El Frío Cielo Sin Luna

Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.

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Capítulo 17: Malos Presagios…

- Bien… ¿En dónde me dijo Daisuke que quedaba su casa?

En las tranquilas calles de la ciudad Karakura, un niño de tal vez más de diez años de edad estaba caminando tranquilamente por la ciudad en busca de la casa de su amigo…

El chico llevaba consigo un bolso en el cual llevaba un sin número de cosas… sea que eso fuese lo que le llamaba la atención a las personas de aquel chico, lo que más resaltaba de este era su desordenado cabello anaranjado…

- ¡Oye, Ichigo!

El ahora identificado como Ichigo volteo a mirar a la persona que lo había llamado… no era otra que su antigua compañera de artes marciales…

- ¿Tatsuki? ¿Qué haces aquí?

Dijo Ichigo un poco curioso de saber la razón de que la chica estaba precisamente en ese lugar… pero ella no pudo decir una palabra cuando otra persona le interrumpió.

- ¡Tatsuki-san! ¡No vayas tan rápido!

De un momento a otro, una pequeña chica de cabello naranja llego hasta donde se encontraban los dos niños charlando, a lo que a la recién llegada se le notaba algo agitada por las grandes bocanadas de aire que tomaba constantemente.

- ¿Eh? ¿Por qué tardaste tanto, Orihime?

- ¡Eres demasiado rápida, Tatsuki-san! ¡Aun cuando te dije que me esperaras, igual seguiste!

Decía la mujer con los brazos cruzados haciendo un puchero en desaprobación hacia Tatsuki, la cual apenada solo se rasco nerviosamente su nuca.

- Mi culpa…

- ¿Eh? ¿Él es tu amigo, Tatsuki-san? - Pregunto Orihime, ahora captando la presencia del chico pelinaranja… hasta que se dio cuenta de ese detalle. - ¡También tiene el mismo color de cabello que yo!

- Kurosaki Ichigo.

Dijo el chico, el cual se presentó educadamente a la chica, la cual por un momento no pudo evitar sonrojarse por quien sabe qué cosa…

- Orihime… Inoue Orihime…

Decía nerviosa la chica, a lo cual Ichigo extrañado de aquello, solo decidió asentir ante la presentación de la chica.

- ¿A dónde estabas yendo, Ichigo?

- ¿Yo? Solo iba a la casa de Daisuke… tenemos un proyecto en equipo que debemos terminar…

Aquello sorprendió un poco a ambas personas, las cuales conocían al rubio que menciono el pelinaranja, y lo más extraño era que aquel rubio estuviese estudiando en la misma primaria que Ichigo.

- No sabía que Daisuke estaba en tu escuela… - decía un poco pensativa Tatsuki… ahora notando como el pelinaranja estaba haciendo algo de esfuerzo en llevar aquel bolso. – Oye, ¿Estás seguro de que puedes solo con eso?

- ¿Este bolso? Si eso no es na…

Para infortunio del joven Kurosaki, este se cayó al suelo estrepitosamente, a lo cual solo les saco una gota de sudor nervioso a las chocas presentes…

Luego de un rato, se podía ver a pelinaranja siendo ayudado por Tatsuki llevando una parte de los materiales que se encontraban en el bolso mientras que Orihime solo observaba nerviosa.

- Te dije que podía solo con esto…

- Y convenientemente te caíste al suelo cuando lo dijiste, así que repítelo hasta que te lo creas, Ichigo.

Respondió tajantemente Tatsuki, haciendo que Ichigo frunciera su ceño.

- Eh… ¿Dónde queda la casa de Daisuke-san?

Preguntó Orihime, a lo que los dos presentes solo voltearon a verla por diferentes motivos.

- Es cierto… tengo la dirección de la casa de Daisuke… pero no sé en dónde queda. – decía apenado Ichigo, el cual solo rio nerviosamente por ese mismo hecho.

- Hasta donde tengo entendido… Daisuke vive unas cuantas calles más adelante…

Respondió un poco dudosa Tatsuki, a lo que una cara llena de confusión por parte de Orihime e Ichigo hizo que la chica los mirase un poco raro.

- ¿Qué?

- ¿Y tú como sabes eso?

Dijeron ambos al unísono, a lo que Tatsuki se dio cuenta de lo que acababa de decir… a lo cual solo se colocó algo nerviosa, por ende.

- ¡E-eso que interesa ahora! Solo cállate si es que quieres que te ayude.

Dijo Tatsuki, quien solo se adelantó un poco para no tener encima de si las miradas de los dos pelinaranjas.

- Pero si nunca le pedí su ayuda…

Fue el pensamiento de Ichigo, el cual ahora no pudo evitar ponerse nervioso ante la actitud de la artista marcial…

Luego de un rato de una silenciosa e incómoda caminata, el trío encontró la casa en la que vivía el rubio… pero una sensación más que extraña recorrió los cuerpos de los niños al ver, haciendo que se estremecieran en el proceso.

- Y… ¿E-eso que fue? – pensó Orihime en voz alta tartamudeando un poco, a lo que Ichigo y Tatsuki tuvieron un mal presentimiento… ya que, por lo visto, no fueron los únicos en tener aquella terrible sensación.

- ¿Por qué la puerta está abierta?

Pregunto Tatsuki, ahora empeorando el estado de cada uno de os niños... a lo cual, Ichigo abrió abruptamente la puerta de aquella casa… mirando la peor escena que pudo haber visto en su vida.

- ¿Ustedes que hacen aquí?

Fue la fría pregunta de Daisuke… el cual estaba parado en medio de la casa… con una escopeta apuntándole directamente a su cabeza…

- ¿Da… Daisuke? ¡¿Tu qué crees que estás haciendo?!

- No es obvio, Kurosaki Ichigo… pienso Trascender a la otra vida….

- ¡No!

Fue el grito repentino de Ichigo, el cual ahora se encontraba sobresaltado… en su habitación…

- ¿Qué?

Fue la dudosa pregunta del pelinaranja, el cual noto que todo aquello fue solo un sueño… o mejor dicho… un recuerdo que este quería olvidar…

- ¡Ichi-nii/Nii-san!

Sonó la preocupada voz de las hermanas menores de Ichigo, Yuzu y Karin, las cuales se preocuparon al escuchar el grito del pelinaranja.

- ¿Qué pasa? – Pregunto el confundido Ichigo, el cual solo veía las miradas llenas de preocupación de sus queridas hermanas.

- ¿Cómo que "qué pasa"? Acabas de gritar tanto que las despertaste, Ichigo.

Dijo la otra persona que acababa de entrar a la habitación… Isshin, el cual también estaba igual de preocupado que las dos jóvenes.

- Entonces eso hice… - Se dijo a sí mismo el pelinaranja, el cual solo miro pensativo hacia otro lado. - Lamento preocuparlos, no pasó nada… solo un mal sueño. - Dijo Ichigo tratando de calmar a las dos chicas, quienes solo pudieron asentir… pero su preocupación solo seguía ahí. – Creo que voy a salir un momento… No me esperen.

Dijo rápidamente Ichigo, el cual solo salió de la habitación tranquilamente, pasando a un lado de sus familiares, a lo que estos solo se sorprendieron por un solo detalle… Ichigo parecía triste…

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- ¿Por qué demonios siento que alguien está pensando en mí?

Se preguntó a sí mismo Daisuke, el cual se sintió un poco extraño en ese preciso momento… actualmente seguía entrenando en su propio campo de entrenamiento, por lo cual, solo pudo pensar que eso fue producto del estrés al cual se estaba sometiendo su cuerpo.

- No se desconcentre, mi señor.

Dijeron dos voces al mismo tiempo, a lo que Daisuke volvió a recapacitar en sí y volver a lo que estaba haciendo en ese momento…

- Tienen razón… pero bien, ¿Qué es lo que me querían explicar?

- Son es una cosa que tienes que tener en cuenta cuando te tengamos que dar el nombre de tu Bankai…

Dijo el hombre de cabello blanco de voz profunda, a lo cual Daisuke solo pudo alzar una ceja por ello.

- Como bien sabes… la pronunciación de la Zanpaku-tō también es un limitante que muestra el poder de dicha arma… como el Shikai que muestras ahora mismo, es solo la pronunciación incompleta de mi nombre…

Empezó a explicar su contraparte, el pelinegro de voz distorsionada, a lo que Daisuke asintió confundido… confundido porque le estaban explicando algo que ya sabía.

- Lo mismo puede ocurrir con un Bankai… si se pronuncia de mala manera o de forma incompleta su nombre, entonces limitará su verdadero poder… pero en tu caso… eso es algo que no puede ocurrir…

Daisuke ahora si entendió a donde querían llegar con la charla… a lo cual, solo decidió que Hitsujikai prosiguiera con su monólogo.

- Si yo lo llegase a pronunciar mal o de forma incompleta… simplemente no sería considerado mi Bankai…

- Realmente… eso no es lo que sucedería, mi señor…

Respondió el hombre de la voz profunda, a lo que Daisuke alzo una ceja al no haber comprendido al primer intento lo que le intentaban decir.

- ¿Entonces…?

- Lo que sucedería… es que simplemente, ya no podrás obtener tu Bankai.

Dijo serio el de la voz distorsionada, sorprendiendo a Daisuke en gran manera, notando que aquello era mucho más serio de lo que pensaba.

- Vaya… esto sí que es algo nuevo…

- Sabemos que uno de tus planes era mantener oculto tu Bankai… y sabemos que estabas pensando hacer exactamente lo mismo que con el Shikai… pero aquí no es posible hacer eso, o si no…

- Suicidio del alma… la misma consecuencia que posee aquella Tenshintai de Kisuke-san…

Dijo serio Daisuke completando las palabras del pelinegro, a lo cual los dos presentes asintieron completamente de acuerdo con la respuesta.

- Exactamente, mi señor… Aunque con el objeto creado por Urahara Kisuke, se debe a que, si no se embulle una cantidad exacta de Reiryoku en el objeto, este drenara toda la energía del usuario… pero dejando de lado eso, ese es de lo que menos hay que preocuparse ahora…

Dijo el peliblanco, cosa que llamo la atención del rubio rápidamente.

