó en posición de combate, listo para tener aquella batalla contra aquel sujeto…
- Sabes… es algo gracioso lo que estás pensando…
Aizen, tan tranquilo como siempre, no pudo evitar sonreír ante lo que se pensaba que pasaría actualmente, cosa que intrigo un poco a Daisuke.
- ¿Qué? ¿Ahora puedes leer la mente?
- En el momento en que te interpusiste en mi camino… decidiste que lucharías contra mi… pero eso no es algo que vaya a suceder…
Daisuke ciertamente tuvo que mantener su expresión actual, debido a que eso si le sorprendió… un poco.
- ¿Y ahora que estas planeado?
- Pero… hay algo que me inquieta un poco más que una simple pelea… y es el hecho de que estas aquí… ¿Realmente viniste a salvar a Rukia o fue porque había algo que tenías que buscar…?
Ahora Daisuke si tuvo que dar lo mejor de sí para que su reacción siguiese siendo la misma que tenía… pero por dentro, estaba tan sorprendido de que aquel hombre haya deducido la razón de su llegada, pero decido dejarlo de lado antes de que se quedase pensando en aquello.
- ¿Y qué te hace pensar eso?
Ahora, Daisuke decidió contraatacar con las mismas palabras que Aizen le había dado hace poco… pero rápidamente tuvo que maldecir… porque dejo en el aire que aquella razón pudiese ser cierta o no, cosa que gano una ligera sonrisa de Aizen…
- Bueno, si piensas mejor… es raro que una persona que no tiene nada que ver con esto venga hasta acá única y exclusivamente para ayudar a su amigo a saldar su deuda… pero, tú eras consiente que todo esto existía desde un principio… y aun así… decidiste venir…
Y esto era todo. Aizen lo tenía atado entre la espada y la pared, pero con mucha fuerza de voluntad, y de que no quería que aquel hombre se diese cuenta de que estaba en lo correcto… por lo cual, solo hizo lo mejor que sabía hacer…
- Jeje… realmente suena como algo más que conspirativo… algo que una persona como tu solamente le hubiese ocurrido… Pues déjame decirte… ¡Que estas en lo correcto!
- ¿Hmn?
Aizen nunca espero que algo como esto sucediera… ciertamente, trataba de desmantelar las verdaderas razones de Daisuke… pero no creyó que este las habría de dejar en claro, así como así.
- Es más que un hecho que tengo mis propias razones por las cuales llegue hasta aquí… pero eso no significa que mi objetivo nunca haya sido salvar a Rukia-san…
- Supe desde un principio… que Rukia sería nada menos que la llave para llegar por fin hasta este lugar, pero eso no significa que la hubiese dejado de lado solo y únicamente para cumplir con mi egoísta objetivo… Sea cual sea las circunstancias, ahora Kuchiki Rukia es una persona preciada para mi…
- Gracias a ella, es que pude aprender a usar Kidō, gracias a ella es que pude convertirme en un Shinigami… gracias a ella es que puedo cumplir con mis metas; ahora es momento de que le devuelva el gran favor que me ha hecho… y para eso, tengo que derrotarte, la persona que tenía pensado matarla… y ella y a mis preciados amigos… y eso es algo que no puedo dejar pasar ahora…
El Reiatsu de Daisuke se había encendido violentamente, sintiéndose aquel abrumador poder en todo el lugar, cosa que ciertamente sorprendió no solo a Aizen, sino también a Gin Y Kaname, quienes veían todo aquello curiosos por saber cómo terminaría esto.
Aizen, en cambio… el solo pudo dar una maquiavélica sonrisa en su rostro… pero esta vez, decidió guardar esto para él, y solo para él…
- Esto se volvió algo que ya no puedo prever… ¿Quién diría que me divertiría tanto en este día?
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- Rukia…
- Ya casi llegamos, Nii-sama.
Las dos personas pertenecientes al clan Kuchiki ya estaban a unos pocos pasos de llegar hasta donde se encontraban encarcelados los dos capitanes, quienes solo podían sentarse tranquilamente en aquel lugar y esperar a que alguien desde el exterior de la jaula los liberase…
De hecho, aquella jaula los mantuvo perfectamente retenidos… ni siquiera podían utilizar el poder de sus Shikai, mucho menos de sus Bankai, por lo cual, la única forma de que saliese de allí es que un experto en Kidō eliminase la barrera desde fuera… y Byakuya es un experto… pero por desgracia, en su estado actual poco podía hacer…
- Kuchiki-Taichō, Rukia-chan; ¿Se encuentran bien?
