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Ahahah!!!!! Ya he vuelto, y merezco, una vez más, un abucheo y una colleja por haber tardado tanto, ¡pero por esta vez tengo excusa!!!!! Y es que lamentablemente mi pobre ordenador murió el domingo pasado, ni siquiera se encendía, pobrecillo mío.... así que el capítulo que tenía escrito se fue a pique (ya sé, ya sé, he aprendido la lección, a partir de ahora haré copias de seguridad ¬______¬ )
En fin, espero que os guste este capítulo... no se si me habrá quedado muy bien... quizá demasiado corto... quizá... arrrrrrrrggggh, mejor que lo leáis y punto ^___^
Oh, los reviews, lo olvidaba:
Luna: Hoooola! Siempre la primera! Jajajajajajaajajajajaj. A ver si te gusta este capi... aunque no puedo decirte si el que carraspea es Remus o no... jajajajajajaja! Y además, tengo una sorpresita para ti un poco más abajo del cap... aunque no debería ponerte, porque HAS MATADO A MI ANDY!!!!!!!!!!!!! MALVADAAAAAAAAAA!!!!!!!! No te lo pordonaré nunca, snifffffffff. ;______; En fin, disfrútalo! ( sniffffff...)
Rinoa: Holaaaaaa! En tan mal lloc vaig tallar el cap 3? Nooooo, jo crec que no! Es que sino perdria tota l'emoció, jejejejejejeejejejejejejejejejejje. JA has acabat els exàmens? Com t'han nat? Per cert, ja m'estas contestant el mail ARA, vinga, vinga, vinga! ^_______^ Un petonàs! (Ah, jo vull nar a l teiatruuuuuuuu!!!!!!)
PiRRa: Te quedaste con la intriga? Esto es buena señal, jajajajajajajaja! Me alegro mucho de que te guste!
Gwen de Merilon: No m'hi vaig fixar en que no es canvia de roba!!!!!!!!!! O___o Ops, quin fallo, quin fallo... ara amateix ho arreglo! Uiuiuiui, que malament, que malament... Encara que el Remus no esta en un estat TAN lamentable... només una mica molt deprimit i prou... Per cert, digali a ta germaa (encara que ja li vai dir per mail) que a miels tios amb patilles m'agraden molt, pur lu tant, les patilles del Nicholas No es toquen... les del Remus potser si, pro les del meu Nick, no!
Per cert, amb els micos... molt bé! Jajajaj, però jo el qu em passa es que em fai uns lios amb la historia de Mesopotamia... entre Suppiluliuma, Mursili, Hattusili... em marejo i tot... @____@
Anna Voig: Lo siento, lo siento... he tardado mucho... (Rakshah baja la cabeza, preparándose para recibir una soberana colleja) Pero ahora que llega la Navidad y las vacaciones, prometo esmerarme más!!!!!!!!!!!!!!!!
Marine: Ahaha! La varita... es una sorpresa ^_____^ Por cierto, en el próximo capítulo va a salir Sirius, Jurjurjurjurjurjurjrurjrujrrujrurjrujrur ( Rakshah babea y pone cara de viciosa)
Lora Chang: Gracias por tu review! Ahora mismo estoy leyendo tu fic "La delgada línea entre el amor y el odio", me gutta mucho!!!!! Cuando cuelgue este capítulo, te mando un review ^____^
Nimph: Em temo que aquest npu capíto no es pas massa més llarg... en fi, moltes gràcies pel teu review!!!!!!!!!!!! O______o i em sembla que estic prenent mal exemple de tu, cada cop tardo més en pujar els capítols!!!!!!!! (ups, em sembla que a aquest pas, la Marina m'acabarà matant... ;________; )
Irene: Oh, eres la primera persona que considera acertada mi decisión de cortar el fic en el momento que lo hice... ;____; que ilusión, álguien que me apoya! (aunque a mi ese traje de verdugo me susta un poquitín... )
Y sí, fuman, fuman! Claro que hay gente en ogwarts que fuma, por Dios, el colegio no es una isla de salud políticamente correcta... no veo por qué no puede aber alumnos fumadores.. además, un día estaba pensando en el personaje de Nicholas y pesé quecon un cigarrillo en sus labios entreabiertos sría muy... (Oh, ahora no me hagas pensar mal tu a mí!!!!!!) Aunque el chico no es tan malo como Draco, nononononono! Bueno, muchas grácias por tu review, y sí, en serio, me hacen mucha ilusión!
