Declaimer: Yare Yare, no son míos _
Capítulo Cuatro: Lo Tuyo Es Mío y Lo Mío es mío
Grecia, Santuario
Ling Shu miraba para todos lados maravillada, había muchas cosas que ver en el pueblo, y ella quería verlas todas, por supuesto, le pediría a Milo que la llevara. Shiryu sonreía, le causaba gracia el rostro de fascinación de Ling Shu.
"Ya llegamos al límite del Santuario, de aquí en más los civiles no pueden pasar ni fotografiar el lugar" Le contaba Shiryu, Ling Shu escuchaba atentamente, mientras caminaban, un par de guardias los detuvieron.
"Caballero Dragón, sólo tú puedes pasar, pero la chica no"
"Ella viene conmigo, y es la novia del caballero dorado de Escorpio, no creo que a él le vaya a gustar que no la dejen pasar"
"Son órdenes de nuestro jefe, él se enojará si le desobedecemos"
"¿Quién es su jefe? Hablaré con él y ustedes no tendrán problemas"
Los dos guardias se miraron y asintieron.
"Nuestro jefe es el Sr. Aioria, ve a hablar con él si quieres, pero la chica no pasa"
Shiryu ya estaba perdiendo su habitual tranquilidad, estos dos guardias eran unos idiotas. Pero asintió, no quería empezar una pelea por nada.
"Ling Shu, quédate con ellos, vuelvo enseguida" Le dijo, ella asintió y miró de reojo a los dos soldados, si intentaban algo, les iba a ir muy mal.
"Dime, preciosa ¿cómo conociste al Sr. Milo? Debes de ser su novia número veinte" Le dijo uno de los guardias.
"Je je, a ese sujeto sí que le gustan las mujeres, pero sus novias no le duran mucho"
Ling Shu se estaba enfureciendo, estos dos le decían eso a propósito, pero a ella no le importaba, Milo sería sólo de ella.
"Milo es mío, si alguna otra mujer se le acerca..." Ling Shu terminó su amenaza golpeando con su Bo una gran roca que tenía al lado, partiéndola en varios pedazos. Los dos guardias se quedaron viendo pasmados, agradeciendo no ser mujer en ese momento.
Shiryu venía con Aioria, que había alcanzado a ver el golpe de Ling Shu, estaba impresionado, Milo sí que se había metido en una buena ahora.
"Oigan, déjenla pasar, y la próxima vez que algún caballero de Bronce venga con alguien, ustedes los dejan en paz ¿entendido?" Dijo Aioria, ambos guardias asintieron, felices de poder alejarse de esa chica tan violenta.
"Ling Shu, este es Aioria, caballero dorado de Leo, él te llevará con Milo, yo me despido de ti ya que Shunrei y mi maestro me deben de estar esperando"
Ling Shu asintió, Shiryu saludó a ambos y partió. Ella observó al caballero dorado un segundo, apreciando su porte, además era muy guapo, se preguntaba si todos los caballeros eran hombres tan hermosos, las amazonas de su tribu pelearían a muerte por uno de ellos.
"Bueno, Ling Shu, bienvenida al santuario, te llevaré con Milo enseguida, Shiryu ya me contó como lo conociste, y creo que él debe encargarse de ti y protegerte de las personas que quieren matarte"
Ling Shu sonrió, ya le caía bien este hombre, tenía una sonrisa agradable y además le daba la razón. Así que le siguió. Caminaron un trecho hasta los templos, Ling Shu nunca había visto algo más hermoso, realmente Grecia tenía lugares bellísimos.
"Mu, dile a Milo que venga un segundo"
"¿Para qué? Él no quiere ser molestado, llegó bastante cansado de China"
"No me importa, hay alguien que quiere verlo"
Mu miró detrás de la espalda de Aioria y vio a una chica con ropas chinas esperando. Se encogió de hombros y llamó vía cosmos a Milo.
"Err, Milo... ¡Despierta!"
Milo despertó sobresaltado, murmurando por lo bajo porque demonios Mu lo despertaba.
"¿Qué quieres?"
"Alguien te busca"
"Yo no espero a nadie, así que buenas noches"
"Si no vienes, Aioria irá por ti, y te aseguro que no te lo pedirá amablemente"
A la sola mención de 'Aioria no te lo pedirá amablemente' Milo se levantó de un salto y se cambió de ropa rápidamente, poniéndose su armadura. En un tris estuvo en el templo de Mu, ya conocía muy bien los métodos que utilizaba Aioria en su contra cuando quería algo. Y no era algo agradable.
Ling Shu lo vio acercarse al otro caballero, y Aioria le indicó que lo siguiera. En cuanto Milo vio a Ling Shu, se puso pálido como una hoja de papel, ella le sonrió dulcemente, y corrió a abrazarle por la cintura. Aioria casi se ahoga por contener la risa, la cara de Milo era impagable. Mu sonrió al ver a Aioria tan divertido y a Milo tan aterrado. Le pediría explicaciones a Aioria más tarde.
"Bien, Milo, te dejamos con tu 'novia', cuídala bien" Le dijo Aioria, retirándose con Mu a la saga.
"L-ling Shu... ¡¿Qué haces aquí?"
"Vine a vivir contigo, y si te atreves a abandonarme otra vez..." Le advirtió ella, separándose de él y tomando su Bo. Milo entendió enseguida el mensaje, Ling Shu no era una chica con la que podría lidiar fácilmente.
"Mira, no puedes quedarte, mi casa es un desastre, y tu perteneces a China, no Grecia"
"Me encanta Grecia, quiero conocerla, y tú vas a mostrármela ¿verdad?"
Milo suspiró, esto se estaba poniendo difícil, de pronto se acordó de algo. "¿Quién te trajo?" Le preguntó amablemente entre dientes.
"Oh, Shiryu, él me dijo que tú tienes que cuidarme de las amazonas que me buscan para matarme"
Milo entrecerró los ojos de forma peligrosa, oh, sí, habría barbacoa de Dragón esta noche.
"¿Shiryu aún está aquí?"
"No, regresó a China apenas me dejó con tu amigo Aioria"
Milo estaba al límite de un ataque de nervios, iba a asesinarlo en cuanto lo viera, y si Aioria se atrevía a reírse le pasaría lo mismo.
"Bien, vamos a tu casa para que deje mis cosas, ya tengo hambre también... ¡vamos, muévete!" Le ordenó ella. Milo no se creía que una mujer le estuviera dando órdenes... no, no, esto se ponía feo. Suspiró resignado y empezó a caminar hasta su templo, la haría caminar al menos todo el trecho, una pequeña venganza por darle órdenes.
"¿En serio? Milo no gana para males, pero creo que se lo merece por casanova, le irá bien que una chica lo ponga en su lugar" Dijo Shura, opinando acerca de lo que Aioria les había contado. Camus y Saga asintieron, Mu estaba despanzurrado de risa junto con Aldebaran.
"¿Al menos la chica es bonita?" Preguntó MM, sonriendo ante la situación.
"Es preciosa, Milo no se puede quejar" Le contestó Aioria. En eso llegan al templo de Aries Vera y Kalani.
"¿Quién es preciosa, cariño?" Le preguntó Vera a su novio, con los brazos cruzados y una mirada de pocos amigos.
"N-no te enojes, gatita, hablaba de la chica china que reclama a Milo como su novio y vino a vivir con él, parece que está escapando de sus colegas amazonas"
Vera sonrió y se acercó a Aioria, sentándose en su regazo.
"¿En qué se metió ese idiota ahora?"
Templo de Escorpio
Ling Shu no podía creer el desastre que era su guerrero, nunca había visto a alguien taaaaaaan desordenado. Puso su equipaje en donde pudo y comenzó por recoger la ropa que había en el suelo.
