El Frío Cielo Sin Luna
Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Capítulo Especial Parte II
¿Clases De Guitarra?
Un nuevo día llego a la Sociedad De Almas… y si contamos desde los hechos con respecto a lo sucedido con Aizen, este día vendría siendo apenas el tercero…
Pero dejando de lado ese hecho poco importante, ahora proseguimos con el día a día de lo que está ocurriendo precisamente en el Seireitei… la sorpresa de muchos Shinigamis fue ver como estaba mucho más devastado que nunca aquel camino por el cual se iba directamente hacia el palacio de la penitencia… cabe decir que cierto pelinaranja con poderes de Shinigamis se fue de aquel lugar quejándose una y otra vez porque su trabajo de gran esfuerzo se vino abajo como si nada del otro mundo…
Pero dejando este tema también de lado, ahora nos centraremos en una persona no tan llamativa como el resto de personajes que se nos presentaron hasta ahora… evidentemente hablamos de Chad, quien en todo este tiempo ya se sabía lo que hizo, pero solo eso y nada más…
Pero ahora, el alto moreno se encontraba descansado en la mansión Shiba, actualmente llevando una camiseta de tirantes blanca que le prestó Daisuke, esto debido a que su camisa de sin mangas había sido casi completamente destruida por Kyōraku con aquel mortal ataque… ahora, ¿Daisuke de donde había sacado aquella camisa? Eso no es algo que se sepa con total exactitud…
Volviendo al tema de Chad, este ya había terminado todas las labores que tenía pendientes de hacer, por lo cual, no había absolutamente nada que pudiera hacer hasta ahora, todo esto gracias al intrigante aparato que le dio Daisuke de parte de Urahara… algo parecido a un reproductor de discos portable… demasiado extraño…
Como sea, Chad actualmente no tenía absolutamente nada que hacer… este ya había salido de la casa Shiba a pasear por cualquier lugar sin dirección aparente… estaba en algún lugar del Rukongai, tal vez en uno de los números más altos… ¿Tal vez del sesenta para arriba?
- Tal vez sea bueno y buscar a Shibata… hace un tiempo que no lo veo… ¿Ya habrá encontrado a su madre? - Recordando al chico que tenía su alma en aquel pájaro por diversión de aquel criminal, Chad no podía olvidarlo, después de todo, este fue de gran ayuda en el comienzo… ahora recordando a su vez por un momento aquellas puertas infernales…
Sin que le pudiera dar más tiempo al asunto, escuchaba el sonido de un instrumento muy peculiar…
- ¿Una guitarra?
A Chad eso no fue lo que le sorprendió… sino de lo mal que estaban siendo tocadas cada una de las notas, realmente parecía que un principiante era el que estaba haciendo aquello, cosa que Chad nunca dejaría pasar.
Luego de caminar unos cuentos segundos por aquel lugar, se sorprendió de ver que el responsable de tal hecho era el teniente de la novena división, Hisagi Shūhei, el cual estaba sentado en un tronco cortado, tocando una guitarra clásica. Se notaba que estaba dando todo de sí en cada nota… pero era más que notorio que no tenía nada de experiencia para tocar dicho instrumento.
- ¿Hisagi-san?
- ¿Eh? ¿Quién anda ahí?
Hisagi solo pudo alarmarse, después de todo, esto era algo que el mismo mantenía en secreto… por obvias razones, pero se sorprendió de ver que era el moreno el que se encontraba ahí en el lugar.
- Eh… Sado-san…
- Solo llámame Chad.
- Bien, eh… Chad, ¿Qué haces aquí?
Obviamente, Hisagi estaba más que incomodado por la repentina aparición de Chad, el cual también percibió lo mismo, pero…
- Yo también toco la guitarra.
- Oh… espera, ¿Lo dices en serio?
La actitud del teniente cambio repentinamente por la declaración del moreno, el cual solo asintió ante la evidente pregunta, para luego Hisagi rascarse la nuca un poco apenado.
- Ya veo… entonces me escuchaste tocando… bueno, yo todavía sigo aprendiendo a tocar… pero no entiendo por qué es tan difícil…
Chad no dijo absolutamente nada y solo se acercó hacia el teniente, para luego extenderle su mano, cosa que Hisagi entendió perfectamente y le dio el instrumento al joven.
Luego de unos segundos de que Chad tocase cada cuerda verificando que efectivamente estaba mal afinado el instrumento, las afino y prosiguió a tocar una melodía, a lo que Hisagi solo veía fascinado como Chad tocaba limpiamente cada acorde.
- Vaya… eso fue impresionante.
Chad solo agradeció con un gesto, para luego devolverle dicho instrumento al pelinegro.
- Sé que sonará raro… pero… ¿Podrías enseñarme a…?
- Eso es algo que no puedo hacer. – Chad respondió rápidamente, sorprendiendo en sobremanera al teniente, pero antes de que pudiera decir algo, el joven moreno continuo rápidamente – Soy demasiado malo cuando se trata de enseñar…
- Oh, ya veo…
Dijo desanimado Hisagi, el cual rápidamente volvió a la normalidad y tocar alguna que otra nota.
- Bueno… si…
- Pero conozco a alguien que si podría enseñarte… y creo que se divertirá mucho.
Eso ultimo lo pensó Chad, serio por afuera, recordando a dicho rubio con tendencia a romper guitarras en conciertos.
Por otro lado, Hisagi solo estaba intrigado de saber quién era esa persona… pero deduciéndolo un poco mejor, pensó que sería alguno del grupo del moreno, ya que este se había ido del lugar, haciéndole gestos al pelinegro para que lo siguiese, a lo cual, este solo fue con el joven.
Luego de un tiempo de tanto caminar, por fin encontraron a la persona que estaban buscando...
- Daisuke
- ¿Daisuke-san?
En el techo de una de las tantas casas que se encontraba en el Rukongai, Daisuke estaba recostado de lado, mirando meticulosamente desde la distancia el Seireitei, y en su mano derecha, una botella de Sake ya casi vacía.
El rubio solo miro de reojo al Chad, quien lo había llamado, para notar luego la presencia de Hisagi, cosa que lo extraño, pero no le tomo tanta importancia.
- Chad, Shūhei-san ¿En qué puedo ayudarte?
Por más amigo que Daisuke fuese del moreno, este sabía perfectamente que no era para algo social, esto debido a la presencia de Hisagi.
- Clases de guitarra.
- ¿Clases de guitarra?
Repitió en forma de pregunta Daisuke, el cual no se esperaba que algo como aquello ocurriera ese día… todavía seguía descansando un poco de sus inexistentes heridas de batalla, provocado por el enfrentamiento del día anterior.
En cambio, Chad solo cambio su mirada hacia Hisagi, el cual ya no sabía cómo reaccionar ante aquella situación.
- Oh, haberlo dicho antes. ¡Las clases comienzan ahora!
Chad y Shūhei no sabían cómo reaccionar ante la acción hecho por Daisuke, el cual solo empezó a tocar la guitarra que había traído Shūhei…
- Esto no será nada fácil… para nada fácil…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Bizarras Conclusiones De Una Extraña Batalla
- ¿Podrías dejar de tocarme ahí? Duele mucho.
- Nop.
Caminando despreocupadamente por un lugar bastante devastado, se encontraba Zaraki Kenpachi como si nada… claramente con un montón de cortadas en todo su cuerpo y sangrando mucho… pero él seguía tan fresco como una lechuga.
En su hombro derecho estaba cargando a un magullado Daisuke, como si se tratase de un costal de papas, y encima del joven rubio, Yachiru no paraba de molestarle tocando alguna que otra herida visible o buscando entre sus ropas cualquier cosa que tuviese.
- ¿Es por aquí, Yachiru?
- ¡Si! Ya casi llegamos, Kenny.
- ¿No era que estos dos son muy malos orientándose?
Daisuke recordó un poco cuando en su momento estaba yendo con Chad en la primera invasión, este noto que Kenpachi junto con Yachiru estaban más que cerca en algunas ocasiones… pero repentinamente se alejaban…
Como sea, el lugar a donde se suponía al cual ellos iban era al cuarto escuadrón… pero no exactamente iban a ir en busca de su capitana, Unohana, o su teniente, sino que estaban buscando a alguien más…
- ¡Oye, mocosa!
- ¿Uh?
Zaraki llamo fuertemente a la mujer que se estaba encargando de ayudar por su propia cuenta a la cuarta división, y no era otra que Inoue Orihime.
Esta, debido a que no entraba del todo al grupo de reconstrucción debido a que sus destrozos y daños al Seireitei fueron mínimos, decidió voluntariamente ayudar a los heridos Shinigamis que salieron mal de los encuentros contra su grupo y el de Aizen… claro, esta tuvo que hacer un gran esfuerzo para que dicha división la dejase ayudarles, pero solo con un simple y llano "si" por parte de la mismísima Unohana todo se resolvió como si nada.
- ¡Zaraki-Taichō! ¿Qué está haciendo aquí?
Orihime no estaba sola en aquel lugar, sino que la estaba acompañando la teniente Isane, la cual a petición de Retsu, esta estaba vigilando, o, mejor dicho, observando atentamente la función curativa de los poderes de dicha pelinaranja y como servían, esto por petición de la misma joven para tratar de mejorar y perfeccionar la eficacia de estos a la hora de curar y sanar heridas.
- Buenas tardes, Orihime-san… ¿Isane es que era tu nombre?
Daisuke dijo llamando la atención de las dos mujeres, quienes ahora se percataron de que el rubio se encontraba como costal de papas mientras que del otro lado Yachiru solo comía unos dulces.
- ¡Oye! ¡Esos dulces eran para más tarde, Yachiru!
- ¿Eh? ¿Cuáles dulces? – Yachiru dijo que no se le entendía muy bien, esto porque dicha bolsa ahora se encontraba en la boca de la pelirrosa, a lo que Daisuke solo suspiro en derrota.
- Como sea… Orihime-san, si no está de más… ¿Me ayudas un poco?
Antes de que Orihime pudiera preguntar por ello, Kenpachi finalmente tiro en el suelo como si nada a Daisuke, ahora dejando ver como su estado físico actual estaba hecho un completo desastre
- ¡Daisuke-san!
Dijo alarmada Orihime, para inmediatamente utilizar el poder de su "Shun Shun Rikka" y comenzar a sanarlo.
- ¿Qué te pasó?
- ¿No es obvio? ¡Tuve una pelea!
Daisuke decía con su pulgar levantado y con una sonrisa ladeada… además de que un hilo muy considerable de sangre estaba bajando por su frente.
- Si Ichigo me viese, seguro me reclamaría por copiarle…
Recordando un poco aquellos acontecimientos con aquel Menos, Daisuke se rió mentalmente de lo que estaba haciendo ahora.
Por el contrario, Orihime claramente no le había hecho tanta gracia como el rubio esperaba, solamente suspiro por la imprudencia del joven y continúo haciendo su labor.
Lo más raro de todo ese momento… ninguno de ellos había dicho ninguna palabra luego de que la mujer empezara a curarle, esto porque ella no sabía que decir exactamente y con Daisuke… bueno, este solo estaba recostado de lado con los ojos cerrados.
- Es tal y como lo dicen los informes del doceavo escuadrón… Kenpachi es un demonio en toda palabra.
- Un demonio… que puede sangrar, mi señor. Ese hombre no es invencible del todo, de una forma u otra, sigue siendo un alma…
- Con un excesivo poder de pelea, claro está.
Debatiendo en su mente, Daisuke y ambos Hitsujikai estaban repasando todo lo sucedido con su encontronazo con el Shinigami con el título del "más fuerte", Kenpachi.
Hablando del hombre, este ya se había ido de aquel lugar, a este ni le importaron un poco qué si lo curaban o no, ya se las arreglaría con Yachiru en otro momento, por lo que no tenía nada más que hacer ahí.
- Uhmm… ¿Daisuke-san?
- ¿Hmp? ¿Sucede algo, Orihime-san?
- ¡No! ¡Nada! Eso solo que… Emmmm…
La mirada un poco apagada de la mujer ya le decía lo suficiente a Daisuke, el cual por un momento pensó que iba a preguntar por los detalles de su enfrentamiento… pero esa mirada era algo que el rubio entendía bien.
- Supongo que es sobre lo que hiciste en la invasión…
- No… bueno, ¡Sí! Pero no de…
- Se lo que quieres decir, Orihime-san… sé que estás pensando que no fuiste de gran ayuda, que solo eras un estorbo con el que teníamos que cargar… ¿Me equivoco?
- …
Orihime obviamente no iba a decir nada, no porque quería, sino porque no podía decir algo… todo lo que dijo el rubio era completamente cierto.
Un suspiro muy grande fue lo que salió de la boca del joven, para luego dar a continuación a las palabras de alivio para la joven pelinaranja.
- Verás, cada uno de nosotros tenía un rol en esta encrucijada… Ichigo el salvador, Chad la fuerza bruta, Uryū-san las estrategias, Yoruichi-san el de vigía… y tú, Orihime-san, eras la encargada de reanimarnos con tus poderes sanadores… ¿Dime si no has cumplido con tu papel?
- …
Nuevamente Orihime no respondió, y fue por el hecho de haberse quedado tanto tiempo pensando en todo lo que ocurrió con ella… desde que llegaron, salvándole la vida a Jidanbō de Ichimaru hasta curar a Ichigo y Byakuya para que pudiesen luchar contra Aizen…
- Yo…
- Así es, Orihime-san… cumpliste con tu labor a la perfección… fuiste de gran importancia, como ahora yo estoy siendo sanado por tus poderes.
Orihime estaba a punto de llorar por lo que acababa de comprender ahora… no eran lágrimas de tristeza, sino de felicidad de saber de qué fue mucho más útil de lo que ella misma se estaba planteando.
- No hace falta ponerte tan emotiva ahora, Orihime-san… porque si bien cumpliste con tu papel, eso no significa que todo haya terminado con un final feliz.
- ¿Eh?
- Debido a que tus habilidades más poderosas se enfocan en curar a los aliados, tu ataque y defensa se quedan muy cortos… y más porque estamos en medio de una guerra…
Orihime se había sorprendido de escuchar aquellas palabras, frías y monótonas provenientes de Daisuke… era como en aquel tiempo en que se conocieron por primera vez…
Flashback.
Caminando por los pasillos de una de las tantas escuelas de la ciudad Karakura, nos encontramos ahora con una enérgica y alegre niña que aparentaba tener no más de diez años de edad, con el cabello corto y de color naranja muy llamativo… Inoue Orihime, estaba de camino a su escuela primaria.
Aunque realmente… era tan notoria por la cara de la niña que de ninguna manera quería ir para aquel lugar… si no fuera porque su hermano mayor le daba regalos por ir a la escuela…
La razón de ello, los niños y niñas de aquella institución les gustaba burlarse del color de cabellos de dicha niña, diciendo cosas de "Parecer una zanahoria" o "Ese color solo puede aparecer en un manga".
Por dicha razón siempre fue discriminada desde un principio… tanto que llego a cortar su cabello, dejándolo mucho más corto de lo normal.
Aunque ese día en particular… todo aquello que molestaba a la pequeña chica ya no sería más…
Antes de que pudiera cruzar la puerta de entrada, unos niños y niñas de su misma clase le bloquearon el paso.
- Pero miren quien llego… si es la "niña zanahoria" ¿En dónde estabas? ¿En el supermercado con tu familia?
Como era costumbre, un grupo de niños y niñas de la misma edad que Orihime se la pasaba molestándola de distintas maneras posibles… y todo por su color de cabello natural…
- Uh… yo…
Orihime no podía decir otra cosa… porque sea lo que sea, todo terminaría mal, tanto que los sabía, de sus ojos comenzaron a salir algunas lágrimas debido a que ya no podía aguantar todo aquello…
- ¿En serio? ¿Solo la molestan por su cabello naranja? ¡¿Quién hace algo tan estúpido como eso?
La persona que hablo no pertenecía a aquel grupo el cual molestaba a Orihime… sino que vino de una niña de su misma edad, cabello corto y de color negro… casi confundiéndola con un niño…
- lárgate de aquí, niño. Esto no…
- ¿Niño? ¡¿Pero si soy una niña?!
- ¿En serio? Creo que solo estas mintiendo…
Y así, Arisawa Tatsuki, también comenzó a ser víctima de aquellos niños por defender a Orihime… pero antes de que alguna de estas dos niñas pudiera decir algo…
- No, no está mintiendo en lo absoluto… realmente es una niña.
Recostado en el tronco de un árbol cercano, un niño de cabello rubio fue quien había dicho aquello, sorprendiendo un poco a la niña a quien se estaba refiriendo.
- ¿Tú qué…?
- Pura y mera casualidad, pero creo que eso no importa ahora… - el niño rubio ahora estaba mirando a aquel grupo de niños que estaban molestando a las niñas hace poco. - ¿Bien? ¿Entonces qué es lo que trataban de hacer?
- ¿Qué? Solo nos burlamos de esas niñas, ¿Qué tiene de malo? – dijo un niño, sea de manera inocente o no ya era cosas de quien viera dicha situación.
- ¿Qué tiene… de malo?
El rubio repitió lentamente… haciendo que aquel grupo de niños temblasen por la pronunciación fría y monótona de dichas palabras.
- Y si es algo malo, ¿Eso en que te in…?
No le dio tiempo de poder terminar su oración debido a que el puño cerrado del rubio quedo en la boca de su estómago, haciendo salir todo el aire que tenía dentro y mandando al pobre niño unos cuantos metros hacia atrás… justo en frente de Orihime, la cual se impactó fuertemente con lo que estaba viendo.
- ¿Cómo…?
- Primero que nada, yo dije con anterioridad que esa era una niña, ¿No? Entonces, si lo sé, ¿Por qué será?
Haciendo un poco de problemas psicológicos para destruir poco a poco las mentes inmaduras de esos niños, cosa que hizo que muchos de ellos dudasen y se confundieran de gran manera por la forma en la que aquel rubio estaba hablando.
- ¡Oye, Daisuke! Yo tenía todo bajo control. – Dijo Tatsuki, la cual solo pateaba poco a poco a aquel chico que estaba en el suelo por cortesía del identificado rubio, para que este adolorido rodase hasta donde estaban los demás.
- Si… se nota… - con aquel deje sarcástico y sin nada de gracia Daisuke contestó a lo dicho por Tatsuki, la cual solo resoplo al entender la acción del rubio.
- ¿Da-Daisuke? ¿El del Dōjō de Karakura? – dijo impactado uno de los niños, a lo que los otros que escucharon lo dicho no pudieron enmascarar el terror de aquel nombre.
- Corrección: El que ya no pertenece al Dōjō ; pero en cuestión, si soy de quien hablan.
Antes de que el rubio pudiese decir otra palabra… aquellos niños comenzaron a hacerle reverencias una y otra y otra y otra vez, pidiendo "perdón por sus pecados", cosa que Tatsuki y Orihime veían raras, tanto que una enorme gota de sudor muy gruesa caía de sus nucas.
- ¡Lo sentimos tanto, Daisuke-sama! ¡Tú eres quien puso el nombre de esta ciudad en lo alto al ganar el torneo nacional! ¡Oh, Daisuke-sama, perdónenos!
Daisuke tenía su mirada en blanco… en toda su vida, esta era la primera vez que le sucedía algo como eso… después de todo, Daisuke nunca fue alguien de socializar o algo parecido, solo era el, su investigación, y lo demás solo eran más que meras trivialidades.
- Solo… no vuelvan a molestar a esas niñas de ahí…
Daisuke no sabía exactamente que decir… después de todo, también era para él demasiado incomodo que algo como esto le sucediese… sea como sea, tenía que terminar rápido con eso, ya tenía más cosas que hacer ese día.
- Daisuke, ¿Qué es lo que sucedió aquí?
- A decir verdad… ni yo mismo lo se… Samuru-san…
Desde la salida del colegio, la mujer que cuidaba del rubio en el orfanato, y ahora era su tutor legal por el momento, había hecho acto de presencia para ahora mostrarse un poco impactada por la forma en la que esos niños estaban alabando al pequeño rubio.
- Por cierto… lo de…
- Absolutamente no. No pienso estudiar en un colegio donde crean que soy un dios.
