Hola holaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Buenas a todos! Cuanto tiempo, ¿verdad? Ya lo sé, lo sé, como siempre merezco las peores torturas y etc... pero en fin, ahí está, el cap. 5 ¡POR FIN! Es decir, a ver, me ha costado tiempo escribirlo, y además me falta una semana para empzar mis primeros exámenes en la universidad, por lo que en realidad no debería escribir nada para dedicarme a lo realmente importatne, es decir, estudiar.

Bueno, basta de lamentaciones; debo decir que este fic que ha quedado bastante largo, y estoy razonablmente satisfecha del resultado final, aunque no se si a la gente le a a gustar el cap, porque Diane y Remus salen más bien poquito y separados, pero en fin... lo que sí pasa es que se descubren un par de cosillas importantes...

Y sin más rodeos, ahí vienen los reviews, síiiiiiii, mi parte favorita! Adoro los reviews, mmmmmmmmmmmmmmmmmmhhhhhhhhh...

Lupina: Oh, no te preocupes por ser enamoradiza; yo también lo soy, y mucho (ahora mismo no se si prefiero a Nicholas o a Lupin... quizá a los dos, jajajajaja) Tu crees que Helen regresará? Um.... sería divertido hacerla aparecer por ahí, no? ^____^ qué cara se les quedaría a todos... Bueno, muchísimas gracias por tu review; un abrazo lobuno para ti.

Rinoa: Ieps!! Ei, que fa moltíssim que no m'escrius cap mailitu, eh? Que m'enfadaré! En fi, mira que fer-me taaantes preguntes... el que no et puc dir es de qui esta enamorat el Nicky... i es pq en realitat, ell només esta enamorat de MÍ!!!!!! Muajajajajajajajajaajajjaajjajajaajjaajaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!! No, que és broma, ^___^ ja m'agradaria... I la Faith et cau bé? ^___^ i jo que me n'alegro, jajajajajajajajaja el que em sap greu es que no puguis ser la Lynx, ho sentuuuu, pq ja és una altra persona, però si t'hi fixes una miqueta, veuras que tu si que surts!!! Només dius una frase bastant curteta, però tinc previst fer-te sortir, sí, sí. De totes maneres, sempre que tinguis alguna coseta per dir-li al Nicholas, m'avises que ja m'ho montaré per fer-li saber (t'aviso que ja he colat la frase que em vas suggerir en el review, eh, no et queixaràs...)

I buenu, xicuela, un ptunet, vale? XXXXXXXX

Luna: Bueeeeno, se te disculpa por la muerte de Andy, porque en realidad no está muerto y además me ha puesto un 10 en el trabajo... ^_____^ A mí también me cuesta muchísimo matar a mis personajes. No veas lo que sufrí escribiendo el songfic, primero Draco, mi Draco, mi queridísio Draco enloquece y después... en paz descanse, sniffffffffffffffffff.

Y te gusta Lynx? Jajajajajaja, me alegro mucho muchisimo, vas a ver que en este cap también sale bastante tocándole los cojoncillos a Nicholas en el tema del tabaco (pobre chico, nunca puede fumar en paz ;_________; )

En fin, chicuela, que espero que lo disfrutes muchio muchio ^____^

Deimos: Bueeeeno, en este cap aparece Sevvie un poquito (muy poquito) pero en bree tomará mucha más importancia su papel, porque lo que es yo, adoro a Snape (es mi favorito después de Lupin, Nicholas, Draco y Cedric)Por cierto, si se te da bien el inglés, te aconsejo un fic que se llama "No angel" en inglés, como ya he dicho. Es un Severus/Hermione, y está muuuy bien escrito; a mí personalmente me gustó mucho. En fin, muchas gracias y un besote ^______^

Anna Voig: Sí, lo sé, me he vuelto a demorar... Arrrrgh, lo siento :P. Pero como compensación, este cap. es bastante más largo que los anteriores, vale? Ala, un besote y un abrazo, muacs!!!!!!!!!!!

Gwen de Merilon: Ohhh, al Nickolas li agrada molt que li diguin Nicky, t'ho asseguro... diu que aquest tipus de familiaritats són les que indiquen realment la seva popularitat ^_______^ Ell i les seves patilles, mmmmmmmmmmgggggggggg. Per cert, saps que aquests són els últims dies que fan Poe al Poliorama? Sniffffffffffffffffffff................ em sembla que ploraré, el meu Mikeló... aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... ;_______; m'agradaria anar a veure l'obra un ultim cop, però la setmana que ve començo els exàmens, així que ho trobo bastant compliocat... en fi, la vida es plena d'oportunitats; potser ell tornarà a fer alguna obra on hagi de portar patilles.... mmmmmmmmmmmhhhhhhhhhhhh... de moment em conformo mirant fotos seves i del Colin Firth. Saps qui és el Colin Firth? Es un actor mooooooolt sexy, que sortia a "El diario de Bridget Jones" i crec que ell també podria encarnar perfectament al meu Nicky...

Buenu, un petonàs, eh? Un de molt gros .*********************

Maika Yugi: EEEEy, ey, para de golpearte, tranquila! ^____^ no me gustaría que nadie se lastimara por mi culpa! Me alegro mucho de que te guste ^__________^ Ala, un beso :********** y un abrazo, claro está!

Nimph: Realment, el Nicholas es el típic cabró de qie TOTES ens enamorariem... encara que potser, només poter, no és tant dolent ^___^ De moment no ho se ni jo, si acabarà amb la Faith (potser aquests dos es maten l'un a l'altre abans de poder arribar a ser parella)

I que quedi clara una cosa: la Lynx no té nom de pokemon!!!!!!!!!!!!! No en té, no? En serio, em sembla que no... aiaiaiaaiaiaaiaiaiaiaiaiaiiiiii, si se digués... nousepas, Jinx... el Jinx si que es un pokémon, però de Lynx em sembla que no n'hi ha cap... de totes maneres, ara no és plan de canciar-li el nom, per lo que si té nom de pokémon... doncs que s'hi posi fulles, apa, i que aprengui a conviure amb aquest estigma tota la vida... Buenu, moltíssimes gràcies pel teu review, sempre em fan molta ilusió. Buenu, apa, un ptunet :*****

Y ya está, mis queridos reviews todos contestaditos ^_______^ Y ahora, a continuación...

CAP 5 - SALUTATIONIS ET REVELATIONES

Visitas y revelaciones

– ¡¡¡¡¡¡Levantaaaaa!!!!!!! ¡Vas a llegar tarde!

Remus se giró, refunfuñando en sueños. Estaba tan cómodo entre las sábanas... por unos minutos consiguió pasar de los estridentes gritos que provenían del cuarto de baño tapándose con la almohada. Cuando ya no aguantó más, se incorporó bostezando.

– Mmmmmhhhhh... ¿se puede saber qué demonios pasa? – Entreabrió los ojos y miró en dirección al espejo del lavabo; su reflejo se limitó señalar el gran reloj de pared que había sobre la chimenea.

Al instante, Remus saltó de la cama ignorando las punzadas de frío en sus pies y mientras cogía frenéticamente su ropa, corrió hacia el lavabo.

– Llevo media hora gritando para que despiertes. ¿A qué hora intempestiva fuiste ayer a dormir? – Le espetó el reflejo con una expresión muy enojada en el rostro. – Deberías tenerme un poco más de consideración o el próximo día te dejaré dormir hasta el mediodía. Solo exijo un poco de respeto hacia mi persona, no creo que sea tan difícil para tí...

– Oh, cállate. – Repuso Lupin fastidiado. – Para ser yo tienes muy mal carácter, ¿sabes?

De repente, su propio reflejo hizo una mueca y desapareció sin dejar rastro. Lupin miró desesperanzado a la vieja y afiliada navaja que tenía en la mano. Suspiró; esperaba no sufrir heridas de gravedad mientras intentaba afeitarse sin poder ver su cara.

* * * * * * * * *

Maldita sea; se había dormido.

Otra vez.

La puerta del aula estaba a pocos metros; Faith McCarver aceleró su carrera los metros restantes y entró como un torbellino utilizando el quicio de la puerta como punto de amarre para girar sin derrapar ni perder los dientes en el proceso.

Maldijo interiormente. Tanta prisa para nada; Lupin aún no había llegado.

Con el corazón latiéndole violentamente por la carrera, fue a sentarse a su pupitre habitual.

– Ya iba siendo hora de que te dignaras a aparecer, McCarver. ¿Cómo consigues llegar tarde a todas las clases?. – Dijo una voz harto conocida desde un pupitre próximo.

Faith se giró hacia Klimn y le dedicó una mirada que perfectamente hubiera podido agriar la leche fresca. – Años de práctica; no lo entenderías. Dudo que alguien con una capacidad intelectual tan menguada como la tuya lo consiguiera nunca.

Nicholas apretó los dientes y alzó una ceja, dispuesto a exponer una réplica lo más hiriente posible cuando la mano de Lynx Darkwoolf le tiró levemente de la oreja. – Ooooh, Nicky... ¿de verdad crees que es necesario ser tan desagradable? Discúlpale, Faith, cariño. – La joven escocesa no se movió. ¿Por qué demonios Lynx insistía en llamarla Faith, cariño? – Por cierto, Faith, cariño, ¿dónde está Moon?

La chica miró incrédula a su alrededor. – ¿Pero qué demonios... ? – Aquella mañana Diane se había levantado temprano, ella aún estaba durmiendo cuando abandonó el dormitorio. ¿Dónde estaba? Moon nunca, bajo ningún concepto, perdía una clase voluntariamente. Se levantó resuelta a buscar a su amiga cuando Lupin entró visiblemente cansado en el aula.

– Buenos días. – Dijo mientras depositaba su maletín suavemente en la mesa y echaba una rápida ojeada a sus alumnos. De repente, todos le miraron con una más que evidente cara de extrañeza.

– ¿Ocurre algo? – Aventuró con cautela.

Gryffindors y Ravenclaws se miraron sorprendidos sin decir nada.

Al no obtener respuesta, decidió empezar la clase con normalidad. El tema del día eran los espíritus malignos.

La hora transcurría con total normalidad hasta que...

– Alguien de vosotros podría decirme como diferenciamos un fantasma común de un whrait? ¿Moon? – Esperó unos segundos a que Diane respondiera. – ¿Moon? – La buscó con la mirada; evidentemente no la encontró.

– N...no está, profesor. – dijo Rinoa Bourne, de Gryffindor.

– ¿Alguien sabe por qué no ha venido? – Miró directamente a Faith, pero ella negó con la cabeza. Lupin arqueó las cejas, extrañado; cuando iba de camino hacia el aula, se había encontrado con Diane, y la había saludado tan cordialmente como siempre. Algunas veces se habían encontrado por los pasillos y recorrían el camino juntos, pero en esta ocasión ella apretó el paso para adelantarse. Remus permaneció callado unos instantes, y por un momento pensó que ella le estaba evitando. – Tonterías. – Se dijo. – Ya me disculpé con Moon, y no creo que sea del tipo de personas que guardan rencor por algo así. Quizá ha hecho novillos por alguna otra cosa. Algún chico que le gusta, quizá. Las niñas de esta edad... es normal. – Sin saber por qué, le mandó una mirada demasiado directa a Nicholas Klimn, que no se dio por aludido, y decidió seguir con la clase.

Al finalizar la hora, Faith se dirigió a toda prisa hacia las escaleras. Estaba muy enfadada con Diane, porque sabía que algo andaba mal, sabía que le ocultaba algo. ¿Acaso ella no era su mejor amiga? Caminaba a toda prisa, subiendo los altos peldaños que conducían al lugar donde Diane siempre se refugiaba cuando quería apartarse del mundo.

Llegó jadeando a la cima de la torre de astronomía, ahora bañada por la luz del sol. Sonrió; Diane estaba sentada en la repisa de uno de los ventanales, admirando la espléndida vista del lago y el bosque.

– Este lugar no es un gran escondite, que digamos. La profesora Sinistra podría aparecer en cualquier momento. – Faith fue a sentarse a su lado. – ¿Qué te ha pasado esta mañana?

– No sé de qué me estás hablando.

– Por Merlín, Diane, sabes perfectamente que a primera hora teníamos clase con Lupin. Me considero tu mejor amiga, así que, por favor, sabes que puedes contarme cualquier cosa. Se te nota en la cara que hay algo que va mal.

Diane le dedicó una mirada entristecida, pero siguió en silencio.

– Anda, mujer, sabes que puedes contármelo, si quieres.

– No puedo, Faith. No te preocupes... en realidad es una gran estupidez – Respondió Diane. Se sentía como una idiota por hacer sufrir a su amiga, por preocuparse si sabía perfectamente que Lupin estaba tan borracho que no era consciente de sus actos, por notar esa sensación de vacío en el estómago cada vez que le veía. Antes de que pudiera evitarlo, dos grandes lagrimones corrieron por su mejilla. Sollozando apoyó la cabeza en el regazo de Faith. – Joder, sniff, lo siento. Te estoy manchando la túnica por una tontería.

