CAPITULO 3: EL CASTILLO DE VERONA

A la mañana siguiente, los chicos de bronce se despertaron tarde. Cuando Seiya abrió los ojos, lo primero que vio fue un rostro sonriente a escasos 5 centímetros del suyo. De un salto, Seiya se sentó en la cama.

-¡¡AAHH!! ¡Dido!-gritó Seiya- no me asustes así...-

-Eso es exactamente lo que hace mi papi...- rió Dido.

-Vaya, eso explica muchas cosas...como que Seiya siempre será un cobarde- dijo Ikki con los brazos cruzados.

-¿Qué dijiste?- dijo Seiya.

-Lo que oíste- dijo Ikki- y no me hagas repetirlo, porque me da flojera...-

-Y aquí vamos de nuevo...- dijo Hyoga.

-Seiya- dijo Shiryu- le estás dando mal ejemplo a tu hija...-

-Oh, lo siento- dijo Seiya sonriendo y rascándose la cabeza. Su estómago rugió muy ruidosamente- Jeje, ¿qué hay de desayunar?-

-¡Hotcakes!- gritó Dido brincando en la cama.

-¡Mis favoritos!- gritó Seiya brincando igual que Dido.

-Tal padre tal hija- dijo Hyoga.

-Veo que Miho se ha puesto a cocinar...-dijo Ikki- después de todo no fue tan mala idea traerla...-

-Entonces, vamos a desayunar, chicos- dijo Shiryu.

-¡De acuerdo!- gritaron Seiya y Dido, de un salto se bajaron de la cama y corrieron escaleras abajo, seguidos por Hyoga y Shiryu.

-Shun- dijo Ikki- ¿acaso sigues dormido?-

-Ya voy- dijo Shun levantándose- en un minuto los alcanzo-

Ikki bajaba las escaleras y pensaba en lo que podía hacer por su hermano, que de seguro estaría deprimido por lo de June. A Ikki nunca le agradó la amazona, pero a Shun sí entonces se aguantaba. Pero aún así la noticia de que June se casaría con Hyoga le cayó tan de sorpresa como a todos. Y además, quería conocer a la joven que sería su cuñada... el olor de los hotcakes hizo que la mente de Ikki quedara en blanco y se dedicara a comer.

-Yum, yum- dijo Seiya con la boca llena- Miho, están geniales...-

-Gracias- dijo Miho, sonriendo.

Todos devoraban como muertos de hambre...Ikki comía molesto por los ruidos que provenían de las bocas de los demás...

-Un poco de educación- murmuraba entre dientes.

La mayoría de los niños estaban también sentados a la mesa. Cada uno miraba al que iba a ser su padre con gran interés...pero faltaba un niño...

En la habitación, mientras Shun se vestía, pensaba en que no se casaría con June. Pensándolo bien, ella era, como había dicho Seiya, como una hermana mayor que siempre trataba de cuidarlo, y que lo quería, pero no lo amaba. Y si no se iba a casar con June, ¿entonces con quien? ¿cómo sería?

Un niño pequeño, de cabellos negros y ojos verdes interrumpió sus pensamientos. Tenía los ojitos húmedos, y miraba a Shun con interés. Shun lo reconoció de inmediato.

-Takato- dijo Shun- ¿por qué lloras?-

-Yo no estoy llorando-dijo con sentimiento el niño.

-Bueno, hace rato estabas llorando-dijo Shun quitándole una lágrima, y recordando como Ikki lo consolaba cuando eran niños- tus ojitos me lo dicen, ¿por qué llorabas?-

-Porque quiero ver a mi mami y a mi papi-dijo el niño- tu eres mi papi, ¿verdad?- Shun asintió. El niño miró el rostro de Shun por largo tiempo.

-¿Y tú porqué estás triste?- dijo el niño- tú nunca estás triste...-

-Yo...-dijo Shun, pero la voz no le salió.

-Ah, es que todavía no conoces a mi mami y por eso estás triste- dijo el niño con cariño- Kiki me dijo...no te preocupes...ella es muy bonita y te quiere mucho...y tu la quieres mucho y la cuidas, igual que a Arika y a mí...-

A Shun le conmovieron tanto estas palabras que abrazó a su hijo y se echó a llorar, no sabía si de tranquilidad o de alegría.