- ¿Eso es lo de menos? Entonces, ¿Qué es lo más importante ahora?

- Para poder alcanzar tu Bankai… primero tienes que perfeccionar tu Shikai.

Dijeron ambos al unísono, cosa que volvió a extrañar al rubio, el cual volvía a poner a funcionar su cerebro tanto como podía para encontrar una respuesta.

- ¿Perfeccionar mi Shikai? – Repitió un poco perplejo Daisuke, para luego colocar su mirada en el peliblanco.

- Sabemos en estas pensando… pero para eso, pregúntate esto: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de tu espada? Puede congelar y calentar tanto como quiera, pero, ¿Sabes por qué sucede?

Daisuke se quedó pensativo por un momento… analizando cada pequeña frase que dijeron ambos hombres… pero por más que pensaba, Daisuke no podía encontrar una respuesta… y eso lo estaba frustrando.

- Exacto. Todavía no lo sabes porque nunca fuiste forzado a luchar con todo. Zaraki Kenpachi pudo haberlo hecho, pero decidiste inconscientemente que sería una batalla a puro Zanjutsu, dejando completamente de lado la capacidad real de lo que somos capaces…

Daisuke se quedó bastante pensativo ante ello… total, todo lo que había dicho el peliblanco y el pelinegro era totalmente cierto.

Todavía no se había visto forzado a dar a relucir su verdadera naturaleza.

Puede que haya habido una oportunidad cuando lucho contra Tōsen e Ichimaru, pero aquello solo se vio frustrado por los propios planes de Aizen.

Su pelea contra Yamamoto ni siquiera utilizo el verdadero poder de su Shikai, pero, aun así, solo logro hacerle una marca de por vida al capitán comandante… pero ni siquiera llego a ser del todo letal.

Daisuke a este punto, ya estaba mirando al nada, tratando de pensar en absolutamente todo lo que sucedió.

Sin darse cuenta, este ya se encontraba empuñando su arma con su mano derecha… por alguna razón, no quería soltarla…

- Tienen razón. – Luego de aquel momento de meditación, Daisuke pensó y llego a una conclusión algo bizarra. - Buscaré perfeccionar mi Shikai… pero ahora, será mejor ir con Ichigo… creo que ya va siendo hora de que él tome una decisión…

Ambos hombres desaparecieron del lugar sin más, a lo que Daisuke se fue de aquel lugar, ya que todavía tenía algo más que hacer en ese momento… no sin antes ir hasta su casa para buscar una cosa en específico… algo le decía que debía hacerlo…

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- Yoruichi-sama… No debería hacer este tipo de cosas…

- ¿Qué pasa, Suì-Fēng? Tienes que aprender a aprovecharte de lo que te rodea…

En algún lugar de la ciudad Karakura, ambas mujeres estaban yendo de un lugar a otro sin ningún tipo de razón… bueno, ese sería el caso de Yoruichi, la cual estaba en su forma felina bebiendo un poco de leche que una mujer le dejo ahí, mientras que Suì-Fēng solo podía avergonzarse por la actitud tan despreocupada de la mujer… acababan de terminar con una amenaza… ¿Y ella solo estaba tranquila como si nada hubiera pasado?

- Vaya… eso estuvo bueno, ya con eso es suficiente por ahora.

- ¿Por… ahora?

Se preguntó a si mismo Suì-Fēng, la cual no pudo pensar ya que Yoruichi salto rápidamente hacia un tejado y perdiéndose de la vista de la capitana.

- ¡Yoruichi-sama!

Gritó Suì-Fēng, la cual en una velocidad de vértigo llegó hasta colocarse a un lado de la mujer gato… pero el rostro de este tenía sorpresa clara en su expresión, lo cual intrigo un poco a la capitana.

- No esperaba verte por aquí a estas horas… Daisuke.

Aquellas palabras tomaron por sorpresa a Suì-Fēng, la cual ahora pudo sentir el Reiatsu del famoso rubio… ahora este estando justo en frente de ambas.

En el momento en que ambas notaron bien la cara de joven rubio… no podían evitar tener la misma seriedad que este, pocas veces solo hablaba con la gente de forma jovial… claro, hay excepciones como el capitán Kyōraku y Ukitake, con lo cual es su relación es bastante buena como para ser un simple humano… aunque cierta seriedad tanto a Suì-Fēng como a Yoruichi le recordaron al sombrerero en aquellos tiempos… según los pensamientos de la actual capitana de la segunda división, era mejor que no llegase a convertirse en un nuevo Urahara… ya tenía suficiente con soportar a uno, ¿Pero dos?

- Lamento la intromisión, Yoruichi-san, Suì-Fēng-san… pero solo es una trivial pregunta que espero que…

- Basta de formalidades, creo que sabes cómo odio ese tipo de cosas… - Decía burlonamente Yoruichi, a quien se le podría apreciar aquella sonrisa… esto debido a que repentinamente volvió a su forma humana, haciendo que el rubio solo entrecerrase sus ojos con fastidio y mirase hacia otro lado mientras que Suì-Fēng… bueno, no pudo evitar sonrojarse.

- Maldición… realmente eres un tipo duro, ni si quiera Ichigo es tan serio como tú, ¿Sabes?

Se quejó la morena, la cual solo pudo suspirar ante la falta de atención del rubio, mientras que el joven seguía mirando hacia otro lugar, esperando a que Yoruichi hiciera algo… o probablemente terminarían hablando en la misma posición en la que se encontraban.

- Como sea… Supongo que Kisuke-san ya te habrá contado de lo sucedido hace poco…

- Si, Kisuke ya me dijo todo… aunque ya lo estoy empezando a olvidar…

Ahora que Yoruichi dijo aquello, Daisuke se puso a pensar en las consecuencias de los hechos de Shinenju y eso… y todavía recordaba perfectamente lo que pasó… solo pensó que aquello era porque tenía muchos más recuerdos guardados en su mente sobre los acontecimientos y tardaría un tiempo en desaparecer.

- Bien… como es sabido, me tendieron una trampa que constaba de dos formas, dejarme atrapado en el Dangai, y si fallaba, perderme en la Sociedad De Almas… y en mi trayecto de ida al Seireitei… encontré algo que creo que está relacionado contigo… siendo más específicos, con tu clan…

Actualmente Yoruichi estaba impactada de escuchar esas palabras… y solo esperaba que aquello no tenga que ver lo que estaba en su cabeza.

- ¿Qué encontraste?

Dijo seriamente la mujer, la cual ya tenía su uniforme puesto, a lo cual sorprendió tanto a Daisuke como a Suì-Fēng, quienes pocas veces veían así de seria a la mujer en un tema tan trivial como ese.

- Una especie de ruinas… en la cual, destacaba el escudo de la familia Shihōin… una luna creciente rodeado de demás decoraciones…

- Con que ruinas…

Dijo para sí misma la mujer, quien tardo unos cuantos segundos en procesar lo dicho por el rubio… solo para terminar con un simple suspiro que Daisuke entendió a la perfección.

- No tengo ni la menor idea de que pueden ser esas ruinas… supongo que las investigare en otro momento.

Dijo jovialmente Yoruichi, a lo que Daisuke solo sintió ante ello.

- Bien, no importa, lo era una simple trivialidad… hasta pronto.

Se despidió Daisuke en un simple parpadeo, dejando completamente solas a las dos mujeres… pero Suì-Fēng tenía una cara de completa confusión.

- ¿Yoruichi-sama?

- ¿Qué sucede, Suì-Fēng?

- ¿Por qué no le dijo a Daisuke-san que eso era un…?

- No tiene sentido, existe una razón por la que ese templo ahora sean ruinas… y nadie debe conocerlo.

Dijo seria Yoruichi caminando en dirección contraria a donde se fue Daisuke, dejando más que curiosa a Suì-Fēng… pero esta solo decidió darle importancia en otro momento, ahora solo iba a seguir a la mujer gato hasta que sus deberes en el mundo humano terminen…

- Con que era un templo de su clan… y sea cual sea la razón, no me la puede decir… pero la reacción de Suì-Fēng-san me dijo todo lo contrario…

Eso es lo que estaba pensando Daisuke, el cual estaba parado en el cielo y también llevaba puesto aquel abrigo que le obsequió Urahara hace un tiempo…

- A partir de ahora, tengo que confiar más en mi sofocante paranoia… realmente, eso es lo que me ha ayudado a saber que ellos esconden algo que o quieren que yo sepa… o por mi bien… o por el suyo.

Daisuke ya no tenía nada que hacer en ese lugar, por lo cual, directamente se fue hasta su casa… pero tuvo que detenerse cuando de camino sintió el Reiatsu de Ichigo, el cual ahora se encontraba a altas horas de la madrugada sentado en la orilla del río, mirando prácticamente a nada en específico…

- ¿Y ahora que le sucede?

Daisuke primero decidió dejar en su casa el abrigo y luego ir con Ichigo… a veces era algo molesto que ahora Ichigo se la pasase cada vez más deprimente que antes… y no era momento para algo como eso.

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- ¿Por qué demonios sigo pensando en eso? Ya Daisuke no es el mismo… y han pasado varios años de que eso sucedió…

Ichigo estaba mirando aquel lugar en el río… todavía no se le podía ir de la cabeza aquellos acontecimientos, pero dándose una fuerte bofetada a sí mismo decidió dejar de pensar en eso.

- ¿Peleando contigo mismo? Eso es algo muy inusual si hablamos de ti…

Ichigo se volteó para ver a la persona que le había hablado… ese era nadie más que Daisuke, el cual solo lo saludo y se colocó al lado del pelinaranja.

- Daisuke… yo…

- Sabes que no es necesario que lo digas… lo de hoy no es culpa tuya, ni de nadie. Solo son cosas que…

- ¡No me estaba refiriendo a eso! – dijo en voz Ichigo, a lo que Daisuke calló por un momento para que el joven Kurosaki continuase hablando. – Es que… hoy volví a recordar… ese día…

- No fuiste el único que recordó ese día, Ichigo…

Ichigo se sorprendió en sobre manera por la respuesta de Daisuke, el cual solo estaba mirando tranquilamente el río que tenía en frente suyo.

