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Saludos de nuevo, lamento profundamente haber tardado tanto en subir este capítulo, merezco una paliza, pero realmente estoy ocupadísima y apenas tengo tiempo para escribir. En fin, aquí está el tercer capítulo. En él acabo de presentar a todos los personajes centrales de esta historia (que tampoco son muchos) . No es un capítulo especialmente largo, y en él he intentado acercarme un poco al estilo del primer capítulo, aunque no se si lo e consegido...
Ahora mi parte favorita, los reviews ^____^
Anna Voig: Siento haber tardado tantísimo... Espero que te guste mucho ^____^ (¿a quién no le gustaría besar a Lupin?)
Maika Yugi: MMmmmmmh, quiza sí le dejó por licántropo... o quizá no ^____^ muchas grácias por tu review!
Rinoa: Uoleeeeeeeeee, a veure si es vritat que et passes més sovint pel msn ¬___¬ encara que estic contenta, que l'altre dia vam poder parlar, per fi, ufff... Me n'alegro que t'hagi agradat el capítol 2 i que el te amor pel Remus hagi pujat encara que sigui una miqueta ^____^ Jo si que crec que el Remus podria agafar una taja per oblidar les penes, en canvi el Sirius i el James segurament s'emborratxarien per divertir-se. En fi, t'havia de tornar el mail, pro ahir després de posarte un review i de mirar plats bruts em vai tornar a conectar i no hi aia manera, ja se que sembla na mala excusa però es veritat!!
Apa, cuidat, i espero que t'agradi i que no t'agafi un infart al final, jejejejejejejejejej.
Marine: Sí, sí, Sirius, jajajajajajaj, saldrá aunque no se cuando... el próximo capítulo te va bien? No lo sé, pero prometo que será pronto, vale? Ala, cuidate, y mucas gracias por tu review ^____^
Gwen de Merilon: Oh, no, no és taaaan desgraciat... només una miqueta... en fi, segur que les coses milloraran substancialment ben aviat... o no, jejejejejejejejejej ( estic molt contenta de que aquest fic agradi a una fan del Lupin com tu ^_____^)
Luna: Merezco una paliza por haber tardado tanto... pero aquí está, jajajaj el tercer cap, por fin! Que sepas que de "alas" ya tengo escrita tu fugaz aparición, y si, le atizas al mortifago ^____^ . No hay duda que le arreglarías el día a Lupin si pudieras ( yo también, chica, yo tambien...) pero pobrecillo, esta condenado a vivir sin las personas a las que una vez amó (oh, qué poético...) En fin, te dejo con el fic, jajajajajajajajaj.
Mione-Chan: Nenaaaaaaaaaaaaaa, holaaaaaaaaaaaaa, muaaaaaaaaaaaaaaaacs!!! (cantes "as" ^___^) Air vai rebre el teu mail pro no el vai puder contestar, ho fai aketa tarda, okiz???? M'alegro de que t'hagi agradat ^___^ i si, es el que et vai ensenyar a classe, pro ampliadet... ^____^ apa, calinyuuuuuu, mos veiem!
Lora chang: Me alegro de que te haya gustado ^____^ Parece ser que a todo el mundo le a sorprendido ver a Lupin borracho... Ah, y lo del beso técnicamente no sería pederastia porque Diane es mayor de edad ^______^ Aunque sí, se llevan muchos años...
Irene: aaaaaaaawwwwww, sí, Remus, mmmmmnnnnh... perdona, estaba distraída ^____^ La verdad es que Diane Moon aparece en los libros, bueno, en realidad aparece un alumno llamado Moon pero no especifican si es cico o chica, así que yo me apropié vilmente del apellido y le añadí el Diane :P Se ven por donde van los tiros? Ah, Irene, eres un lince!! ^___^ ( la verdad es que yo no sé hacer que todos se rebanen los sesos como tú. Oh, sabes que me ha hecho muchísima ilusión tu review, ¿verdad? )
Nimph: Em sembla que totes ens haguessim quedat amb el Remus, pubret, snifffff, ala, aquí tens el tercer capítol, jejejeje, espero que t'agradi ^____^ Per cert, suposo que dec ser la... mmmmmnnnnnnhhhhhh nouse, pernona numero mil que t'ho diu, pro es que tots ens morim pq pugis algun capítol de qualsevor losa ^____^ Oh, no intento pressionarte, nononononononononoooooooo!
Deimos: Deimos, oh, me encanta ese nombre!! ( no se si lo habás leído, pero en mi otro fic de Harry Potter uno de los protagonistas se llama así ^____^) Espero que te guste este tercer capítulo, porque e intentado recuperar un poco el estilo del primer cap. Y prometo que el próximo lo subiré antes, vale?
En fin, espero que os guste mucho, tanto como a mí escribirlo.
