PRÓLOGO

KONOHA - 4 horas antes del ataque a Konoha-

Kushina observó, impotente, como su esposo empacaba sus escasas pertenencias, una mochila para él y una para ella, es todo lo que se podían permitir llevar-. No podemos irnos -dijo la mujer-, tu deber es con la aldea.

Minato negó fuertemente-. Mi primer deber es contigo, Kushina y con Naruto -dijo al mirar el vientre de su esposa-, además, no puedo ser Hokage de una aldea inexistente.

-¡No podemos abandonar a todos! -gritó la pelirroja con desesperanza.

Minato giró sobre sus talones y tomó entre sus manos la cara de su esposa-. Los Hyuga se han aliado con el hombre de la máscara y los Nara, Akimichi y Yamanaka están con ellos. Si nos quedamos vendrán por ti, por Naruto y luego destruirán la aldea -suspiró-, la mejor forma de proteger Konoha es yéndonos de aquí.

Las lágrimas de Kushina empaparon los dedos de Minato-. Yo quería criar a Naruto en esta aldea... es mi hogar -se limpió las lágrimas un instante-. Quizá puedas hacerle frente con los Uchiha, los Uchiha son más fuertes que los Hyuga, pueden derrotarlos.

Minato negó-. Fugaku ya no sabe en quien puede confiar, no podemos pedirle eso al clan Uchiha ahora. Además, él protegerá a Mikoto a costa de todo -agregó colgándose ambas mochilas a la espalda-. Lo lamento Kushina, pero te prometo que haré todo lo posible para volver y salvar la aldea.

Kushina asintió, y con la dificultad que suponía llevar en el vientre un bebé de nueve meses, se levantó y abandonó su hogar.

En la oscuridad de la noche, Minato Namizake y Kushina Uzumaki abandonaron la aldea escondida entre la Hoja... cambiando el curso de la historia, para siempre.


SUNAGAKURE - 8 años después del ataque a Konoha -

Temari miró a su hermano pelirrojo, jugaba con la arena de la caja de niños o quizá la arena jugaba con él, era difícil de definir. Alrededor de su hermano se formaba un cúmulo de fina arena que formaba figurillas abstractas frente a él.

-¿Crees que las piensa? -preguntó Kankuro, su otro hermano.

-¿Qué las piensa? -preguntó Temari, a sus cortos diez años era capaz de comprender muchas cosas, pero no los poderes de su hermano menor.

-Las figuras, ¿le dirá a la arena lo que quiere ver y la arena lo formará para él? -preguntó Kankuro.

Temari se encogió de hombros-. No lo sé.

Kankuro se encogió de hombros-. Ese es el poder natural de un Jinchuriki, supongo.

De forma instintiva, Kankuro y Temari giraron rápidamente sobre sus talones al escuchar pasos ajenos acercarse a ellos, Temari sacó de su bolsillo trasero una kunai afilada y Kankuro tres shurikens que estaba dispuesto a arrojar si era necesario.

Pero lo que recibieron no fue una amenaza, sino aplausos-. Excelente reacción -dijo su tío Yashamaru.

Temari y Kankuro guardaron sus armas y Gaara se acercó a sus hermanos.

-Es momento de irnos, Gaara -dijo su tío.

Temari dio un paso al frente-. No entiendo ¿por qué Gaara no puede venir con nosotros? -preguntó la niña.

-Porque tu padre ha especificado eso, no hay discusión Temari -respondió su tío.

-Pero...

Yashamaru se inclinó a la altura de su rubia sobrina-. Escúchame bien Temari, escuchen bien los tres -dijo mirando a sus otros dos sobrinos-. Gaara es lo mejor que tiene Suna para defenderse de un ataque de los Hyuga, pero es una carta que aún no podemos revelar ¿entienden? -suspiró-. Por absolutamente nada del mundo pueden mencionar que tienen otro hermano ¿entienden, Temari, Kankuro? Y tú Gaara... no puedes acercarte a los Hyuga durante su visita ¿comprendes? -miro directamente a Kankuro y Temari-. Es muy importante que no revelen la existencia de su hermano por la seguridad de toda la aldea ¿Comprenden?

Los tres niños asintieron lentamente, entendiendo la orden, pero no el contexto.

-¿¡Comprendieron!? -dijo su tío con mucha más fuerza.

-¡Si! -respondieron al unísono los hermanos.

-Ahora ustedes dos, vayan a vestirse correctamente y acompañen a su padre a recibir a los Hyuga. Yo cuidaré de Gaara -dijo Yashamaru tomando la mano del pelirrojo y alejándose lentamente con él.

Kankuro y Temari se miraron un momento y tras una silenciosa deliberación decidieron seguir las órdenes de su tío y presentarse ante su padre.


