DEJAME CONTARTE MI HISTORIA… - Fic.

Déjame contarte mi historia... si después de esto no quieres saber más de mí, lo entenderé...

Me puso las cartas sobre la mesa desde el momento en que la conocí… tan diferente a mí, tan ella misma… me dejó muy en claro lo que ella sentía por mi, pero yo aún no deseaba tener ninguna relación con nadie, pues mi anterior fracaso me dejó muy marcado y enamorado… aun así ella no perdía la oportunidad de restregarme en la cara que debía rehacer mi vida.

Sábado por la noche, otro día más en la vida de Uzumaki Naruto; no era raro verle ahí acostado sobre el sofá de su sala, mientras empezaba otra vez con la misma rutina, cambiar de canal a cada minuto, el "tin-don" del timbre sonó una vez más, acaparando su atención; él sabía que desde que lo dejó su exnovia, se fue apartando del mundo exterior… nadie lo visitaba, nadie le hablaba, nadie preguntaba por él; pues él tuvo la culpa de ello, encerrándose en su mundo, perdiendo a sus amigos, alejando a sus seres queridos… entonces que hacía el timbre de su departamento sonando una vez más?, se cuestionaba… su vida era la misma rutina: trabajar, comer, dormir, despertar y nuevamente trabajar… sus fines de semanas también eran los mismos, despertar, comer, no hacer nada…

- "¿Quién podrá ser?" - se dijo a sí mismo. Pesadamente se paró del sofá para dirigirse a abrir la puerta.

Le sorprendió mucho ver ahí parada a su compañera de trabajo e hija del dueño de la compañía en la cual él trabajaba… Hinata Hyuga.

Una chica que poseía hermosos ojos perla, una fina cabellera negri-azulada, buen cuerpo y sobre todo decidida y con mucha confianza en sí misma.

- ¿Qué se te ofrece? - Preguntó el rubio, pues sabía perfectamente que ella estaba interesada en él. Más de cien veces se lo dijo y él las más de cien veces le dijo que no quería tener una relación con nadie; pero ahí estaba parada en la entrada de aquel departamento mientras lo analizaba.

- ¿No me vas a dejar pasar? - Respondió incrédula; ella sabía que el rubio no tenía ningún interés en ella, pero no estaba de más ser un poco cortes, se decía.

- C-Claro, pasa… - Él estaba avergonzado por la actitud que tomó, y esas orbes perlas lo ponían aún más nervioso.

La ojiperla entró al departamento, pudo ver a su paso que aquel lugar era un desastre, quizás típico de un hombre solitario, se dijo; se sentó inmediatamente en el sofá sin que el rubio le dijera algo.

- Ven Naruto, quiero hablar contigo - Dijo palmeando un lugar libre del sofá cerca de ella. El rubio no sabía lo que aquella mujer le diría y dudosamente te dirigió hacia ella para sentarse a su lado.

Hasta ese momento solo estábamos hablando del trabajo, del tiempo, de la ciudad, del clima… no supe que hacer cuando ella me empujó hacia atrás, caí acostado sobre el sofá; todo fue tan repentino que no vi venir el primer beso robado que tuve en toda mi vida. Estaba sorprendido, quise detenerla, hasta que logré mi objetivo.

Ya había pasado más de una hora en que la Hyuga llegó al departamento del Uzumaki, hablando de diversas cosas, la ojiperla solo tenía algo en mente desde que llegó en aquel lugar.

- "¡Vamos Hina, si no es ahora no va a ser nunca!" - se alentaba ella misma al verlo hablar. Tomó todas sus fuerzas y de un momento a otro el rubio se encontraba acostado sobre el sofá con los ojos cerrados por el sorpresivo impacto y sobre él la ojiperla. Su cabellera negra y sedosa caía sobre los lados de su cara, rozando así sus mejillas.

El rubio abrió los ojos para verla y pedirle una explicación, pero la ojiperla se le había adelantado sellando sus labios con un dulce y tierno beso; Naruto no caía en cuenta de lo que pasaba, nunca se imaginó lo que en un principio tenía planeado hacer la Hyuga al llegar a su departamento. Delicadamente logró separarla de él, quería una explicación de su actitud, pero internamente sabía a qué correspondía todo eso.