-Sus...armaduras...deben...estar...por...aquí...-decía Mu mientras movía las cajas del sótano, levantado el polvo.

-¿Seguro...*coff*... que las arma*coff* perdón, seguro que las armaduras están aquí?- dijo Seiya.

-Sip- dijo Mu- durante 15 años de paz, ¿no crees que las iban a tener guardadas?...¡aquí están!-dijo sacando las cinco cajas. Abrió una- Mmm, parece que están en buen estado...-

-Mu, tu las reparaste luego de la última batalla- dijo Hyoga.

-Cierto- dijo Mu. Cada caballero tomó su caja.

-Entonces, ¿a dónde debemos ir?-preguntó Seiya.

-Al castillo de Verona- dijo Mu- los otros caballeros dorados están en varios calabozos, y ustedes están en uno mucho más oculto...y Atena y tu esposa están en otra parte-.

-¿Y como demonios caímos todos en esa trampa?- preguntó Ikki, sin poder creer que aún él cayó en la trampa.

-Larga historia-dijo Mu- no pregunten...-

-Si tu lo dices...-dijo Hyoga.

-Entonces váyanse- dijo Mu- yo me quedaré a cuidar la sus hijos, porque Mia y Kiki han tenido problemas...-

-De acuerdo- dijo Shun- vamos...-

-Otra cosa-dijo Mu- no hablen con nadie en las calles...en esta ciudad todo mundo odia... se han vuelto muy amargados... tengan cuidado...-

-Está bien- dijo Shiryu.

-¡A la carga!- gritó Seiya, corriendo fuera de la casa, seguido por los demás. Mu salió detrás de ellos.

-Oigan- dijo- ¿no se les olvida algo?-

-¿Cómo qué?- dijo Seiya.

-Como la instrucciones para llegar al castillo...-

-Em, claro...-dijo Seiya.

Siguiendo las instrucciones de Mu, llegaron al castillo, tras caminar por las vacías calles de Verona.

-No hay nadie en las calles...-dijo Shun-¿no les parece extraño?-

-Tal vez toda la gente se fue de vacaciones- dijo Seiya.

-Seiya, piensa un poco- dijo Ikki- aunque eso es mucho pedir para ti...-

-¿Ah, sí?- dijo Seiya.

-Sí- dijo Ikki.

-Bueno, dame otra explicación, si te crees tan listo...- dijo Seiya.

-Pues deberías recordar lo que dijo Mu- dijo Ikki- que en esta ciudad todo mundo se odia...de seguro es por eso...nadie quiere salir a ver a los demás-

-Ah, pero si Mu no hubiera dicho eso hubieras opinado igual que yo- dijo Seiya.

-Pues si te hubieras acordado de lo que dijo Mu no hubieras dado una opinión tan tonta...-dijo Ikki.

-¡Demonios!-dijo Hyoga- ¿podrían, si no es mucho pedir, dejar de pelar?-

-Bueno, llegamos- dijo Shiryu- entremos-

-Pero, ¿cómo planean que entremos?- dijo Hyoga.

-¡Esperen!- dijo Seiya- ¡miren, el timbre!-

-¡Seiya, no!- gritó Ikki. Demasiado tarde: Seiya tocó el timbre. En tres segundos, los cinco se vieron rodeados por muchos (n/a: esta vez me refiero a muchos, pero muchos) caballeros con armaduras negras.

-Bien hecho, Seiya- dijo Ikki con sarcasmo- ahora tenemos problemas...-

-¿Qué? ¿caballeros negros?- dijo Hyoga.

-Hey, Ikki era el jefe de los caballeros negros- dijo Seiya.

-Oigan, no me echen la culpa a mí- dijo Ikki.

-Mmm, si no eres tú quién más puede ser...?- decía Hyoga pensativamente.

-Hyoga...- dijo Shiryu.

-¿Qué?-

-¡¡Despierta!!-dijo Shiryu- hora de pelear...-

Los chicos de bronce se pusieron sus armaduras y lucharon contra los caballeros negros que los rodeaban. En unos minutos, los acabaron.

-Fuimos demasiado para ellos...- decía Seiya.

