Dos meses y medio después...

*sacando su cabeza detrás de la cortina* ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? *suspira y sale de ahí* Supongo que solo subiré esto y me iré, sin decir nada. :( Lo siento, este par de meses fue bastante complicado en lo personal como para escribir, y bueno, ya no tengo ideas casi para esta historia.

En fin, sin mas preámbulo, aquí está el vigésimo sexto capítulo. Si espero que esta larga espera valiera la pena. ¡Aquí vamos!


Capítulo 26: "Nuevas Relaciones y Problemas Antiguos"

La serie Backyardigans y sus personajes no me pertenecen.


Tres horas más tarde y ya con Tasha en casa, ambas amigas se sentaron en el sofá para comenzar con su conversación sin que alguien las interrumpa. No tenían como distraerse de todos modos, ya que los padres de Uniqua salieron con Ulises dado a que fue invitado a una fiesta de cumpleaños de uno de sus compañeros de la escuela.

Por lo que Uniqua estaba completamente sola junto a su amiga, y si era honesta consigo misma, ella preferiría que sea así por ahora. No quería que otras personas interfirieran o se enteraran de lo que podría pasar en esa conversación.

Solo pasaron unos minutos para que la joven hipopótama notara la mirada perdida de quien sería su mejor amiga. "¿Uniqua?" ella preguntó, sacándola de sus pensamientos, "¿Estás bien? Algo parece estar preocupándote," Tasha agregó mientras colocaba una mano en su hombro.

Bueno, es ahora o nunca, Uniqua pensó antes de dejar salir un pequeño suspiro. "Bueno, Tasha, hay algo que quería decirte desde hace mucho tiempo," ella dijo, colocando una mano detrás de su cabeza en lo que podría ser nervios, "Y es que pasó algo conmigo en estos meses," agregó mientras miraba hacia abajo cuando lo decía.

Notando el cambio de ánimo en Uniqua, la joven hipopótama frunció el ceño. "¿Ah sí?" Tasha preguntó bastante consternada y acercándose más a su amiga si eso era posible, "¿A qué te refieres exactamente?" ella preguntó, aun manteniendo su mano en el hombro de la joven de especie única.

"Um," la joven única no podía evitar sentirse aún más nerviosa de lo que ya se sentía al pensar en lo que iba a decir después, "Hablo de mi relación amorosa," Uniqua comenzó a contar sin tapujos esta vez, esperando alguna reacción que fuera inesperada.

Tasha se quedó atónita al oír esa confesión. "Oh," fue lo primero que pudo formular estando en ese estado hasta que reaccionó, "Espera," ella siguió hablando mientras miraba a su amiga, quien estaba aún mirando hacia abajo, y comenzaba a sonreír un poco, "Entonces ¿tú y Austin...?" ella preguntó esta vez.

Al notar que su amiga estaba pensando en que volvió con su ex, ella dejó de mirar al suelo para ver a su amiga y movía sus manos en negación. "No, no hemos vuelto si es lo que piensas," ella rectificó de forma rápida antes de volver hacia abajo ahora en vergüenza, "Y no se trata de Austin tampoco," ella volvió a mencionar en el mismo estado.

Fue en ese momento en que Tasha dejó salir un ruido de shock, dado a que era algo que no se lo esperaba. "Uniqua..." ella pudo decir antes de bajar la mano del hombro de su amiga y colocar sus manos encima de su cabeza en frustración, "No me digas que alguien más está involucrado," ella quiso decir en un tono sorprendido.

Si, fue lo único que Uniqua quiso decir en ese momento. Sin embargo, no se atrevía a decirlo en voz alta aún, mucho más cuando sentía que esas palabras sonaban bastante reales ahora que Tasha lo mencionó. Tenía que admitir que, si hay alguien más en este enredo amoroso, solo que no pensaba asumir esa responsabilidad hasta ahora.

Aunque también sabía que no pasó nada ese día por lo que quiso rectificar, otra vez, lo ocurrido. "¿Qué? ¡No!" ella exclamó, antes de dejar salir un suspiro e intentar calmarse de nuevo dado que Tasha se asustó un poco con su reacción, "O al menos no fue tan así, solo pasaron las cosas y ya. Fue demasiado repentino," la joven única volvió a colocar una mano detrás de su cabeza, "No he vuelto a ver a esa persona por lo mismo," Uniqua terminó de contar.

"Oh, por todos los cielos," la joven hipopótama dijo mientras colocaba sus manos en su rostro por la bomba noticiosa que recibió, aunque solo pasaron unos segundos antes de volver a ver a su amiga de especie única, "¿Conoces a esta persona?" ella preguntó esta vez con curiosidad en su voz.

En ese momento, Uniqua se congeló al escuchar esa pregunta e ideas de que decir invadieron su mente. En verdad no quería decir quién era ya que, si lo hacía, todo esto se complicaría mucho más. Tampoco quería arruinar su amistad con Tyrone en lo absoluto, o al menos no mucho más de lo que ya lo está.