Ukitake se apresuró a ver qué tan malas eran las heridas de los dos… bueno, solo podía verlos, ya que la barrera todavía los dividía, pero se alivió al notar como Rukia no tenía ninguna herida física grave… pero por parte de Byakuya era una historia diferente.
- Taichō… ¿Cómo los…?
- Por el momento, no hay forma de que podamos salir de aquí, ya que desde adentro no se puede hacer mucho… y desde afuera… es necesario que un experto en el uso del Kidō este aquí… claro, en buenas condiciones…
Respondía Kyōraku tranquilamente, quien saco de su kimono, nada menos que una jarra llena de Sake y unos platillos para tomar aquella bebida…
- ¿En serio, Kyōraku? ¿Justo ahora? – Ukitake y Byakuya tenían los ojos como diminutos puntos, mirando como aquel hombre solo empezaba a tomar despreocupadamente… pero lo que más les impacto fue ver como a su lado también estaba Yamamoto, quien solo tomaba de sorbo en sorbo, mirando cómo podía lo que sucedía entre Daisuke y los capitanes traidores.
- ¿Sensei?
- Realmente… no podemos hacer nada más que sentarnos y esperar a que los capitanes reciban el llamado que mando la teniente de Unohana-Taichō…
Yamamoto acariciaba su barba lentamente… realmente ese día se estaba volviendo demasiado extraño... pero lo que más le incomodaba al hombre era el simple hecho de que los capitanes todavía no hayan llegado hasta el lugar… y eso que habían pasado casi diez minutos de que se mandó el mensaje… y ni siquiera la capitana Unohana estaba en el lugar… ni siquiera Sasakibe estaba ahí…
- ¡Chad! ¡Ishida! ¡Ichigo!
La voz de Rukia llamo la atención de los capitanes, mirando como desde un lado, venían ambos nombrados, cargando con ellos a Ichigo, Renji, Hisagi, Ganju y Orihime, con la adición Komamura. Cabe decir que el único que se podría decir que estaba consiente de todos ellos es Ichigo, quien estaba caminando ayudado de Chad.
Y la razón por la cual la mayoría no se encontraba del todo consiente… el lúgubre y colosal Reiatsu de Aizen
- ¿Se encuentran bien?
Chad decía, dejando a Ichigo sentarse cerca de los cuerpos algo consientes de Renji, Orihime y Komamura, mientras que Ishida dejo en el suelo de igual forma a Hisagi y a Ganju.
- Si… creo que…
Rukia tuvo que dejar de hablar por un instante, cuando de repente sintieron el masivo Reiatsu que estaba desbordando actualmente Daisuke… sintiéndose mucho más poderoso que antes.
- Creo que será mejor buscar la forma de liberarlos a ustedes tres… antes de que Daisuke-san se vuelva parte de la Sociedad De Almas.
Ishida decía seriamente, acomodando sus lentes para mirar mejor en dirección a donde se encontraba el mencionado rubio… pero de repente, a Kyōraku se le ocurrió una idea algo descabellada…
- Oye, tu eres un Quincy, ¿No?
- Pues sí, ¿Eso que tiene que ver?
- Realmente, casi todo… solo es una idea con un bajo porcentaje de probabilidad de éxito… pero no se pierde nada intentándolo.
Decía Kyōraku, a lo que Yamamoto, Ukitake y Byakuya se sorprendieron al notar lo que estaba planeando hacer… En cuanto a los demás, solo se podían intrigar ante lo que aquel hombre estuviese planeando.
- Sabes, esta jaula que nos aprisiona está hecha en su totalidad de Reishi puro…
Aquella palabra confundió a más de uno de los amigos del azabache, mientras que los capitanes ahora entendieron cuál era la forma en la cual Kyōraku estaba pensando… pero Ishida solo tenía una expresión en blanco, cosa que notaron los intrigados capitanes.