- … De acuerdo…
La mujer se limitó a no decir nada más… después de todo, solo estaba ahí para ayudar al rubio a buscar otro colegio, esto debido a que, por motivos del personal, Daisuke no continuo en su anterior escuela… ya que tenían pensado mandarlo a estudiar al extranjero por sus altas calificaciones… tanto que un estudiante de último año de secundaria estaría envidioso por aquellas notas.
Pero gracias a que Daisuke se adelantó unos cuantos pasos, pudo arreglárselas para que no solo lo dejaran en paz, sino que los demando tanto que ellos tuvieron que olvidarse de él… pero eso es otra historia para otro momento.
- ¡Oye, espera!
Daisuke reaccionó rápido al grito que provenía de la niña pelinaranja que veía en dirección a este, a lo cual el rubio solo volteo su vista en su dirección y paro su andar, y Samuru solo estaba un poco confusa por lo que estaba sucediendo ahora…
- ¡Muchas gracias! De verdad… muchas…
- No tienes que agradecerme… aunque… - Daisuke hablaba seriamente, mirando a aquella niña con una expresión fría y carente de sentimiento alguno – tienes que sabes que solo fue por pura y mera casualidad… si de verdad quieres agradecerle a alguien, que sea a Tatsuki, ella es quien se metió en todo esto, no yo…
Si nada más que agregar, Daisuke solo continuo con su camino, a lo que la niña un poco confundida ladeo la cabeza a un lado, mirando como el niño se pedía en su campo de visión.
- ¿No entendí bien lo que quiso decir?
Fin Del Flashback.
- Ahora… ahora si entiendo lo que quieres decir…
Orihime pensó para sí misma, ahora viendo con una mirada seria al rubio, el cual en su interior solo estaba feliz de ver que Orihime también se lo tomaba en serio.
- Lo sé… sé que mis habilidades más poderosas se centran en ayudar a los demás… lo que me deja indefensa a la hora de poder defenderme porque no he seguido entrenando y puliendo mis habilidades como debía…
- Es casi cierto eso…
- ¿Casi? – Pregunto Orihime ese pequeño detalle, a lo que Daisuke asintió ligeramente con su cabeza, para luego proseguir a dar su explicación de ello.
- Por ti misma no puedes entrenar tanto como se debe… y mucho menos con poderes que todavía siguen siendo nuevos para ti, eso también es algo que está muy relacionado con Chad. Como ambos tienen poderes de los cuales nunca se han visto, es más que entendible que ambos no puedan lograr dar lo mejor de sí… pero a medida que tú y Chad se acostumbren a sus poderes, es cuando realmente puedan llegar a perfeccionarlos…
- Eso es… sorprendente… - decía fascinada Orihime, la cual no podía creer que ahora sus poderes podrían mejorar considerablemente.
- Si, lo es… pero para que puedan llegar a acostumbrarse a sus poderes… es necesario que experimenten factores ambientales y psicológicos determinados… poniendo de ejemplo a Chad, él tuvo que quedarse atrás para darme algo de tiempo para escapar… y si Shunsui-san hubiese decidido alargar su combate, era casi un hecho de que los poderes de Chad podrían evolucionar en ese momento.
- ¿En serio? – la naturaleza curiosa de la pelinaranja siempre fue algo de lo que todos eran conscientes, hasta el hecho de que a veces parecía algo divertido para Daisuke, el cual solo sonrió un poco.
- Bueno… es solo una teoría que tengo, pero sí, llegado cierto punto, Chad podría mejorar considerablemente… después de todo, ni yo sé a ciencia cierta cuales sean las naturalezas de sus poderes… tal vez Kisuke-san sepa algo más…
- Espera, cuando dijiste los factores… - Daisuke levanto su palma a lo que Orihime paró rápidamente entendiendo lo que estaba insinuando el rubio.
- Mejor digámosle, "Circunstancias específicas", es como cuando nos volvemos más fuertes y no sabemos realmente como sucedió… como el simple hecho de que Ichigo logro ganar contra Kenpachi sin haber tenido un Bankai, es una hazaña sorpréndete… pero para ello, Ichigo seguramente mejoro drásticamente en algún punto…
- Eso es algo bueno… - Dijo un poco aliviada Orihime, pensando un poco por lo que tuvo que pasar Ichigo en aquel momento.
- Tratándose de que ahora Kenpachi es nuestro aliado, es algo bueno…
- ¿Por qué? – Ciertamente, Orihime también era una persona inteligente… pero por obra de su naturaleza inocente siempre se vio afectada, pero ahora pudo entender un poco de lo que estaba significando las palabras que decía Daisuke.
- Eso se debe a que ahora… Kenpachi es más fuerte de cuando lucho contra Ichigo… y estoy muy seguro de eso.
- ¿Q-qué? ¿Más fuerte que antes? – Eso Orihime no lo había visto venir…
Y ahora, Daisuke solo dio un corto suspiro, sabiendo que, si decía lo que estaba pensando ahora, solo le generaría más dudas a la pobre pelinaranja, por lo cual opto por hacer algo antes de dar una mejor respuesta.
- Antes de continuar, Orihime-san… ¿Qué es para ti "La Guerra"?
- ¿"La Guerra"? – Repitió Orihime algo confundida, pero de igual modo, contesto la pregunta un poco insegura. - Bueno… dos lados que pelean por ganar…
- Exacto… ¿Sabes que es lo que pasa cuando un lado pierde?
- Pues… ¿Solo pierde y ya?
- Si pierdes… estás muerto. Es así como funciona la guerra.
Dijo tajante Daisuke, a lo que Orihime se sorprendió por la cruda respuesta del rubio… y todo eso vino a una sorpresa mayor al entender lo que estaba queriendo decir Daisuke ahora.
- Si eso es así, entonces…
- Si, Orihime-san… Si Kenpachi hubiese sido definitivamente nuestro enemigo… Ichigo hubiese tenido que matarlo… y la guerra que se nos viene no es para nada diferente de lo que estoy tratando de decir…
- ¿Pero saber esto como me ayudará a ser más fuerte?
- Eso es algo un poco sencillo de ver… ¿No recuerdas? Si Sōsuke se interesó en Ichigo y en mí, tanto para alabarnos cuando se estaba por ir a Hueco Mundo, ¿Sabes quienes serás sus objetivos también?
Daisuke no tuvo que esperar a una respuesta de Orihime para saber si ahora se dio cuenta de lo que sucedería si llegase a entrenar sus poderes a un nivel más elevado.
- Pero…
- Es poco probable… no puede haber manera de que Sōsuke sepa de los poderes de Chad y los tuyos, por lo que, siendo realistas, puede llegar a ser algo tan bueno como tan malo a la vez… porque si Sōsuke le llegan a interesar tus poderes ahora que no han alcanzado todo su potencial… déjame decirte que eso sería lo peor que te puedes imaginar…
Dicho esto, Daisuke salió de la barrera sanadora de Orihime, notando que su cuerpo estaba completamente sanado.
- Ahora, sabiendo lo que significan tus poderes a partir de ahora… y que mejorar tu rendimiento actual significaría estar en la mira de Sōsuke … ¿Estas dispuesta a correr ese riesgo?
Orihime ahora si estaba más dudosa que antes de si mejorar sus poderes o no… cosa que Daisuke notaba perfectamente.
- Lo siento mucho, Orihime-san… pero si le dijeses lo mismo a alguien más… serían mucho más duros de lo que yo puedo ser en verdad… a partir de ahora…
- Estoy dispuesta a correr ese riesgo…
Daisuke miro fijamente a los ojos de Orihime, en busca de algún indicio de inseguridad o duda en la mirada de la mujer… pero solo encontraba esa misma convicción que tenía no solo el, sino todos sus amigos cercanos…
- Supongo que eso fue por pasar mucho tiempo con Tatsuki-san… Bueno, supongo que eso es algo bueno…
- Si eso es lo que quieres… entonces no veo la forma en la que pueda detenerte…
- ¿Qué? ¿Entonces…?
- Orihime-san, sé que puede sonar mal, pero tómatelo como un consejo para futuro, si de verdad quieres volverte fuerte, lo que te digan solo es pura basura, solo sigue sin importar lo que digan.
Daisuke solo le devolvió la mirada una vez más para luego levantarse de su sitio, dispuesto a irse en ese preciso instante…
- ¡Daisuke-san…!
- ¿Sucede algo, Orihime-san?
- Cuando dijiste que cada uno de nosotros tenía un papel importante… ¿Cuál era el tuyo?
- Mi papel en todo esto… - Daisuke se quedó pensando por unos segundos, para luego voltear su cabeza y dar una sonrisa ladeada a la pelinaranja – yo era… la sorpresa.
- ¿Eh?
Haciendo sus ojos tan diminutos como unos simples puntos, Orihime casi se voltea de espaldas por la respuesta del rubio… y más al ver como este solo levanto su pulgar hacía que aquel momento se viera algo extraño para la mujer.
Daisuke finalmente desapareció sin dejar algún rastro de si, ahora dejando un poco pensativa a la por aquella respuesta… sabiendo cómo era Daisuke, lo que había dicho… era relativamente cierto… en toda palabra, él fue inesperado para todo mundo en aquel lugar…
- Ese tal Daisuke… es alguien muy peculiar…
Isane, quien solo escucho la parte final de lo que dijo Daisuke, pensando que era alguien mucho más de lo que una persona de su edad podría ser… pero luego recordó a personas como Ichimaru y Hitsugaya, después de todo, Gin entro en las filas del Seireitei a muy temprana edad, y por parte de Hitsugaya… este era un prodigio en toda palabra.
- ¡Daisuke-san es muy genial!
Bueno… Orihime no era como si pudiese aguantar aquella sensación de felicidad que tenía, pese a que la forma en la que Daisuke expreso cada palabra con vital importancia, eso no era nada comparado con la forma de ser de Orihime…
- De verdad… esto sí que es muy extraño… pero no es nada problemático, aun…
Daisuke tenía una enorme gota de sudor en su frente… estaba parado en una de las azoteas cercanas al lugar en donde se encontraba la pelinaranja, a lo que Daisuke solo dio un corto suspiro y volver a colocar su expresión seria.
- Si no somos una amenaza actualmente… ¿Es necesario que tengas que vigilarnos, Unohana Retsu?
De las sombras que hacía una construcción cercana, Unohana salió de aquel lugar con su expresión serena y neutral.
- El hecho de que me hayas notado desde el principio dice mucho, ¿No crees?
- Puede ser…
Daisuke cambio su tono serio a uno completamente despreocupado, después de todo, sabe que las intenciones de la mujer al mando de la cuarta división no eran malas, de hecho, gracias a la visita al primer escuadro junto con Kyōraku y Ukitake, Daisuke tuvo una vista previa de los demás capitanes… el único del cual se podría decir que estaba más que preocupado era de Kurotsuchi Mayuri, Capitán de la doceava división… de los demás, todo bien.
- La próxima vez que suceda algo como esto, no es necesario que te escondas, Retsu-san…
- ¿Llamándome por mi nombre? Eso es algo que en el mundo de los humanos no se hace a menudo… y aquí tampoco es la excepción…
Era evidente que la mujer tenía su propia curiosidad por el rubio, aun así, Daisuke lo sabía… y solo respondió con un pesado suspiro… uno muy cansado debido a que estaba un poco molesto por repetir una y otra vez lo mismo… primero Kyōraku, luego Byakuya, más tarde Ukitake, después Yamamoto… y ahora Unohana…
- Realmente tengo que encontrar la forma de que no les siga interesando eso… ya se está volviendo muy repetitivo… - pensaba Daisuke, tomando nota mental de hacer algo al respecto en otro momento.
- Si… solo es una costumbre que yo tengo, después de todo, yo no llamaría a alguien por algo que no tengo…
Sea por estar un poco malhumorado o no, Daisuke fue directo y claro con lo que quería saber Unohana, cosa que la tomo desprevenida.
- Oh… no era…
- Si… sé que no era tu intención ni nada de eso… es que… ya perdí la cuenta por explicar esto una y otra vez…
Daisuke rompió con la tensión del momento fácilmente con aquella respuesta con un deje de gracia en ella, a lo que Unohana entendiendo no pudo evitar soltar una carcajada, pensando que era una forma un poco infantil de quejarse por parte de alguien como lo era el rubio… pero solo dejo aquello debido a que solo era un adolescente…
- Pero más que eso… tengo el presentimiento de que no te quedaste aquí solo para observar mi conversación con Orihime-san… ¿Podría ser por mi pelea contra Kenpachi?
Daisuke podría ser un flojo a veces, despreocupado, inquisitivo, sorprendente… todo menos un idiota… y solo un idiota no se daría cuenta de las intenciones que llevaba consigo Unohana Retsu… llamada de otra forma por un nombre que solo personas como Kyōraku, Ukitake, Yamamoto, y hasta Mayuri y Urahara sabían de ello… claro que aquel grupo se podía extender hasta hablar de demás personas del Seireitei y del Rukongai… y de toda la Sociedad De Almas… de cualquier modo, eso es algo que Daisuke no sabe de momento…
Cualquier persona pensaría que Daisuke hubiese sabido de ello por la valiosa información que este obtuvo del departamento de Investigación y Desarrollo… pero para sorpresa, los archivos de la capitana estaban tan encriptados y escondidos que, si no fuera por aquel límite de tiempo, hubiese estado aquella posibilidad de que Daisuke descubriese aquello…
Sea como sea, Daisuke se intrigo por ello, y sabiendo como su curiosidad era comparada con la del primer y segundo presidente del departamento de investigación y desarrollo… este no se iba a quedar de brazos cruzados al no saber nada de ello…
Pero ahora… había cierta posibilidad… de que su pasado estuviese conectado con el del hombre con el nombre más temido de la Sociedad De Almas…
- En parte, eso es algo de lo que tengo que hablar… después de todo, ¿Creíste que esto era algo que los capitanes pasarían por alto? Sōtaichō por un momento iba a mandar al segundo escuadrón a hacerse cargo de la situación… pero por alguna razón, él había anticipado que esto sucedería y dejo que siguiera su curso…
Daisuke, por fuera, estaba más que serio ante lo dicho por Unohana, a lo que este por simple inercia asintió automáticamente… pero por dentro… estaba completamente muerto… pero de la risa. Realmente no se podría imaginar las caras tanto de Yamamoto como las de Ukitake y Kyōraku al saber todo el desastre que Kenpachi y el rubio hicieron…
- Conque Genryūsai-san ya lo tenía previsto… entonces creo que fue bueno que pelease contra Kenpachi…
Otra cosa que paso por la cabeza del rubio fue tan importante como cualquier cosa que estaba diciendo Unohana… y era que ahora… si lo colocamos como en forma de porcentaje, las probabilidades de que ahora Unohana tuviese algo que ver directamente con Kenpachi bajaron drásticamente… por decirlo así, de un 40% bajo a un 15 %.
- Bueno, si así son las cosas, creo que será mejor que me vaya… ya es un poco tarde para andar vagando por el Seireitei…
- Descansa bien, Daisuke-san… y de mi parte, espero contar contigo en esta guerra que se avecina…
- No era algo necesario que me lo recordaras, Retsu-san… por mi parte, solo espero que algún día podamos tomar algo de sake junto con otros capitanes… ¿Quién sabe? Tal vez Shunsui-san pueda reunirnos en algún momento…
- Una oferta muy tentadora… pero, ¿No eres muy joven para estar bebiendo?
- ¿No soy demasiado joven para estar en una guerra?
- Tu che…
Y con aquel ambiente divertido y pacífico, Daisuke se despidió con un simple asentimiento de aquella capitana, para finalmente desaparecer en un rápido Shunpo de aquel lugar, dejando completamente sola a Unohana.
- Una persona bastante interesante… Sōtaichō… ¿Por eso ustedes se han interesado en él? Bueno… después de todo, es un buen muchacho… con gran convicción y sigue sus ideales lealmente como cualquier persona… pero… ¿Cuáles serán sus verdaderas intenciones?
Unohana pensaba vagamente en su cabeza, ahora pasando la mirada a Orihime, la cual ahora se colocó a conversar memamente con Isane, lo cual saco otra sonrisa de la mujer.
- Es bueno saber de lo que es capaz esta mujer… pero más importante… saber que Zaraki todavía no recuerda absolutamente nada…
Ya un poco lejos de aquel lugar, Daisuke solo siguió caminando a paso lento para llegar a su próximo destino, la casa Shiba, después de todo, es día tan agitado que tuvo por fin llegaría a su fin.
- Realmente es sorprendente las capacidades que posee el poder de Orihime-san… realmente curo mis heridas y no dejo ni marca ni cicatriz alguna… espero que Sōsuke nunca se entere de esto…
Daisuke solo podía sonreír pensando en el potencial oculto que puede haber en aquel poder… solo que se sorprendió un poco cuando al arreglarse un poco su cabello, utilizando su mano izquierda para peinar un flequillo que caía de dicho lado… todavía su cicatriz seguía ahí…
- Vaya… y yo que pensé que por fin me deshice de esa molesta cicatriz… ¿Será porque ya tiene demasiado tiempo? Sea como sea, esto es bueno para tener una idea de poder de Orihime-san… presiento que Kisuke-san ya habrá hecho un estudio más a fondo de esto…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
¿Y Ahora Qué Sigue? ¿Clases De Kidō?
Ya ha pasado casi una semana de que los Ryoka estaban en la Sociedad De Almas… en todo aquel tiempo, personas como Chad y Uryū llevaron su día a día de forma clamada… algunas veces con el moreno dándole algún que otro consejo a Hisagi de como tocar mejor la guitarra.
Hablando de las clases de guitarra, Daisuke le enseño perfectamente al teniente… demasiado bien, tanto que ahora Hisagi podía tocar melodías sin trabarse como antes… claro, solo lo básico, pero ya estaba logrando perfeccionar más y más su técnica y pulido de notas.
Con respecto a Uryū, este debido a su actual discapacidad, no es que pudiera hacer mucho… ni siquiera el simple hecho de ocultarlo de los demás… porque su Reiryoku era algo más que notorio para los que sabían del tema…
Orihime era otra que tenía una estadía algo normal en aquel lugar… el hecho de estar voluntariamente curando a varios de los Shinigamis heridos ya era quitarle un gran peso de encima a cuarto escuadrón. Más que eso, no ha hecho nada más… pasar el rato con demás personas como Isane, Rukia y otras más personas era lo único que hacia su día diferente… también por el simple hecho de que en menos de tres días logro dejar completamente vacía las instalaciones del cuarto escuadrón… esto debido a que ya no había más heridos en aquel lugar.
Las dos personas que si tenían un día a día muy peculiar eran los famosos Ichigo y Daisuke, quienes por el ser humanos con grandes poderes de Shinigamis les hizo dar un nombre no solo en el Gotei 13, sino también en el Rukongai y más allá de este…
Tanto halagos como criticas llegaron a ser lanzadas hacia ellos como si se tratase de un tsunami… pero ninguno de ellos hizo caso alguno con cualquier cosa que decían.
Ahora, las situaciones que se envolvían alrededor de ellos… era algo que ninguno podía entender muy bien, como el hecho de que Ichigo era constantemente acosado por Kenpachi, y este estaba con la simple excusa… o bueno, Yachiru andaba con la simple excusa de que "¡Kenny quiere jugar con Ichi!" a lo que varios al no comprender el verdadero significado del verbo "jugar", solo hacían la vista gorda y seguían con lo suyo… pero todo aquello será mejor para otro momento.
Ahora toda nuestra atención va dirigida al joven rubio… este estaba descansando tranquilamente en aquella habitación que se le dio para el solo en la mansión Shiba… cabe decir que eso iba de la misma forma que con todo su grupo.
- Bueno… supongo que podría empezar peor…
Desde aquel futon, Daisuke se estiraba un poco para que sus músculos entrasen en calor y levantarse de aquel lugar, ordenando aquel lugar rápidamente y dirigirse hasta la cocina, claro, no sin antes tomar su Zanpaku-tō y colocarla en aquella funda improvisada que se hacía con parte de su vestimenta… pero extrañamente solo ocurría cuando acercaba su arma hasta su costado izquierdo…
Dejando eso de lado, Daisuke ahora entro en el comedor principal, viendo que ahí se encontraban Ganju, Kūkaku… y sorprendentemente, Jidanbō…
- ¿Cómo es que entró hasta aquí?