"¿Qué haces?"
"Trato de poner orden en este caos ¿cómo puedes vivir así?"
"Yo vivo como quiero, así que deja las cosas como están, yo en mi desorden me entiendo" (NdA: Típica cuota del desordenado)
"Yo voy a vivir aquí también, así que acostúmbrate al orden"
Otra vez dándole órdenes, esto iba de mal en peor. Milo tomó la ropa que ella tenía en la mano y la volvió a tirar al piso, Ling Shu frunció el ceño y la volvió a recoger. Peor, Milo volvió a quitársela, ella optó por recoger otras prendas y llevarlas al canasto de la ropa sucia. Milo tomó el canasto y lo dio vuelta hacia el piso. Era una terrible guerra de voluntades, alguno iba a terminar abandonando la lucha, y como las mujeres nos dedicamos desde tiempos ancestrales a esto, adivinen quien lleva la delantera.
Ella optó por empezar a barrer entonces, pero Milo se le adelanto y agarró la escoba primero, a lo que ella respondió con una sonrisa, una media vuelta... y un terrible gancho derecho que hizo trastabillar a Milo. Con esto Ling Shu ganó la escoba.
Estuvieron así por lo menos cuarenta minutos más, Milo se terminó de dar por vencido, y salió de su templo, iría al de Camus, al menos allí nadie le diría que hacer y como hacerlo.
En cuanto llegó, se dio cuenta que no había nadie, seguro estaba con Aioria o con algún otro caballero, pero a la última persona que Milo quería ver era al león dorado, sabía que se iba a reír de él apenas lo viera, para peor, si su linda novia estaba con él, se reirían por doble. Optó por ir hacia la playa, al menos allí no corría peligro de toparse con ninguna persona, mejor aún, allí Ling Shu no lo encontraría.
Después de un par de horas de orden y limpieza, la casa quedó presentable, Ling Shu estaba exhausta y hambrienta, decidió preparar algo para el almuerzo, pero no encontró casi nada en la heladera, decidió ir en busca de alguien que la acompañara a comprar algunas provisiones, ya que su guerrero parecía estar evitándola por ahora, ya vería él como ella le conquistaría de alguna manera. Con esto en mente se dispuso a ir en busca de alguien. Vera había ido a conocer a la chica china, seguramente ya tendría a Milo bailando al son, por lo que su leoncito le había dicho, era una chica acostumbrada a que le obedecieran. Se la encontró en el camino, ella ni siquiera había puesto un pie fuera del templo. Ling Shu la vio y se imaginó que quizás era una de las novias de Milo, tomó su Bo y se dispuso a despacharla.
"Hola" Saludó Vera con una sonrisa. Ling Shu la miró con cara de pocos amigos, para colmo la chica era preciosa y con una hermosa sonrisa, terrible rival.
"Milo es mío, aléjate o sufre las consecuencias"
"¿Qué? No, no, Milo no es nada mío, yo ya tengo novio" Se apresuró a explicar Vera "Se llama Aioria, y creo que tú ya le conociste, sólo vine a ver si necesitabas algo"
Ling Shu se relajó un poco, pero aún no confiaba en ella.
"¿Y qué pasa si no te creo?"
Vera suspiró y concentró su ki llamando a Aioria para que viniera. Él recibió el mensaje, pero aún no se imaginaba cual era el problema, cuando llegó al templo de Escorpio, vio a Ling Shu en pose de defensa y a su chica apoyada tranquila en una de las columnas.
"¿Pasa algo?" Preguntó él, Vera no le contestó, sólo se le acercó, lo tomó por detrás de la nuca y le dio un buen beso en los labios.
Ling Shu se quedó dura en su lugar, pero bajó su arma y se quedó mirando sorprendida a Vera, que se separó de Aioria y la miró con una sonrisa.
"¿Convencida ahora?"