- Entonces solo estaba así por eso… Maldición, Ichigo… a veces no entiendo por qué sigues pensando como un niño de diez años…

Con aquel pensamiento en su cabeza, Daisuke no pudo evitar suspirar pesadamente… esto todavía era algo que el rubio no entendía… y tampoco era algo que le interesase entender.

- Sabes que eso ya es solo pasado… y no hay necesidad de recordar algo como eso…

- Pero lo que sucedió hoy…

- Ya te lo había dicho antes, ¿No? Eso más nunca tendría que ser recordado… sin ninguna excepción.

Dijo el rubio, tratando de sonar lo más reconfortante posible, a lo que Ichigo solo se quedó en silencio por un momento para luego dar una ligera sonrisa antes de asentir.

- Tienes razón… no sé porque me volví a preocupar por algo sin sentido…

Daisuke e Ichigo se quedaron en silencio por un momento, simplemente mirando aquel río bajo la luz de la luna nueva que se alzaba en el cielo de la ciudad.

- ¿Ya pensaste en la propuesta de los Vizard?

- Bueno… no del todo… con lo que sucedió hoy… creo que debería de aceptarlo…

- Bueno… si eso es lo que quieres, entonces, por mí, está bien.

Dijo despreocupadamente Daisuke, a lo que Ichigo se quedó un poco pensativo ante su respuesta.

- ¿Y tú?

- ¿Yo que?

- Dijiste que ellos no tenían absolutamente nada que te interesase… pero también dijiste que te gustaría conocerlos… ¿No es algo contradictorio?

Por un breve instante, Daisuke se rio para sí mismo, claro que esto fue notado por el pelinaranja, el cual aumentaba su curiosidad por la respuesta de Daisuke.

- Y yo que pensaba que nunca utilizarías la cabeza… ¿De verdad eres Ichigo?

- Ya habla de una vez – dijo Ichigo con el ceño fruncido con algo de fastidio, a lo que Daisuke solamente meneo su mano derecha de un lado a otro con un poco de diversión.

- Ya, ya, lo siento… pero volviendo al tema… técnicamente, no estoy interesado en lo que me ofrecieron… pero estoy seguro de que una mejor oferta puede que cambie mi opinión.

Ichigo realmente había visto venir algo como eso… conocía muy bien al rubio como para esperar una respuesta como esa.

- Sea como sea… tu eres el que tiene el verdadero problema, Ichigo… si realmente sigues dudando tanto de ello…

- ¿A qué te refieres?

- Ichigo… tal vez no lo has notado, pero incluso ahora cuando utilizaste tu Bankai… no se sentía igual que en la Sociedad De Almas… era mucho más pesado y deprimente el Reiatsu que ejercías… como si estuvieras lleno de dudas… como si estuvieras restringiéndote a ti mismo de tu propio poder…

El joven Kurosaki no pudo evitar la sorpresa ante las palabras de Daisuke… a lo cual, Ichigo quería responder que aquello solo era una brutal mentira… pero las palabras se detenían en el preciso momento en que llegaban a su boca… nunca lograban salir…

- Tu sabes perfectamente que estoy diciendo la verdad… de todas maneras, todavía hay tiempo para que piense en ello, después de todo, esta semana no hay clases.

Aquello último, Daisuke parecía un poco divertido a decir aquello, en un intento de menguar el ambiente tenso que se formó con la declaración del mismo, lo cual funciono, mirando el eterno ceño fruncido de Ichigo…

- Si, si, como sea…

- ¡Qué bueno que lo entiendas! Entonces ya no tengo nada más que hacer aquí… - Daisuke se paró de su lugar, ya listo para finalmente irse. – Ah, por cierto, diles a Isshin-san, Yuzu-chan y Karin-chan que pronto los visitare.

Con aquello último, el rubio decidió irse a paso lento del lugar, siendo visto fijamente por el pelinaranja, el cual todavía seguía en la misma posición.

- Si… supongo que si…

En cambio, Ichigo ahora mostró nuevamente su mirada pensativa… ya no por el hecho de recordar al rubio del pasado, sino por haberle recordado su mayor problema…

- Cada vez… se acerca mucho más que antes.

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En un lugar casi completamente oscuro, se encontraba un hombre, del cual se destacaba más que nada su visible apariencia… Unas vestiduras muy similares a la de los Shinigamis… solo que, con los colores invertidos, con un Hakama blanco. Además, su bata tenía mangas largas y amplias con las que ocultaba sus manos y llevaba un cinturón de color verde.

- ¿Ya todo está listo, Aizen-Taichō?

Dijo aquel hombre, al cual ahora se le destacaba su cabello plateado, sus ojos entrecerrados y aquella sonrisa zorruna… este hombre era nadie menos que Ichimaru Gin, excapitán de la tercera división, ahora traidor de la Sociedad De Almas.

Justo cuando Gin dijo aquello, apareció el hombre que logro engañar a toda la Sociedad De Almas por más de cien años o más… Aizen Sōsuke. El hombre ya había mostrado su verdadera cara, a lo cual era evidente que ya no llevaría la misma apariencia de antes, ahora llevaba puesto unas largas y elegantes vestiduras de color blanco y bordes negros, a lo que añade un grueso cinturón de tela purpura… en todo caso, vendría siendo una versión alterada del uniforme estándar de los Shinigamis… salvo que la parte superior no era igual ni en colores ni en diseño.

- En efecto… El cuarto y el décimo "Espada" irán al mundo humano en cuanto se haga de día…

Dijo Aizen, teniendo consigo aquel todo totalmente lleno de superioridad absoluta… al parecer, estaba más que seguro de que todo estaba marchando tal cual lo había planeado… no como en la Sociedad De Almas con demás imprevistos… ahora todo iba según lo que esperaba.

- Tal vez Yammy cause más problemas de lo planeado, pero estoy seguro que Ulquiorra se hará cargo de él perfectamente. - Dijo divertido Gin, recordando lo explosivo que podrías ser aquel Hollow… realmente era un problemático por encima de todo. – A todo esto… ¿Szayelaporro te informo de lo que sucedió sombre el Kyōgoku?

- Realmente fue algo inesperado… de hecho, ese fue el primer movimiento que ellos han hecho… plantando dudas sobre su objetivo... – dijo Aizen, importándole menos lo que sucedió… después de todo, ese resultado es el que este había anticipado. - Podría ser que nuestros caminos interfieran en algún punto, pero ahora, soy yo quien está en la cima.

Luego de ello, Aizen se dirigió hasta otra habitación cercana, y luego subir unas escaleras para proseguir con su camino.

- Vamos, Gin.

- Hai, Aizen-Taichō.

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Al día siguiente, luego de los eventos anteriores, ahora nos enfocamos en dos personas que estaban caminando aparentemente tranquilos por la ciudad… un joven de piel morena que no aparentaba tener menos de veinte años y una mujer de cabello naranja…

- ¿Estás segura que quieres hacer esto? – Comentó el moreno, ahora resultando que evidentemente era Chad, el cual le pregunto aquello a la mujer, Orihime.

- Bueno… puede que este mal… pero Daisuke-san y Kurosaki-kun no tiene que hacer todo ellos solos.

Fue la respuesta de Orihime, tratando de convencerse a sí misma de que lo que estaba haciendo era bueno… podría ser que estaba preocupada por sus dos amigos, eso era cierto… pero sabía que ellos tenían todo controlado… pero el hecho de que lo mantuviesen oculto no ayudaba del todo… y claro, una recomendación por parte de Uryū fue todo lo que necesitaba.

Chad, por otro lado, había pensado no entrometerse justo en el momento en que Daisuke le dijo específicamente que no había por que hacerlo, pero claro, la curiosidad de un hombre no era algo que pudiera desaparecer fácilmente.

Al fin y al cabo, ambos jóvenes ya se habían dispuesto a darle cara a ni más ni menos que al líder de aquella asociación llamada Vizard, aunque esto era algo más que desconocido para ese par.

Pero como si fuera por obra del mismo destino… ahí se encontraba la persona que estaban buscando, pero lo raro de todo ello era que no estaba solo, sino que estaba… ¿Discutiendo con una niña?

- ¡¿Por qué demonios debí venir contigo?!

- ¡¿Cómo que por qué?! ¡A ti te tocaba comprar la revista de Lisa!

- ¡¿Y cómo se supone que lo haga?! ¡Esos idiotas siguen pensando que estoy en primaria! ¡Maldito imbécil!

- ¡Cállate ya, mocosa de mierda!

Sin importar cuanta atención estaban llamando aquel par, solo seguían sin ninguna preocupación con aquella acalorada discusión, a lo cual, Orihime y Chad no pudieron evitar dejar ver una enorme gota de sudor en sus nucas.

- Eh… ¿Hirako-kun?

Y claro, la costumbre de Orihime por llamar las personas por su apellido y aquel sufijo al final no podía faltar para Shinji, claramente hay dos excepciones a esta "auto regla" de Orihime se dio a sí misma, y no hace falta decir los nombres ni el porqué de ello.

Volviendo con el otro dúo de rubios, estos prestaron su completa atención hacía Orihime y Chad, quienes ahora no pudieron evitar sentirse un poco más nerviosos al tener dicha atención.

- Eh ¿Inoue-san? ¿Sado-san?

Apenas Shinji reconoció al par luego de estar perdido en su mente por unos segundos, cosa que hizo agrandar la enorme gota de sudor nervioso que ya tenían los jóvenes… pero todo se fue al retrete cuando de la nada, una sandalia rosa impacto en la cara de aquel rubio.

- ¿Qué demonios?

- ¡No creas que ya has terminado con esto, cara de imbécil!

Y así es como iba a comenzar una nueva discusión entre aquellos dos, pero antes de que aquello pudiera llegar a más, Chad fue quien decidió ir directo al grano con una simple pregunta.

- ¿Qué es lo que quieres de Daisuke e Ichigo?

Aquella discusión de entre los rubios termino por completo en un abrir y cerrar de ojos gracias a Chad, lo cual colocó muy serio a Shinji, quien se apartó de la pequeña mujer, la cual se intrigo un poco por ello, esto debido a que no prestó nada de atención a lo que había preguntado el joven moreno.

