Año 23
Distrito 11
April Green – 17 años.
Tras el impacto, de lleno en mi frente, todo se vuelve negro y caigo sobre mi espalda, la hierba alta amortigua el golpe, pero la cabeza me duele a más no poder. Escucho y siento los pasos de Dorian acercarse a mí, gritando mi nombre:
–¡April! ¡April!–
El contundente golpe en mi cabeza no me deja orientarme como corresponde, yazco tirada y un fluido tibio resbala por mi frente, deslizándose hacia mis orejas. El dolor irradia en ondas concéntricas, justo desde ahí, desde el lugar donde me golpeó la piedra. No imaginé que el pequeño lograría atinarme con tal facilidad. Lo subestimé y ese fue mi error. Uno grande, si cabe señalarse. Lo peor, supongo, es que está huyendo, luego de habernos humillado, ya que nosotros somos dos y además mayores que él. Es increíble.
– ¡Maldito piojoso! – Grita a mi lado Dorian, mientras trata de levantarme. El grito hace que el dolor se multiplique en mí, que además estoy mareada, muy molesta y no puedo articular palabra. Me retuerzo evitando el agarre de Dorian, para hacerle entender que no quiero que me levante, no creo que sea la mejor idea. Dorian cesa en su intento de levantarme y, en cambio, hace presión en el agujero que dejó la piedra.
Mi enojo va en crecimiento, al ver que el más débil de los tributos aún con vida es precisamente el que se ha burlado de nosotros, nos ha dejado en ridículo y además me ha herido. Tras habernos mantenido ocultos de los demás durante algunos días luego del baño de sangre, salimos con la intención de medirnos contra el chicuelo del seis o la muchacha del diez, que también es joven, para irnos preparando para "presas más grandes". El que nos haya salido el tiro por la culata, me disgustó y que el imbécil de Dorian no esté persiguiéndolo y dándole su merecido justo ahora, me exacerba el mal genio, aún más.
– ¡Demonios, April! ¡No dejas de sangrar! – Grita de nuevo. ¿Este idiota creerá que estamos solos aquí? Si sigue así nos encontrará cualquier otro tributo y no estamos en las mejores condiciones para enfrentarlos, sobre todo después de que un chico de trece años me ha derribado con una pedrada.
Me llevo la mano a la frente y palpo la herida, aunque no es muy grande noto que el líquido no deja de manar profusamente.
– Los golpes en la cabeza son así. Escandalosos, no hay de qué preocuparse, ya dejaré de sangrar. – Digo, quitándole importancia.– ¿Qué haces aquí? Debes ir tras él.
– Lo siento, me preocupé por ti –Añade él con ojos de cordero a medio morir, su extraña devoción por mí está empezando a inquietarme, por decir lo menos.
– Estoy bien – Murmuro, aunque sé que no es cierto, pues me hormiguean las piernas y me siento algo débil. – ¡Vamos! – Debo aparentar que soy fuerte, me repito una y otra vez. No debo demostrar ni un ápice de debilidad. No debo ser una quejica. – Ve por él, antes de que se aleje y no puedas encontrarlo.
Dorian se levanta y me dirige una mirada preocupada antes de salir tras el chico, ambos estamos desarmados, pero nuestro plan se basaba en imponernos con nuestra fuerza física a cualquiera de los dos pequeños que quedan.
Sin darme cuenta los ojos se me han ido cerrando y sólo me apetece echarme una siesta. Pero estoy en la arena, a plena vista, desprotegida, desarmada y herida. Lucho por mantenerme despierta. Y sin embargo noto que no lo he logrado cuando el suave y tibio toque de una mano me sobresalta. Abro los ojos, que no sé cuándo cerré, e intento incorporarme, pero me empujan con suavidad hacia abajo. La mano es pequeña y la fuerza es mínima, pero cedo. En cuanto habla sé que se trata de la pequeña del diez, esa que sólo tiene doce años. No sé qué trama y en mi condición, sinceramente, me siento indefensa. Un grito se atora entre mi pecho y mi espalda, pues lo detengo a tiempo, al darme cuenta de lo incongruente que sería si empezara a pedirle auxilio a Dorian.
– ¿Qué haces? – Le pregunto al sentir como aparta el cabello de mi herida, mientras al mismo tiempo rebusca algo en el interior de su chaqueta.
– Intento ayudarte, si no dejas de sangrar podrías morir.– Su voz es muy infantil aún, pero con semejante declaración parece que hablara alguien mucho mayor.
La muchachita empieza a hacer presión en la herida y la va cubriendo con lo que parecen ser compresas pequeñas, no puedo creer que me esté ayudando... Justo ella, la pequeña con la que quería "practicar", la que me parecía lo suficientemente inofensiva e insignificante como para salir victoriosa. No puedo creer que haya sido capaz de ingeniar ese "magnífico" plan, siento mis ojos humedecerse, y al verme la pequeña me sonríe, inocentemente, no sabe lo que pensé de ella, no sabe lo que planeaba hacerle, y me ayuda. No lo merezco.
– ¿Te duele mucho? – pregunta con evidente preocupación.
– No.– Le respondo inmediatamente, no es esa la razón de que me ponga a llorar, sino el darme cuenta de lo cruel que puedo ser.– ¿Qué me estás poniendo?
– Telas de araña... – Iugh... pienso de inmediato ¡Qué asco! –Ayudan a cerrar las heridas. Menos mal que no es muy grande. Podremos remediarlo...– La carita morena se le ilumina con una sonrisa y yo le sigo. Creo que es la primera vez que sonrío desde que me sacaron del distrito once.
– Gracias. – Musito.– ¿Cómo te llamas?
– Angélica...– Y el nombre le va como anillo al dedo, realmente es un ángel compasivo y dulce. Y no debería estar aquí... No debe quedarse aquí...
¡Hola de nuevo!
¡Gracias a todos por leer!
Después de lo que me parecieron décadas, ¡al fin he vuelto!
Espero que estén mejor que yo, he tenido una semana de esas que esperas que se vayan rápido pero no...
Alpha, la tía y en definitiva toda la familia de Brad lo aman muchísimo, era el consentido de la casa, por cuanto ella entendía perfectamente a Adolf cuando se ofreció voluntario, lamentablemente la pérdida en la familia fue doble, pues Brad no logra sobrevivir a los juegos. T.T
Elenear, me encanta haber superado tus expectativas con mi pequeño Brad, son esas ideas locas que no logras sacarte de la cabeza de "¿que pasaría sí...? ¿o sí...?", que te llevan a inventarte teorías que debes compartir con alguien. Al final me pareció una crueldad mandarlo a los juegos, hasta me dio remordimiento, por eso lo que me pides se me hace difícil, pero ahí va: Él logró sobrevivir al baño de sangre, con ayuda de la chica de su distrito Swetlana, huyeron de la lucha y se escondieron, la chica prácticamente cargó con él por tener compañía. Lamentablemente tras el asesinato de ella, quedó plenamente desvalido y murió desangrado al caer en una red de espinas tejida por los chicos del 4, que este año no se juntaron con los del uno y dos.
La ganadora de la edición pasada fue: Karol Brooks, del D1.
Nos vemos en el próximo...