- Oh, así que ya te despertaste… Sabes que eres el ultimo, ¿Verdad?
Decía Kūkaku llamando la atención de los demás presentes, quienes miraron hacia la puerta para ver a un somnoliento rubio entrar, dar un asentimiento y finalmente sentarse justo a un lado de Jidanbō.
- ¡Daisuke-san! Es bueno verte después de tanto tiempo…
Comenzó Jidanbō, el cual ahora tenía una mejor imagen de Daisuke… aunque no era la gran diferencia de como antes, el simple hecho de que Daisuke le salvase la vida de Ichimaru en aquel momento era más que suficiente.
- Bueno… no diría que paso mucho tiempo, pero también es bueno saber que estas bien.
Daisuke solo pudo encogerse de hombros ante lo dicho por el colosal hombre, el cual solo asintió ante lo dicho por el rubio.
- He escuchado de tus grandes hazañas… a decir verdad, todavía no me puedo creer del todo que hallas logrado hacer un hechizo hasta llegar al número ochenta…
- Espera… ¿Me estás diciendo que utilizaste un Kidō de ese número?
Ganju ciertamente era un hombre que siempre se metía en donde nadie le llamaba… el ejemplo perfecto para darse cuenta de ello era justo en ese preciso instante, pese a que estuvo en el momento en que Daisuke realizo un hechizo mayor al número ochenta, Ganju estaba completamente centrado en otras cosas… aun sabiendo de lo que era capaz de hacer aquel rubio, negaba completamente ese hecho tan importante… porque significaba que un novato como Daisuke era completamente superior que él… y eso no podía ser posible para Ganju.
- ¿Qué? ¿Acaso no me viste cuando detuve la Zanpaku-tō de ese tal Gin?
- Daisuke-san, ¿Pero eso no ocurrió cuando…?
- No. Me refiero a la pelea que tuve en la colina del Sōkyoku… volví a detener el arma de Gin con el mismo hechizo… Bakudō #81: Dankū.
- Pero…
- ¿Y no recuerdas cuando nos encontramos con Byakuya justo cuando encontramos a Rukia-san? También utilice ese mismo hechizo… ¿O se te olvidó?
Sea cual sea que fueran las verdaderas intenciones de Daisuke en ese momento, aquello solo se podría describir de una sola forma… humillación. Humillación que iba dirigida hacia Ganju… pero esto realmente era lo que pensaba el joven Shiba, ya que por parte de Kūkaku y Jidanbō, estos obviamente no pensaban de la misma forma que aquel joven Shiba.
- Si realmente eres capaz de hacer algo como eso… te reto a hacerlo aquí y ahora.
- Cálmate, Ganju, yo solo decía…
- Esta bien, Jidanbō… si realmente quiere ver de lo que soy capaz, ¿No sería bueno cumplir con el capricho de mocoso?
Kūkaku solo se quedó mirando por un momento al rubio por aquella dura declaración que acababa de dar… realmente sabía con lujo y detalle lo hecho por el rubio gracias a que Yoruichi le contó absolutamente todo lo que sucedió en la invasión… y sabía que a su tonto hermano menor le vendría bien que alguien le bajase de esa nube imaginara en la que estaba flotando.
- Si quieren hacer esto, vayan a la sala de entrenamiento… al menos si humillan al tonto de Ganju, que no sea mientras estoy fumando…
Kūkaku solo pudo suspirar todo aquel humo que tenía dentro de sus pulmones… aquella pipa solo se gastaba cada vez más cuando seguía escuchando muchas de las incoherencias de su hermano menor… y ese día no quería hacer nada realmente.
- Me parece bien… por cierto, gracias por la comida.
Daisuke dijo rápidamente haciendo una rápida reverencia y yendo en un abrir y cerrar de ojos hasta el lugar correspondiente.
- ¿Cuándo fue que comió?
Se preguntaron mutuamente Jidanbō y Kūkaku, observando que su tazón estaba completamente vacío… Sea cual fuere la explicación, ninguno la quería sabes.
Jidanbō fue el último en llegar hasta aquel campo de entrenamiento… mirando como ambos estaban situados en lados opuestos, el uno frente al otro a una distancia de al menos veinte metros.
- Realmente no entiendo por qué se me hace tan se me hace tan nostálgico un lugar como este… si solo estuve aquí menos de un día…
Daisuke recordaba vagamente aquel momento en el que él y sus amigos fueron entrenados… recordando divertidamente lo malo que se le dio dicho entrenamiento a Ichigo.
- Yo… nunca podré reconocer que un Shinigami de primera este por encima de mi cuando hablamos de Kidō… ¡Yo soy el autoproclamado, pero universalmente reconocido jefe del Rukongai del Oeste! ¡Y también el autoproclamado hechicero número uno de todo el Rukongai del Oeste! ¡Que no se te olvide nunca!
- ¿Autoproclamado?
Daisuke ya ni se extrañó de que algo como esto estuviera sucediendo… después de todo lo que ha sucedido y a las extravagantes personas que también conoció en ese lugar… esto no era absolutamente nada.
- Bien… "Autoproclamado bueno para nada", veamos de lo que eres capaz…
Encendiendo aún más la mecha de Ganju, este no pudo aguantar más y comenzó con su bombardeo… literalmente.
Todo lo que hizo fue lanzar a diestra y siniestra… fuegos artificiales marca Shiba, tantos que realmente se podrían comparar con un hechizo… después de todo, el joven era un experto manipulando aquellas bombas a tal nivel que impregnaba Reiryoku en ellos como si nada…
Al cabo de treinta segundos… aquel lugar no parecía para nada devastado, esto debido a que Ganju sabía lo que sucedería si destrozaba por lo menos un miserable metro de aquel cuarto…
- ¿Qué te pareció eso?
Ganju dijo con voz agitada, notando como el simple hecho de haber lanzado tan pocos fuegos artificiales lo canso en sobremanera, tanto que tenía que apoyar sus brazos en sus rodillas para inclinarse hacia adelante y tomar algunas bocanadas de aire.
- ¿No crees que te excediste un poco, Ganju?
Jidanbō, quien solo estaba de espectador en aquel lugar, no podía evitar pensar que eso era demasiado para el joven rubio… pero mientras el humo se disipaba, la sorpresa de los únicos presentes se hizo completamente evidente.
- No sé si decir que estoy impresionado o decepcionado…
Daisuke hablo con tono de cansancio… después de todo, este bombardeo sin igual no era nada comparado a todos los embates que tuvo que soportar todo este tiempo… espadazos de capitanes de alto calibre y los exagerados hechizos que lanzaba Tessai cuando el rubio apenas comenzaba con su entrenamiento…
- ¿Cómo?
- Ah, si… Bakudō #81: Dankū.
Dijo aburrido Daisuke, para que luego dicha barrera invisible cayese como si de una pared de cristal se tratase, cosa que sorprendió en gran manera al pobre Shiba.
Cada paso que daba Daisuke para acercarse a la posición de Ganju… este de cierta forma podía sentir el Reiatsu que fluctuaba del cuerpo del rubio… tan denso, tan pesado… tan… poderoso, recordando por un momento aquella sensación que este tuvo al sentir el Reiatsu del propio Aizen Sōsuke.
- ¿Ya te quedo claro, "Autoproclamado" idiota número uno"?
Daisuke de ahora en adelante sabía que utilizar el ego de Ganju en su contra se haría un buen pasatiempo… después de todo, Ganju también era una persona que de alguna manera u otra estaba envuelta en esta guerra… pero ciertamente dudaba de su participación en ella… pero era mejor estar lo más precavidos posibles ante cualquier situación inesperada…
- Tu…
- Y también recuerda esto: Solo utilice Hechizos de barrera todo este tiempo… y fue más que una suerte para ti que no utilizase ningún…
- ¡Tú eres lo máximo! ¡Nunca había visto a alguien utilizar hechizos de esa forma! Solo los capitanes son los que usan este tipo de técnicas, pero que alguien más se haya interesado… ¡Esto no me lo puedo creer!
Sea si estaba enmascarando sus verdaderos sentimientos o no, Daisuke no entendía para nada la situación que se armó en ese momento…
- ¿Entonces esta es una reacción normal? Supongo que podría tener algo de sentido viendo que hasta Jūshirō-san se impresiono de mi talento innato…
Daisuke solo pudo suspirar ante aquella reacción… ahora comprendía un poco que los usuarios de Kidō era algo que ya no se veía en el Seireitei… o hasta en toda la Sociedad De Almas…
- Si… si… como sea, creo que…
- ¡Oye, Daisuke-san! Eso estuvo genial. No se compara a aquella vez que lo utilizaste contra Ichimaru-Taichō en ese momento.
Jidanbō se unió a la conversación que estaban teniendo aquellos dos en ese momento, a lo que Daisuke solo agradeció con un asentimiento rápido aquellas palabras.
- Bueno… supongo que me he hecho más fuerte que antes…
- Por cierto, Daisuke… ¿Te importaría si te pido un favor?
- Depende de lo que sea Ganju…
- ¿Puedes enseñarme?
Daisuke se quedó ahí parado por un momento… pensando en lo que acababa de decir el joven Shiba en aquel momento… para luego sonreír, cosa que, de alguna forma, Jidanbō y Ganju sentían que era una buena noticia.
- Absolutamente… no será hoy…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Asociaciones Shinigami
La estadía de los jóvenes pertenecientes al mundo de los humanos cada vez se acercaba a su fin… con ello, la cuenta regresiva para por fin volver a sus hogares comenzaba… y la persona que estaba esperando ese momento con ansias no era otra que Ishida Uryū,
No es que haya tenido una mala estadía en todo ese tiempo en la Sociedad De Almas, pese al hecho de que era un Quincy, enemigo por naturaleza de los Shinigamis, su trato no fue diferente del que tiene Ichigo y compañía actualmente.
De igual modo, al joven Quincy poco y menos le importaba ese detalle… realmente se sentía más relajado que de costumbre en estos días en aquel lugar… además, sorprendentemente, la mayoría de su tiempo libre siempre se veía completamente interferido por la aparición de cierto rubio que interfería con la paz y tranquilidad de su día a día… y los más extraño de todo, es que no le molestaba aquello en lo absoluto, más bien, agradecía el hecho de ser tomado en cuenta en varias ocasiones por lo que es su primer amigo…
- Hmp.
Aquella típica expresión que hacia Uryū cada vez que recordaba algo… lo más notorio de ello, una sonrisa fantasmal adornaba su rostro en aquel momento.
- Bueno… creo que por fin termine el vestido para Kuchiki-san…
Y sí, Ishida tuvo tanto tiempo libre que no solo hizo un vestido para Rukia, sino también otro para Orihime y un detalle de buena fe para Chad… una nueva camisa sin mangas, replicando casi a la perfección su anterior camisa que ya ni existe. El único detalle diferente… antes, aquella camiseta tenía una simple franja roja en el lado izquierdo de la camisa… ahora tiene una cruz en el centro de esta… pero bueno, después de todo, un Quincy era un Quincy.
- ¡Uryū-san!
Y toda la paz de aquel momento se fue en un simple abrir y cerrar de ojos…
- ¿Sucede algo, Daisuke-san?
Ishida no tenía que ser un adivino para saber que se trataba del rubio Shinigami sustituto… de todas las personas que ha conocido, él era el único que lo llamaba por su nombre de esa forma.
- Necesito que vengas urgentemente conmigo, hay un problema que necesito que arregles.
- ¿Tan grave es?
- No hay tiempo, lo entenderás cuando lo veas.
Daisuke no dijo nada más y se dispuso a retirarse de aquel lugar seguido de Ishida, quien no entendía muy bien lo que estaba sucediendo.
- Supongo que es demasiado grave para que Daisuke-san no me diga lo que es en este momento…
Ese fue el pensamiento que tenía en ese momento Ishida… lo que no sabía, es que ciertamente estaba muy alejado de la realidad… o tal vez no…
- ¡¿Qué demonios se supone que es esto?!
Uryū podía entender muy bien lo que estaba mirando en aquel momento… un papel… con números… números que solo pocas personas entendían.
- Este es el presupuesto de este mes dado para la "Asociación de Hombres Shinigami".
A un lado del joven Quincy, se encontraba el teniente con aquel aspecto de Yakuza… Iba Tetsuzaemon, quien solo estaba bebiendo tranquilamente una jarra de Sake.
- ¿Y cómo puedes decir eso tan tranquilo? Tetsuzaemon-san… Es por esa misma razón que llame a Uryū-san aquí… porque todo esto está mal… muy mal, de hecho.
Daisuke no es que no entendiese lo que estaba ocurriendo con el presupuesto que tenía la Asociación de Hombres Shinigami, al contrario, lo entendía muy bien, pero Ishida era mucho mejor que él en cuanto hablamos de esta área en particular…
Y también por otra razón… la única forma de que ellos pudiesen entender que todo lo que estaba pasando ahora estaba totalmente mal, necesitaban de la opinión de no solo una, sino de varas personas más… y sabía muy bien que con los capitanes no se podía contar para algo como esto, después de todo, eso no afecta en lo absoluto lo que estos hagan.
- Entonces… ¿Desde cuándo estaba ocurriendo esto, Izuru-san, Shūhei-san?
Iba no era el único al mando de aquella asociación, sino también Hisagi y Kira, tenientes de la Novena y Tercera división respectivamente.
- Bueno… realmente… no tengo idea de cómo comenzó… - decía un poco inseguro Hisagi, tratando de pensar en cómo fue que comenzó la crisis económica de la asociación.
- Yo tampoco estoy tan seguro… ¿No será cuando Kusajishi se convirtió en la presidenta de la Asociación de Mujeres Shinigami? – decía Kira haciendo suposiciones al azar, lo que le genero una interrogante muy grande a los jóvenes.
- ¿Kusajishi?
Dijeron Ishida y Daisuke al mismo tiempo, esto debido a que nunca escucharon ese nombre hasta ahora.
- ¿Eh? Ah, Kira-san se estaba refiriendo a Yachiru-san.
Y así, fue como el color de la piel de Daisuke e Ishida se volvió más blanco, casi rivalizando con el de los Hollows, esto debido al simple hecho de que no una mujer, no un alma… una niña que se la pasaba pensando en dulces y juegos sea la que estuviese detrás de todo aquello…
- Esto tiene que ser un chiste de mal gusto…
- Esto tiene que ser un chiste de mal gusto…
Pensó Daisuke y dijo Ishida haciendo el pensamiento del rubio una realidad, lo cual solo ameritaba una buena patada en el trasero a la persona que dejo que un alma con la inteligencia, apariencia y actitud de una niña fuese la presidenta de algo como aquello…
- ¿Y cómo fue que sucedió todo eso? – pregunto un poco serio Ishida, el cual no entendía como las cosas llegaron a tal punto… pero una mirada llena de terror por parte de los tenientes que tragaron duro al recordar cierto suceso, los jóvenes se dieron una idea de quien podría ser el culpable en todo esto.
- ¡Zaraki-Taichō!
Y esto tenía todo el sentido del mundo… ya que literalmente, la niña siempre se la pasaba al lado del sádico hombre que solo pensaba en pelear… lo cual, era entendible por que dicha situación se estaba presentando.
- Si ese es el caso… entonces déjenme decirles… no podemos hacer absolutamente nada, Shūhei-san.
- ¿De verdad? ¿Nada?
La razón por la cual Daisuke estaba hablando directamente con dicho teniente es más que simple.
Daisuke, en una de las clases particulares que le daba a Hisagi para tocar guitarra, en una de esas se encontró con el escenario de la habitación del hombre completamente llena de papeleo… y claro, tan curioso como lo es Daisuke, no pudo evitar preguntar y rebuscar aquello… notando que todo era por causa de dicha Asociación...
Siendo realistas, el consejo que le hubiera dado Daisuke en aquel momento hubiese sido "Solo sal de esa Asociación de lo que sea", pero Hisagi se adelantó a los hechos y le pidió ayuda al mismo Daisuke, tan increíble que fuese, este solo acepto sin ninguna condición…
Pero claro, Daisuke no era de esas personas, realmente tenía otra intención muy por debajo de todo esto… ¿Qué era lo que realmente estaba buscando? Bueno, creo que pronto será más que claro…
- Ciertamente no podemos hacer nada… pero… ¿Y quién dijo que era necesario un presupuesto tan mediocre como eso?
- ¿Daisuke-san? ¿En qué demonios estás pensando?
Uryū, quien todavía seguía a su lado, no podía evitar sentirse intrigado ante lo que Daisuke propondrá a continuación.
- ¿Qué estas sugiriendo, Daisuke-san?
Ahora fue turno de Kira en hacer la evidente pregunta, a lo que Daisuke solo pudo sonreír ante ello.
- Que bueno que preguntes, Izuru-san, porque todo solo se me ocurrió con una simple clase de guitarra…
- Oh no…
- Oh sí.
Respondiendo rápidamente los pensamientos del joven Quincy, Daisuke supo al instante que su idea fue rápidamente visualizada por Ishida, el cual no podía creer que realmente estuviese pensando en hacer algo como eso.
- Espera… ¿De qué me perdí?
Decía un desconcertado Iba, el cual solo podía rascarse la cabeza con cierta confusión.
- Díganme… ¿Nunca han pensado en recaudar dinero para la asociación mediante conciertos?
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Programa De Radio
- Vaya… eso estuvo un poco agitado…
Ichigo, quien luego de casi media hora de correr de un lado a otro, por fin pudo liberarse de Kenpachi, el cual no dudo ni un momento en actuar penas tuvo la oportunidad.
- ¿Será que le pido prestado eso abrigo a Daisuke? Puede que me sea muy útil escapando de Kenpachi…
Ichigo solo se dispuso a perderse aún más en el lugar, todo esto para no volveré a encontrar por casualidad con aquel sádico hombre… y ni hablar de la niña que siempre lo acompañaba…
- ¿Eh? ¿Y esto qué es?
Ni sabiendo cómo fue que llego al lugar… actualmente, Ichigo se encontraba en las instalaciones de la novena división, mirando como una cantidad considerable de personas se estaba reuniendo en un edificio especifico…
- ¿Eh? ¿Esos no son…?
Ichigo pensaba en voz alta, notando como estaban en aquel lugar Daisuke y el resto de sus amigos.
- Vaya, llegas justo a tiempo, Ichigo.
Decía Daisuke, quien había notado la presencia del pelinaranja, a lo que los demás que estaban junto al rubio miraron al recién llegado.
- Kurosaki-kun, que bueno que viniste.
- Lo mismo digo, Ichigo.
Saludaron Orihime y Chad, mientras que Ichigo no podía evitar colocar una cara de completa confusión al no entender lo que estaba sucediendo.
- Espera, ¿Qué…?
- Kurosaki, ya es momento de tu entrada.
Desde la puerta de entrada de aquel edificio, se encontraba Ishida solicitando la presencia inmediata del Shinigami Sustituto número uno, el cual ahora estaba más perdido que antes.
- ¿Eh?
- No hay tiempo que perder. Orihime-san, Chad, nos vemos adentro.
Antes de que Ichigo pudiera objetar alguna cosa, Daisuke se adelantó y agarro de la manga del cuello al pobre pelinaranja y llevarlo a rastras hasta dentro del edificio, todo esto mientras se despedía apresuradamente de los dos restantes.
- ¡¿Qué demonios está sucediendo?!
Eso fue lo único que pudo decir Ichigo mientras era arrastrado hasta el interior de aquel edificio…
Unos minutos más tarde, todo lo que sucedió a continuación, era una escena sacada completamente de una serie de televisión…
- ¿Y esto…?
- ¡Les damos la bienvenida a todos nuestros usuarios por la celebración especial "Recordando los mejores momentos el Arco de la Sociedad De Almas"!
Todo esto era lo que estaba diciendo el presentador de lo que venía siendo un programa de radio… lo más curioso de todo eso es que dicho presentador no era nadie más que el mismo Daisuke, para luego una audiencia que contaba de varios Shinigamis, entre ellos casi todos los tenientes de los trece escuadrones, salvo Nemu, Yachiru, Hinamori y Sasakibe; como también la visita de capitanes como lo son Hitsugaya, Ukitake, Kyōraku y Byakuya. Lo que más resaltaba de todo ello era el hecho de que el único que participaba como tal en el programa sería Hitsugaya.
Dentro de la cabina de radio, estaban cinco personas, dos de esas eran Daisuke e Ichigo, los demás eran Renji, Ishida y, ya anteriormente dicho, Hitsugaya.
Todo esto había sido propuesto con anterioridad por Hisagi, el cual era el encargado de esa área por el hecho de que su escuadrón tenía dicha función de informar a las demás almas los sucesos, ya sea por programas de radio como este o por anuncios hechos de cualquier otra forma, como periódicos o revistas semanales o mensuales.
Pero, por lo visto, el único que no tenía idea de aquel hecho era únicamente Ichigo… tal vez fue un pequeño "error intencional" producido por cierto rubio… pero eso solo es una estúpida e incongruente suposición.
- Bien, sé que están tan entusiasmados como yo por recordar estos grandes momentos… ¡Así que no sigamos perdiendo más tiempo y empecemos recordando uno de los encuentros más memorables! ¡Ishida Uryū vs Kurotsuchi Mayuri!
Y en una pantalla, desde cámaras y ángulos que solo pueden estar sacadas de un anime, empezaron a emitir el encuentro entre ambos, a lo que Daisuke empezaba a relatar como un comentarista deportivo cada detalle de dicho encuentro.
- Debo admitir que fue una gran batalla, Uryu-san. ¿De dónde sacaste una transformación tan poderosa como esa? Fuiste capaz de vencer al primer Bankai revelado en ese momento.
Preguntaba divertido Daisuke… teniendo dentro de sí una sonrisa algo maquiavélica… después de todo, esta era una oportunidad de oro para que pudiese investigar a lujo y detalle lo que había sucedido en cada encuentro… teniendo más información de todos y cada uno.
- Menos mal y convencí a Shūhei-san de hacer algo como esto… y todo fue de maravilla cuando ayude a la asociación de hombres Shinigamis… realmente debo darme un gran y merecido alago por esto.
- Eso fue gracias a que me quité el guante Sanrei, lo cual me llevo a adquirir una forma muy poderosa y vencer fácilmente a Kurotsuchi.
Respondió Ishida, claramente, solo diciendo lo que se había visto, sin mencionar las consecuencias que llevo adquirir dicha transformación.
- Excelente. Ahora lo del Shikai y el Bankai de Mayuri sí que es algo muy extravagante a la vista de todos, con habilidades más que impresionantes. Es una desgracia que no esté aquí para decirnos lo que puede hacer… pero ya saben lo que dicen, "El show debe continuar", por lo cual, ahora pasamos a nuestro siguiente encuentro.
Ahora la pantalla cambio las imágenes, ahora mostrando lo que fue el primer encuentro entre Hitsugaya contra Ichimaru.
- Y ahora… ¡Hitsugaya Tōshirō vs Ichimaru Gin! Antes de comenzar, debo decir que fue un encuentro algo repentino y corto, pero igual modo, una batalla más que entretenida para el público.
Dio la introducción Daisuke para luego se mostrarán imágenes de dicho encuentro.
- ¿Por qué parece sacado de una caricatura?
Pensaba Ichigo, mirando con atención aquel espectáculo… de hecho, hasta tenían banda sonora, ¿De dónde habrán sacado tanto tiempo para hacer algo como eso?
- Una gran batalla, sin lugar a dudas, aunque hubiera sido mucho más emocionante si alguno hubiese mostrado alguno de sus Bankai… pero, claro, no era un buen momento para hacer algo como eso en aquel momento.
- En efecto… Eh… Daisuke… - Hitsugaya estaba dando su opinión del momento, pero como cosa rara, también pensaba en el hecho de cómo llamar al rubio, pero este con un simple ademan de mano solo dejo que aquello fuese de esa manera, ya le explicara en otro momento le diría lo mismo de siempre… - La situación actual no ameritaba el hecho de mostrar tanto poder en una situación como esa…
- Ya veo… - Asintió en comprensión Daisuke, el cual ya había visto un poco de esa pelea en aquel momento, por lo cual, estaba más que interesado en tener un pequeño encuentro contra aquel capitán… y saber cuál Zanpaku-tō congelaba más…
- Bien, ahora cambiando de escenario, nos toca ver nuestra siguiente pelea… y esta sí que dejo mucha destrucción a su paso, ¡Teniente y Capitán del sexto escuadrón! ¡Abarai Renji vs Kuchiki Byakuya!
Y en la pantalla se vieron las imágenes de la batalla entre Renji y Byakuya...
Personas como Daisuke, que no habían visto la liberación del Bankai de ambos solo pudieron sorprenderse ante la técnica demostrada… pero, al fin y al cabo, la humillación que le dio Byakuya a Renji en aquel momento fue algo que sorprendió a muchos en aquel lugar.
- Bueno… supongo que esta es la diferencia de poder que existe entre un teniente y un capitán… ¡Mejor suerte para la próxima, Renji!
- ¡Tu cállate, idiota!
- Oye, oye, tranquilo, estamos en un programa especial en vivo y en directo… pero para cambiar el asunto actual, tu Bankai es más que impresionante, Renji, el hecho de que seas un teniente y tengas un Bankai hace que tu merito suba aún más…
- Al fin dices algo con sentido…
- Aunque, ¿Cuál es exactamente la función de tu Bankai? Puedo decir que tus habilidades superan con creces a las de tu Shikai… pero, ¿Es solo en poder o hay algo más?
- La técnica de mi Bankai también fue algo que cambio, el hecho de que ahora mi espada se vuelva una serpiente que parece que tiene una columna vertebral como cuerpo lo hace mucho más funcional para mi estilo.
- Ya veo… ¿Y qué hay de ti, Byakuya-san? Sé que tu Zanpaku-tō se dispersaba como pétalos… ¿Pero solo aumento la cantidad en la que se podía dividir?
Para esta acción de Daisuke, Hisagi le acerco un micrófono al capitán, el cual no hizo gesto alguno ante la sorprendente pregunta del rubio.
- Eso lo podrán ver más adelante…
- Aun así, me dejas con ganas de más… supongo que seguiremos tu consejo y lo veremos en tu siguiente aparición.
Daisuke solo dedujo que aquello era por su batalla contra Ichigo, suponiendo que dejaría ver aún más de sus capacidades en dicho encuentro, por lo que no siguió insistiendo más.
- Bien, pero antes de pasar con las mejores partes, ahora veremos la batalla de dos contra uno… ¡Tōsen Kaname y Komamura Sajin vs Zaraki Kenpachi!
- ¡Si! ¡Quiero volver a ver como Kenny jugo ese día!
Repentinamente, Yachiru llego al lugar… y, por consiguiente, Kenpachi también llego al lugar…
- Maldición, ¡Ya me encontró!
Pensó alarmado Ichigo, el cual todavía seguía dentro de la cabina… pero cuando vio que Kenpachi se sentó justo a un lado de Ukitake, este suspiro aliviado.
- ¡Llegaron justo a tiempo para ver su espectáculo, Yachiru, Kenpachi!
- ¿Espectáculo? Yo diría que solo fue una humillación de pelea…
- ¡Dai-Dai! ¿Tienes más dulces?
Sin importarle lo que estaba sucediendo actualmente, Yachiru se acercó hasta la cabina, abriendo la puerta sin consentimiento alguno y quedando justo a un lado del rubio, a lo cual este solo suspiro para luego sacar dos bolsas repletas de dulces y dárselas a Yachiru.
- ¡Si!
Dijo animada la niña, la cual volvió a colocarse en el hombro de Kenpachi… estaba de más decir que todos los presentes tenían una enorme gota de sudor en sus frentes ante la situación actual.
- Bien… y como decía anteriormente, ahora es momento de la batalla.
Y así fue como volvieron a sacar de quien sabe dónde imágenes de la batalla de Kenpachi contra los dos capitanes, a lo que medio mundo no creyó lo que estaban viendo en pantalla… a decir verdad, parecía que Kenpachi hubiese tenido la ventaja desde el comienzo, a pesar de haber luchado primero contra un Bankai para inmediatamente luchar contra otro… era para menos sorprendente lo que habían presenciado.
- ¡Kenny es muy genial!
Decía Yachiru con varios dulces en su bica, como siempre, apoyando a Kenpachi por haber hecho un espectáculo como ese.
- Creo que ni siquiera hay necesidad de preguntar algo acerca de este encuentro… pero, aun así, ¡Fue una gran batalla, Kenpachi!
- Hmp.
Kenpachi solo podía gruñir, todo esto porque ahora tenía más ganas de pelear que antes…
- Bien, ahora veremos una de las mejores batallas que hay en este recuento… ¡Kurosaki Ichigo, Shinigami Sustituto de Ciudad Karakura vs Kuchiki Byakuya, capitán del sexto escuadrón y cabeza del clan Kuchiki!
Presento Daisuke con total algarabía para luego la pantalla mostrar las imágenes en las cuales se presentó aquella batalla… de principio hasta el final, todo fue una completa locura…
- Shūkei Hakuteiken… ahora entiendo a lo que te referías, Byakuya-san… realmente es sorprendente lo que puede hacer tu Zanpaku-tō… literalmente, creaste tu propio campo de batalla… Y tampoco hay que dejar a un lado lo que hizo Ichigo, ¡Alcanzar un Bankai en menos de dos días es más que sorprendente!
- Si, bueno… tu sabes…
Ichigo realmente no sabía que decir... era la primera vez en mucho tiempo que se sentía tan nervioso al hacer algo como esto… algo realmente raro si hablamos del joven Kurosaki.
- Bien, notando que ya no hay ninguna opinión de Ichigo o Byakuya-san… es hora de pasar a una batalla que dejo hecho polvo casi toda una división… ¡Una batalla contra el mismísimo Yamamoto Shigekuni Genryūsai contra dos de los capitanes más poderosos, Ukitake Jūshirō y Kyōraku Shunsui, junto con su servidor, Daisuke! ¡Una batalla de tres contra uno!
- Espera, ¿Y eso cuando sucedió?
Se preguntó a si mismo Ichigo, el cual no se había percatado de dicho enfrentamiento… y no era solo él, sino también Ishida, Renji, Hitsugaya… técnicamente, toda la sala en la cual estaban actualmente no tenían ni idea de aquel enfrentamiento… salvo los que estuvieron ahí.
Las mandíbulas de los presentes cayeron hasta el suelo al presenciar aquella devastación total… a decir verdad, ahora lo que sucedió en la colina del Sōkyoku quedo hecho como una simple broma al observar el abrasado fuego que desembocaba Ryūjin Jakka, la Zanpaku-tō del capitán comandante Yamamoto.
- Ahora entiendo por qué ese viejo es el jefe de este lugar…
Miraba impactado Ichigo, el cual no daba crédito que lucho contra tres personas a la vez, dos de ellos capitanes y… un caso peculiar.
- Por motivos que todos conocemos, dicho enfrentamiento fue interferido, por lo cual, aquí no hubo ganador o perdedor… ¿Deberíamos hacer una revancha, Jūshirō-san, Shunsui-san?
- Bueno, todavía no tengo muchas ganas de morir… así que en otra vida podría pensarlo. – Kyōraku decía divertidamente, cosa que muchos de los presentes entendían el porqué de ello.
- Lo mismo digo. – Ukitake solo apoyo las palabras de su amigo, a lo cual Daisuke solo pudo suspirar con decepción palpable.
- Que mal… bueno, supongo que será así…
- Entonces… ¿Le diste pelea a ese viejo sin usar todo tu poder?
- Bueno… en teoría, él tampoco lo estaba dando todo, así que las cosas son como son.
Daisuke solo pudo encogerse de hombros ante la pregunta de Ichigo, el cual se acababa de percatar de que aquello apenas fue una batalla de Shikai, no de Bankai…
- ¡Bien! ¡Ahora que Kenpachi está aquí, hay que recordar cómo fue ese primer contacto que tuvo con Ichigo en su primera pelea! Y menos mal de que me acorde justo ahora.
Daisuke dijo despreocupadamente, recordando que no había mencionado la batalla de Ichigo contra Kenpachi, cosa que muchos de los presentes solo veían un poco nerviosos.
- ¡Bien, entonces que comience el video!
Y ahí pudieron mirar aquella batalla, la cual dejo muchos daños en la zona, como también el hecho de que Ichigo con su Shikai pudo empatar aquella sorprendente batalla.
- Bueno, realmente no hay mucho de qué hablar aquí, ya que esta batalla sucedió antes que todas… ¡Y eso también me recuerda al primer encuentro entre Ichigo y Renji!
- ¿Y de nuevo se te olvidó?
- ¡Absolutamente sí!
Hisagi ciertamente estaba algo nervioso ante esos dos errores… pero si no fuera porque la cantidad de oyentes que estaban escuchando dicha emisión aumentaba cada vez más con las imprudencias del rubio…
- Bien, ¡Que pase la siguiente grabación!
Y ahora era el momento de recordar aquella emotiva batalla en la cual Renji pasaba su carga a Ichigo… y con aquellas palabras finales del pelirrojo teniente hizo mucho mejor el momento.
- ¿No entiendo por qué tuvieron que colocar esa pelea?
- Bueno… por desgracia tus mejores peleas fueron en las que perdiste… tal vez para un próximo especial entres de la mejor manera.
Daisuke levantaba su pulgar mientras daba una sonrisa divertida, a lo que Renji solo podía colocarse tan rojo que de sus orejas empezaba a salir humo de tanta rabia que tenía.
- Bien, ahora llego el momento de la recta final… ¡La batalla del "todo o nada"! ¡El grupo de Aizen Sōsuke contra nosotros cuatro!
Y ahora era el momento de la parte más crítica del especial… primero mostraron la superioridad de Aizen al derrotar a todo el grupo en cuestión de segundos, para mostrar nuevamente lo superior que era cuando logro atrapar en aquella jaula de Reiryoku a Yamamoto, Kyōraku y Ukitake… y finalmente, los eventos que salvaron a todos… Renji, Ichigo, Hisagi y Daisuke mostrando su mejor versión venciendo y mostrando aquel lado Hollow que los Shinigamis sustitutos tenían… para finalmente, mostrar el "Regalo de despedida" de Aizen.
- Bien, y con esto hemos rememorado las mejores batallas que nos dejó el arco de la "Sociedad De Almas"
- Espera, ¿Y no hay explicación ni nada?
- Oh, es que ya se no acabo el tiempo de emisión, por lo cual, si no acabase ahora, no quedaría más espacio para el siguiente capítulo, Ichigo.
- ¿Siguiente capítulo?
- ¡Bien! ¡Sera hasta un próximo especial! ¡Hasta pronto!
- Espera, ¡¿Al menos contesta mi pregunta?!
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Un Casual Reencuentro
Daisuke finalmente estaba descansando debajo de un árbol, un poco lejos de la mansión Shiba, esto debido a tan agotador día… a decir verdad, este ni se había imaginado la cantidad de gente que se reuniría en el concierto promocional de la Asociación de Hombre Shinigami.
- No esperaba que fuera a ser tan grande como para llamar la atención de los nobles… a decir verdad, solo esperé que esto recaudara lo suficiente para que la asociación no tuviese problemas por un tiempo con una economía autónoma que no dependiese de lo puesto por el Seireitei… pero… ¡Maldición, Chad! Multiplicaste las ganancias más de lo que se esperaba con solo tocar el bajo… maldición… agradezco no haber entrado en escena…
A fin de cuentas, aquella excéntrica idea que Daisuke tuvo al principio sirvió de mucho… y la sorpresa de todo eso fue ver que el teniente Kira y la aparición repentina de Renji en escena hicieron que se formara una pequeña banda… Hisagi y Kira con las guitarras y Renji en la Batería.
Y ahora dejando un lugar para el bajo, Chad no dudo en ayudarlos lo más que podía y Uryū ya se había encargado de encontrar un lugar no muy grande para no tener que sacar unas cuentas que tardasen días en reflejarse en el nuevo presupuesto de la asociación…
Y todo se vino abajo cuando aquel cuarteto realizo todo eso a la perfección, llamando la atención de medio Rukongai… lo más extraño de todo aquello era que solo era instrumental, en otras palabras, no había cantante, así que no se entendía por completo el gran éxito lo de ese día.
Para muchos, eso hubiese sido el gran éxito de sus vidas, pero para Daisuke… el pobre tuvo que trasnocharse sacando cuentas y cuentas de todo lo recaudado… y no fue solo él, todos los participantes también aportaron lo mismo que Daisuke, trasnochándose en el proceso.
- Al menos será la última vez que haga algo como esto… ahora que Shūhei-san tomo el mando, ahora no tendre que preocuparme de nada… ¿Tal vez sería bueno que participase también como vocalista y guitarrista? Bueno, la mayoría de las veces que estoy en el bar de Keiden-san termino aumentando las ganancias más de lo que se esperaba para esa noche…
Recordando por un momento la primera vez que Rukia se integró a su grupo en aquel lugar, Daisuke no pudo evitar reírse un poco por aquel detalle.
- Veo que te ha ido bien, Daisuke-san…
- Espera, esa voz… es…
Daisuke no pudo evitar estar más que sorprendido de encontrarse con esa persona en aquel lugar…
- ¡Rukia-san! Es bueno verte después de mucho tiempo.
A ahí, parada a un costado de aquel árbol en el que descansaba Daisuke, se encontraba una ya casi recuperada Rukia, la cual ahora llevaba puesto un vestido completo de color azul obscuro desde los hombros hasta el pecho, y lo demás los separaba un azul cielo que llagaba hasta el final de la falda.
Ahora, Rukia no tenía aquella mirada vacía que llevaba desde que llego a la Sociedad De Almas… ahora era la misma Rukia de siempre… la Rukia que Daisuke conoció en su mundo.
- Lo mismo digo, Daisuke-san… ¿Descansando por el papeleo que ocasiono el concierto?
Daisuke sol pudo reírse un poco de aquello… realmente le hacía gracia seguir pensado en papeleo a tan corta edad, relativamente hablando.
- Sabes… ni me sorprende que te hayas enterado de eso, pero, ¿Cómo sabias que estaba involucrado?
- Bueno, supuse que esto era obra tuya… ahora que estas mucho tiempo con Hisagi-san… y el hecho de que un concierto es más obra tuya que de cualquier Shinigami que haya conocido…
- ¿De verdad aquí son tan aburridos? Ahora entiendo porque fue todo un éxito.
Daisuke decía divertidamente con una sonrisa ladeada, para luego acomodase y sentarse de piernas cruzadas, haciendo un gesto con su cabeza para que Rukia le imitase, cosa que no dudo en hacer.
- Supongo que vienes de hablar de ese asunto con Ganju y Kūkaku… ¿O me equivoco?
- ¿Eh?
- Lamento ser tan inoportuno… pero, he pasado la mayoría de mi tiempo con Jūshirō-san y con Shunsui-san… además, Ganju también me contó algo de ese asunto… Por cierto, ¿Ese tal Kaien no se parece un poco con demasiado a Ichigo?
Ahora, en vez de tener una cara de sorpresa, se volvió completamente una cara de palo, ojos como puntos y una sonrisa nerviosa… hasta ahora, Rukia no paraba de pensar en ese hecho desde que vio por primera vez a Ichigo…
- Bueno… no serías la primera persona que piensa eso…
- Lo sé. Jūshirō-san me contó que le sucedió lo mismo al ver a Ichigo… pero, mejor dejemos ese detalle para otro momento. Y dime ¿Qué tanto te golpeo Kūkaku para que pararas de decir "Lo siento"?
- ¡Oye! ¡No creas que es tan fácil!
- Bueno… como me lo dijo Jūshirō-san, era demasiado sencillo… pero claro, sería un hipócrita de mierda si digo algo como eso si haber vivido algo parecido…
De repente, Daisuke tiene un pequeño destello en su mente… recordando un suceso de hace ya unos cuantos años… pero decidió que no era el momento para recordar el pasado ahora.
- Bueno, sea como sea, me alegro de que por fin arreglaras las cosas con los Shiba… se nota que está mucho mejor que antes, sabes.
- ¿A qué te estas refiriendo exactamente?
- ¿No es obvio? Cuando te vi por primera vez desde que te fuiste… tenías una cara que me recordaba mucho a la de Uryū-san en su tiempo como "Emo Vengador" … bueno, aun lo sigue siendo.