- Hinata, tú sabes que yo no…

- Dime Naruto - Interrumpió la ojiperla - ¿Cuántos años tienes? - Cuestionó ella. - ¡Por Dios Naruto! ¡Tienes veintiocho! ¡Deja de vivir de recuerdos y fantasías! Ella nunca…

- ¡¿Y tú qué mierda sabes?! - Intervino furioso el rubio al escuchar que ella le hablaba de tal manera, ¿Quién era ella para juzgar su vida y su modo de amar? Se cuestionaba así mismo. Estaba furioso con ella, ¿Cómo se atrevía a hablar siquiera de su único amor y juzgarla así?

- Tienes razón. - Dijo ella levantándose de aquel sillón. - Quizás yo no sepa que estará pasando por la cabeza de aquella chica. - Decía tristemente al ver como después de todo ese tiempo y de lo que aquella chica le había hecho, él la seguía defendiéndo… la seguía amando. - Pero lo que sí sé es que deberías de darte otra oportunidad. Otra oportunidad de amar, de ser feliz, de volver a sonreír. - Dijo mientras se dirigía hacia la puerta. - Sería muy egoísta de mi parte decirte que aquella oportunidad te la dieras conmigo. - Aquellos ojos azules que tanto le gustaba solo se le quedaron viendo expectantes y cuando tuvo toda su atención ella exhaló profundo y siguió. - Solo te recuerdo Naruto que yo soy muy paciente - dijo abriendo la puerta - pero hasta el más paciente se cansa. Y yo algún día me cansaré de esperarte. - sentenció saliendo se ahí, cerrando la puerta tras de sí. Dejando a un rubio que veía hacia donde ella se había perdido.

Después de que ella abandonó mi departamento, me quedé muy pensativo; esas palabras golpearon mi corazón, ella "tenía razón", fue lo primero que se me cruzó por la cabeza; pero yo seguía amando a aquella mujer, aquella mujer que me dejó sin darme explicaciones… yo la seguía amando.

Dos años habían pasado desde que mi vida se había convertido en un completo infierno, dos años habían pasado sin saber exactamente nada de esa mujer, dos años de vivir en total agonía, de ser como un muerto en vida, dos años desde que aquella mujer de la cual yo estaba perdidamente enamoradose fue sin darme explicación alguna.

Acababa de conocer a la hija del dueño de la empresa Hyuga Corporation, Hinata Hyuga. Ella tenía veintitrés años y estaba haciendo sus prácticas en la empresa. Solo tenía dos meses de conocerla y aun así ella me hablaba como si me conociera de toda la vida. No tardó ni cinco días en conocerme completamente cuando me confesó que estaba enamorada de mí.

- Naruto. - Habló una ojiperla al lado del rubio - Tengo que decirte algo… - Dijo tomándolo de la mano mientras se lo llevaba a un pasillo.

- Dime, ¿En qué puedo ayudarte? - Preguntó él sin darle mucha importancia al asunto.

- ¡Me gustas! ¡Y… mucho! - Confesó ella con un leve color carmín en sus mejillas; el rubio se sorprendió, no esperaba que aquella chica hablara de sus sentimientos como si fueran lo más normal del mundo.

- Hinata yo no…

- Lo se Naruto. Sé que aún sigues enamorado de aquella estúpida que te dejó. - Dijo un tanto enfadada. - Yo sé que…

- ¡Un momento! - Intervino el rubio muy exaltado - ¿Cómo sabes eso? - Cuestionó enojado. La ojiperla solo lo miró y luego roló los ojos.

- Naruto, todo el mundo lo sabe. Es la comidilla de aquí. - confesó irónicamente.

Desde ese día me quedó muy en claro lo que ella sentía por mí y no tardó en recordármelo todos los días en el trabajo, causándome problemas con el gerente. Era una chica única, no tenía miedo en decirme lo que pensaba y, aun así, yo la rechazaba.

Esa noche no pude dormir por aquellas palabras dichas por ella… la causante de mis recientes dolores de cabeza; desesperadamente me paré de mi cama y busqué algo que ponerme para salir a la calle, era la primera vez en dos años que tenía necesidad de salir de aquel departamento, de despejarme… me puse unos jeans, una playera tipo polo y una sudadera, me puse los zapatos y me dispuse a salir sin rumbo fijo. Realmente no quería pensar en nada.

El destino, la vida o Dios quizás, quiso que esa misma noche la volviera a ver.

Continuará.

Los personajes son de Masashi Kishimoto, esta historia la escribí hace años solo que ahora la estoy reeditando. Gracias por el apoyo