Hola a todos,

quiero aclarar que esta historia es una traducción del original Wasteland que se publica en el sitio web de su maravillosa autora Becca Abbott: becca(punto)slashcity(punto)net , quien me dio permiso de traducirla y postearla.


Wasteland

Capítulo 2

Autora: Becca Abbott

Traducción: Kumiko Tsukishiro

Encontraron al conductor muerto en la calle, le volaron la cabeza con un arma de alto calibre. El transporte estaba vacío. Veinticuatro horas después de haber sido notificado del secuestro, Katze había recuperado cinco de los seis chicos perdidos, pero el sexto, el más fino, aun estaba extraviado.

El muchacho era especial, se suponía que era para un ejecutivo en un pueblo vecino quien iba a hacerle un favor a Iason. El Blondie no iba a estar feliz al escuchar esto. Rabiando, Katze levantó el teléfono y movilizó sus tropas.


Alguien venía. Guy humedeció sus golpeados labios e intentó desesperadamente reunir un poco de fuerza. La pesada respiración en su espalda, las correas de cuero que cortaban con crudeza sus muñecas y tobillos, todo ello se había vuelto constante en su universo, presagiando las ásperas manos que tomaban sus nalgas desnudas y las separaban.

Era tomado otra vez, sintiendo la oleada de calor y la carne dura a través de su entrada desgarrada. Guy ya no tenía voz, sus gritos eran más un angustioso soplo. Las lágrimas resbalaban por su rostro. Nadie las vería en la oscuridad, a nadie le importarían. Era un puto mestizo, peor que eso, un mestizo cuya celosa rabia había matado a su amante y que merecía cada parte de esto.

El oculto violador se marchó, jadeando, y Guy estaba solo otra vez. Inclinado sobre la mesa, sus brazos y piernas atados a ella, esperaba por el próximo cliente. La puerta se abrió de nueva cuenta. Respiró con dificultad.

Inesperadamente, las correas de sus manos y tobillos se aflojaron. Sin la fuerza para permanecer derecho, Guy resbaló al suelo y se acurrucó ahí.

"De pie, mestizo."

Levantó la cabeza. A través de sus ojos llenos de lágrimas vio a alguien alto y de cabello dorado. ¡Iason! ¡Oh, por favor, no! Temblando, apoyó su cara en el suelo, sin esperar nada.

"¡Dije de pie!"

Lo intentó. Sus extremidades temblaron y fallaron. "No puedo, maldito," murmuró, pero era improbable que Iason escuchara o le importara.

Riki...

Las manos en su cabello lo jalaron para levantarlo y lo enviaron tambaleándose contra la mesa. Las brutales condiciones del burdel hicieron que Guy se recostara en ella y abriera sus piernas. Pero parecía que tampoco era lo que Iason quería, el Blondie lo volvió a enderezar maldiciendo.

No era Iason. Guy parpadeó, convencido. Otro hombre estaba ahí, su cabello era largo y ondulado, no tan pálido.

Estaban cara a cara, el Blondie anónimo y el puto mestizo. Guy empezó a temblar, no había fuerza en él para mantenerse de pie como obviamente deseaba el Blondie. Se sujetó del agarre del alto hombre, la realidad se iba desvaneciendo. Podía sentir su sangre resbalando cálida y húmeda por sus muslos.

"Así que tus estúpidos planes fallaron. Qué típico."

"Jódete," murmuró Guy. El Blondie lo aventó y Guy se estampó contra en la pared con tal fuerza que todo se volvió gris.

"Da gracias que Júpiter decidió resucitar a Iason," dijo en el frío tono de los Blondies, "o esto sería el más puro placer."

Las palabras llegaron a Guy como ecos. Era difícil ver. Observaba a la alta forma dar un paso más cerca y la desesperación lo atravesó. No había dónde refugiarse. El Blondie haría lo que quisiera. Guy no podía detenerlo, no podía defenderse de él. Así que esperó el dolor y deseó estar muerto.

