Año 3
Distrito 3
Brick Wayne – 18 años.
Este es el peor año de los juegos, aunque quizá sólo pienso así porque estoy aquí. Lo cual es una mala pasada del destino, ya que si la cosecha hubiese sido una semana después, yo me habría librado. Mañana, si sigo vivo, será mi cumpleaños 19… y en teoría no debería estar aquí…
Conforme se han desarrollado los juegos el Capitolio ha tenido que ajustar algunas cosas sobre la marcha. Ahora nos dejan de despedirnos de nuestros familiares y amigos después de la cosecha, en el edificio de justicia para que no tengamos la tentación de escapar. Luego partimos rumbo al Capitolio con un escolta y si nuestro distrito tiene un vencedor, también él nos acompaña, claro esa "ventaja" apenas la tienen dos distritos. Al llegar al Capitolio nos preparan para un desfile donde nos exhiben a toda la nación. Posteriormente nos dan la posibilidad de entrenar dos días, de conocernos un poco, aunque casi nadie hace amistades aquí. Luego tenemos una sesión privada con los vigilantes de los juegos, a quienes les debemos mostrar nuestros mejores talentos para que nos evalúen y nos den una puntuación inicial que servirá para orientar las apuestas que se hacen en el Capitolio. Finalmente, nos hacen una breve entrevista individual, transmitida a Panem y al día siguiente empiezan los juegos en sí.
Al parecer no les resultaron divertidas las primeras ediciones, puesto que la mayoría de los tributos eran muy jóvenes y asustadizos y como obviamente no van a cambiar su amado "Tratado de la Traición", le han añadido algunas condiciones para amañar las cosechas, en primer lugar: Inscripciones acumulativas, es decir a partir de los doce años una papeleta con nuestros nombres entran a la urna de selección, pero con cada año se añadirá una más, en un principio todos teníamos la misma posibilidad de ser elegidos, ahora, los mayores estamos más propensos a terminar en los juegos. Además los más necesitados tienen la opción de pedir una ración de aceite y cereales llamada tesela, pero a cambio de cada una, el nombre del chico entrará una vez más en el sorteo. Este año pedí una tesela, pues supuse que no habría realmente riesgos y quería ayudar a mi abuela, la única familiar viva que me queda, así que en la cosecha había cuatro papeletas con mi nombre en la urna (las de las tres cosechas y la de la tesela que pedí) pero la suerte no estuvo de mi lado…
En estos juegos decidieron uniformarnos, todos llevamos la misma indumentaria: un mono enterizo térmico de color gris, con el número del distrito bordado con letras negras en el pecho y la espalda, complementado con botas, guantes, lentes y gorro. La arena donde estamos es un páramo helado, prácticamente sin alimentos, donde nunca se oculta el sol, la falta de sueño, el frío, el miedo constante a los demás tributos, todo se conjuga para hacer lo que nos resta de vida más horrible. Soy el mayor de los chicos, pero no está en mi naturaleza arrebatarle la vida a los demás.
Todo lo contrario, me he hecho cargo de otras dos vidas, aunque no sé cómo podría asegurarles nada. A veces sé que siento más miedo que ellos, que justo ahora intentan dormir un poco junto a mí, lo cual me hace apreciarlos más, sé que me han brindado su total confianza. Rick y Maryann, son los tributos del distrito 7, un par de chicos de 15 años. También estaría con nosotros la chica de mi distrito, Rashell, pero murió a manos del mastodonte del distrito 10, apenas el primer día.
Se separó de nosotros para buscar comida, yo no debí permitir que se alejara tanto y menos aún ella sola, pero tardé demasiado en llegar a esa conclusión. Su muerte pesa en mi consciencia, pues cuando medité en los peligros a los que se exponía ya era tarde, el enorme tributo la sostenía del cuello con ambas manos, asfixiándola. En pocos segundos ella dejó de luchar y él la soltó con desprecio al suelo, ya sin vida. Todo ocurrió a pocos metros, frente a mis ojos, y no sé a qué deidad agradecerle que él no me haya notado pues habría corrido con igual suerte, cobardemente regresé sobre mis pasos sin volver la mirada…
En la aparente calma de este momento trato de recordar cómo se formó esta alianza, pero no tengo ni idea, supongo que fue gracias a las chicas. Y aunque sé que sólo puede ser temporal, no seré yo quien la rompa.
De pronto unas rápidas pisadas acercándose me sobresaltaron, sacudí los pies de Rick y en pocos segundos estaba de pie a mi lado, ambos cubriendo a Maryann que había sucumbido al cansancio. Frente a nosotros, con una expresión de terror apareció la chica del 5, antes de poder hacer nada, Rick la atacó con la guadaña que cogió de la cornucopia, haciéndole un corte en la parte superior de la pierna. Ella cae al piso aullando de dolor; impresionado yo sólo atiné a dar dos pasos atrás.
Sé que estamos aquí para matarnos pero no tengo la sangre fría para hacerlo y ver a este muchacho, más joven que yo, atacarla sin siquiera inmutarse me espantó. Puedo saber qué es lo que me espera más temprano que tarde. Pero mientras divago en estas estupideces, Rick la remata insertándole la hoja del arma en el estómago. Sin mirarme se da la vuelta y con expresión ausente se dirige a Maryann.
– Vamos, debemos largarnos de aquí.
– Venga Maryann – la sacudo. – ¡Arriba!
La muchacha desorientada mira en dirección al cadáver y asustada se levanta de un brinco, cogiéndose del brazo de Rick. Los tres emprendemos el camino, sin detenernos a pensar en lo que acabamos de hacer, no tiene caso.
Gracias chicas por leer y comentar, se siente mejor esto cuando hay reciprocidad.
El año pasado Bianca no pudo completar su venganza, pues cuando ubicó al joven del 9 él notó su presencia antes de que pudiera atacarlo, y sin el factor sorpresa, fue presa fácil del muchacho que era mucho más fuerte y ágil.
Y el ganador de los Segundos Juegos fue: Baxter Gibbs de 17 años, proveniente del D2.
Gracias Alpha, me emocionó tu impresión sobre el asesinato. Nunca antes he escrito nada así, pero me alegra haber atinado, aunque creo que no fue el caso en este capítulo. También me gustó escribir esa relación entre Bianca y Armand, al principio no iba a ahondar tanto, pero iba fluyendo tan bien, que me extendí.
Gracias también a ti: Elenear28, por leer y comentar.