- Ah, con que solo es eso… - Decía de manera desinteresada aquel rubio, el cual solo coloco un dedo en su mentón para pensar en que decirles a esos dos. – Nada importante realmente. Ya ni siquiera tengo la intención de seguir yendo a la secundaria, así que no hay nada de qué preocuparse.

Respondió Hirako, el cual lo dijo de manera divertida y casual, pero para su desgracia, aquello no fue más que un indicio de alerta para los jóvenes, quienes por una breve milésima de segundo su postura se puso un poco más rígida y tensa de lo normal, y claramente esto fue notado por ambos rubios presentes.

- Oigan, lo que digo es en serio. Si necesitan pruebas, supongo que debieron de haber notado que ya no he ido a la secundaria en estos días, ¿Sabes?

- Puede que sea cierto… pero esa no es la respuesta que estábamos buscando.

Sorprendentemente, fue Chad quien se atrevió a retar la declaración de Shinji, el cual solo suspiro con cierto deje de fastidio.

- Bueno, supongo que ya me iré ahora, no creo que nada de lo que diga los convenza… - y como si fuese por pura inocencia, o por el hecho de seguir fastidiando a aquel rubio, Hiyori nuevamente lanzó su sandalia, solo que esta vez le dio en el peor lugar en el que se le puede dar a un hombre.

El grito tan agudo que había dado Hirako era algo que no se podía describir de ninguna manera… lo hombres que estuvieron cerca… o, mejor dicho, todos los hombres tuvieron una extraña sensación de apretar su entrepierna tanto como pudiesen, como también estremecerte y sentir un ligero dolor en aquella zona, y finalmente, un sentido pésame para la persona que vivió aquel dolor en toda su plenitud.

Las mujeres cerca… bueno, realmente era solo Orihime en aquel momento, solo colocar ambas manos en su boca por la impresión de lo ocurrido.

- ¿Qué… demonios… te pasa?

Decía entrecortado y con una voz aguda Hirako, mirando con una mirada de muerte a la persona que provoco todo este asunto.

- ¡Si crees que no vas a comprar la cosas, estas muy equivocado, idiota! ¡Eso te lo ganas por imbécil! ¡Ni pienses que esto te salva de comprar la cosas!

En un movimiento rápido, Shinji agarra a Hiyori y la coloca en sus hombros como un costal de papas, apuntando con un dedo a la misma zona prohibida.

- Un movimiento más… y no voy a tener clemencia.

Pese a querer sonar lo bastante serios como para intimidar a Hiyori, su tono de voz todavía seguía siendo demasiado agudo como para tomar en serio aquella declaración.

- ¿Eh? ¡¿Pero qué crees que haces?!

Y así, en un simple borrón, ambos desaparecieron sin dejar rastro alguno, dejando demasiado confundidos como nerviosos tanto a Orihime como a Chad.

- No resulto para nada como se esperaba…

Decía para sí mismo Chad, quien no entendió nada de lo que acababa de pasar… pensando analíticamente en cada cosa que sucedió en ese momento.

Orihime estaba a punto de proponerse a seguirlos para más información, pero Chad le agarro uno de sus brazos, lo cual la desconcertó por un breve momento.

- ¿Sado-kun?

- No podremos alcanzarlos con nuestra forma actual. – dijo seriamente el moreno, dejando un poco triste a Orihime. – Y aunque pudiéramos hacerlo… simplemente nos derrotarían.

Sin más que poder hacer, aquellos dos jóvenes no tuvieron de otra que finalmente irse, ya era un hecho que Shinji no volvería a aparecer, por lo cual, ya no era necesario seguir con aquello…

Para bien o para mal, las cosas no iban a terminar así de fácil.

Chad y Orihime sintieron una abrumadora oleada de Reiatsu en todo el lugar, tanto que era casi probable que aquello se sintiese por toda la ciudad.

- ¿Qué… es eso?

Decía Chad entre jaleos, la lluvia de presión espiritual le había hecho gran efecto como para hacerlo retroceder, tanto que su propio instinto le gritaba claramente "peligro", pero tanto el cómo Orihime sabían que en aquel momento tenían que saber de quién provenía aquella presencia.

- Va-vamos.

Tartamudeo un poco Orihime, pero finalmente se recompuso al igual que Chad, ahora listos para dirigirse al lugar de donde proveía aquel Reiatsu… al bosque de la ciudad.

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- Maldita sea… supongo que era de esperarse.

Fue la queja en voz alta de un rubio, el cual apenas se acababa de levantar.

Si bien, aquel día era completamente libre, para Daisuke eso no sería posible.

Claramente, el joven rubio tenía a partir de ahora una nueva rutina para hacer la gran mayoría de las tareas que debía hacerlas cuales eran:

Fortalecer su cuerpo para que soporte su poder.

Proseguir con la perfección de su Shikai para aprender el Bankai.

Terminar con su entrenamiento en Kidō.

Este último era algo que Daisuke quería hacer a como diera lugar, pero para que todo pudiese funcionar acorde a lo que este esperaba, primero tendría que fortalecer el cuerpo en el que reside su alma, después de todo, la primera vez que volvió a su forma humana luego de la misión de rescate de Rukia… todo aquel dolor fue más que un infierno para Daisuke.

Sabiendo ahora las consecuencias que tenía tener un alma mucho más poderosa que el recipiente en que se encontraba, la mejor forma de empezar con todo ello sería haciendo una nueva rutina, claramente mucho más dura, difícil y dolorosa que la anterior, pero, sobre todo, la más efectiva, esto debido al límite de tiempo que tenía.

¿Cuál límite de tiempo? Realmente no había uno en específico, ya que la guerra contra Aizen Sōsuke pude empezar en el momento en que él lo decida, por lo cual, era mejor acelerar las cosas tanto como pudiera.

Y con eso en mente, Daisuke finalmente salió de su casa con una ropa deportiva común para este, una sudadera sin mangas de color rojo y una capucha detrás de color negro, shorts deportivos de color negro, al igual que los zapatos deportivos y medias, y como cosa rara, su muñequera típica en su brazo derecho y un reproductor de música y unos auriculares, los cuales lo llevaba puesto.

Colocando la canción de su preferencia, Daisuke comenzó con su calentamiento… correr varias veces la ciudad de una punta hasta otra.

Lo más destacable de todo, es que aquello no duró más de veinte o treinta minutos a paso "Normal" del rubio, lo cual no había sido una sorpresa, no era la primera vez que probaba su velocidad.

- Bien… efectivamente, esto no está ayudando.

Pensó frustrado el rubio, el cual ahora se encontraba dirigiéndose hacia un bosque cercano… a lo que se le ocurrió una nueva forma de seguir con una de sus partes del entrenamiento.

- Veamos que tanto sirve esto.

Daisuke trepó uno de los arboles más altos que había en aquel lugar, a lo cual, justo cuando llego a la cima, con mucha fuerza dejó su mano derecha ahora como base, mientras este se colocaba completamente erguido, parado de una mano en el pico del árbol.

- Vaya, y yo que pensé que había ganado más fuerza, pero si se trata de sostener mi propio cuerpo, pareciera que toda la energía que tengo fuese como una especie de peso extra… veamos que tanto puedo quedarme erguido.

Y así, el rubio se quedó en la misma posición por un tiempo, notando que realmente su brazo comenzaba a tambalearse por el desgate.

Nuevamente, las venas de todo su cuerpo comenzaron a remarcarse gracias al gran estrés que estaba sufriendo, pero Daisuke decidió seguir por unos minutos más con su brazo derecho, para luego al notar que ya no tenía nada de fuerzas, cambiar a su brazo izquierdo con algo de dificultad.

- Definitivamente esto será muy beneficioso…

Daisuke estuvo en aquella misma posición un rato más.

Justo cuando ya había llegado a la media hora de hacer dicha rutina…

- ¿Qué?

Daisuke perdió el equilibrio por menos de una décima de segundo… suficiente para que este se tambalease y cayese de la copa del árbol.

Con gran habilidad se balanceo en una de las ramas de aquel árbol para utilizarlo como trapecio, dar una vuelta entera sobre esta y saltar para luego caer con clase y gracia en el suelo.

Daisuke en ninguno momento cambio su expresión… se sentía abrumado por el extraño Reiatsu que estaba sintiendo, lo bueno de ello era que solamente había entrenado sus brazos en aquel momento, por lo que sus piernas estaban casi que en un estado realmente perfecto.

Daisuke coloco una mirada seria, sintiendo que aquel Reiatsu se encontraba en el otro lado del bosque, al este para ser exactos; pero luego su rostro se llenó de completa sorpresa al sentir un Reiatsu familiar en el lugar… el Reiatsu de Arisawa Tatsuki.

- Vamos.

Y tomando un gran impulso, Daisuke salió disparado hacia aquel lugar, esperando poder llegar antes de que pudiera suceder algo completamente malo…

WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW

- Sabes que realmente odio a los humanos…

- Lo sé…

- Esos Shinigamis… realmente los odio…

- …Lo sé…

Hiyori y Hirako se encontraban saltando por el cielo de la ciudad, todavía Shinji tenía a la mujer rubio cargando en su hombro, pero ya no se encontraban en aquella posición en la que Orihime y Chad los habían visto.

- Sigo sin entender que es lo que quieres de ellos… sabes que de todos modos trabajan para ellos, entonces es un completo desperdicio tratar de reclutarlos.

Sonando más calmada de lo normal, Hiyori hablo pensativa, mirando hacía el lugar en donde estaban Chad y Orihime.

- Dilo como quieras… pero eso una gran corazonada que tengo sobre ellos… sin duda mucho más sobre Ichigo que en Daisuke…

- ¿Corazonada?

- Es por esa misma razón… que quiero que estén de nuestro lado.

Shinji finalmente siguió con su rumbo, estando lo suficientemente lejos como para dejar de lado aquella presencia que sobresalto toda la ciudad…

WWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW

Una masiva explosión envolvió una pequeña parte de un bosque al este de Karakura, las personas que estaban cerca no pudieron evitar impresionarse ante la repentina explosión.

- ¿Qué fue eso?

- ¿Será que fue un meteorito?

- ¿Cómo podría ser eso si no hay nada dentro del cráter?

