Sector Sur, en las afueras de Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 10:02 A.M


-Hmph… Supongo qué Crystal no se equivocó al decirme qué hoy estaría igual de nublado qué ayer.- Comentó Kelly recatadamente entre dientes, posterior a observar con detenimiento desde la sala de estar de la guardería, y a través de la puerta corrediza de vidrio qué conecta con el patio trasero, cómo no solo la tranquilidad reinaba en aquel silencioso suburbio, sino qué esta también puede notar en primera fila cómo gran parte de la nieve qué anteriormente decoraba el césped del patio ya había desaparecido casi por completo. -Por lo visto, creo qué hoy será uno de esos días.-

-"Y la temperatura para hoy, veinticinco de noviembre, para todo el sector metropolitano de Goldenrod, incluyendo a las inmediaciones del Parque Nacional y también las varias zonas residenciales en las afueras de la ciudad, oscila entre los tres y cuatro grados centígrados. Sin embargo, para horas de la tarde y por la noche, no se descarta la posibilidad de nieve tal cómo ocurrió hace un par de días atrás. Se les recomienda discreción y cuidado a los qué están por salir de sus hogares y también a los conductores de todo tipo de vehículos. Tomen las medidas pertinentes y estén atentos, ya qué se pronostica qué todo el dia estara nublado y el clima será bastante gélido."-

Habiendo escuchado con atención el pronóstico del clima para hoy, tras sintonizar brevemente la estación radial encargada de esto con ayuda de su Pokegear, la rubia no puede evitar parpadear repetidas veces con desdén y una pequeña gran pizca de curiosidad notable sobre sus resplandecientes ojos de diferentes colores.

Ante esto, Kelly continúa observando en completo silencio todo el exterior de la guardería y sus apacibles alrededores desde la comodidad qué le brindaba la sala de estar, recordando a la vez con muchísima nostalgia cómo en el pasado sus padres y ella solían venir en invierno hasta Goldenrod con el fin de visitar el colorido parque de diversiones localizado cerca de los puertos en la parte noreste de la ciudad.

De manera curiosa, y salvo por un par de vistosos adultos mayores los cuales aparentaban estar a mediados de sus sesentas, mismos quienes vestían con ropa deportiva de marca y qué iban trotando alegremente por una de las aceras laterales qué colindan con la guardería, el silencio y la paz estaban a la orden del día por aquel tranquilo sector residencial. La costumbre en aquel recatado suburbio era así, y raras eran las ocasiones en dónde ocurrían situaciones qué lograran cambiar esto, ya sea para bien o para mal, muy a pesar de qué aún más al sur de aquel lugar se encuentran localizadas las indómitas y verdes planicies repletas de pokémon salvajes de la ruta treinta y cuatro.

Paralelamente, el clima gélido y también el sin número de opacas nubes qué adornaban el cielo por todo alrededor de Goldenrod, además de impedir en gran medida el paso directo de los rayos del sol, le otorgaban un apagado y aburrido matiz grisáceo a todo lo qué estuviese a la vista de Kelly, dándole al mismo tiempo la no tan ligera impresión dentro de su mente de qué hoy sería uno de esos típicos días fríos, aburridos y lentos más del montón.

-Bueno… Creo que así es mucho mejor para todos.- Declaró en voz baja la rubia con optimismo, dibujando entonces una sonrisa repleta de nostalgia y timidez en sus labios. -Después de todo lo qué Crystal y yo tuvimos qué pasamos ayer, lo qué menos deseo en esté momento es otro día lleno de exagerados altibajos en dónde temo por mi propia seguridad. Ya suficiente tuve con todo lo sucedido con Suicune y esos Unown en las Ruinas de Alph.-

Posterior a su propio comentario, Kelly exhala un ahogado suspiro y procede a darse media vuelta, regresando al instante para sentarse frente al comedor redondo de mármol blanco colocado en la parte izquierda de la sala. Una vez hecho esto al tomar asiento, la rubia retomo en silencio su desayuno el cual consiste en un par de sencillos panqueques acompañados de una rebanada de queso amarillo, y junto a una taza pequeña de humeante té verde.

Aquí, su subconsciente, en contraposición a sus anteriores palabras, inevitablemente comienza a divagar sobre todo lo sucedido el día de ayer, sumado también al hecho de las muchas implicaciones presentes y futuras de dicho suceso al relacionarse directamente con las varias visiones qué tuvo Morty. Desde el regreso de Raikou, Entei y Suicune a la Torre Quemada en Ecruteak, pasando por cómo cinco jóvenes entrenadores serían de gran ayuda para detener una potencial catástrofe relacionada con Ho-oh y Lugia, hasta inclusive predecir correctamente muchas otras cosas con respecto a Gold y las personas qué le rodean.

-Las casualidades no existen.- Denuncia Kelly mentalmente con ahínco y recelo tal como Crystal repitió en varias ocasiones el día anterior, poco antes de darle un rápido mordisco a un pedazo de panqueque el cual ella había llegado a cortar. -O al menos no de esta manera tan… arbitraria. El hecho de qué Suicune se nos haya aparecido de esa forma a Crystal y a mí, luego de qué Raikou hiciese lo mismo con Gold y Zuki unos días antes, no puede ser una simple coincidencia más del montón. Todo esto, de una u otra manera, tiene qué estar conectado. No cabe otra explicación lógica para lo sucedido.-

Kelly, dándole ahora un vacilante sorbo a su taza de té, procede luego a observar de reojo su Pokegear, objeto qué yacía colocado sobre su muñeca izquierda a modo de pulsera, tras recordar el enervante comportamiento y las extrañamente comedidas palabras de Gold posterior a haberle llamado hace unos minutos atrás al percatarse de qué esté no se encontraba en la guardería.


"Gracias por estar aquí para mí, Kelly. Tu y yo, a lo largo de los años, hemos tenido muchísimos altibajos, pero te estaré siempre agradecido a pesar de todo."


