Notas:
¡Oi! Este es el tercer capítulo de este fic llamado "Eros", el cual es un Semi-Au, HoroRen. Es bueno saber que se han tomado el tiempo de leer nuestro fanfic y dejar reviews. Ahora, procederemos a contestarlos:
Kanata: La criatura invisible... la verdad es que no sabemos qué es ^^Uu... probablemente uno de los guardias de la mazmorra. Como puedes ver, aquí está el tercer capi. Disfrútalo.
Atomsk: De ti ni qué decir ¬¬... Todavía no hay yaoi porque se supone que este fic tiene una TRAMA, ¿Vale? Nomás pa' que veas, aquí sí hay eyecandy. Felicidades ^0^
Cuello: Eres un indio y lo sabes bien ¬¬*
Candymaru: Pues, aquí está el tercer capítulo. En realidad aquí las más ansiosas somos nosotras... esto se está poniendo muy divertido ^~^. ¡Esperamos que te guste!
Kaori Koneko: La verdad ni nosotras nos imaginábamos qué iba a pasar en este tercer capi. Gracias por los ánimos y aquí está el tercer capítulo.
Komachi Tao: No te preocupes por lo de tu compu, que al fin todo salió bien y yo me creí Yoh Asakura ^_^. La relación que lleva este par (Horo y Len) es de las más interesantes de todo el anime, ¿Ne? Tómate tu tiempo para el lemon, es lo mejor que puedes hacer. Ya verás después quién es quién, ahora sólo tómate tu tiempo y piensa las cosas con calma. Así todo saldrá bien ^_^. Feliz año a ti también ^_^
Ahora, recuerden que este fic lo escribimos entre Marineneko (yo) y saria-sly. Si les ha gustado, por favor dejen un review ^_^.
Disclaimer:
Shaman king no nos pertenece. De ser así, no quiero decirles lo que estaría pasando en este momento..... =P
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Eros.
Acto tercero: Separación.
Frío, por encima, debajo, y extrañamente adentro de él... no era un frío acogedor, como el de Hokkaido, más bien un frío desalentador.
'¿Dónde estoy?....' la pregunta anidaba dentro de la mente del joven peliazulado, haciéndolo sentirse aún más incómodo. Lentamente, paso su mano por sus cabellos y cara, tratando de despertar; quería responder su pregunta. Si en verdad estaba dormido quería despertar ya.
Una extraña sensación de ligereza le invadía. Parecía como si no tuviera nada puesto encima, impresión que lo trajo de vuelta a la realidad.
"Por los grandes espíritus, ¡No puedo estar desnudo!" Abrió los ojos de golpe, mas no pudo ver nada a su alrededor. Todo era frío y oscuro aún.
"¿Dónde estoy?" Se repitió el ainu. Sabía que estaba en un tipo de cama porque lo sentía, así que trató de llegar al borde de ésta. En cuanto lo hizo, trató de bajar; Al momento de tocar el piso, docenas de velas se prendieron dejando ver la magnificencia del lugar donde se encontraba.
Una firme "mesa" de mármol sostenía su peso, el resto del recinto parecía estar tapizado con maderas finas y de olores agradables. A su derecha se hallaba una extraña estatua, similar a aquella que había visto al llegar al pasadizo con Len.
'Sí... ¿Qué habrá pasado con Tao?'
El chico se quedó con este pensamiento; pero no por eso sintió la curiosidad de recorrer aquel cuarto en donde estaba. Observó una puerta, se dirigió a ella y trato de abrirla, pero no pudo. De repente, pensó que con sus poderes lo lograría, pero, cuál fue su sorpresa al no encontrar a Koloro ni a su tablilla con él.
Eso lo puso algo nervioso. No sabía dónde estaba ni por qué estaba ahí; lo último que recordaba era la batalla que había tenido junto a len... ¿Dónde estaría el chino?
El sonido de la puerta rechinando sobre sus ejes lo sacó de sus pensamientos. La gran estructura de madera se abría lentamente, llegando al punto de desesperar a Horo Horo. Una sensación de ansiedad lo invadió.
Finalmente, la puerta terminó de abrirse.
El abrir de la puerta hizo notar a un hombre alto con una túnica similar a la que estaba usando el ainu. El sujeto tenía cabello castaño algo ondulado que le llegaba a los hombros; con una mirada de sus profundos ojos verdes, el susodicho se arrimó a Horo Horo y se le quedó viendo por un tiempo. La ansiedad del ainu crecía a cada momento que pasaba debido a la penetrante mirada que le dirigía aquél extraño. Finalmente, el hombre habló.