Eran los cientos de murmullos de la gente quienes se acercaban al lugar… pero de lo que todos no eran conscientes era de que, dentro de este, dos personas estaban caminando tranquilamente hasta salir de aquel cráter.

- Ah… vine aquí varias veces cuando tenía mascara… – Decía con un deje lleno de pereza combinada con arrogancia en su tono un hombre, del cual solo se le podía ver su silueta por todo el humo causado.

Y en efecto, al disiparse el humo se pudo ver con exactitud su apariencia, un hombre gigantesco y musculoso, de piel oscura, con una extraña cresta forrada en su cráneo, patillas tupidas y una fina cola de caballo, pero aparte de eso, era calvo. Lo más resaltante de todo, era que tenía un agujero en su pecho y una mandíbula inferior que estaba adherida en su mentón. Llevaba puesto las mismas ropas que Gin y Aizen, la parte inferior era igual, lo que cambio era que aquel traje superior lo llevaba abierto. Este hombre es conocido como el "Espada" numero "10", Yammy Llargo.

- Veo que el mundo de los vivos es tan aburrido como siempre. - Dijo restándole importancia a su entorno Yammy, el cual ahora observaba a la otra persona que estaba a su lado. - ¿Tu que dices, Ulquiorra?

- Deja de quejarte, Yammy.

Dijo de manera fría y carente de todo sentimiento la otra persona, de estatura baja y constitución delgada, que, junto a su piel totalmente blanca, le confería un aspecto frágil… nada más alejado de la realidad. Al igual que su labio superior, su pelo era completamente negro, y lo llevaba corto y desordenado con un mechón que cae por su frente y se bifurca en dos al llegar a su nariz. Más el rasgo más destacable de este hombre son sus grandes ojos, de un color verde profundo y totalmente carentes de brillo, lo que le da un aspecto algo inhumano.

De sus ojos salían dos líneas de color verde similares a lagrimas que surcan todo su rostro. Vestía aquella usanza que mejor se denominara como vestimenta "Arrancar" llevando una chaqueta, que estaba abierta en la altura del cuello, dejando ver su agujero Hollow, y la parte inferior igual que Yammy, un Hakama junto con una faja y calzado de color negro. La gran diferencia de la vestimenta de su acompañante era que de su chaqueta surgen dos largas colas, como si de un "Chaqué" se tratase. Este hombre es el "Espada" numero 4, Ulquiorra Cifer.

- Te dije que podía hacer esto solo. Tu insististe en venir.

Nuevamente contestó Ulquiorra, mirando de reojo al otro hombre, el cual solo dio una mirada seca, para luego restarle completa importancia al asunto.

- Si, si… lo siento, me detendré.

Ahora Yammy se encontraba saliendo, solamente para ver a una horda de personas que ahora miraban con mucha curiosidad el agujero, cosa que, por alguna razón, Yammy lo vio completamente molesto.

- Dejen de mirarme, mejor me succionare todas sus almas.

Utilizando su boca para succionar el aire, Yammy empezó a reunir tanto Reishi que se encontraban en las personas, prácticamente drenándolos y quitándoles la vida a cada uno de ellos.

Finalmente terminando con aquello, miro a su alrededor para ver como casi todos estaban completamente tendidos en el suelo, al parecer sin mingua piza de vida en ellos.

- Ah, que horrible sabor.

- ¿Qué esperabas, Yammy? Las almas débiles siempre tienen mal sabor.

Contesto Ulquiorra, mirando el desastre completamente innecesario que había formado el musculoso.

- Entonces, ¿A cuántos tenemos que matar?

- Solo a uno. No hay necesidad de matar a nadie más.

Dijo serio Ulquiorra, el cual dejo un poco perplejo a Yammy, el cual no estaba enterado de las ordenes que su superior, en este caso Aizen, les había ordenado.

- Este lugar está lleno de humanos… ¿Y solo hay que matar a uno?

- Correcto. Me infirmaron que existen cuatro personas con el suficiente Reiatsu para luchar contra nosotros, será sencillo encontrarlos, lo demás son solo basura.

- Ya veo…

Yammy y Ulquiorra se percataron de una falla en el lugar… una persona se estaba moviendo con notoria dificultad en el suelo.

- Sorprendente… parece que hay un sobreviviente.

En el suelo, estaba una perpleja Tatsuki, tratando de encontrar una explicación de lo que había ocurrido.

- ¿Qué...? ¿Qué fue lo que me paso? – Decía todavía confundida Tatsuki, ahora mirando como Yammy y Ulquiorra se acercaban. - ¿Y quiénes son ellos?

Para sorpresa, Tatsuki ya era capaz de poder ver las almas, por lo cual, significaba que su alma ya se estaba fortaleciendo según el pronóstico que anticipó cierto rubio… pero en este momento era lo peor que pudo haberle pasado.

En este momento, a simple presencia de Yammy estaba aplastando fácilmente el alma de Tatsuki, al cual hacía todo lo posible por quedar consiente.

- Vaya… con que puedes resistir mi poder. Ulquiorra, ¿Es ella?

- Mírala bien… tu simple presencia la está aplastando, cabeza hueca. Es solo basura.

Declaro fríamente Ulquiorra, solo para recibir una mirada llena de aburrimiento por parte de Yammy.

- Con que eso es… ¿Significa que la puedo matar ahora?

- Has lo que quieras, no me importa.

Con esas simples palabras Yammy no pudo evitar sonreír, ya era hora de que tuviese que ensuciarse las manos un poco… y eso le gustaba mucho.

Pero antes de que algo pudiera suceder, Chad se interpuso en el camino de Yammy, cosa que solo lo alejo un poco… no para tomar distancia, sino que no entendía lo que estaba sucediendo.

Ahora con Tatsuki, está ya había colapsado, pero antes de que pudiese tocar el suelo, Orihime llego justo a tiempo para sostenerla y dejarla apoyada en un árbol cercano mientras la cubría.

- ¿Qué? ¿Más molestias? - Se quejó para sí mismo Yammy, mirando a los nuevos entrometidos que estaban en el lugar… bueno, para Yammy solo sería un poco de diversión extra.

- Inoue-san, protégela mientras yo me encargo de este sujeto.

Claramente refiriéndose a Tatsuki, Chad le dio la orden a Orihime, la cual solo asintió ante ello para luego quedarse un poco más atrás de donde se encontraba el moreno.

- Este tipo… realmente puedo sentir su fuerza con simplemente mirarlo, ¿Qué tan fuerte pude ser?

Pensaba el moreno, el cual se sentía más que paranoico por aquella simple sensación que le decía que corriera lo más lejos que pueda y no volverse a cruzar con este sujeto, pero dejó eso a un lado y siguió con lo que supuestamente debería hacer.

- Ulquiorra, ¿Este es al que estamos buscando?

- Realmente tienes una cabeza hueca. – Contesto carente de cualquier sentimiento alguno el nombrado, ahora mirando fijamente a Chad, el cual por alguna extraña razón su mirada le dio mucha más presión que la presencia de Yammy. – Deberías notarlo con solo verlo… este individuo solo es basura.

Dicto Ulquiorra, cosa que solo gano un bufido por parte de Yammy, el cual cetro su vista ahora en el moreno.

- Entonces solo lo matare.

Con esas palabras, Yammy se había dispuesto a atacar a Chad, pero este se adelantó, sacando un torrente de Reishi del hombre de su brazo ya transformado y yendo directamente a un golpe limpio en el torso del Arrancar.

¡Boom!

Fue el sonido que se escuchó, pero no con el resultado que se esperaba.

Yammy solo desvió el puñetazo y arranco limpiamente el brazo del moreno, algo que había extrañado al Espada.

- Espera… ¿No lo decapite?

Fue el pensamiento curioso de Yammy, hasta que se fijó nuevamente en aquel moreno… este estaba haciendo presión sobre la herida causada, el cual tenía una extraña luz verde viniendo de ella, pero esto fue obra de otra persona más.

- Chad… si no hubiera llegado antes, seguramente terminarías decapitado.

Dijo tranquilamente un rubio que se encontraba detrás del moreno… Daisuke había salvado la vida de Chad en el momento justo.

Hablando del rubio, este había llegado al lugar hace casi menos de cinco segundos, y en un buen momento decidió llegar.

Este estaba mirando la cara llena de sorpresa de Chad, quien solo miraba al suelo un poco abatido por la simple forma en la que pudo haber muerto, después de todo, no fue la primera vez que le sucedió algo como ello, pero se reprendió en gran medida por ello.

- Lo lamento, Daisuke… sabía que eran fuertes y me precipite… - se disculpó el moreno, solamente para encontrarse con la cara despreocupada del rubio, el cual solo meneo su mano ahora libre con desdén relajando las cosas.

Orihime había querido aplicar su técnica en el brazo del moreno… pero una mirada severa de Daisuke junto con un guiño de ojo la dejó curiosa y perpleja… pero sabiendo que se trataba de Daisuke, solo decidió seguir con el juego de este.

Por otro lado, Yammy ahora estaba curioso por la aparición de aquel rubio, el cual no solo demostró que era rápido, sino que también su Kidō médico, el cual tenía un buen nivel… aunque claramente, Yammy no le importaba menos esta explicación.

En cambio, Ulquiorra solo entrecerró los ojos ante la llegada del personaje que Aizen no ya tiene un futuro dictado…

- "Tu trabajo consiste en evaluar la capacidad de uno de los Shinigamis Sustitutos de cabello naranja y con un Bankai negro, Kurosaki Ichigo. Si lo ves conveniente, mátalo en ese preciso instante… pero en cambio, del rubio de las llamas negras… no es necesario hacer nada, ya tengo todo planeado para ese joven, Daisuke…"

Por un momento, las palabras dictadas por Aizen sonaron en su mente, para luego preguntarse una simple cosa.

- ¿Por qué Aizen no hace nada con ese sujeto? Ni si quiera está en su forma Shinigami y ya demuestra que es un peligro…

Simplemente era ilógico, pero decidió dejarlo hasta ahí, nunca iba a desconfiar de cualquier plan que tuviese Aizen, por algo él decidió dedicarle su vida. De cualquier forma, ahora las cosas se habían complicado.