En el acto, el ritmo cardíaco de la rubia aumentó involuntariamente en un dos por tres, hasta el punto de hacer qué ésta pudiese sentir vívidamente el molesto retumbar de sus tímpanos gracias a las aceleradas palpitaciones de su enamorado corazón. Esto último, sin embargo, no imposibilito en lo más mínimo en qué Kelly terminase por completo de desayunar poco después.

-Ughhhh… ¡Ya fue suficiente de tanto estrés y preocupaciones sin sentido!- Exclama internamente Kelly al levantarse fortuitamente de su asiento frente a la mesa, pero no sin antes tomar entre sus manos el plato vacío de su desayuno, la pequeña taza en dónde había servido su té y también los cubiertos qué utilizó para manejar sus alimentos. -De nada me sirve preocuparme de esta manera por ese tipo de cosas, o inclusive por la rara actitud y palabras de Gold, cuando ni siquiera estoy segura del significado cómo tal. Por ahora lo mejor creo qué sería si-...

-¡Buen día, Kells!-

Sin ningún tipo de aviso previo, Zuki interrumpe fortuitamente el pequeño monólogo interno de la rubia al hacer acto de presencia e ingresar lentamente de lleno a la sala desde el largo pasillo contiguo a la derecha, mismo qué conecta con los dormitorios y los baños. Dicho suceso, a su vez, tomó muy por sorpresa a Kelly, quien, al no notar de inmediato el ingreso de Zuki sino hasta cuando esta le saluda enérgicamente en voz alta, la de New Bark termina posteriormente por sobresaltar en su posición hasta casi dejar caer al suelo los delicados objetos qué sostenía.

-P-Por el amor de Arceus, Zuki… ¡Me diste el susto de mi vida!- Exclamó la rubia con agresividad al fruncir el ceño y al volver a colocar sobre el comedor el plato vacío, los cubiertos y la taza, clavando entonces furtivamente su mirada sobre la recién llegada con resentimiento. -Por poco y me haces tirar-...

-Hehe, lo siento...- Se excusó rápidamente la menor de las chicas kimono en un tono jovial pero honesto al inclinar parcialmente su cuerpo al frente en señal de arrepentimiento, sumado a interrumpir en seco las ácidas palabras de la rubia con la ayuda accidental de un posterior y algo exagerado bostezo qué retumbó por todo el lugar. Subsecuentemente, Zuki realiza también pequeños estiramientos con sus brazos y hombros antes de darle la espalda a su compañera en favor de posicionarse instintivamente frente a la puerta corrediza de vidrio, estando esta localizada en el extremo suroeste de la sala, para observar todo el exterior de la guardería y sus alrededores. -Mi intención nunca fue la de asustarte o sorprenderte, ni tampoco algo por el estilo. Era obvio qué estabas muy concentrada con tus pensamientos tras terminar tu desayuno, solo qué me pareció extremadamente curioso el hecho de qué no notaras del todo mi presencia. O sea, literalmente estuve alrededor de diez o quince segundos parada, en completo silencio, en medio de la intersección entre el pasillo de atrás y la sala.-

Kelly replicó inconscientemente al parpadear repetidas veces con amarga suspicacia, mirando de arriba a abajo a la visiblemente aún soñolienta chica kimono, misma qué, muy a diferencia suya al estar ya bañada y vestida con una recatada combinación de suéter y pantalón deportivos a juego y ambos de color gris oscuro, la de Ecruteak aún permanecia con la desgastada ropa con la qué habia dormido la noche anterior y qué esta comunmente utilizaba a modo de pijama.

-Pasando por alto el hecho de qué casi me provocaste un pequeñísimo paro cardíaco sin intención, ¿desde cuando me dices "Kells"?- Cuestiono sarcásticamente la rubia al alzar una de sus cejas con extrañeza y cruzándose también de brazos. -Digo, no se sí lo has notado, pero por lo general tu prefieres llamarme rubia psicótica o algún otro tipo de apodo de ese estilo al igual qué Silver. El escucharte decirme de la misma forma en la qué el padre de Gold se refiere a mi se siente… uhhh… extraño.-

Zuki, dándose media vuelta para encarar a la rubia al mirarla directamente a sus llamativos ojos de diferentes colores, decide responder en primera instancia con una expresión más seria, decidida y rígida. -Escucha, para nadie es un secreto el hecho de qué nuestra relación siempre ha sido un poco accidentada, por ponerlo de un modo más amable, en especial después de lo sucedido en Ecruteak y Olivine. Ese a mi parecer es un hecho innegable para ambas. Pero, y sí me lo permites, quisiera hacer algo así cómo un borrón y cuenta nueva contigo, ¿qué me dices?-

La rubia vuelve a recorrer visualmente a su homóloga con incredulidad, cómo sí las palabras expresadas por esta tuviesen un engañoso doble significado al tratarse de una pesada broma de mal gusto, además de forzar una corta y repentina pausa en la conversación. Kelly, en esté sentido, aprovecho esta oportunidad para ordenar rápidamente sus ideas, mientras qué también recordaba con vergüenza y arrepentimiento cómo en el pasado su sed de venganza por el Equipo Rocket le jugó una muy mala pasada al nublar por completo su juicio hasta casi destruir por completo su relación con Gold, Crystal y Zuki.

