Las mágicas aventuras de un muggle
***
Parte 3: Historia de mil y un maldiciones
***
Terry bostezó mientras acercaba un cigarrillo a su boca, pero cuando estaba por encenderlo la puerta de la habitación donde los magos lo habían dejado se abrió abruptamente. El mago viejo que había visto el día anterior entró y cerro la puerta tras de si. -No deberías fumar dentro de este establecimiento.
El muggle frunció el ceño y apagó el cigarrillo, tumbándolo a un cesto de basura -díganme de que se trata todo esto, todavía no me dicen nada.
El viejo asintió -mereces saber después de todo. -Se sentó en una de las sillas y saco de su cinto una bolsa negra con aspecto pesado -ésta es parte de tu paga por el trabajo que harás dentro de una semana.
-¿Una semana? -el tipo con la peor suerte del mundo bajo la vista -todavía ni siquiera sé de que se trata esto, ¿Qué es un Auror?
-Los Auror son magos entrenados para buscar, encontrar, y apresar magos tenebrosos y peligros mágicos que puedan poner en peligro vidas humanas, pero tu no veras las misiones más peligrosas, solo las de entrenamiento para el grupo de Aurores en entrenamiento... esos tres son lo que se llamaría 'súper dotados' cada uno tiene una habilidad única que lo convierte en un mago con grandes aptitudes.
-A mí no me interesan los magos, ya se lo dije.
-Pero sabes que de cualquier manera estos peligros a los que te enfrentarías en estas misiones te harán frente tarde o temprano, y no recibirás ni paga ni cura por ello. Vamos, no hagas las cosas difíciles, sabes a la perfección que todos ganan si aceptas.
-Lo que a ustedes les interesa es eso de... mmm ¿Cómo era? Bueno, no sé, pero lo de mis maldiciones es simplemente algo extra, ¿verdad? -comentó el muggle también sentándose.
-La verdad el principal motivo por el que te contratamos es para verte de cerca, cuando recibiste tu última maldición, formaste una especie de escudo contra la magia, pero necesita de tu fuerza de voluntad para funcionar... y si aprendemos a hacer un escudo como ese... ¡La magia del contrahechizo nunca será la misma!
El muggle parpadeó repetidas veces -eso la verdad me tiene sin cuidado, lo que tu llamas un escudo yo llamo arma, de hecho debe de ser lo único que tengo para enfrentar a los usuarios de magia, bestias de magia y cosas así... odio decirlo pero mi Magnum solo sirve contra unas cuantas cosas... -bajo la vista mientras miraba la pistola que estaba sobre la mesa.
-Eso está muy bien -comento el mago sonriendo -pero creo que te divertirás con todo esto, además sería bueno comenzar a deshacerte de tus maldiciones... -el viejo saco de una bolsa un pergamino -tus antecedentes mágicos son muchos.
-Eso ya lo sé, ya déjame en paz.
-Tu primera maldición fue infligida por un mago oscuro, un hijo de las tinieblas y hermano de las serpientes, cualquier novato diría que fue un mortifago, pero yo sé que esos son muy nuevos como para que hayan sido los culpables.
-Ustedes siguen hablando de mi primer maldición -dijo el hombre mirando al techo -pero la verdad no recuerdo nada de eso.
-Es magia antigua, bastante simple de explicar en realidad, difícil de hacer -el hombre le siguió la mirada Terry -alguien no quería que tuvieras una vida normal, y por eso te dio una maldición de eterna mala suerte... eso provoco la muerte de tus padres en 1988... también fue el causante de que en 1986 un dragón de fuego puro decidiera salir de las entrañas de la tierra para buscarte y matarte... pero por algún motivo los cielos te dieron una bendición para enfrentar la maldición... te explico, tu mala suerte es correspondida con buena suerte para enfrentarla.
Terry bajo su mirada lo suficiente como para ver al viejo a los ojos -entonces por eso viví durante tanto tiempo. ¿Verdad?
-Cierto
Fríamente el muggle entrecerró sus ojos -bien... explícame quienes son los niños a los que tengo que cuidar por lo menos... -suspiró -esto me suena a una historieta norteamericana... mmm ¿Cómo se llama? ¡Ah! ¡Los X-men! Me siento Wolverine.
