La luna era extraña, no se trataba de la misma Luna que adornaba los cielos, aquellos que normalmente presenciaba cuando el Sol comenzaba a ocultarse tras el firmamento. El satélite se encontraba completamente fracturado, parecía como si hubiesen atacado intencionadamente aquel cuerpo celeste en medio de un ataque de rabia.
Lucario observaba atónito como el aire mismo olía a sangre y muerte, un hedor horrible cargado con emociones negativas. Su pelaje dorado destacaba demasiado en la oscura noche, sus ojos rojos se entrecerraron en el momento que unos ruidos provenientes de los arbustos llamaron su atención. Lo raro, era que no los había detectado, el Aura estaba en todos los seres vivos, incluso lo percibió en la distancia, pero estos monstruos, no la poseían, de hecho, no contenían ni un ápice, como si realmente no tuviesen vida.
Las criaturas iban en manadas, parecían un grupo de Mightyenas o Lycanrocks Nocturnos bastante enfadados, o más bien una mezcla de ambos, ya que su pelaje era completamente azabache y los ojos rojos cubiertos de una esclerótica oscura. Sus dientes blancos relucían con la luz de Luna fragmentada, trozos de hueso los recubrían como una coraza natural frente a los agresores, pero lo que destaco de ellos, lo que Lucario detectó de ellos, fueron sus ansias de matar a cualquier criatura inteligente en su camino.
La manada entera se abalanzó sobre el pokemon, pero para Lucario, eran lentos y predecibles. No le costó demasiado evadir sus ataques, ya que la animosidad presente en esos seres extraños telegrafió sus movimientos. Puede que no los detecte de la forma usual, pero si se concentraba, las emociones podían darle una posición aproximada de esas cosas.
El pokemon Aura sonrió levemente, los ojos, anteriormente rojos, centellearon, tornándose en un color azul brillante, el mismo color que ahora rodeaba a todos esos monstruos. Lucario alzó su mano, y en ese momento, los monstruos se elevaron, parecían levitar lentamente hacia el cielo, cada vez más y más arriba, y cuando parecían simples motas negras en el firmamento, Lucario los hizo caer desactivando su movimiento, cuando alcanzaron el suelo, enormes cráteres aparecieron por los alrededores del Monte Gleinn, donde unas oscuras cenizas se dispersaban en el viento para abandonar la existencia.
Ruby había presenciado un extraño fenómeno en la lejanía, la joven muchacha de ojos plateados observó a unos Beowolfs flotar por el aire, al principio pensó que se trataba de una alucinación debido al agotamiento, pero tras verlo con la mira de Crescent Rose verificó la veracidad del mismo acontecimiento. La futura Cazadora tenía una pequeña estatura, su cabello azabache acababa en unas puntas de color rojo, portaba una capa roja y un traje de cuero negro sobre otras prendas blancas, pero era muy veloz, en menos de dos segundos había llegado al Campamento donde sus compañeras, y profesor, se resguardaban.
Weiss, Blake y Yang no la creyeron, de hecho, mencionaron que el día de hoy resultó ser muy agotador, y había muchas posibilidades de ser una mera alucinación provocada por el sueño. Sin embargo, casi al instante, un enorme estruendo se hizo eco en todo el bosque circundante al Monte Glenn, un gigantesco impacto, o la sucesión de muchos alertó a las jóvenes y al propio profesor.
Tardaron unos diez minutos en alcanzar el lugar del impacto, y al llegar, lo que vieron los dejó sin aliento a todos. Quince cráteres, quince agujeros, y en todos y cada uno de ellos un espeso humo negro rezumaba, dispersándose por el aire hasta desaparecer.
Las adolescentes miraron a su compañera, y líder del equipo, con cierta vergüenza por no creer las palabras de Ruby.