Daisuke ahora se centró en los dos presentes… mirándolos analíticamente y notando el hueco que tenían ambos en el pecho.

- ¿Qué? ¿Arrancar? Esto significa que ahora Sōsuke hizo su primer movimiento "Vistoso", como dijo Kisuke-san.

Daisuke entrecerró sus ojos no por Yammy, el cual todavía estaba en frente de él, pero donde su intención estaba enfocada era en Ulquiorra.

La mirada que daba el Arrancar más bajo era algo que el rubio conocía perfectamente, una mirada completamente vacía.

Pero además de ello, el Reiatsu que emitían ambos Arrancar era algo de otro mundo, ni siquiera estaba seguro de si era rival para ellos o no, definitivamente era comparable con un capitán, lo cual hizo que Daisuke les mandara una mirada mucho más seria.

Pero por dentro… Daisuke sentía algo que no volvió a sentir desde que fue por primera vez a la Sociedad De Almas… estaba emocionado.

Sea porque era una persona de naturaleza inquisitiva y sádica que le gustaba la pelea o simplemente por el hecho de que encontró la forma en la cual perfeccionaría todas sus técnicas para alcanzar su objetivo más cercano.

- Pelear con sujetos poderosos… Puede que esa sea la forma en la que perfeccione mi Shikai…

Una pequeña sonrisa adorno el rostro de Daisuke, lo cual no fue notado por nadie debido a lo sutil que era dicha expresión.

- ¿Qué hacemos con él, Ulquiorra?

Ya volviendo con el dúo Arrancar, Ulquiorra se quedó pensativo ante aquella pregunta, si bien era la típica pregunta de Yammy, ahora el caso era muy diferente a las anteriores.

- Nada… Aizen-sama ya tiene planes con el rubio de las llamas negra, lo mejor será enfocarnos en nuestro objetivo… - Respondió Ulquiorra para sorpresa de Yammy, el cual claramente estaba molesto.

- Tuviste suerte, mocoso.

Dijo en un mortal susurro el Arrancar más grande, mirando de forma intrigante al rubio.

- Chad, quédate junto con Orihime-san, yo me encargaré de estos dos.

- ¿Estás seguro, Daisuke? Ellos…

- ¿Crees que tengo la intención de perder? – Daisuke rápidamente corto la oración de Chad con una simple pregunta, ladeó su cabeza a un lado mientras mostraba una sonrisa ladeada que desbordaba confianza en ella… a lo que Chad simplemente dejo de pensar y solo asintió.

El moreno solo se reincorporo para quedarse a un lado de Orihime, la cual todavía no había utilizado su técnica, cosa que extraño al moreno, pero notando la seriedad en la cara de la peli naranja se dio cuenta que aquello solo podía ser obra de una sola persona…

- Bien, supongo que ustedes no están aquí para una desinteresada conversación, ¿No es verdad?

Comenzó Daisuke, anunciando lo evidente, pero realmente lo que tenía planeado era otra cosa muy diferente a lo que realmente estaba haciendo, por lo cual, ahora era mejor hacer tiempo contra los Arrancar.

- Eso no es de tu incumbencia.

Fue la simple y llana respuesta de Ulquiorra, el cual decidió hablar primero, no quería que Yammy hablase debido a que su misión podría ser evidentemente expuesta por la boca floja del gigante.

- ¿Qué no es de mi incumbencia? ¿Te das cuenta que yo soy uno de los Shinigamis Sustitutos de esta ciudad? Claro que es de mi incumbencia saber… lo que un Arrancar tenga que hacer en mi ciudad.

Haciendo énfasis en sus últimas palabras, Daisuke hablo con un todo completamente desquiciante haciendo más que evidente su amenaza oculta en su oración, lo cual hizo que Yammy alzara una ceja y Ulquiorra… entrecerró sus ojos con un deje de molestia en ellos.

- Así que sabe lo que somos. Supongo que debe ser obra de Urahara Kisuke, tal como lo había deducido Aizen-sama… - pensó para sí mismo Ulquiorra, el cual solo se mantuvo expectante ante la siguiente acción.

- Sabes… Qué más da lo que tenga que hacer Aizen contigo, ¡Ahora mismo tengo muchas ganas de romperte todo el cuerpo en miles de pedazos!

Yammy ya no podía seguir esperando, ya quería al fin matar a alguien, y el hecho de que lo hayan detenido dos veces ya le había colmado la paciencia.

Por parte de Ulquiorra, este solo pudo mirar molesto a Yammy, había expuesto su misión y, además, dio una idea de lo que Aizen quería hacer con Daisuke… realmente era muy problemático.

- Si eso es lo que quieres, entonces yo seré tu oponente.

Entre Yammy y Daisuke se había colocado una nueva persona, la cual tenía su arma, una Zanpaku-tō parecido a un gran cuchillo de cocina sin mango ni guarda, apuntando directamente al pecho de Yammy.

- Ichigo, ¿Por qué demonios tienes que llegar justo cuando tengo que pelear?

- Ni siquiera estás en tu forma de Shinigami, así que yo me encargare de estos dos.

La mirada de Ichigo tenía cierto deje de rabia en ella… este supo todo lo que sucedió con solo mirar, y el hecho de ver a Chad sin su brazo fue algo que ya lo molestó de por sí.

- ¿Cuántas basuras más van a llegar? – Ya era la tercera vez que interrumpían a Yammy, el cual ahora no pudo dejar escapar un bufido lleno de molestia. - ¡Ya basta de interrumpir!

Yammy lanzo un golpe directo a Ichigo, el cual ni se inmuto por ello… de hecho, ahora este se encontraba justo detrás de Yammy, con su Bankai activado… y a un lado de él, el brazo derecho de Yammy.

- ¡AH! ¡Maldito! ¡Cómo te atreves!

Se quejaba Yammy, agarrando con fuerza el lugar en donde fue amputada su extremidad.

- Cabeza hueca, eso se gana por entrar en una pelea sin analizar la fuerza del enemigo.

Ulquiorra ahora miró atentamente al pelinaranja, el cual estaba viendo con aquella expresión llena de furia a Yammy, indicándole que aquello todavía iba a seguir.

- Tú fuiste quien le arranco el brazo a Chad… yo solo te hice lo mismo que le hiciste a él, y no pienso parar hasta matarte.

El Reiatsu pesado de Ichigo se había elevado por todo el lugar, haciendo que todos lo pudieran sentir.

- Es increíble… su presión espiritual es tan violenta y poderosa, que siento que me aplasta… Es como si… como si no fuera Kurosaki-kun... - Orihime pensó en ellos cunado sintió de cerca el Bankai del pelinaranja.

- Por alguna extraña razón… su Reiatsu es más sofocante de lo normal. – Chad también tenía su propio pensamiento sobre la liberación de Ichigo, el cual se acercaba a lo que en realidad le estaba pasando al joven Kurosaki.

- Maldita sea Ichigo… ¿Ahora que sucede?

En cambio, Daisuke no estaba impresionado ni mucho menos… solamente entrecerró sus ojos con mucha molestia a Ichigo. Ciertamente podía sentir lo poderoso que era dicha presión, pero sabía que, por ende, algo malo estaba sucediendo dentro del pelinaranja.

- Cabello naranja… el Bankai negro… sin duda tu eres nuestro objetivo.

Hablo Ulquiorra, llamando la atención de Ichigo, el cual volteo a verle con la misma miranda.

- ¡Mierda! ¡¿Así que es él?!

- Eso te lo ganas por idiota, Yammy. – dijo sin ninguna expresión aparente Ulquiorra, el cual solo seguía analizando a Ichigo como le había dictado Aizen.

- Atravesó el brazo de Yammy como si de mantequilla se tratase… no es algo que esperaría de alguien que acaba de aprender un Bankai.

Siguió pensando Ulquiorra, mirando cómo se estaba desarrollando aquel pequeño encuentro entre Yammy e Ichigo, el cual el primero retomo al estrellar su puño en el suelo debido a la reacción de Ichigo al esquivar con cierta facilidad dicho golpe.

- Su Reiatsu es fuerte… pero incluso con ese nivel, no sería una amenaza para Aizen-sama.

- Me sorprende que sigas en pie. Aparte de horrible, eres resistente.

Dijo Ichigo, mirando como Yammy todavía seguía ahora estaba más que molesto por lo hecho por el pelinaranja.

- Maldito infeliz…

Yammy agarro con su única mano el mango de su Zanpaku-tō, cosa que no había notado Ichigo y molesto un poco a Ulquiorra.

- Increíble que necesites tu Zanpaku-tō para lidiar con esta peste.

Dijo Ulquiorra con cierto sarcasmo en su tono, dejando impactado a Ichigo al nombrar el nombre del arma predefinida de los Shinigamis.

- Con que piensan ponerse serios. Creo que lo mejor será que no intervenga, veamos de lo que es capaz…

Daisuke no pudo terminar su línea de pensamiento cuando estaba viendo a Ichigo… estaba completamente impactado, era cierto que no tenía conocimiento alguno sobre los Hollow y sus evoluciones, lo cual el rubio ya lo había visto venir., pero no la reacción que estaba viendo ahora.

Ichigo estaba demasiado pensativo, pero luego miro como este agarro su cara con una de sus manos, sintiendo nuevamente aquella sutil esencia Hollow en lo más profundo de su ser.

- ¡Intercambia!

Fue la palabra que pasó por la cabeza de Ichigo… y para sorpresa, Daisuke pudo predecir que aquello sucedería… como si de alguna forma hubiese escuchado las palabras del Hollow interno de Ichigo.

Ulquiorra, que miraba todo desde lejos, no pudo evitar intrigarse ante lo que estaba viendo en ese momento.

- Está ocurriendo algo muy extraño. Su presión espiritual está variando mucho… primero esta normal y luego aumenta; cuando esta baja es irrelevante, pero cuando aumenta, es más fuerte que la mía… ¿Qué está pasando aquí?

Ulquiorra entrecerró ambos ojos como si de medias lunas se tratase, mirando con mucha intriga lo que estaba sucediendo en ese preciso momento con el joven Kurosaki.

Ichigo tan sumido estaba en controlar a dicha entidad dentro de él que no vio venir la gran patada que Yammy le había mandado, pero todo quedó en nada cuando Daisuke se interpuso bloqueando dicho ataque con ambos brazos.

