He sido incapaz de ser constante con mis historias dado una serie de circunstancias que… sinceramente me encantaría olvidar. Como quien cierra una caja y pierde la llave. En Japón ya inventaron una máquina para borrar recuerdos. ¡Me encantaría borrar algunos!
Esta idea no me dejaba en paz, es como una especie de precuela de Elfos y Veelas, básicamente es la historia de todo lo que paso antes de esa historia.
Pienso hacer algunas correcciones en aquella historia a medida que vaya escribiendo esta.
Llego como una especie de epifanía de un momento al otro. Como si le hubiese caído algo en la cabeza que diera paso a la idea, la epifanía.
Regulus Black hubiese estallado en carcajadas de haberse encontrado en un ambiente discreto. Bendita fue su suerte que esta epifanía lo golpease en medio de la clase de Transformaciones que compartían con los Gryffindor. Definitivamente, no seguro. Perdería más puntos de los que era capaz de ganar y solo se buscaría problemas con sus compañeros de casa y con ese gordo pretencioso de Slughorn (que debía ser una de las peores cabezas de la casa de Slytherin, y Salazar lo sabría desde su tumba)
En fin…
¿De qué se trataba esta epifanía?
Si quería ser alguien por sí mismo, debía cortar el cordón. Y no se refería precisamente al familiar. Sino a la gran cadena que retenía sus movimientos y lo encasillaba junto a los demás, como una pieza que se movía a favor de intereses ajenos.
Debía hacer algo para cambiar su destino si no quería un final patético, hacerlo cuanto antes porque mientras más se tardase, menos serían sus probabilidades de éxito. Y por supuesto, tendría que ser a escondidas.
El problema con las grandes obras (y planes) es que estos requerían la ayuda de otros, no será capaz de ejecutarlo a solas. Sin embargo… ¿A quién acudir? Ciertamente, no a sus compañeros de casa. Y si debía ser gente de otras casas se expondría demasiado.
Los Gryffindor y los Hufflepuff eran un colectivo de idealistas impetuosos e hipócritas quienes se creían en la cima del mundo por sus "cualidades" (supuesta valentía de Gryffindor y la "amabilidad" Hufflepuff, que si le preguntaban estaban condicionadas, muy, condicionadas) les daban un pase en blanco a hacer lo que quisiesen, lo cierto, es que ellos bien podían controlar el mundo y los demás debían aceptarlo, o tolerarlo.
El mundo era de estos idealistas y todos los que eran como Regulus enfrentaban una difícil decisión. En conclusión.
Todo está predeterminado en esta sociedad y cualquiera que pensase lo contrario y actuase en consecuencia estaba condenado a una existencia marginada en medio del ridículo (eso si no poseía un talento sobrenatural en algún campo, como ese Scamander), los prodigios en su campo podían llevar una existencia relativamente tranquila.
Los Slytherin eran muy mal vistos por un prejuicio tan viejo como el mismo Hogwarts, tanto, que ya nadie se acordaba concretamente de donde había empezado. Y mucho menos estaban dispuestos a ponerle fin. Y eso seguía influyendo en todo, el que pensase lo contrario era un necio.
Sus propias experiencias eran un fiel testimonio de ello; desde que puso un pie en la estación de Kings Cross una presión abrumadora descansaba sobre él. Sentía la mirada penetrante de todos los padres y estudiantes presentes en aquel sitio como una energía sofocante. ¿Por qué? Bien, después del escándalo del sorteo de Sirius en Gryffindor, todos sentían curiosidad por saber si el segundo hijo de los Black seguiría el camino de su rebelde hermano mayor o si, por el contrario, conformaría a las tradiciones centenarias en las que la regla no escrita era:
Todo heredero sensible de una casa ancestral debe pertenecer a Slytherin y Ravenclaw.
Por razones obvias esta era una regla tacita. Gracias a Merlin (que también fue Slytherin) nadie se atrevía a desdeñar públicamente a la casa de Slytherin, pero eso era solo un apoyo precario. Pendía de un hilo que la casa de Slytherin fuese abiertamente desdeñada.
Por ahora solo enfrentaban murmullos desdeñosos y miradas de reojo, en una paz tensa antes de la tormenta.
Ciertamente Voldemort no estaba haciendo favores a la opinión pública sobre los Slytherin. Aunque manifestar ese pensamiento en voz alta en la Sala Común de Slytherin o en casa, era pedir la muerte.
Después de lo ocurrido con Sirius, Regulus fue sometido a horrores inenarrables para asegurar que su entrada a Hogwarts no fuese una repetición del "vergonzoso espectáculo" protagonizado por el que debió ser el heredero absoluto de su familia, para agonía y consternación de sus padres Sirius rompió el molde de todas las generaciones registradas. Y Regulus tuvo la suerte o el infortunio de compartir su destino.
Poco o nada sirvieron las suplicas y objeciones que presentó a sus padres. Al final se salvó de casi morir a manos de su madre; gracias a su prima mayor, Cissy.
Narcisa siempre lo cuido, desde que eran muy jóvenes. La afinidad entre ambos era casi como la que existía entre Sirius y Andrómeda (por no decir que era lo mismo)
Cualquier miembro de la familia que se pareciese a Sirius en este momento corría un peligro mortal, eso era un hecho. En especial si no contaba con un protector.
Si Regulus sobrevivió fue gracias a su férrea voluntad de venganza. Y… a los cuidados de Cissy. Ciertamente no fue gracias a Sirius… si acaso se podría decir que cada cosa que, hacia Sirius en Hogwarts. Regulus la pagaba con sangre en casa.
La clase termino y Regulus no podía agradecerlo lo suficiente. Cuanto antes empezara su estrategia, mejor.
No debía desperdiciar el tiempo, porque sería una carrera contra reloj.
…
El primer gran obstáculo de su plan era precisamente que el resto del colegio pensaba que todos los de Slytherin eran la maldad en carne y hueso. Como si el próximo Grindelwald o Voldemort fuese a salir de la sala común de Slytherin y sentarse en el Gran Comedor para el desayuno a lanzarles maldiciones.
Verdaderamente patético. Y ese temor infundado no era en modo alguno una justificación razonable a todo lo que debían aguantar los Slytherin a manos de otras casas. ¿Y que hacían los profesores? Absolutamente nada.
Bueno, eran unos inútiles. Fin.
Desde el Director hasta el Jefe de la casa de Slytherin permitían toda clase de abusos de parte de otras casas hacia estudiantes de Slytherin (principalmente de los estudiantes de Gryffindor). Y que fuese Sirius el artífice de gran parte de las "bromas" más crueles que enfrentaban sus compañeros de casa no facilitaba para nada la existencia de Regulus en Hogwarts. Lo único que lo mantenía relativamente a salvo era su estatus de sangre y la protección de Narcisa. Y vaya si eso no fue un gran golpe de humildad, depender de tu prima para que tus compañeros de habitación y de casa no quisieran practicar las maldiciones contigo gracias a las imbecilidades de tu hermano mayor.
Su estancia en Hogwarts no resulto ni de lejos como se la hubiese imaginado.
Debía sobrevivir. Y cumplir las demandas de unos padres que sentaron todos su planes y esperanzas arribistas en sus hombros. Debía ser perfecto en todo. Desde las calificaciones hasta el Quidditch (esto último era lo único que no tenía reparos en cumplir) e incluso cumpliendo con todo esto, siempre había algo más.
Su madre era insaciable, una ejecutora fiel de todas las sórdidas ideas que se materializaban en la cabeza de su padre. Dominaba la casa con mano de hierro, reaccionaba siendo tan implacable como un dragón y era absolutamente letal con cualquier cosa que tuviese a su alcance, desde una enciclopedia de genealogía hasta un cenicero.
Podía hacer lo que quisiera sin dejar rastro alguno o siquiera arrugarse la túnica.
Era a manos de Walburga que Regulus enfrento todas las torturas para "prevenir" que se "desviara" del camino correcto. Y ese camino incluía complacer a sus padres en todo.
En su cuarto año, Regulus no se permitía siquiera una cita de estudios con otra persona sin que su madre lo aprobase, no se hacía ilusiones en cuanto a "libertades".