Daisuke no podría evitar divertirse al recordar al joven Ishida de no hace mucho… diría que de unas semanas… pero ahora, mirando bien a Rukia, está ahora se estaba divirtiendo un poco con lo que decía Daisuke.
- Bueno… no es como si pudiese pensar en otra cosa, ¿Te das cuenta por qué se llama "palacio de la penitencia"?
- No realmente… dormí un día en ese lugar y no me sucedió nada.
Decía Daisuke lo más despreocupado posible, realmente en ese lugar se sentía como alguna especie de sensación tan… ¿Deprimente?
- ¿Qué? ¡¿Y cuándo hiciste eso?!
- El día de tu ejecución. Yo me quede ahí porque… ¿Quién demonios pensaría que estaba durmiendo justo en el lugar en el que estaba la persona que debía rescatar?
Daisuke dio sus puntos para nada objetables de lo que él creía que estaba bien… después de todo, ¿Quién iba a sospechar algo como eso?
- Bueno… si lo pones de esa forma…
- Lo bueno de todo… es que aquí no es muy diferente del mundo humano… tienen sus problemas políticos y sociales, la gente puede seguir siendo manipulable como los humanos corruptos, se siguen quejando una y otra vez de lo que hacen… realmente ahora me dan más ganas de vivir que de morir y vivir esto…
Daisuke solo seguí sonriendo ante lo que estaba diciendo… cualquiera pensaría que solo estaba comparando ambos mundos para desmeritar a la Sociedad De Almas… pero realmente, solo era una genuina comparación…
- Si… eso es algo que no se puede cambiar… a menos de que seas alguien talentoso o de gran importancia…
- ¿No crees que esto se vuelve cada vez más deprimente?
Ciertamente, el ambiente actual es de como si de dos personas con problemas de depresión absoluta estuviesen hablando entre si… por lo cual, ambos solo asintieron mentalmente ante eso dicho, ¿Desde cuándo era tan bueno deprimirse de esas cosas?
- Si… Oye, ¿Y cómo es que obtuviste tus poderes de Shinigami?
Daisuke por un momento tuvo que palmearse la cabeza mentalmente… se le había pasado por alto que Rukia no estuvo en aquella explicación…
- Ah, se me olvidaba que me faltaba darte una explicación a ti… veras, hace unos días les explique a los demás de esto…
- Espera, ¿Me estás diciendo que ellos tampoco lo sabían?
Daisuke volvió a palmearse la cabeza… pero esta vez sí fue de verdad, ahora tendría que dar otra explicación… mucho más larga que la primera.
- Absolutamente no. Esto era un secreto que solo sabíamos los de la tienda Urahara, Yoruichi-san y Yo, obviamente… Esto debido a la gravedad de que la Sociedad De Almas se enterase de que, no solo uno, sino dos humanos con poderes de Shinigami entrasen en acción aquí… ¿Qué crees que hubiera pasado contigo? ¿Crees que no habrían aumentado tu condena o el simple hecho de adelantar de ejecución no solo un día, sino que inmediatamente después de que se escuchase la noticia?
- ¡Pues…! No… - Rukia quería objetar por aquello… pero cada cosa que dijo Daisuke tenía mucho sentido…
- Es por esa razón y por otras más que me tome esta parte con mucha delicadeza… si Sōsuke se hubiese percatado de esto antes, estoy seguro de que la situación no hubiese terminado como lo hizo ahora…
Rukia normalmente estaría en contra de algo como lo que hizo Daisuke… pero ahora, notando que el rubio había dicho todo aquello… ciertamente, eran probabilidades que posiblemente sucederían si se diese a conocer todo eso… a lo que Rukia solo pudo suspirar ante ello.
- Bien… viendo que entiendes mi punto… lo que me preguntaste de cómo me convertí en Shinigami… - Cambiando de tema rápidamente, Daisuke se dispuso a responder la anterior pregunta. - Fue justo instantes después de que te fuiste con Byakuya-san y Renji… Kisuke-san salvo mi vida, la de Ichigo y la de Uryū-san, y yo, teniendo un poco del Reiatsu de Ichigo en mi cuerpo desde aquel día en que sucedió lo del Menos… me propuse por mi propia voluntad a despertar mis poderes de Shinigami… y bueno, supongo que ya sabes lo demás…
Rukia en realidad no podía creer absolutamente nada de lo que estaba escuchando… sonaba totalmente sacado de alguno manga famoso… pero el simple hecho de que Ichigo también era un caso especial…
- Y también está el hecho de que ya puedo decir con toda seguridad… que te he superado completamente en Kidō… en todo tipo de Kidō.
- ¡¿Qué?! Eso debe ser una broma… ¿Verdad? – y ahora, Rukia no recordó aquel momento en el cual se encontró con Daisuke por primera vez en la Sociedad De Almas… a lo cual el rubio solo suspiro por un momento para seguir hablando nuevamente.
- Nop, esto es completamente cierto… ¿A caso no viste como detuve el ataque de Byakuya… con un Dankū? ¿Con una Bakudō más allá de los ochentas?
- ¿Eh? ¿Entonces realmente…? Espera un segundo, ¿Y quién fue el que te enseño a hacer todo eso?
- ¿Quien más podría ser? Tessai-san me enseño todo lo que se hasta el momento…
- ¿Tsukabishi Tessai? ¿El ayudante de Urahara-san?
De cierta manera, Daisuke no entendía muy bien el desentendimiento de Rukia en aquel momento… pero solo decidió seguir hablando.
- Espera un segundo… ¿No sabías que Tessai-san era el capitán de la división de Kidō?
- ¡¿Qué?! ¡¿Era un capitán?!
- Vaya… y pensar que yo no formo parte del Seireitei… Pero presiento que esto se debe a eso de ser "deshonrosamente exiliados", tal vez tenga sentido que tampoco sepa que Urahara era un capitán… es mejor probarlo ahora que después…
Daisuke pensaba de esa forma solo para estar seguros para saber algo de los acontecimientos de hace cien años… no es que no creyese en lo que le había dicho Tessai en aquel momento, sino que gracias a las investigaciones que había hecho en el departamento de investigación y desarrollo observo como aquello sucedido fue completamente alterado…
- Bien, si no sabías de aquello… tampoco sabías que Kisuke-san era el anterior capitán de la doceava división antes de Mayuri, ¿Estoy en lo correcto?
- ¿Qué?
Y ahí estaba lo que Daisuke estaba buscando… completa sorpresa en la expresión de Rukia, a lo cual, este viendo que no tenía nada de malo hablarle de aquello, solo se dispuso a contarle la misma historia que le conto en su momento Tessai…
Decir que Rukia estaba impresionada era poco… realmente no podía creer lo que Daisuke había dicho… de hecho, no entendía para nada como era que la tienda del sombrerero se había hecho "socio" de su clan… tal vez eso era algo que Byakuya solo sabía… pero no tendría nada de sentido si ese fuera el caso…
- ¿Cómo…? ¿Cuándo…?
- Esa parte no la puedo responder debido a que ya es cuestión de hablar con Kisuke-san o Tessai-san o Yoruichi-san… claro, si quieres saber más acerca de eso…
- Esta bien… creo que ya fue suficiente de escuchar tantas sorpresas en un solo día…
Rukia solo respiraba profundo para tranquilizarse un poco, después de todo, toda aquella información que le proporciono Daisuke fue exagerado para una persona normal…
- Por cierto… lo que te sucedió con el Hōgyoku… ¿No estas molesta con Kisuke-san?
- ¡¿Qué clase de pregunta es esa?! ¡Pues claro que estoy molesta con ese sombrerero desquiciado! No puedo creer que me haya hecho algo como eso… pero… de cierto modo, siento que todo esto era por un bien mayor… y es por eso que realmente no se en que pensar ahora…
Daisuke no pudo evitar sorprenderse de lo dicho por Rukia… es más, hasta había llegado a pensar que no volvería a poner un pie en el mundo humano por lo que había hecho Urahara, lo cual obviamente estaba mal… pero si estamos hablando de Aizen… no existe absolutamente nada que se pueda considerar que este mal para detenerle… o bueno, eso es lo que acaba de pensar Daisuke en este preciso momento.
- Bueno… seguro que le gustará escuchar eso la próxima vez que le veas…
- Pues… son respecto a eso… - Daisuke volteo su mirada rápidamente ante lo que estaba diciendo la baja mujer… y algo le decía al rubio que no era realmente malo, pero tampoco bueno. – No seguiré patrullando la ciudad Karakura, en cambio, otro Shinigami perteneciente a la trigésima división se hará cargo.
- ¿Eh?
Ahora era turno de Daisuke para sorprenderse de lo dicho por la mujer… realmente no hubiera pensado que algo como eso llegase a suceder… pero viendo la situación de otra manera, tenía algo de lógica que esto estuviera pasando.
- Vaya… bueno, supongo que la única forma de poder volvernos a encontrar será en una próxima visita a la Sociedad De Almas… o que Sōsuke se le ocurra invadir Karakura, ¿Quién sabe? ¡Todo puede pasar!
Daisuke claramente decía todo aquello en aquel tono divertido, para mirar como Rukia solo se reía de lo que decía Daisuke… a veces decía tantas cosas que serían completamente improbables…
- Bueno, creo que ya es momento de que me vaya, todavía tengo algunas cosas que hacer antes de irme a mi mundo…
- Cierto, se me olvidaba que les quedan menos de tres días para volver…
Y si, el tiempo en la Sociedad De Almas había pasado volando, no solo para Daisuke, sino también para el resto, los cuales no podrían decir que la pasaron realmente mal estando en un lugar como lo era la Sociedad De Almas… básicamente, fue algo que nadie podría describir con total exactitud.
- Entonces… ¡Mejórate, Rukia-san! ¡Espero que la próxima vez que nos encontremos pueda ver por fin de lo que eres capaz de hacer tu con tu Zanpaku-tō!
Y finalmente, Daisuke dejo en aquel lugar a Rukia, la cual sol pudo asentir a lo dicho por Daisuke… ciertamente, era momento de que ella volviese a colocarse en forma… ahora que ya no estaba restringida por el Gigai o por el Hōgyoku, era momento de que volviese a ser la Shinigami que en un futuro ocuparía el lugar que dejo su admirado Kaien-dono…
- También quiero ver de lo que eres capaz de hacer, Daisuke-san…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Herencia De Sangre
- Entonces… esta debe ser el décimo escuadrón…
Decía Daisuke, el cual luego de un tiempo de búsqueda por su cuenta, al fin llego hasta las instalaciones de dicho escuadrón… era momento de encontrar información de una persona en específico…
- ¿Eh? ¿Tú no eres Daisuke?
En la entrada de uno de los edificios, se encontraba una mujer… decir que tenía cabello rubio o anaranjado ya era por perspectiva de la persona quien la viera… ahí estaba la teniente de dicho escuadrón, Matsumoto Rangiku.
- Si, y tú debes ser Rangiku-san…
- Vaya… me sorprende que me conozcas… bueno, a decir verdad, desde hace un tiempo he sido bastante popular en el Seireitei… pero no sé porque será…
- Realmente tiene una actitud parecida a la de Orihime-san… y no me sorprende que fuese tan popular… claro, porque seguramente sea por algo demasiado obvio para los hombres…
Era más que evidente que lo más resaltante de la mujer era sus voluminosos pechos… era obvio que los hombres no pasarían alto como eso por alto… pero claro, aunque Daisuke supiese evidente razón, él no le importaban ese tipo de cosas actualmente.
- Como sea, es raro que un chico como tu ande en estos lugares… Eh escuchado que te la pasas bebiendo con Kyōraku-Taichō muy a menudo… ¿Eso es cierto?
- Si… eso es cierto…
- ¿En serio? ¡Entonces tengo la excusa perfecta para no seguir haciendo papeleo!
Daisuke estaba un poco confundido ante lo dicho por la mujer… pero luego de unos minutos de que el rubio entró en la oficina de la mujer… y vio la cantidad inhumana de papeleo que había por firmar, entendió perfectamente la situación de la voluptuosa mujer.
- No me puedo creer aun que un chico como tú le guste beber tanto…
Rangiku y Daisuke estaba sentados en unas sillas, tomando sin medida alguna aquella gran reserva de Sake que tenía guardada la teniente en aquel lugar, cosa que, de cierta manera, le saco una enorme gota de sudor al rubio.
- Bueno… supongo que es un hábito que tengo desde hace tiempo… pero no me importa en lo absoluto.
Daisuke tomo una botella entera para él solo, aprovechando que la teniente le regalo dicha botella… no podía desaprovechar una oportunidad como esa.
- ¡¿Qué demonios significa esto, Matsumoto?!
El rubio y la pelinaranja/rubia miraron hacia la puerta, para encontrarse con nada menos que el capitán Hitsugaya, el cual tenía una vena enmarcada en su frente por lo despreocupada que era su teniente.
- Ah, ¡Taichō! Es que Daisuke-san pasaba por aquí y me trajo este…
- ¡No mientas! ¿Crees que no sabía de tu escondrijo de alcohol?
Tōshirō ya era un experto en cuanto a tratar a Matsumoto se trataba… después de todo, primero fue el tercer asiento de dicha división antes de ser capitán… y Rangiku desde que el joven capitán tomo su cargo está ya era la teniente de dicho escuadrón, por lo cual, gracias a las enseñanzas de su anterior capitán, sabía cómo había que tratar a dicha mujer.
- ¡Tōshirō-san! Casi se me olvidaba para que vine a este lugar… - Daisuke rompió fácilmente con el casual ambiente que normalmente tenían esos dos, a lo que el joven capitán cayo en cuenta de quien estaba con la mujer.
- Ya te lo dije antes… es Hitsugaya-Taichō…
- ¿Ah sí? Entonces también llámame por mi apellido.
- Pero si no…
- Exacto.
Daisuke tan contundente como siempre, el cual le importaba menos que fuese un capitán o no, a lo que Hitsugaya por consecuencia solo pudo suspirar.
- Como sea… ¿Insinuaste que me estabas buscando?
- Así es, de hecho. Quería pedirte un favor…
Capitán y teniente se extrañaron un poco, después de todo, era algo raro que dicho rubio pidiese favores a la gente…
- ¿Qué es lo que quieres?
- Es una petición algo fácil… Quiero tener una batalla contra ti.
- ¿Cómo?
No solo fue Hitsugaya al que tomaron por sorpresa, sino también a Rangiku, los cuales no esperaron algo como esto.
- ¿Lo estás diciendo en serio? ¿Justo ahora?
- Si… en serio; y si, precisamente ahora.
Daisuke solo seguía ahí sentado, tomando un último y profundo trago de la ahora botella vacía de Sake, para luego levantarse de su lugar y empezar a caminar hasta la salida de aquella oficina.
- ¿A dónde vas?
- Sígueme… y tú, Rangiku-san, será mejor que te quedes aquí…
La mujer solo se pudo confundir ante las palabras del rubio… pero un guiño completamente disimulado que solo ella pudo ver, la mujer solo asintió en complicidad… ahora tendría algo más de tiempo libre gracias a que Daisuke se llevaría consigo a su capitán.
Hitsugaya estaba más que intrigado de saber la verdadera razón detrás de la petición de Daisuke… a lo cual solo dio un corto suspiro para luego empezar a caminar junto con el rubio, dejando completamente sola a la teniente, la cual solo se dispuso a sacar otra jarra de Sake para seguir degustándola y disfrutar lo que restaba del día.
- ¿Desde cuándo hay algo como esto debajo del Seireitei?
Fue la pregunta que pasó por la cabeza de Hitsugaya al ver algo como eso… un espacio tan grande… y estaba bajo tierra, aunque no lo parecía… este lugar, era el campo de entrenamiento ya no secreto de Urahara y Yoruichi.
- Esto le pertenece a un buen amigo mío… solo espero que mantengan esto en secreto de todos…
- Espera, Daisuke-san.
El llamado joven solo pudo parar en seco ante el llamado del joven capitán… el rubio ya teniendo una idea de lo que supondría que diría el peliblanco menor.
- ¿Sucede algo, Tōshirō-san?
- ¿Cuál es la razón para pelear contra mí? ¿Es solo porque te apetece hay algo más?
Ante esto, Daisuke solo pudo dar una sonrisa ladeada que confundió un poco al joven capitán.
- Pues… solo quiero saber… si Hyōrinmaru congela más que mi Hitsujikai…
Daisuke declaró aquellas palabras, despacio y modulando perfectamente cada palabra para que Hitsugaya entendiese perfectamente lo que quería hacer el rubio…
Por otro lado, dicho capitán se aprendió un poco por tal declaración… pero no tuvo tiempo de pensar mejor cuando de repente ya Daisuke se encontraba en frente de él, listo para degollar su cabeza en menos de un segundo.
- ¿Cómo?
Sin siquiera decir otra cosa, Hitsugaya desenvaino su Zanpaku-tō tan rápido como era posible para él, logrando bloquear a la perfección dicho corte… pero la fuerza que llevaba aquel tajo lateral era demasiada que mando a arrastra unos cuantos metros hacia atrás.
- Maldición… ver el poder de Daisuke-san y sentirlo son dos cosas muy diferentes… que descuidado fui.
- Tōshirō-san… espero que desde ahora te tomes esta batalla en serio… puede que las cosas se tornen un poco más… frías de lo que se puede ver ahora…
Daisuke dio el aviso a joven capitán, y fiel a su palabra, la temperatura en el ambiente se tornó mucho más helada que antes.
- ¿En serio? ¿Tan rápido? Y eso que acabamos de empezar…
- ¡Bankai! ¡Daiguren Hyōrinmaru!
Y ahora, Hitsugaya salió de entre los escombros volando como un dragón de hielo… ahora con esa nueva apariencia que dejaba un poco sorprendido a Daisuke, pero, aun así, este tomo una pose de pelea perfecta… colocando su espada a la altura de su cara, con la mirada fija en el capitán.
- Kuroi Hi No Hitsujikai.
Con ese simple susurro más que audible, le espada de Daisuke cambio su tamaño y estilo, teniendo ese patrón de fuego negro que separaba el filo del metal, y sus ropas ahora prendidas en aquel fuego negro…
- ¿No dijiste que querías ver cual Zanpaku-tō congelaba más?
- Si, eso dije…
- ¿Y cómo lograras eso? La naturaleza de tu Zanpaku-tō es de fuego, evidentemente…
Ante la observación del peliblanco, Daisuke solo pudo reírse un poco, cosa que confundió a Hitsugaya por un momento.
- ¿Y quién dijo… que mi fuego quemaba?
Sin advertencia alguna, Hitsugaya fue rodeado por aquel fuego negro, a lo cual este se sorprendió por dos cosas.
- ¿Cómo? ¿Cuándo fue que baje mi guardia? Y su fuego… ¡Realmente me está congelando!
Tōshirō rápidamente salió del radio de ataque de Daisuke, para antes de que pudiese tocar el suelo y ponerse a salvo, darse cuenta demasiado tarde que dicho fuego ahora estaba esparcido por todo el campo…
- ¿Qué demonios significa esto?
Hitsugaya estaba totalmente perdido ante lo que estaba sucediendo… tanto que no se dio cuenta de que las tres flores de cuatro pétalos ya no se encontraban en su espalda.
- ¿Cómo?
- Yo solo quería saber cuál de ambos congelaba más… y ya me di cuenta de eso… por lo que opté terminar la batalla con una estrategia un poco burda pero efectiva.
Daisuke rápidamente desactivo su espada, volviendo a la forma en la que normalmente se encontraba y yendo a paso lento hasta el lugar en donde estaba un anonadado Hitsugaya.
- ¿Cómo…? ¿Desde cuándo existe algo como esto…?
- ¿Y tú crees que yo lo sé? Eso es algo que no pudo decir a ciencia cierta…
Daisuke solo ayudo por un momento a Hitsugaya a salir de su estupor… pero lo más llamativo de todo fue ver como su Bankai pasaba a su forma sellada, confirmando de algún modo el hecho de que Hitsugaya solo tiene un tiempo límite…
Claro… pero Daisuke sabía que así nunca podría funcionar un Bankai… la única limitante que existe entre el Bankai y la persona que lo utiliza no es el tiempo… sino su capacidad de soportarlo.