-Espera, espera un momento, Zuki… ¿Hablas en serio?- Pregunta Kelly en un tono más suspicaz y reservado, frunciendo automáticamente su ceño con desdén. -¿En verdad tu estás dispuesta a hacer borrón y cuenta nueva conmigo?-

Zuki asintió sin titubear y con gentileza, pero no sin antes dibujar una temerosa sonrisa en sus labios al momento de generar un sonoro suspiro. -Así es, borrón y cuenta nueva.- Reafirma la chica kimono con energía, acercándose ahora lentamente para posicionarse frente al comedor en dónde aún permanecía colocada su confundida compañera de viaje. -En cierta forma, odio tener qué admitirlo, pero reconozco qué tu ya no eres esa niña mimada, molesta y caprichosa qué llegué a conocer brevemente en Ecruteak. Sí bien a pesar de todo eso tu y yo hemos logrado mantener una relación distante pero cordial al convivir o inclusive salir juntas en ocasiones, todo eso siempre fue más por obligación o cortesía, para no preocupar o molestar a Gold, qué por el hecho de qué nos cayéramos bien. Nosotras nunca hemos sido realmente amigas, eso es obvio, pero me gustaría cambiar eso. El punto al qué quiero llegar es qué por esa y otras razones más siento qué ya es hora de qué hagamos las paces por todas esas tonterías del pasado.-

-O-Ohhh… Pues, gracias… ¿Supongo?- Replica Kelly en un tono apagado, manteniendo a duras penas el tono reservado de su voz, y sumado también a qué está vuelve a sentarse sobre la silla vacía qué utilizó para desayunar. -Y-Yo… Uhhh… Lo lamento sí no aparento o sueno muy emocionada por la propuesta. Muy a tu manera, yo se qué quisiste darme un cumplido al decirme que ya no soy cómo antes cuando nos conocimos. Pero, de todas formas, es un poco difícil aceptarlo cómo tal por todas las estupideces qué hice y también por la manera en cómo lo dijiste.-

A continuación, la rubia baja de golpe su mirada al enfocar esta directamente sobre el plato vacío de su desayuno, enseñando involuntariamente, y con ayuda de su ahora parcialmente enrojecido rostro, arrepentimiento y desdicha por sus acciones pasadas, cosa qué rápidamente Zuki acabó notando casi al instante.

-Solo espero qué por favor no me malinterpretes, ¿ok? Yo aprecio mucho el gesto y con gusto haría las paces contigo sin siquiera pensarlo.- Continúa expresando Kelly de manera serena y comedida, simultáneamente en que ella jugueteaba inconscientemente con los dedos de sus manos con nerviosismo. -Pero digámoslo así, me tomaste totalmente desprevenida con esto. En especial ahora qué soy capaz de aceptar y ver lo estúpida qué fui por mis acciones pasadas y también por querer cobrar venganza contra el Equipo Rocket, al estilo de Silver, sin siquiera pensar por más de un momento en todas las repercusiones qué esto traería para todos los qué son cercanos a mi. Pero, me guste o no, todo eso marcó un importante antes y un después en mi vida, no solo cómo entrenadora, sino qué también cómo persona y amiga.-

Sin mediar palabra alguna, Zuki procede a sentarse sobre el puesto directamente al frente de Kelly, apoyando entonces sus codos sobre el comedor al mirar nuevamente a la rubia a los ojos. -Se nota qué has cambiado muchísimo y para mejor.- Expuso la de Ecruteak con cordialidad y de manera sincera. -Igualmente me alegra qué seas capaz de reconocer tus errores y qué también hayas aprendido de ellos. Y, sinceramente, me disculpo sí mi propuesta llegó a sonar condescendiente o sí te llegue a ofender con mi elección de palabras al momento de explicar nuestra relación o cuando te describi. Admito que mi manera de expresarme, o el cómo te llegue a tratar durante todo esté tiempo, fue impropia de una chica kimono. Pero la realidad de todo esto es qué yo debí de hacer las paces contigo desde mucho antes, más mi orgullo siempre se interpuso.-

-¿H-Huh…? ¿A qué te refieres exactamente con eso?- Repitió Kelly con ímpetu, curiosidad y energía. -¿Cómo qué tu orgullo se interpuso para qué hiciéramos las paces?-

Ahora fue el turno de la joven chica kimono para permanecer en perfecto silencio al imponer una súbita pausa a la conversación, por otro par de segundos llenos de incertidumbre y en dónde el único sonido qué se llegaba a escuchar en la sala era el de la respiración de cada una de las presentes. Por lo demás, la de Ecruteak expulsa otro pesado suspiro, rompiendo así de una vez el enervante silencio qué llegó a imperar entre el dúo, para entonces encogerse de hombros.

-Dime, Kelly… ¿Me permitirías ser completamente honesta contigo para responder a tu pregunta?-

Sin darle más vueltas al asunto, y con su corazón latiendo con más nerviosismo dentro de su pecho por cada milésima extra qué llegaba a transcurrir, la rubia se arma de valor ante Zuki y decide asentir con firmeza. -Adelante, te escucho.- Proclama asertivamente Kelly, guiñando luego amistosamente uno de sus ojos en dirección a la prima de su amado Gold. -Sea lo qué sea qué tengas qué decirme, lo aceptaré. Tú solo se honesta y expresa lo qué tengas qué decirme sin miedo. Cómo tu bien dijiste, ya no soy esa niña mimada, caprichosa y molesta de antes.-

Zuki parpadeo repetidas veces en un principio, en clara señal de sorpresa, ante el drástico y repentino cambio en la actitud de su homóloga, para posteriormente recomponer sus ideas al aclarar su garganta antes de expresarse. -B-Bueno… Para empezar, creo qué sería acertado decir qué yo no tuve una muy buena primera o incluso segunda o tercera impresión de ti. Es más, desde tu regreso al grupo, yo siempre te veía cómo una peligrosa bomba de tiempo qué podría llegar a explotar en el momento menos oportuno para todos, además de qué en un principio tampoco me sentía muy feliz con tu presencia luego de todo lo qué nos hiciste pasar. En ese momento, yo tenía muchísimo qué decir y protestar. Pero, al ser la nueva del grupo y también en favor de mantener la paz, preferí mantenerme en silencio ya qué Gold y Crystal estaban completamente cegados por el apego qué te tenían.-

Aquí, la de Ecruteak hace otro pequeño alto, de no más de segundo y medio, titubeando visiblemente con sus propias palabras al no sentirse tan cómoda o confiada consigo misma con todo lo qué tenía pensado expresar en ese momento.

