Año 10

Distrito 2

Matthew Riordan – 18 años.


Todo empezó gracias al alcalde Sloane, que obviamente quedó un poco loco cuando su hijita murió en los juegos, hace unos años.

Ella era una muchacha delicada, en muchos sentidos, a la que educaban en casa y por tanto no tenía muchas amistades. Yo solía frecuentar el Edificio de Justicia, en compañía de mi padre, que es la mano derecha del alcalde, pero allá no coincidimos casi nunca, así que era una extraña para mí, a pesar que nuestras madres son hermanas y por ende éramos primos. Normal y de familia, todos somos algo huraños.

No puedo olvidar cómo fue que empezó todo. Yo también tenía trece años en ese entonces, aunque era más alto que la mayoría de mis compañeros era flaco, desgarbado, sin ningún talento especial y le tenía un miedo cerval a los dichosos juegos del hambre.

Mi papá y yo acompañamos al alcalde a la estación a recibir a Baxter, sin imaginarnos lo que pasaría en cuanto el vencedor llegó, pues a pesar de la reciente muerte de Mackenzie, Fred Sloane permanecía sosegado y de cierta forma ausente. Sin embargo, apenas el joven bajó del tren, el alcalde se le fue encima y lo atacó a golpes y patadas, mientras gritaba y lloraba al mismo tiempo, como un loco endemoniado, porque no había hecho nada por la pequeña Mackenzie.

Quien a partir de hoy es mi mentor, no dijo nada, tampoco se defendió y aguantó la golpiza, quizá por remordimiento sentía que la merecía, o eso pensé yo. Papá y yo los separamos con esfuerzo y nos llevamos de ahí al alcalde, quien derrotadamente sólo repetía, una y otra vez, mientras lloraba: no podemos seguir entregando nuestros niños. La idea de poder salvarnos de los juegos del hambre lo obsesionó y aunque no podía evitar que fuéramos, comentaba que siendo nuestro distrito en encargado de proveer a Panem de armas y Agentes de la Paz, teníamos que aprovechar esas circunstancias para darle herramientas de lucha a nuestros tributos.

Días después Baxter se apareció en el edificio de justicia, aún amoratado por los golpes recibidos. Se encerró con mi padre y el alcalde y aunque yo no pude oír de qué hablaron, sé que todo cambió gracias a esa conversación. Baxter fue luego a la escuela y buscó entre los chicos mayores a dos de ellos, un chico y una chica sin mucho que perder, y se los llevó a su casa.

Mi padre y el alcalde llevaron a escondidas algunas cosas de la Academia de Entrenamiento de los Agentes de la Paz a la casa de Baxter. Lo que fuera la obsesión de Sloane se esparció rápidamente a Baxter y a papá, finalmente me contagió también a mí. Durante ese año Baxter entrenó a Reginald y Françoise, para el día de la cosecha esos dos eran los mejor alimentados y más fuertes del distrito, sin duda alguna... Y cuando la escolta llamó a la tributo femenino, Françoise se presentó voluntaria, Reginald hizo lo mismo cuando fue el turno del chico.

Así la historia ha cambiado en el distrito dos, desde entonces ningún año ha ido a los juegos algún niño sin preparación. Y aunque en principio parecía una locura, ha funcionado, pues al año siguiente Leonard volvió de los Juegos del Hambre y con él muchos regalos para el distrito, ambos vencedores han dedicado gran parte de sus ganancias y de su tiempo para formar una pequeña academia donde entrenamos. Y en adelante nuestros tributos siempre han logrado acercarse más y más a la gran final...

Y este año soy yo quien irá. Fue emocionante gritar mi nombre y ofrecerme voluntario, ante las miradas asustadas de los chicos que se salvaban de ir, me regodeo en ese momento, tras la breve despedida de mis padres, papá está orgulloso, pero no es de los que exteriorizan sus sentimientos mamá, en cambio, no está del todo convencida... Los últimos dos años no hemos traído a nadie de vuelta, pero yo soy absolutamente capaz de ganar. Ganar y volver.

El último en entrar a despedirme es mi pequeño primo: Aaron, quien a sus nueve años es la versión masculina de Mackenzie, él y yo nos hemos juntado desde hace algún tiempo, y se ha estado entrenando también, sólo en lucha cuerpo a cuerpo porque aún le falta tiempo para ser elegible.

– Matthew, vuelve... – Susurra con determinación mientras me mira a los ojos, firmemente. Parece mayor en el trajecito formal que lleva puesto, sólo por ser día de cosecha.

– Nada podría impedírmelo. Aún tengo muchos trucos que enseñarte. – Lo abrazo con fuerza y al estar tan cerca puedo sentir el desbocado latir de su corazón. Él me devuelve el abrazo. – Te lo prometo, Aaron. Volveré.

– Por Mackenzie... – Susurra de nuevo, separándose para mirarme a los ojos nuevamente.

– Por Mackenzie y por ti. Tenlo por seguro...

Antes de poder terminar de despedirnos un agente con cara de pocos amigos le dice al pequeño que se acabó el tiempo. Nos soltamos poco a poco y mientras mi primo se va, siento un nudo formarse en mi garganta y lágrimas no deseadas se agolpan en mis ojos.

– Por Mackenzie y por ti... – Repito como un mantra, hasta que Baxter pasa por mí para irnos rumbo a la estación.


¡Hola de nuevo!

¡Gracias a todos por leer!

Alphabetta, como siempre me hacen muy feliz tus comentarios, gracias... Me alegro por tu PC, yo tuve problemas con el internet los últimos días y por ello no había podido publicar.

Bueno ya conocen la ganadora de la novena edición. Así que nos vemos en el próximo juego.