-Como digas -murmuró el mago no entendiendo una sola palabra del muggle -son tres chicos, pensábamos que serian cuatro, pero no. -sacó un pergamino y se colocó unas gafas para leer -La primera es Mary Sue, la primera de la clase 1996 de Hogwarts, superando por mucho a todos los Ravenclaw, Slytherin, Gryffindor y bueno, decir que supero a todos los Huflepuff está de más. Su habilidad mágica de naturaleza está en sus ojos, puede ver lo que los otros ven, y en ocasiones sentir lo que otros sienten, así puede saber como responder a la mayoría de los problemas que se le presenten.
El muggle asintió, aunque la verdad la habilidad mágica le parecía bastante estúpida, uno debería saber a donde el otro mira sin necesidad de la magia. Se movió un poco hacia atrás con la silla, para estar más cómodo -¿qué más?
-El segundo es Martín Stu, el niño prodigio y el único que igualo en notas a Mary. Su habilidad mágica especial es que puede hacerse completamente invisible para los sentidos de cualquier humano o mago. En otras palabras no se lo puede oír, ni ver... estoy seguro de que esa sería una habilidad que te serviría de mucho...
-En efecto... y la otra es Nunphandora, ¿Verdad?
-Nymphadora -corrigió el viejo frunciendo el ceño -y su habilidad especial es poder transformar su apariencia a voluntad, y con un poco de palabras mágicas puede incluso aumentar su masa, desafiando completamente cualquier regla de la alquimia.
-¿Regla de la alquimia? Pensé que eso era... una ciencia olvidada, no magia, como la química pero vieja, ¿Verdad? -preguntó el muggle sin mirar a los ojos al mago, en lugar de eso se puso a pulir su pistola preferida, y gruño cuando no pudo sacar una mancha de la negra arma.
-La regla de la alquimia es que puedes transformar un objeto en cualquier otra cosa, pero tiene que ser del mismo valor, cuando cambias aspecto... no puedes cambiar tu peso, ¿Entiendes? Lo que hace Tonks es física y mágicamente imposible, pero lo hace de todas formas.
-Interesante, bueno... -Terry levantó la bolsa negra y miro su contenido -¡Oye! ¡Estas no son libras!
-Cada una de esas monedas vale por veinticinco libras, pensé que ya te lo habían explicado, pero bueno, basta de charlas y acompáñame. -Se levantó y abrió la puerta -conocerás a los chicos que debes ayudar.
-Como digas... ¿Cuando se podrán deshacer de mis maldiciones?
-Cuando tengamos más información sobre la verdadera cura del Shamaounichua... mmm espera no se llama así... -el viejo saco otro pergamino de entre sus ropas y leyó lentamente -xionmaonichuang, sí, nombre chino para una maldición china... bueno, de cualquier manera es difícil saber como curarlo, teniendo en cuenta que todos los estudios de esa magia están en chino, pero no te preocupes, descubriremos como curarte.
-Sí... lo que sea. ¿Me presentará a los niños o tendré que obligarlo con mi pistola?
-Tú pistola no te servirá de mucho durante mucho tiempo... tal vez un cuchillo o algo así, pero nada más -el mago entonces esperó a Terry para que saliera, y cuando éste se retiro de la sala, cerró la puerta. -Sígueme -ordenó.
El muggle se encogió los hombros y siguió al profesor Raymond Doors a través de un pasillo muy largo, repleto de magos, que le miraban con recelo. Ambos caminaron hasta llegar al final del camino, donde estaba una puerta grande y decorada con oro y plata, el mago murmuró -Alohomora -y la puerta se abrió -vamos, que se nos hace tarde.
-¿Tarde? -preguntó Terry mirando su reloj, eran apenas las siete de la mañana, el hombre sonrió y asintió -como digas -caminó hacia adelante y al atravesar el umbral se sorprendió con la habitación que había tras la puerta, había cientos de pupitres alrededor de una plataforma mayor, y sobre la cual había un escritorio y un enorme pizarrón -lo único que me agrada de ustedes los magos es que siempre hacen las cosas demasiado grandes. -El mago rió al escuchar eso, y llamó a tres adolescentes que estaban sentados a un costado.