Deimos: Woooooo, muchísimas grácias por tu review!!!! Mira, te adjunto el número de la otra historia: 713059 espero que te guste... Ah, y otra cosa, no hace falta que escriba otro fic sobre Sevvie... en realidad te anticipo que va a tener un papel muy importante en este ^______^ muajajajajajajajajaja!!! Aunque de momento no puedo contarte más... ^____^Ala, muchas grácias y un besote!
Lupina: Jajajajaj!!!!!! Otra que se hubiera quedado con él en la camita... (yo también soy de esas, o te creas...) Yo ya te cedería a Remsie-poo de vez en cuando... pero me quedaría sin fic!!!! Y eso no, no, no puede ser... lo que sí sería más factible, es, como me aconsejó un día Irene (que está un poquito más arriba) clonar a Remus y así tendríamos uno para cada una!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Muchas grácias por tu reeview ^______________^
Ala, ya está!!!!!!! Ohohoh, me encanta contestar reviews.... mmmmh, casi tanto como recibirlos!
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Y ahora, no os entretengo más...
CAP 4: AMICITIA
(Amistad)
Se agachó apresuradamente y tomó la fina cadena de plata entre sus manos. – Maldita sea, Klimn! Me has dado un susto de muerte! (n/a: ahahah! ¿Os pensabais que era Remus, eh? Pues no! Demasiado predecible ^___ )
Nicholas se adentró unos pasos en el dormitorio. – Mmmm, solamente pasaba por aquí, y tenía curiosidad por saber quién estaba husmeando en el cuarto de Lupin. ¿Qué estás buscando?
– No es de tu incumbencia, capullo. – Diane metió el colgante a toda prisa en el estuche .
– Eheheh, tranquila – Contestó el joven levantando las manos en señal de tregua y abriendo mucho sus encantadores ojos oscuros. – En fin. No he venido aquí para pelearme con nadie, pero me pica la curiosidad. ¿Qué haces en el cuarto de Lupin?
– Precisamente me estaba preguntando lo mismo...
Diane ahogó un grito, Nicholas se giró hacia la voz, conteniendo el aliento.
Mientras, Lupin se limitó a cruzarse de brazos y se apoyó en el quicio de la puerta. – ¿Y bien?
–... L... la puerta estaba abierta, profesor, y yo venía a... mmmmmmh... devolverle el libro. – La chica pegó la mirada al suelo, muy consciente de que se había ruborizado ante la mirada inquisitiva que le había dirigido Lupin. Por cierto... ¿devolverle el libro? ¿Qué libro? ¿El que estaba en su escritorio? ¿El que estaba en su escritorio muy, muy lejos de allí? Definitivamente lo suyo no eran las excusas.
– Ya veo... ¿Y usted, Klimn?
– Ah... yo simplemente la acompañaba, profesor. Los amigos están para eso.
Lupin enarcó una ceja. Si una cosa NO eran Diane Moon y Nicholas Klimn, era "amigos".
– En fin... creo que deberíamos irnos, ¿verdad, Diane?
– Mmmnh... claro. Hasta mañana profesor. – Murmuró mientras Nicholas desaparecía discretamente por la puerta.
Pero cuando ella también estaba a pocos centímetros de la salida, notó que una mano se posaba en su hombro. Se detuvo, y un escalofrío le recorrió la espalda.
– Agradecería que se quedara un momento, Moon. ¿Le importa?
– Por supuesto que no. – Respondió con voz queda. Esperaba que Lupin no se fijara en que le temblaba la voz. Y las rodillas.
– ¿Quiere tomar algo? ¿Te, quizá? – Sin esperar una respuesta, señaló una vieja tetera con su varita y el agua se calentó al instante. Se hizo un extraño silencio mientras el hombre preparaba la infusión. – Tome. – Olía bien, y la cerámica caliente y seca era agradable al tacto. Diane agarró la taza con ambas manos y miró a Lupin, que se había sentado despreocupadamente en la mesa.
Otra vez quedaron en silencio. A través de los altos ventanales entraba la luz del ocaso a raudales, y el dormitorio parecía aún más triste.
– ¿Sabe qué? – Dijo él al fin. Carraspeó. – No recuerdo prácticamente nada de lo que pasó anoche, Moon, pero estoy seguro de que esto es suyo.
Diane dio un respingo: Lupin acababa de sacar su varita del bolsillo.
Un momento, ¿no recordaba prácticamente nada? La chica respiró aliviada, porque si no recordaba nada, todo arreglado, ¿no? Pero entonces... ¿por qué sentía un repentino vacío en su estómago?
– El profesor Flitwick me ha contado el incidente de esta mañana y he supuesto que sería suya. – Dejó la varita suavemente sobre la mesa. Diane apenas se movió. – Puede cogerla. No la voy a morder. – Y esbozó aquella sonrisa lobuna tan característica.
Inconscientemente, Diane le devolvió la sonrisa.
– Aunque me imagino que ayer debía encontrarme en un estado bastante lamentable, ¿verdad? . – Hizo una breve pausa. - Bueno... en realidad sólo quería pedirle disculpas si hice alguna cosa que pudiera molestarla.
¿Que pudiera molestarla? Diane se reprendió a sí misma por estar mirando los labios de Lupin en vez de sus ojos, y se asustó, por un momento había deseado que él... Sacudió la cabeza, y poco le faltó por dejar caer la taza al suelo.
Después de esto, Lupin vio como la chica se acercaba rápidamente al escritorio. Dejó la taza sobre el escritorio; no había tomado ni un sorbo, agarró su varita y volvió hacia la puerta.
– Moon... – Ella se detuvo de espaldas a él, apoyada en el quicio de la puerta, esperando. – ...Gracias. – No tuvo tiempo de acabar la frase; ella ya había abandonado la habitación. Lupin se quedó unos instantes mirando a la puerta, ahora cerrada, y pasando los dedos lentamente por el cuero gastado del álbum de fotos.
Andó unos metros por el pasillo, algo más tranquila. Se dirigía hacia las escaleras cuando divisó una voluta de humo perfectamente circular que se elevaba hacia el techo.
Cuando llegó, se puso en pie aún con el cigarrillo en la boca. – Por fin has llegado.¿Estás bien? Tienes mala cara.
Ella enarcó las cejas, extrañada. – ¿Nicholas Klimn preocupado por alguien que no es él mismo?. Cuando se lo cuente a Faith no se lo va a creer.
– Hum... digamos que sentía algo de curiosidad por saber qué quería Lupin de ti, Moon. Aún así, me gustaría aclarar que no soy un ser tan despreciable como McCarver y tú pensáis. También tengo mi corazoncito, ¿sabes? – Dio una última calada antes de tirar el cigarrillo.
– Lo dudo. – Nicholas iba a responder, pero Diane ya estaba subiendo las escaleras.
Poco después la chica llegó a la entrada de su sala común; Klimn no la había seguido, probablemente se había quedado fumando en las escaleras. Se detuvo unos instantes ante una pared azul desprovista de adornos, jadeando; subir escaleras siempre la dejaba sin aliento. Finalmente tocó la pared con el dedo índice y empezó a deslizarlo lentamente por la superficie azul, escribiendo la contraseña, "astrum" . De repente la pared se resquebrajó dando paso a una puerta también azul ricamente decorada.
La sala común de Ravenclaw estaba prácticamente vacía; la mayoría de ellos se quedaban en la biblioteca hasta tarde. Sentada ante el fuego con una novela muggle en las manos, una chica de su mismo curso levantó la cabeza.
– Hola, Diane. – Lynx Darkwoolf entrecerró sus ojos verdes y sonrió.
– Lynx. – Saludó con la cabeza; estaba buscando a Faith entre la poca gente que había.
– Está en el taller, por si te interesa saberlo. – Agregó Lynx. Diane siempre se sorprendía al comprobar que la chica a veces parecía leerle el pensamiento.
El taller era un antiguo desván oculto tras un armario falso, en la sala común. Años atrás, un nutrido grupo de Claws había decidido limpiarlo y convertirlo en una especie de sala de arte. Era un lugar encantador; una sala semicircular, rodeada de ventanales, aunque demasiado fría en invierno... Ahora casi nadie usaba el taller; nadie excepto Faith.
Diane abrió la puerta del falso armario. Para acceder a él, el mecanismo era muy sencillo; sólo hacía falta abrir la puerta por el lado de las bisagras; entonces aparecía una estrecha escalerilla de madera que conducía directamente al taller.
Subió con cuidado los últimos escalones; desde donde estaba ya podía oler el aroma característico de arcilla y polvo de roca, tan característicos de aquél lugar.
Cualquiera que entrara por primera vez en el taller, quedaba momentáneamente sin habla; ante el extraño se alzaba un jardín formado por decenas de figuras. Y es que Faith tenía un especial talento para la escultura.
A Diane siempre le habían fascinado aquellas formas surgiendo extrañamente de la roca. Había dragones y animales fantásticos, niños riendo, un gran centauro a tamaño real... y lo más curioso es que a veces, si miraba mucho rato una escultura, podía ver como el dragón movía la cola, o el niño bostezaba. Cuando Diane le preguntaba cómo lo hacía para que sus esculturas cobraran vida, la otra chica se limitaba a sonreír y a seguir trabajando.
