Wenoo, ya he continuado un poco mas. Dos mini capitulillos ^0^ Son cutres, ya lo se, pero m rio muxo con ellos XD

**A Hogwarts!**

Llego a la estación de King Cross e intentó que nadie se fijara en él para cruzar la pared entre el anden 9 y 10 como le habia dicho Dumbledore. Pero siendo tan increiblemente atractivo era dificil que nadie se fijará en ti. Suspiró y se preparó para atacar:

- Técnica Martee Stu nº1! ACCION! - Se echó su dorada cabellera hacia atras con la mano y la sacudió en el aire haciendo que brillaran lucecitas por doquier. Esto provocó una inmediata reacción: todos cayeron desmayados ante la increible belleza del Martee Stu.

Aprovechó ese momento para entrar en el anden. Una gran locomotora roja esperaba impaciente a ponerse en camino. El viaje era largo así que como no había nadie mas en el tren decidió dormir hasta que llegara. Cuando la locomota frenó ya había oscurecido y un hombretón grande llamado Hagrid le esperaba afuera. Le llevó hasta el castillo, que era impresionate. Era enorme, y los muchos torreones que lo formaban cortaban el cielo estrellado. Mientras iban llegando a las puertas, Hagrid le iba contando algunas cosas de su nuevo colegio. Cuando entraron en el Gran Comedor -una sala muy grande con un techo estrellado y cinco mesas enormes cuidadosamente repartidas donde se sentaban alumnos y profesores- todos se quedaron en silencio. Un momento después estalló un torrente de cuchicheos de los cuales Cait pudo entender palabras sueltas como "¡que guapo!", "esta poco weno H_H", "lo capturare *_* Me hare con todos los bishonen del mundo!". Hagrid le fue diciendo los nombres de los profesores y lo que enseñaban mientras caminaban hasta la mesa de los profesores. Dumbledore, el director del colegio, se puso en pie y el silencio se volvió a materializar en el Gran Comedor.

- Bueno, supongo que os habeis dado cuenta de que ha entrado un nuevo alumno a Hogwarts. Se llama Cait Potter y el es en realidad quien destruyó a Voldemort de pequeño. No ese mequetrefe llamado Harry Potter que le usurpo el nombre estos 15 años. Si si, como lo ois. Asi que ya podeis escupirle, apalizarle y tirarlo al lago si quereis ahora que se sabe toda la verdad. En realidad no se llama ni Harry Potter, sino k su nombre es Henry Poker! Si si, es verdad ¬¬ - todo el comedor miró despectivamente al intruso - Weno, vamos a lo k realmente nos importa: Cait Potter. Como veras, los estudiantes de los colegios se separan en 4 casas. Cada una representa algo. La casa Gryffindor representa el valor, la casa Ravenclaw, la inteligencia, la casa Slytherin, la astucia y la casa Hufflepuff la laboriosidad. Ahora vendra el sombrero seleccionador a ponerte en una de ellas. - la profesora McGonagall se levanto y llevo un taburete y un sombrero sucio, raido y remendado. - Pontelo y el te seleccionara.

- Uhh - dijo bajito Cait - podrían lavarlo ¬¬

Cuando se lo puso, una voz se oyó en su cabeza:

- Mmm, eres perfecto en todo. Tienes las 4 habilidades al 100 %. No se en cual ponerte.. Mmm.. ya sé ^O^ La casa superhipermega guay! La que siempre gana la copa de las casas, asi no tendras problemas! Seras ¡GRYFFINDOR! - y la ultima palabra resono en el abarrotado comedor. La mesa de Gryffindor aplaudió mientras Cait se iba a sentar en ella. Se sentó al lado de una chica que no paraba de echar estrellitas por los ojos al verlo. - Por cierto! - dijo el sombrero en las manos de la profesora McGonagall que ya se lo estaba llevando. - Tento que comunicar una cosa muy importante! Al pensar que se trataba del verdadero Cait Potter cometí un grave error en la clasificacion de las casas del fraudulento alumno Henry Poker. Ya m parecia a mi k no eran muy impresionantes sus habilidades. En realidad, eran mediocres! No alcanzaba la media en ninguna, así que... - de repente el sombrero sacó patas y manos, los botones se convirtieron en ojos y se sacó una varita de quien sabe donde. - Henry Poker, quedas expulsado por ser una imitacion cutre y un sucedaneo desnatado y salchichero ¬¬ fuera fuera! _ - le apuntó con la varita y de ella salió un rayo rojo que lo transporto directamente hacia Privet Drive, a pasar el resto de su vida con sus "queridos" tios. El sombrero volvio a su normalidad y la profesora se lo llevó.