El profesor, Bartholomew Oobleck, encargado de la enseñanza histórica para los jóvenes Cazadores, estaba más interesado por el patrón de los cráteres. El joven adulto de cabello verde oscuro pudo detectar un patrón, todos y cada uno de los impactos formaban círculos concéntricos alrededor de un punto, además, era probable que el número de agujeros fuera incluso mayor del que existía en aquel claro, añadiendo la declaración de su alumna más joven, los Beowolfs flotaron por el cielo antes de caer a gran velocidad contra el suelo. Aquello excluía a cualquier Grimm, el responsable podría tratarse de un Cazador experimentado o de un integrante del Colmillo Blanco, pero fue descartado cuando unas huellas, situadas en el centro de la debacle llamaron su atención. No se trataban de ningún tipo de zapato o bota, demasiado similar a la de un animal, aun así, causar esta destrucción no podía relacionarse con uno, por tanto, el profesor Oobleck descartó la idea, y se centró en la de un Fauno, la más probable.
— Se asemeja bastante a la Semblanza de la profesora Goodwitch— dijo Ruby inocentemente. — Ya que cuando los vi, una especie de Aura azul rodeaba a los Beowolfs.
Esas palabras suscitaron varias teorías en la mente de la heredera Schnee. La muchacha poseía un largo cabello blanco brillante, sus ojos, del mismo color que el hielo, observaban minuciosamente el entorno. La joven llevaba un vestido blanco azulado con detalles rojos bastante llamativos.
— En otras palabras, rodea a cualquier objeto o persona con su propia Aura para elevarlos o hacerlos chocar contra cualquier obstáculo— agregó Weiss, teorizando con el posible funcionamiento de dicha Semblanza.
— Eso nos indica que el origen de ese poder proviene si o si de un humano o fauno con Aura desbloqueada— dijo Blake con total claridad.
La joven tenía una tez clara, sus ojos ámbar parecían centellear en la oscuridad, presentaba un largo cabello azabache y ondulado con cierto aspecto salvaje mientras un lazo adornaba la parte superior de su cabeza. Vestía un chaleco abotonado negro con faldones, debajo una camiseta blanca sin mangas y cuello largo. A continuación, portaba unos pantalones cortos blancos con cremallera continuados por unas largas medias negras, acabadas en unas botas con tacones del mismo color.
— Y si nos ha llamado la atención este "espectáculo", seguro que también lo habrá hecho de nuestros "amiguitos"— añadió Yang, la última integrante del equipo RWBY. Se trataba de la hermana mayor de Ruby, al menos por parte de padre. La adolescente no ponía mucho esfuerzo en ocultar su atractivo, de hecho, lo acentuaba con su blusa de manga corta de color café sobre una playera amarilla, y en las muñecas portaba unas extrañas pulseras metálicas. En la cintura un cinturón marrón con una especie de zurrón, similar a un bolso de pequeño tamaño. Shorts negros y una bufanda naranja alrededor de su cuello.
— Tiene razón señorita Xiao Long, no seremos los únicos que investiguen este lugar— coincidió el profesor Oobleck — Por ello debemos irnos cuanto antes, y si es posible vigilar el lugar para poder llegar a su base lo antes posible.
El grupo asintió y rápidamente fueron a esconderse, poco sabían de la figura escondida entre las sombras, cuyos ojos rojos jamás apartaron la vista de Ruby.
Lucario observó al grupo adecuadamente, la chica de cabello negro olía a un Purrloin, o algo similar, la joven de tez clara como la nieve le recordaba al aroma de un Snorunt e incluso parecido al de un Froslass. La muchacha explosiva le rememoraba a un Infernape, no sabía porque, pero su Aura amarilla parecía tener la forma de una inmensa y furiosa llama. Y por último estaba aquella niña, sus ojos plateados y su tierna inocencia le resultaban al pokemon algo refrescante entre tanto sufrimiento acumulado en el aire. Pero, lo realmente curioso, fue su corazón. Era noble, y esa fue la razón por la que no pudo dejar de mirarla, anonadado.
Pocas personas podrían clasificarse como "Nobles", y cualquier Lucario poseía la capacidad de detectarlo con bastante facilidad, pues la habilidad de percibir pensamientos y emociones a través de sus sensores, situados en la parte posterior de su cráneo, ayudaban a ver estos indicios con mayor facilidad.
El pokemon Aura no tuvo problemas tampoco en memorizar su olor, le resultó incluso más fácil que los otros humanos quienes acompañaban a la niña. Se asemejaba al aroma de galletas recién hechas, mezclado con explosiones de Electrode y el acero de un Aggron, extraño, pero no algo extremadamente inusual, teniendo en cuenta que era un mundo diferente.