Aprendió muy pronto que solo la obediencia absoluta garantizaba seguridad. Y aún así, está no era una promesa estable. ¿Cuántos "castigos" no recibió por culpa de la vena sádica de Bellatrix?
Pese a la protección de Narcisa (y por consecuencia la de Lucius Malfoy) no estaba a salvo de otros.
Bellatrix era una buena aprendiz de su tía Walburga, estaba al pendiente de todos lo que Regulus hacia; lo reportaba diligentemente (a cambio de quién sabe que)
Cualquier cosa que llamase su atención o estuviese fuera de lo "ordinario" seria por lo mínimo garantía de un castigo para Regulus a manos de su madre apenas pusiera un pie en Grimmauld Place.
Y hablando de alguien…
¿Se puede saber que hacías en Transformaciones? ¿Vas a darle una excusa a Dumbledore para una detención y restar puntos a Slytherin? - Bellatrix salió de quien sabia donde, con su cabello volando en todas direcciones como el desastre de rizos negros como ala de cuervo y una sonrisa cruel en el rostro. Seguramente disfrutando el poder que detentaba gracias a su tía. Regulus estaba seguro, ella disfrutaba simplemente con ser causa de miseria para otros. Y de momento, su víctima preferida (y conveniente) era Regulus.
Si Dumbledore no quiso darle una detención no es tu deber asignarla, Bella. Madre va a molestarse contigo si no respondes la carta. Ya sabes esa carta- Narcisa se acercaba a ellos, con su ceja ligeramente arqueada. Un opuesto a su hermana en apariencia y en carácter. Todo en ella proyectaba tranquilidad, una elegancia casi sobrenatural que muchas chicas en su entorno matarían por poseer. Narcisa Black, futura Lady Malfoy emanaba elegancia a cada gesto. Aunque esa última frase iba cargada con algo de burla, y eso no era muy habitual; aquello fue un corte abrupto al buen humor de Bellatrix quién se marchó a zancadas en dirección contraria sin otra palabra para Regulus. Muy interesante.
Madre le envió una carta sobre su compromiso, no es el mejor tema para ella- dijo Narcisa en voz muy baja, casi imperceptible (nunca se podía ser muy precavido) en respuesta a la muda pregunta de Regulus.
Era un destino ineludible para todos los hijos de familias sangre pura, más aún los herederos de los Sagrados 28 que todavía gozaban de prestigio.
Pero en cierto modo para las mujeres era peor. Al menos eso es lo que le dio a entender Cissy. Y por suerte ella y Lucius se toleraban.
Muchos matrimonios estaban asentados en menos que eso. Las historias familiares estaban a desbordar de esa clase de anécdotas.
Dejando de lado que Bella quería drenar frustraciones contigo, realmente deberías tener más cuidado, Reg- amonesto Narcisa, sutilmente.
Y así como llego, se fue. Regulus disponía al menos de un par de horas.
La pregunta era ¿Qué hacer?
…
Sin más pistas de como proseguir y solo con su determinación, Regulus no llegaría demasiado lejos. Fue una semana bastante frustrante la que tuvo mientras decidía cual era el mejor curso de acción. Se tomó muy en serio la advertencia de Cissy sobre tener más cuidado, se esforzó al máximo en mantener una expresión neutra cuando estaba en público y en prestar atención en todas las clases (pese a lo repetitivas, densas o inútiles que le parecieran).
Debió saber que ni siquiera sus mejores esfuerzos serían suficientes para engañar a Siri y quizá eso lo hubiese evitado un susto.
Paso cuando iba de regreso a la sala común de Slytherin luego de una de esas deleznables reuniones del "Slug Club". Por alguna razón que solamente su jefe de casa conocía, se antojó de hacer la reunión en un salón desocupado del cuarto piso y no en su despacho. Con el pase firmado por Slughorn en la mano y a las carreras, esperaba llegar a la Sala Común antes de toparse con algún prefecto de otra casa ansioso de probar lo valiente que era.
Al poner un pie en la escalera, su cuerpo se inmovilizo y elevo, con el corazón latiéndole a mil por hora y sin saber que le esperaba, aguardo a que su atacante hiciera su movimiento, evaluando sus opciones. ¿Cómo pudo ser tan descuidado?