- ¿Hmn? ¿Ahora tú? – se preguntó Yammy, mirando como a Daisuke se le empezaban a marcar las venas en todo su cuerpo, y notando también como Ichigo al fin pudo reaccionar.

- Ichigo… ¿Sabes cuál fue tu gran error en todo esto?

Pregunto el rubio sin prestar absoluta atención a Yammy, a lo que Ichigo finalmente volvió en sí, para luego sorprenderse del escenario que tenía en frente suyo.

- ¡Daisuke!

- ¿Escuchaste lo que te dije, Ichigo?

Esta vez Daisuke alzo su Reiatsu, y volteo su cabeza un poco para mirar con un ojo a Ichigo… aquellos ojos marrones del rubio ahora estaban brillando en un intenso color morado, y sus venas también pasaron a remarcarse en toda su cara, más bien, en la frente y las mejillas.

- ¿Qué?

- Tu primer error… fue no acabar con tu enemigo cuando tuviste la oportunidad.

Dijo Daisuke, el cual saco su insignia de Shinigami Sustituto de su bolsillo, para luego colocarla en su pecho y dejar salir su forma Shinigami.

No hace falta decir que hubo un drástico cambio en el ambiente, ya que eso fue más que notorio para todos los presentes, tanto que Chad y Orihime se tuvieron que arrodillar por el gran Reiatsu que ejercía el rubio.

Daisuke corto el brazo izquierdo de Yammy con su "Shikai", aquella espada parecida a una "Masamune", para luego calcinar dicha extremidad con sus llamas negras en cuestión de segundos.

- ¡Ah! ¡Maldito hijo de puta! ¡Te matare por esto!

Se quejó el Arrancar con gran dolor, por alguna razón, dicho corte le dolió más que el del joven Kurosaki.

- Siempre ten en cuenta que cuando cortas un brazo… tienes que hacerlo desde el hombro, no desde el codo.

Luego de eso, Daisuke apunto con dos dedos al lugar en donde se encontraba el otro brazo anteriormente amputado de Yammy, para que luego una bola de fuego rojo saliese se sus dedos y explotando dicho brazo en el proceso.

- Hadō #31: Shakkahō.

Termino de decir Daisuke, para luego mirar con una mirada completamente vacía a Ichigo, el cual no pudo evitar sorprenderse ante tal demostración de poder del rubio.

Mientras Yammy seguía quejándose por la acción de Daisuke, Ulquiorra estaba notoriamente sorprendido, aunque su reacción decía lo contrario, ya que su misión era evaluar a un posible problema para Aizen llamado Kurosaki Ichigo, y este pelinaranja no resultaba serlo, pero la verdad de todo esto era que Daisuke si era una persona que podría entrometerse notoriamente en los planes de Aizen.

- Corto el brazo de Yammy con su simple Shikai, lo desintegro con sus llamas negras y exploto el otro brazo con un hechizo… - Ulquiorra dejo de pensar por un momento por aquella mirada de Daisuke… esa mirada la conocía muy bien – Y sus acciones… su mirada… ¿Qué es lo que buscas de él, Aizen-sama?

Ya habiendo evaluado la situación, y notando que las cosas no iban a estar para nada buenas, pensó en lo mejor que podía hacer en ese preciso momento.

- Yammy… - llamo Ulquiorra con voz fría al musculoso hombre, el cual de cierta forma no pudo evitar estremecerse ante el llamado de aquel sujeto.

- ¿Qué su…?

- Terminaste perdiendo ambos brazos en cuestión de segundos por idiota… - decía Ulquiorra con voz de muerte, caminando lentamente en dirección a Yammy, el cual ya empezaba a aterrorizarse por lo que sucedería. – Como un "Espada", esto es inaceptable.

En un movimiento rápido, Ulquiorra desenvaino su Zanpaku-tō… decapitando a Yammy de un corte limpio, cosa sorprendió a todos los presentes por dicha acción.

- ¿Eh? ¿No se supone que ustedes dos son compañeros o algo así?

- Un Arrancar tan débil como Yammy… no merecer pertenecer ser un Espada para Aizen-sama.

Fue la declaración final de Ulquiorra, quien ni siquiera se detuvo a ver como el cuerpo de Yammy se dispersaba en Reishi.

Daisuke realmente le importaba menos la acción de Ulquiorra, más bien, fue algo positivo para todos los presentes, lo que lo intrigo fue aquel término utilizado… "Espada"

- Entonces ustedes si fueron enviados por Aizen… ya decía yo que se estaba tardando.

Dijo un sujeto que se encontraba parado en el cielo, a lo que todos, menos Ulquiorra, voltearon a ver al sujeto que estaba mirando todo desde su lugar… Urahara junto con Yoruichi tenían expresiones serias en su rostro.

Ulquiorra solamente toco el aire como si de una clase de hechizo se tratase, para luego se pudiera divisar que estaba abriendo una Garganta para regresar a Hueco mundo.

- ¿Crees que vas a huir de nosotros? – Yoruichi bajo rápidamente para colocarse a un lado de Ichigo y Daisuke, lo cual Urahara también imito.

- ¿Por qué me incitas a pelear? ¿Saben lo que sucedería si luchan tratando de proteger a esos cuatro, Urahara Kisuke, Shihōin Yoruichi? Saben que las probabilidades están en su contra, no importa cuántos sean.

Dijo sin una pisca se sentimiento alguno el Arrancar, el cual solo se adentró en aquella Garganta, no sin antes voltear para mirar al grupo formado.

- Le informare a Aizen-sama que el Shinigami en el que se había fijado… no es más que basura que no merece ni que acabemos con él.

Ichigo nunca pudo quitar su mirada de sorpresa desde que aquella voz sonó en su cabeza, aunque era completamente consiente de lo que estaba sucediendo actualmente.

Sin nada más que poder decir, Ulquiorra cerro la Garganta, finalmente yendo a Hueco mundo con su misión cumplida.

Daisuke solo miro serio el lugar en donde se había ido el Arrancar… todavía podía sentir la técnica que utilizo para hacer aquella Garganta, tanto que, con solo verlo, ya tenía una idea de cómo aquellos seres podías hacer eso.

- Supongo que ya termino…

Daisuke volvió a entrar en su cuerpo humano, sacudiéndose un poco el polvo que tenía y dio un asentimiento en la dirección en donde se encontraba Orihime, la cual entendió lo que quiso decir y empezó a utilizar su técnica para devolver el brazo perdido de Chad.

- Sí que lo habías pensado muy bien, Daisuke-san... – decía impresionado Urahara, el cual se entendió lo que había hecho el rubio, prácticamente dejó a Aizen sin información alguna, más bien, solo le enseño más de lo que ya este sabía.

- Kisuke-san, con respecto a lo que te pedí…

- ¿Eso? Ya estoy haciendo los últimos detalles junto con Tessai-san. Probablemente, mañana ya este todo listo.

Daisuke asintió ante lo dicho por Urahara, para luego este caminar en dirección a donde estaba Ichigo… al parecer, tendría que hacer mucho más si quería entrar en la cabeza del joven Kurosaki… pero antes de proseguir su camino hacia Ichigo, Daisuke dijo unas últimas palabras que lograron alertar a Urahara.

- Ellos… son mucho más fuertes de lo que te imaginas, Kisuke-san.

Con eso dicho, Urahara coloco su expresión seria, al igual que Yoruichi, quien logro escuchar aquello ultimo un poco impactada, había sido relativamente fácil derrotar al sujeto gigante llamado Yammy, pero de eso a que el rubio diga una cosa así…

Ahora Daisuke se encontraba en frente del joven Kurosaki, el cual seguía en su misma posición desde que Ulquiorra se fue.

- Daisuke… yo…

Sin menor palabra, Daisuke le dio una patada en la cara al pelinaranja que lo mando volando hacia lo profundo del bosque, en el proceso seguramente rompiendo unos cuantos troncos que estaban en su trayectoria.

- ¡Ichigo/Kurosaki-kun!

Se preocuparon Chad y Orihime, el primero y teniendo de vuelta su brazo derecho, a lo que antes de que pudieran moverse de su posición, Daisuke los detuvo con una simple mirada… ambos se estremecieron ante aquella mirada que les dio el rubio…

- Un día estas bien, y al siguiente pareces alguien completamente diferente… harás que me salgan canas antes de viejo por andar de niñero… ¿Qué demonios haré contigo, Ichigo?

Sin más, Daisuke se dirigió al posible lugar en donde mando a volar a Ichigo.

Por otro lado, Urahara y Yoruichi solo tenían la misma idea que el rubio en sus cabezas… por alguna razón, estaban a favor de lo que estaba haciendo Daisuke con Ichigo… últimamente ha estado más deprimido que de costumbre, por lo cual, ninguno de ellos haría absolutamente nada.

- Entonces… ¿Aizen planea utilizar a Ichigo o a Daisuke?

Pregunto Yoruichi, la cual no entendió del todo bien lo sucedido… un momento Daisuke era el foco de atención y luego pasaba a Ichigo… y el hecho de que lo haya declarado abiertamente aquel Arrancar era demasiado sospechoso si estamos hablando de alguien tan curioso como Aizen.

- ¿Quién sabe? Posiblemente tenga su mirada en ambos… y de momento, es mejor que se mantenga así, ya que si fuera de otra manera…

- Nunca podríamos anticipar los planes que ese idiota tiene.

Completo la mujer pelimorada a las palabras del sombrerero, a lo cual, luego de ello ambos fueron en dirección a Chad, Orihime y Tatsuki, la cual todavía seguía inconsciente, obviamente, para pedirles una explicación mucho más detallada de lo sucedido.

Mientras esto pasaba, Daisuke por fin llego a donde se encontraba Ichigo, el cual solo se había quedado impactado con lo repentino de lo que el rubio había hecho.

- ¿No tienes nada que decir, Ichigo?

Daisuke se arrodillo en frente del pelinaranja, el cual ni siquiera contestó, parecía estar todavía sumido en sus pensamientos.

- Parece que todavía sigues pensativo… porque tu Hollow interno trato de tomar tu cuerpo otra vez, ¿No es así?

