Año 14

Distrito 7

Kiel Nixon – 18 años.


Añadir algo de sesos a mi fuerza bruta no fue mala idea, sobre todo cuando Janinne –la cerebrito del tres– ha traído a la alianza a Bree –la chica del once– que de seguro nos será de ayuda para encontrar alimentos. Maryann tiene razón, vale más una alianza bien pensada que esperar los regalos en forma de paracaídas que envían los patrocinadores, los cuales son en extremo caprichosos y cambiantes. Por eso inicialmente deseaba aliarme con los tributos del uno, pero me rechazaron para juntarse con los del dos.

Me escuece en el orgullo que no me hayan aceptado, pues no soy un mal candidato. Pero, más allá de ello, mi nerviosismo se dispara cuando pienso que esa alianza cuenta con más integrantes que la mía y que además parecen estar mejor preparados, por algo se ofrecen voluntarios. En mi grupo yo soy el único hombre, aunque soy bastante fuerte es desventajoso que mis chicas no puedan ofrecerme la misma protección que yo a ellas. Janinne tiene aspecto enfermizo por la palidez de su piel y aparenta como quince años, pero tiene diecisiete, es bastante inteligente, flexible, escurridiza y sabe de camuflaje. Con Bree casi no he tratado, ya que apenas ayer se unió a nosotros, precisamente en el puesto de camuflaje. Es menuda, pero no tanto como Janinne, y tiene dieciocho años.

Los nervios crecen a mí alrededor conforme pasan los minutos y tras la partida de los cuatro primeros tributos, que eran bastante escandalosos y demasiado confiados en sí mismos, la estancia ha quedado prácticamente en silencio. La tensión es evidente ya que casi ninguno habla y esta impresión se refuerza por lo pequeña que es la sala donde esperamos nuestro turno de pasar con los vigilantes. Ya han pasado Raimond y Deborah, del uno, así como Dyana y Nerius, del dos, y Krauss el compañero de Janinne. Yo estoy relativamente calmado, esta no es la mayor de las pruebas, así que no tiene sentido que empiece a sentir miedo justo ahora.

Nosotros tres hemos ocupado los puestos más retirados en la mesa grande, Bree y Janinne se sentaron juntas frente a mí y ambas lucen preocupadas, pero quien más lo demuestra es Janinne. Yo no encuentro nada que decir para poderlas hacer sentir mejor, así que permanezco en silencio, lanzando miradas a mi alrededor. Los demás tributos están esparcidos por las otras mesas más pequeñas. El compañero de distrito de Bree es un chiquillo de catorce años, bastante torpe y está solo. No sé si haría bien en incluirlo en la alianza. Quizá para equiparar un poco mi equipo y el de los profesionales. Habrá de consultarlo con Bree. Porque la opción obvia era Karina, mi compañera de distrito, pero no quiso saber nada de mí desde que salimos cosechados, además no ha parado de llorar durante lo que va de la mañana. Es una verdadera lástima, porque Karina no está nada mal, tiene dieciséis años y está bastante buena. Pero pensándolo bien no conviene otra mujer más en este grupo. Necesito algo más de fuerza bruta, así que Krauss y Francis, los respectivos compañeros de mis aliadas, lamentablemente también están descartados. Lo que me deja a Bryan, el voluntario del cuatro. Podría ser. Sí, por qué no. Quizá Bree pueda convencerlo. O puedo pedir a Maryann se ponga de acuerdo con su Mentora.

Han pasado varios minutos más mientras sigo estudiando disimuladamente a la competencia y a los posibles aliados, finalmente el silencio se ve interrumpido cuando una voz robótica indica el nombre de Janinne, no pasa desapercibido para mí o para Bree el fuerte estremecimiento que sacude a nuestra aliada al levantarse de la silla, aun cuando ella trata de esconderlo tras una sonrisa nerviosa, en cambio, me sorprende que Bree, en un movimiento rápido, se levante de su posición y abrace a Janinne deseándole buena suerte antes de que la más pequeña se adentre en la otra habitación. Nunca pensé que se hicieran amigas tan pronto. Nunca pensé que se harían amigas. Aquí no se viene a eso. Pero no pienso decirle nada de esto a Bree, allá ellas si no asumen que sólo habrá un vencedor y que por más fuerte que sea esta alianza, ha de disolverse más tarde o más temprano.

– ¿Por qué me miras así? – Suelta de repente la chica en un susurro, que no oculta su evidente fastidio.

– Por nada… – Miento sin inmutarme, manteniendo el tono confidencial que ella ha usado. – Simplemente me alegra que la apoyes así.

– Está aterrada, aún más que yo. Pero aún falta mucho para que yo pase, y para mi desgracia es evidente que nadie me abrazará a mí.

– Todo irá bien, lo que importa realmente es que cuando entremos en el estadio seamos capaces de encontrarnos y abastecernos. Y de ocultarnos de los profesionales.

– ¿Los qué…?

– ¿Es que no ves los juegos? – Pregunto sorprendido por su ignorancia del tema que ha causado revuelo este año, aun antes de la cosecha: los voluntarios de los distritos uno y dos.

– No – Me contesta sosteniéndome la mirada, visiblemente molesta.– Y quizá si nadie los viera los dejarían de hacer…

– No debes hablar en serio… – Le digo tras soltar una risotada.

– ¿Quiénes son los profesionales? – Me corta ella ignorando la sorna en mi rostro.

– Bueno, es casi un rumor, pero así le dicen a los chicos del uno y el dos, ellos aparentemente entrenan antes de los juegos y cuando están preparados se ofrecen voluntarios. Y en conjunto tienen la mayor cantidad de vencedores acumulados. Claro a los de tu distrito tampoco les ha ido tan mal, ya tienen dos ganadoras. Nosotros en el siete sólo tenemos a Maryann y Janinne ni siquiera tiene mentor. Hay otros distritos que tampoco tiene ningún vencedor, además del tres, están el ocho y el doce.

Los ojos de Bree se han ido abriendo conforme yo hablaba y sé que me he ido de lengua. No me conviene que sepan cuanto me he preparado para venir acá, ese es un secreto que sólo conocemos mi hermano y yo. Hemos estudiado los juegos, los hemos visto todos estos años, tratando de reunir la suficiente información para poder partir con ventaja en caso de ser cosechados, él se salvó porque ya tiene 20 años, yo no tuve la misma suerte, pero pretendo volver a casa. Y lo haré.


¡Hola de nuevo!

¡Gracias a todos por leer!

Alpha, a mí también me encantaron Josh y Marmara, eran complementarios. Ellos se unieron mucho esas noches antes de los juegos. Sin embargo se distanciaron en la arena y nunca lograron reunirse de nuevo.

Los 13° juegos fueron ganados por Farah Kent, D5, 16 años.