Año 7

Distrito 6

Shaista O'Neill – 18 años.


Según Chase, la chica bonita que ganó el año pasado ha inspirado su estrategia para mí. Él es mi estilista y ha recreado un rostro perfecto sobre las cicatrices de mis quemaduras. Su trabajo no será sencillo, sin embargo, pues algunas de las chicas se veían radiantes ya desde el momento en que fueron cosechadas, en especial las de los distritos uno y dos. ¡Y eso aún antes de pasar por las manos de los estilistas!

Aunque para nadie es un secreto que son los consentidos del Capitolio, ya que fueron unos de los primeros distritos en rendirse. Lo cierto es que ellos no pasan tantas necesidades, según dicen. Y debe ser cierto pues se ven más sanas y mejor alimentadas.

Me angustia no lucir tan bien como ellas...

Aunque no todo son patrocinadores... O eso espero. Mi cabeza no ha parado de pensar en una estrategia para volver a casa, lo triste es que la mía no ha de ser tan simple como la de Chase, hacerme parecer bonita no es dificultoso con todos los artilugios de los que aquí disponen, en cambio, sobrevivir a los juegos del hambre, requiere de fuerza e inteligencia. Y yo tengo poco de ambas.

En cambio Jelton, mi compañero de distrito, es fuerte y aguerrido. Si alguien tiene posibilidades de regresar al distrito 6 ese es él. Un joven guapo al que nunca le dije que me gustaba tanto, pero ahora es tarde y guardaré silencio, temo que me malinterprete y piense que quiero aprovecharme de él en el estadio. Así que si me callé tanto tiempo, me aguantaré lo que me resta de vida.

La muchacha que me ayuda a vestirme podría tener mi edad, aunque las enormes pestañas postizas que lleva y el maquillaje llamativo la hacen parecer mayor. Pero tiene mi contextura y mi altura, sin embargo aparte de eso no tenemos nada en común, ella está en un mundo seguro, donde jamás pasará hambre y menos aún tendrá que luchar por su vida. Tal vez por eso es toda sonrisas y guiños.

De pronto se acerca a mí mostrándome mi indumentaria: Unos shorts deshilachados, muy cortos y lo que queda de algo parecido a la parte de arriba de un overol. Ambas piezas de color azul oscuro con un seis bordado en amarillo y el escudo de Panem en lado izquierdo del pecho. Prácticamente no llevaré nada encima.

Un "¿Pero qué es esto?" se escapa de mí, en voz alta, sin pararme a pensar en lo que me había pedido papá en nuestra despedida. "Vuelve hija, aprende todo lo que puedas de ellos y vuelve".

Por él me había propuesto no rechistar ante nada que me hicieran, pero la "ropa" que me escogieron era literalmente obscena. La muchacha parpadea dos veces antes de responder con su cantarina vocecita:

– Tu atuendo para el desfile. Chase te hará algo de maquillaje corporal antes de salir, quédate tranquila. – Sonríe de nuevo. – No se notarán tus marcas...

Pero no eran mis cicatrices precisamente las que me preocupaban, sino el andar prácticamente desnuda, siendo trasmitida en vivo a todo Panem. Exhibida como un trozo de carne. ¿Es que no saben qué es pudor?

Decido ponérmelas para dejar de sufrir, seguro en mi delgado cuerpo se verán más grandes...

Pero me engaño a mí misma y el espejo lo confirma, antes de que decida romper el micro traje, que no cubre del todo mis nalgas e insinúa el nacimiento de mis senos, Chase y Ginger entran en el pequeño cubículo donde me he estado cambiando, él dice más para sí mismo:

– Fabuloso. –

– ¿Qué se supone que es? – Pregunta ella, sin ninguna malicia.

– Una mecánica sexy. – Sonríe él. – Te haré brillar, Shaista. – Me dice mientras me hace girar para mirarme a la cara. – Ya sabes, aquí tenemos debilidad por las cosas bellas y en cuanto cubra esas cicatrices, estarás deslumbrante para todo Panem. ¡Confía en mí!

Y yo sólo siento que me voy a desmayar, que caeré del carruaje y que para aumentar mi desgracia Jelton será testigo del bochorno que pasaré…


¡Hola de nuevo!

Pues Cinder y Tasha mataron a los tributos del D2 desde el árbol y sobrevivieron varios días más, relativamente en calma, sin la persecución de éstos.

Lamentablemente Cinder no fue la hermosa vencedora de la que nos habla Shaista, ya que tanto ella como Tasha, confiadas al ser dos contra una, mueren persiguiendo a la tributo del D3 (que les había robado comida, cortesía de los patrocinadores) al resbalar dentro de unas aguas hipertermales (a más de 100° C).

La ganadora de los 6tos juegos fue Gianna Mazza, de 18 años, primera ganadora para el D1, quien atrajo a muchos patrocinadores por su extraordinaria belleza.