Año 17

Distrito 10

Pierce Watson - 15 años.


Mientras me encamino hacia los ascensores, dejando atrás a propósito a mi mentora y mi equipo de apoyo, me preparo mentalmente para mostrar firmeza y temple en la entrevista. No quiero que mi familia piense que me he dado por vencido.

Trato de convencerme que aún tengo oportunidades.

Farah me aconsejó que me mostrara vulnerable para sorprender a los demás en la arena, pero sé que eso no tranquilizaría a mi familia, al contrario, los preocuparía aún más… Y no quiero que mis hermanos se traumaticen con esto, dos de ellos ya están a salvo de los juegos del hambre y las menores aún no están en edad de cosecha… quiero ser fuerte, verme fuerte por y para ellas, para que no crezcan con miedo. Aunque en la arena me desmorone, esta noche estoy obligado a ser fuerte. A mostrarme capaz de sobrevivir.

Pero no puedo ocultar la decepción que crece en mí desde anoche cuando anunciaron mi puntuación en los entrenamientos: seis. Nada memorable, si a ver vamos es un suficiente, un mínimo aprobatorio, más nada. No creo que a muchos patrocinadores les incentive esa nota.

Vamos, qué estoy claro que no soy gran cosa, pero me esforcé bastante para destruir a mandarriazos cinco de los maniquíes en la sala. Hubiese deseado que notaran el esfuerzo que puse, aún más impresionante que los resultados. Soy un chico fuerte, pero no resistente, el asma me impide hacer esfuerzos físicos notables, y acabé asfixiado antes de que terminaran mis quince minutos. Sé que pudo ser peor, que pudieron notar mi defectuoso estado. Pero al sentirme mal disimulé frente a los vigilantes, fingiendo que me debatía internamente para mostrarles otra cosa hasta que se terminó mi tiempo, si se hubieran dado cuenta del estado real en que me dejaron mis esfuerzos, no creo que me hubieran dado ni un cuatro siquiera.

Al llegar al ascensor encuentro allí a Sabrina, que se ve muy bien en un ajustado vestido negro con transparencias y piedras plateadas, ella es alta y elegante, a su lado yo no tengo ninguna gracia, parezco un pingüino en este traje acartonado y me siento francamente ridículo con un moño como corbata. Entramos juntos al aparato y nos paramos frente a frente, yo dirigiendo mi mirada a cualquier punto menos a ella.

– Debes relajarte un poco – Masculla ella, mirándome fijamente desde arriba. Ya de por sí me sacaba unos quince centímetros, a los que ahora se suman otros siete de sus tacones de aguja. – Estás todo tieso, vamos, suelta el cuerpo… – Dice mientras mueve su torso, brazos y manos en forma sensual. Yo aparto la vista rápidamente, pero eso no evita que cierta parte de mi anatomía se despierte, haciéndome sonrojar de inmediato.

– El traje no me deja. – Logro balbucear. Ella no parece darse cuenta del efecto que está causando en mí.

– ¡Oh! Ya veo. – Dice mientras coloca sus manos a ambos lados de mi pecho, sintiendo el material del traje. Para luego acomodar el moño que se ha torcido por enésima vez.

No sabe los estragos que me está causando, porque seguramente a sus dieciocho años yo le parezco aún un niñito. Trato de apartar mi mente de este incómodo instante y concentrarme en las indicaciones de Farah: mantenerme derecho, hacer contacto visual, reírme de los chistes de Riley.

Al llegar al estudio donde harán la entrevista, ya más de la mitad de los tributos se hallan ubicados formando una fila más o menos ordenada, de primero los voluntarios del uno y el dos, arrogantes y decididos. Como de costumbre desde hace algunos años, los del uno rebosan de atractivo, ése ha sido un enfoque común en ellos. La chica sobre todo es una rubia preciosa, de enormes ojos café oscuro, vestida de blanco parece casi angelical, pero no me dejo engañar por esa apariencia, la he visto en los entrenamientos ya sea con la lanza o los cuchillos, es certera y mortal. Su compañero, de cabello negro y ojos azules, es alto, musculoso e igual de mortífero. Los del dos no se quedan atrás en habilidades. Los del tres no han llegado y los del cuatro se cuchichean cosas cuando nos ven dirigirnos hacia nuestro lugar, Sabrina me toma de la mano y los mira desafiante, envidio su actitud y su altura, quisiera ser más grande para poder serle de utilidad. Los minutos pasan rápidamente y empieza el show.

