2- PASADIZOS SECRETOS
-. Lo siento Severus, era un simple trozo de pergamino en blanco, lo tiré al fuego. Dijo Remus señalando a la chimenea. -. Pero, pero ese pergamino me insultó. Gritó Snape. -. De todas formas, era tan solo un papel que insulta a la gente que intenta leerlo. Dijo Remus sentándose de nuevo en su mesa. -. No me mientas, sé que sabes lo que es. Gruñó Snape. -. Te equivocas- Contestó- ¿Quieres algo más? Snape miró al fuego con una extraña expresión en el rostro y después miró a Lupin. -. No. Contestó tajante y se marchó airadamente. Remus se rió para sus adentros, se recostó sobre el respaldo de la silla y siguió recordando.
El partido estaba muy interesante: Gryffindor 20, Slytherin 10 Las escobas volaban sobre el campo como pájaros en aquel día de primavera. James era el buscador del equipo de su casa al igual que Malfoy. Aunque el cielo estaba despejado y el ambiente era tranquilo en la gradas reinaba una gran tensión, especialmente donde Sirius, Remus, Peter y los demás gryffindors se hallaban apoyando a su equipo con grandes estandartes y echando miradas desafiantes a las gradas de Slytherin. Al cabo de unos minutos Slytherin consiguió empatar, incluso superar a Gryffindor. James buscaba entornando los ojos algún destello dorado, Malfoy le rondaba muy cerca. De pronto vio la diminuta snitch y se lanzó a por ella, Malfoy le siguió y cuando llegó a su altura comenzo a golperle haciéndole resvalar de la escoba. James cayó rodando pero Malfoy consiguió evitar el golpe en el último momento. Hubo gritos en las gradas pero James se levantó del suelo algo dolorido pero ileso y levantó su mano donde tenía atrapada la snitch. Sus amigos bajaron al campo a felicitarle. -. Formidable James. Dijo Sirius abrazándolo. Ambos le dirijieron una burlona mirada a Snape cuando pasó junto a ellos. -. Bien hecho Potter. Dijo una voz detrás suyo. James se giró, era Lily Evans la chica de la que él estaba enamorado. -. Gra...gracias. Tartamudeó enrojeciendo. Lily le dedicó una bonita sonrisa y se marchó.
En la comida hubo risas, burlas, bromas, de todo... -. ¿Cuál era esa idea tan genial que tuviste Sirius? Preguntó Remus. -. Ah! Se me ocurrió el otro día en clase de encantamientos -Dijo Sirius- Podíamos hacer un mapa del colegio con todos los pasadizos que conocemos. Serviría de mucha ayuda a las futuras generaciones de magos traviesos. -. No se Sirius, es peligroso, cualquiera podría cogerlo. Dijo Peter. -. No tiene por qué, lo encantaremos para que solo puedan utilizarlo los que sepan la contraseña. Dijo Sirius. -. Bueno, ya lo pensaremos, ahora hay que ir a clase. Advirtió Remus.
Pasaron las semanas siguientes revisando los pasadizos secretos que ya conocían y explorando algunos nuevos. Ellos cuatro eran los únicos estudiantes que conocían los 7 pasadizos secretos que había en Hogwarts, pero sin lugar a duda su favorito era el de la estatua de la bruja tuerta, llevaba directamente al sótano de Honeydukes, la tienda de golosinas de Hogsmeade. Con todo esto consiguieron elaborar un fiable mapa del castillo y los terrenos del colegio que guardaron bajo llave en un baúl. Esa tarde James buscó a sus amigos por todas partes, pero no los encontró. Sirius y Peter se hallaban bajo castigo por haber llenado de cucarachas el baño de las chicas, pero Remus había desaparecido. Aburrido James decidió ir a pasar la tarde a Hogsmeade, abrió cauteloso la joroba de la bruja tuerta pero de pronto oyo un ruido detrás suyo, no le dio tiempo a esconderse, Lily ya le había descubierto. -. ¿Qué haces? Preguntó ella riendo. -. Yo... nada. -. ¿A dónde lleva ese túnel? Preguntó Lily asomándose por el hueco de la estatua. -. No lo se. -. Dímelo anda. Pidió ella, James sonrió. -. Esta bien, ven conmigo. Dijo tendiéndole la mano. Recorrieron agarrados de la mano el camino hasta la escalera de piedra que llevaba a una oculta puerta en el sótano de Honeydukes. -. Ahora cierra los ojos. Dijo James abriendo la puerta. Lily obedeció y cuando volvió a abrir los ojos se encontró tras el mostrador de la tienda llena de golosinas de todas las clases. Compraron gominolas que cambiaban de sabor en la boca, chicle superhinchable, diablillos de pimienta y caramelos picantes y pasearon por las calles parandose en los escaparates de las tiendas. La luna llena brillaba en el cielo, incluso se atrevieron a acercarse a la casa de los gritos, los lugareños habían comenzado a llamarla así pues decían que solían oirse gritos dentro de la gran mansión. -. Sabes, he oido que habrá un baile para navidad. Dijo Lily. -. En serio. -. Si y se me había ocurrido... Comenzó a decir Lily pero un grito desgarrador rompió el silencio de la noche. Los dos se sobresaltaron, venía de la casa.. -. Creo que deberíamos marcharnos. Dijo James, y regresaron a Hogwarts en silencio.
Esa noche Remus no apareció por la sala común, sus amigos se preocuparon mucho. ¿Qué podia haberle pasado?