-Éste es el muggle del que les hable niños. -Los chicos eran tres, Tonks, Mary Sue y un chico que no parecía tener dieciocho años, Martín Stu.
-¡Que no somos niños! -se quejo Tonks algo molesta, y sonrió maliciosamente al ver a Terry -pensé que odiabas a los magos.
El muggle miro a la chica menor de los tres magos frente a él, y formó una mueca en su rostro -no me agradan los hechiceros ni las brujas, pero la paga es buena, y además el pequeño detalle de que me curaran no lo dejo de lado.
La chica del eterno y perfecto cabello dorado, Mary Sue, frunció el entrecejo, lo cual no la hacía parecer muy mal -no creo que este sujeto sea de mucha ayuda.
El viejo mago sonrió al escuchar eso -las misiones que tendrán desde ahora son merecedoras de un Auror ya entrenado, y por eso las habilidades... únicas de Terry Howard son más que necesarias, desde hoy da inicio el proyecto de 'El comando de tres magos y un muggle'
Martín arqueó una ceja -nunca me dijeron que era un muggle, ¿por qué el ministerio de magia contrata a un muggle? ¿Por que no un Auror retirado? ¡Escuche que Moody fue un excelente auror y mantiene sus poderes entre los diez magos más fuertes de toda la Inglaterra!
-¡Moody! -exclamó el profesor Doors contrariado -lo hubiera contratado si no fuera porque es un total demente, no, él está retirado.
-¿Moody? -preguntó Terry parpadeando -¿Cómo en 'Ojoloco Moody'? -cuando el viejo mago asintió el hombre frunció el ceño.
-¡Lo sabía! Ustedes son aliados del diablo -mientras decía esto, Terry sacaba dos pistolas Magnum Desert Eagle de sus pantalones, con una le apunto a Martín Stu, y con la otra al profesor.
-Calma muchacho, ¿qué te sucedió de malo?
-Ese estúpido viejo del Ojoloco, no sé que le pico cuando lo conocí, pero un instante estaba pidiéndole direcciones... ¡Y en el otro me estaba quemando con bolas de fuego y tormentas de nieve! ¡Está totalmente loco! Mmm... -el muggle se calmó por momentos mientras pensaba -además creo que me maldijo... murmuró algo sobre 'sangre fría' y desde entonces no soporto mucho los cambios bruscos de temperatura.
-Te hizo la maldición de la sangre fría, curioso -musitó Mary Sue -pero deja ya esas cosas de metal, no te sirven contra los magos.
-Te sorprenderías -dijo Terry mientras guardaba sus armas -pero de cualquier manera supongo que debo seguir con ustedes, no puedes dejar que un grupo de niños se enfrenté a demonios y hechiceros negros sin ayuda, ¿no? Necesitan a un experto.
-¿Y tú, un muggle, lo eres? -preguntó escépticamente Martín Stu, luego se dirigió al viejo profesor -yo soy un mago genio, no creo necesitar de la ayuda de este sujeto, ni la de estas estúpidas mujeres.
-¿A quien llamas estúpida? -preguntaron al unísono las chicas, se miraron y se fruncieron el ceño la una a la otra.
El mago viejo miró al muggle y sonrió acercándose a él, como para decirle un secreto -Martín solo tiene dieciséis años, es realmente un mago prodigio.
Mary Sue miró hacia otra parte con ira -Como si fuera tan bueno, yo salí de Hogwarts con mejores honores.
-¡Eso es solo porque tienes dieciocho años estúpida! -el joven mago se sentó bruscamente en su pupitre, no mirando a ninguno de los presentes.
-Debes perdonar su conducta -comenzó a decir el profesor -no tuvo una infancia feliz.
El hombre rió como loco cuando escucho eso -Ja, yo soy el que no tuvo una infancia feliz, estoy seguro de que éste no podría haber durado más de cinco años de mi vida. ¡Realmente es un asco en ocasiones!