La cena transcurrió tranquilamente, y despues de que a Cait le presentaran toda la mesa de Gryffindor y se le insinuaran todas las chicas de la casa y parte de los chicos, la cena terminó y los prefectos los llevaron a sus respectivas salas comunes. Cait no entendió k mas daba que separaran las habitaciones por generos, si total, era tan guapo y perfecto que todos se le tiraban encima, fueran chicos o chicas. Lo ponieron en la habitacion en la cual dormia el imitador ese de poca monta y se acomodo en la cama adoselada. Se durmió enseguida placidamente soñando en lo que pasaría el día siguiente en su primera clase de magia....

***La Mary Sue Renegada***

El curso siguió y Cait se lo pasaba en grande aprendiendo hechizos y haciendo pociones -las cuales eran tan perfectas que ni Snape podía criticar-. La verdad es que era más divertido que su colegio muggle, y se preguntó porque narices no podía haber ido desde un principio. Pero ahora que ya estaba allí iba a disfrutarlo tanto como podía. Al cabo de una semana comenzó a salir con Angelina Johnson -la tercera desde que estaba en Hogwarts, seguían durándole poco-. La gente seguía mirándolo allá donde fuera y admirándolo como siempre. Estaba bien, pero había días en los que uno no podía tener ni un poco de intimidad.

Sin embargo, había una chica que le ignoraba, no se volvía loca por él. Eso le extrañó, mucho. Se informó y averiguó su nombre: Stella Malfoy. Tenía unos ojos verdes esmeralda y su pelo rojo rubí ondeado al viento emitía unas extrañas lucecitas que Cait reconoció enseguida: Era una poseedora del gen Mary Sue. Pero, ¿cuan efectivo sería su poder? ¿Le superaría? Tendría que comprobarlo. La espiaría un poco para ver cuánto éxito tenía... aunque podría espiar mejor si no tuviera a un grupo de chicas de segundo lanzando estrellitas por los ojos. Tendría que volver a atacar:

- Técnica Martee Stu nº2! ACCION! - se quitó la túnica elegantemente girando sobre si mismo, mientras aflojandose su corbata se desabrochaba un botón de la camisa. Las chicas cayeron desmayadas completamente y no solo eso sino que alcanzó a todo el pasillo. Evidentemente Stella Malfoy quedó impasible, ni siquiera lo había visto, pero quedó sorprendida al ver que todo el mundo se desmayaba. Se giró y sus miradas se encontraron.

- ¡Eres.. eres una Mary Sue! - dijo Cait Potter sin saber como empezar la conversación.

- ¡No! ¡Yo no soy ninguna de esas! - dijo Stella lanzando brillos con sus ojos.

- Si si, claro.... Nena, admite lo evidente.

- No me llames nena, idiota. ¡Y te digo que no soy Mary Sue!- dijo enfada lanzandole una fria mirada, mientras su pelo brillaba.

- Bueno, con esa actitud no creo que llegues muy lejos. Ha sido una perdida de tiempo observarte, ¡adioos! - Cait sin más se fue a la sala comun de Gryffindor.

- ¿¿Eh..?? ¡Pero de que vas, ESTUPIDO ENGREIDO! ¡EXPELLIARMUS! - Agitó la varita y de ella surgió un rayo verde que Cait no tuvo dificultades para esquivar.

- Aficionada... - se rió siguiendo su camino. Stella maldició un millón de veces, rodeada de un montón de gente desmayada.

Sintiendose derrotada, se dirigió a la sala comun de Slytherin para reunirse con su primo Draco Malfoy, con el cual estaba saliendo. Al llegar vio que no estaba. Preguntó a todo el mundo pero nadie sabía nada... o no querían decirlo. El nerviosismo comenzó a apoderarse de ella. Una duda nació en su interior y creció hasta convertirse en un gran temor.

- No.. no puede ser, no se habrá ido a buscar a ese.. a ese.... Potter... - las miradas de los Slytherins le confirmaron su miedo, y cayó de rodillas, fulminada.

Sus compañeras de cuarto la acompañaron a la cama para que se recuperara del shock. Cuando se quedó sola notó que el aire se enrarecía, todo se hacía más borroso. Un humo espeso comenzó a envolver la habitación y cuando se disipó dejó al descubierto a una preciosa chica con un modelito bastante indecente.

- ¿Has sido vencida por el legendario Martee Stu, verdad? - preguntó sonriendo.

- ¿Cómo.. cómo lo sabes? - una lagrima brotó de sus ojos verdes.

- Eso no importa... Pero te puedo ayudar a derrotarlo. Solo tienes que unirte a mi.

- Haré lo que sea con tal de derrotarlo. - dijo con determinación levantándose.

- Jejeje, sabía que dirías eso... - El aire volvió a hacerse pesado, y volvió a surgir un humo más espeso que el anterior. Cuando se disipó, la habitación se había quedado vacía.

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