Ling Shu nunca había visto tal demostración territorial sobre un hombre, esta chica hubiera sido una terrible guerrera en su tribu.
"Bien, entonces no hay problema, siento haberte amenazado, pero un par de idiotas guardias me dijeron que mi guerrero tiene muchas novias, y no pienso tolerar eso." Explicó ella, Vera asintió, comprendía su posición muy bien.
"¿Ibas a algún lado?" Preguntó Aioria.
"Necesito comprar provisiones, me preguntaba si alguien podría acompañarme"
"Claro, yo lo haré, por cierto mi nombre es Vera, soy una santo femenina aquí, tengo un par de amigas que te presentaré luego, a ellas también puedes pedirles lo que necesites" Dijo Vera cordialmente. Ling Shu sonrió y siguió a Vera fuera del templo. Aioria las escoltaba también, preguntándose dónde rayos estaba Milo.
En el camino se encontraron con Marin y Kalani, que venían a lo mismo que Vera, Ling Shu les creyó esta vez cuando le dijeron que también tenían sus respectivos novios y que le regalaban a Milo.
Aioria las escoltó hasta el límite del Santuario y luego las dejó para seguir con sus cosas, las cuatro chicas bajaron al pueblo y comenzaron a mostrarle a Ling Shu donde conseguir todo lo que necesitaba.
Pasaron casi toda la tarde así, Ling Shu se despidió de ellas y se encaminó al templo de Escorpio a ver si encontraba a Milo de vuelta.
Recinto Amazonas 07:30 p.m.
"¿Qué te pareció ella, Marin?" Preguntó Vera, mientras caminaban hacia sus hogares.
"A mí me cayó bien, creo que es la chica que Milo anda necesitando para sentar cabeza" Respondió Marin.
"Sí, pero por lo que ella nos contó, él se le resiste bastante, raro en un mujeriego como Milo" Opinó Kalani.
"Espero que logre conquistarle pronto, Milo no va a estar de muy buen humor que digamos, ya que alguien le está ordenando ese caos que tiene por vida" Acotó Vera, las otras dos asintieron, Ling Shu sí que se había buscado un trabajo arduo, pero las tres intentarían echarle una mano junto con sus respectivos novios, que de seguro le estarían encima en este momento.
Templo de Escorpio 8:15 p.m.
Milo acababa de entrar a su casa, y lo primero que notó fue que todo estaba sorprendentemente ordenado y limpio, nada que ver con lo que era antes, además había un agradable aroma a comida en el aire, ella debía estar cocinando... bueno, quizás no fuera tan malo tenerla en casa. ¡No, no, no! ¡No podía pensar así! Debía encontrar la manera de hacerla regresar a China... por cierto que tendría que arreglar cuentas con Shiryu en cuanto le viera, ¡tonto dragón y su estúpida moral! No se imaginaba como le habría convencido Ling Shu de que la trajera, pero de seguro lo averiguaría en cuanto juntara valor para pisar territorio chino, no quería volverse a topar con esas locas amazonas otra vez.
"Oh, veo que te dignaste a regresar" Fue el saludo de Ling Shu en cuanto vio a Milo.
"¡Yo salgo y regreso a la hora que quiero, no te atrevas a ponerme horarios porque no lo toleraré! ¿Acaso no te es suficiente con haber invadido mi casa e imponer TU orden?" Le espetó Milo, bastante enojado, esta chica tenía la particularidad de sacarlo de quicio por nada.
"En mi tribu los hombres como las mujeres tienen horarios que cumplir, eso ayuda a saber en donde ubicarse mutuamente, además, no quiero pensar que estás con otras mujeres, porque si no me desharé de ellas por la fuerza" Le dijo ella muy tranquilamente. Milo se quedó boquiabierto, ¡ella pretendía ordenarle la vida por completo! Pero no lo lograría, si había alguien cabeza dura aquí, ese era él.