Riley es alto y delgado, con ciertos ademanes afeminados, su traje es muy parecido al mío pero color verde oliva y lleva la camisa abierta en el cuello, por lo que no tiene que llevar la horrenda corbata. Su cara parece una máscara cubierta por maquillaje demasiado blanco y trae sombras y labial en el mismo tono del traje. Y lo más curioso es su cabello rubio platinado con forma de suspiro abombado que termina en un pico, pero a diferencia de Víctor, él ayuda a los tributos, maneja a la audiencia a su antojo y no nos suele dejar mal parados. Pasan uno a uno todos los chicos que estaban frente a mí, al llegar el turno de Sabrina, voltea coquetamente y me guiña un ojo, tan arrebatadora como siempre, sé que se meterá al Capitolio en el bolsillo. Sus tres minutos corren y se terminan antes de que logre asentar mis emociones. Y Riley me anuncia:

– Y ahora el compañero de la bella Sabrina: ¡Pierce Watson!

A paso firme me adentro en el escenario propiamente dicho, las luces y los reflectores me hacen entrecerrar los ojos, me dirijo hasta Riley, quien me espera de pie, nos damos las manos y me invita a tomar asiento.

– Pierce, Pierce, Pierce… Qué sabemos de ti, aparte de que vienes del distrito 5 y obtuviste un 6 en el entrenamiento. Cuéntanos… Cuéntanos de ti.

– Qué te puedo decir. Soy un chico corriente del 5. – Riley ríe destempladamente aunque sé que ha sido un mal chiste. La audiencia lo imita al poco tiempo y yo me trago mis nervios, al cabo de unos instantes retomo la palabra: – Soy el hijo del medio, tengo dos hermanos mayores y dos menores, a quienes amo muchísimo. Mi familia es muy importante para mí. Me gusta la ciencia y, de ganar los juegos, me encantaría pasar un tiempo en el distrito tres aprendiendo sobre su industria.

– ¿Ah sí? – Pregunta con curiosidad – Muchos preferirían ir al cuatro, o al uno… Creo que es la primera vez que alguien que no viene del tres lo menciona.

– Lo que en realidad me importa es su industria, más que su atractivo turístico – Le digo seriamente – Y sé que la única manera de conocerlo será volviendo de los juegos, por eso pienso volver. Porque quiero conocer Panem entero, todos los distritos. También quiero que mi familia sepa que voy a volver, que en el Palacio de Justicia del 5 no tuvimos una despedida, sino un hasta pronto. A todos los amo demasiado para decirles adiós – Mi voz baja unas octavas y mis ojos se vuelven cristalinos, a pesar de mis esfuerzos por controlarme. Riley lo nota y me deja reponerme un poco, antes de que se acaben mis minutos retoma la entrevista, en un tono tan animado como venía haciéndolo:

– ¡Seguro que sí! Me alegra saber que siendo tan joven ya tienes un plan de vida. Mis mejores deseos para ti, chico. Pierce Watson del distrito cinco.


¡Hola de nuevo!

¡Gracias a todos por leer!

Elenear, la alianza de los distritos 1, 2 y 4 comenzó el año de Kiel, favorecida por varias circunstancias externas, y se materializó propiamente en la arena, Kiel al verse abandonado por su alianza fue cazando a todos los tributos que percibía como amenaza, fue al percatarse de ello que la pareja del 4 se une al grupo profesional para hacer frente a la amenaza común, sin embargo, cuando Kiel supo que los seis estaban juntos tuvo que ser muy inteligente para sobrevivir.

Estoy escribiéndote un one-shot adicional sobre los 14° juegos pues se me ocurrieron mil y un cosas ese año. Te quiero dar mil gracias por leer y por todos tus comentarios, porque de verdad me has hecho muy feliz.

Alpha, en efecto, la madrastra de Coleen no es una bruja, pero la chica, como muchas hijas, ha idealizado a su papá, más con ese trágico final que tuvo el pobre, y le achaca la culpa de todos los males a Loren. Sin embargo, Coleen no tiene mal corazón, pues tras resultar ser la vencedora de los 16° juegos y volver a su distrito, se entera que su madrastra ha quedado viuda por segunda vez y la admite junto a su hermano en su casa en la Villa. Ey y para ti también escribiré un one-shot, que espero te guste, ya sabrás de qué va cuando esté listo.

Gracias también por el comentario Athena-Black13!

Espero saber de nuevo de ti! Nos vemos en el próximo juego.