No pasó mucho tiempo para que la joven de especie única pensara en algo. "Un poco, si," ella respondió, aunque dudó lo suficiente para comentar algo más, "De todos modos, eso ya no importa tanto pues ya tomé una decisión y solo me enfocaré en mí por ahora," Uniqua quiso agregar para intentar terminar con las posibles sospechas de quien pueda ser.

A eso, Tasha asintió con su cabeza. Después de tantos años de conocer a Uniqua, ella puede reconocer cuando algo está ocultando, aunque prefirió mantener ese secreto oculto solo por esta ocasión. "¿Austin ya lo sabe?" la joven hipopótama decidió preguntar, dado a que está claro que él debería saberlo por ser su ex y en aun estar interesado en volver con su amiga por lo que supo.

"Se lo contaré apenas lo vea," Uniqua respondió ya un poco más relajada que antes y no mentía tampoco. En algún momento, Austin tendría que saberlo, ella pensó. "¿Sabes? En realidad, me alegra volver a hablar con él y solo ser amigos ahora," ella quiso mencionar con una pequeña sonrisa en su rostro por primera vez en mucho tiempo.

Viendo a Uniqua sonreír un poco, la joven hipopótama reaccionó de la misma forma. "Entiendo," ella dijo mientras se relajaba en el sofá después de esa pequeña ola de emociones que tuvo por la noticia, "Supongo que es lo mejor, aunque ya imagino que no fue nada fácil volver a hablar como antes. ¿Cierto?" Tasha quiso agregar esta vez, preguntándose al final.

Fue ahí cuando Uniqua solo se dejó llevar por el ritmo de la conversación, sintiéndose mucho más aliviada ahora que pudo contar lo que sentía. "Tienes razón," ella respondió, mirando a su amiga hipopótama antes de continuar, "Pero es mejor que seguir discutiendo," agregó sin más que seguir observando a Tasha mientras lo decía.

Tasha asintió con la cabeza de nuevo. "Bueno, solo espero que no se moleste cuando lo sepa," ella comentó y esta vez con seriedad. De tantos años que conoce al joven canguro, sabe que Austin puede no reaccionar de manera racional ante situaciones como esta o al menos no en seguida. Podrá ser tímido en un comienzo; sin embargo, él sí que tiene muchas cosas que decir cuando lo conocen bien.

A eso, Uniqua recordó la última vez en que él se molestó cuando le dijo sobre solo volver a ser amigos antes de volver a colocar una mano detrás de su cuello con una pizca de culpa. "Eso creo," ella aseveró hasta que quiso cambiar el tema por ahora, "Oye, Tasha, ¿Cómo es eso que Tyson y tú estaban a punto de hacer algo antes de que llamara?" esta vez el cambio de ánimo fue rotundo apenas esa pregunta fue hecha por la joven única.

La joven hipopótama, en cambio, colocó sus manos en su cara por un segundo, antes de ver a su amiga. "Por enésima vez, no hicimos nada," ella reclamó en molestia, aunque en su rostro se podía notar la vergüenza y una pizca de felicidad también, "Y, comenzamos a salir hace dos semanas," ella finalmente confesó su nueva relación amorosa.

Sorprendida, Uniqua miró a su amiga. "¿En serio?" ella preguntó como si no lo podía creer lo que estaba oyendo, o al menos eso ocurrió por unos segundos antes de sonreír, "Vaya, eso sí que fue rápido en que volvieras a salir con alguien," la joven de especie única agregó mientras se acomodaba en el sillón para ver a su amiga en un mejor ángulo.

Tasha rio algo nerviosa, ya que sabía que su amiga única diría eso después de todo. "Créeme Uniqua, a mí también me sorprendió," ella contó y no mentía al respecto. Ni ella misma se esperaba que comenzara una relación tan rápido, a decir verdad. "Pero Tyson ha hecho que todo fuera muy sencillo para mí," la joven agregó.

Con esa respuesta dicha y viendo como su amiga hipopótama estaba feliz después de todo lo que vivió con su ex, Uniqua solo siguió sonriendo. "Bueno, no me queda otra opción que felicitarte, Tasha. Seguramente Tyrone estaría muy sorprendido de saber la noticia," ella dijo, pensando en que tal vez su amigo alce ya sepa sobre esto.

"Es muy probable ya que aún no lo sabe," Uniqua se sorprendió al oír esa afirmación de su amiga mientras miraba hacia abajo por un momento, "Tyson me dijo que estaba bastante concentrado en sus estudios como para venir," la joven hipopótama agregó.

A eso, Uniqua sonrió con una pizca de tristeza al saber esa noticia. "Entiendo," fue lo único que ella pudo decir antes de continuar con su charla. Ahora entendía porque Tyrone no venía al pueblo, pero a pesar de que solo era gracias a sus estudios, aun sentía que él tampoco quería venir por su culpa.

Tuvo suerte en que su amiga hipopótama no notara el pequeño cambio de ánimo en ella cuando hablaron del joven alce, por lo que pudo recuperarse pronto para seguir hablando sobre el hermano de éste ya que Tasha estaba bastante feliz hablando de él. Tenía que admitir que, a pesar de que su nueva relación comenzó un poco pronto para su gusto, si estaba muy feliz de que Tasha volviera a creer en el amor después de todo.

