Año 9

Distrito 4

Mags Cohen – 16 años.


Las heridas recibidas han sido borradas de mi piel, las que yo causé, sin embargo, jamás lograré arrancarlas de mi mente. Heridas certeras que atrajeron la muerte sobre el portador. La sangre de tres muchachos fue limpiada de mi piel, de mis manos, pero nunca de mi consciencia. No me permitiré olvidarlos nunca. Una chica del distrito seis, el varón del distrito dos y finalmente un chico del distrito uno. Él, mi último obstáculo para volver a casa.

Duele pensar en ello, duele saber que tres personas encontraron la muerte a través de mis acciones, de mi determinación de seguir con vida. Que veinte más, niños en realidad, también están muertos y sólo por eso yo tengo el "honor" de estar sentada aquí.

A decir verdad, nunca aspiré honor, gloria o riquezas. Qué más riqueza que tener a mis abuelos vivos, conmigo, queriéndome, después que la guerra me arrebatara a mis padres y a mis hermanos mayores. Qué más riqueza que poder ver al sol sumergirse en el mar cada atardecer, coloreando el cielo como ninguna mano humana lo hará jamás. Qué más riqueza que las olas me arrullen cada noche y que sean el primer sonido que escucho al despertar. Era feliz, aunque todo pudiera conspirar para que no lo fuera. Era feliz por convicción.

No necesitaba nada más. Pero tampoco nada menos, por eso decidí luchar, por eso me volví una asesina, para regresar al paraíso que me vio nacer, para morir allá algún día, después de despedir a mis abuelos, después, quizá, de formar una familia. Pero antes de volver a casa me resta una prueba más y juro que es otra muestra más de la aberración de Dionysus Heavenly y sus conciudadanos.

¡Una entrevista al vencedor! Transmitida en vivo a todo Panem, por supuesto. Donde exaltarán los mejores momentos de la edición del año de los juegos. Donde las familias de los tributos muertos revivirán las, generalmente, atroces muertes de sus hijos.

Y yo soy la vencedora...

Yo debo estar aquí y mostrarme complacida por mi victoria...

¿De qué creen que estamos hechos? Nos humillan tanto y sólo puedo pensar que esto no puede durar mucho más, los distritos no podremos aguantar más Juegos del Hambre. No deberían repetirse. Nunca debieron existir. No pueden durar para siempre... Hay que detenerlos y si es una segunda rebelión lo que se necesita para erradicarlos, me apuntaría sin dudarlo.

Me han disfrazado nuevamente, para complacencia de la audiencia capitolina, esta vez el traje hace alegoría a algo a lo que llaman mitología (que a mi entender es como llaman a lo que recuerdan de cualquier civilización que existiese antes de Panem). Llevo un vestido negro, corto y sin mangas, ceñido al cuerpo, de suave cuero, encima del cual me pusieron una armadura plateada, que me pesa mucho y me hace difícil la respiración, en los brazos unos brazaletes del mismo material que la armadura y calzo unas botas de cuero negro con un poco de tacón, que llegan poco más abajo de mis rodillas. Todo complementado con un maquillaje oscuro y una coleta alta que recoge firmemente lo que quedó de mi cabellera caoba. Afortunadamente no debo moverme mucho, ya está todo dispuesto para la entrevista.

Mi expresión ha de ser muy hostil ya que Víctor Spielberg, el entrevistador sentado frente a mí, se estremece mientras me mira. Quizá por ello Verona y Viviana, mi equipo de preparación, se acercan al escenario con el pretexto de retocar el dramático maquillaje que idearon y antes de dar la vuelta por donde vinieron, Verona se acerca a mi oído susurrando:

– ¡Vamos, nena! Sonríe que estás entre amigos. Ya nadie te puede hacer daño.

Las observo alejarse, incrédula. ¿Cómo puede decir eso? Son ellos quienes nos obligan a matarnos, no son nuestros amigos, son verdugos, son los verdaderos asesinos... Sin embargo, fuerzo una sonrisa en mis labios cuando empieza la cuenta atrás para iniciar la transmisión. Víctor también asume su papel, aunque para nadie es un secreto que le teme a la gente de los distritos, su lenguaje corporal lo delata, pero trata de enmascararlo.

– Buenas noches, Panem – Grita con euforia. Espera unos segundos, en lo que imagino que espera la respuesta de la audiencia y como si fuera otro hombre prosigue sosegadamente: – Esta noche me complace llevar a sus pantallas una entrevista exclusiva con la ganadora de la novena edición de los Juegos del Hambre. ¡Del distrito cuatro: Mags Cohen! – Grita de nuevo este cambiante hombrecillo. De unos parlantes apostados a los lados del escenario se escuchan aplausos, risas y vítores, lo cual hace que me confunda un poco, ya que en la habitación sólo estamos él y yo, los equipos de grabación son operados a distancia.

– Buenas noches, Víctor. – Saludo tras recomponerme.

– Es un placer tenerte aquí de nuevo, Mags.

– El placer de estar aquí es sólo mío... – Respondo batiendo las pestañas. Él luce un poco contrariado por mi súbito cambio, pero no dice nada. - Gracias de todas formas, por esta entrevista.

– Debes saber que Panem siguió toda tu trayectoria durante los juegos, pero hay cosas que pasaron en la arena que tú te perdiste y hoy te daremos el privilegio de presenciar. Es por eso que durante las siguientes horas vamos a revivir los mejores momentos de los juegos, Mags. ¡Espero que lo disfrutes tanto como nosotros!

Puedo sentir como el vómito se agolpa en mi garganta y no sé si podré resistirlo, no quiero ver esto, no puedo disfrutarlo, pero me obligo a permanecer en mi sitio con un semblante de indiferencia. Sé que es la última prueba... Y no me romperé ante ellos, haré lo posible por permanecer sosegada, porque tampoco celebraré ninguna de esas muertes. La estridente música golpea con fuerza en mis oídos, las luces del escenario disminuyen y una enorme pantalla se enciende para mostrar una toma aérea de la arena que me sirvió de prisión durante tres semanas, de la cual ahora soy libre.

Una isla, hermosa en apariencia, verde en todo su esplendor, peligrosa para muchos de los demás tributos.

Sé que el entorno me ayudó a ser la vencedora que hoy en día está aquí, porque justo en cuanto me soltaron en la arena y la brisa marina revolvió mi cabello yo esbocé una sonrisa, mientras muchos de los demás mostraban semblantes horrorizados, yo sabía más o menos a lo que me atenía...


¡Hola de nuevo!

¡Gracias a todos por leer!

Este capítulo se me hizo un poquito más complicado que los anteriores, ya que se trata de un personaje al que quiero mucho, a mi entender Mags es compasiva y se arrepiente de haber causado las muertes que le concedieron la victoria, pero le rinde honores a los caídos prometiéndose llevar una vida digna.

Alphabetta, el día que publiqué los tres capítulos estaba demasiado molesta con todo quería matar a alguien (y como verás era menos destructivo acabar con 23*3 tributos jajaja!) así que me sirvió para aliviar un poco de tensión... Hiciste bien en no encariñarte con la pequeña Stacy, pues no lo logró, y fue Eliott Cooper del D1 quien ganó los 8° juegos, siendo el primer distrito que corona un segundo vencedor en un lapso tan corto de tiempo.

Bueno nena espero que disfrutes tus vacaciones, descanses mucho y vuelvas pronto...Nos vemos en el próximo juego.