"Así que... ¿Eres tú?"
"¿Eh?" Horokeu dirigió una mirada más que desconcertada al extraño. "¿Soy qué?"
El extraño se empezó a acercar con paso suave a Horo Horo y se sentó a su lado, a lo que el ainu solo se quedó quieto; mirando hacia el frente algo nervioso. El nuevo personaje posó una de sus manos en el rostro del ainu, acariciándole, y de pronto, su boca se acercó a su oído y susurró...
"Muy pronto lo sabrás."
El sujeto se levantó de su asiento, avanzando hacia la puerta con el mismo andar bamboleante con el que había entrado a la habitación. Horo Horo no pudo evitar comparar sus acciones sensualoides con las de Len Tao... pero el pensamiento se desvaneció de su mente al ver al tipo salir por la puerta. Algo lo impulsó a detenerlo.
"¡OYE!"
El hombre sólo se volvió a verlo, sin tomarse la molestia de contestar.
"¡Cuando menos dime tu nombre!"
"....Argos" Y sin decir más, cerró la puerta tras de sí y se fue, dejando al ainu solo en la penumbra.
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Sintiendo un intenso dolor en el estómago, Len Tao despertó en el frío suelo de aquello que parecía ser una celda. El mismo dolor que lo había dejado inconsciente, ahora lo despertaba con una intensidad insoportable. Pudo ponerse de pie, a duras penas, para darse cuenta de que tenía una enorme herida en el vientre, cruzando aquella que había recibido en otra ocasión.
'¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?' Se preguntó Len mientras caminaba con dificultad hacia los barrotes que le aprisionaban.
Acercó su mirada hacia el exterior, pero no podía ver bien la salida. Lo único que veía era un muro al frente; a eso se limitaba su paisaje. Cayó de rodillas, resbalando por los barrotes y se quedó ahí, algo pensativo. Trataba de recordar lo último que había pasado... Horo, ¿Dónde estaba el?, ¿Qué había sucedido?
Se levantó de ese lugar y empezó a pensar una forma de salir de ahí...
Una luz pequeña se acercaba. Podía oír pasos pesados en la distancia, seguro uno de los monstruosos "guardias" del lugar lo estaba vigilando, posiblemente. Intentó tomar su arma, pero se sorprendió al percatarse de que no estaba ahí. Tampoco sentía la presencia de Bason por ningún lado.
'Excelente momento para quedarse solo' pensó. En ese momento, el dolor se apoderó de él y no pudo evitar caer al suelo, retorciéndose por la sensación.
Fue entonces cuando un hombre pequeño y de cabello rizado se hizo presente. No se le veía muy viejo, pero la expresión seria que tenía en la cara lo hacía aparentar más edad de la que tenía. Parecía estar vestido únicamente con una toga ligera.
Abrió la puerta y se puso al lado de Len, tras de lo cual se agachó y empezó a curarle las heridas.
"Tranquilo muchacho, esto dolerá mucho, pero te ayudará."
"¡¿Qué?! ¡Suélteme! ¡No me toque! ¡Ahhhh!"
Len se retorcía de dolor, pero no podía hacer nada, ya que su 'curador' lo tenia sujeto con una mano los dos brazos por encima de su cabeza.
"Listo, ¿Verdad que no fue muy duro?"
Len había quedado algo agitado por el jaleo que había hecho tratándose de quitar al hombre y lo que le estaba poniendo de encima; Pero tenía que aceptar que el dolor había disminuido considerablemente... No por eso dejaba de dolerle.
"¿Quién..... es.... usted.... y.... qué.... quiere?" Preguntó, con la respiración entrecortada por la agitación.
"Por ahora, eso no te incumbe... lo sabrás todo... a su debido tiempo." El hombrecillo sonrió por un momento, luego recobrando su expresión seria. "Descansa. Tienes un largo tiempo por delante."
"¿A qué se refiere?"
El hombre no contestó. Sólo tomó sus cosas y se puso de pie, sacudiéndose la túnica.
"Debes reunir fuerzas. No querrás estar débil para la ceremonia, ¿O sí?" Después de eso, sólo se fue.
'Que tengo un largo tiempo por delante...' Se repitió el joven chino mentalmente. ¿Qué habría querido decir con eso el hombre? En estos momentos, no estaba dispuesto a confiar en ningún extraño, aunque éste lo hubiera 'curado'. Aún así, decidió seguir su consejo y tenderse a descansar un momento. Luego trataría de buscar una salida... por ahora, el dolor era demasiado intenso.