- ¡Es cierto! Una de las habilidades de los Quincys es poder manipular la energía espiritual que se encuentra en el ambiente para crear sus armas…
Rukia decía muy animada, esto debido a que una vez aquellos tres hombres fuesen liberados, todo aquello por fin podría terminar, aunque seguramente también era por el hecho de que ella sabía sobre dicha habilidad de los Quincys, cosa que no todos conocían.
- ¿En serio puedes hacer eso, Ishida? ¡Entonces que estas esperando!
Ichigo finalmente pudo notar como el nombrado solo seguía con su expresión en blanco, cosa que ya por fin todos se dieron cuenta de aquel hecho.
- ¿Ishida?
- No creo que pueda hacer eso…
El azabache solo pudo mirar hacia otro lado, impotente, cerrando sus puños por dicha impotencia… tanto que de ellos se notaba que en cualquier momento saldría sangre por la presión ejercida… pero Ichigo no se tomó tan bien aquella respuesta de Uryū.
- ¡¿Qué cómo puedes decir eso ahora?! ¡¿No ves Daisuke…?!
- ¿Crees… que no lo sé?
Ichigo se congelo al sentir aquella mirada del Quincy… una que solo mostraba dolor, impotencia… Ichigo sintió que algo raro estaba pasando con aquel joven… pero no podía identificar perfectamente cual era dicho problema.
- Esta bien… era demasiado arriesgado de todos modos. Será mejor que algún otro Shinigami pueda venir hasta aquí… ahora…
Kyōraku rápidamente tranquilizo la situación con aquellas palabras, a lo cual, todos asintieron a su comentario… todos a excepción de Ishida.
- Creo… que se cómo liberarlos de ahí.
Todos voltearon al escuchar la voz perteneciente del recién despertado Ganju, el cual se paraba algo tambaleante… tal vez aquella ráfaga de Aizen fue mucho más poderosa de lo esperado…
- Espera un segundo… ¿Tú formas parte del clan Shiba, cierto? Según tengo entendido, ustedes son muy buenos con el Kidō…
Antes de que el hombre pudiese responder, notaron como el Reiatsu de Daisuke se elevaba más y más… además de notar como ahora el lugar en donde se encontraba rodeado junto con los capitanes traidores… estaba rodeado de fuego negro.
- ¿Qué? ¿Este es el poder de Daisuke?
Esta vez, fue Chad quien no pudo impresionarse ante semejante energía que emanaba aquel temible fuego negro…
- Sea lo que sea que hagas, ¡Hazlo ya!
Ishida dio la rápida orden a Ganju, quien solo pudo lamentar aquel hecho… realmente, siempre había querido decir desde el momento en que habían llegado hasta aquel lugar su sin fin de proclamaciones… pero desgraciadamente, ninguna de las situaciones fue la más óptima para dicho acto…
- ¿Qué...? ¿Qué está pasando? – Una muy adolorida Orihime decía levantándose del suelo, sintiendo aquel poderoso Reiatsu del rubio.
Finalmente, uno a uno de las personas que se encontraban descansando al fin se colocaban plenamente conscientes.
- Más bien será "¿Qué no está pasando?". Esto es algo tan irreal… - decía el adolorido Renji, el cual solo miraba atentamente cada cosa que estaba sucediendo con el grupo más alejado.
- Si… concuerdo… - Hisagi estuvo de acuerdo con las palabras de Renji… pero este solo dijo aquello por inercia, ya que este todavía tenía esa misma mirada perdida en su rostro.
- ¿Y bien? ¿Sabes cómo suprimir esta barrera?
- ¡Oye, hago lo mejor que puedo analizando esta cosa! ¡Dame algo de espacio!
Y como era de esperar, Ichigo y Ganju habían comenzado otra innecesaria discusión… pero todo fue borrado de forma rápida por nada menos que Ishida, quien se interpuso entre ambos dando una mirada mortal.
- Este no es momento para sus estupideces… Kurosaki, aléjate de Ganju y deja que termine de analizar la prisión.
Bueno, para todos era algo evidente la molestia del Quincy… por lo que Ichigo y Ganju dejaron de discutir.