Tonks sonrió -bueno, pero de cualquier manera no eres tan viejo, solo tienes veinte, ¿Verdad?
Terry miró hacia el techo, y parpadeó cuando vio que era un cielo nublado, casi parecía real, o más bien, más real que lo real -Sí, pero en tres días cumpliré veintiuno. ¿Siguiente pregunta?
Mary Sue se incorporó, como aburrida -Yo la verdad solo quiero saber que tendremos que hacer, no quiero socializar con un muggle.
-Ni yo -murmuró Martín Stu -apenas y puedo socializar con estas niñas.
El mago viejo se acarició la barba -bueno, entonces les diré lo que tendrán que hacer en su primera misión... ¡Pero recuerden que el curso de Aurores dotados dura siete largos años!
-¡Ja! -rió Martín -lo haré en cuatro.
-O en cinco, como tu primera prueba -dijo Mary burlándose -pero bueno, nueve es mucho peor.
Tonks estaba roja de furia -¡Ya basta! ¡No sabes lo difícil que fue poder golpear a este sujeto con un hechizo! ¡Simplemente bloqueaba todos y cada uno de mis hechizos!
Martín levantó la vista -¿Bloquear un hechizo? ¿Un muggle?
Terry asintió -pero eso no importa -luego volvió su atención al viejo -¿cual es esa misión o lo que sea que se llame?
-Enfrentar a un vampiro -dijo secamente el mago -es reciente, así que no conoce mucho sus poderes de no-muerto.
Terry frunció el ceño -en una ocasión me rapto un vampiro, tenía la intención de transformarme en uno como él, pero afortunadamente con la ayuda de mmm de... -lo pensó un momento -bueno, la verdad no sé como me safe de esa, pero estoy seguro de que también resultó en una maldición.
Mary Sue miro hacia otra parte -¿Cuantas maldiciones tiene este sujeto?
-Mil y uno -respondió Nymphadora Tonks -y no creo que estemos listos para un vampiro, profesor.
-Ah, tonterías, de cualquier manera es un vampiro de clase baja... -el viejo buscó entre sus ropas un pergamino y lo levantó, se colocó sus anteojos y leyó -su nombre es Vit Ior Ash.
-Curioso nombre... -musitó Terry aguantándose las ganas de reír, ese no parecía el titulo de un vampiro muy bueno que digamos.
-Sí -confirmó el mago mayor, mirando de cerca el nombre del vampiro -¿Verdad que es raro? Pero bueno, está azotando desde hace tres meses las calles de Notting Hills. Parece que está hospedándose en una casa bastante grande del área, pero ninguno de los investigadores que enviamos regreso.
-En otras palabras o los mató o los transformo en vampiros -murmuró Terry mirando al techo -entonces no es una misión tan fácil como decías, ¿Verdad?
-Fácil para Aurores es. -Respondió Tonks levantando la vista -especialmente si somos tres... mmm bueno, además tu eres una buena carnada, hehehe.
El profesor le sonrió -la misión será en seis días, el Miércoles 3 de septiembre. Terry, asignaré a Tonks para que te ayude a cambiar tu dinero y conseguir todo lo que necesites para ayudarnos al máximo, cuando el vampiro haya sido matado te daré la otra mitad de la paga.
Terry asintió con una mirada extraña -bien -dijo levantándose -vamos 'Tank' cuando tenga mis libras voy a conseguir algunas Colts y por ahí algún rifle de asalto jejeje... ¡Será como en Rambo!
-¿Rambo? -preguntó Tonks abriendo y cerrando los ojos, no realmente molesta por el apodo que le había puesto el otro.
-Sí -dijo Terry volteando su mirada nuevamente hacia el viejo -contrataste un Rambo cuando debiste haber contratado a un 'pequeño pony' jejeje.
Los magos presentes seriamente dudaron de la sanidad del muchacho cuando éste comenzó a reír abiertamente, luego de una manera casi maniática.
---------
Continuará
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Notas del autor: mmm, no hubo demasiada acción en éste. Pero bueno, ya será el próximo, decidí usar a un vampiro porque la verdad no estoy de humor ni para licántropos ni para magos malvados. En el próximo Snape hará una aparición ^_-.