Un resultado usual si decides retar al mismísimo Palkia a un combate para ver hasta donde Lucario era capaz de llegar. Basta decir que el legendario dragón señor del espacio no se esforzó demasiado, y suficiente con que aceptara el reto a la primera sin ninguna reticencia.
El chacal dorado suspiró, darle demasiadas vueltas a su tremendo error no lo sacaría de allí, y mucho menos establecer lazos con algún humano en este lugar. Debía centrarse en hallar alguna forma de llamar la atención de Palkia. Y eso, era el verdadero negocio.
Palkia solo sería atraído a un Mundo si se produjese una distorsión en Espacio, la cual debería arreglar. Los únicos seres capaces de ello eran Hoppa, Darkrai, Dialga, el propio Palkia, Giratina, el trío del Lago (Mesprit, Azelf y Uxie) y, por último, Arceus.
Lucario no tendría posibilidad alguna de alcanzar el poder de aquellos titanes, aunque, eso no le arrebataría la esperanza, tenía que existir alguna forma, y por ello no se rendiría. Este mundo podría contener poderes que igualen las capacidades de los anteriormente mencionados, o al menos darle un impulso al del propio Lucario para realizar la proeza.
Luego tendría que idear una forma de convencer a Palkia de no acabar con él, pero podía dejarlo para después. Primero debía investigar.
Lucario se desplazó raudo entre la maleza, usando las ramas para impulsarse y esconderse de posibles monstruos o humanos con malas intenciones. Sus sensores de Aura trabajaban a plena potencia, al mismo tiempo, trataba de silenciar las emociones negativas presentes en el bosque y evitar estresarse demasiado permaneciendo concentrado en su objetivo.
El radar de Aura y emociones poseía un rango de un kilómetro, algo realmente útil en situaciones como éstas. Poder evadir a posibles enemigos y conocer las posiciones de los mismos en todo momento resultaban en una ventaja demasiado explotable para el sigilo. Aunque no evitó los enfrentamientos con aquellos monstruos sin Aura.
Poseían formas variables, y por lo que podía comprobar, ninguno era un pokemon, ya que al usar su ataque "Psíquico" contra aquellos seres sin Aura pudo hacerles daño. Sus colores y forma se asemejaban a un tipo Siniestro, pero si fuese así, su ataque no habría tenido efecto alguno. Es decir, que ese no era su tipo, al igual que cuando empleó "Esfera Aural" también pudo acabar con ellos fácilmente, excluyendo también el tipo Fantasma de la ecuación.
Esta razón hacía que su conocimiento sobre la tabla de tipos no coincidiera, y por ende excluir a estos monstruos como pokemon ya que nada parecía aplicarse a ellos.
No usaban ataques conocidos.
No empleaban habilidades.
No tenían tipo.
No eran de su especie.
Amenazan a la supervivencia de cualquier ser vivo inteligente.
No tendría piedad con ellos.
Colmillo Blanco estaba nervioso, no eran los Grimm quienes les preocupaban, sino el responsable o responsables de su metódico exterminio desde hacía unas cuantas horas. Todo comenzó con un gran estruendo, varios guardias fueron a inspeccionar la zona. Lo que se encontraron fue inverosímil. ¡Más de cincuenta cráteres repartidos por todo el bosque en círculos concéntricos! ¡Alguien acabó con tres manadas de Beowolfs como si nada!
¡Era un Cazador!
No podía existir otra explicación.
Nada que no fuera humano o Fauno sería capaz de realizar esa proeza. Muchos integrantes relacionaron el acontecimiento con la Semblanza de la Profesora de Combate de Beacon, Glynda Goodwitch. Algo descartado por Roman Torchwick casi al instante, ya que tendrían que haberle informado sobre ello para tener en cuenta las variables del plan. Pues la presencia de dicha Cazadora indicaría la actuación directa del viejo director de Beacon.
Colmillo Blanco comenzó siendo una organización o grupo de Faunos, cuyo objetivo era alcanzar la igualdad entre humanos y Faunos de manera pacífica. Algo que cambió con su siguiente líder, quién al no ver resultados, optó por utilizar medios más agresivos.
