El barco llegaba temprano al muelle de la isla. Una chica rubia de ojos azules estiraba los brazos para desestresar su cuerpo. Esperaba tener unas buenas vacaciones en dicho lugar.

Al detenerse, bajó de forma calmada con una gran maleta en mano mirando a su alrededor tomando fotos.

Del lado contrario, un hombre alto y corpulento observaba la lista de alimentos que llegarían de la ciudad a la isla para revisar que todo estuviera en orden.

Por estar concentrados en sus cosas, chocaron provocando que la lista y el teléfono cayeran.

-Lo siento, estaba distrai...-sus disculpas se vieron interrumpidas ya que al verse se miraron de manera sorprendida e intensa


-Y entonces fue ahí donde me dije "ese enorme hombre y su pene tienen que ser míos"-observó a la cámara mientras mordía su dedo sensualmente-será interesante hacerlo con él

-Esas tetas y culo tienen que ser castigados por mis manos-sonrió perverso el chef cerrando sus puños haciendo que en sus musculosos brazos se marcaran las venas


-Hola, soy Lindsay-sonrió la rubia extendiendo su mano

-Chef Hatcher para servirle señorita-le devuelve la sonrisa besando su mano-¿gusta que la guíe?

-No se preocupe, se el camino a mi cuarto-levanta la lista y su teléfono-aunque podemos vernos después-le guiñe el ojo para luego entregarle la lista

-Será todo un placer-la ve retirarse y sigue su camino

Volvió a sonreír al ver anotado el número de la chica junto con su nombre y un corazón.

Se concentró en su trabajo, luego buscaría el cuarto de la rubia.


Al llegar a su cuarto desempacó y tomó varias cosas para darse un relajante baño.

Luego de varios minutos, salió para cambiarse.

-Es tiempo de ponerme algo bastante fresco y muy mi estilo

Se colocó un top de color negro con una calavera negra que cubría la mitad de sus pechos, un mini short negro dejando expuesto su trasero y que apenas cubría su parte íntima. Botas largar estilo militar negras junto con un par de brazaletes de cuero con picos y un collar de picos.

-Bien, es hora de relajarse-tomó su bolso y llaves para salir del cuarto

Caminó hasta el comedor, afortunadamente no había nadie a esa hora, ya que reservó ese horario para comer sola y en paz.

Sabiendo que nadie la interrumpiría, encendió un cigarrillo y esperó al mesero.

-Parece que nos volvemos a ver señorita-mencionó el chef con una sonrisa-personalmente yo la atenderé ya que reservó un horario privado sólo para usted

-Vaya, que buen servicio-apoyó su barbilla entre sus manos-¿Cuál es el menú del día?

-Langosta estilo Hawaii acompañado de vegetales frescos y sopa de champiñones

-Me agrada, traiga dos platos de ese menú-le mira intensamente-para que coma conmigo

-Será un placer-observa su provocativo atuendo

-Adelante grandote, no muerdo-le guiñe un ojo al verse deseada por el gran hombre

-Sabe señorita, creo que puedo mostrarle personalmente cómo realizo la comida en la cocina-acaricia una de sus manos

-Me parece una gran idea-toma la mano del hombre y se pierden dentro de la cocina


-El grandote sabe moverse. Ningún hombre a mis cortos 16 años me ha hecho sentir así de bien-suspira

-La muñeca tiene talento, en mis 51 años ninguna mujer pudo hacer lo que esa niña: hacerme venir varias veces. Creo que estoy duro de nuevo-se levanta dejando ver su enorme carpa entre las piernas


Estando en la cocina, abraza a la chica de la cintura mientras ella le abraza el cuello. Se la pega al cuerpo haciendo chocar los enormes pechos de la chica con su pectorales.

-Muñeca, ¿Cuál es tu edad?

-16 grandote

-Tengo 51

-Excelente, me gustan experimentados

-Me gusta la ilegalidad

Ambos sonríen y comienzan a besarse de manera apasionada.

En poco tiempo ambos se encontraron desnudos y dejándose llevar por la pasión. La embistió salvajemente lo que provocó gritos y gemidos de la chica al sentir el enorme pene del chef entrar y salir de ella sin piedad alguna.

Minutos de placer y éxtasis, hicieron que ambos se corrieran de manera abundante.

-Aún no acabo contigo grandote-lo recuesta en una mesa y se autopenetra de manera ruda y profunda logrando arrebarle varios gemidos al hombre

-Eres la mejor muñeca, me la pones dura-amasa con maestría sus enorme pechos rebotantes

Mucho tiempo después y varias posiciones sugerentes, se corrieron quedando exhaustos pero satisfechos luego del excitante acto en la cocina.

-Eres increíble preciosa

-Tu eres asombroso

-Quisiera quedarme aquí dentro, pero debo preparar la comida

-Aún puedes permanecer dentro, te ayudaré con la comida-ambos se besan y sin salir de la chica, le da vuelta para cocinar

Entre besos, risas y más sexo, terminaron de preparar la comida y siguiendo unidos, comieron sin problema alguno

Se limpiaron y arreglaron ya que pronto vendría el resto de los trabajadores y comensales por lo cual no se verían en un buen rato.

-Te veré esta noche grandote-le da un último beso-ya sabes cuál es mi habitación

-Deja estas ricas nalgas al descubierto cuando llegue-la nalguea-necesito que mi enorme amigo descanse en su cueva

-Por supuesto, es muy bienvenido-masajea su pene por sobre la ropa-nos vemos

Se retira sintiendo la mirada hambrienta del chef sobre ella

-Aprovecharé cada instante con ella-sonríe para irse a la cocina