CAP 3 - MEMORIAE
(Recuerdos)
Cerró los ojos en un vano intento de seguir durmiendo un rato más, pero la luz del sol entraba a raudales por las altas ventanas. Lupin dio un par de vueltas en la cama antes de levantarse bostezando.
A pesar de la luz del sol que entraba por los altos ventanales en el dormitorio no había la menor calidez. Aún envuelto en su gastada manta Remus apoyó los pies en el suelo y como cada mañana, soltó un gemido ahogado al notar la piedra helada en sus pies desnudos.
Tardó unos instantes en ponerse en pie, porque sentía un incesante martilleo en las sienes y apenas era capaz de enfocar la vista.
Suspiró, intentando recordar qué había pasado la noche anterior. Estaba seguro de haber pasado mucho rato en "las tres escobas", pero a partir de ahí su memoria era una gran laguna. No sabía cómo había llegado a su cuarto, ni cómo se había hecho ese tremendo cardenal en la espalda, ni siquiera recordaba haberse metido vestido en la cama.
En fin, se levantó penosamente de la cama y caminó de puntillas hasta el baño como si eso pudiera evitar que se le congelaran los pies. Cuando llegó, su reflejo soltó un grito angustiado.
– ¡Oh, cielos! ¡Estas horrible!
– Ya me había fijado. – Contestó él con desgana. Tenía la voz áspera, y le dolía la garganta al hablar.
– Y te apesta el aliento.
– Dime algo que no sepa.
– Esta túnica no te favorece nada, y las patillas tampoco. – Añadió el reflejo, mordaz.
– No sabía que ahora tenía un estilista personal. – Remus cogió el cepillo de dientes, echó en él una generosa cantidad de dentífrico y volvió al dormitorio; lo último que necesitaba aquella mañana era ser sermoneado por él mismo.
– Y córtate el pelo. – Dijo una voz ahogada desde el baño. Remus se encogió de hombros y cerró la puerta.
Se vistió con los ojos entrecerrados y el cepillo de dientes en la boca. Sabía que debería ducharse, pero estaba seguro de que su cabeza no aguantaría litros y litros de agua cayendo incesantemente sobre su cabeza.
Finalmente se echó su vieja capa sobre los hombros y se dirigió hacia la puerta. Pero no se fijó bien por dónde caminaba, y de repente notó que su pie derecho resbalaba hacia adelante, y él cayó dolorosamente sobre el cardenal que se había hecho durante su borrachera. Ahogo una palabra malsonante y se llevó las manos a la sien, intentando ignorar el estallido de dolor en su cabeza.
Maldiciendo en voz baja se incorporó para recoger el objeto diabólico que le había hecho caer. Cuando pudo enfocar la vista abrió mucho los ojos y palpó el bolsillo de su capa. No... su varita seguía allí a buen recaudo. ¿Entonces quién...?
* * * * * * * *
Varios pisos por debajo, en clase de Encantamientos, una de las alumnas del profesor Flitwick miraba desconcertada el bolsillo de su capa dónde debería estar su varita.
– Algún problema, señorita Moon? – Preguntó amablemente el anciano.
–Eh... n...no, no, profesor. - Lanzó una mirada frenética a ambos lados y de un manotazo cogió la varita de Faith McCarver, que estaba a su lado.
– Excelente... entonces no tendrá inconveniente en ejecutar el hechizo que practicamos el otro día, ¿verdad?
Diane negó con la cabeza y le lanzó una fugaz mirada a Faith; ambas sabían que su varita era algo temperamental y raramente obedecía a nadie que no fuera su propietaria.
Tragó saliva lentamente y se arremangó la túnica.
Con un grácil movimiento de muñeca, Diane agitó la varita en el aire y pronunció "¡Dendrus!" con voz alta y clara. Al instante una silla cercana empezó a brillar y de la madera creció un brote que se transformó rápidamente en un pequeño árbol.
Sonrió. El hechizo había funcionado. Pero segundos después su sonrisa pasó a ser una mueca de disgusto; el árbol estaba temblando, y seguía creciendo. Una miríada de frutos de color rojo brillante se formaron ante sus ojos, hincándose cada vez más y más.
Sólo unos pocos afortunados pudieron refugiarse bajo las mesas antes de que aquellas malditas frutas apestosas reventaran con un gran "¡¡¡¡Chaffff!!!!" y acabaran cubriendo de alegre escarlata las paredes del aula.
Después de aquello, el profesor Flitwick dio por acabada la clase.
Con las suelas de los zapatos pegajosas por el zumo de la fruta, Ravenclaws y Hufflepuffs salieron al jardín quitándose pequeños fragmentos de pulpa de las túnicas.
– Aaaaaawwwww, Diane, hoy te has lucido... mira; tengo hasta en el pelo. – Faith se pasó una mano por el cabello, corto, oscuro y en punta.
– Déjatelo así, McCarver, te favorece el color – Dijo una voz a su espalda.