Estaba concentrado en el dolor que sentía....pero en ése momento, otro pensamiento cruzó por su mente ... Horo Horo.
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El ainu trataba de poder abrir la puerta por donde había entrado el dichoso Argos.
"¡Aaahhhhh! ¡Maldita puerta, ábrete!" decía el shaman de hielo mientras empujaba la puerta, viendo que sus esfuerzos eran en vano.
Pareció que sus gritos habían dado resultado... Lentamente la puerta se abrió y dio paso a los guerreros animales.
"Carajo" se limitó a maldecir el Ainu, preparándose para una batalla cuerpo a cuerpo... la cual nunca llegó. Uno de los seres tomó al peliazulado por los hombros y lo forzó a dar la vuelta para salir por la entrada. Lejos de sentirse reconfortado, Horo Horo no pudo evitar preguntarse qué le irían a hacer esos extraños seres.
El camino por el que andaba Horo Horo, era muy bonito. Eran corredores finamente adornados con velas y cuadros muy elegantes; así seguía el pasillo hasta que llegó a una sala muy amplia (igual de elegante) donde le esperaba un reciente conocido.
"Has de estar hambriento"
Horo Horo solo se limito a ver el gran banquete que se encontraba sobre la mesa
Era verdad que no recordaba la última vez que había comido, y eso era mucho para decir de él; pero aun así, es estar al lado de esas criaturas horrendas no le daba espina de querer acercarse.
"La verdad..." Horo Horo miró disimuladamente a las bestias detrás de él, como para dar a entender a Argos la ansiedad que le causaba estar cerca de ellas sin un arma para defenderse. El hombre comprendió el mensaje y sonrió divertido a través de sus labios finos, para después despedir a las criaturas con un gesto de su mano.
"No te harán nada a menos que yo se los ordene, ¿Sabes?" Dijo Argos entrecerrando los ojos de una manera suspicaz. "Pero... ¿Qué esperas? Te has de estar muriendo de hambre... come, nada está envenenado..."
'Ése no es exactamente un comentario alentador' Pensó el ainu, mas su hambre pudo más que su intelecto y se dispuso a tragar como si fuese una bestia.
Horo Horo se metía a la boca el doble de comida le cabía, apenas y podía tragarla. Para eso estaba el vino que le ayudaba. Por su parte, Argos solo se limitaba a verlo, con una mirada muy extraña y una sonrisa muy singular. Al ainu no le importaba, de hecho parecía no haberse dado cuenta; sólo se concentraba en seguir comiendo. Así duro un tiempo, hasta que termino por devorarlo todo.
"Ahh... estoy satisfecho..." Decía Horo Horo mientras posaba una de sus manos en su hinchado estomago.
Argos no pudo evitar soltar una carcajada ante la desfachatez de su inquilino. Tanto había sido el apuro del peliazulado por acabar con todo lo que había en la mesa que no se había fijado en que Argos sólo se había limitado a mirarlo, sin comer nada.
Una simple frase del ainu sacó al anfitrión de su ensimismamiento.
"¿Ahora me lo vas a explicar todo?"
"Todo a su tiempo, Horokeu, todo a su tiempo..." contestó el griego con una mirada enigmática.
"Oh, menos ma- un momento, ¿Cómo sabes mi nombre?" un incómodo silencio siguió a la pregunta.
"Vaya que eres muy inteligente, también por eso estás aquí" esta ultima afirmación dejó a Horo Horo más intrigado de lo que antes estaba.
"Dime de una vez qué es lo que se traen conmigo, donde están mis cosas, donde esta Koloro... donde esta Len?"
El ainu estaba algo exaltado, ya había comido y esto le daba fuerzas para poder enfrentar a cualquiera. Se levantó de la silla rápidamente y se dirigió hacia Argos. Éste, con un movimiento sutil, lo sostuvo de los brazos, inmovilizándolo.
"Ya te dije," Murmuró contra su oído, "Que todo te será revelado a su tiempo..."
La piel del ainu se erizó en alerta. El griego se encontraba a una distancia perturbadoramente corta de él, y eso lo hacía sentirse incómodo...
"Eres hermoso..." murmuró Argos, pasando una de sus manos por la mejilla del muchacho. "Lástima que no seas mío..." Tras de eso, se dio la vuelta y se alejó unos pasos.
El ainu se quedó inmóvil. En su mente sólo retumbaban esas palabras que lo confundían mas... él sabia que estaba guapo, no lo dudaba; pero que un hombre le dijera, eso sí que lo hacia pensar...