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Parte 3: Historia de mil y un maldiciones
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Terry bostezó mientras acercaba un cigarrillo a su boca, pero cuando estaba por encenderlo la puerta de la habitación donde los magos lo habían dejado se abrió abruptamente. El mago viejo que había visto el día anterior entró y cerro la puerta tras de si. -No deberías fumar dentro de este establecimiento.
El muggle frunció el ceño y apagó el cigarrillo, tumbándolo a un cesto de basura -díganme de que se trata todo esto, todavía no me dicen nada.
El viejo asintió -mereces saber después de todo. -Se sentó en una de las sillas y saco de su cinto una bolsa negra con aspecto pesado -ésta es parte de tu paga por el trabajo que harás dentro de una semana.
-¿Una semana? -el tipo con la peor suerte del mundo bajo la vista -todavía ni siquiera sé de que se trata esto, ¿Qué es un Auror?
-Los Auror son magos entrenados para buscar, encontrar, y apresar magos tenebrosos y peligros mágicos que puedan poner en peligro vidas humanas, pero tu no veras las misiones más peligrosas, solo las de entrenamiento para el grupo de Aurores en entrenamiento... esos tres son lo que se llamaría 'súper dotados' cada uno tiene una habilidad única que lo convierte en un mago con grandes aptitudes.
-A mí no me interesan los magos, ya se lo dije.
-Pero sabes que de cualquier manera estos peligros a los que te enfrentarías en estas misiones te harán frente tarde o temprano, y no recibirás ni paga ni cura por ello. Vamos, no hagas las cosas difíciles, sabes a la perfección que todos ganan si aceptas.
-Lo que a ustedes les interesa es eso de... mmm ¿Cómo era? Bueno, no sé, pero lo de mis maldiciones es simplemente algo extra, ¿verdad? -comentó el muggle también sentándose.
-La verdad el principal motivo por el que te contratamos es para verte de cerca, cuando recibiste tu última maldición, formaste una especie de escudo contra la magia, pero necesita de tu fuerza de voluntad para funcionar... y si aprendemos a hacer un escudo como ese... ¡La magia del contrahechizo nunca será la misma!
El muggle parpadeó repetidas veces -eso la verdad me tiene sin cuidado, lo que tu llamas un escudo yo llamo arma, de hecho debe de ser lo único que tengo para enfrentar a los usuarios de magia, bestias de magia y cosas así... odio decirlo pero mi Magnum solo sirve contra unas cuantas cosas... -bajo la vista mientras miraba la pistola que estaba sobre la mesa.
-Eso está muy bien -comento el mago sonriendo -pero creo que te divertirás con todo esto, además sería bueno comenzar a deshacerte de tus maldiciones... -el viejo saco de una bolsa un pergamino -tus antecedentes mágicos son muchos.
-Eso ya lo sé, ya déjame en paz.
-Tu primera maldición fue infligida por un mago oscuro, un hijo de las tinieblas y hermano de las serpientes, cualquier novato diría que fue un mortifago, pero yo sé que esos son muy nuevos como para que hayan sido los culpables.
-Ustedes siguen hablando de mi primer maldición -dijo el hombre mirando al techo -pero la verdad no recuerdo nada de eso.
-Es magia antigua, bastante simple de explicar en realidad, difícil de hacer -el hombre le siguió la mirada Terry -alguien no quería que tuvieras una vida normal, y por eso te dio una maldición de eterna mala suerte... eso provoco la muerte de tus padres en 1988... también fue el causante de que en 1986 un dragón de fuego puro decidiera salir de las entrañas de la tierra para buscarte y matarte... pero por algún motivo los cielos te dieron una bendición para enfrentar la maldición... te explico, tu mala suerte es correspondida con buena suerte para enfrentarla.
Terry bajo su mirada lo suficiente como para ver al viejo a los ojos -entonces por eso viví durante tanto tiempo. ¿Verdad?
-Cierto
Fríamente el muggle entrecerró sus ojos -bien... explícame quienes son los niños a los que tengo que cuidar por lo menos... -suspiró -esto me suena a una historieta norteamericana... mmm ¿Cómo se llama? ¡Ah! ¡Los X-men! Me siento Wolverine.
