LoneWolf: Je je, que mejor para él? Pero no va a ser tan parodia, pobre Dohko no se lo merece. Gracias por tu review!

Misao CG: Más o menos, pero estás son peores ^_^, gracias por leer mi fic!

Kagome-Black: Bueno, un poquito de sufrimiento para el Don Juan no está tan mal ^_^, pero no va a sufrir tanto en China, ya verás porque. Gracias por tu review!

Drania: Gracias por tu review! Y no tomé nada de Ranma, es bastante diferente la cosa acá.

Declaimer: Yadda, Yadda, lo de siempre, no son míos.

Capítulo Dos: Litigio

Las tres amazonas llegaron a su pueblo una hora después, cargando a Milo, que aún seguiría inconsciente por al menos una hora más. Las dos chicas que lo habían drogado lo llevaron a una de las cabañas reservadas para este propósito. La otra chica había ido casi corriendo hacia su casa, en donde encontró a su abuela.

"Hola, Ling ¿dónde has estado? Te tardaste" Le dijo su abuela. Pero con sólo ver el semblante de su nieta, le bastó para adivinar que algo no andaba bien.

"Hola, abuela, te traje las hiervas que me pediste" Le contestó ella, yendo de un lado a otro, quería terminar pronto para poder reclamar a su guerrero.

"¿Acaso encontraste un tesoro que alguien pudiera sacarte?"

"¡Sí! Encontré al hombre más magnífico que alguna vez haya visto... y esas dos, Nyan y Chung Jing me lo quitaron diciendo que lo vieron primero que yo! ¡Y eso no es cierto!"

"¿Cómo sabes que no lo vieron al mismo tiempo que tú?"

A esto, Ling Shu se quedó dura, su abuela tenía un punto, pero ella no iba a dejar que ellas dos se lo quedaran, o peor, que se lo obsequiaran a la princesa Fha Lee, no podría hacer nada en contra de ella.

"No estoy segura a ciencia cierta, pero no me lo quitarán si puedo evitarlo" Con esto dicho, Ling Shu se dio media vuelta y salió a la calle. Su abuela movió la cabeza, su nieta era testaruda, si Ling quería a ese hombre, lo conseguiría aunque eso le costara la vida. Además, era la primera vez que ella se interesaba por uno, los otros que habían intentado llamar su atención habían fallado miserablemente, realmente debía ser un hombre magnífico a los ojos de ella... ojalá no se tomara muy a pecho si no podía conseguir que el consejo se lo diera.

Ling Shu iba apresurada hacia la gran cabaña en donde se elevaban los pedidos y quejas. Enseguida fue atendida y su reclamo puesto en espera, pues había otros antes del de ella, cuando había un hombre en litigio, las cosas debían tomarse con calma o todo terminaría en baño de sangre.

Al salir del lugar, Ling decidió intentar ver a su guerrero, aunque en cuanto llegó, la guardiana del lugar le dijo que, como él había sido catalogado como de extremo valor, ella no podía pasar a verle.

Ling se retiró, pero no se dio por vencida, sabía que había un hueco por donde podía pasar, una amiga de ella se lo había mostrado cuando eran niñas, esperaba poder pasar aún por el.

"Espero que haya despertado, me gustaría informarle de su situación aquí, al menos, decirle que yo no tengo nada que ver con esto" pensaba, mientras pasaba, muy ajustadamente, por el antiguo hueco. Llegó del otro lado, saliendo de una pequeña puerta-trampa que estaba escondida en el suelo, debajo de una alfombra. La cerró con cuidado y fijó la vista en el futón en donde el hombre permanecía aún dormido. Ella se le acercó lentamente y se arrodilló a su lado, se veía tan indefenso así dormido, Ling Shu no resistió la tentación de acariciarle el pelo, esa hermosa cabellera de un azul un poco más oscuro que sus ojos, lo miró con dulzura, corriéndole el flequillo hacia un costado. Milo despertó bruscamente, tomando la mano de la joven que estaba a su lado, era un movimiento de defensa que tenía por reflejo, pero grande fue su sorpresa, cuando su cerebro comenzó a funcionar, de ver a una chica muy bonita a su lado... un momento, ella era la que seguramente le había lanzado el dardo. Le soltó la mano y se levantó de un salto, pero enseguida volvió a caer sentado, pues los efectos de la droga no habían pasado del todo. Ling Shu lo miraba extrañada y asombrada, él era realmente más apuesto todavía de cerca, pero trató de volver a sus cabales antes de que él la estrangulara, que, por lo que parecía, él estaba pensando hacer.