-Sabes, nunca es agradable cuando te toca presenciar el momento exacto en dónde una persona se quiebra y lo peor de si llega a salir a la luz. Ese momento, en tu caso, comenzó a salir a flote durante tu combate y subsecuente derrota a manos de Silver en Ecruteak.- Prosiguió Zuki al volver a aclarar ligeramente su garganta, y ahora desviando su mirada del rostro prácticamente inexpresivo de Kelly en favor de observar de reojo un llamativo estante de madera repleto de libros y qué yacía colocado varios metros a espaldas de la rubia contra una de las paredes. -En retrospectiva, y sabiendo el contexto del porqué odias tanto al Equipo Rocket, me es difícil no sentir lástima o culparte por tus acciones de ese momento. Pero, tras todas esas cosas, pudiste salir adelante y hasta superaste las pocas expectativas qué tenía puestas en ti cuando reconociste con dignidad y honor tu derrota contra mi en la final del torneo de la Battle Frontier. Aunque, a pesar de ese pequeño avance, preferí mantenerme cautelosa de todas tus acciones posteriores, principalmente porque no confiaba en qué serías capaz de controlar por tanto tiempo tu actitud volátil y tus emociones en general. Sin embargo, durante todo nuestro recorrido por Kanto, lentamente me llegaste a demostrar con acciones todo lo contrario, cosa qué me costó muchísimo trabajo aceptar de buenas a primeras.-

-Hmph… Ya entiendo. Entonces es por eso qué dijiste qué tu orgullo se interpuso.- Argumenta Kelly al continuar empleando un tono asertivo para expresarse. -¿O acaso me equivoco?-

Zuki negó lentamente y de mala gana con su cabeza. -No, no te equivocas.- Admitió con pesadez la menor de las chicas kimono, antes de volver a encogerse de hombros y suspirar. -Durante la mayor parte de nuestro trayecto por Kanto me rehuse a admitir lo mucho qué habías llegado a madurar frente a mis ojos. Pero creo qué ya es tiempo de qué acepte la realidad y qué hagamos oficialmente las paces, en especial ahora qué potencialmente esté puede ser el último fin de semana que podríamos pasar todos juntos cómo grupo.-

En primera instancia, Kelly aprieta momentáneamente sus labios con apática intensidad, forzando después otra frágil sonrisa al reconocer qué Zuki tenía razón en sus palabras, y muy probablemente esté sería el último fin de semana qué tendrían para convivir en paz junto con Crystal antes de su más qué posible partida sí ella llegaba a aceptar la beca ofrecida por el profesor Oak.

-Ok, de acuerdo… Te daré la razón y estoy dispuesta a qué hagamos borrón y cuenta nueva por el bien y la felicidad de todos.- Reconoce la rubia al rascar por inercia una de sus mejillas e intercambiando breves miradas con la de Ecruteak. -Entiendo perfectamente tus motivos y, a decir verdad, es muy probable qué también hubiese actuado de la misma forma en tu lugar. O sea, por más qué me moleste admitirlo, hacer amigos o dar buenas primeras impresiones es algo qué nunca se me dio con facilidad. Así ocurrió en su momento no solo con Crystal, Gold, y los varios otros chicos y chicas con los qué trate en New Bark cuando era más pequeña, sino qué eso también llegó a ocurrir justo cuando me mude a Sinnoh para vivir con mi prima y mi abuela.-

-Espera… ¿En verdad en Sinnoh también te sucedió algo similar?-

Tras torcer por breves instantes sus labios cómo respuesta, la rubia procede a asentir sin pena ni gloria. -Tch… Pues sí, algo así.- Admitió rápidamente Kelly, sintiendo al mismo tiempo cómo la nostalgia de su pasajera estancia por Sinnoh la hacían sentir Butterfree en el estómago. -Cómo creo qué ya sabes, luego de mudarme a Sinnoh le pedí a mi prima Cynthia, quien en ese momento no se había coronado cómo la campeona de esa región, para qué me ayudara en todo lo qué fuese posible para convertirme en una entrenadora pokémon cómo ella. Pero, durante dicho arduo entrenamiento, también tuve qué convivir con otra entrenadora de mi edad llamada Platinum.-

-¿Platinum…?- Repitió ahora Zuki, luego de qué esta arqueara una de sus cejas con curiosidad. -¡Ah, sí…! Creo recordar vagamente qué en algún momento en el pasado te escuche mencionar de ella. Sí mi memoria no me falla, ella fue tu mejor amiga y rival, ¿cierto?-

-Y es exactamente de eso qué se trata todo.- Denunció Kelly aún con nostalgia, dando la razón al mismo tiempo a Zuki. -Al igual qué sucedió con Gold, Crystal y hasta contigo, al principio Platinum y yo no nos llevábamos muy bien. Pero, poco a poco, las cosas fueron cambiando para mejor con el pasar de los meses. Digamos qué ella era mi opuesto perfecto en muchos sentidos, por lo qué durante nuestro entrenamientos con Cynthia las cosas llegaban a escalar más de lo debido la gran mayoría de las veces.-

-Hmmm… Sí, puedo imaginarlo.- Comentó ahora picaramente Zuki en un tono más sarcástico, cruzando momentáneamente sus brazos. -Pero al final todo acabó bastante bien para ustedes, ¿no es así?-

Kelly asiente y sonríe por enésima vez en lo qué iba de esta gélida mañana. -Heh, pues así fue. Platinum y yo luego nos hicimos tan inseparables qué hasta nos sentíamos prácticamente cómo hermanas de sangre.- Confirma entonces la de New Bark de manera efusiva y alegre, posteriormente poniéndose de pies y al colocarse junto a Zuki para extender aquí su mano derecha en la dirección de esta. -Pero ya basta de hablar de ese tipo de cosas, ¿ok? Ahora, ¿te parece sí con un apretón de manos hacemos borrón y cuenta nueva?-

La joven chica kimono vuelve a mirar a la rubia de arriba a abajo con ímpetu y satisfacción, devolviéndole una cálida sonrisa antes de levantarse de su asiento y estrechar brevemente la mano de quien había sido su compañera de viaje por poco más de dos meses. Acto seguido, Zuki procede a sentarse nuevamente sobre el asiento qué había ocupado durante la mayor parte de la conversación previa, mientras qué Kelly regresó para tomar entre sus dedos el plato vació, la taza y los cubiertos qué utilizó para desayunar.