-Como digas -murmuró el mago no entendiendo una sola palabra del muggle -son tres chicos, pensábamos que serian cuatro, pero no. -sacó un pergamino y se colocó unas gafas para leer -La primera es Mary Sue, la primera de la clase 1996 de Hogwarts, superando por mucho a todos los Ravenclaw, Slytherin, Gryffindor y bueno, decir que supero a todos los Huflepuff está de más. Su habilidad mágica de naturaleza está en sus ojos, puede ver lo que los otros ven, y en ocasiones sentir lo que otros sienten, así puede saber como responder a la mayoría de los problemas que se le presenten.
El muggle asintió, aunque la verdad la habilidad mágica le parecía bastante estúpida, uno debería saber a donde el otro mira sin necesidad de la magia. Se movió un poco hacia atrás con la silla, para estar más cómodo -¿qué más?
-El segundo es Martín Stu, el niño prodigio y el único que igualo en notas a Mary. Su habilidad mágica especial es que puede hacerse completamente invisible para los sentidos de cualquier humano o mago. En otras palabras no se lo puede oír, ni ver... estoy seguro de que esa sería una habilidad que te serviría de mucho...
-En efecto... y la otra es Nunphandora, ¿Verdad?
-Nymphadora -corrigió el viejo frunciendo el ceño -y su habilidad especial es poder transformar su apariencia a voluntad, y con un poco de palabras mágicas puede incluso aumentar su masa, desafiando completamente cualquier regla de la alquimia.
-¿Regla de la alquimia? Pensé que eso era... una ciencia olvidada, no magia, como la química pero vieja, ¿Verdad? -preguntó el muggle sin mirar a los ojos al mago, en lugar de eso se puso a pulir su pistola preferida, y gruño cuando no pudo sacar una mancha de la negra arma.
-La regla de la alquimia es que puedes transformar un objeto en cualquier otra cosa, pero tiene que ser del mismo valor, cuando cambias aspecto... no puedes cambiar tu peso, ¿Entiendes? Lo que hace Tonks es física y mágicamente imposible, pero lo hace de todas formas.
-Interesante, bueno... -Terry levantó la bolsa negra y miro su contenido -¡Oye! ¡Estas no son libras!
-Cada una de esas monedas vale por veinticinco libras, pensé que ya te lo habían explicado, pero bueno, basta de charlas y acompáñame. -Se levantó y abrió la puerta -conocerás a los chicos que debes ayudar.
-Como digas... ¿Cuando se podrán deshacer de mis maldiciones?
-Cuando tengamos más información sobre la verdadera cura del Shamaounichua... mmm espera no se llama así... -el viejo saco otro pergamino de entre sus ropas y leyó lentamente -xionmaonichuang, sí, nombre chino para una maldición china... bueno, de cualquier manera es difícil saber como curarlo, teniendo en cuenta que todos los estudios de esa magia están en chino, pero no te preocupes, descubriremos como curarte.
-Sí... lo que sea. ¿Me presentará a los niños o tendré que obligarlo con mi pistola?
-Tú pistola no te servirá de mucho durante mucho tiempo... tal vez un cuchillo o algo así, pero nada más -el mago entonces esperó a Terry para que saliera, y cuando éste se retiro de la sala, cerró la puerta. -Sígueme -ordenó.
El muggle se encogió los hombros y siguió al profesor Raymond Doors a través de un pasillo muy largo, repleto de magos, que le miraban con recelo. Ambos caminaron hasta llegar al final del camino, donde estaba una puerta grande y decorada con oro y plata, el mago murmuró -Alohomora -y la puerta se abrió -vamos, que se nos hace tarde.
-¿Tarde? -preguntó Terry mirando su reloj, eran apenas las siete de la mañana, el hombre sonrió y asintió -como digas -caminó hacia adelante y al atravesar el umbral se sorprendió con la habitación que había tras la puerta, había cientos de pupitres alrededor de una plataforma mayor, y sobre la cual había un escritorio y un enorme pizarrón -lo único que me agrada de ustedes los magos es que siempre hacen las cosas demasiado grandes. -El mago rió al escuchar eso, y llamó a tres adolescentes que estaban sentados a un costado.