"¡Quién rayos eres tú y por qué me drogaste!"

"Cálmate, yo no te drogué, fueron otras dos amazonas las que dispararon ese dardo, no yo" Le dijo Ling Shu.

"¡Ja! ¿Y quieres que te crea? Además ¿en dónde estoy?"

"Estás en la cabaña que se reserva para los hombres de mayor valor, que se dan como premios a las mejores guerreras o como regalo a la reina"

Milo la miraba con una expresión de total incredibilidad... ¿él un premio? ¡Ni en un millón de años!

"Bueno, como no pienso quedarme para ser 'premio' de nadie, me voy, adiós" Intentó levantarse, pero Ling Shu le dio un tirón del brazo y le hizo caer casi encima de ella.

"¡No puedes irte! El lugar está rodeado de amazonas guerreras, y aunque seas un gran luchador, hay por todas partes guardias con dardo envenenados, nada podrás hacer en contra de ellos."

Ahora sí él la escuchaba atentamente, gracias al cielo había podido detenerlo.

"¿Cómo te llamas?" Le preguntó Milo.

"Mi nombre el Ling Shu, gusto en conocerte ¿y tú?"

"Mi nombre es Milo, soy un caballero dorado del Santuario de Atena, en Grecia, tengo que regresar pronto, o se van a preocupar"

"¿Caballero dorado... ? Con razón la armadura. Perdona, pero no puedes irte, además, por ley, yo debería ser la única con derechos sobre ti, ya que fui yo la que te vio primero, pero eso lo debe decidir la reina Li Huan"

"E-espera un segundo... ¿Pertenecerte? Mira, en mi país las cosas son bastante diferentes, además, ninguna mujer me dice lo que tengo que hacer, y si tengo que hablar con esta Li Huan, lo haré, tendrá que dejarme en libertad" Dijo Milo, con un tono tan indignado que a Ling Shu le causó gracia, este hombre le gustaba cada vez más.

"¿Cuál es el chiste?"

"Eres gracioso, Hombre Ojos De Cielo, aquí los hombres no tienen casi derechos, y tú caíste en el medio, así que de todas las opciones que tienes, yo soy la mejor"

Milo se apartó de ella, no iba a dejar que estas locas amazonas lo tuvieran como su juguete personal, oh no, él era uno de los hombres más poderosos del mundo, un caballero dorado, y su orgullo estaba siendo seriamente puesto a prueba. Pero decidió que la chica tenía razón, no podía arriesgarse a estar eternamente drogado, y no podía golpear a ninguna mujer, así que tendría que usar el ingenio para escapar.

De pronto se escuchó el ruido de una puerta, alguien estaba por entrar, Ling Shu se apresuró hacia unas cortinas largas que la ocultarían, le indicó a él con un dedo sobre los labios que guardara silencio y no la delatara. Milo giró su cabeza hacia la figura que entró, parecía ser una persona de gran importancia, pues tenía a su alrededor al menos siete custodios. La mujer se le acercó un poco, Milo se levantó y clavó su mirada en ella, lo que se consideraba un signo de total desacato y desobediencia. Los guardias se apresuraron a hacer bajar la mirada a ese insolente, pero la reina los detuvo con un gesto de la mano, Milo ya había adoptado una instancia de defensa, por lo que la mujer le miró, sonriendo.

"Veo que los rumores son ciertos, eres un hombre de los más interesante, es la primera vez que un caballero de Atena cae en manos de las amazonas. Pero tú eres una presa muy valiosa, serás el premio del torneo que se realizará mañana en honor al cumpleaños de mi hija, ella misma participará en cuanto te vea"

"Yo no seré premio de nadie, ¡exijo mi liberación sino quieren que destruya este lugar!" Le dijo Milo, aún sosteniéndole la mirada. La reina sonrió, este hombre si que tenía coraje y orgullo, iba a ser difícil doblegarle.

