*aparece detrás de una cortina* Um, ¿hola? *sale de ahí antes de suspirar* Lamento hacer esto en primer lugar. Bueno, después de escribir tres capítulos y no tener ideas del cuarto, decidí volver a subir esta historia. Esta vez bajo otro nombre y otro resumen. No se preocupen si hay algún cambio ya que solo agregué un poco más de historia en este primer capítulo, y corregí algunos errores ortográficos que no noté antes.

En fin, espero que disfruten esta versión mejorada de Milagro Nostálgico bajo el nombre de "Antes del Milagro". Aun dudo de hacer la historia de un capítulo... bueno, espero que les guste.


Capítulo 1: "Mudanzas y Llamadas"

Publicado: 15 de Diciembre, 2020 | Actualizado: 25 de Junio, 2021

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen.


La vida es siempre de esta forma: Tiene sus idas y venidas, alegrías y penas, y a veces nos sorprenden de tal manera que no sabemos cómo reaccionar. Lo mismo ocurre cuando conocemos a los que nos rodean día a día ya que después de unos años nos separamos de esas personas y a veces nos volvemos a encontrar con aquellas personas. Sin embargo, eso no ocurre muy seguido y cuando eso pasa, solo hay que disfrutar esos momentos.

Bueno, esto mismo ocurrió con los pequeños niños que jugaban en el patio de atrás todos los días. A medida que iban creciendo, los cinco fueron a la misma escuela primaria y secundaria juntos. Pasaron por muchísimas cosas juntos. Se graduaron de ambos grados juntos, tuvieron sus aventuras de adolescente juntos en las vacaciones.

Solo hubo un problema: Cada uno quería cumplir sus sueños y para su mala suerte, esos sueños estaban lejos de donde ellos conocían.

Por lo que los cinco se prepararon para irse a universidades por separado, incluso se fueron del estado para estudiar. Claro, todos se hablaban por teléfono, incluso internet los ayudaba de vez en cuando con las videollamadas. Pero todo eso se fue disipando al pasar los años y los estudios comenzaron a formar una gran parte de su vida cotidiana, a tal punto que dejaron de hablarse por varios años para algunos.

Comienza el año 2019, es el año en que los graduados de las universidades pueden comenzar su vida laboral. Sin embargo, en una casa azul no muy lejos de donde solía vivir de pequeño, aunque es en una calle algo transitada, residía Pablo ahora en todo un joven pingüino adulto. Se había graduado de lo que estudió y habría tenido muchas ofertas de trabajo, pero él quiso volver a su pequeño pueblo para estar cerca de su madre que la extrañaba tanto.

Hace muy poco encontró una casa en donde vivir por lo que estaba en medio de la mudanza, desempacando las cosas que tenía de la universidad en su nuevo hogar y se encontraba en su habitación, ordenando. Ya había ordenado una parte lo que sería el primer nivel de la casa así que solo se enfocó en el segundo piso.

Su madre fue la que le comentó sobre esa casa en primer lugar y tenía que admitir que al principio él no estaba muy seguro en mudarse ahí por lo transitada que es la calle principal en algunos horarios punta, en donde se concentra la mayor cantidad de vehículos y también por ciertos sectores algo peligrosos que están en el centro.

Pero al correr de los días, él nota que la casa tiene una ubicación bastante favorable al estar mucho mas cerca a los suburbios y no ser precisamente una casa céntrica. Además, la casa fue remodelada en su totalidad por lo que las paredes son a prueba de ruido, se puede entrar a la casa y no se escuchan los autos pasar desde adentro. Muchos puntos a favor terminaron por convencer a Pablo y decidió rentarla con los muebles que la casa ya tenía.

Es ahí en donde su madre interviene y es ella quien pagaría los primeros meses del arriendo mientras Pablo busca trabajo. Sin más que hacer, el joven pingüino terminó mudándose de la universidad a una casa temporal pero propia a la vez. Solo necesitó conseguir un servicio de mudanza por el viaje largo y en traer sus cosas. Todavía puede recordar cuando un amigo de su madre, Erick el rinoceronte, lo ayudó a mudar sus pertenencias de la universidad a su nueva casa:

Un camión de mudanza se estaciona en la entrada de lo que sería su nuevo hogar, y al estacionar el vehículo, un joven pingüino se baja desde el asiento del copiloto. Mientras que Erick también se baja del camión para luego irse a la parte trasera y comenzar a desempacar.

