Año 34

Distrito 7

Sierra Garwood – 16 años


¡Qué estupidez! Me repito una y otra vez a pesar de que ya han pasado un par de días, a pesar de que mis condiciones no hacen más que empeorar, no dejo de debatirme en un círculo vicioso pensando que fue una total estupidez... Nada de esto estaba en mis planes, no lo había considerado ni en mis más alocadas especulaciones, me visualizaba cerca de la final, con el temor de que ella me traicionara, teniendo que decidir entre abandonarla y atacarla… aprendiendo a vivir con las consecuencias, nunca pensé que la perdería antes de siquiera acercarnos a los últimos ocho…

¿Quién habría de adivinar que Serena Cavendish saldría del juego de una manera tan singular? Nadie, me atrevería a jurarlo. Y la última sería yo.

La chica era un lindo prospecto de vencedora, proveniente del Distrito 1, su atípica cabellera azabache hacía un contraste inusualmente interesante con sus ojos de un azul helado, y despuntaba por ser una de las favoritas del Capitolio en esta edición. Pero ya aquí dentro fue idiota e insensata, cayó por pura vanidad, dejándome sola y prácticamente atrapada. ¡Por una barra de labios! Maldita estúpida, ¿quién diablos se fía de un objeto así abandonado en este infierno...? Desde el inicio estaba claro que era una apuesta peligrosa aliarme con ella, existía el riesgo de que la manada fuera tras la insurrecta que se negaba a seguir la estrategia prediseñada y que, en consecuencia, yo cayera. Esperaba que los profesionales, en venganza, quisieran dar un gran espectáculo, en el que yo sólo sería daño colateral y al final un par de jugadoras menos por las que preocuparse.

A pesar de los riesgos estaba muy segura de mis decisiones, no podía cargar con Kyle y sus escasos talentos, mi pequeño compañero apenas tiene trece y no es ni fuerte ni listo, si superaba el baño tenía que considerarse afortunado. Buscaba silenciar mi consciencia diciéndome que, si resultaba vencedora, ayudaría a las familias de nuestros tributos caídos... La verdad tampoco es que hiciera planes a largo plazo, sobrevivir una noche y la siguiente, bastaba con que mi foto no apareciera en el cielo, era la única preocupación a la que podía hacer frente.

Pero todo se fue torciendo desde la misma cuenta atrás. Todo se salió de lo esperado nada más pisar la arena, este lugar tan enorme, no sé qué clase de idiotas eligieron para vigilantes este año, porque ni siquiera fue posible el acostumbrado baño de sangre del principio, nos soltaron en grupos de aliados en diversos puntos de esta gran mansión, algo que ni en sueños te puedes imaginar, porque al decir grande lo que quiero decir es enorme, todo es desproporcionadamente gigantesco, otra cuestión que debió tener en cuenta la estúpida de Serena. Es que lo pienso y se me hace increíble que haya sido tan imbécil.

En definitiva, cometí el peor error que alguien en mi situación haría, me confié de Serena, la di por sentada, contaba con ella. Fue un tremendo impacto repentinamente verla caer y retorcerse entre su propia porquería y aún viviendo el momento, presenciándolo, no lo podía creer... Al comprender la relación entre aquella pequeña barra dorada sobresaliendo de su mano retorcida, la viscosa y repugnante sustancia que salía por su boca y su nariz y la purpúrea coloración de su rostro, no pude más que maldecir y correr de ahí...

Y aquella estupefacción hizo que cayera en esta estúpida caja de sorpresas en que me encuentro. Ella y yo estábamos en una lujosa sala de baño, tras escuchar el cañonazo que anunció su muerte me escabullí hasta la siguiente habitación, parecía el cuarto de juegos de un bebé, las paredes pintadas de azul con algodonosas nubes y coloridos cometas, la alfombra mullida de color marfil, y muchos juguetes de colores vivos desperdigados por todo el lugar.

Estaba considerando echarme bajo la cuna para descansar un poco, la carrera que me trajo hasta aquí fue intensa y agotadora, pero de pronto un enorme oso de felpa blanco con un lazo rojo en el cuello empezó a avanzar hacia mí. Asustada, empecé a retroceder, sin darme cuenta de lo que había tras de mí, entonces tropecé con un carrito y me vi envuelta en los largos brazos de un payaso, que se contraían y me llevaban entre sus pliegues al interior de una caja sorpresa.

Prácticamente no puedo moverme, no tengo nada que me ayude a cortar la tela que me envuelve, no he podido beber ni comer nada y he tenido que hacer mis necesidades encima. Es insoportable, si me están viendo lo más seguro es que les repugne el estado en el que estoy por lo que dificulto que alguien me patrocine, supongo que Kiel no querrá saber nada de mí, él había preferido apoyarme por ser mayor y tener más posibilidades y no hice más que decepcionarlo... Como yo lo veo mi final está cerca.

No sé qué será lo que al final termine por enloquecerme, los gritos de los otros afuera huyendo y siendo encontrados por quién sabe qué, o este maldito encierro. Quiero que todo acabe ya... No lo aguanto más...


¡Hola! ¿Cómo les va por allá?

Alpha: Elspeth había acumulado mal karma y la pagó con creces, aunque sigue pareciéndome desproporcionado lo que le tocó, me parece rescatable que no es de esas qué sabiendo que han sido medio mierdas se andan preguntando por qué le salen mal las cosas. Bueno, la verdad el muto la ignoró, tras asesinar a sus aliadas se fue a otro lado, tampoco era idea de los vigilantes matar a cinco tributos de un plumazo... La pobre quedó bastante trastornada y eso le jugó en contra.

La Vencedora de la Edición N° 33 es una chica conocida: Seeder Wrigth, de 17 años, proveniente del Distrito 11, como saben: futura participante del 3er QQ.

¡Gracias por pasarse por acá!

SS.