Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Contigo por Siempre

De Mayra Exitosa

Inspirada en la imagen de Lorelei Andrew 2018

Los derechos de la imagen pertenecen a su creadora, la historia es inventiva y creatividad personal.

Los personajes aquí son sin fines de lucro.

Habían pasado cinco años que no la veía de nuevo, regrese a casa luego de toda la serie de problemas que surgieron en la familia, Rosemary se había casado con el socio de mi padre, un hombre que le llevaba muchos años se desconocía cual fue el motivo de la urgencia de casarse sin la autorización de la familia, todo se había confabulado de tal manera que William Albert quien sostenía un noviazgo en USA, se había tenido que alejar de forma inesperada por situaciones de emergencia.

Fueron varios los motivos por los que no habían dejado que William Albert regresara, hasta ahora que ya habían pasado tanto tiempo. Llegar a Lakewood fue nostálgico, pues ahí había vivido junto a su madre y su hermana, luego de esa ocasión en la que su Tía Elroy lo llamaba por un problema de salud de su padre al enterarse que Rosemary se había contraído matrimonio con Vicent Brown y que no tenía su bendición.

Era una historia muy trágica y así como había comenzado colmada de mentiras había terminado rebosante de verdades, por lo que volver era recordar a su novia y esa pintura que le habían hecho una noche antes de irse, yacía aun en su habitación, entre sus cosas personales, sus diarios y su equipaje que había sido llevado a ese lugar. Ver la imagen fue recordar a su preciosa Candy, ¿Qué había sido de ella todos estos años?

El personal saludaba con respeto, ya no era el joven Albert, ahora era el propietario de la mansión, el Señor William Albert Andrew, ya no existía su padre, ahora recaía en él todas las acciones que se unieron para lastimar de alguna manera a la familia, - Señor la cena esta lista. - Gracias, iré en unos minutos. Tomaba la imagen y la colocaba con la mica encima para que no se dañara, la volvía a ver y sonreía como si ella supiera que le devolvía la sonrisa, estaba a su lado y eran felices, tanto como nunca había vuelto a serlo.

La cena estuvo llena de contrariedades, su tía avisaba que llegaría al siguiente día, su prima Sara que estaría visitándolo en cuanto regresaran de Florida, la cena fue el sonido del teléfono de fondo, una llamada tras otra tomando recado, él cortando la pieza de carne con la elegancia y el buen gusto que lo distinguía, su la educación era una forma de vivir, hoy ya no era nada de aquel que se fue hacía años a Europa, había regresaba el hombre lleno de responsabilidades, incluso algunas que nadie quería saber, todo gracias a ser el heredero universal de los Andrew, el propietario de los Bancos Andrew, dueño de más de una decena de mansiones en américa y unas docena en Europa, otras tantas en lugares que ya no recordaba, era demasiado rico, sí, pero a qué precio. Había perdido al amor de su vida, sus amigos, sus estudios se habían revalidado y trasladado a Europa, finalizados en Glasgow y otros en Londres. Era un hombre importante, más los golpes que no te matan te hacen más fuerte y eso era evidente. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vieron que se quitaba la servilleta, - Señor ¿desea que le sirvan postre? - No, gracias Malcolm. Es suficiente, tomaré un whiskey en el estudio.

Volver a ver la pintura fue recordar ese día, ella lucía un short corto un top rojo con florecillas blancas y ese sombrero que parecía que volaría en cualquier momento la cubría del sol al no portar los lentes obscuros, habían jugado en la playa, la tarde la pasaron de maravilla, era un joven feliz en ese tiempo, más ahora las responsabilidades, los golpes y sobre todo los abusos lo tenían como tutor legal y oficial de un sobrino que decían ser muy parecido a él; Anthony ya contaba con cuatro años, por fin había ganado su custodia legal, venía con las niñeras junto a su Tía Elroy, después de tantas discusiones por su regreso a américa, habían finalizado las documentaciones legales y así pudo rescatar a su sobrino. Mirar la pintura que no pensó que siguiera en el mismo lugar en el que la dejo cuando se marchó, le hizo recordar a Rosemary, luego la imagen cambiaba donde fue la última ocasión que la escuchó "Mi hijo se parece tanto a ti, cuídalo Bert, no lo dejes con la familia Brown, ellos solo quieren su fortuna."

Candy había llamado tantas veces, las mismas que le negaron acceder a él, todo por esa situación en la que Rosemary estuvo en peligro y había caído ante esos chantajes brutales que finalizaron con su vida y la de su padre. De ellos solo quedaba el pequeño sobrino y no tenía la culpa de nada de lo que había pasado.

En el estudio tomando su whiskey recordaba la última vez que estuvo en Chicago, "- Candy ¿quieres ir al mar esta noche? - Me encantaría Albert, podremos ver el cielo estrellado y quizás haya luna llena. - No hoy no se verá estará nublado, pero la pasaremos bien. Hare una fogata y estaremos un rato a solas. - Bien, pasa por mí a las ocho. - Candy ¿estás lista? - Si, ¡sssh! No quiero que se den cuenta que saldremos solos. - Bien. Vieron irse a las tortugas marinas, caminaron lejos y encendieron una fogata, estuvieron hasta muy elevadas horas de la noche, la toalla terminó llena de arena y la pasión satisfaciendo sus más anhelados deseos, la entrega de amor que siempre desearon por fin se habían dado oportunidad."

Candy le había demostrado lo mucho que lo amaba y que eran el uno para el otro, como ella no había nadie más, su corazón la había ocultado celosamente y nadie sabía de ella, por lo que regresar antes a la mansión y ver sus cosas fue algo que previno para esconder aquellos recuerdos que apreciaría toda su vida. La recordaba plenamente esa noche en la playa que al final había resultado ser su despedida, entraron al mar, hubo besos, caricias y una entrega de amor que se quedaría en su memoria por siempre, ella lo amaba como jamás nadie lo hizo, pero ya era muchos años, por lo que debió seguir con su vida, ahora que regresaba no sabía si la volvería a ver, si estaría casada o si había un hombre en la hubiera hecho feliz.

La mañana llegaba con un niño llorando por no querer a nadie de los que estaban con él, verlo entrar le hizo sentir el corazón contrito de angustia, por lo que le ofreció sus brazos y el pequeño corrió hasta él, a lo que receloso y desconociendo a todos cuestionaba a su tío, - ¿papá? - Si pequeño, soy papá. Eso hizo que su tía se molestará y alzara la voz, amonestándolo- ¡William! Pero él no estaba para soportar a que nadie alzara la voz más que él y con un tono más elevado advirtiéndole le dijo, - ¡Soy su papá!

La Tía Elroy bajo el rostro, sabía que ahora era el jefe de todos en la familia, el dueño y único heredero, tomaba la decisión que deseara, tenía que obedecérsele, ya no era el joven al que podías doblegar, ahora se había vuelto frío, duro y despiadado, tal como debió ser su padre para que no le hicieran daño a su hija.

Continuará…


Una historia nueva creada de la imagen de Lorelei Andrew 2018, donde se inspira y nace esta historia,

por petición y ser la primera ocasión que nos facilita prestada una imagen, se continuará la historia para intentar finalizarla este mismo año

Gracias por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias, por el respeto a las imágenes de sus diseñadoras originales,

Respetando a los personajes de sus creadores originales al no escribir con fines de lucro en esta historia

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa