Hola. Saludos y gracias por sus reviews.
Kokoro-Yana: ¿Cómo estas? Espero que ya te encuentres mejor. Por el momento no hay planes de que salga la abue de Vegeta. La razón de por que lo odia... mmm... solo digamos que simplemente no le agradan los niños pequeños.
Elena: ¡Si! ¡Me siento grande por hacer que te rías tanto! No es que sus papas no quieran a Vegeta, es mas bien que siempre están muy ocupados y como que no saben realmente que hacer con el n_n.
Princess M@ko Chan: Gracias por tus comentarios ·///·. Espero que te siga gustando.
Navy: ·///· Gracias por el review. Y si, luego uno tiene cada pariente...
SEGUNDA CAIDA
Al día siguiente, Vegeta abrió un ojo, encontrando el rostro dormido de Gokuh a unos centímetros de el, volvió a cerrarlo y trato de seguir durmiendo. Segundos después, abrió los ojos de par en par y comenzó a preguntarse como levantarse de esa cama sin armar escándalo y sin despertar a su amigo.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió de golpe y entro Georgette, saltando a la cama, cayendo encima de Gokuh.
- ¡PRIMATE DESPIERTA!
Gokuh: ¡MEEEEEEEEEEEEEEEEEWWWWWWWWWWW!
Vegeta: O_O
- ¡Buenos días! - los saludo Georgette - Ya están vestidos ¡Que bueno!
(Claro, Ron los llevo a la cama, no tenia porque hacer otra cosa)
Vegeta: "Y nunca dejare de dar gracias por ello."
- Gokuh, ya levántate, la abuela dice que ya esta el desayuno - se escucho la voz de Bethani desde la puerta de la habitación -. Recuerda que te toca acompañarnos.
- Pues yo encantado de la vida me levanto, en cuanto esta se baje de mi... ¿Acompañarlas a donde?
- Al centro comercial, tenemos que hacer algunas compras de emergencia.
Gokuh: ¿Qué? O_O
Georgette lo jalo de la cama sin delicadeza y se lo llevo descalzo a la cocina. Vegeta, se dio la vuelta en la cama e intento olvidar la escena anterior. Poco después regreso Bethani.
- Perdón que te moleste otra vez, vengo por algo importante.
Tomo el calzado de Gokuh y volvió a salir.
"¿Qué no saben tocar la puerta?" Se preguntó Vegeta.
Después se hubo un escándalo en la planta baja. Aventones de trastes y chillidos agudos. Vegeta escucho la voz de Gokuh protestando. Luego ruido de mucha gente caminando, y la puerta abriéndose y volviéndose a cerrar de golpe. Después hubo silencio.
Todavía permaneció a costado alrededor de media hora, hasta que considero que ya era tiempo de bajar.
Al entrar a la cocina la abuela Sara lo estaba esperando.
- ¡Hijo! ¡Que bueno que ya te levantaste! Estaba por ir por ti para que bajaras a desayunar.
Vegeta echo un vistazo a la mesa y hasta el tuvo que preguntarse quien iba a comerse todo eso. La abuela lo miraba con los ojos entrecerrados y el muchacho se dio cuenta de que estaba calculando su capacidad como si fuera un barril.
Pero no se quejo, ya que tuvo el privilegio de constatar lo buena cocinera que era Titita Sara. Usando las latas de caviar que Vegeta había encontrado la noche anterior, la abuela preparo un enorme omelette realmente regio, en su opinión, que alcanzaba para tres personas, acompañado de un platon de salchichas con tocino y tomates fritos, pan tostado, y jugo de naranja. También había un café delicioso con vainilla francesa y pastelillos, cortesía de la tía Merle y sus enormes refrigeradores.
La abuela estaba completamente encantada de lucir sus habilidades culinarias frente a un nuevo miembro en la familia, lo consideraba así porque estaba decidida a adoptarlo por lo menos durante unos días.
- ¿Dónde están Ocean y sus primas? - pregunto Vegeta mientras escogía un segundo pastelillo de la bandeja.
- Esas niñas inquietas lo arrastraron al centro comercial - respondió la abuela con una leve nota de enfado en su voz -. Ni siquiera lo dejaron terminar su desayuno. Pero ya se lo repondré en cuanto regrese.
- ¿De veras?
- Si. Afortunadamente Merle trajo bastantes cosas que me servirán...