"A sí, pues si tu exiges mi fidelidad, yo exigiré la tuya, además, no estamos en tu maldita tribu de chifladas, yo no tendré estúpidos horarios que cumplir, ni tampoco pienso darte explicaciones de mis actos, como yo no pediré por los tuyos. Aparte no creas que te quedarás conmigo, en cuanto pase el peligro de muerte para ti, te regresaré a China"
Ling Shu lo miró con suma tranquilidad, lo que enervaba más a Milo, prefería que le gritara a que simplemente lo tomara como loco.
"Muy bien, acepto que no estoy en mi tribu, y que aquí las reglas son levemente diferentes, pero Vera me mostró que un hombre puede pertenecerle a una mujer, por lo que vi por tu amigo Aioria. Así que yo puedo considerarte mío en los términos de las leyes de aquí" Le dijo ella. Milo tenía la mirada oculta detrás de su flequillo, tenía una sonrisa crispada en los labios.
"Escucha" Le dijo él tratando de no acogotarla "Las 'leyes' como tu dices son mucho más diferentes de lo que tú comprendiste, para empezar, tu no obligas a un hombre o mujer a ser tu pareja a la fuerza por la simple razón de que le elegiste; aquí tienes que intentar agradarle a esa persona, ¿o cómo crees que Aioria conquistó a Vera? ¿Obligándola a salir con él? Oh, no, yo no lo creo. Si supieras lo mucho que ese idiota sufrió hasta que ella se dignó a ser su novia... pero bueno, eso no viene al caso, lo que sí tiene que quedarte claro que Aioria le pertenece a Vera tanto como ella le pertenece a él. Y esto no es decisión de una sola persona, sino de dos, por eso es una PAREJA"
Ella lo escuchaba con mucha atención, eso era muy diferente a lo que ella estaba acostumbrada, era peor, pues definitivamente Milo no la quería consigo y no la consideraba suya.
Él se sentó, quitándose el casco, parecía que al menos algo de todo lo que había dicho le había llegado a su cabeza hueca, Milo se cansaba de sólo pensar en lidiar con ella por mucho tiempo.
"Bien, entonces me apegaré a tus reglas..." Milo la escuchó esperanzado de que dijera que se iría "Pero sólo en parte, me quedaré contigo aquí hasta que pueda conquistarte de alguna manera, por lo que quiero saber que es lo que te agrada" Dijo ella con una sonrisa.
Milo suspiró, adiós a ser libre otra vez. Se quedó callado un momento, mirándola, de repente se le ocurrió algo mejor.
"Está bien, acepto... pero pongamos una condición" empezó él, ella lo miró con curiosidad, con que condición se saldría ahora "Yo no saldré con ninguna otra chica, vendré a casa a horarios razonables o te avisaré si no es así y dejaré que vivas conmigo, pero te daré un plazo de un mes, si no logras conquistarme en ese tiempo, regresarás a China y te olvidarás de mí"
"Que el plazo sea de tres meses, uno es poco"
"Es mucho tres, que sean uno y medio"
"Dos meses"
"Un mes y tres semanas y es mi última oferta"
"Umm, bien acepto, un mes y tres semanas, eso incluye que me saques a pasear, quisiera conocer Grecia un poco más, por lo demás estoy de acuerdo" Dijo ella extendiendole una mano para cerrar el trato, Milo sonrió astutamente, nadie dijo que él tendría que prestarle atención fuera de las salidas que ella quisiera, su vida sería normal en poco menos de dos meses.
Hola! Gracias por las reviews! Ojalá les guste este cap!
Lonewolf: A Seiya mátalo tú, yo no le quiero mucho, pero me da pena masacrarlo en mis fics, eso te lo dejo a ti. ^_^
Misao CG: Bueno, Milo quiere cenar dragón a la marinera, pero como buen escorpiano, se le pasa rápido el enojo. Gracias por tu review!