-Uhhh… Por cierto, "Kells", tengo otra pregunta para ti.- Vocifera a continuación la de Ecruteak, observando aquí cómo Kelly se dirigía a la cocina junto con todos los objetos qué había ensuciado al momento de su desayuno. -Pero descuida, mi pregunta no tiene qué ver con nada de lo qué conversamos.-

-De acuerdo, te escucho.- Replicó Kelly al detenerse en seco frente a la entrada de la cocina qué yacía a escasos centímetros de dónde ella estaba ahora parada. -¿Qué es lo qué deseas preguntarme?-

-Pues, ¿en dónde rayos están Gold y Crystal?- Cuestiona Zuki con curiosidad, mirando rápidamente de un lado al otro de la sala cómo sí dicha acción le daría la respuesta qué buscaba. -¿Acaso ellos salieron antes de qué yo despertara o es qué aún están dormidos en sus habitaciones? Por que, sinceramente, me parece extraño qué ninguno de ellos haya aparecido durante todo el transcurso de nuestra conversación.-

Sin titubear, Kelly responde dándole la espalda a la de Ecruteak para finalmente ingresar de lleno a la cocina y posicionarse después frente al fregadero puesto directamente a su derecha. -Ambos salieron antes de qué despertaras.- Afirma la rubia en voz alta, quien luego comienza a fregar todos y cada uno de los utensilios qué había llevado a la cocina, además de también lavar un sartén qué yacía puesto sobre la estufa y qué ésta había utilizado para cocinar sus panqueques. -Yo coincidí brevemente con Crystal, hace ya creo qué poco más de media hora atrás, cuando desayunaba con sus pokémon y antes de qué ella decidiera salir en dirección al laboratorio de Bill. Aparentemente ella deseaba pasar un poco más de tiempo con su padre y el profesor Oak, mientras qué Gold se fue aún más temprano, inclusive antes de qué Crystal y yo despertamos, ya qué él quería seguir entrenando con sus pokémon antes de nuestra entrevista.-

-Ohhh… Ok, entiendo.- Fue la sencilla respuesta dada por una Zuki más relajada y satisfecha. -Eso ayuda a explicar el porqué la guardería se siente tan desolada y en paz.-

Una tercera y más longeva pausa ocurrió en la conversación tras lo dicho por Zuki, cosa qué Kelly utilizó para rápidamente terminar de fregar y después colocar todo en su debido lugar dentro de la cocina. Al cabo de medio minuto después, no solo el silencio volvía a estar a la orden del día dentro de la guardería, sino qué la rubia vuelve a ingresar a la sala con un semblante más rígido, en cambio qué Zuki yacía otra vez parada frente a la puerta corrediza de vidrio qué conectaba con el patio.

-Creo qué iré a bañarme y ya después decidiré sí desayunar aquí o afuera.- Manifiesta Zuki al volver a hacer estiramientos con sus hombros y brazos, misma quien seguía observando con gran interés todo el exterior de la guardería al momento en qué ella nota el reingreso de su compañera a la sala. -No creo qué haga falta qué lo diga, pero nosotras tenemos un largo día por delante y-...

-Existe algo más qué me gustaría comentar contigo, Zuki.- Declara Kelly súbitamente al alzar el tono de su voz, interrumpiendo en seco las palabras de su compañera. -¿Te parece sí nos vemos allá afuera en el patio cómo en quince o veinte minutos? Esto qué tengo qué decirte es de suma importancia y siento qué lo correcto sería qué lo saque de mi pecho cuanto antes.-

-¿H-Huh…?-


Cinco Horas Después, Sector Noreste, Ciudad Mahogany. Región de Johto. 2:50 P.M


Sin ningún tipo de altibajo notorio, la tarde lentamente prosiguió su curso en la qué es una de las ciudades más gélidas, tranquilas, turísticas y antiguas de toda la región de Johto, misma qué yacía localizada no solo varios kilómetros al sur del mundialmente reconocido Lago Rage, sino qué también Mahogany colinda directamente al oeste con la siempre peligrosa e inhóspita Montaña Mortar.

Aquí, cerca de las afueras de la ciudad, es dónde todo comenzó, con un apático suspiro cargado de resentimiento desde el interior de un pequeño establecimiento comercial dedicado principalmente a la compra y venta de artículos pokémon de todo tipo, a propósito de estar instalado al final de un poco concurrido callejón, y a varias cuadras al este del sector hotelero de la ciudad.

Ahora, por otra parte, el día era lento y aburrido a más no poder, sin ningún tipo de cliente a la vista. Y, cómo era la costumbre en aquella pacífica metrópolis desde mediados de agosto, el cielo, gracias en gran medida a la altitud del lugar y a su proximidad con la Montaña Mortar, presentaba su tan característica coloración grisácea al ser decorada con una infinidad de nubes, mientras qué la nieve era una constante no tan fácil de ignorar para todos, turistas y lugareños por igual.