- Kurosaki-kun… Estás herido…
Orihime se colocó a un lado del joven Kurosaki, el cual solo sintió un poco extrañado… por el hecho de que ya no estaba sintiendo tanto dolor en sus heridas como antes.
- Oh, eso… no es para…
- ¡Sōten Kisshun!
Rápidamente, Ichigo fue envuelto en aquel escudo creado por la mujer, curando sus heridas lentamente.
Orihime desde que volvió a estar completamente consciente… no es que hubiese algo mejor que hacer, al igual que Chad, Hisagi e Ishida, solo podía observar el desenlace de las cosas… sin poder hacer nada.
Por lo menos… quería ayudar un poco al rubio que estaba batallando por su cuenta… y que mejor forma que enviar a Ichigo…
Claramente, no para que luchase contra Aizen ni nada parecido, aquello ya se había visto que no funcionaría… pero podría quitarle de encima a los otros dos capitanes que no daban respiro a Daisuke de si quiera acercarse un poco a Aizen.
- Creo que ya sé cómo funciona esto… - Ganju al fin había analizado por completo. Llamando la atención de todos los presentes. – Esta barrera está hecha para dejar completamente aprisionados a los que se encuentren entre sus cuatro paredes… técnicamente, es como encarcelar a un pájaro…
- Ya ve al punto. – Ishida no podía evitar estar un poco agobiado por la larga explicación que estaba dando el joven Shiba.
- Ya voy, ya voy… lo que sucede con esto es que… en toda palabra, esta barrera cumple perfectamente su función… por lo cual, ha de tener una puerta que pueda ser abierta…
- Ya veo… como una jaula… en todo sentido… - Ukitake estaba algo impresionado ante el análisis que había dado el joven Shiba… teniendo un vago recuerdo de otra persona que era igual de buena analizando aquel tipo de técnicas… después de todo, se notaba que eran parientes.
- Pero el gran problema de todo esto… es que no existe dicha puerta.
- ¿Cómo? – Rukia, quien estaba escuchando atentamente la explicación del Ganju, se sorprendió ante aquella última declaración.
- Tiene que ser una broma…
- Ojalá lo fuera, Ishida… por ende, la única forma existente de desactivar dicha técnica… es que la persona que efectuó la técnica sea asesinada o gravemente herida a tal punto de no seguir manteniendo en pie la barrera…
Ese podría haber sido la conclusión de todos desde un principio… pero dicha conclusión era la más problemática de todas, por lo que trataron de busca una forma más sencilla y eficaz… pero para desgracia, no existía dicha forma…
Pero antes de que alguno de los presentes pudiese siquiera decir algo, sintieron como desde el cielo, justo el lugar en donde se encontraba Daisuke, este fue rodeado por un cubo de color negro…
- Hadō #90: Kurohitsugi
Sorpresivamente, Aizen lanzo aquel hechizo a Daisuke, quien poco podía hacer para esquivarlo… por lo que inevitablemente, recibió aquel Hadō por completo.
- ¡Daisuke/Daisuke-san!
Ahora todo el que conocía al rubio estaban más que horrorizados ante lo que acabaron de ver…
Ichigo trato de moverse, pero sus heridas todavía seguían ahí… una cosa era que a no sintiese dolor de ellas, pero todavía seguían siendo heridas, las cuales se podrían abrir en cualquier momento… y la curación de Orihime no era tan rápida como se creía… de hecho, Inoue estaba aturdida por lo que acababa de pasar… tanto que por un momento quiso lanzarse a tratar de bloquear el hechizo de Aizen… aunque realmente no funcionaria, fue demasiado tarde cuando dicha idea llego a su cabeza.
Chad ya tenía activado su brazo modificado, listo para ir al ataque… si no fuese porque Ishida se colocó justo en frente de él para que no hiciera lo que estaba pensado, sorprendiendo en gran manera a Chad por dicha acción.