Ciertamente los medios de comunicación hablaban de ellos, pero el terrorismo incremento la animosidad de los humanos hacia ellos, además, algunos de los suyos también cuestionaban sus actos y los criticaban abiertamente. Sin embargo, el trato hacia los Faunos empeoró, provocando un engrosamiento en sus filas.
Adam Taurus también fue uno de los responsables de dicho efecto, su influencia en la organización iba en aumento, la mayoría de los recién llegados querían conocerle y seguir sus pasos. Incluso se decía que sería el próximo líder del movimiento.
Y era cierto.
Adam Taurus sería el nuevo mandamás de Colmillo Blanco, pero la actual, veía que su método era incluso más radical. Su odio visceral hacia los humanos no carecía de razón, de hecho, resultaba comprensible incluso, sin embargo, lo que deseaba obtener no era la igualdad, sino la superioridad de los Faunos sobre los humanos. Hacerles sufrir lo mismo que el soportó. Aquello causaría un bucle, pues los humanos llegarían al mismo punto después de unos años, provocando otra guerra, atrayendo a los Grimm y causando una casi extinción de la vida inteligente.
Pocos sabían de estos planes, entre ellos sus nuevos benefactores, y Sienna, pero ella desconocía completamente el objetivo de su operación, sabía del movimiento de efectivos, pues pertenecían a la facción de dicho joven, pero nada más.
Los guardias habían aumentado, todos saltaban a la mínima por si divisaban al responsable del exterminio. Incluso los Grimm dejaron de molestar para buscar al culpable.
Pero, incluso después de este aumento de seguridad, los cráteres y explosiones aumentaban, la frecuencia con la que ocurrían se incrementaba, y algunos guardias hablaban de una especie de chacal dorado con ojos rojos destrozando a los Grimm como si se tratasen de moscas.
La verdad, el Colmillo Blanco comenzaba a asustarse, y Adam Taurus no iba a permitirlo.
BUENAS SEÑORES, y señoritas, me presento ante ustedes con mi primer Crossover. La verdad es que tengo un Fanfic de RWBY en proceso de escritura y creación. Hace unos días, leí un buen crossover de RWBY con Pokemon, donde Ruby encontró un pikachu y desde ese momento comienza a desarrollarse la historia.
Es una pena que se haya cancelado, ya que está bien escrito y tenía buena pinta. A su vez está en inglés, pero no creo que sea un problema para leerlo.
Entonces, por mi cabeza surgió una idea, que pasaría si Lucario, el pokemon AURA, estuviese en el mundo de Remnant. Lo primero, es que está roto, lo segundo que sería interesante, pues no es tan OP como para vencer a todos los rivales con facilidad, por lo que puedo mantener la historia dentro de lo estrictamente necesario con varios cambios.
He estado leyendo y creando los STATS del pokemon respecto a las características del propio juego, es decir, calcular los números de su HP, ATK, ATKSP, DEF, DEFSP, y VEL. La habilidad del mismo y como se aplicaría, leer y recopilar sobre sus entradas en la pokedex, etc.
Sé que cualquiera puede hacerlo, solo debe usar internet, como un servidor, pero, lo que trato es incorporar estas capacidades del pokemon en la historia, por ejemplo, los Lucarios se estresan si descubren cosas que no quieren conocer, una posibilidad es que el Lucario descubra los planes de Colmillo Blanco, y también todos los asesinatos llevados a cabo, añadiendo el hecho de que las emociones negativas en el Monte Glenn lo podrían volver loco, por eso el pokemon se ha entrenado y es capaz de evitar esto, lo que no quita los problemas causados a la larga.
Un factor más es que los Lucario pueden controlar el Aura del enemigo, algo que será una sorpresa más adelante.
Y, por último, tenemos los movimientos del mismo, los cuales serían dos especiales y dos físicos.
Esfera Aural
Psíquico
Puño Drenaje
Puño Meteoro
Y ahora, he terminado con lo importante. Espero que disfruten de leer mi historia tanto como me ha divertido escribirla. No sin antes añadir que… NO ME PERTENECEN NINGUNO DE LOS PERSONAJES AQUÍ EMPLEADOS, CADA UNO PERTENECE A SUS RESPECTIVAS EMPRESAS, RWBY A ROOSTER TEETH, Y POKEMON A NINTENDO.