– Oh, tranquila. – Repuso Faith despreocupadamente. – Pero a cambio ya me estás contando lo que te pasa; ya que ahora mismo deberíamos estar en Runas Antiguas, prefiero pensar en que ha valido la pena saltarse la clase. – Jugueteó un poco con los bucles rubios de su amiga. – Me fastidiaría mucho pasar toda la mañana oyéndote llorar sin contarme nada interesante. – Añadió con una sonrisa.

* * * * * *

– Por fin. ¡POR FIN! – Remus aceleró un poco el paso hasta llegar a su dormitorio; apenas eran las cuatro de la tarde pero se moría por tomar una buena ducha y dormir un rato. Desde luego había sido un día agotador; después de la clase con los de séptimo, había tenido que lidiar con un infierno de Gryffindors y Slytherins preadolescentes que parecían más interesados en maldecirse unos a otros que en el temario, y por si fuera poco, Hagrid le había "convencido" para que le ayudara a capturar un par de Blorgs de pantano, (una nueva especie creada por él, ay Dios) que se le habían escapado durante la clase.

Además, como dato curioso, se fijó en que todos con quienes se cruzaba parecían sorprenderse por algo, aunque o le dio la más mínima importancia.

Con un suspiro llegó ante la pared lisa. Definitivamente su ropa apestaba a causa de la pequeña aventura con los Blorgs. – Quies. – Murmuró al fin, y la pared se apartó con un chirrido suave.

Entonces, un olor muy conocido invadió su nariz; una mezcla de aftershave y colonia cara. Buscó con la mirada algo que delatara la presencia del intruso en su pequeño santuario de tranquilidad. No tardó mucho en descubrirlo; una enorme bolsa de viaje estaba tirada junto a la cama.

Remus gruñó ferozmente, y justo en aquél preciso instante la puerta del baño se abrió.

El hombre que salía del lavabo envuelto en un albornoz de Remus no tuvo tiempo de reaccionar cuando el profesor se le echó encima de un salto y lo derribó.

– ¡¡¡¡¡¡Gaaaaaah!!!!!! ¡¡¡Joder, Moony, me has dado un susto de muerte!!!! – Sirius echó la cabeza hacia atrás y empezó a reír. – ¡¡¡¡Cuánto tiempo sin vernos!!!! No me digas que no me has echado de menos.

– Claro que te he echado de menos, gilipollas. Eres mi mejor amigo. – Aún en el suelo, Remus abrazó a Sirius. – Eh, eh, sssshhht, ¡Moony! ¡Haz el favor! Como sigas así creo que te voy a denunciar por acoso sexual.

Remus esbozó su adorable sonrisa lobuna. – Es que no puedo evitarlo, Canuto, maldito bastardo, eres tan tremendamente sexy... Grrrrrrr

Sirius también soltó una larga carcajada antes de apartar a Remus de un empujón y levantarse. – Lo sé, y no puedo evitarlo, pero por favor, no sigas, vas a conseguir que me ruborice.

– En serio, Canuto, me alegro de verte. Supongo que recibiste mi carta. – Remus se levantó trabajosamente y tomó dos tazas de una estantería. – ¿Café?

– Solo y con mucho azúcar, ya lo sabes. – Se sentó pesadamente en la cama, aún vestido con el albornoz. Entonces miró a Lupin fijamente y se echó a reír. – Moony, ¿qué te has hecho el la cara?

* ***** * ******* * ******************

– Joder

– Faaaatih, tranquilízate.

– Jodeeeeeeer

– ¿Quieres callarte de una puñetera vez?

Faith se levantó y empezó a dar vueltas por la torre de astronomía. – Es que... jodeeeeeeeeeer, Diane, que esto es muy gordo. ¡Te besó!

– No fue nada, ya te he dicho antes que en realidad era una tontería.

– No lo plantees como si te hubiera dado un besito de buenas noches, maldita sea, ¡es tu profesor! ¡Arrrrrg, y el mío! No podré mirarle nunca más a la cara. – Se pasó la mano por el pelo un par de veces; siempre lo hacía cuando estaba nerviosa. – Y... ¿Dices que no recuerda nada?

