Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de iambeagle, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from iambeagle, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Woman, you're the best, thank you so much for allowing me to translate your wonderful story to Spanish! You know that I love everything you write!

Link de la historia original: www fanfiction net /s /13487513 /1 /This-Thing-Called-Love


Dedos cálidos y ásperos suben por mi brazo, acariciando mi piel para despertarme. Con los ojos aún cerrados, sonrío.

—Demasiado temprano —murmuro, bostezando.

—Lo sé —susurra Edward, acariciando su rostro en mi cuello—, pero tenemos que levantarnos.

—¿Por qué?

Presiona pequeños besos a lo largo de mi mandíbula hasta llegar a mi boca.

—Mucho que hacer.

Abro un ojo.

—¿Como qué?

—Bien. Tengo que recoger mi esmoquin.

—Todavía no puedo creer que esperaras hasta el día de la boda para eso. ¿Qué pasa si no te queda?

—Me quedará. Irina confecciona todos mis trajes. Ella nunca mete la pata.

Abro ambos ojos ahora, mirando de vuelta a la cara más hermosa. Solo hemos estado juntos seis meses, pero despertarme con él es fácilmente una de mis cosas favoritas, y es algo a lo que no estoy segura de que alguna vez me acostumbre. Sus ojos son brillantes pero arrugados alrededor de los bordes. Me encanta su cabello despeinado por la mañana y sus sonrisas somnolientas.

—¿Alice sabe que esperaste hasta hoy para recoger tu esmoquin?

—Sí.

Silbo.

—Me sorprende que no te haya asesinado.

—Está acostumbrada a que espere hasta el último minuto para ese tipo de cosas.

—Ajá. —Bostezo, pasando mis dedos por su barba, notando los toques de rubio—. ¿Esto tiene que irse?

—No.

Beso su mentón barbudo.

—Bueno. Entonces, ¿qué más hay que hacer?

—Llevar todo el alcohol al lugar. Terminar mi discurso. Recoger los anillos...

—¡Edward!

Jasper los tiene —se ríe—. No te preocupes, recogieron los anillos de la joyería hace semanas. Todo está bien en ese frente.

—Tu actitud indiferente de última hora me está estresando, señor.

Agarra mi cadera, haciéndome rodar sobre mi costado y más cerca de él.

—No te estreses. Todo va a estar genial.

—Es un gran día. Solo espero que sea perfecto para ellos, eso es todo.

—Lo sé.

Su sonrisa es sincera mientras se mueve más cerca, besándome dulcemente. Le devuelvo el beso, profundizándolo por un momento. Lo siento gemir en mi boca, solo un poco, y me encanta poder hacerlo sentir de esta manera.

—Todo lo que he oído hasta ahora es que tienes deberes de padrino que hacer hoy. Puedo volver a dormir porque nada de eso me involucra.

—Bueno, hay una cosa que te involucra —murmura, con una sonrisa descarada en su rostro.

—¿Oh?

Su mano viaja sobre mi cadera y baja por mi trasero, ahuecando justo debajo de mi nalga. Mi estómago da un vuelco cuando pasa sus dedos por debajo del borde de mi ropa interior, explorando suavemente mi piel.

—¿Qué tienes en mente? —pregunto, conteniendo la respiración cuando sus dedos encuentran su camino dentro de la tela, rozándome.

Él sonríe torcidamente, inclinándose hacia adelante para encontrar mi boca con la suya. Se aleja un poco, sus labios apenas tocan los míos cuando dice:

—Creo que lo sabes.

Cuando sus dedos se deslizan dentro de mí, cierro los ojos, perdiéndome en lo bien que me hace sentir.

XXX

—Voy a dejar todo en el lugar de la boda, dejaré que Jasper me ordene un poco, luego volveré a recogerte.

Me meto un poco de yogur en la boca.

—¿No prefieres cambiarte allí y que yo me reúna contigo?

Se encoge de hombros.

—No me importa venir. Además, tendré que empacar algunas cosas ya que nos quedaremos en el hotel esta noche.

—Pero tú eres el padrino. ¿No deberías estar allí con Jasper? ¿Todo el día?

—Bueno, sí, lo sé. Y lo estaré. Supuse que también podrías venir temprano. ¿Estarás lista a las dos?

—Puedo estarlo. ¿Pero la boda no es a las cinco y media?

—Los miembros del cortejo y las fotos familiares son a las tres, así que deberías estar allí para eso.

Levanto las cejas.

—¿Estás sugiriendo que esté de gorrona en tus fotos familiares? ¿En la boda de tu hermana?

Sirviéndose un vaso de jugo, casi pone los ojos en blanco.

—Por favor. No estás de gorrona en nada. Alice me pidió específicamente que te incluyera en ellas. —Arqueo una ceja—. Sabes que ella te ama.

—¿Por qué no me pidió ella que me uniera a estas fotos familiares?

—Ha estado ocupada. Mierdas de novias.

No creo que esté mintiendo, y realmente, no me gustaría nada más que estar en las fotos que Alice tendrá para siempre. Amo a Edward, y aunque hemos estado juntos por poco tiempo, espero algún día poder llamarlo mío para siempre.