-Éste es el muggle del que les hable niños. -Los chicos eran tres, Tonks, Mary Sue y un chico que no parecía tener dieciocho años, Martín Stu.
-¡Que no somos niños! -se quejo Tonks algo molesta, y sonrió maliciosamente al ver a Terry -pensé que odiabas a los magos.
El muggle miro a la chica menor de los tres magos frente a él, y formó una mueca en su rostro -no me agradan los hechiceros ni las brujas, pero la paga es buena, y además el pequeño detalle de que me curaran no lo dejo de lado.
La chica del eterno y perfecto cabello dorado, Mary Sue, frunció el entrecejo, lo cual no la hacía parecer muy mal -no creo que este sujeto sea de mucha ayuda.
El viejo mago sonrió al escuchar eso -las misiones que tendrán desde ahora son merecedoras de un Auror ya entrenado, y por eso las habilidades... únicas de Terry Howard son más que necesarias, desde hoy da inicio el proyecto de 'El comando de tres magos y un muggle'
Martín arqueó una ceja -nunca me dijeron que era un muggle, ¿por qué el ministerio de magia contrata a un muggle? ¿Por que no un Auror retirado? ¡Escuche que Moody fue un excelente auror y mantiene sus poderes entre los diez magos más fuertes de toda la Inglaterra!
-¡Moody! -exclamó el profesor Doors contrariado -lo hubiera contratado si no fuera porque es un total demente, no, él está retirado.
-¿Moody? -preguntó Terry parpadeando -¿Cómo en 'Ojoloco Moody'? -cuando el viejo mago asintió el hombre frunció el ceño.
-¡Lo sabía! Ustedes son aliados del diablo -mientras decía esto, Terry sacaba dos pistolas Magnum Desert Eagle de sus pantalones, con una le apunto a Martín Stu, y con la otra al profesor.
-Calma muchacho, ¿qué te sucedió de malo?
-Ese estúpido viejo del Ojoloco, no sé que le pico cuando lo conocí, pero un instante estaba pidiéndole direcciones... ¡Y en el otro me estaba quemando con bolas de fuego y tormentas de nieve! ¡Está totalmente loco! Mmm... -el muggle se calmó por momentos mientras pensaba -además creo que me maldijo... murmuró algo sobre 'sangre fría' y desde entonces no soporto mucho los cambios bruscos de temperatura.
-Te hizo la maldición de la sangre fría, curioso -musitó Mary Sue -pero deja ya esas cosas de metal, no te sirven contra los magos.
-Te sorprenderías -dijo Terry mientras guardaba sus armas -pero de cualquier manera supongo que debo seguir con ustedes, no puedes dejar que un grupo de niños se enfrenté a demonios y hechiceros negros sin ayuda, ¿no? Necesitan a un experto.
-¿Y tú, un muggle, lo eres? -preguntó escépticamente Martín Stu, luego se dirigió al viejo profesor -yo soy un mago genio, no creo necesitar de la ayuda de este sujeto, ni la de estas estúpidas mujeres.
-¿A quien llamas estúpida? -preguntaron al unísono las chicas, se miraron y se fruncieron el ceño la una a la otra.
El mago viejo miró al muggle y sonrió acercándose a él, como para decirle un secreto -Martín solo tiene dieciséis años, es realmente un mago prodigio.
Mary Sue miró hacia otra parte con ira -Como si fuera tan bueno, yo salí de Hogwarts con mejores honores.
-¡Eso es solo porque tienes dieciocho años estúpida! -el joven mago se sentó bruscamente en su pupitre, no mirando a ninguno de los presentes.
-Debes perdonar su conducta -comenzó a decir el profesor -no tuvo una infancia feliz.
El hombre rió como loco cuando escucho eso -Ja, yo soy el que no tuvo una infancia feliz, estoy seguro de que éste no podría haber durado más de cinco años de mi vida. ¡Realmente es un asco en ocasiones!
Tonks sonrió -bueno, pero de cualquier manera no eres tan viejo, solo tienes veinte, ¿Verdad?
