Personajes de Mozuki e Igarashi

Editado por Yuleni

Juro que en ocasiones odio a mi reloj biológico, especialmente cuando tengo la fortuna de soñar con mi belleza de cabellos dorados. Me traté de aferrar al sueño, si hasta pude oler su perfume, era tan real que sentí el calor de su cuerpo, mientras mi mano se paseaba por esa pequeña y, deliciosa espalda, una y otra vez. Tuve la osadía de ir a su cintura. Me quedé un rato disfrutando de su curvatura. Bajé un poco más y me encontré con sus redondeadas caderas y no pude seguir; a pesar de saber que era solo un sueño, no me atreví a las caricias atrevidas por respeto a ella; que no tiene la culpa de haber robado mi corazón.

Me sentí, consternado, porque sentí su cuerpo moverse, parecía que emitía un suspiro; si hasta pude sentir su aire en mi mejilla y, sentí un pequeño cosquilleo en la nariz, como si fuera el cabello de mi amada. Al abrir los ojos, me quedé de piedra al verla al lado mío, tenía los ojos cerrados, el cabello esparcido por la almohada, sus manos en mi pecho, su pierna rodeando mi cintura, y, sin que lo notase, mi mano, ya estaba en el muslo de mi bella ninfa, acariciándola animosamente.

"¡No! Esto no puede ser, ¿cómo pudo pasar?, Se supone que debo alejarme de ella, que debo cuidarla, pero ella no ayuda mucho, ¿cuándo se acostó a mi lado?, que no me dí cuenta de su presencia".

A regañadientes, la separé de mí, me paré de la cama con cuidado para no despertarla, me bañé con agua fría, gracias, a mi linda acompañante. Preparé el desayuno: una parte me lo comí y la otra parte se lo dejé a mi preciosidad; que seguro se quedará dormida y le será tarde para ir a trabajar.

Parado al lado de la cama, la observé, para capturar su imagen y guardarla en mi memoria para la posteridad.

──Gracias, amada mía, por este regalo de tenerte en mis brazos, sabes… lo voy a guardar como un hermoso sueño ──dije en un susurro, más para mí, que para ella.

Continuará...