"Lo siento por ti, pero no tienes elección, excepto la de aceptar tu destino de ahora en más, y si tratas de escapar, tendremos que drogarte otra vez, y no me gustaría hacer eso, por cierto, mi nombre es Li Huan, soy la reina aquí, y me debes sumo respeto"

"A la única mujer que le debo respeto y fidelidad es a la diosa Atena, ella se enterará de esto y tendrá problemas, señora, se lo advierto"

"Creo tener que recordarte que ella no sabe dónde estás ni que pudo haber sido de ti, nadie puede encontrar este lugar tan fácilmente, así que resígnate de una vez" le dijo la reina, con una sonrisa sabedora que enfureció más a Milo aún. Luego ella se retiró y ordenó que le dieran algo de comer y le cuidaran hasta mañana. Milo no podía hacer nada por ahora, debía esperar a mañana. Ling Shu, que había escuchado todo, se dio cuenta que su reclamo jamás sería tomado en cuenta, ya que la misma reina había dictaminado el futuro de su guerrero, esto la entristeció mucho, pero no podía hacer nada por él, excepto intentar ganar el torneo mañana.

"Gracias por no delatarme" Le dijo Ling Shu, saliendo de su escondite. Milo la miró de una forma bastante fría. "No me lo agradezcas, pero te aconsejo que salgas de aquí antes de que te descubran"

Ling Shu lo miró apenada, no le gustaba verlo tan frustrado, se notaba que era una persona muy acostumbrada a su libertad, y que sería un suplicio para él esta vida que llevaría aquí, Ling Shu sabía que en cuanto la princesa lo viera se quedaría con él. Debía ayudarle, pero si lo hacía, arriesgaría su vida, no podría regresar jamás a su hogar con su abuela, que se quedaría sola... pero no podría vivir con su consciencia y su corazón si por lo menos no lo intentaba.

"Oye... yo podría ayudarte a escapar, pero eso tiene un precio"

Milo la observó con suspicacia, no le gustaba mucho tener que confiar en esta chica, pero que remedio si así podía escapar.

"Te escucho"

"Hay una puerta-trampa en el suelo, está bien escondida, pero podríamos escapar por ahí, yo te sacaría del pueblo y te guiaría fuera del bosque, así recobrarías tu libertad..."

"¿Pero?"

"Tendrás que prometerme que me llevarás contigo, pues sabrán que fui yo la que te ayudó a escapar, y mi castigo será la muerte... mi abuela no lo soportaría, y yo no quiero que sufra por mi causa"

Milo sopesó sus opciones, si se quedaba, le pertenecería a alguna de está amazonas chifladas, y no sabía siquiera si la que ganara el torneo sería bonita. Si aceptaba la ayuda de esta chica, recobraría su libertad, regresaría a Grecia, pero tendría que cargar con ella. Al menos era bonita, tenía bonitos ojos café y cabello lacio y negro hasta media espalda, y por lo que podía adivinar debajo de esas ropas se insinuaban curvas bastante atractivas, bueno, la podría dejar con Dohko en última instancia, ya que no la llevaría a Grecia con él. El viejo maestro la cuidaría bien.

"Muy bien, acepto tu propuesta, pero tenemos que irnos esta noche o no podremos hacerlo"

Ling Shu sonrió radiantemente, no pensó que él fuera a aceptar, así que se apresuró a contarle su plan de escape.

"Vamos a hacer así, yo vendré por ti a la una de la madrugada, tienes que estar listo para irte, tendrás que quitarte la armadura para pasar, además sería un foco de atención, te traeré un manto negro" Explicaba Ling Shu, mientras Milo asentía, sería un escape sencillo pero eficaz.

"En cuanto salgamos de aquí, iremos a los Cinco Picos Antiguos, allí tengo amigos" Le dijo Milo, Ling Shu asintió, la cascada de Rozan sería un buen escondite.