-Heh, ¿quién demonios lo diría? Ya falta muy poco para qué comience el espectáculo.- Comenta entre dientes un fornido y alto sujeto al momento de mirar de reojo un curioso reloj de mesa con la forma de un Hoothoot, objeto estratégicamente colocado casi frente a su persona y encima del mostrador principal de la tienda, junto a la caja registradora digital qué él estaba encargado de operar. -Finalmente llegó el día qué tanto habíamos esperado y, en un par de minutos más, se ejecutará el plan maestro de Archer. Una vez todo se ponga en marcha, luego de que nuestro mensaje se dé a conocer tanto en Johto cómo en Kanto, solo será cuestión de tiempo para qué Giovanni regrese y tome nuevamente el mando del Equipo Rocket al ver qué aún tiene seguidores fieles a su causa.-

Seguidamente de su propio comentario, una emotiva sonrisa se llega a posicionar sobre el rostro de dicho sujeto, mismo quien a simple vista aparentaba estar a principios o mediados de sus veintitantos, siendo esté también de tez bronceada y al poseer ojos de color azul. Por lo demas, su llamativo peinado era de un corte estilo mohicano corto y ligeramente teñido de un color plateado grisáceo, sumado a vestir de manera casual con suéter, jeans y zapatillas, solo qué él cubría gran parte de su atuendo al utilizar encima un delantal largo de color celeste y con el logo de una ultrabola gigante en medio.

-Tch… En fin, ya qué más da. Ojala todo resulte bien para los qué tuvieron la "suerte" de ser elegidos para ir en esa misión en Goldenrod.- Comentó nuevamente el fornido sujeto otra vez para sí mismo, claramente de mala gana y al encogerse de hombros con desgano. -Pero, de todas formas, maldigo mi estúpida suerte. ¡Ughh… Lo qué daría en este momento por estar presente en la Torre de Radio para cuando demos la noticia de nuestro triunfal retorno!-

Sin moverse del todo de su posición actual, estando cómodamente sentado detrás del mostrador principal puesto a la izquierda del local, el solitario y malhumorado encargado procedió a observar de reojo todo el interior de la modesta y vacía tienda qué, por cosas del destino, además de servir cómo tapadera al ser aquí el único lugar de acceso a la guarida subterránea del Equipo Rocket, también dicho lugar estaba bajo su estricta supervisión por órdenes directas de Archer desde principios de semana. Su trabajo aquí era simple pero esencial, mantener a toda costa la fachada del local al aparentar ser una sencilla y amigable tienda de artículos para pokémon.

Otro melancólico suspiro retumbó agónicamente por todo alrededor de la tienda al ser esté propiciado por el encargado, luego de que él extendiera su mano izquierda en dirección a una pequeña y algo antigua radio portátil en forma de cajilla y qué funcionaba a base de electricidad. Dicho peculiar objeto, al igual qué el reloj de mesa con la forma de un Hoothoot, yacían puestos frente al encargado sobre el mostrador principal y junto a la caja registradora.

-Bueno, de nada vale llorar por la leche derramada en esté punto cuando estoy aquí y tengo un importante trabajo qué realizar.- Expresó entonces mentalmente el sujeto fornido con ahínco, dándole aquí un par de rápidos ajustes a los anticuados botones de la radio con el fin de sintonizar preventivamente el programa semanal de Dj Mary y el Profesor Oak. -Además, hoy se marcará un glorioso antes y después para el Equipo Rocket. Ahora menos qué nunca puedo darme el lujo de estar molesto, sí tan solo en un par de minutos más-...

Sin embargo, las palabras y demás pensamientos del encargado fueron interrumpidos en seco al suscitarse repentinamente un apagón de energía qué dejó inutilizables todos y cada uno de los artefactos eléctricos dentro del lugar. La oscuridad y el silencio, en esté sentido, envolvieron con impunidad en un dos por tres el interior del local hasta que, transcurridos poco más de diez segundos repletos de nerviosismo, todo volvió a la normalidad en un fugaz instante.

En réplica directa a un evento tan poco convencional cómo el qué acababa de presenciar, la mayoría de los músculos del cuerpo del encargado se entumecieron automáticamente de golpe, mientras qué su corazón palpitaba con mucha más rapidez dentro de su pecho. Ahora, sin perder del todo su propia compostura, él vuelve a observar por enésima vez todo el interior de la tienda con mayor detenimiento, ímpetu, curiosidad y muchísima más molestia de la qué su fría mirada lograba expresar en aquel momento.

-Hmph, ok. Eso fue… extraño.- Denunció el encargado en voz baja y en un tono qué perfectamente demostraba su latente confusión para con lo sucedido, cruzándose al mismo tiempo de brazos por un par de segundos antes de notar qué la caja registradora y la radio volvieron a ser funcionales. -Hace bastante qué no presenciaba un bajón de energía de esté calibre. O al menos no desde qué me mude a esta ciud-...

No obstante, y por segunda vez consecutiva en poco menos de medio minuto, las palabras del joven encargado fueron nuevamente cercenadas al momento en qué un cliente ingresó de lleno al local. A simple vista, el recién ingresado aparentaba estar a finales de sus treintas o principios de sus cuarenta, debido principalmente a la frondosa barba de al menos un mes sin afeitar qué decoraba su rostro, encima de vestir con gruesa ropa de invierno y al poseer también la tan característica expresión de quien estaba perdido al estar en el lugar incorrecto en el momento erróneo. El hecho de qué el recién llegado mirase de izquierda a derecha en cortos intervalos con aparente nerviosismo, al mismo estilo de un pokémon herido e indefenso en medio del bosque, solo agregaba a la teoría de qué él, sin lugar a dudas, se trataba de uno de los centenares de molestos turistas qué ingresaban al local, al menos una o dos veces al día, en busca de direcciones al haberse perdido de camino al sector hotelero de la ciudad.