Rukia, Ganju, Hisagi y los demás capitanes solo pudieron mirar consternados lo que hizo Aizen…
- Realmente… es algo molesto que todo lo que he planeado suceda con demasiada demora… así que tuve que asesinar a Daisuke para adelantar muchas cosas…
Y así fue como Aizen dejo helados a todos los presentes… ninguno de ellos decidió creer en sus palabras, esperando que todo aquello fuese una brutal mentira… pero…
Unos instantes antes…
- Bueno… creo que ahora podremos peleas… ya que estoy seguro que nadie interferirá…
Daisuke hablaba seriamente con su sonrisa ladeada, mirando fijamente a Aizen, el cual no pudo evitar soltar unas cuantas carcajadas ante las palabras del rubio, cosa que lo confundió un poco.
- Vaya… realmente quieres pelear contra mi… ¿No es así? Pero… por desgracia eso no será algo que suceda… no por ahora…
Aizen ahora si tenía muy confundido a Daisuke, pero lo que más llamo su atención fue aquella sonrisa del hombre castaño… como si hubiese pensado algo más que eso…
- Gin, encárgate del ansioso joven por mi…
- ¡Oh! ¿En serio? No me esperaba que algo como esto sucediese…
Daisuke no sabría decir si era sarcasmo o no la forma en la que hablo el peliplata Ichimaru… pero eso no era algo que importase tanto… ya que, para bien o para mal, el hombre era el contrincante actual del rubio.
- ¿Por qué no me sorprende…?
Daisuke solo pudo dar un largo suspiro mental ante la idea de luchar contra aquel hombre… solo lo había visto dos veces… en las cuales, la primera lo trato de asesinar y en la segunda… ni siquiera sabría cómo decir que fue lo que sucedió; pero algo era muy claro, su batalla no sería por simplemente ganar y ya… era una pelea a muerte.
- Bueno… si ese es el caso… - Daisuke comenzó a dejar salir mucho más poder del que utilizo en todo ese tiempo, cosa que gano una mirada severa de Ichimaru y una neutral por parte de Aizen…
De inmediato, aquellos cuatro fueron rodeados por llamas negras, cosa que sorprendió a Gin.
- Vaya… conque fuego negro…
- Bueno… en teoría, ese es el poder principal de mi Zanpaku-tō… Hitsujikai.
Daisuke dejo su agarre invertido para agarrar firmemente su arma con ambas manos a la derecha, teniendo un agarre alto con la empuñadura a la altura de su cabeza, con el filo completamente en horizontal, apuntando con ella al peliplata.
- Creo que esto es mucho más de lo que se esperaba… ¿No es así, Aizen-Taichō?
A un lado del mencionado, se encontraba un tranquilo Kaname, quien, pese a su expresión corporal actual, por dentro estaba impresionado de lo que era capaz de hacer un joven más que novato…
- No… todavía falta ver una última cosa más… para confirmar si también posee esa misma parte que también tiene Kurosaki Ichigo…
En cuanto Daisuke y Gin… ambos solo esperaban a que uno de ellos hiciera el primer movimiento… pero como eso no llegaría en un buen rato, Ichimaru toma la iniciativa.
- Shinsō (Lanza De Dios)
Dijo rápidamente Gin, a lo que su arma Wakizashi empezó a brillar de color blanco y extenderse rápidamente en dirección de Daisuke, a lo que este solo pudo sonreír al prever dicho movimiento…
Tal como sucedió la primera vez en que ambos se había encontrado… dicha arma choco contra una pared invisible… la cual ni siquiera tuvo un rasguño o fractura alguna…
- ¿De nuevo con ese mismo truco? Tendrás que hacer algo mejor que eso si de verdad quieres ganar…
Por el contrario, ante la provocación de Daisuke, Gin solo dio una sonrisa zorruna al joven, el cual solo dio una expresión rara.
- ¿Y ahora piensas que esa sonrisa me puede intimidar? Esto se está volviendo tedioso…
- No es eso… sino que puedo notar que eres mucho más fuerte que antes…
Ante lo dicho por el peliplata, Daisuke solo levanto una ceja ante lo que parecía ser un cumplido… aunque tenía que decir que era extrañamente cierto aquello…
Aquel ataque… tenía la misma intensidad que cuando se encontró con el capitán Ichimaru la primera vez… y aquel Bakudō fue casi resquebrajado al punto de romperse… pero ahora… ni un pequeño rasguño tuvo…
- No sé si debería alegrarme… pero esto es muy extraño… - Daisuke decidió no darle tantas vueltas al asunto, para luego centrarse nuevamente en el peliplata… quien ya no se encontraba en aquel lugar – Mierda…
- Alguien no está prestando atención….