...Pensar en esa persona, la cual le gustaría que le hubiera dicho esas palabras...
...Len.....
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En un lugar no muy lejano de donde se encontraba el shaman de hielo, un joven chino empezaba a recuperar sus fuerzas.
'Maldita sea, ¡Tengo que salir de aquí!' se dijo mentalmente Len, desesperado. A pesar de que el dolor disminuía a cada minuto, no podía quedarse ahí quieto mientras que su compañero estaba en otro lugar; probablemente siendo víctima de algo desconocido...
'En este momento me gustaría tan siquiera pelear contigo... Nunca pensé que tu ausencia fuera tan desalentadora.' Len no evitó esos pensamientos como lo hacía normalmente. Ya estaba cansado de luchar contra sí mismo y esperar que todo siguiera igual... Sí, tenía que admitirlo. Realmente detestaba esta soledad tan desalentadora. Le traía recuerdos muy desagradables...
Len sacudió la cabeza para alejar aquellos pensamientos que le estaban haciendo daño."No es momento para eso, tengo que salir de aquí."
"¿Qué es lo que dices?" El sujeto que anteriormente había ido a curarlo había llegado con comida.
"Ten te traje esto," Le enseñó una bandeja con un plato de sopa y un pan. "Vamos, cómela, te hará bien... Ten la seguridad de que lo hará"
Len lo miraba algo desconfiado pero se le había ocurrido una idea. Por su parte el señor entró y depositó la bandeja en medio de la celda. En ese momento, Len golpeó al sujeto en la nuca, dejándolo inconsciente. Bebió lo más rápido que pudo la sopa y se llevó el pan con él.
'Me largo de aquí' Subió la escalinata por la que había descendido su benefactor, hasta llegar a un corredor iluminado con miles de pequeñas velas. Lo siguió hasta que dio con una enorme puerta de madera, la cual abrió para introducirse en el cuarto. Le sorprendió encontrar ahí su arma y su tablilla, al igual que las de Horo Horo.
'¿Qué pretenderá esta gente?'
Agarró sus cosas y las de su amigo y se marchó. Trataría de encontrarlo, aunque sería algo difícil.
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El joven del norte había sido devuelto a su cuarto, donde se le había dicho que debía esperar. ¿Esperar qué? Ésa era la cuestión. En realidad no sabía que estaba haciendo ahí, desarmado y con ropas que no eran las suyas... eso sin contar el "ataque" de Argos. Las acciones del joven mayor lo habían puesto en alerta permanente, ya no creía poder confiar en nada de lo que allí se le presentaba. Todo era muy extraño.
Pero.... por sobre todas las cosas... lo que más le preocupaba era la ausencia de su amigo. ¿Estaría aún en el edificio? ¿O habría logrado escapar?... Poniéndolo de otra forma, ¿Lo había abandonado a su suerte en este lugar desconocido?
'Len....'
Sus pensamientos estaban siempre dirigidos al joven chino con el que siempre peleaba, y que sin embargo era uno de sus amigos más queridos...
Len no podía haberlo dejado ahí nada más, no... El sabía lo presumido y ególatra que era su compañero, pero si de algo estaba seguro era que, desde la pelea con su padre, el chino había aprendido a ser fiel a la amistad; No solo por él, sino también por Yoh y los demás. La verdad, no sabia de su suerte y se preguntaba si estaría atrapado, pero sabia que haría lo posible por ir a ayudarlo.... Eso pensaba.
Mientras el ainu pensaba lo pasado, el shaman chino pasaba por los distintos pasillos del "castillo" tratando de encontrar la presencia de su amigo y saber si estaba a salvo. Pasaba de corredor en corredor, tratando de no ser visto por esos guardias tan raros y salvajes, hasta que encontró una puerta algo peculiar.
Por los grabados que tenía en su estructura, Len dedujo que era la entrada hacia un recinto de índole sagrada. Sus estudios no habían sido en vano, después de todo. Con un empujón trató de abrir la puerta, sin embargo parecía que había una especia de campo de fuerza sellándola... tal vez sólo podía abrirse desde dentro. Decidió seguir de largo.
Del otro lado de la puerta, sin idea alguna de qué estaba fuera, Horo Horo oyó un golpe en la madera de ésta. la esperanza lo invadió. Probablemente era alguien que había venido a llevarlo al exterior... 'Aunque también podía haber sido Argos' pensó. Extrañamente, se sintió aliviado de que la puerta hubiera sido sellada para evitar su escape. No sentía deseos de encontrarse de nuevo con el griego tras la desconcertante experiencia que había tenido con él en el comedor.