-Bueno, supongo que debemos entrar... ya que los caballeros negros nos hicieron el favor de dejar la puerta abierta...-dijo Hyoga.

-¿Ven? Después de todo no fue mala idea que tocara el timbre...- dijo Seiya. (n/a: Seiya es muy tonto...)

Una vez adentro del castillo, recordaron lo que Mu había dicho de los calabozos.

-Este lugar es un laberinto-dijo Ikki.

-Tal vez sería mejor dividirnos, así podremos encontrar a los caballeros dorados y a nosotros- dijo Shun.

Se dividieron en grupos: Seiya y Shiryu en uno, Hyoga y Shun en otro, e Ikki solo porque no quería ir con nadie más (n/a: a veces Ikki puede ser un amargado...)

(Con Seiya y Shiryu)

-Este lugar se me hace muy familiar-dijo Seiya- mira esa estatua, es igual a la que vimos hace rato...-

-Es porque ya pasamos por aquí-dijo Shiryu- creo que hemos estado dando vueltas en círculos...-

-Demonios, eso me recuerda a la casa de Géminis... y las locuras de Shaka...- dijo Seiya.

-¡Seiya!-dijo Shiryu.

-¿Qué?- dijo Seiya.

-Saga... Shaka...- dijo Shiryu- tal vez ellos están cerca, y están creando ilusiones...-

-Buena teoría, Shiryu, solo que hay un pequeño problema...¿por qué están creando ilusiones contra nosotros?-

-Tal vez no saben que somos nosotros...tal vez creen que somos enemigos...- dijo Shiryu.

-Saga...Shaka...-dijo Seiya- somos Seiya y Shiryu...¿dónde están?-

-Aquí- dijo una voz.

Shiryu y Seiya buscaron el origen de la voz, y encontraron a Shaka y Saga tras los barrotes de una celda.

-¿Qué les pasó a ustedes?- dijo Saga sorprendido- no me digan que...-

-Sip- dijo Shiryu- la hija de Seiya nos trajo-

-Es increíble- dijo Shaka abriendo los ojos.

-Oigan, ¿por qué no salen de aquí?- dijo Seiya.

-No podemos- dijo Saga- ya lo intentamos todo, pero al parecer estos barrotes solo se pueden cortar con Excalibur, y Shura no está aquí...-

-No hay problema- dijo Shiryu- yo puedo sacarlos- y con su brazo derecho rompió los barrotes (n/a: recuerden que Shura le regaló Excalibur a Shiryu)

-Vaya, gracias- dijo Shaka.

-Vámonos de aquí- dijo Saga- tenemos que sacar a los demás y... a ustedes...-

-Ya sabemos- dijo Seiya- vamos...-

Al final de la escalera, encontraron una sorpresa desagradable...

-Oh, no-dijo Seiya.

(con Ikki)

-Vaya, encontré a Aioria y Milo sin problemas...-dijo abriendo la celda, fundiendo los barrotes con sus llamas de fénix.

-¿Qué demonios pasó contigo?-dijo Milo- te ves...diferente...-

-No preguntes...-dijo Ikki.

-Gracias- dijo Aioria- ahora vámonos, porque me parece que es una trampa...-

-De acuerdo-

Al darse la vuelta, encontraron...

-Oh,oh-dijo Ikki- ya decía yo que esto había sido demasiado fácil...-

(con Shun y Hyoga)

-¡Qué frío hace!-dijo Shun- nunca creí que dentro del castillo estuviera tan frío...-

-¡Shun!-dijo Hyoga- Camus, debe estar cerca...-

-Tienes razón- dijo Shun.

Siguieron buscando, y encontraron a Camus y a Shura en una celda. Entre Camus y Hyoga, congelaron los barrotes, y Shura los cortó con Excalibur.

-Gracias- dijo Camus- pero, ¿qué sucedió con ustedes?-

-Larga historia- dijo Hyoga- luego les platicamos...-

-Ahora vámonos antes de que algo malo suceda, hay que encontrar a los demás- dijo Shun.

Pero...

-Oh, no...-dijo Hyoga- tenemos problemas...-

CONTINUARÁ...

Espero que les vaya gustando... Los (mejor dicho, las) fans de la pareja Shun-June, pero ya tenía mis planes malévolos para ellos...así que perdónenme... (

Abby L.