- Supongo que estará bien por ahora… ¿Pero sabes? Me sorprende que alguien tan joven… - Daisuke hizo una pausa por un segundo, mirando como la cara de Hitsugaya lo decía todo. - relativamente hablando, posea un Bankai… ¿Es así que llegaste a convertirte en un capitán?
- En cierta parte, si… pero no fue realmente porque tenía un Bankai… sino porque mi anterior capitán desapareció sin dejar rastro alguno…
Esto sí que era una novedad para Daisuke… así que este decidió profundizar un poco las cosas, en espera y obtener la información deseada…
- Vaya… que cosa tan extraña… lamento escuchar eso…
- Esta bien, después de todo, no creo que Shiba-Taichō esté muerto en algún lugar del mundo humano… solo que todavía no entiendo porque decidió desaparecer así.
Daisuke solo hizo un gesto de falsa sorpresa en su expresión, para luego decir la evidente pregunta al peliblanco.
- Espera, ¿Me estás diciendo que tu anterior capitán formaba parte del clan Shiba?
Daisuke ciertamente pensó que aquello era demasiado extraño… o eso estaba demostrando. Ahora, había un aire demasiado anormal en todo ese asunto…
- De hecho, era el jefe del clan Shiba… algo parecido con lo que ocurre con el sexto escuadrón y el clan Kuchiki…
- Si eso es lo que sucede… Ah, creo que esa parte ya me la menciono Ganju en algún momento…
- Bien, ahora creo que es un buen momento de preguntarle su nombre… por alguna razón, ese archivo en donde estaban los anteriores capitanes, algunos de ellos no me los dejo abrir… pero si mi paranoia es cierta… entonces tengo que jugarme a todo o nada con la siguiente pregunta.
Suspirando mentalmente, Daisuke se puso rígido, listo para realizar la pregunta clave de todo esto… después de todo, gracias a lo que Ganju soltaba indiscriminadamente hablando en las comidas de cada noche, Daisuke encontró cierta similitud… que tenía que ver con cierto pelinaranja que muchos conocen, pero ahora, era el momento crucial en el que Daisuke descubrirá aquella gran verdad…
- Por curiosidad, ¿Cuál era su nombre?
- Shiba… Shiba Isshin…
- Misión cumplida.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
De Visita Al Onceavo Escuadrón
La tarde había llegado por fin a la Sociedad De Almas, algunos de los Shinigamis que todavía estaban de trabajo terminaron sus labores para tomar un pequeño receso en su trabajo, los capitanes y tenientes no eran una excepción en la regla, a lo que muchos de ellos ahora estaban haciendo lo que quisieran en aquel momento…
Y luego estaba la onceava división, la cual poco les importaba su tiempo libre, ya que, de cualquier modo, esto solo hacían una sola cosa en cada momento… pelear.
- Esto sí que es muy… extraño…
Daisuke estaba en una Dōjō cercano… mirando como personas salían volando una y otra vez del mismo lugar…
- ¡Bien! ¡¿Alguien más quiere sufrir el poder de mi arma?!
- Espera, esa voz… ¿Ese no es…? ¿Cómo es que se llamaba ese calvo?
En efecto, Madarame Ikkaku era quien estaba mandando a volar a todos esos Shinigamis de aquel Dōjō.
- ¿Será que echó un vistazo y veo que están haciendo?
Como siempre, la curiosidad de Daisuke era mucho más de lo que este era… por lo cual, este no pudo resistirse demasiado y termino cediendo.
- Esto no parece una división… parece un club de gente Punk.
Esa era la mejor descripción que tenía el rubio para hablar de las personas que conformaban aquel escuadrón… hasta que Ikkaku termino notando la presencia del joven rubio.
- ¡Oye! ¿Tú no eres Daisuke?
Daisuke se tardó un poco identificando al tercer asiento de la undécima división, por lo que ahora ya no podría pasar desapercibido por aquel lugar.
- Si, el único que existe, supongo…
- ¡Bien! Parece que hoy es mi día de suerte… ¡Lucha contra mí!
Daisuke solo tuvo por un momento una cara de palo, mirando extrañado la petición del calvo.
- ¿Eh? ¿En un lugar como este? ¿No crees que terminara hecho…? – Daisuke ahora cayo en cuenta al ver el arma que tenía actualmente aquel hombre… una espada de madera, a lo que Daisuke entendió por qué nadie decía nada de lo que estaba haciendo… - Oh, está bien, acepto tu desafío.
Dijo despreocupadamente, a lo que muchos de los Shinigamis presentes solo tuvieron una cara de duda en sus rostros al no reconocer al rubio.
- ¿Y quién demonios es ese sujeto?
- No estoy seguro… no parece que sea de la cuarta división.
- No… su atuendo es muy extraño… y ese estilo que tiene… Me dan ganas de patearle el trasero.
Esos eran los murmullos evidentes que se escuchaban en aquel lugar, y claro, Daisuke poco y menos le importaba lo que pensaran de él… ni siquiera presto atención a lo que decían, para finalmente entrar en aquel Dōjō, dejando clavado a Hitsujikai en la entrada del mismo.
Luego de ello, agarro una de las tantas armas que había en aquel lugar para finalmente colocarse en el lado contrario de donde se encontraba Ikkaku.
- ¿La princesa decidió terminar de arreglarse?
- ¿Y tú como lo sabes? Ni siquiera tienes pelos para decirlo bien.
Utilizando si típico deje sarcástico y molesto, Daisuke decidió fastidiar un poco a Ikkaku, el cual fácilmente cayó en el juego del joven rubio.
- ¡Tu…! ¡No te metas con mi cabello?
- Espera, ¿Tienes cabello?
Y así, en una pelea que fue mucho más verbal que movida en ese momento, hasta que finalmente Ikkaku no lo pudo soportar más y exploto en furia, a lo que Daisuke fue bastante cuidadoso a la hora de esquivar cada estocada del hombre…
- Bien… un poco más…
- ¡¿Solo vas a esquivar?! ¡Ataca de una vez, cabeza de plátano!
- ¿Cabeza de plátano? ¿Fue lo mejor que se te pudo ocurrir?
Daisuke estaba con una mirada un poco rara… realmente ese insulto no le molesto… solo que… era realmente raro… tanto era así que Ikkaku con solo ver la mirada aburrida y desorientada de Daisuke se enojó aún más.
- ¡Ya basta! ¡Ahora si te pateare…!
- ¡Piensa rápido!
- ¿Eh?
Daisuke solo esquivo aquel último ataque, desorientando un poco a Ikkaku en el proceso por lo repentino del asunto… y luego utilizar su pie para hacerlo tropezar y que este cayese de boca al suelo.
Antes de que este pudiese reaccionar, Daisuke finalmente dio un tajo ascendente que levanto al calvo del suelo y lo mando a volar de aquel Dōjō.
Muchos de los que vieron lo acontecido no lo podían creer… su tercer asiento había sido burlado y superado de la peor manera posible…
- Ikkaku… ¿Se te olvida lo poderoso que me he vuelto? Sabes que le puedo hacer frente a Genryūsai-san… ¿Y aun así decidiste contenerte? ¡¿Quién demonios hace algo como eso?!
Daisuke ahora se encontraba en frente del tercer asiento en un simple parpadeo... pero las palabras del rubio calaron hondo en el calvo, a lo que este por obvias razones estaba perdido en su mente.
Daisuke solo dio un corto suspiro, para dirigirles unas últimas palabras.
- No sé si me estés prestando atención, pero aun así seguiré hablando. En una batalla, no puedes contenerte sin importar quien sea tu oponente… porque en el momento en que llegue alguien más fuerte que tú y te sigas restringiendo… lo único que veras es una dura y cruel derrota.
- Es raro que un chico como tu sepa de este tipo de cosas… es decir, no creo que lleves mucho tiempo utilizando esos poderes de Shinigami…
Daisuke se volteó para ver que dos personas conocida por él se encontraban en aquel lugar… Yumichika y Renji, los cuales tenían una mirada seria dirigida hacia el rubio.
- Renji… Yumichika-san… solo tuve un pequeño encuentro con Ikkaku.
Dijo calmadamente Daisuke, a lo que estos solo seguían mirando a Daisuke… pero esta vez un poco más calmados, pero el rubio estaba realmente intrigado de saber a qué se debía aquello.
- Bueno, ¿Pueden decirme en que rayos me equivoque?
- Espera, ¿No te has dado cuenta? – Yumichika decía un poco confundido, pero quien ahora se confundió por ellos fue Daisuke?
- ¿De qué? Solo le dije a Ikkaku que dejase de contenerse y ya… - Daisuke solo pudo mirar ahora a ambos sorprendidos recién llegados con una sonrisa algo oscura… - ¿Me están diciendo que Ikkaku guarda un secreto aun mayor que solo contenerse?
- ¿Q-qué? ¡No tratamos de decir…!
- El hecho de que su reacción sea esta solo me dice lo contrario… hasta el hecho de que tartamudeaste por solo un momento, Renji…
- Eso es…
- Yumichika-san… te das cuenta que pude esconderme incluso de Sōsuke… mantuve mis poderes en secreto y nadie se esperaba nada de mi… porque así yo lo decidí, ¿Crees que no me estoy dando cuenta de este secreto que tienen ustedes?
Ahora la tensión que había en aquel lugar era palpable… Renji y Yumichika estaba totalmente acorralados, ahora Daisuke los tenía entre la espada y la pared… pero para sorpresa de aquellos dos, Daisuke rompió la tensión son un simple suspiro y una sonrisa ladeada.
- Sea lo que sea que estén escondiendo… no es algo en lo que me deba metes… por ahora, dejare esto, así como esta… - aquellas palabras aliviaron como nunca a los dos recién llegados, pero una mirada severa de Daisuke los alerto de nuevo – pero, si Ikkaku se vuelve a contener en una situación crítica de alto riesgo…
Dichas palabras Daisuke dejo que las continuase el aire, para así dejar que ellos imaginasen lo peor que podría pasar.
- ¿Te diste cuenta…?
Finalmente, Ikkaku había recobrado la compostura, para que Daisuke, Renji y Yumichika lo mirasen rápidamente.
Daisuke solo se extendió la mano para que este se levantase de su lugar, lo cual Ikkaku acepto lentamente.
- No sé qué tanto te hayas contenido… y si realmente estés escondiendo mucho más de lo que puedo observar… pero, de momento, no me involucrare con eso… ya es algo en lo que no puedo hacer nada.
Daisuke solo fue hasta la salida del lugar, para repentinamente detener y levantar una mano, como si hubiese olvidado algo que decir.
- Ah, una cosa más. Renji… - Daisuke saco unos lentes parecido a los que llevaba el pelirrojo la primera vez que estos se encontraron, a lo cual este se sorprendió. – debido a que todo este asunto fue una total confusión, lo de tus lentes que destroce era algo que te debía devolver… así que toma.
Y así sin más, Daisuke le lanzo al pelirrojo unos nuevos lentes, cosa que este no pudo ocultar la sorpresa por el gesto del rubio.
- Vaya… y pensar que para llevar un peinado tan raro y una vestimenta que parece chamuscada… parece que sabes elegir bien.
Decía Renji, claramente en su modo de agradecer a las personas… pero por alguna razón, Daisuke se quedó pensativo ante lo dicho por Renji…
- Sabes, pensé que con esos lentes y esos tatuajes en tus cejas pensé que sabrías apreciar mi estilo… pero creo que me equivoque.
Dijo Daisuke para luego desaparecer en un Shunpo dejando un poco extrañado a Yumichika por aquellas palabras.
- Vaya… creo que es la primera persona que te da un alago por esas cejas tan…
Yumichika decía aquello mientras volteaba su mirada a Renji… para notar que este también estaba perdido en sus pensamientos.
- ¿Piensa… que mis cejas son geniales?
Yumichika ahora tenía una cara de palo ante el balbuceo de Renji, el cual estaba un poco sonrojado de vergüenza por haberle dicho aquello al rubio.
- ¿Tú también, Renji? ¿Qué tiene ese rubio que tanto deja pensativo a los hombres…? ¡Debo saber cómo lo hace!
Y así, fue como la inesperada visita al onceavo escuadrón termino en algo que Daisuke no había previsto… pero, ¿Eso era algo nuevo? En lo absoluto, ese era el día a día de nuestro querido rubio en la Sociedad De Almas… y todavía quedaban más cosas por hacer.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
El Científico Más Desquiciado
Un nuevo día llego a lo Sociedad De Almas, y para nuestros protagonistas, este era el penúltimo día, a lo cual, algunos de ellos la pasarían como lo han hecho el resto de días anteriormente… otras personas, como cosa rara, tendrían un día tan diferente como el anterior…
Y nos centraremos nuevamente en el rubio más conocido de la Sociedad De Almas… y no estamos hablando de Urahara, sino ahora de Daisuke, quien junto con Ichigo, se han ganado bastante popularidad entre las masas.
Pero dejando ese evidente tema de lado, volvemos con el rubio protagonista, el cual ahora estaba saliendo de la mansión Shiba. Hace poco había terminado su desayuno con los demás, teniendo un ajetreado comenzar con las diarias discusiones entre Ichigo y Ganju, para finalmente terminar con un gran regaño por parte de Kūkaku…
Ahora, Daisuke se encontraba de camino a Seireitei… con la idea de poder pasar algo de tiempo con tomando algunas botellas de Sake con Kyōraku y Ukitake… o tal vez tener una última "hora del té" con la adición de Yamamoto y Sasakibe… sea como sea, eso sería algo que no sucedería aquel día…
Daisuke ahora tenía una mirada seria, sintiendo desde el comienzo como cierta presencia que pudo reconocer difícilmente le estaba siguiendo…
- Vaya… y yo pensaba que nunca aparecerías… Kurotsuchi Mayuri.
- El hecho de que pudieras reconocer mi presencia es muy impresionante… ¿De verdad solo eres un simple humano con poderes de Shinigami o escondes algo más?
Desde la sombre de uno de los árboles, salió de ahí el capitán de la doceava división, quien no venía solo, cosa que sorprendió al rubio al no sentir la presencia de la segunda persona… y evidentemente, era la teniente de dicha división, Kurotsuchi Nemu.
- ¿Qué? Esa gargantilla no la tenía antes… ¿Será algo parecido a la Reiteki-sō de Kisuke-san?
- Veo que estas un poco sorprendido de ver a Nemu… bien, me alegra saber eso. Con eso confirmamos que nuestro camuflaje de Reiatsu sirve… de momento.
- Como se esperaba desde el principio, Mayuri-sama.
Decía la mujer de forma monótona, cosa que ciertamente no extrañó al rubio… después de todo, no era la primera vez que veía a la teniente…
- Bien, ¿Quieres darte tu tiempo o vamos directo al asunto?
- Bueno… supongo que era evidente que esto llevase consigo algo más… así que seré directo: ¿Quiero que seas mi sujeto de pruebas?
- ¿En serio?
Daisuke no estaba sorprendido de dicha pregunta… de hecho, Urahara le advirtió de antemano que posiblemente este sería objetivo del científico inhumano, a lo cual su expresión no fue de sorpresa alguna… hasta su tono estaba carente de diversión alguna.
- Así es. Pero descuida, te tratare bien, tendrás un lugar para dormir, tres comidas al día, tiempo de descanso entre experimento y experimento…
El sadismo en la mirada de aquel hombre era tan evidente que no hacia el más mínimo esfuerzo en esconder dicho sentimiento, y claramente, Daisuke solo suspiro flojamente ante aquella "tentadora" propuesta.
- ¿En serio crees que voy a aceptar algo cómo es? ¿Llevando una vida mucho mejor en el mundo humano?
- Todavía no he hecho mi última propuesta… - eso ultimo claramente hizo suspirar al rubio, el cual ya tenía en mente algo parecido a lo que acababa de decir anteriormente.
- ¿Y bien?
- Es algo sencillo de hacer… y es…
- ¡Detente, Kurotsuchi!
De la nada, unas flechas de madera salieron en dirección al científico, el cual ni se inmuto, ya que no iban apuntadas hacia él, solo limitaban la distancia que había entre el rubio y los Shinigamis.
- Vaya… pero si tenemos de nuevo al molesto Quincy… pero que inoportuno…
- ¿Qué es lo que pretendes hacer con Daisuke-san?
Ahora Ishida se encontraba a un lado del rubio, sosteniendo una ballesta que estaba apuntando al capitán, cosa que por dentro dejo a Daisuke algo… extrañado… no por el hecho de que no tenía sus poderes, eso ya era evidente con solo sentir el Reiatsu del azabache… pero aun así…
- ¿De dónde sacaste esa ballesta? ¿Te la dio Ganju o Kūkaku?
- Eso es lo de menos, ahora…
Antes de que Ishida Pudiera seguir hablando, fue tacleado sorprendentemente por Nemu, quedando esta encima del joven azabache.
- ¿Cuándo?
- Que rápido se movió… que raro que Uryū-san no lo vio venir…
Pensaban Ishida y Daisuke ante la acción de la mujer.
- Sabia que en algún momento aparecerías de repente, Quincy, a lo que solo deje que Nemu se encargase de ti.
- ¡No creas que me vas a detener! ¡No voy a dejar que…!
En ese momento, Ishida se calló de golpe al notar en la posición en la que se encontraba… Nemu, sentada en el pecho del joven, reteniéndolo utilizando sus dos brazos para limitar su movimiento, haciendo que los voluminosos pechos de la mujer quedasen justo en la cara del joven.
- ¿Eh?
Ahora que el azabache se dio cuenta en la posición en la que se encontraba, no pudo evitar sonrojarse por la situación… ah, claro, y Daisuke no pudo evitar reírse por la situación en la que se encontraba su amigo… era la primera vez que se encontraba tan nervioso… era la primera vez que tenía a una mujer tan cerca.
- ¿Ahora que procede, Mayuri-sama?
- Bueno… viendo como están las cosas… ¡Sofócalo utilizando tus pechos, Nemu!
- ¡¿Qué?!
- Hoy es tu día de suerte, Uryū-san.
A continuación, nadie previo que realmente Nemu obedecería al pie de la letra a Mayuri, para que sin previo aviso sofocar al pobre Quincy, quien no sabía en qué pensar ahora.
- ¡Bien, sigue sofocándolo de esa manera!
Por más extraño que sonase, Mayuri le estaba apoyando en lo que hacía, ahora el rubio no pudiendo más con su cordura y empezar a reírse abiertamente, a lo que el pobre Ishida ya no aguanto más y termino desmayado.
- Excelente trabajo, Nemu.
- Muchas gracias, Mayuri-sama.
Agradeció la mujer de la misma manera monótona con la que hablaba, a lo que Daisuke se recompuso por un momento para volver al asunto anterior.
- Ahora llévatelo lejos de aquí, y si intenta venir a molestar de nuevo, utiliza tus piernas esta vez para sofocarlo.
- Hai, Mayuri-sama.
Y de esa forma, Nemu se llevó arrastrando desde las piernas al inconsciente Quincy a un lugar más alejado para dejarles mayor privacidad.
- Parece que nunca parare de molestar a Uryū-san por el resto de su vida…
Pensaba Daisuke maléficamente, debido a que esto quedaría en la memoria del joven Quincy para siempre… ¿Se volvería adicto a los pechos o se traumará con ellos? Eso sería algo que solo el futuro nos puede decir.
- Bien, ahora prosiguiendo con mi proposición…
- Adelante… espero que valga mi tiempo…
- Sé que lo hará… porque si aceptas… podré revelar la identidad de tus progenitores.
Daisuke se quedó paralizado por un momento… mirando como esa mirada de Mayuri decía claramente "te atrape", y realmente lo había hecho.
- ¿Por qué piensas que quiero saber eso?
- ¿Y esa no es la razón por la cual llegaste hasta este lugar?
Ahora la sorpresa de Daisuke se hizo evidente, haciendo que lo dicho por Mayuri fuese completamente cierto, cosa que maldijo el rubio al verse tomado con la guardia baja.
- No eres el único que tiene este pensamiento, claro que no. No es la primera vez que llega un humano a la Sociedad De Almas en busca de respuesta de sus familiares fallecidos… de hecho, esa amiga tuya, Inoue Orihime, también estaba en busca de su hermano fallecido… y un huérfano que entra en mi departamento de investigación y desarrollo sin autorización alguna llega de la nada en busca de respuestas de su pasado, las cosas se tornarían demasiado obvias.
Daisuke ahora estaba más que sorprendido, ya que aquello último, pareciera que el científico lo hiciera adrede…
- Espera… entonces… ¿Él fue quien dejo desactivadas las trampas de la puerta trasera? Y si eso es así, ¿El esperaba que hiciera exactamente eso?
Ante los cabos sueltos que se empezaban a ensamblar por si solos, Daisuke no lo podía creer… tanto que comenzó a reírse en voz alta, cosa que Mayuri no se inmuto en lo absoluto.
- Vaya… ahora entiendo por qué Kisuke-san te dejo el departamento a ti solo… vaya que no me esperaba que fuese atrapado de esta manera… supongo que estar relacionado directamente con Kisuke-san hizo las cosas más obvias… y el hecho de llevar la Reiteki-sō…
- Veo que te tomaste mejor de lo que esperaba mi plan para poder investigarte… es completamente cierto que el estar relacionado muy directamente con Urahara Kisuke hizo las cosas más que sencillas… pero no solo eso, el hecho de que tuvo un cuidado especial en mantenerte oculto solo aumento las posibilidades.
Mayuri explico algunos de sus puntos, a lo que Daisuke no podía estar más que sorprendido por la capacidad mental de ese hombre… puede que le falten uno o más tornillos… pero después de todo, eso era normal en los científicos más brillantes que han aparecido en cada siglo.
- ¿Y bien? ¿Cuál es tu veredicto final?
Mayuri ahora dejo que llegase el momento de la decisión final, a lo que el rubio solo se quedó pensativo por unos segundos… para finalmente dar una sonrisa ladeada.
- Una gran oferta… más, sin embargo, eso es algo que no puedo aceptar.
Mayuri francamente había visto venir esta posibilidad… pero de igual forma, este miro directamente al rubio para entender el porqué de la negativa de ello
- ¿Qué? ¿Creí que querías saber…?
- No me malinterpretes, si quiero saber a cerca de mi herencia… pero… hay algo que estoy seguro que no viste… y es que soy demasiado orgulloso como para dejar mis problemas en la espalda de los demás. Este peso que llevo desde que nací es algo que solamente puedo resolver yo…
Dicha respuesta dejo a Mayuri estático, con la mirada puesta en el rubio, el cual solo ensancho un poco más su sonrisa, a lo que el capitán captó perfectamente esa sonrisa… esa sonrisa de científicos desquiciados que querían ser los primeros en resolverlo todo.
- ¿Qué clase de científico sería si no resuelvo algo tan simple como esto?
Mayuri finalmente empezó a reírse desmedidamente… realmente nunca pensó que el joven que tenía en frente era nada menos que un aspirante a convertirse en científico… ahora tenía mucho sentido de que se llevase más que bien con Urahara.
- Es lamentable para mí no tener un sujeto de pruebas como tu… pero, el simple hecho de que un nuevo científico que burlo a toda la Sociedad De Almas este en tu interior, solo hace que me dé más rabia no poder continuar con la investigación… Daisuke, eres la primera persona a la que dejare pasar el hecho de que me llames por mi nombre… solo espero que no seas igual de idiota que ese Urahara.
Daisuke no pudo evitar reírse ante esas palabras… realmente no era algo que esperaba de un principio, pero aun así solo asintió… pero Daisuke luego recordó que tenía algo para un caso especial.
- Espera, Mayuri, creo que tengo algo para que no te vayas sin algo que analizar…
Dijo Daisuke, el cual intrigo un poco al científico… para luego de su Shihakushō sacar un frasco mediano con una energía amarillenta y purpura en su interior.
- ¿Reiatsu?
- En efecto… mi Reiatsu.
Dijo el rubio, para ir con el capitán y con un poco de cuidado darle dicho frasco a Mayuri.
- Qué extraño… el hecho de que sea de dos colores diferentes es algo más que llamativo… - Decía Mayuri analizando dicho frasco… realmente parecía algo barato y hecho con apuro, pero lo que importaba era lo que se encontraba en su interior, por lo que se conformó con el contenido del franco. - Bueno, de momento me conformare con esto…
- Supongo que si… no es algo en lo que haya profundizado, por lo cual, esto es lo único que te puedo encargar hacer.
- Bien… supongo que no te molestare más… de momento…
- Antes de que te vayas, Mayuri… - Detuvo rápidamente el rubio, cosa que extraño un poco al científico - quiero saber algo con respecto al último cuerpo de Quincy que analizaste…
Mayuri por un momento entrecerró sus ojos, sabiendo que ya le había dicho lo suficiente al joven Ishida, y sabiendo que dicho joven le habrá hablado de eso al rubio…
- Bien… ¿Qué quieres saber?
- Ese cuerpo… Ishida Sōken, ¿Tu lo mandaste a buscar o te lo dieron?
- Eso fue algo que me dio el quinto escuadrón para analizar…
- Con que el quinto escuadrón… ¿Y no te había dicho de dónde provino?
- No, al fin de cuentas, lo investigue por mí mismo.
Daisuke asintió por lo dicho por el hombre, el cual no entendía bien a que se debía la pregunta… pero la mirada de Daisuke decía algo que este no sabía… y no, no era algo en lo que el treceavo escuadrón o el anterior capitán de la quinta división, Aizen Sōsuke, estuviesen involucrados… había algo más en la mirada del joven que no podía comprender.
- Bien, entonces… eso era todo.
- Supongo que sí. ¡Nemu! ¡Nos vamos!
- Hai, Mayuri-sama.
De entre el bosque, salió una sudada Nemu, cosa que intrigo un poco a los dos presentes… pero ya preguntarían luego a cada persona correspondiente.
Mayuri y Nemu se fueron de aquel lugar sin hacer algún ruido, cosa que Daisuke noto, pero ahora era momento de buscar a su amigo, el cual no sabría decir si se encontraba bien o mal…
- ¡Uryū-san! ¡¿Estás ahí?!
Grito/Llamo Daisuke a su amigo Quincy, esperando obtener una respuesta… pero en cambio, Ishida caminaba hacia su dirección… más blanco de lo normal, con una mirada algo rara en el…
- Pi… Piernas…
Y finalmente, Ishida no pudo más y termino desmayándose justo a un lado del rubio, el cual solo negaba ante la acción del azabache.
- Vaya… entonces no te traumo lo de los pechos… si estoy en lo correcto, esa hemorragia nasal que tienes ahora mismo me dice que te volverás más adicto a esto… solo espero que no llegue a mayores.
Finalmente, Daisuke tuvo que cargar al Quincy como si de un costal de papas se tratase para llevarlo a un lugar en donde pueda ser atendido… lejos de cualquier mujer, en caso de emergencia.
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Una Gran Despedida
Por fin había llegado… era el último día en el que los pertenecientes al mundo humano se quedarían en la Sociedad De Almas… para luego por fin volver por fin a sus hogares y tomar ese merecido descanso que tanto necesitaban… pero ese día era el último día en el que podrían pasarlo en total tranquilidad sin pensar en lo que pueda ocurrir después…
Es por esa razón que Orihime y Rukia, en conjunto con demás Shinigamis, ya sea capitanes y/o tenientes, celebrarían ese último día a lo grande.
- Entonces… ¿Dices que han planeado una fiesta para nosotros?
Preguntaba tranquilamente Daisuke, el cual estaba bebiendo una taza de té preparada con anterioridad por el teniente, Sasakibe Chōjirō.
- Así es… al parecer Inoue-san y Kuchiki-san han preparado todo esto… lo que me hace preguntarme ¿Cuándo lo hicieron? ¿Ukitake?
Pregunto Kyōraku, el cual también aprovechó para tomar un sorbo de su taza de té.
- ¿Qué? Algo como esto es lo menos que puedo hacer para agradecerles todo lo que han hecho por nosotros, Kyōraku.
Hablo Ukitake, el cual solo extendió su taza para que Sasakibe la llenase de nuevo, agradeciéndole en el proceso.
- ¿Y tú qué opinas de todo esto, Genryūsai-san?
Pregunto tranquilamente Daisuke, el cual también hizo lo mismo que Ukitake, para que Sasakibe también llenase nuevamente su taza, a lo cual el rubio asintió en agradecimiento.
- Algo como esto es lo menos que podemos hacer para agradecer su ayuda al sabotear el plan de Aizen y ayudarnos en la reconstrucción del Seireitei como mantener el orden en el Rukongai con su sola presencia…
Decía tranquilo y estoico como era de costumbre, para luego tomarse por completo su taza de té, para luego dejarla en aquella meza, en señal de estar satisfecho de momento.
- Es raro ver el hecho de que no quieras más té, Yama-jii…
Para hacer las cosas un poco más extrañas, el capitán comandante no contesto ante la pregunta de Kyōraku, cosa que dejo bastante intrigado al grupo en cuestión.
Aun así, era mejor no darle demasiada importancia actualmente… tal vez era mejor darle importancia en otro momento que no fuese ahora… bueno, ese fue el pensamiento de todos y cada uno de los presentes.
- Bien, creo que ya es momento de que me vaya.
- ¿Eh? ¿Tan rápido, Daisuke-san?
- Lo siento, es que tengo algo que hacer, y si no lo hago ahora, es posible que lo pueda hacer después, Chōjirō-san.
- Es una pena… ¡Espero verte esta noche, Daisuke-san!
- Lo mismo digo, Jūshirō-san. ¡No vemos luego, Shunsui-san, Genryūsai-san, Chōjirō-san!
- Ah, por cierto, Daisuke-san, luego pasa por mi escuadrón. Tengo un pequeño obsequio que darte.
Ciertamente intrigante las palabras de Ukitake… y no solo fue Daisuke quien estaba curioso ante lo dicho por el capitán, todos en el lugar estaban igual.
Daisuke solo asintió en comprensión, para luego salir por la puerta principal, a lo que esta se abrió apenas este se colocó en frente.
- ¡Daisuke-dono!
El llamado rubio solo asintió ante lo dicho por aquellos guardias, a lo que, al cerrarse las puertas, Daisuke empezó a utilizar Shunpo para apresurar el paso.
Luego de unos pocos minutos, Daisuke por fin había llegado hasta nada menos que la colina del Sōkyoku, sentado en uno de los pilares ya reconstruidos… sentándose por un momento y admirando el Seireitei con aquellas vistas…
- Bueno… debo decir que esto fue una experiencia que solo sucederá una vez en mi vida… pelear contra varios capitanes y tener el estatus de un intruso por unos días fue algo más que divertido…
Daisuke suspiro ligeramente, para luego pensar en todo lo ocurrido hasta el momento.
- Desde que Sōsuke se fue, he conocido a casi todos los capitanes y tenientes… solo faltaron Sajin y Suì-Fēng… también como el de conocer al resto de tenientes, como Marechiyo, Nanao y Momo... aunque esta ultima la llevaron urgentemente al cuarto escuadrón por su actual estado mental… parece que quedo bastante traumada con la revelación de Sōsuke…
- A parte de eso… no creo que haya algo más relevante… bueno… el hecho de que Ichigo ya se haya relacionado con todos ellos solo me dice que la pasó muy bien en estos días…
Daisuke miro por unos momentos su Zanpaku-tō… notando como había algo raro no en la espada, sino en sí mismo…
- ¿Habrá que probarlo ahora…?
Hablo Daisuke a nadie en particular… para luego empezar a cerrar los ojos por un momento… elevando un poco su presión espiritual inconscientemente y…
- ¿Quién diría que este momento llegaría tan pronto…?
Hablo una voz profunda que se encontraba al lado izquierdo de Daisuke.
- ¿Y qué se puede esperar? Después de todo este la gran capacidad que posee nuestro Señor…
Una voz distorsionada se escuchó al lado derecho del rubio… este al fin abriendo sus ojos para ahora ver quienes se encontraban junto a él…
- Han estado más callados que de costumbre en estos días… Hitsujikai.
A cada lado del rubio, estaban las manifestaciones físicas de su Zanpaku-tō, a lo que Daisuke para verlos ahora decidió levantarse y flotar para tener una mejor visión de ambos… notando un ligero cambio en las apariencias de ambos, algo que Daisuke desconocía por completo… hasta este momento.
- ¿Por qué tienes las marcas de la máscara en tus ojos y tú por qué ahora tienes el ojo izquierdo de color azul y la esclerótica de color rojo?
Y era así como lo dijo Daisuke… Ahora el Hitsujikai de cabello peliblanco tenía un ojo desigual, tal cual como lo describió el rubio, y la otra parte, el Hitsujikai pelinegro, ahora llevaba aquellas protuberancias alrededor de sus ojos y las hendiduras que eran rombos con una punta mucho más alargada… solo le hubiesen hecho falta aquella marca negra que rodeaban sus ojos y las marcas en los labios para ser una réplica perfecta de su máscara…
- ¿Recuerdas cuando te dije que había barreras que bloqueaban tu poder, mi señor?
Empezó a hablar el peliblanco, a lo que Daisuke solo asintió, ya teniendo una gran idea de lo que quería decir Hitsujikai.
- En la lucha contra Aizen, la gran mayoría de las barreras que quedaban bloqueadas se abrieron…
- ¿La mayoría?
Daisuke dijo algo confundido… era demasiado raro que todavía tuviese más poder sellado dentro de él… esto cada vez se tornaba mucho más extraño.
- La mayoría.
Respondieron al unísono ambas partes de Hitsujikai, y Daisuke sabiendo que no tenía caso profundizar el asunto, simplemente lo dejo hasta ahí.
- Como sea… luego pediré más respuestas en otro momento… porque no los materialice para hablar de esto…
- Lo sabemos perfectamente, Mi Señor… - dijo el peliblanco con su voz profunda – Ahora ya estás listo para pasar al siguiente nivel…
- Y revelarte nuestra forma más poderosa… tu Bankai.
Termino de hablar el pelinegro, a lo que Daisuke solo asintió a lo dicho por estos, para luego mirar a la distancia la treceava división.
- Apenas lleguemos al mundo humano, empezaremos inmediatamente con nuestro entrenamiento…
- Mi señor, ¿No sería bueno pedirle a Tessai o a Urahara el enseñarte más hechizos de mayor nivel?
Pregunto con cierta duda en sus palabras el peliblanco… pero, de todas formas, Daisuke ya tenía en mente hacer algo como eso luego de ver el Hadō #90 que realizo Aizen en aquella ocasión…
- No era necesario recordármelo, Hitsujikai. Tengo planeado estudiar no solo el hechizo que realizo Sōsuke… sino también ir más allá y aprender todos y cada uno de los hechizos que existen actualmente…
- ¿Lo dices en serio, Mi señor?
Dijo el pelinegro, quien compartía la misma incredulidad que el peliblanco ante la declaración del rubio… ciertamente parecía algo imposible de hacer…
- Pues claro. Si pienso luchar contra Sōsuke, voy a luchar con todo… absolutamente todo… bueno, y también porque tengo la avaricia de aprender todos los hechizos que existen… ¿Quién sabe? ¡Incluso puedo llegar a crear mi propio Hadō o Bakudō!
Decía casualmente el rubio, el cual solo sonreía ante dicha idea, a lo que ambos Hitsujikai se miraron un poco nerviosos por la actitud del joven rubio.
- Será mejor que vayas para ver qué es lo que te dará Ukitake en su división.
- Estoy de acuerdo,
Balaron el pelinegro y el peliblanco respectivamente, a lo que Daisuke asintió a lo dicho por ambas partes.
- Tienen razón, será mejor que vea que tiene preparado para mí.
Dicho esto, las descrecencias materializadas se volvieron Reiatsu para finalmente volver a la Zanpaku-tō del rubio.
- Bien… veamos qué es lo que tienes para mí, Jūshirō-san.
Dijo en voz alta Daisuke para finalmente desaparecer con un imperceptible Shunpo.
Luego de unos pocos minutos de estar de un lado a otro sin poder encontrar aquella división entre todo aquel laberinto del Seireitei, Daisuke solo se quedó parado en su lugar, maldiciendo en voz alta a quien haya estructurado todo el Seireitei.
- Maldición… para la próxima vez debo de hacer alguna cosa que me permita identificar cada escuadrón… esto es estúpidamente agotador…
- ¿Daisuke-san?
Dijeron dos personas que se pasaban por aquel lugar, cosa que Daisuke pudo identificarlos fácilmente por su voz.
- Kiyone-san, Sentarō-san… menos mal y los veo por aquí…
- De hecho, te íbamos a preguntar eso… ¿Qué haces aquí?
Pregunto el hombre un poco intrigado por la presencia de aquel rubio en el lugar.
- Iba de camino a su división… Jūshirō-san dijo que pasara por ahí… pero…
Daisuke se rascaba la nuca nerviosamente a lo que ambos Shinigami solo asintieron ante lo dicho por el rubio.
- De hecho, estamos aquí para escoltarte hasta la división.
- Taichō supuso que todavía no te habías acostumbrado al Seireitei, por lo que previo que algo así sucediese.
Daisuke solo pudo suspirar aliviado ante lo pensado por Ukitake, dándole gracias mentalmente al hombre peliblanco por prevenir dicho suceso.
- Bien, entonces vámonos.
Luego de un rato, aquel grupo llego hasta su destino en cuestión de segundos… para bien o para mal, la entrada de dicha división se encontraba justo en la esquina… y Daisuke no pudo evitar palmearse la cabeza por dicha revelación.
Luego de otros minutos, al fin llegaron hasta donde era la habitación de Ukitake… que, de hecho, era una casa modesta… literalmente, era lo suficientemente grande como para que solo fuese una habitación para una persona, pero el lugar en donde estaba dicha cabaña era… idílico.
Esto era debido a que dicha casa estaba situada justo a un lado de un lago, un pequeño prado con algunos cuantos arboles decoraban aún más el lugar… parecía algo sacado de alguna de las casas de los clanes nobles… pero claro, en aquel lugar no había ningún árbol de Sakura para hacerle parecer uno… pero eso no quitaba la belleza del lugar.
- Jūshirō-san sí que sabe cómo hacer las cosas.
Un silbido de impresión salió de los labios de Daisuke, el cual no podía evitar maravillarse con lo que estaba viendo.
- ¡Taichō! ¡Traje a Daisuke-san como lo has pedido! – dijo Kiyone, cosa que hizo sacarle una vena en la frente a Sentarō.
- ¿Qué? ¡Eso no es cierto! ¡Fui yo quien lo encontró y lo trajo hasta aquí!
- ¡Claro que no!
- ¡Que sí!
- ¡Que no!
- ¡Que sí!
- ¡Que no!
Y así fue como aquel dúo comenzó si pelea diaria para quedar bien con su amado capitán… cosa que Daisuke ignoro olímpicamente para pasar sin más a la casa del capitán Ukitake.
Solo abrió la puerta tan rápido como la cerró, notando que poco y nada se escuchaba la pelea que ambos "tercer asiento" tenían actualmente, a lo que miró hacia el frente para ver a Ukitake sentado en frente de una mesa mientras estaba escribiendo y firmando distintas cartas.
- Ya he llegado, Jūshirō-san…
- Eh, ¿Daisuke-san? No note que estabas aquí con tanto papeleo…
Decía el peliblanco con una sonrisa nerviosa, para luego mirar al rubio repentinamente y empezar a asentirle rápidamente, a lo que Daisuke solo negó.
- No hay de qué preocuparse…
- Si, pero mejor hagamos esto rápido, todavía me queda mucho papeleo que hacer… - Decía Ukitake, para luego levantarse de su lugar y buscar en otra habitación algo que dejo un poco extrañado a Daisuke…
Una mochila de gran tamaño.
- Esto es…
- Tenía pensado solo darte una cosa… pero como no pude escoger, pues decidí darte todo.
- Bien, pero… ¿Qué es lo que hay aquí?
- Suponiendo que tienes esa misma naturaleza inquisitiva que Urahara-san… hay unas cuantas cosas que te gustaran… como varios dispositivos de video y audio, seguridad de alto rendimiento, y lo más importante, materiales de creación avanzados para accesorios contra espíritus y/o Hollows.
Daisuke se quedó prácticamente congelado ante todo lo que le había dado el capitán… realmente era demasiado conveniente para él que le diesen todo este tipo de cosas.