-Buenas tardes y bienvenido al emporio de objetos pokemon.- Exclamó el encargado con energía y en un tono cortés, mirando al mismo tiempo sin disimulo de pies a cabeza al recién llegado. -¿Acaso necesita ayuda o es qué quizás busca algún artículo pokémon en específico?-

-Uhhh… En realidad, creo qué estoy algo perdido y quizás un poco desorientado debido a la nieve.- Confiesa el sujeto de mediana edad al limpiar tímidamente los anticuados anteojos qué utilizaba frente a sus ojos, posteriormente dirigiéndose en dirección al mostrador, pero no sin antes también sacudir la nieve qué sin intención decoraba varios sectores de su ropa. -Dígame, ¿sería usted tan amable de ayudarme o de al menos señalarme el camino de vuelta al sector hotelero? Por qué, siendo completamente sincero, esta es la primera vez qué vengo de vacaciones a esta ciudad y no estoy muy familiarizado con sus calles.-

-Claro, por supuesto.- Replicó el encargado al asentir con tranquilidad. -Usted no es el primero, ni tampoco creo qué será el último, qué se pierde por estos lares de la ciudad, especialmente en estas épocas del año debido a qué las nevadas de temporada dificultan a veces la movilización. Pero olvide eso de momento y dígame, ¿tiene un Pokegear a mano o al menos un mapa de la ciudad? De ese modo podría indicarle más fácilmente a dónde tiene qué dirigirse para regresar a su destino.-

De inmediato, el de anteojos negó con vergüenza y desilusión, colocando entonces ambas manos dentro de los bolsillos laterales de su gruesa chaqueta invernal. -Por desgracia, ese no es el caso.- Replica el recién llegado con desdén. -Me temo qué en mi afán por recorrer los alrededores de la ciudad, termine perdiendo mi Pokegear y no fue hasta ahora qué me doy cuenta de esto al querer regresar al hotel dónde me hospedo. Por tal razón es qué decidí entrar aquí, luego de estar vagando sin sentido desde hace ya bastante rato por las calles aledañas.-

En vista de tan pintoresco relato, el encargado aprieta momentáneamente sus labios y luego vuelve a forzar otra amable sonrisa. -Descuide, cómo dije antes, usted no es el primero ni tampoco creo sea el último a quien le sucede algo así.- Expresó entonces el fornido sujeto en un tono más reacio, dándose aquí media vuelta para abrir una de las gavetas puestas a los pies del estante con diversos artículos detrás de sí mismo. -Por suerte para usted, siempre tenemos por aquí un mapa de la ciudad para exactamente esté tipo de situaciones cuando algún turista se pierde, por lo qué-...

De manera irónica y en perfecta contraposición a las dos veces anteriores, ahora fue por propia voluntad qué el encargado termina por cortar sus propias palabras al instante de volver a encarar al sujeto de mediana edad. Una vez hecho esto, y teniendo el mapa de la ciudad entre sus manos al haberlo encontrado, este puede observar en primera fila con desasosiego cómo ahora un Persian, pokémon qué en ese momento tenía cara de muy pocos amigos y qué lo miraba fijamente a sus ojos, yacía colocado sobre el mostrador de manera imponente al apuntar aquí una de sus patas delanteras junto con sus filosas garras en dirección a su cuello.

Un corto pero enervante lapso lleno de silencio transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, posterior al inesperado giro de eventos y en dónde el joven encargado se limitó solo a tragar saliva, además de mirar de reojo el ahora sonriente rostro triunfal del recién llegado.

-Escucha, no se quien rayos eres o quién te crees al intentar algo cómo esto en esta tienda en específico, pero te daré diez segundos para qué reconsideres muy bien tus acciones. Te prometo qué sí lo haces me haré de la vista gorda y también haré cómo sí nada de esto nunca paso. Aún no es tarde para qué te des media vuelta y te largues por dónde viniste.- Informó el fornido encargado en un tono qué desprendía agresividad y cinismo, pero nuevamente manteniendo su compostura al mirar al recién llegado y a su pokémon con repudio. -Creeme forastero, tú no tienes la menor idea de con quién mierda te estas metiendo. Pero cómo hoy estoy de buenas, te daré una única oportunidad para qué-...

-Heh, pero sí es todo lo contrario, muchachito.- Declara con firmeza el sujeto de anteojos al emplear un tono burlesco y sarcástico, interrumpiendo bruscamente las palabras del encargado antes de qué él pudiese terminar de expresarse. -Ten la plena seguridad de qué todos nosotros sabemos perfectamente con quienes nos estamos metiendo, o de lo contrario no estuviéramos aquí.-

Confusión, recelo y extrañeza. En poco más de una milésima de segundo, el anonadado y confuso encargado terminó por experimentar una exhaustiva mezcla de emociones colisionar violentamente dentro de su ser. -¿T-Todos nosotros?- Repitió esté al alzar por inercia una de sus cejas, mirando con suspicacia al recién llegado y a su apático Persian. -¿C-Cómo qué todos nosotros? ¿A qué demonios te refieres con eso?-

Justo cuando otra sonrisa burlesca se vuelve a posar sobre los labios del recién llegado, él aquí decide alzar su mano izquierda a la altura de su rostro como respuesta. Acto seguido, éste llega a chasquear sonoramente sus dedos, cosa qué posteriormente provoca qué al menos una docena de sujetos llegasen a forzar su entrada repentinamente al local sin ningún tipo de cuidado para con los objetos y estantes del lugar. Todos ellos vestian uniformes tacticos en color negro en conjunto con pasamontañas qué cubrian la mayor parte de sus rostros, salvo por un alto y llamativo sujeto pelirrojo vestido con un traje de color azul oscuro con detalles en rojo, mismo quien acompañaba dicho atuendo con una capa a su espalda, y al poseer un imponente Dragonite a su lado.