Cuando Vegeta se aburrió de esperar a Gokuh y la tropa (y cuando se pudo levantar de la mesa), decido ir a buscarlos al centro comercial. El problema es que era una persona entre treinta mil que estaban en el mismo lugar al mismo tiempo. Afortunadamente no se perdió y logro dar con ellos, eran fáciles de ubicar a simple vista: Un grupo de niñas escandalosas jalando en diversas direcciones a un pobre diablo cargado de paquetes, algunos ya envueltos para regalo. (Imagínense, si cuando iba de compras con Chichi acababa sepultado con paquetes, ahora multipliquen a Chichi por seis)
- ¡Vegeta! ¿qué haces aquí? Pense que ya te habías salvado... - le dijo Gokuh.
- ¡Vegeta! - gritaron todas la presentes (incluyendo a Estephanie quien perdió su fingido desinterés sobre el muchacho), las gemelas lo jalaron del brazo. Phoebe en esta ocasión iba con un conjunto amarillo mirame-a-fuerzas y Sofy llevaba un grueso overol. En la confusión de gente y niñas de la misma familia, Vegeta apenas y se dio cuenta cuando acabo recorriendo el centro comercial de punta a punta, entrando y saliendo de tiendas de ropa y regalos, buscando entre su vocabulario como decir que no le gustaba la ropa que escogían sin herirlas, cargando paquetes y sudando a mares a pesar de hallarse en pleno invierno.
Cuando iban saliendo Vegeta le pregunto a Gokuh:
- ¿Y Hermione?
- Debe seguir metida en el armario, no le gustan los lugares llenos de gente, ni ir de compras, ni ver el sol.
- ¿?
Al regresar a casa de Gokuh, Vegeta se sintió recompensado de todo trajín al percibir el olor que salía de la cocina.
Ya sentado a la mesa para cenar se sintió rodeado, los adultos ya habían comido y se dedicaban a distintas actividades. Por ejemplo, Ron y el abuelo John estaban colocando mas focos de colores en la fachada. Vegeta era interrogado por todos lados y trataba de responder varias preguntas a la vez. Todas se lo comían con la vista. Excepto Hermione, a quien había que llevarle la comida al armario. La abuela se sentó al lado de Gokuh y mientras hablaba de cualquier cosa le metía bocadillos en la boca a su pobre nieto de la misma manera en que se les mete nueces por el gaznate a lo pavos días antes de sacrificarlos.
Quien sabe cuanto tiempo se hubieran estado mirando entre ellos si no fuera porque se escucharon gritos y ruidos de cortos circuitos. La luz bajo su intensidad varias veces antes de irse por completo. También hubo un golpe seco, como si alguien hubiera caído desde lo alto de una escalera.
Desde afuera escucharon la voz de Ron.
- No se asusten niños... (ouch)... Ya lo solucionamos...
Gokuh sintió un sudor frío recorrer su espalda, mientras sus primas se reían no muy disimuladamente.
- ¿Qué pasa? - le pregunto Vegeta en la oscuridad.
De pronto se escucho la voz de Georgette.
- ¡A EL!
Gokuh: ¡MEEEEEEEWWWWW! ¡SÁLVATE VEGETA!
Todo el mundo se levanto precipitadamente de la mesa a pesar de las protestas de la abuela y los muchachos trataron de huir entre la oscuridad de la horda de niñas con ánimos de no-se-que. Vegeta perdió a su amigo en la sala y al no poder guiarse por su voz a causa del ruido de risas, gritos y ladridos de Zizou, subió las escaleras a tropezones esperando poder meterse a la habitación que había ocupado la noche anterior. Sin darse cuenta como, abrió una puerta y se metió en no sabia donde.
La luz regreso después de lo que pareció una eternidad. A Gokuh lo habían cazado, atrapado, hecho cosquillas hasta que casi se queda sin aire, y finalmente lo habían peinado, puesto moños y maquillado a ciegas, con los cosméticos rosas de Estephanie. Con la dignidad en calidad de trapo de limpieza, subió al baño del segundo piso para lavarse la cara. Al salir agradeció que Vegeta no lo hubiera visto y se pregunto a donde se había metido para poder escapar. Se quedo atrás de la puerta del armario pensando donde buscar a su amigo. De pronto, la puerta se abrió disimuladamente unos centímetros por un momento, poco después se abrió mas y Vegeta salió de puntillas mirando para todos lados hasta que se encontró con Gokuh.
Vegeta: ¡¡!!
Gokuh: ¿¿??
- Errrr - dijo Vegeta, pensando en una buena excusa o por lo menos como distraer su atención - ¿Sabes? Ese rosa que traes en los labios te queda muy bien...
- Y ese negro que traes en los tuyos hace juego con tus ojos...
Ambos: ¡¡¡¿¿¿???!!!
Corrieron al baño y se analizaron en el espejo.