BOSQUE DE NIAMOR - 22 años después del ataque a Konoha -

Hinata saltó tan alto como le fue posible, pero estaba tan cansada que no logró alcanzar la rama y cayó en picada, tan solo logró cubrirse la cara con los antebrazos, aunque se dio cuenta de inmediato que aquella acción era una estupidez, se golpearía el rostro sin importar como se protegiera.

Se quedó ahí, tumbada en el piso, completamente exhausta por el viaje y dispuesta a morir. Cerró los ojos esperando su destino y finalmente, perdió la conciencia.

Sakura bajó del árbol y aterrizó elegantemente a unos pocos centímetros de Hinata. Frunció el entrecejo al ver la piel blanca e inmaculada de la chica, reconocería a un Hyuga donde fuera, aún con sus maldito ojos cerrados.

-¡Es una de ellos! -gritó hacia la copa de los árboles.

Nadie le respondió. La pelirosa se acercó a la moribunda chica y revisó el pulso de su cuello comprobando que estaba viva, luego levantó suavemente el cabello que cubría la frente de la Hyuga y chasqueó la lengua-. ¡No tiene marca! -gritó.

Esta vez, si obtuvo respuesta. Sasuke bajó de la copa de los árboles y observó la frente de la chica desmayada-. ¿Sin marca? -repitió escéptico-. Debe ser una importante, hay que llevarla a la guarida -dijo.

Sakura asintió, de acuerdo con la decisión de su compañero.

Sin mucho decoro, Sasuke tomó a Hinata y la cargó como un costal de papas, ambos giraron sobre sus talones y tomaron rumbo a la choza que les servía de refugió.


KONOHA - 22 años después del ataque a Konoha -

Neji no sonreía, había perdido esa habilidad muchos años atrás, apenas recordaba su sonrisa y aquella mañana en específico sus razones para sonreír eran escasas.

Se miró al espejo y cubrió con una venda el sello en forma de cruz que tenía en la frente. Se suponía que debía sentirse honrado, su sello era color azul y aquello le otorgaba un gran estatus frente al mundo.

El color azul en su frente le daba jerarquía, estaba por encima de las cruces verdes y negras. Los dominaba, todos ellos estaban a su servicio.

Sin embargo, aquella mañana en específico la cruz azul sobre su frente le incomodaba y le hacía sentir pequeño. Tenía una reunión importante, en extremo trascendental con una mujer y ella... ella no estaba marcada. Era superior a él.

Salió de su habitación y caminó con pasos suaves por los pasillos de la mansión, intentando a toda costa no hacer crujir la madera bajos sus pies.

Sabía de antemano lo importante que era dar una buena impresión a Sabaku no Temari. Ella tenía que aceptar casarse con él como fuera, el problema era que, además de sus primas, Neji tenía poco contacto con mujeres y estaba seguro de que sus capacidades románticas debían ser inexistentes.

-Buenos días, Neji-san -saludó cortésmente Shikaku Nara, a la entrada de una gran sala.

Neji lo miró y asintió suavemente como respuesta sin pronunciar palabra. Shikaku Nara era el mejor consejero de su tío, y aunque portaba una cruz verde sobre su frente Shikaku siempre era parte de las decisiones importantes del gobierno, se había ganado su lugar a pulso.

Junto a Shikaku Nara se encontraba su hijo, Shikamaru, un chico de cruz verde con cara de aburrido, que a diferencia de su padre hacía todo lo posible por evitar estar en las reuniones del consejo, pero Shikaku era inclemente y estaba decidido a formar a su hijo como el siguiente gran consejero.

-Temari-san llegará pronto -informó Shikaku mientras Shikamaru abría la puerta de la estancia.

Neji sabía que Shikamaru no era un completo idiota ni desinteresado, de hecho, había sido él quien había mencionado la idea de arreglar ese matrimonio para limar las asperezas recientes que los Hyuga habían provocado en la aldea de Arena. Neji reconocía que era una buena idea y, de hecho, le molestaba no haberlo sugerido él mismo.

Entró a la sala y se sentó de un lado de la pequeña mesa de té. Frunció el ceño al notar que la cuchara del azúcar se encontraba del lado izquierdo de la taza, supuso que no había sido la vieja Hideki quien había montado la mesa pues aquella amargada anciana jamás cometería un error así.

Hyuga Neji estaba en lo correcto, había llegado a la mansión una nueva empleada. Una empleada que había llegado con el único propósito de complicarle la vida.

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¡Hey hola!

Viejos y nuevos lectores, he vueltooooooo, con un proyecto que tenía meseeeeeeees escribiendo.

¡Han vuelto los Lunes de Fics!

Este fic será algo diferente (porque siempre hay que probar cosas nuevas), y será la primera vez que me anime a escribir contenido de +18 jajaja a ver que tal sale, pero aún faltan unos capítulos para ello... advertidos están.

En fin, no olviden comentar, dar estrellitas, compartir.

Nos leemos el siguiente lunes.