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-. Lo siento Severus, era un simple trozo de pergamino en blanco, lo tiré al fuego. Dijo Remus señalando a la chimenea. -. Pero, pero ese pergamino me insultó. Gritó Snape. -. De todas formas, era tan solo un papel que insulta a la gente que intenta leerlo. Dijo Remus sentándose de nuevo en su mesa. -. No me mientas, sé que sabes lo que es. Gruñó Snape. -. Te equivocas- Contestó- ¿Quieres algo más? Snape miró al fuego con una extraña expresión en el rostro y después miró a Lupin. -. No. Contestó tajante y se marchó airadamente. Remus se rió para sus adentros, se recostó sobre el respaldo de la silla y siguió recordando.
El partido estaba muy interesante: Gryffindor 20, Slytherin 10 Las escobas volaban sobre el campo como pájaros en aquel día de primavera. James era el buscador del equipo de su casa al igual que Malfoy. Aunque el cielo estaba despejado y el ambiente era tranquilo en la gradas reinaba una gran tensión, especialmente donde Sirius, Remus, Peter y los demás gryffindors se hallaban apoyando a su equipo con grandes estandartes y echando miradas desafiantes a las gradas de Slytherin. Al cabo de unos minutos Slytherin consiguió empatar, incluso superar a Gryffindor. James buscaba entornando los ojos algún destello dorado, Malfoy le rondaba muy cerca. De pronto vio la diminuta snitch y se lanzó a por ella, Malfoy le siguió y cuando llegó a su altura comenzo a golperle haciéndole resvalar de la escoba. James cayó rodando pero Malfoy consiguió evitar el golpe en el último momento. Hubo gritos en las gradas pero James se levantó del suelo algo dolorido pero ileso y levantó su mano donde tenía atrapada la snitch. Sus amigos bajaron al campo a felicitarle. -. Formidable James. Dijo Sirius abrazándolo. Ambos le dirijieron una burlona mirada a Snape cuando pasó junto a ellos. -. Bien hecho Potter. Dijo una voz detrás suyo. James se giró, era Lily Evans la chica de la que él estaba enamorado. -. Gra...gracias. Tartamudeó enrojeciendo. Lily le dedicó una bonita sonrisa y se marchó.
En la comida hubo risas, burlas, bromas, de todo... -. ¿Cuál era esa idea tan genial que tuviste Sirius? Preguntó Remus. -. Ah! Se me ocurrió el otro día en clase de encantamientos -Dijo Sirius- Podíamos hacer un mapa del colegio con todos los pasadizos que conocemos. Serviría de mucha ayuda a las futuras generaciones de magos traviesos. -. No se Sirius, es peligroso, cualquiera podría cogerlo. Dijo Peter. -. No tiene por qué, lo encantaremos para que solo puedan utilizarlo los que sepan la contraseña. Dijo Sirius. -. Bueno, ya lo pensaremos, ahora hay que ir a clase. Advirtió Remus.
Pasaron las semanas siguientes revisando los pasadizos secretos que ya conocían y explorando algunos nuevos. Ellos cuatro eran los únicos estudiantes que conocían los 7 pasadizos secretos que había en Hogwarts, pero sin lugar a duda su favorito era el de la estatua de la bruja tuerta, llevaba directamente al sótano de Honeydukes, la tienda de golosinas de Hogsmeade. Con todo esto consiguieron elaborar un fiable mapa del castillo y los terrenos del colegio que guardaron bajo llave en un baúl. Esa tarde James buscó a sus amigos por todas partes, pero no los encontró. Sirius y Peter se hallaban bajo castigo por haber llenado de cucarachas el baño de las chicas, pero Remus había desaparecido. Aburrido James decidió ir a pasar la tarde a Hogsmeade, abrió cauteloso la joroba de la bruja tuerta pero de pronto oyo un ruido detrás suyo, no le dio tiempo a esconderse, Lily ya le había descubierto. -. ¿Qué haces? Preguntó ella riendo. -. Yo... nada. -. ¿A dónde lleva ese túnel? Preguntó Lily asomándose por el hueco de la estatua. -. No lo se. -. Dímelo anda. Pidió ella, James sonrió. -. Esta bien, ven conmigo. Dijo tendiéndole la mano. Recorrieron agarrados de la mano el camino hasta la escalera de piedra que llevaba a una oculta puerta en el sótano de Honeydukes. -. Ahora cierra los ojos. Dijo James abriendo la puerta. Lily obedeció y cuando volvió a abrir los ojos se encontró tras el mostrador de la tienda llena de golosinas de todas las clases. Compraron gominolas que cambiaban de sabor en la boca, chicle superhinchable, diablillos de pimienta y caramelos picantes y pasearon por las calles parandose en los escaparates de las tiendas. La luna llena brillaba en el cielo, incluso se atrevieron a acercarse a la casa de los gritos, los lugareños habían comenzado a llamarla así pues decían que solían oirse gritos dentro de la gran mansión. -. Sabes, he oido que habrá un baile para navidad. Dijo Lily. -. En serio. -. Si y se me había ocurrido... Comenzó a decir Lily pero un grito desgarrador rompió el silencio de la noche. Los dos se sobresaltaron, venía de la casa.. -. Creo que deberíamos marcharnos. Dijo James, y regresaron a Hogwarts en silencio.
Esa noche Remus no apareció por la sala común, sus amigos se preocuparon mucho. ¿Qué podia haberle pasado?
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