Al parecer, la respuesta que dio Daisuke dio el efecto que esperaba, notando la miranda tenía de sorpresa de Ichigo por haberse dado cuenta de ello.

- No tienes que decir nada… sé que eso es lo que te está sucediendo… tienes miedo de que "eso" tome el control de ti y dañes a uno de nosotros, ¿Y sabes por qué?

Daisuke miró nuevamente a Ichigo, pero esta vez el rubio se colocó a un costado del pelinaranja, el cual no hizo ningún movimiento, irritando por un momento a Daisuke al no obtener respuesta.

- ¡Porque no eres capaza de controlar TU PODER!

Haciendo total énfasis en esas dos últimas palabras, Daisuke le dio una fuerte patada en el estómago a Ichigo, mandándolo a volar nuevamente.

- ¡Ahg!

Fue el grito totalmente ahogado del joven Kurosaki, el cual por alguna extraña razón ni siquiera se defendió, haciendo que, por primera vez en mucho tiempo, Daisuke tuviese su ceño fruncido.

- ¿Qué… crees que estás haciendo?

Ichigo ya no estaba en su estado de Bankai, había retrocedido a su Shikai, mirando al rubio con ojos más que depresivos, lo cual no detuvo al mencionado rubio y le dio otro golpe de lleno a Ichigo, esta vez fue en la cara, pero esta vez fue con menos fuerza para no perderlo de vista de nuevo.

- ¿Te diste cuenta en la situación en la que estamos ahora? Hay una guerra que fue causada por nosotros… un hombre que manipulo todo desde las sombras para utilizarnos como simples piezas de ajedrez en su maquiavélico plan… por ende, es nuestra obligación prepararnos para detener a Aizen Sōsuke, ¡Pero si siempre vas a tener esos estúpidos ojos, nunca serás lo suficientemente fuerte como para detenerlo, y mucho menos podrás proteger a los que quieres!

Daisuke le propino otro golpe a Ichigo… pero esta vez, el pelinaranja lo detuvo con su espada.

- ¿Y tú…?

- ¿Y yo?

- ¡Tú no tienes que temer porque no tienes el problema que yo tengo! ¡Tú eres lo suficientemente poderoso como para hacer retroceder a tu Hollow interno! Pero yo…

- Ichigo… - Daisuke ahora encendió su Reiatsu, llamando mucho la atención del joven Kurosaki. - ¿Te das cuenta de lo que dices?

Daisuke caminaba lentamente hacia Ichigo… pero ahora se encontraba en su forma Shinigami, la habilidad de su Zanpaku-tō estaba presente en todo el lugar, las llamas negras empezaron a rodearlos a ambos, cosa que desconcertó a Ichigo en gran manera.

- ¿Crees que yo puedo controlar mi poder? ¡Absolutamente no! ¡No soy capaz de controlarlo porque no sé cuál puede ser su límite! – ambos brazos de Daisuke fueron rodeados de las llamas negras, ahora apuntando en dirección a Ichigo. - Si puedo mantener a raya a mi supuesto "Hollow interno", es porque estoy consciente de lo que es en realidad… ¡ESE ES MI PODER! ¡Y nunca dejare que mi propio poder tome el control sobre mí!

Daisuke se colocó en posición de combate, ahora notando la cara de sorpresa de Ichigo, el cual solo miró por un momento su Zanpaku-tō… luego de eso, su agarre sobre su arma se hizo más firme, y su mirada ya no había ningún ápice de duda o miedo… la determinación en su mirada era igual o mayor a la que una vez tuvo cuando llego por primera vez a la Sociedad De Almas.

- Daisuke… - Decía Ichigo, ahora con sus ojos brillantes impregnados de su Reiatsu – No creas que no haré nada por la golpiza que me diste…

- Y te la mereces. Has estado muy depresivo todo este tiempo, alguien tenía que hacerte ver por las malas que lo que estabas haciendo estaba mal, ¿No?

Daisuke ahora estaba dando una sonrisa retadora, sabiendo que ahora Ichigo por fin entendió parte de lo que tenía que haber sabido hace mucho tiempo… siempre y cuando no vuelva a ponerse así de deprimente con hoy, Daisuke estaría más que bien con el pelinaranja.

- ¿Qué esperas, Ichigo? ¡Ataca!

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- He regresado… Aizen-sama.

Dijo una voz carente de sentimiento alguno, la cual provino de una garganta que se había abierto en medio de un salo casi oscuro por completo, las elegantes baldosas del suelo era lo más visible de aquel lugar.

- Bienvenido de vuelta, Ulquiorra.

Dijo otro hombre, el cual se encontraba sentado en una silla muy elegante y contemporánea, este hombre no era nadie más que Aizen Sōsuke.

- Ahora quiero escuchar tu informe… junto con los veinte invitados que nos acompañan.

El trono en el que estaba sentado Aizen estaba extrañamente muy alejado del suelo, de hecho, podría considerarse que Ulquiorra le estaba hablando desde una planta baja mientras que Aizen estaba en un segundo piso, pero dejado aquello de lado, veinte siluetas poco visibles se notaron que estaban rodeando al recién llegado.

- Por favor, Ulquiorra, muéstranos el mundo humano… todo lo que viste, lo que sentiste… muéstranos hasta el último detalle.

- Si, Aizen-sama.

Luego de eso, el Espada procedió a arrancar su ojo izquierdo, para luego alzarlo y exprimirlo, haciendo que una extraña energía se esparciera por todo el lugar.

- Adelante, sean mis invitados… Estoy a sus servicios.

Sea porque fuese parte de dicha técnica o por simple "educación" de Ulquiorra, dijo aquello para que las veinte siluetas más Aizen pudiesen de alguna manera ver todo lo que sucedió con Ulquiorra.

Luego de unos segundos en el que todos estaban analizando la información dada gracias a dicha técnica, más de uno se sorprendió por algo que no habían notado hasta hace unos instantes.

- Ya veo… es por eso que Yammy no está contigo.

Dijo sin mayor interés Aizen en ello, aquello también había sido una orden de Aizen si Yammy no era lo suficientemente racional como para ver venir algo como eso… como el supuesto "Espada más fuerte", sería un insulto verlo de nuevo en el estado en que lo habían dejado.

- Entonces… ¿No acabaste con él porque pensaste que no era necesario?

Pregunto uno de los presentes, el cual no se le podía ver bien salvo los innumerables piercings que tenía en varias partes de su cara.

- Así es. Es imposible que pueda poner en peligro nuestros planes, así que pensé que no valía la pena perder más el tiempo con él.

Fue la respuesta fría y directa del pálido, a lo cual una risa llena de burla resonó por detrás de Ulquiorra.

- No digas estupideces.

La persona que había dicho aquello era visible para todos, su cabello azul, la mitad de una mandíbula que tapaba la parte derecha de su rostro, marcas azul marino debajo de sus ojos y un hueco en su abdomen era lo que más resaltaba de aquel hombre.

- Si yo me hubiese encontrado con un tipo tan débil como ese, habría acabado con el sin pensarlo.

Decía el Arrancar con una sonrisa burlona en su rostro, aquella expresión altanera que tenía no era absolutamente nada para Ulquiorra, el cual ni se inmuto en ningún momento.

- Grimmjow…

Dijo Ulquiorra, revelando el nombre de aquella persona… Grimmjow Jaegerjaquez, el "Espada" numero 6.

- No importa qué clase de basura se cruce en tu camino, te ordenaron matarlo, ¿No? ¡Eso es lo que tendrías que haber hecho! ¡¿Me equivoco?!

Sea porque estaba furioso con el pálido o porque era la naturaleza ordinaria de aquel Arrancar, Grimmjow le pregunto a Ulquiorra, tratando de dejarlo como un idiota al no obedecer la palabra de Aizen.

- Opino lo mismo. – dijo otro arrancar, el cual estaba a un lado de Grimmjow, de aspecto mucho más formal que Grimmjow, pero no se le podía distinguir por la poca luz que había en el lugar. – Todos los enemigos son iguales. De todas formas, si no valía la pena matarle, ¿Valía la pena dejarle vivo?

Fue un buen punto por parte de aquel Arrancar, el cual solo esperaba la respuesta de Ulquiorra.

- Grimmjow… ¿Has entendido cuando dije que ese chico, en su estado actual, no será un problema para nosotros?

- ¿Eh?

- Aizen-sama estaba preocupado por los poderes de ese chico, pero lo más temible es su nivel de crecimiento. Sin duda, su verdadero talento es su "potencial". El desequilibrio de su energía espiritual no es normal… y como es muy posible que su poder crezca en un futuro, también es posible que podamos convertirle en uno de los nuestros. Por esa razón no le maté.

Sea porque sintió aquella naturaleza en el interior de Ichigo o realmente fuera lo que estaba planeando Aizen, Ulquiorra solo lo dijo, esperando que ya fuera suficiente para callar de una vez al sexto Espada.

- ¡No mientas, bastardo! Seguro que fue porque el poder de ese mocoso era mayor de lo que esperabas, y te asustaste. ¡¿Qué demonios harías, aunque pudiésemos convertirle en uno de los nuestros?!

- Yo me encargaré personalmente de eso.

Dejando en silencio a Grimmjow, Ulquiorra simplemente lo dejó de mirar… pero sabía que las cosas no habían terminado ahí.

- Bien… pero, ¿Qué hay del otro mocoso?

- Eso es algo que ya lo tengo bajo control, Grimmjow. - Para sorpresa del Arrancar peli azul, esta vez fue el mismo Aizen quien hablo, captando la atención de todos los presentes. – Pero volviendo al tema, no tengo ninguna duda al respecto al dejar esto en tus manos, Ulquiorra. Lo hiciste bien.

- Se lo agradezco, Aizen-sama.

Ulquiorra se limitó a hacer una reverencia a su líder… pero Grimmjow todavía no estaba del todo satisfecho con los resultados obtenidos en dicha reunión, por lo cual, era evidente su mirada de molestia dirigida hacia el Arrancar pálido.

- Kurosaki Ichigo… los débiles no merecen vivir… Prepárate, porque iré a por ti muy pronto…

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Fin Del Capítulo.