La joven escocesa meneó la cabeza. Había reemplazado la expresión alegre por otra mucho más oscura. – Gracias, Klimn, lo tendré en cuenta para otro día.
Nicholas Klimn, de séptimo de Ravenclaw apartó un mechón inexistente de su frente y esbozó una mueca antes de irse dónde le esperaban un grupo de chicas. Él era uno de los alumnos más codiciados de todo Hogwarts, y lo sabía. Sonrío seductor al círculo de admiradoras que no apartaban los ojos de sus brazos musculosos, de su elegante rostro de ojos oscuros, de su cabello negro graciosamente ondulado en la nuca y de sus patillas perfectas, pero aún así no pudo reprimir una última y hostil mirada de soslayo a las dos Claws que a lo lejos, se habían sentado bajo un árbol.
Con un bufido sacó un cigarrillo y lo encendió dando una larga calada.
* * * * * * * * * *
Aquella misma tarde, una sombra se deslizaba hasta el espacio hueco que dejaban dos majestuosas pilastras. La chica sabía que a aquellas horas Lupin estaba en clase con los Gryffindor y Slytherin de tercero, por lo que no sin antes mirar a un y otro lado del pasillo murmuró la contraseña.
– Licaon.
Cuando la pared lisa dio paso al cuarto del profesor, Diane se paró un momento antes de entrar. Desde el dormitorio le llegó el aroma dulzón a alcohol. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Por qué a escondidas? Cerró los ojos y se mordió el labio inferior, el corazón le latía muy rápido, pero no sabía si era por lo que estaba a punto de hacer o por los recuerdos que pugnaban por salir a la superficie.
Con las mejillas ardiendo se adentró unos pasos y miró a su alrededor. A la luz de la mañana el dormitorio tenía un aspecto si cabe más desolador. Todo el mobiliario estaba compuesto por una cama pequeña y destartalada aún por hacer, unos cuantos estantes peligrosamente curvados bajo el peso de los libros amontonados en ellos y un enorme escritorio de madera oscura cubierto por toda suerte de artefactos extraños. Al fondo había dos puertas, la primera conducía al cuarto de baño, y la segunda, medio abierta, dejaba entrever el menguado contenido de un armario empotrado.
Dio un par más de pasos temblorosos hacia el interior, apenas si se atrevía a respirar. Se quedo quieta unos instantes, escuchando. En alguna parte había un reloj que marcaba perezosamente el tiempo, pero nada más, sólo el sonido de su propia respiración. Un poco más tranquila se acercó a la cama, aún se podía distinguir levemente la silueta del hombre marcada en las sábanas arrugadas, y se agachó para ver buscar su varita por el suelo, pero bajo la cama sólo había un gran montón de polvo.
Tosiendo se sentó sobre la piedra helada y miró a su alrededor, no había ni rastro de su varita. Quizá debería habérselo dicho a Faith, ella siempre sabía cómo encontrar cosas extraviadas, pero claro, resultaría demasiado embarazoso contarle todo lo que había pasado la noche anterior, Diane ya tenía bastante problema con asimilarlo ella sola.
Lejos de rendirse, se levantó de nuevo y fue hasta el escritorio. En el borde había lo que parecía un grueso libro, pero cuando Diane abrió el primero descubrió que no era un libro, sino un álbum de fotos. Allí había un Lupin niño, flaco y pálido como ahora, pero sonreía feliz a la cámara, mostrando el hueco dónde debería haber un diente de leche. Varias páginas después ya no aparecía solo, sino con el uniforme de Hogwarts y acompañado por otros tres chicos más. Con las páginas pasaban los años, Lupin y sus compañeros crecían ante los ojos de Diane, doce, catorce años, dieciséis, dieciocho, veinte, a veces en solitario, a veces acompañados por alguna chica, con padres y hermanos. Viendo aquellas fotos cualquiera hubiera pensado que la vida de Lupin era feliz.
Pasando páginas y páginas Diane llegó al final del álbum. Allí había juntas dos mitades de la misma foto. Al parecer alguien la había roto tiempo atrás, pero había vuelto a reunir los pedazos. En una parte estaba Lupin, radiante con una túnica de gala, y en la otra había una mujer rubia y muy bonita con un vestido largo y plateado.
Contempló varias veces como ambos se acercaban hasta donde el borde estaba rasgado y se besaban tiernamente.
Cuando finalmente dejó el álbum pesadamente sobre el escritorio, se fijó en un pequeño estuche de madera tallada. Lo cogió con manos temblorosas y abrió la tapa. En su interior había un precioso colgante en forma de luna menguante. La plata centelleaba de una forma extraña entre sus dedos, y no era fría al tacto, sino cálida y suave.
De pie, al lado de la puerta, alguien carraspeó.
Diane dejó caer el colgante, asustada.
Fin del capítulo tres.
En realidad no sabía si cortarlo aquí, pero en fin... Un besazo a todos los lectores, los que dejan review y los que no :**********
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