"Habrá varios guardias alrededor, pero podremos burlarlos fácilmente sí hacemos un rodeo y salimos por la parte norte de la aldea, nos tomará un poco más de tiempo llegar a Rozan, pero en más seguro" Dijo Ling Shu. A Milo esto le pareció coherente, así que aceptó. Después de esto, Ling Shu se escabulló por la puerta-trampa una vez más. Milo se quedó pensativo, realmente su suerte iba de mal en peor, pero de alguna manera daba las gracias que esta chica se había interesado por él lo suficiente como para ayudarlo. Bueno, sería mejor que llegara pronto a Grecia para encerrarse en su templo por tres días sin salir a ninguna parte, no fuera a hacer cosa que una columna se le cayera en la cabeza.

Ling Shu salió de la cabaña y se dirigió sigilosamente hacia su hogar, debía avisar a su abuela lo que quería hacer, y preparar las cosas para el escape. Al llegar, Ming Yue, que era el nombre de su abuela, la esperaba con una expresión preocupada en el rostro.

"¿Qué pasó, por qué te tardaste tanto ahora?"

Ling Shu suspiró, debía contarle todo o ella no se quedaría tranquila, además, esta quizás sería la última vez que viera a su amada abuela, ya que de seguro su tribu la condenaría gravemente por esto. Se sentó a su lado y comenzó a relatarle todo desde el principio, de cómo había conocido a Milo y de su deseo de permanecer con él. Ming Yue escuchaba atentamente, su nieta era tan parecida a su madre Lixue que a veces la asustaba, pero sabía que nada podría hacer para detenerla.

"Ay, Ling Shu, espero que seas consciente de lo que haces, no quisiera que sufras por esto, es demasiado arriesgado y perderás todo... ¿no sería mejor que intentaras ganar el torneo?"

"No, abuela, en cuanto la princesa lo vea, lo querrá no importa como, y la reina se lo dará a ella aunque yo fuera la ganadora" Dijo Ling Shu con un dejo de tristeza, era injusto, pero las cosas eran así, la princesa era una zorra astuta y caprichosa, no sería buena reina, ojalá su hermana menor fuera la heredera y no ella, la princesa Jia Li era mucho mejor persona que su hermana, pero como eso no iba a pasar, ella debía llevarse a su guerrero lejos de aquí.

"Está bien, pero prométeme que tendrás cuidado, y que serás feliz en tu nueva vida lejos de aquí"

Ling Shu asintió y abrazó a su abuela con fuerza, luego se levantó y empezó a preparar las cosas que necesitaba.

La hora del escape llegó pronto, y Ling Shu se apareció a la hora exacta, Milo se había quitado su armadura y ella le dio un saco en donde ponerla y la capa negra que los ocultaría en la noche. Cuando Milo estuvo listo, Ling Shu le indicó que la siguiera y ambos lograron salir por la puerta trampa hacia el exterior. Luego empezaron a rodear la aldea silenciosamente, en un tramo la cosa se puso difícil, pues una de las guardias había divisado a dos sombras moviéndose, se les acercó, tomando a Ling Shu por sorpresa, la capucha cayó y la amazona la reconoció, pero antes de poder dar la voz de alarma, Milo la golpeó en la nuca y la dejó inconsciente, Ling Shu lo tomó de la mano y comenzaron a correr.

Ambos dieron un suspiro de alivio al llegar al bosque lindante con la aldea, tendrían que caminar varias horas antes de llegar a Rozan, Milo no tardó en ponerse su armadura de nuevo, pero conservó la capa negra por las dudas.

"Llegaremos al amanecer a los antiguos picos, será mejor que nos pongamos en marcha ahora" Dijo Ling Shu, pero Milo no estaba de humor para tardarse tanto, así que optó por cargar a la chica, de esa forma él podría correr con super velocidad, además, necesitaba descargar un poco los nervios.

"Espera, Ling Shu, iremos más rápido si te subes a mi espalda y me dejas correr a mí" Le dijo Milo, Ella lo miraba incrédula, pero aceptó. En cuanto estuvo acomodada, Milo salió con una velocidad increíble enfilando hacia Rozan.

Bueno, Aquí otro cap, ojalá les guste y pleaseeeee review!