- ¿Cómo…?
- Hace poco me puse en contacto con Urahara-san… me contó que eras alguien avanzado en cuanto a esquipo tecnológicos se trataba, a lo que Kyōraku y yo decidimos darte esto como un pequeño recuerdo… para que olvides ese momento en el que tratamos de matar a todos tus amigos.
Ciertamente, aquello que acaba de decir Ukitake sonaría demasiado mal para cualquiera… pero el tono un poco apenado en que dijo las cosas y como se rascaba la nuca nerviosamente decía todo lo contrario, pero Daisuke igualmente lo tomo bien… porque esas palabras…
- Vaya, ¿Shunsui-san no pudo pensar en algo mejor que decir? Suena demasiado tétrico.
- Bueno, supongo que sabrás como es él…
Ambos solo empezaron a reírse en voz alta, para luego Daisuke tomar aquella gigantesca mochila, notando que pesaba menos de lo que parecía.
- Bien, si no te molesta, dejare esto en mi habitación en la mansión Shiba. Puede que termine revisando u utilizando todo esto mucho antes de que los use en mi casa.
- Entiendo tu entusiasmo, por lo cual no te seguiré deteniendo. Nos vemos en la fiesta, Daisuke-san.
Daisuke asintió ante lo dicho por el capitán, para luego empezar a caminar hacia la salida, abriendo la puerta y notando el mismo escenario anterior…
- ¡Que sí!
- ¡Que no!
- ¡Que sí!
- ¡Que no!
Ambos Shinigamis tenían las cabezas pegadas el uno del otro, y el rubio noto misteriosamente como rayos chocaban de entre sus miradas.
- ¿Todavía no han terminado?
- ¿Eh?
Dijeron al unísono ambos Shinigamis, para luego ver como Daisuke rodo los ojos a un lado, para luego seguir son su camino, a lo que Sentarō y Kiyone al fin se dieron cuenta de que todo ya había terminado.
- ¡No puede ser!
Luego de aquello, Daisuke finalmente regreso a la mansión Shiba, notando que extrañamente no se encontraba nadie en aquel sitio.
- Qué extraño… ¿Sera por el evento de esta noche?
Pensaba Daisuke en cualquier posibilidad que legaba a su mente, por lo que no le siguió dando más vueltas y decidió solamente ir hasta su habitación y proseguir con lo siguiente…
- Bien, ahora que tengo todo esto… nadie notara que me estoy llevando algunos experimentos y artilugios del doceavo escuadrón… aunque pensándolo mejor, Mayuri está completamente consciente de ello… así que estoy seguro que, si me descubren o no con esto, no habría ningún problema…
Pensó para sí mismo Daisuke, a lo cual, en un costado de la habitación, estaba perfectamente doblado el abrigo que le había dado Urahara, a lo que este empezó a sacar todos los dispositivos que encontró en el departamento de investigación y desarrollo para luego acomodarlos con mucho y sutil cuidado dentro de aquella mochila.
- Excelente… ahora ya me podré mover con total libertad con el abrigo sin tener que preocuparme por nada de eso de nuevo.
Decía Daisuke asintiendo a él mismo por lo dicho, todavía quedaba mucho tiempo para que la fiesta empezase, por lo que decidió dar un último paseo, pero no esta vez por el Seireitei… sino que se adentraría en otros lugares de la Sociedad De Almas.
Para ello, para pasar más desapercibido, ¿Qué mejor que la Reiteki-sō que le había dado Urahara?
Ya con dicho abrigo ya puesto y completamente listo para salir, Daisuke procedió a una última y corta aventura, por el momento, en la Sociedad De Almas.
- Bien… ¿Y ahora que debería hacer?
Se preguntó a si mismo Daisuke, quien ahora andaba de incognito por aquel lugar utilizando la invisibilidad y enmascarando su Reiatsu con dicho abrigo.
Daisuke estaba utilizando Shunpo para ir más rápido, saltando de techo en techo para acelerar más las cosas, utilizando lo más que podía su gran visión para encontrar algo novedoso en el lugar.
- ¿Por qué todo esto se siente tan… silencioso?
Daisuke por cada lugar que pasaba no podía ignorar el hecho de que todo estaba en total calma y tranquilidad… y para un lugar como la Sociedad De Almas, eso era un hecho algo alarmante…
Pasaban los minutos… las horas… y todavía no había nada interesante en aquel lugar… Por un momento, Daisuke iba a poner fin a su búsqueda… pero cierta niña de cabello rosa que andaba un poco nerviosa corriendo de un lugar a otro extraño al joven.
- ¿Yachiru?
Pensó Daisuke, para ver que su intuición era correcta.
Yachiru estaba corriendo de un lugar a otro, en busca de quien sabe qué cosa.
- ¿Tal vez debería ayudarla…? Bueno, no hay más que pueda hacer.
Se dijo a si mismo Daisuke, para finalmente aparecer justo en frente de dicha niña… de lo que se le olvido percatarse el rubio es que las habilidades de la capa todavía seguían activas.
Inevitablemente, Daisuke se dio cuenta de ello demasiado tarde, a lo que Yachiru termino por estamparse en la boca del estómago del rubio, haciéndolo retorcerse adolorido en el suelo.
- Mierda… esa niña tiene el cráneo de acero.
Maldecía mentalmente Daisuke, pero ahora Yachiru se estaba sobando la cabeza un poco adolorida por el golpe que se dio.
- ¡Aichi! ¿Y tú de dónde saliste?
Decía la niña, recobrando la postura al mismo tiempo que el rubio.
- Lo siento, Yachiru… se me olvido que no me podías ver…
- ¿Eh? ¡Dai-Dai!
Dijo ahora animada Yachiru, la cual solo se colocó enfrente del rubio, extendiéndole sus manos.
Cualquiera pensaría que la niña lo ayudaría a levantarse... pero eso no era exactamente lo que estaba haciendo…
- ¡Dulces!
- Que problemático…
Daisuke solo suspiro… para luego sacar una bolsa de dulces de aquel abrigo y dárselas a la niña, la cual solo se animó al ver que si se cumplió su capricho.
- ¡Yei!
Dijo animada la chica, la cual se dispuso a comer unos cuantos dulces para celebrar, mientras que Daisuke solo podía ver la actitud de la niña con una gota de sudor en su nuca.
- Bien… ¿Y qué es lo que estabas haciendo aquí, Yachiru?
- ¿Hm?
Pregunto Yachiru, quien solo seguía distraída completamente con aquellos dulces que Daisuke le había dado… cuando de repente, la pelirrosa se sobresaltó al recordar lo que estaba haciendo desde un principio.
- ¡Ken-chan!
- ¿Ken-chan? – Pensó por unos segundos Daisuke… hasta que luego recordó que Yachiru también le decía de aquella forma a Zaraki Kenpachi. - Ah, ¿Qué sucede con…?
- ¡No encuentro a Ken-chan!
Eso sí que era algo demasiado extraño… ya que ambos eran más que inseparables, el hecho de que Daisuke no haya visto a Kenpachi desde el principio se le había hecho algo extraño.
- Bueno… supongo que esto será algo inevitable… - Daisuke pensó tranquilamente, sabiendo que lo siguiente que tendría que hacer
- ¡Oye, Yachiru! ¿No quieres que…?
- ¡Kenny!
Dijo animada Yachiru, la cual salto sobre la espalda de Kenpachi, quien se acababa de percatar de la presencia de la chica.
- ¿Eh? ¿Yachiru? ¿En dónde te habías metido?
- ¡Me perdí buscando dulces para Ken-chan!
- Ah… ¿Y de dónde los sacaste?
- Me los dio Dai-Dai.
- ¿Daisuke? ¡¿En dónde está?! ¡Tengo muchas ganas de pelear contra ese mocoso de nuevo!
- ¡Dai-Dai esta…!
Yachiru solo se volteó para notar que dicho rubio ya no se encontraba en donde debió haber estado hace menos de un minuto.
- ¿Eh? ¿Y Dai-Dai?
Se preguntó la niña, para que luego Kenpachi solo chasqueara con la lengua.
- Qué más da. Mejor sigamos con lo que teníamos pendiente…
- ¡Hai!
Dijo Yachiru, para que luego se aferrase al hombro de Kenpachi y se fueran a cualquier dirección…
- Será mejor que me vaya de aquí… ya terminé por hoy.
Parado en el cielo, Daisuke solo suspiro tranquilamente… el hecho de que llevase el abrigo fue la mayor suerte que pudo haber tenido en aquel momento.
Este día solo quería encontrarse con cosas interesantes… no con peleas innecesarias.
- Si… mejor me voy.
Daisuke no quiso quedarse por un momento más, para ir directamente hacia la mansión Shiba.
Cuando llego al lugar, noto nuevamente la falta de gente… pero en vez de extrañarse por ello, solo tuvo que mirar que justo dentro del Seireitei, más precisamente, en el lugar en donde se encontraba la octava división, empezaron a explotar sin sentido alguno unos fuegos artificiales.
- ¿Con que ya están probando lo fuegos artificiales que prepararon Kūkaku y Ganju? Creo que es bueno que llegue hasta allá…
Daisuke por un momento se percató de algo muy importante… mirando el reloj que estaba clavado en una de las paredes de aquella habitación, el rubio solo pudo suspirar…
- Claro… si ya se me hizo tarde.
Daisuke dejando aquel detalle de lado, se quitó el abrigo y lo colocó encima de la mochila para luego dirigirse hacia el Seireitei.
No fue un camino para nada complicado… fue bastante más corto y sin interrupción alguna que hubiera generado algún retraso significativo para Daisuke.
Luego de aquel corto recorrido, Daisuke se encontró con una situación "normal".
Ichigo teniendo una casual discusión con Renji, Ganju e Ikkaku; por otro lado, estaba Orihime hablando animadamente con Isane, Rukia, Nanao, Rangiku… técnicamente, con la mayoría de las mujeres Shinigamis; más alejados estaba otro grupo conformado por Ishida, Chad, Tōshirō, Yumichika y Hanatarō colocando los últimos detalles del lugar.
- Es muy raro ver que se esmeren tanto en algo como esto…
Dijo Daisuke para sí mismo en voz baja, a lo que el rubio pudo sentir como una mano se posó en su hombre derecho, notando que no era de nadie más que Kyōraku.
- Bueno, hace mucho que no teníamos este tipo de celebraciones en la Sociedad De Almas… es normal que ellos se encuentren emocionados… no sé si los otros también lo estén…
Sabiendo que con "otros" se estaba refiriendo a los Ryokas, Daisuke solo asintió ante las palabras de Kyōraku.
- Creo que ellos también están emocionados… sobretodo Orihime-san… supongo que todos aquí todavía siguen agotados física y mentalmente por lo ocurrido de hacer ya dos semanas atrás.
Hablo tranquilamente Daisuke, a lo que Kyōraku solo empezó a caminar hasta una casa cercana al lugar de la fiesta, haciéndole un gesto a Daisuke de que lo siguiera.
- ¿Qué tal si mientras ellos terminas… nosotros empezamos?
Desde su kimono rosa, Kyōraku saco una bolsa repleta de varias botellas que Daisuke perfectamente reconoció, a lo que no perdió más tiempo y fue directo a aquella casa, notando que también se encontraba Ukitake… y Komamura.
- Jūshirō-san… - saludó el rubio al peliblanco, el cual solo respondió con un asentimiento. - Sajin-san, creo que esta es la primera vez que hablamos…
- Daisuke-san, es un honor para mí poder conocerte directamente…
Komamura se levantó del suelo, a lo que el rubio noto la gran diferencia de altura que había entre ambos, haciendo que este se preguntase varias cosas… como el hecho de que Komamura era un perro humanoide el cual pertenecía a un clan de lobos que poco pudo investigar el rubio.
Daisuke dejando aquello para otro momento, decidió extenderle su mano al hombre, para que Sajin imitase lo mismo, estrechándola con la del rubio en señal de un saludo más formal.
- Ahora que todos nos conocemos, podemos empezar…
Dijo Kyōraku, el cual se sentó a un lado de Ukitake en aquella pequeña mesa, a lo que Daisuke se sentó al lado de Kyōraku, y Komamura volvió a su sitio, entre Ukitake y Daisuke.
- ¿Y bien? ¿Con cuál empezamos…?
- Empezaremos con esta… - Decía Kyōraku, a lo cual saco una botella especial que Daisuke no sabía que existía. - es una especial proveniente de la casa Shiba.
- ¿Eh? ¿La casa Shiba tiene su propio Sake?
- Y no solo la casa Shiba, existen más bebidas como está en los diferentes clanes que existen en la Sociedad De Almas, pero claro, no todos tienen su bebida propia – Ukitake tomo la jarra para empezar a servirle a cada uno en esos pequeños platillos típicos en los cuales en antaño se servía el alcohol y demás bebidas.
- Ya veo…
- Como sea, será mejor que no perdamos más tiempo. – dijo tan animado como podía estarlo Kyōraku, para luego levantar su bebida, acto que todos imitaron al instante.
- ¡Salud!
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
- Y con eso, ya todo está listo para empezar, Sado-kun.
Hablo Ishida dando un gran suspiro… realmente le había costado demasiado trabajo dirigir al resto de Shinigamis para que todo saliese según lo estipulado… bueno, si no fuese por Orihime, realmente este no se encontraría en aquel lugar.
- ¿Entonces ya podemos empezar?
Chad comentaba como normalmente lo diría, a lo que Ishida solo asintió con la cabeza, para luego el moreno ir a notificarle a las encargadas del evento: Orihime y Rukia.
No se tomó demasiado tiempo para que empezaran a llegar más gente al lugar, desde capitanes hasta tenientes, siendo los únicos que faltaban los capitanes del primer, undécimo y duodécimo escuadrón, como también los tenientes del primer, quinto, undécimo y duodécimo escuadrón.
- La fiesta está mucho más animada de lo que se esperaba.
Decía Rukia, quien no había estado en una fiesta como tal desde que fue al mundo humano… claro, si esa reunión en aquel bar cuenta como una fiesta. El caso está en que Rukia desconocía por completo este tipo de cosas… después de todo, ella estuvo siempre enfocada primero en sobrevivir en el Rukongai, luego en salir viva de la academia Shinigami, y, por último, pero no menos importante, tratar de hacer enorgullecer el nombre de su clan.
- Esto es lo que siempre se espera de una fiesta, Kuchiki-san. – empezó a hablar Ishida, el cual se estaba acercando a Rukia y al resto de mujeres que estaban con ella.
- Eso es cierto, Ishida-kun. Normalmente así es como están ambientadas las fiestas… aunque… - Dejando el tema de Rukia a un lado, Orihime se había dado cuenta de un pequeño y sutil detalle… - ¿No creen que faltan personas?
- ¿Eh?
Se preguntó Ishida, quien ahora viendo a las personas del lugar… los que más deberían resaltar eran los capitanes, tenientes y Ryokas… pero…
- ¡Es hora de prender esta fiesta en lo alto!
Hablo/Gritó Daisuke desde lo alto de una de las casas en donde Ganju había puesto los fuegos artificiales.
- ¡Oye, idiota! ¡¿Qué demonios haces con mis fuegos artificiales?!
Ganju miraba como Daisuke tenía el activador para explotar susodichos fuegos artificiales, cosa que sorprendió a más de uno por lo que estaba haciendo… cambio la dirección de arriba… hacía en diagonal descendente, para ser más precisos, les estaba apuntando a todos los invitados.
- ¡¿Qué demonios es lo que haces, Daisuke-san?!
Ishida grito desde donde se encontraba, a lo que ya varios de los presentes estaban a punto de actuar… cuando de repente, el joven Quincy y el Shinigami Sustituto empezaron a sudar a mares… el hecho de que hayan notado que Daisuke tenía les mejillas sonrojadas les hizo saber que lo peor que podría pasar sucedió…
- ¡Yodo el mundo apártese!
Gritaron desesperadamente Ichigo e Ishida, para que varias personas se intrigasen por ello.
- ¡Daisuke está ebrio!
Personas como Chad y Orihime se alarmaron al escuchar aquello… esto debido a que ya vieron de lo que podía ser capaz el rubio en ese estado… el hecho de que Daisuke e Isshin dejaran a Ichigo pegado de la pared como si fuese una especie de saco de boxeo solo le hizo sudar frio por recordarlo… el simple hecho de que nadie pudo con el mientras hacia sus locuras fue lo que más les pego.
Sin darse cuenta, Daisuke ya había presionado el botón con el cual se activaban los fuegos artificiales… y antes de que alguien pudiera haberse quitado del camino…
- ¡Sorpresa!
Confeti… confeti fue lo que salió de aquel lugar en vez de la pirotecnia que volvería carne asada a los presentes…
Un silencio abrumador se formó en aquel lugar, para luego ser roto por las fuertes carcajadas que Daisuke estaba dando.
- ¡¿En serio se lo creyeron?! ¡Qué bien que grabe esto!
Muchos estaban más que sonrojados, ya sea de vergüenza por lo broma que les hizo Daisuke o por estar más que molestos por lo que era capaz de hacer el rubio.
- ¡Dai-su-ke!
Roja como un tomate por la furia que estaba dentro de ella… Kuchiki Rukia fue la única persona la cual había hecho historia…
Rápidamente llego hasta donde se encontraba el rubio… para luego encajarle un fuerte golpe en su cara, mandándolo a volar a quien sabe dónde.
- ¡No me arrepiento de nada!
Las palabras del rubio cada vez se alejaban más y más, hasta el punto en que probablemente se encontraba a las afueras del Rukongai.
- Me alegro de que tu hermana terminase con el trabajo rápido, Kuchiki-Taichō.
Suì-Fēng, la cual se encontraba junto con el resto de capitanes presentes, hablo para decirle a Byakuya aquello, a lo cual, este no hizo gesto alguno.
A un lado de todos aquellos capitanes… Kyōraku estaba tachado por ellos mismos por el hecho de que él era quien había provocado todo aquello, claro que también Ukitake y Komamura tenían algo de culpa… pero el simple hecho de que este se haya distraído, llevando la bebida más alcohólica creada en la Sociedad De Almas, y el hecho de que Daisuke se tomó toda esa botella él solo…
En otras palabras, todos los capitanes, salvo Ukitake y Komamura, quienes trataban de apaciguar la situación, le estaban echando la culpa al pobre hombre del kimono rosa.
- Aun así, me sorprende que todavía siguiera consciente luego de tomar toda esa botella.
Agrego la misma Suì-Fēng, quien en su tiempo como teniente de la segunda división al mando de Yoruichi, esta mujer le había hecho una broma, en la cual la actual capitana se tomó dicha botella… el simple hecho de que se desmayó con el olor ya decía mucho.
- Kyōraku-Taichō, ¿Sería tan amable de buscar a Daisuke-san?
Decía Unohana con esa amable sonrisa… claramente, esto era completamente opuesto al aura de muerte que actuablemente estaba irradiando su Reiatsu, cosa que hizo temblar a más de uno en aquel lugar.
- S-sí, inmediatamente, Unohana-Taichō.
Decía nervioso el hombre, el cual desapareció al instante para ir en busca del rubio perdido.
- Yo… mejor les explicare la situación a los demás… creo que la necesitaran.
Tratando de ayudar un poco a su amigo, Ukitake voluntariamente explico lo sucedido a los demás presentes en el lugar a lo que entendiendo lo gravedad por la autodenominada por muchos de los Shinigamis "Botella De La Muerte", simplemente dejaron pasar lo sucedido en esa ocasión…
Y de esta forma, Daisuke se perdió el reto de la noche, perdido en algún lugar a las afueras de Rukongai… y Kyōraku… este no volvió a su división hasta el día siguiente con un rubio que inexplicablemente en perfecto estado.
Y así, es como da fin a estos largos días de los Ryokas en la Sociedad De Almas, cada uno de ellos sabiendo que ahora se avecinaba una guerra sin precedentes, la cual forzadamente nuestros protagonistas estaban implicados desde el inicio. Con esto en mente, ellos dejaran todo de ellos para esforzarse en dar todo de si aumentado sus habilidades y perfeccionarlas con un fin común… derrotar a Aizen… todo esto, sin saber que esto solo era…
El principio del Apocalipsis…
WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
Fin Del Capítulo.
