Disclaimer: Bueno, sabemos que Criminal Minds no me pertenece.


Ajo.


Penélope estaba completamente convencida de que estaba haciendo esto, porque era imperativo que así fuera. Caminando por los pasillos de la BAU, con el sonido de sus tacones chocando contra el piso, recordando las incontables ocasiones en que había hecho esto por Hotch.

Suspiró.

Hacía un tiempo que no pensaba al respecto, la fotografía del equipo que habían tomado con él, cuando solía ser el jefe de unidad, aun descansaba sobre su escritorio. ¿Cómo estaría el pequeño Jack? Probablemente ya no fuera tan pequeño.

El estruendoso sonido de un estornudo la devolvió al presente, le recordó que después de todo, estaba ahí por causa de él. A la mitad de la cafetería, bebiendo agua del grifo. Después de terminar con el caso, el tiempo que tuvo antes de aterrizar y ni siquiera tuvo el sentido común de cambiarse de camisa. Seguía empapado después de caer por un muelle en una persecución. Desde luego que así había sido.

"García" Luke asintió en su dirección a manera de saludo, su voz gangosa no la tomó por sorpresa, tenía la nariz irritada, probablemente, por sonarse constantemente. Sus ojos parecían pesar y podría jurar que el sujeto estaba caliente, de una manera diferente a la de todos los días, por el amor a David Bowie, debía mantener ese tipo de pensamientos al margen. No tenía tiempo para eso.

"Trágatelo" Bien, si su comentario pudo ser percibido con connotaciones sexuales, Álvez no pareció darse por enterado. "¿Qué demonios sucede contigo hoy? Contrólate." Se repitió internamente mientras extendía el termo hacia el novato que la observaba con total incertidumbre en el rostro.

"¿Qué es esto, García?" Dijo reprimiendo un estornudo, colocando el dorso de su mano contra su nariz.

"Honestamente, como investigador dejas mucho que desear, novato." Penélope volvió a extender el recipiente hacia él. Luke lo tomó de inmediato, con una sonrisa extrañada en el rostro, ¿Ella había preparado esto para él?

"¿Cómo sabías que estaba resfriado?" Cuestionó. García le dirigió una de esas miradas exasperadas en las que le hacía saber, sin lugar a dudas, que era un idiota.

"No llames a mi línea arrojando mocos de nuevo, novato." Dijo dando media vuelta, haciendo sonar sus tacones por el mismo camino por el que había llegado. Dejándolo solo, con su boba expresión en el rostro y una sensación cálida en su interior y claro, el recipiente que aún emanaba calor, era un termo después de todo. Uno bastante grande y decorado con cientos de pegatinas brillantes.

¿Sopa, quizás?

Bueno, iba a averiguarlo. Giró la tapa y un olor lo suficientemente conocido inundó sus fosas nasales. Tara, que parecía haber aparecido de la nada o estado ahí todo el tiempo, habló a sus espaldas.

"¿Qué es ese aroma tan peculiar?"

Luke sonrió en su dirección.

"Té de ajo"

Tara hizo una mueca instintivamente.

"Un viejo remedio casero, ayudará con el resfriado." Dijo Luke, dándole un trago bastante grande.

La morena arrugó el gesto una vez más, "Mejórate pronto." Acunó la taza de café más cerca de sí y se dirigió a su escritorio, no sin antes decir "Ah y Álvez, no olvides cepillarte los dientes."

Luke le sonrió. Dando otro trago a su té.


La tríada perfecta, asies.