– Nada de nada.

– ¿Eso que percibo en tu voz es una nota de decepción?

– ¿Uh?

– Entonces... me lo maginaba. ¡A ti te gusta Lupin! – Soltó un pequeño grito de satisfacción. – Increíble.

– Creía que estabas horrorizada.

– Lo estaba, pero si él te gusta...

– ¡¡¡¡¡NO-ME-GUSTA!!!!!!! – Se levantó repentinamente, muy colorada. – Es mi profesor, tiene treinta años más que yo y es un licántropo. No creo que seamos la pareja perfecta. Vamos, por Dios, ni siquiera he hablado con él fuera de clases.

– Te has puesto roja, Diane.

– Tu también te pones roja cuando te enfadas con Klimn. ¿Acaso te gusta?. – Faith borró la expresión sonriente de su rostro. – Aaaaaah, malandrina, no te gusta que te paguen con tu misma moneda, ¿verdad?

Touché. Aunque hay una gran diferencia; Lupin es majo, y Klim es, era y siempre será un capullo. – "Le conozco muy bien", añadió mentalmente.

– Bueno; vamos a olvidar este desagradable asunto y bajamos a comer, de acuerdo?

* * * * * * * * *

Lupin miró refunfuñando el espejo. No había nadie al otro lado. – Maldito reflejo...

– No te sulfures, amigo mío. Eso te pasa por conseguir que se enfade. Nunca hay que hacer enfadar a los propios reflejos; es bastante contraproducente. ¿Verdad, preciosidad? – Se acercó al espejo y su imagen le guió el ojo en señal de complicidad. – Anda, se bueno y busca al reflejo del pobre Lupin, para que vea qué estropicio ha hecho.

El Sirius del espejo desapareció a toda velocidad. Al volver, estaba arrastrando a álguien.

– ¡Sueltame, maldito esquirol! No pienso aparecer más delante de ese... borde. – Con un último empujón, el reflejo de Remus se encaró al Remus real. Soltaron una carcajada a la vez; Lupin, aquella mañana, al intentar afeitarse a solas... bueno, digamos que había partes de su rostro afeitadas junto a zonas con barba de días así como varios cortes superficiales, dándole un aspecto bastante cómico. Ahora entendía las caras de asombro de sus alumnos y sonrió; si él fuera uno de ellos tampoco hubiera dicho nada.

* * * * * * * *

Horas más tarde, en la sala común de Ravenclaw.

– ¡¡¡Gaaaaaaaaaah!!! Adoro las tardes libres de invierno.

– Tú lo que adoras es tumbarte junto al fuego, Lynx. – Repuso Faith con una sonrisa. Ambas estaban tumbadas en los sofás, junto al fuego. Diane estaba en su dormitorio acabando los deberes.

– Muy graciosa, McCarver. No me negarás que tú también. Por cierto, Faith, cariño, ya te lo ha preguntado?

Faith enarcó una ceja. - ¿Quién me ha preguntado qué?

– Si Nicky ya te ha pedido ese favor...

– No, Lynx, no se lo he pedido. – Nicholas Klimn entró en aquél preciso instante por la puerta dela sala común. Faith estallo en sonoras carcajadas, y varios alumnos más que no tenían clase levantaron las cabezas de sus libros para ver lo que pasaba.

– ¿Se puede saber de qué vas disfrazado, Klimn?

Nicholas hizo una profunda reverencia. Llevaba unos pantalones negros y una botas de media caña, camisa blanca de anchas mangas, chaleco gris, casaca negra y un sombrero de copa. Con toda la tranquilidad del mudo se sentó en uno de los brazos del sofá. – ¿No te gusta? Acabamos de terminar el ensayo: es el vestuario para nuestra nueva obra de teatro ambientada el el siglo XVIII. – Esbozó una sonrisa torcida y se quitó el sombrero. Desde un rincón de la sala común, alguna chica suspiró. Hacía varios años se había adaptado una de las antiguas mazmorras con un pequeño escenario y medio centenar de butacas, y se utilizaba para proyectar películas muggles los fines de semana y para los ensayos del grupo de teatro de la escuela, cuyo director era, evidentemente, Nicholas Klimn.

– Creo que es una ropa francamente ridícula. ¿Deseabas preguntarme algo más? – Faith podía sentir como iba enrojeciendo más y más. No pudo evitarlo y se pasó la mano por el pelo nerviosamente.

– La verdad es que sí. – De repente miró hacia la chimenea, en la que ardía un gran fuego. – ¿No hace mucho calor, aquí? – Se levantó de nuevo y con un elegante gesto se quitó la casaca negra y el chaleco que se ceñían a su torso, se arremangó la camisa y desabrochó los botones del cuello. Más suspiros. Finalmente se olvió a sentar. – Vamos al grano, McCarver. Como ya he dicho, preparamos una nueva obra, y ... – miró un momento a Lynx, que con un cesto de asentimiento lo animó a continual. – ...todo el mundo sabe que eres una muy buena escultora, y... joder, no sabes cuánto me cuesta hacer esto... como director, quisiera pedirte, por favor, que nos ayudaras con la escenografía. – Cuando acabó la frase, el joven dedicó una breve y encantadora mirada a su interlocutora. Ella estaba sonriendo, buena señal, lo haría. – Nicholas se inclinó un poco hacia delante y añadió con voy muy suave: – ¿Lo harás? – Ella amplió la sonrisa. La tenía en el bote.

– No

– ¡¡¿Qué?!!

– He dicho que NO, maldito cabrón engreído. Vete a lamerle el culo a cualquier otro para que trabaje para vosotros. Además, Klimn, ¿qué te hace suponer que con un par de miraditas conseguirás que caiga rendida a tus pies? – Se oyeron un par de risas ahogadas de los chicos mientras que algunas de las chicas murmuraban indignadas; nadie insultaba a su Nicholas . – Yo no hago favores a gente como tú. – Y se levantó dispuesta a marcharse.

Rojo por la furia y la humillación, Nicholas apartó un mechón de cabello de su cara . – No esperaba ningún favor de tí, gordita – Ella se detuo al instante; desde luego Klimn sabía pegar donde dolía. Toda la sala restó en silencio; esperaban que de un momento a otro Faith se pondría furiosa, verdaderamente furiosa.

Sin embargo, ella se limitó a dirigirle una gélida mirada antes de desaparecer por las escaleras. – Me da pena ver lo bajo que has llegado a caer, Nicholas. – Nicholas; hacía muchos años que no le llamaba así.

Cuando los pasos de la chica dejaron de oírse, Klimn se secó el sudor de la frente y rebuscó en los bolsillos de la casaca.

– ¿Acaso buscas eso? – Preguntó Lynx agitando un paquete de tabaco en el aire.

– No me jodas, Darkwoolf. Devuélveme el paquete.

Ella esgrimió una sonrisa enigmática. – Ya te he dicho que no me gusta que fumes. Es malo para la salud.

– Lo que será malo para tu salud es lo que te pasará si no me devuelves eso inmediatamente. – Rugió.

– Vale, vale. Tú mismo. – Lynx le lanzó suavemente el paquete y él tomó ansiosamente un cigarrilo. Lo encendió con un suspiro. – ¿Contento? – Aventuró Lynx. Él se limitó a apoyar la cabeza en el respaldo del sofá; de repente estaba muy pálido. Un poco asustada su amiga se sentó a su lado. – En... Nicky... ¿Te encuentras bien?

– Sí... lo que pasa es que esta maldita McCarver siempre me pone de los nervios. – Dio una larga calada que lo obligó a toser. – Además, ya ves, nos hemos quedado sin escenografía... bueno, no importa, ya improvisaremos algo.

– Claro que sí; esta es mi filosofía de vida. Y por cierto...

– ¿Hum?

– A ver cuándo te afeitas esas patillas, cariño.

Él le dirigió una mirada sorprendida. - ¿Por qué? ¿No te gustan?

– Ah... hombre...no se...

– Joder, otra a la que no le gustan... pero siento desilusionarte, Lynx, porque a mí sí que me gustan (N/A Y a mí también, muajajajajajajajajajajajajajajaaaaaaa) y además las necesito para la obra; ya sabes, en el siglo XVIII se llevaban así... – Dio una última calada antes de apagar el cigarrillo y cerrar los ojos. No sabía por qué, pero se sentía terriblemente fatigado.

* * * * * * * * * * *

– ¿Has visto la cara que ha puesto Snape al verte, Sirius? – Comentó Lupin con una sonrisa. Ambos amigos se dirigían hacia el despacho del director Dumbledore; el anciano los había llamado, aunque desconocían la razón. Llegaron delante la gárgola que guardaba la entrada al despacho.