Gin se colocó justo a un lado de Daisuke extendiendo rápidamente su Zanpaku-tō para asestarle la estocada al joven, el cual se movió rápidamente para bloquear aquel ataque.
- Impresionante… bloqueaste la estocada de Shinsō a una distancia tan cercana…
- Ahora es mi turno.
Daisuke se alejó rápidamente, a lo que gin decidió ver de lo que era capaz de hacer el joven, por lo cual, no se movió de su lugar.
- Tsumetai Tani (Valle Frío)
Daisuke dejo que el fuego llegase hasta los pies de Gin, el cual se había extrañado de un simple hecho… aquel fuego no lo estaba quemando… sino todo lo contrario, lo estaba congelando.
- ¿Qué? – fue lo único que podía decir el peliplata, después de todo, aquel fuego ya se había extendido mucho más de los pies…. Y eso era más que suficiente para dejarlo congelado en aquel lugar sin poder mover sus piernas
- ¡Dākufaia!
Utilizando el mismo método con el cual le hizo aquella herida a Yamamoto, Daisuke repitió para asestarle de lleno su ataque a Gin, el cual poco podía hacer para escapar…
La explosión que debía hacer el ataque nunca sucedió, ya que un muro invisible termino bloqueando dicho ataque.
Daisuke se extrañó un poco ante aquel hecho… más que eso, su técnica debió inmovilizar por completo al peliplata, el cual no debió hacer aquel Bakudō #81: Dankū para salvarse… a lo cual, miro a lo lejos para ver como Aizen había extendido su mano justo en dirección en donde se encontraban aquellos dos.
El rubio no dudo ni un segundo en alejarse de aquel lugar, estando en el aire listo por si aquel castaño decidiese hacer algún movimiento.
- Vaya… eso sí que estuvo cerca…
Hablando de Gin, este estaba sudando frío por estar tan cerca de la muerte… literalmente, aquel ataque lo hubiera matado…
Claro está que eso era pensando en el peor de los casos, pero, aun así, no pudo evitar pensar aquello ante la sorpresa que se llevó del rubio.
- Déjame que haga algo primero, Gin… quiero verificar si estoy en lo correcto…
Fueron las cortas palabras de Aizen, las cuales dijo en voz baja para que solo el peliplata escuchase, cosa que lo desconcertó en sobremanera, pero antes de que pudiese decir algo sobre ello…
- Hadō #90: Kurohitsugi
Ahora, no solo Ichimaru estaba sorprendido, sino también Tōsen, el cual no creyó que Aizen fuese a realizar aquel hechizo… esta vez, mucho más poderoso que el que utilizo contra el capitán Komamura.
- ¡Daisuke/Daisuke-san!
Desde un extremo del terreno, los compañeros de Daisuke gritaron más que preocupado por lo que había hecho Aizen… por lo que este solo dio una pequeña sonrisa… mirando de manera sombría al grupo más alejado.
- Realmente… es algo molesto que todo lo que he planeado suceda con demasiada demora… así que tuve que asesinar a Daisuke para adelantar muchas cosas…
Dentro del ataúd negro, se encontraba Daisuke, el cual utilizo su técnica "Kōtta Himei" para que el fuego lo cubriese y no dejase que el hechizo de Aizen lo matase… pero cada segundo que pasaba, su defensa se rompía más y más.
- Maldición… parece ser que este hechizo es mucho más poderoso de lo que había anticipado…
- Eso es cierto… parce que está en una situación muy grave, Mi señor…
De repente, el tiempo alrededor de Daisuke se congelo nuevamente, notando aquello al no escuchar las cuchillas que trataban de romper su fuego, para que de repente, dos personas conocidas para el rubio se hicieran presentes.
- Hitsujikai…
- No es necesario que digas eso… después de todo… solo somos la manifestación de tu poder… a lo cual, nosotros no somos quienes te damos el poder, porque ese poder te pertenece solo y únicamente a ti…
El hombre peliblanco hablo, para luego dejar una breve pausa para que su otra parte, el pelinegro, dijese lo siguiente.