-Hoy, aquí y ahora, le pondremos punto final al Equipo Rocket.- Exclamó el sujeto de mediana edad en un tono mucho más serio, comedido y frío, quitándose luego la gruesa chaqueta que tenía puesta para entonces revelar qué debajo también vestía con un uniforme táctico similar al del resto. -Eso lo juro en nombre de todas las familias, personas y pokémon a quienes ustedes han hecho daño a lo largo de todos estos años.-


Sector Sur, en las afueras de Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 10:49 A.M


Tras una larga y reconfortante ducha, pero manteniendo muy presente dentro de su subconsciente las crípticas palabras de Kelly al terminar su conversación previa hacía ya varios minutos atrás, la de Ecruteak procede a vestirse de manera relativamente casual al salir del baño y regresar a su habitación, tomando prácticamente lo primero qué encontró qué estuviera limpio y qué combinara.

Una vez vestida, utilizando una cálida sudadera deportiva en negro y pantalones estilo jogger de color rojo vino, Zuki sale de la habitacion la cual tenía qué compartir con Kelly al dirigirse primero a la cocina de la guardería, lugar en dónde yacen sus zapatillas al reposar estas dentro de un compacto y rustico mueble de cartón prensado de no más de veinticinco centímetros de alto y cincuenta de largo, puesto en la esquina izquierda y qué sirve específicamente para ordenar y colocar todo tipo de calzado por pares dentro de sus varios cubículos destinados para tal fin.

-Hmph… Me preguntó a qué se debió ese cambio tan repentino en la actitud y las palabras de Kelly después de qué hiciéramos las paces.- Comenta Zuki internamente al sentir intriga y curiosidad por lo qué tendría qué decirle su homóloga, posterior a terminar de colocar y atar las agujetas de sus zapatillas en sus pies. -Su rostro, pero en especial la forma en cómo se expresó al momento de confesar qué existía algo más que quería comentar conmigo, me dieron muy mala espina.-

A continuación, un ahogado suspiro hizo eco brevemente dentro de la cocina al ser esté auspiciado por la de Ecruteak momentos antes de qué ella prosiguiera con su camino. Ahora, saliendo a su vez de la cocina, Zuki rápidamente regresa sin ningún tipo de escalas a la espaciosa sala de estar para entonces acercarse y abrir la puerta corrediza de vidrio qué conecta con el patio trasero.

Tan pronto cómo la chica kimono acabó por hacer parcialmente a un lado dicha puerta para salir, está no solo puede apreciar cómo la de New Bark permanecía estática, con una expresión tranquila y observando atentamente en dirección a los cientos de altos edificios qué se veían a la distancia al norte de aquel suburbio, estando ella colocada sobre el húmedo césped a varios metros de su posición en medio del patio, sino qué Zuki de manera automática siente también cómo una gélida y refrescante brisa comenzaba a recorrer cada centímetro de su ser. Todo esto, sumado a muchos otros elementos más, provocaron en cuestión de milésimas de segundo qué una serie de cortos pero intensos escalofríos atacaran sin tregua el sector de la espalda baja de la de Ecruteak al lograr qué ella se ruborizará ligeramente.

-Lamento mucho la demora.- Se excusa Zuki al salir de lleno al amplio patio cercado, en un tono más lúgubre y comedido para con su compañera, luego de volver a correr la puerta a su espalda. -¿Pero te parece sí vamos directo al grano y me dices de una vez qué es eso tan especial qué querías confesar y qué era tan necesario qué fuese aquí afuera?-

La rubia, dándose ahora media vuelta para encarar a la recién llegada, mira directamente a los ojos color esmeralda de Zuki por escasos momentos y, sin mediar palabra alguna, saca una pokebola de uno de los bolsillos de su pantalón deportivo al arrojar la misma sobre el pasto, prácticamente a poco menos de metro y medio de dónde se había colocado la prima de Gold.

Zuki obviamente titubeo en primera instancia ante lo hecho por Kelly, observando con desasosiego y confusión a la rubia, cuando entonces el Lucario de esta última termina por hacer acto de presencia al materializarse al instante sobre el pasto humedecido.

-El motivo por el cual te cite aquí afuera es porque creo qué lo mejor sería enseñarte primero esto antes de confesar lo qué tengo qué decirte.- Denuncia Kelly de manera reacia y fría, pero sin despegar su mirada de su compañera. -Quizás, de este modo, te será más fácil de entender mi explicación sobre todo lo que experimente junto con Crystal ayer.-

-¿T-Todo lo qué experimentaste ayer junto con Crystal?- Repitió Zuki con una mezcla entre molestia y extrañeza, alzando una de sus cejas por reacción al mirar de manera rapaz a la rubia y notando aquí qué su compañera traía puesto el brazalete obsequiado por el monje Jin alrededor de su muñeca derecha. -Espera un segundo, Kells. No creo qué te esté siguiendo el ritmo de lo qué me quieres decir, ni tampoco entiendo a qué viene esto. O sea, ¿a qué rayos te refieres con qué-...?-

-¡Lucario, Mega evoluciona!-

Cómo consecuencia de subita la orden dada por su entrenadora, Lucario asiente y posteriormente se rodea de una intensa capa luz de color arcoiris, misma la cual termino por aturdir ligeramente todos los sentidos de Zuki al interrumpir fortuitamente sus palabras. Pasados un par de segundos más, la capa de luz qué rodeaba al pokémon de Kelly perdió enteramente su intensidad, pero al suceder esto Lucario presentó un importante cambio en su apariencia física al completar su transformación de manera exitosa ante los ojos de las presentes.

Zuki volvió a titubear visiblemente, teniendo una infinidad de preguntas atoradas dentro de su garganta, mientras observaba perpleja tanto a Mega Lucario cómo a su entrenadora, pero sin ser capaz del todo de articular más qué frenéticos balbuceos debido a la sorpresa.

-Esta fue la razón por la qué te pedí qué saliéramos al patio.- Confiesa finalmente Kelly, rascando una de sus mejillas de manera nerviosa. -Pero ahora qué viste de lo qué soy capaz de hacer, creo qué lo más adecuado sería decirte qué ayer Crystal y yo tuvimos un inesperado encuentro con Suicune no muy lejos de esté lugar.-