– Sí, parecía que el viejo cara-de-cuervo-pelo-grasiento se hubiera tragado una babo...

– Buenas noches, Black.

– Snape. – Contestó este a modo de saludo. Al parecer el profesor de pociones acababa de finalizar su reunión semanal con Dumbledore. La voz de Severus no dejaba percibir ningún signo de enfado, pero Remus se fijó en que un ligero rubor había cubierto sus mejillas.

Cuando por fin el Slytherin se marchó, ambos amigos se miraron unos instantes: acto seguido estallaron en sonoras carcajadas.

Ya en el despacho, el anciano director se levantó para recibirlos. – Buenas noches, queridos amigos. – Sus pequeos ojos azules reflejaban el fuego de la chimenea. – Os he mandado llamar para ensearos mi última adquisición.

Remus y Sirius se miraron, extrañados

– Solamente quería compartir con alguien este maravilloso ojeto. – Dumbledore sonrió para sí mismo y tomó un objeto del estante que había a su derecha. Era una especie de copa ricamente decorada en cuyo interior había un líquido que burbujeaba y cambiaba de color. ¿Un pensadero? – No, amigos, esto no es un pensadero corriente. – Añadió con otra sonrisa enigmática. – Esta pequeña maravilla sirve para rememorar recuerdos perdidos, perfecto para remediar los pequeños episodios de pérdida de memoria y similares. – De repente, Remus notó una desagradable sensación en el fondo del estómago. – ¿Quieren probarlo? – Y les ofreció amablemente la copa.

Aún sin saber por qué, Remus aceptó con un suspiro de resignación. ¿Qué podía haber de peligroso en ello?

Al tocar el frío metal sintió como si algo lo precipitara hacia abajo, hacia las profundidades. De repente lo invadió el terror. Todo terminó al darse cuenta de que estaba de pie, junto a Sirius, en un oscuro pasillo, y un poco más lejos una espléndida escultura de bronce.

Tuvo en aquél instante una fuerte sensación de dejà vu, y otra vez aquél extraño cosquilleo en el estómago. Cuando vio una figura demasiado familiar subiendo las escaleras muy trabajosamente se puso totalmente pálido.

Remus, el Remus ebrio y deprimido de su recuerdo se apoyó en la pared y fue resbalando lentamente hasta el suelo. Parecía hablar con álguien.

– ¡N...no es mi culpa! – Gritó al inmenso pasillo vacío. El otro Remus, el real, murmuraba para sí las mismas palabras. – ¡Ellos me abandonaron!

– ¿Qué demonios significatodo esto, eh, Moony?

– Es mi recuerdo. Es exactamente lo que pasó el otro día... todo lo que no podía recordar.

– ¿Te emborrachaste? Maldita sea, Moony...

– Shhhhhht, ahí viene... – Lo acalló Remus

– ¿Que viene quién?

– ...¿Hola?... ¿Hay alguien aquí?...¿Peeves?

– ¿Quién es esa? Remus, tienes que contarme muuuuuchas cosas. Espera un momento, se parece a...

– ¿...Helen...? Helen... ¿Eres tú?. – Susurró el Lupin del recuerdo.

– No es... Helen, Sirius, es una alumna. La hija de Galileus Moon; creo que le conoces. Mira; ahora se van hacia mi cuarto. Hasta aquí mis recuerdos eran muy vagos... después no tengo ni idea de lo que pasó. – Y entonces se fijó en algo. – Oh, Dios, ¿la confundí con Helen? No me extraña que me evite.

En absoluto silencio siguieron los pasos de la chica y el Lupin ebrio; su caída al abrirse la puerta del dormitorio. Remus notó que además le había empezado a doler la cabeza. Vieron como ella le metía en la cama con un sencillo hechizo, lo arropaba cuidadosamente y se levantaba...

No, se intentaba levantar, porque él se lo impedía.

– Bien. Nos vemos mañana, car...cariño. – Murmuró mientras pasaba lentamente un dedo por la columna vertebral de la chica y levantaba la cabeza.

Ella intentó apartarse, intentó evitar que los labios del hombre rozaran los suyos.

Tarde.

Lupin emitió un alarido de sorpresa y cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra el suelo, mientras que Sirius permanecía en pie, sumido en el silencio.

Fin del capítulo 5

Oh, ya vamos por el 5?

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