Gaia la madre tierra descansaba después de dar a luz a sus últimos hijos unos gemelos que nombraron Cronos y Perseo, mientras descansaban en los brazos de su madre los titanes fueron a conocer a sus nuevos hermanitos.

Koios el titán del intelecto se acercó a los gemelos era el único de ellos que además tenía el don natural de la clarividencia por lo que se acercó a ellos mirándolos.

Los bebés lo miraban fijamente el titán vio unos impactantes ojos dorados llenos de astucia y de intenciones ocultas para alguien tan joven, no pudo evitar inquietarse.

Miro al otro bebé y este en cambio tenía unos hermosos ojos verde mar como los de se hermana Rhea en ellos había una chispa de inteligencia, inventiva y dulzura. Supo que sus hermanitos estaban destinados a la grandeza y en especial Perseo tenía un destino por delante con muchas dificultades pero que sacaría a su familia por delante.

—Aquí tenemos a Cronos titán del tiempo y la cosecha—un brillo dorado envolvió al pequeño titán, las Parcas aparecieron repitiéndolo como una sola voz, a continuación se volvió hacía Perseo que lo miraba con curiosidad y proclamaron.

—Saludamos a Perseo titán de la inteligencia, creación—un brillo verde azulado apareció alrededor del bebé que se echó a reír mientras agitaba alegremente sus brazos, las Parcas recitaron lo mismo junto al hechizo.

Todos los titanes y Gaia celebraron las nuevas adiciones mientras las Parcas se retiraron al ver su cometido cumplido le dieron un último vistazo a Perseo sabiendo la importancia y su papel en el futuro.

Buena suerte Perseo.

Un niño pequeño de unos diez años estaba enfrascado leyendo un pergamino, detrás de él alguien se aproximaba con paso lento hacía él pero cuando estaba por emboscarlo Perseo sacó de la nada una espada que colocó en el cuello de su atacante.

—¿Ya estamos otra vez Cronos?—

Cronos sonrió a su gemelo y bloqueó la espada con la suya propia ambos estaban enfrascados hasta que una voz los detuvo.

—¡Suficiente ambos!—

Los gemelos se volvieron hacia Japeto el titán los miraba con severidad pero no parecía en serio, se veía una chispa de humor en sus ojos.

—Cronos como siempre atacando por la espalda y cuando uno menos lo espera desde luego eres el retorcido—Cronos sonrió pero se le cayó cuando vio la seriedad en el titán mayor—Aunque útil no es la manera más honorable de vencer a un enemigo y no siempre te va a conseguir la victoria—

Luego se volvió hacía su hermano más joven Perseo.

—Percy tú estás demasiado enfrascado en la lectura o creaciones pero me alegro de que mantengas la guardia alta esta vez sigue así y no te distraigas—

Percy asintió con un sonrojo en el pasado había estado tan enfrascado en sus pergaminos o en la creación de un artilugio que lo distraía y era tomado por sorpresa por su hermano o era victima de las bromas de Hiperión o Koios. En el entrenamiento estaba centrado pero según sus hermanos no podía bajar la guardia en ningún momento por lo que de vez en cuando le tendían una emboscada.

Cronos era el que principalmente lo hacía, queriéndose destacar por encima de sus hermanos intentaba toda clase de trucos o juegos sucios para ganar y habían empezado a apodarlo el retorcido.

Percy asintió aunque molesto entendía guardó la espada en forma de pluma para sorpresa de todos.

—Como sabía que podía suceder decidí engañaros escondiendo mi espada bajo esta forma, encontré una forma de transformar o camuflar objetos bajo otra forma manipulando cada partícula microscópica de esa arma—Ojo en esa época todavía no se había descubierto hasta Perseo.

Koios que había venido inspeccionó el arma, su hermano pequeño cada día lo asombraba más no pasara mucho hasta que su talento estuviera a la altura de los cíclopes e incluso hasta superarlos. No solo armas sino en otras cosas objetos y seres vivos y hasta estaba ayudando a su hermana Mnemósine en la creación de idiomas o palabras.

Perseus en contraste con sus otros hermanos a él no le gustaba la lucha ni era violento u ambicioso como su gemelo, era feliz construyendo o inventando cosas. Se preocupaba por su familia y los ayudaba, poseía una suavidad y amabilidad que eran muy parecidos a los de su hermana Rhea y en ocasiones la ayudaba a cuidar a los hijos de sus hermanos.

Percy recogió sus cosas y se acercó a Cronos.

—Después vamos a entrenar ¿vale?—

Cronos sonrió—Prepárate para morder el polvo—

Percy se rio de las ocurrencias de su hermano, y se despidió de él. Aunque sus personalidades chocaban con frecuencia ambos se querían. Percy sonrió amaba a su familia y esperaba que se mantuviera.

Pero desgraciadamente el destino tenía otros planes y vendrían tiempos muy difíciles y de dolor, y Perseo tendría que tomar decisiones muy difíciles y dolorosas.