Está actuando un poco extraño, como si no hubiera mencionado nada de esto hasta ahora. Como si estuviera preocupado. Me doy cuenta de que no he dicho nada todavía, y él camina por la cocina, girando mi taburete de la barra para que esté frente a él.

—¿Bien?

Sumerjo mi cuchara en el tazón y le doy de comer suavemente un poco de mi yogur. Se lame los labios (podría haberle puesto un poco a propósito justo fuera de la boca) y luego planta un beso en la comisura de mi boca.

Me apoyo en él.

—Si quieres que llegue temprano, estaré allí temprano.

Él sonríe.

—Te enviaré un mensaje de texto antes de venir para avisarte. No olvides empacar cosas para esta noche y mañana. Y si tienes tiempo, ¿tal vez empacas algunas cosas mías?

—Seguro. —Le devuelvo el beso, deslizando mis manos en la parte trasera de sus bolsillos, dándole un pequeño apretón a su trasero.

—Te amo —murmura.

Nunca me cansaré de escuchar eso.

—Yo también te amo.

Un brillo ilumina sus ojos.

—Más te vale.

Entrecierro mis ojos juguetonamente, y como todavía estoy en el taburete, engancho mis piernas alrededor de su cintura.

—¿O si no qué?

—Entonces no tendría ningún uso para el anillo de diamantes que compré —comenta sin perder el ritmo.

Me río, sacudiendo la cabeza, sabiendo completamente que me está mintiendo.

—No sabes mi talla de anillo.

Me sonríe, encogiéndose de hombros.

—Tengo mis secretos.

Yo no sé mi talla de anillo.

—Eres talla cinco.

—La gente no propone matrimonio después de seis meses.

—¿Según quién? —cuestiona, siguiendo esta pequeña farsa.

—No lo sé. La gente.

—Bueno, por suerte me importa una mierda lo que piensen los demás —declara, siempre confiado.

Mis ojos se estrechan juguetonamente.

—Has estado diciendo que compraste un anillo de compromiso desde el primer mes que estuvimos juntos. Y todavía…

—Tengo que mantenerte despistada. —Su sonrisa es triunfal—. Tal vez también me gusta volverte un poco loca.

—Tú eres quien está loco —bromeo, y él golpea ligeramente mi costado.

—Loco por ti.

—Cursi también.

Él sonríe.

—¿Qué puedo decir? Sé lo que quiero.

Afortunadamente, me quiere a . Nos mudamos juntos después de dos meses de estar saliendo. Y por salir me refiero a que pasamos casi todos los días juntos, durmiendo en la casa del otro hasta que tuvo sentido vivir juntos. Fue fácil enamorarse de él. Es encantador, divertido y jodidamente sexy. Ama a su familia y tiene el corazón más amable. Y, sobre todo, ha sido insistente conmigo desde el primer momento en que nos vimos.

Rose me llevó a la inauguración de una galería de arte, alguien que Royce conocía. Realmente no era lo mío, y pasé la mayor parte de la noche sola ya que Rose estaba con Royce. Seguí encontrándome con Edward, ambos mirando las mismas obras de arte al mismo tiempo. Meses después en nuestra relación, me dijo que fue a propósito, que me estaba observando más que cualquier obra de arte en la pared, tratando de descifrarme. Eventualmente entabló una conversación, una conversación muy coqueta, y sugirió que nos fuéramos a tomar una copa ya que Rose básicamente me había abandonado de todos modos. No nos besamos esa primera noche, pero después de que me acompañó a casa, recibí un mensaje de texto de él incluso antes de llegar a mi apartamento, invitándome a salir al día siguiente.

Por supuesto, no podía decir que no. Es la mejor decisión que he tomado.

—¿Qué estás pensando? —pregunta.

—La noche en que nos conocimos.

—La noche que te aceché —corrige, y nos reímos.

—Suena mucho más espeluznante cuando lo recuerdas. Menos mal que eres atractivo.

—¿Así es como funciona? ¿Cuanto más guapo, más te sales con la tuya?

Paso mis dedos por su cabello.

—Aparentemente.

—Debidamente anotado. —Pasa junto a mí, agarrando sus llaves de la isla de la cocina—. ¿Tienes alguna otra duda sobre si te pescaré antes de irme?

—No. Si vas a proponerme matrimonio, no intentaré detenerte —musito.

Otra vez con los ojos brillantes.

—Ah, tal como me gusta que sean mis mujeres cuando hablo de matrimonio: apáticas.

—Mujeres, ¿eh?

—Mujer —corrige—. Eres la única.

—Será mejor que lo tengas claro, amigo. —Libero mis piernas de su cuerpo—. Tengo mis ojos puestos en ti.

—Bien.

Con una sonrisa astuta, besa mi mejilla y promete estar de vuelta antes de las dos.


No me pude aguantar las ganas de subir la historia, es tan hermosa, aunque todas las historias de Meg lo son! Tiene 8 capítulos, cero drama, puro romance y final feliz. Voy a actualizar los sábados y domingos y en la semana seguimos con Operation: REDACTED.

No olviden dejarme un poco de amor y aprovechan a contarme qué les pareció ;)