Raoul no había esperado encontrar a la criatura tan malditamente atractiva. Había escuchado que Iason había terminado con el impuro, que ahora el chico servía en uno de los burdeles de Midas. Recordando su rabia y dolor al escuchar la muerte de Iason, decidió que vería a ese mestizo él mismo. Pero, ahora que estaba aquí, Raoul se encontró extrañamente atraído a la temblorosa criatura. Quizá fue la angustia en esa cara arañada o el prometedor desafío debajo de todo el dolor y miedo. Raoul miraba el largo cuerpo, la forma muscular y tuvo una repentina y muy inapropiada reacción.

Maldijo, sus dedos deseaban tocar esa carne arañada. Levantando la mano, rozó su pulgar contra el hinchado labio inferior. Un temblor recorrió al desnudo impuro. Sus ojos fuertemente cerrados por las increíblemente largas y oscuras pestañas. Las lágrimas relucían, pero el hombre no hizo ningún sonido. En cambio, abrió la boca, no se resistió cuando Raoul introdujo su pulgar en ella. Su lengua acarició el dedo, su pecho subía y bajaba en temerosas y rápidas respiraciones.

Como hipnotizado, Raoul se encontraba inclinado hacia delante, su mano dejó la boca de Guy y se deslizaba por el pecho del impuro. Tocó una tetilla de Guy, sonrosada e hinchada, y la vio reaccionar ante su toque. Cubriendo la cautiva boca con la suya, tragó un suave y desesperado gemido. Raoul saboreó sangre y algo indescriptible que lo hizo desear más.

Volviendo en sí abruptamente, el Blondie retrocedió y lo veía con ojos grandes y desesperados. La furia creció en él, por su canallada y propia debilidad. ¿De verdad quería caer en la misma trampa que Iason? ¡Él sabía lo que aguardaba al final de ese camino! Él era un Blondie, uno de la Elite. Girándose, dejó la celda.


El brazo de Iason alrededor del hombro de Riki era un peso familiar y bienvenido. El hombre de cabello negro estaba sentado, viendo el show contento de estar aquí en vez de en el escenario donde dos hermosas mascotas peleaban por tener el control. Por supuesto que ninguna era un mestizo como él. La más fuerte de las dos tenía cabello castaño. El otro muchacho, que estaba tirado a causa de un golpe de su oponente, tenía el cabello del color de Katze.

El moreno, aceptando la victoria, se arrojó sobre el pelirrojo, su rodilla obligando a las largas piernas a abrirse. Alrededor del escenario surgieron los murmullos de excitación y aprobación cuando el primer muchacho tuvo las muñecas del pelirrojo atadas detrás de su espalda. Era la derrota, el pelirrojo cojeaba y lloraba levemente.

Riki recorrió a la audiencia con una curiosa mirada. Un hombre bien vestido que estaba cerca se hallaba con el ceño fruncido. Muy probablemente era el dueño de la mascota. Riki sintió pena por el muchacho quien seguramente pagaría por decepcionar a su Amo. Ahora, sin embargo, pagaba las consecuencias inmediatas, levantando su trasero y llorando mientras el victorioso hundía su pene tieso en él. A través de los bajos zumbidos de las conversaciones y chocar de copas, Riki apartó la vista del show, pero no pudo callar los leves gruñidos de dolor.

El espectáculo había excitado a Iason. El Blondie se inclinó hacia él y una mano de deslizó entre las piernas de Riki para frotar su pene por encima de la tela. Riki tembló, sintiendo el calor familiar elevarse por su ingle. Entonces, abruptamente, Iason se enderezó. Respirando con dificultad, Riki no supo si alegrarse o maldecir. Un momento después, vio a Raoul aproximarse.

"Me gustaría hablar contigo," dijo Raoul. "En privado."

Iason se encogió de hombros. Se levantó. "Tráeme una bebida," dijo suavemente contra la oreja de Riki.

Riki se levantó y fue al bar. Estaba de pie, esperando mientras el bartender iba por el vino que le gustaba a Iason, y observaba a lo Blondies. Raoul estaba hablando, su expresión era intensa. Lo que fuera que estuviera diciendo divertía a Iason, quien finalmente se encogió de

hombros y asintió con la cabeza. Raoul hizo una ligera reverencia y se alejó. El bartender le dio a Riki la copa y se la llevó a su Amo.

"¿Qué quería?"

"Un favor," respondió Iason con una sonrisa.

Fin del capítulo 2