Pablo veía como el gran rinoceronte llevaba cajas llenas de libros y cosas que había llevado en caso de emergencias, y aun no podía creer que de verdad estaba independizándose en una casa por si solo. Tenía que admitir que extrañará vivir con su madre un poco, aunque no signifique que no pueda ir a visitarla.

El joven pingüino contempló el lugar por al menos media hora hasta que Erick se acerca hacia él y entrega una carpeta para que Pablo firme por la mudanza. "Todo ya está como lo pediste que lo dejara, Pablo. A no ser que quieras volver con tu madre," el rinoceronte respondió con algo de ironía en su voz.

Pablo solo rio a esa broma. "Nah, señor Erick. Estaré bien por aquí, si tengo problemas solo la llamaré y también a la policía por cualquier cosa," el joven pingüino respondió, "y gracias por la ayuda," él agregó, entregando la carpeta ya firmada al rinoceronte.

Erick solo sonrió un poco antes de dirigirse a su camión. "No hay problema. Lo que sea para ayudarlos, Pablo," él contestó antes de llegar a su vehículo de transporte. Alcanzó a despedirse del joven cuando el camión de mudanza se encendió, alejándose de la casa azul.

El joven pingüino caminó en dirección adentro de su casa para ver el montón de cajas sin abrir en la sala de estar y el comedor, y dejó salir un suspiro. "Bueno, es hora de trabajar, Pablo. Esta casa no se organizará sola," él se dijo a si mismo antes de cerrar la puerta y comenzar a ordenar. Tenía toda la mañana y tarde para hacerlo después de todo.

Aun dentro de su habitación en horas de la tarde y después de parar por un momento para almorzar en un restaurante cerca del centro de la ciudad, Pablo estaba sacando algunos libros de una caja cuando encontró una vieja fotografía. Se había sorprendido al verla porque creyó que la había perdido en la mudanza y no pudo evitar sonreír al notar de que se trataba.

Era una fotografía de él con sus viejos amigos en una de sus visitas a la casa en donde él vivía cuando era niño. Recordaba ese día a la perfección: Los había invitado para comer frutas secas que uno de sus amigos había ofrecido llevar. Ese mismo día, él les dijo a tres de ellos que eran sus amigos, aunque él fue un poco pesado con ellos al principio de esa aventura. Bueno, siempre pensó que los cuatro han sido sus amigos, pero él no recordaba que alguna vez se los haya dicho en persona hasta ese día.

Esa misma tarde, los cinco notaron que iban a volver a la escuela en solo unas semanas por lo que se prometieron que no importa lo que pasara en sus vidas, cada uno de ellos iban a estar siempre juntos de alguna forma. Oh si, tal parece que no ha resultado muy bien últimamente.

No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que respiró más fuerte de lo normal y uso su aleta para secar su cara. "Vaya, no pensé que encontraría esta foto aquí. Supongo que los extraño, ¿huh?" él se dijo a si mismo otra vez antes de levantarse del suelo para buscar un marco para enmarcar la foto, cuando un pequeño papel cae al suelo.

Confundido, él lo recoge y comienza a leer lo que estaba escrito. Eran números, como la de un teléfono celular por lo que él solo miró el papel con curiosidad pura y confusión al mismo tiempo. Por más que intentara recordar, no podía saber de quién era ese número en particular.

En el último año en la universidad, él perdió su teléfono por lo que todos los contactos que tenía simplemente no los tiene y casi no tenía contacto con nadie de sus amigos o familia hasta que pudo obtener otro hace solo unos cuatro meses, pero apenas tiene el número de su madre y su memoria es algo frágil también.

Dejó la fotografía a un lado en una de las cómodas cerca de su cama para tomar el teléfono nuevo que dejó en la cama y marcar el número desconocido mientras se alejaba de su habitación, bajando la escalera hacia el primer nivel de la casa. Sería extraño que él escribiera un número de teléfono de alguien que no recuerda de quien es, pero aun así no perdía nada con llamar.

¿Quién sabe? Tal vez si sea de alguien que conozca.

Esperó a que sonara un par de veces para oír que alguien contestó la llamada, y al reconocer su voz, supo en seguida de quien era. Solo que no podía creer con quien estaba hablando.

"¿Hay alguien ahí? ¿Hola?"


Chan! Bueno, al menos es un poco más largo que la vez anterior y que bueno que no fusioné los capítulos tampoco. El siguiente capítulo solo tiene algunos errores que tenía ya corregidos, pero aun así manténganse cerca... tal vez lo tenga pronto. :P