Ignoraba que su único medio de escape, su añorado Len Tao, acababa de pasar la puerta, así dejándolo a la merced de quienquiera que fuera el dueño de ése enorme lugar.
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Len siguió hasta un salón que no había visto antes. Era muy amplio y con una hermosa y grande fuente en medio de la habitación. Lo que más le sorprendió fue que no hubiera guardias en ella.
Se dejo llevar por su instinto y empezó a recorrer ese lugar. Se acercó a la fuente y notó que detrás de ésta, entre los chorros de agua que caían, había un sujeto mirándole.
Len, algo asustado por la impresión, puso en guardia su lanza apuntándole al hombre.
"¡¿Quien eres tu?!" preguntó el shaman, pero no obtuvo respuesta. Saltó la fuente para quedar detrás de él, pero, para su sorpresa, no estaba ahí.
"¡¿Qué dem-" No alcanzo a terminar la frase, porque detrás de él, Argos sostenía una daga contra su cuello. La sorpresa hizo al muchacho dejar caer la lanza al suelo.
"Me sorprende que hayas logrado llegar hasta aquí, Tao Len," dijo el individuo, sosteniendo el arma peligrosamente cerca del cuello del muchacho; "Realmente esperaba que cuando menos mis siervos te hubieran detenido por un rato."
"¿Quién eres tú, por qué estoy aquí y donde esta Horo Horo?"
"Eso no te incumbe." Dijo simplemente. Recargó la daga un poco más cerca del cuello de Len, de tal forma que, aunque no lo cortara, sintiera el frío metal en su piel. "Tú no eras parte del plan, así que puedes irte o morir... aunque... sería una verdadera lástima..."
"Una verdadera... lástima...." Argos procedió a voltear a Len con un movimiento tan sutil que ni lo sintió. Tras de eso, simplemente....
Sentía unos labios insistentes contra los suyos, una lengua emponzoñada trataba de abrirse paso a través de sus labios sin reacción; cuando el chino se percató de esto, trató de quitarse al tipo de encima a empellones, pero (admitámoslo) le costó bastante trabajo.
Una vez que al propio Argos le faltó el aire, tuvo que separarse del chino; no sin dejar de amenazarlo con la daga.
"Ahora vete... aunque sabes bien que acabarás volviendo y entonces te mataré."
Tras de eso, sólo lo soltó. Len se quedó anonadado por unos instantes, antes de salir de ahí. Realmente no le ilusionaba la idea de quedarse encerrado con un psicópata demente que además acababa de besarlo. Tal vez Horo Horo había logrado escapar... y si estaba ahí, regresaría por él. Estaba seguro de que lo haría.
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Horo Horo se encontraba pensativo. Ya había pasado tiempo desde que había comido y que había tenido algo del exterior que no fuera el cuarto en donde estaba. Estaba desesperado, no le gustaba ese lugar por más adornado que estuviera. Necesitaba salir, hacer mas cosas, no quería quedarse ahí.
Aparte... Len... le preocupaba.
Debía saber como estaba y si estaba bien, talvez estaría en las mismas condiciones que él, pero no podía asegurarlo. Necesitaba saber si su querido amigo, no estaba herido o algo parecido, esta impotencia le dolía...
.... Y mucho.
Lentamente, unas silenciosas gotas empezaron a salir de los profundos ojos del ainu.
La separación era realmente insoportable.
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Marine: Con eso se acaba el capítulo ^_^
Saria: uuuuuuuuuuuf!
Marine: XD menos mal, ne?
Saria: jejeje bueno
Marine: Bueno, eso fue todo por hoy. Como regalito pa' la gente que nos ha estado leyendo, tenemos el siguiente.....
insertar voz grande y amenazante
OMAKE SPECIAL FEATURE
de la escena del beso ^^.
Sin más, se los dejamos aquí.
OMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKE
*Chibi-Argos agarra a Chibi-Len por detrás*
Argos: ¡Voy a matarte! ^0^
Len: ¡Claro que no!
*Chibi-Argos besa a Chibi-Len, quien se pone morado*
Argos: Ahora lárgate antes de que me harte de ti ¬¬
Len: ¡Sí señor! *se larga a la velocidad de una flatulencia*
Cutscene a Horo Horo
Horo: Len...
FIN
OMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKEOMAKE
Y eso, señoras y señores, ha sido todo.
Ahora, recuerden que este fic lo escribimos entre Marineneko (yo) y saria-sly. Si les ha gustado, por favor dejen un review ^_^.
Atentamente:
Marineneko y Saria_sly.