Pero ahora no trabajaba. Simplemente estaba sentada en la repisa de uno de los ventanales, mirando el crepúsculo.
– Buenas. – Dijo sin moverse ni un ápice. – ¿Has arreglado el asunto de la varita?
Diane suspiró. – Sí. Ya la tengo. Como suponía, se me cayó ayer volviendo de astronomía... – No le había contado la verdad, y se sentía terriblemente mal por ello, pero no podía contárselo, aún no.
– Ya veo. Diane, cariño, eres un desastre. – Faith bajó de la repisa para quedarse apoyada en la pared. – Oye, te apetece una partida de ajedrez? Digo... para celebrar que hayas recuperado tu varita. – Diane asintió. – Entonces guardo esto y bajamos, ¿eh? - Empezó a cubrir con un paño la última figura en la que había estado trabajando para mantener la arcilla húmeda mientras su amiga observaba la esculltura con curiosidad.
– Un momento... ¡pero si es él! – Representaba un hombre joven, vestido con ropas del siglo XIX y tranquilamente apoyado en una roca. – No sabía que le habías tomado como modelo.
– ¿Modelo? No sé de qué me hablas.
– Yo diría que es bastante obvio... no me digas que no te habías fijado...
– Por favor, ilumíname...
– Bueno... a mí esta figura me parece un retrato de Klimn...
Faith se levantó bruscamente. – No puede ser... sabes que nunca haría un retrato de semejante idiota. – Observó fijamente la figura. – Oh, mierda. Juro que no lo he hecho a propósito...
– No te culpes. – Diane le dio una ligera palada en la mejilla. – Visto de un modo objetivo, Klimn es muy atractivo... cabello ondulado, ojos oscuros, cuerpo perfecto...
– Aún así, siempre dices que no es tu tipo...
– No, querida, es el tuyo.
Faith dejó de sonreír al instante. – ¿Mío? ¡Ni por todos los galeones del mundo! – Exclamó. – Ese tipo nació siendo un cretino y siempre lo será, entiendes? Debería hacerte tragar la maldita escultura por decir eso. Pero voy a ser piadosa. – Añadió con una sonrisa burlona. – Pero te aviso, a la próxima insinuación...
Diane le pasó la mano por la cabeza; el cabello de Faith seguía pareciendo igual de caótico. – Pues hace un momento nos hemos encontrado y estaba la mar de simpático.
– ¿Esa babosa inmunda? Seguramente quería pedirte un favor. – Y empezó a bajar los empinados escalones de dos en dos.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * ** *
Otra voluta de humo voló hacia el techo; Nicholas acababa de encender el quinto cigarrillo de la tarde, tenía frío y se le estaba helando el trasero cuando notó que una mano se posaba sobre su hombro.
– Deberías dejar esta mierda, acabará por matarte. – Lynx Darkwoolf agarró el cigarrillo que el chico tenía entre los labios y lo lanzó por el hueco de la escaleras. Nicholas se limitó a levantar una ceja y rebuscar en los bolsillos de su túnica el paquete de tabaco.
– Puedes guardarte los discursos para otro, Lynx. Y para de hacer eso, por tu culpa me gasto una fortuna en tabaco. – Dijo, y encendió otro con expresión huraña.
La chica puso los ojos en blanco y se llevó las manos a la cabeza con un ademán afectado. – Lamento haberle molestado, Sir Nicolas. Acaso ay algo que le preocupa? Una futura conquista, quizá? – Y rodeó el cuello de él con un brazo. Nicholas se puso en pie de un salto y empezó a pasear, nervioso.
– Pues claro que no.
Lynx le observó con sus felinos ojos verdes y también se levantó, desperezándose.
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Ya casi era hora de cenar cuando Lupin salió de las lechucerías. Esperaba que su carta llegara a Londres en apenas un par de días... necesitaba urgentemente hablar con alguien.
Se encaminó lentamente hacia el Gran Salón, que ya estaba casi lleno. Se sentó pesadamente en su lugar habitual, entre Hagrid y la profesora Sprout. Sin saber muy bien por qué se quedó unos minutos en silencio con la vista fija en la mesa de Ravenclaw. Entonces notó un extraño escalofrío que recorría su espinazo, dio un respingo y observó a su alrededor; el director Dumbledore le miraba fijamente.
Remus lo saludó con un movimiento de cabeza y siguió sumido en sus propios pensamientos, sin fijarse en la sonrisa enigmática que se formaba en los labios del anciano.
Fin del capítulo 4.
Por cierto... me gustaría dedicar este capítulo a la memória de Andrew Darkwoolf ;______; querido personaje de fic y profesor de DCAO al que tanto admiré...