Terry miró hacia el techo, y parpadeó cuando vio que era un cielo nublado, casi parecía real, o más bien, más real que lo real -Sí, pero en tres días cumpliré veintiuno. ¿Siguiente pregunta?
Mary Sue se incorporó, como aburrida -Yo la verdad solo quiero saber que tendremos que hacer, no quiero socializar con un muggle.
-Ni yo -murmuró Martín Stu -apenas y puedo socializar con estas niñas.
El mago viejo se acarició la barba -bueno, entonces les diré lo que tendrán que hacer en su primera misión... ¡Pero recuerden que el curso de Aurores dotados dura siete largos años!
-¡Ja! -rió Martín -lo haré en cuatro.
-O en cinco, como tu primera prueba -dijo Mary burlándose -pero bueno, nueve es mucho peor.
Tonks estaba roja de furia -¡Ya basta! ¡No sabes lo difícil que fue poder golpear a este sujeto con un hechizo! ¡Simplemente bloqueaba todos y cada uno de mis hechizos!
Martín levantó la vista -¿Bloquear un hechizo? ¿Un muggle?
Terry asintió -pero eso no importa -luego volvió su atención al viejo -¿cual es esa misión o lo que sea que se llame?
-Enfrentar a un vampiro -dijo secamente el mago -es reciente, así que no conoce mucho sus poderes de no-muerto.
Terry frunció el ceño -en una ocasión me rapto un vampiro, tenía la intención de transformarme en uno como él, pero afortunadamente con la ayuda de mmm de... -lo pensó un momento -bueno, la verdad no sé como me safe de esa, pero estoy seguro de que también resultó en una maldición.
Mary Sue miro hacia otra parte -¿Cuantas maldiciones tiene este sujeto?
-Mil y uno -respondió Nymphadora Tonks -y no creo que estemos listos para un vampiro, profesor.
-Ah, tonterías, de cualquier manera es un vampiro de clase baja... -el viejo buscó entre sus ropas un pergamino y lo levantó, se colocó sus anteojos y leyó -su nombre es Vit Ior Ash.
-Curioso nombre... -musitó Terry aguantándose las ganas de reír, ese no parecía el titulo de un vampiro muy bueno que digamos.
-Sí -confirmó el mago mayor, mirando de cerca el nombre del vampiro -¿Verdad que es raro? Pero bueno, está azotando desde hace tres meses las calles de Notting Hills. Parece que está hospedándose en una casa bastante grande del área, pero ninguno de los investigadores que enviamos regreso.
-En otras palabras o los mató o los transformo en vampiros -murmuró Terry mirando al techo -entonces no es una misión tan fácil como decías, ¿Verdad?
-Fácil para Aurores es. -Respondió Tonks levantando la vista -especialmente si somos tres... mmm bueno, además tu eres una buena carnada, hehehe.
El profesor le sonrió -la misión será en seis días, el Miércoles 3 de septiembre. Terry, asignaré a Tonks para que te ayude a cambiar tu dinero y conseguir todo lo que necesites para ayudarnos al máximo, cuando el vampiro haya sido matado te daré la otra mitad de la paga.
Terry asintió con una mirada extraña -bien -dijo levantándose -vamos 'Tank' cuando tenga mis libras voy a conseguir algunas Colts y por ahí algún rifle de asalto jejeje... ¡Será como en Rambo!
-¿Rambo? -preguntó Tonks abriendo y cerrando los ojos, no realmente molesta por el apodo que le había puesto el otro.
-Sí -dijo Terry volteando su mirada nuevamente hacia el viejo -contrataste un Rambo cuando debiste haber contratado a un 'pequeño pony' jejeje.
Los magos presentes seriamente dudaron de la sanidad del muchacho cuando éste comenzó a reír abiertamente, luego de una manera casi maniática.
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Continuará
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Notas del autor: mmm, no hubo demasiada acción en éste. Pero bueno, ya será el próximo, decidí usar a un vampiro porque la verdad no estoy de humor ni para licántropos ni para magos malvados. En el próximo Snape hará una aparición ^_-.