- Sabes muy bien que tú eres el único que pude decidir si hacer "eso" o no… sea cual sea la opción que elijas…
- Si… lo tengo entendido… es solo que… realmente no quería dejar ver esto tan pronto…
Daisuke solo miro hacia un lado de forma aburrida… no es porque hubiese una razón de gran peso para no hacer ello y escapar del hechizo… eso era solo y puramente porque él quería que así fuese…
- Pero a estas alturas es la única opción que tienes si quieres escapar de este hechizo… o morir sin hacer absolutamente nada.
Daisuke se quedó muy pensativo ante las palabras del peliblanco… por más que lo viese, ciertamente eso era su única opción.
Un suspiro pesado fue lo último que hizo Daisuke, para luego mirar con una expresión seria a la nada misma.
- Solo espero que valga la pena…
Daisuke, inexplicablemente, desapareció de aquel lugar, dejando nuevamente solos a ambas almas de Hitsujikai.
- ¿Y bien?
- No sé por cuanto tiempo… pero es más que seguro que esto es obra de Él…
Con su voz profunda, el Hitsujikai peliblanco respondió a la mayor inquietud al Hitsujikai de voz distorsionada…
- Así que el sello más importante será roto…
- ¿Quién sabe? Tenemos que tratar de que eso no llegue a suceder… porque de ser así…
- El fin del todo lo que conocemos… dará comienzo.
Ambos hombres solo sintieron el uno al otro, para luego empezar a caminar en la nada a ningún lado en específico…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Aizen solo miraba con cierto deje de gracia en sus ojos al grupo de Ryoka como el de Shinigamis… ciertamente, para él, esto era algo más que satisfactorio…
Pero dicha gracia del hombre se desvaneció tan rápida como apareció, debido a que se sintió una presión aún más poderosa… lo extraño de todo ello, es que aquello se sentía perfectamente dentro del Hadō utilizado por el castaño.
La mirada de todos aquellos presentes paso de ser de horror o tranquilidad a una de desconcierto total…pero Aizen, solo pudo dar una sonrisa fantasmal…
- Ya se había tardado demasiado… entonces él si tiene…
El pensamiento de Aizen paro repentinamente, al notar como el Kurohitsugi fue totalmente destruido…
- ¿Qué? Esto no es lo que debía pasar…
La razón por la cual Aizen se había sorprendido… Daisuke se dio a ver… con una espada muy diferente…
En medio del cielo, justo en el lugar en donde estuvo el rubio por última vez… ahí se encontraba suspendido, con sus ropas ahora con un cierto toque de fuego… literalmente, los bordes de las mangas de la vestimenta de Daisuke se mecían como si se tratase de fuego…
Pero aquello no fue lo que más llamo la atención… todas las miradas de los presentes se la llevo la Zanpaku-tō del joven.
La guarda seguía siendo el mismo rombo, pero la empuñadura paso de ser a telas entrelazadas de dos colores diferentes a una tela de color negro, entrelazada en la empuñadura dejando rombos en su camino, hasta llegar al pomo, el cual era adornado por una tela, la cual también se mecía de la misma forma que la ropa de Daisuke. El filo del arma de Daisuke… eso es lo que llamaba la atención de todos; entre la separación entre el metal del arma y el filo era de nada menos que un patrón de fuego… y lo más curioso de ello, es que aquel metal fuese negro y el filo plateado, dejando ver exactamente aquel detalle.
- Parece… que tendré que presionar mucho más que antes… Claro, si es que no quiero utilizar mi espada en esto…
Aizen solo miraba analíticamente la nueva transformación que había obtenido Daisuke… deduciendo que esto solo era una única cosa…
Los demás… no podían estar más impresionados de lo que ya estaban… y sobre todo los Ryoka, o bueno, lo amigos del rubio… primero se enteraban de que tenía los poderes de un Shinigami, luego, era todo un prodigio utilizando dichos poderes… y ahora… parecía que había alcanzado la fase más poderosa que un Shinigami podía adquirir… y las palabras que salieron de la boca de Daisuke puede que sea la respuesta que estaban buscando…
- Idaina Kuroi Hi No Hitsujikai (Gran Pastor De Fuego Negro).
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Fin Del Capítulo.
