Año 19

Distrito 2

Aaron Sloane - 18 años.


Para cualquier analista experto en los Juegos del Hambre este debe ser uno de los más atípicos, sin contar los primeros que, por la novedad, fueron de cierta manera desastrosos. Pero a estas alturas ya hemos asimilado los juegos como una parte esencial de lo que significa ser un ciudadano de este gran país, hemos entendido su sentido y que vale la pena el sacrificio...

Pero este año las cosas empezaron a ser diferentes el mismo día de la cosecha, cuando Tahina se acobardó y no se presentó voluntaria, lo cual me dejó con Margaret Eastwood como compañera de distrito. Una frágil y llorosa chica de quince años, sin ningún entrenamiento. Es casi seguro que papá y mamá prefirieran que actuara siguiendo el ejemplo de Tahina, a pesar de que fue precisamente mi padre quien desarrolló la idea de los voluntariados en nuestro Distrito. Sin embargo, nadie en casa aprobaba que me presentase voluntario, ya dos chicos de nuestra familia han muerto en los juegos: Mi hermana mayor, de quien casi no tengo recuerdos, sólo la certeza de que murió en los quintos juegos, trastocando por completo a mi familia. Y mi primo Matt, quien se presentó voluntario algunos años después y me juró que volvería, juramento que caería en saco roto pues finalmente fue traicionado por su propia alianza, por aquellos que debieron protegerle. Tal vez por eso no confié en nadie desde entonces.

Y así sumé otra anormalidad a estos juegos: soy el primer voluntario que no se alía con los otros. Finalmente no me alié con ellos ni con nadie.

Una vez en la arena he luchado contra todo el que se interpusiese en mi camino, en el baño de sangre eliminé a tres tributos con mis propias manos, mientras avanzaba en pos de las armas. Los varones del tres y el siete y la chica del ocho partieron rumbo a sus respectivos distritos, gracias a mí. Diez chicos en total murieron en el baño, Margaret incluida. Los voluntarios no me tuvieron en cuenta, lo cual fue obviamente una mala decisión por su parte. Además, la, hasta ahora tradicional, alianza de voluntarios quedó con apenas tres miembros, pues también murió el varón del 1.

Con una lanza, una ballesta y tres muertes a mis espaldas me di por satisfecho y me fui. Al principio me molestó ir por ahí escondiéndome, me hacía sentir inferior, como una de esas alimañas que vienen de los distritos periféricos y que con suerte sobreviven al baño, para luego caer fácilmente ante nosotros o por la arena... Pero no tenía alternativa, los voluntarios se apropiaron de la Cornucopia y solo no me bastaba para enfrentarlos…

Sin embargo, las noches me dieron cobijo suficiente para moverme a mis anchas y cazarlos. Debí ser cuidadoso, pues ciertas zonas son arenas movedizas, y estando en un pantano resultan mortales y pasaban casi desapercibidas... A pesar de ello, cazar de noche fue simple y bastante divertido. Y en las siguientes tres noches despaché a la pareja del nueve que permanecía unida y a la chiquilla del siete, quien se las jugó, quitándome la ballesta, tras lanzarse sobre mí desde un robusto árbol, enojado porque se creyera capaz de derrotarme con esa estúpida maniobra, la dejé correr unos pasos para luego atravesarla con la lanza, pero la muy animal tiró mi ballesta a las arenas, quitándome una de mis más valiosas ventajas...

En ese mismo tiempo, los voluntarios arrasaron sin dificultad con cinco tributos.

Me costó bastante poder hacerles frente, casi desarmado, hasta la madrugada en que la chica del uno decidió darme una mano abandonando a los del cuatro a su suerte mientras era su turno de montar guardia y ellos dormían. Yo los acechaba así que aproveché la oportunidad de mandar a casa a los dos tributos del cuatro, en una caja de madera. Prácticamente era como cazar cervatillos, bueno algo así he escuchado, que es tan fácil que da pena …

Las muertes que ocurren en las noches las proyectan casi al instante que suceden y prácticamente al mismo tiempo que sonaron los cañones por los tributos del cuatro, un tercer cañón y otra proyección me hicieron saber que la traidora del uno obtuvo su merecido ahogándose en las arenas… Que con ella, apenas se han tragado a dos tributos.

Ahora al fin tengo alimentos suficientes para saciarme. Me atiborro de comida durante lo que tarda en llegar el amanecer. Después me las arreglo, con mucho esfuerzo por la humedad del ambiente, para incendiar todo lo que queda en la cornucopia, para que la chica del 6 si no me equivoco no se pueda aprovechar de estas cosas, es evidente que ha de ser astuta para seguir aún con vida. Pero es mi última oponente, y contra mí no tiene mucha posibilidad. Sobre todo si está hambrienta y sin armas, con lo cual cuento.

Pensar en matarla es un aliciente para adentrarme en el pantano sin temor, apartando la maleza con mi lanza. Y es que matar es para mí tan natural como respirar. Matarlos a todos es exaltar de alguna forma mi amor por Panem. Es buscar dejar el nombre de mi Distrito en alto. Resarcir el nombre de mi familia, que al fin coronará a un vencedor, después de tres intentos. Porque más allá de ganar o perder, he llegado lejos y sin ayudas… Nadie apostó por mí y he aquí su sorpresa… Otra más en estos juegos tan atípicos…


¡Hola de nuevo!

¡Gracias a todos por leer!

Como saben Courtney murió segundos después de terminar el capi anterior (T.T), siendo asesinada por su compañero de distrito, pero no teman Dave no fue el ganador de esa edición, sino Woof Casino, 17 años, del distrito 8. Futuro participante del 3er QQ.

¡Gracias por sus comentarios chicas, nos vemos en el próximo juego!