- ¿Qué te paso? - le pregunto Gokuh -. Saltaste de la sartén para caer al fuego...
- Fue un accidente...
- Entraste a oscuras en el armario por equivocación, tropezaste y te caíste encima de ella y por error te manchaste los labios con su maquillaje...
- ¿¿¿??? ¡Eso fue exactamente lo que sucedió!
- Ay Vegeta. Eso ni yo te lo creo...
A la hora de irse a dormir, Vegeta no hallaba como decirle a Gokuh que no se sentía cómodo durmiendo con el.
- Aparte de caerte encima de ella ¿qué estuvieron haciendo? - le pregunto Gokuh con acento divertido.
- Mmm - respondió Vegeta de mala gana -. De entrada me quiso golpear, pero creo que entendió el problema Y QUE FUE UN ACCIDENTE. Creo que no le caí tan mal. Me mostró su computadora portátil con lo que esta escribiendo - esto ultimo lo añadió como al descuido.
- Entonces ya tienen algo en común...
- Cállate...
- Bueno - dijo Gokuh cambiando de tema -. Yo tengo sueño, vamonos a dormir...
- E-espera Ocean...
- ¿Si?
- Es que yo... quería decirte... que... bueno....
- ¿?
- ¿A ti no te molesta que yo...? bueno... Este... contigo...
- Claro que no Vegeta... sabes que me caes muy bien - le respondió sonriendo.
- ¡No me refiero a eso! Si no... a que si no te molesta... que yo... te acompañe a... dormir...
Gokuh lo miro con expresión de completa inocencia.
- No ¿Por qué? ¿A ti si?
Vegeta miro hacia un lado, incomodo. Gokuh suspiro.
- Pues te vas a tener que acostumbrar porque hasta los sillones están ocupados y la tienda de campaña es de Bethani, aunque a ella le encantaría que la acompañaras...
- No bromees con eso... ¿Puedo dormir en la tina del baño?
- Solo si quieres dormir con mi tío Ron...
Esa noche iba a ser Noche Buena, desde muy temprano la abuela y las tías estaban metidas en la cocina preparando la cena. Luna apenas y podía disimular su asco mientras veía a su madre preparando el pavo. La aportación de la anfitriona para la cena era ensalada de manzana con muchas pasa y nueces. Los varones presentes ponían manteles y cubiertos, y los niños terminaban de dar los últimos toques de decoración navideña y movían y volvían a mover los regalos que estaban abajo del árbol, impacientes.
Las aportaciones de las niñas a la decoración metieron en problemas a los muchachos, donde quiera que iban había muérdago y alguna entusiasta siempre dispuesta a cumplir con la tradición de dar un beso al pobre desafortunado que se detenía un segundo debajo de las ramitas. Siempre estaban mas pendientes de cuando le llegaba el turno a Vegeta que a Gokuh.
A media tarde sonó el timbre, Gokuh estaba en la cocina con Vegeta, suplicándole a la abuela que les diera a probar ponche. Luna fue a abrir. Era un mensajero con un paquete enorme envuelto para regalo. Luna firmo el recibo y leyó la tarjeta, entro a la cocina con aspecto triste.
- Gokuh - lo llamo -. Ven un momento. Llego esto para ti...
Al ver el paquete, a Gokuh se le nublaron los ojos y fue con su madre a la sala, cargo el paquete y lo deposito abajo del árbol sin interesarse en abrirlo. Poco después sonó el teléfono y Luna fue corriendo a responderlo.
- Bueno... Ah... eres tu... si... estamos bien ¿Y tu?... Si aquí esta... Ahora te lo paso...
Gokuh tomo el teléfono, Vegeta había salido de la cocina siguiendo, y escucho su parte de la conversación.
- ¿Bueno? ¿Papá? Si... estoy bien... Si, acaba de llegar... (Con tono mas animado) ¡Es enorme! ¡Gracias! ¿Cómo están los abuelos?... Ah... Pues aquí estamos todos, este año nos toco organizar la fiesta, mamá esta preparando ensalada de manzana... (esperanzado) ¿vas a venir?... (pausa larga) Entiendo... quizá la próxima vez... si... yo también te echo de menos... ¡No te preocupes! Esta bien en serio... bueno... si... hasta luego... Feliz Navidad a ti también y a los abuelos... Yo les digo a todos que los saludas... Adiós...
El chico colgó el teléfono decepcionado. Miro a Vegeta y le informo con voz resignada.
- Ya sabia que me iba a decir eso... siempre que no puede venir manda un paquete de regalo... creo que se siente culpable o algo así...