Sogas invisibles lo ataron y su cuerpo fue levitado a un closet de escobas desocupado, (por lo menos no apestaba). El alivio que experimento al darse cuenta que su captor era Sirius, fue reemplazado casi inmediatamente por la ira.
¿Acaso te mataría hacer las cosas como una persona normal? - siseo Regulus.
Sirius le dedico esa infame mueca que tenía muertas a todas las chicas de Hogwarts (incluidas las de Slytherin). Y ciertamente, Regulus quería borrársela de la cara, pero con un buen puño.
Nah, es demasiado aburrido Reggie. Esas sutilezas son cosa tuya… y de Cissy. Deberías admitir que con todo y mis defectos soy mejor que Bella… por cierto… ¿Qué tiene sus pantys en un nudo?
Aburrido, dice- bufo Regulus, dándose por vencido. Sirius era Sirius- Cissy dijo que tiene que ver con su compromiso. No sé, puede que haya sido comprometida con alguien que no le agrada. Aunque, no puedo imaginarme a Bella… ya sabes, como una esposa de alta sociedad.
Pobre infeliz- se compadeció Sirius, seguramente del prometido de Bella al que no conocían. - No sabe qué clase de fiera enjaulada van a dejar a su cuidado, dejando de lado a nuestra encantadora prima modelo. ¿Qué pasa, Reggie? ¿Algún idiota te está dando problemas? Quería hacer unas bromas con Prongs y siempre puedo vengarme si algún idiota te está molestando…
¡No, gracias! - se apresuró a decir Regulus- Ya todos me odian sin necesidad de que hagan más tú y tu banda de Gryffindors. ¡Lo digo en serio! Severus parece querer maldecirme y saludarme al mismo tiempo. Bájale a las bromas.
¡Muy aburrido! ¡Al diablo con Snivellus! - se quejó Sirius, apoyándose contra la pared- Sabes que no voy a exponerte, lo menos que quiero es que tengas más problemas… es decir, no pensé que fuesen a agarrarla contigo por… ya sabes- Sirius no podía encontrarle la mirada cuando hablaban de eso. Era un tema intocable entre ellos. Sobraban las palabras.
No vamos a ganar nada pensando en ello. - concluyo Regulus.
Lo digo en serio, si te están molestando esos tontos del culo de la banda de mortifagos…- empezó Sirius.
Molestan a todos, pero no puedes hacer nada por evitarlo. Y si molestas a Lucius no te voy a defender cuando Cissy te encuentre.- atajo Regulus- Si necesito ayuda, créeme que encontrare la manera de contactarte. Claro, no voy a secuestrarte en la noche y arrastrarte a un armario de escobas. Usare un método más... convencional.
La risa estruendosa de Sirius lo acompaño el resto del camino a la sala común y a los dormitorios de Slytherin.
…
Hace mucho tiempo, en lo que parecía otra vida. Regulus jugaba con Sirius en el vestíbulo y el salón para recibir visitas. Mientras Sirius se distrajo, Regulus se acercó al fuego más de lo que era prudente, extendiendo su pequeña mano a las llamas de la chimenea justamente cuando estas estaban cambiando de color… pasaban de naranja a verde. Y ese segundo quedo en su memoria como el mayor dolor que hubiese sentido en su vida.
Sin embargo, nada se comparaba a lo que estaba sintiendo en esos momentos. Su cuerpo entero estaba en llamas, sus huesos, su carne, su sangre, la sangre parecía estar evaporándose en sus venas, todo daba vueltas… ¿era el mundo, o él? No controlaba nada, y lo odiaba. Un grito desgarrador amenazaba con destrozarle los tímpanos y al mismo tiempo, su garganta… ¿Qué?
Reg… todo va a estar bien.
Y al fin, en lo que pudo ser una eternidad contenida en un segundo, en lo que seguramente era el pago por todos los males que pudo haber cometido, los que estaba cometiendo y los que estaba por cometer, el dolor cesó tan repentinamente como había llegado y Regulus Black ya no volvería a ser el mismo.
