«Nuestras cicatrices nos hacen saber que nuestro pasado fue real.»
—Jane Austen.
$$$$$$
Siempre pegada a tu muro
Y al filo de tus almenas;
Siempre rondando el castillo de tu amor, siempre sedienta
De una sed mala y amarga de desengaño y arena
En aquella ciudad no había logrado pasar desapercibida la noticia de que uno de los habitantes más adinerados de ese pequeño lugar había fallecido. Más específicamente había sido brutalmente asesinado por un demonio una noche en la que su carro fue volcado regresando al pueblo de un evento relacionado con los negocios.
Aunque todos notaban y sentían la pérdida de ese gran hombre; lo principal y lo que más solía correr de boca en boca, de casa en casa. Era la preocupación por la esposa de este, Mei Yabami o como soltera Mei Ling.
Aunque la mujer nunca había sido una persona extrovertida o demasiado juguetona, más bien todo lo contrario. Ella, quien lamentablemente acompañaba a su esposo esa fatídica noche había tenido que ver cómo su cónyuge era masacrado y pudo haber sufrido el mismo destino de no haber sido por cierto trío de matademonios quienes consiguieron acabar con la criatura quedando solo con unas cuantas heridas.
Infortunadamente; hasta una persona con sólo dos dedos de frente era capaz de darse cuenta de que, desde ese sanguinolento incidente la joven viuda había quedado en una especie de estado catatónico. Desde que sus tres salvadores decapitaron al demonio sólo habían encontrado a la chica de rodillas, contemplando fijamente el cadáver y pasando sus dedos por el pecho ensangrentado. Su rostro aparentaba permanecer impasible o eso podía parecer debido al largo cabello que cercaba y cubría sus facciones, pero el matademonios pelirrojo consiguió percibir el aroma salado de las lágrimas y el muchacho rubio alcanzó a oír el corazón de la doncella retumbando con la más absoluta tristeza.
La muchacha no habló en lo que los tres varones la cubrían del frío con sus haoris y la escoltaron a salvo hasta su residencia. Tan sólo se había limitado a contarle al muchacho, llamado Tanjiro su versión de lo que había sucedido, mencionar su nombre y el lugar en el que vivía. Y a partir de ahí no volvió a pronunciar palabra alguna, Zenitsu Agatsuma y Tanjiro Kamado lo dejaron pasar, sabiendo lo duro que debía ser asimilar semejante escena de ver a un ser amado asesinado de semejante manera. Y aunque Inosuke Hashimira no fue tan compasivo con la muchacha, rápidamente fue contenido a punta de regaños por sus otros dos camaradas. Sin embargo, la joven no pareció notar o al menos darle importancia al caos que formaba ese trío a su alrededor... Sin duda estaba perturbada.
¿Por qué te querré tanto? ¿Por qué viniste a mi senda?
¿Quién hizo brillar tus ojos en esta noche de mi pena?
¿Qué lluvia de mal cariño quiso convertirme en yedra?
Que va creciendo y creciendo pegada a tu primavera.
Este estado en el que permanecía la pobre mujer alcanzó a conmover al ex-vendedor de carbón, quien le dijo que cuando quisiese podría enviarle una carta si necesitaba a alguien para hablar. Esto sorprendió a los dos muchachos que iban con él, aunque Tanjiro destacaba por su inmensa gentileza y capacidad de empatizar hasta con un enemigo jamás había hecho un acto como ese.
Y para qué negarlo; Zenitsu en su momento hizo un pequeño berrinche ya que Mei Ling era una mujer verdaderamente bella, y demasiado joven, apenas rondando los diecisiete o diecinueve. Siendo fácil para él asumir que Tanjiro pretendía conquistarla, afirmación que fue frenéticamente negada por el pelirrojo. Por su parte, la chica no mostró mayor reacción que asentir débilmente con la cabeza, agradeciendo el gesto pero siendo incapaz de contestar de mejor manera. Seguía bastante perturbada por lo que había sucedido.
Desde ese momento los vecinos apenas sí conseguían ver a la muchacha, pues está se recluyó casi por completo en su morada y la única información verosímil que podían conseguir era por parte de las criadas, quienes por respeto hacia su patrona se rehusaron a pronunciar palabra.
Al punto de que, las malas lenguas comenzaron a decir que la muchacha pretendía quitarse la vida, si es que no lo había hecho ya y que las criadas únicamente estaban cubriendo su crimen para no recibir problemas o una condena en el peor de los casos.
Casi inevitablemente esos rumores llegaron al pelirrojo, quien por cuestión de precaución acabó visitando la casona perteneciente a la viuda de Yabami. Deseando que estuviese bien y no hubiese cometido ninguna locura a causa de no haber superado el duelo. Afortunadamente fue así y descubrió para su alivio que, pese a estar completamente decaída Mei seguía cuidando de sí misma.
Aún así, Tanjiro no quiso dejarla totalmente sola.
¡Ay! que montaña de amor tengo sobre mi cabeza
¡Ay! que río de suspiros pasa y pasa por mi lengua
Pobre de ella y que tonta y débil fue por aceptar y encariñarse con la ocasional, pero tan confortable compañía del Kamado. Ella pensó que sólo le estaba brindando un hombro para llorar, un consuelo hasta que pudiera recomponerse y alcanzar la etapa de aceptación debido a su perturbadora viudez. Pero menuda sorpresa se llevó cuando a pesar de que al fin esa herida comenzaba a cerrarse mientras pasaban los meses, Tanjiro no daba el ademán de desear alejarse, más bien parecía querer atravesar más y más las barreras que ella imponía.
Y cuando se dio cuenta de ello ya había perdido la posibilidad de escapar.
Pues el escurridizo amor se metió sin invitación en el centro de su corazón, demasiado profundo para poder sacarlo sin sufrir. Ella al principio quiso ignorar esos sentimientos, pensando que simplemente era afecto hacia quien la apoyaba tanto tras la muerte de su antiguo marido, pero su alma le mandó una señal de alarma un poco tardía.
Se dio cuenta un poco tarde de que ese sentimiento que Tanjiro Kamado despertaba en ella no era normal. No se trataba de solamente admiración o afecto.
Ahí fue cuando los problemas comenzaron para ella y para él también.
"Escuché la música de nuevo. Me diste un motivo para recordar mi talento."
—Kinox friki Rap.
Holaaaa! Creo que este se podría llamar mi tercer y único Long-fic (Que espero que no sea tan largo y sólo porque el poema es largo. Sólo pido paciencia porque estoy acostumbrada a hacer One-Shots, de hecho este iba a ser un One-Shot.