De vuelta en la casa de Pablo, ambos amigos decidieron levantarse del sofá para luego ir a la cocina y preparar algo para la cena. De todas maneras, ya era hora de comer y serviría para distraerse un poco de los problemas de Pablo y el trabajo nuevo que consiguió. O al menos eso parecía hasta que Tyrone comenzó a preguntar de nuevo. "Oye, Pablo, ¿Qué tipo de trabajo conseguiste?" él preguntó siendo casual mientras se sentaba en la barra de desayuno.

"Asistente contable," el joven pingüino respondió antes de dejar salir una pequeña risa, algo muy distinto a como él estaba cuando llegó solo una hora antes, "Suena tonto cuando eres un arquitecto y apenas sabes lo básico de las matemáticas," él agregó mientras sacaba una olla desde adentro de un gabinete.

Tyrone solo sonrió por enésima vez esa tarde. Si él era honesto consigo mismo, Pablo era terrible en las matemáticas durante la escuela así que entendía su situación, además de no ser muy bueno en lo que sea que involucre tareas. "Tal vez un poco," él dijo, observando a su amigo sacar cosas para preparar una sopa hasta que tuvo una idea, "Pero ¿sabes? Si piensas renunciar ahí, tal vez puedas recomendarme para ese empleo," él lo comentó sin tapujos.

En ese momento, Pablo solo volteó para ver a su amigo antes de sonreír por primera vez en varios días. "No es una mala idea, en verdad," él comentó con una voz genuina mientras colocaba la olla en la encimera, "Olvidé que estudias administración de empresas," él agregó también.

"Sip," a eso, el joven alce se levantó de la barra para acompañar a su amigo en la cocina, "Podría funcionar para una práctica profesional ya que no falta mucho para que termine con mis asignaturas," él dijo mientras se lavaba las manos.

Pablo sorprendió a oír esa gran noticia que él no sabía hasta ahora. "¿En serio?" él solo esperó a que el joven alce asintiera con su cabeza antes de continuar, "Wow, Tyrone a cargo de una empresa. ¿Sabes? Eso jamás lo habría visto venir de ti," él comentó, usando su codo para tocar a su amigo en su brazo.

"Bueno, sorpresa," Tyrone rio después de responder y se quedó pensando por un momento en intentos de recordar alguna conversación anterior hasta que lo logró, "Acabo de recordar que cuando trabajaba en un restaurante de mesero, mi antiguo jefe me comentó que necesitaban arquitectos para un proyecto de construcción de casas. No sé si aún mantiene esa oferta aun después de casi un año, pero lo llamaré y preguntaré," él contó.

El joven pingüino miró a su amigo con una pizca de esperanza. "Suena bien por mí, aunque sea un poco complicado," él respondió antes de dejar salir un suspiro, "Ahora sé que fue una muy mala idea rechazar esas ofertas de trabajo que tuve cuando me gradué," Pablo se lamentaba mientras miraba hacia abajo en lo que podría ser vergüenza.

Tyrone colocó una mano en el hombro de su amigo para detener sus pensamientos negativos, olvidando por un momento la cena. "Oye, eso no fue tu culpa, Pablo," él quiso decir aun mirando al joven pingüino, "Si no aceptaste, fue porque tenías otras prioridades," el joven alce continuó hablando mientras frotaba su mano en el hombro con suavidad.

"Eso creo," Pablo respondió aun mirando hacia abajo antes de dejar salir un suspiro rendido, "Lo siento, Tyrone, aun me siento un poco mal por mi mamá," él alcanzó a decir mientras ocultaba su cara entre sus manos, intentando no volver a quebrarse en llanto otra vez.

A eso, el joven alce frunció el ceño en preocupación y tiró a su amigo de manera delicada en un fuerte abrazo, sin importar en que Pablo reaccionara o lo abrazara de vuelta. "Oye, te entiendo, ¿sí? En alguna ocasión sentí algo parecido con Tristán," él reveló su propia situación con sus padres de hace unos años mientras miraba hacia abajo.

Apenas fue envuelto en un abrazo, el joven pingüino se quedó en la misma posición sin moverse mucho. "¿Ah sí?" él preguntó de vuelta, aun estando con su cara apegada hacia su amigo por lo que su voz sonó algo tapada.

Dándose cuenta de lo que estaba haciendo, Tyrone dejó salir una pequeña risa antes de dejar ir a su amigo por un momento. "Si, es verdad," él respondió a la pregunta en un tono convincente, "Sé que no puedo comparar lo que tú y yo vivimos antes con nuestras familias, pero si puedo entenderte por lo de tu madre viviendo esta situación peligrosa," él comentó.

Pablo asintió con su cabeza mientras miraba hacia abajo para ocultar sus sentimientos, intentando por todos los medios de no quebrarse en llanto por enésima vez ese día. Podía sentir que las lágrimas se formaban en sus ojos apenas escuchaba a su amigo alce hablar.

Notando esto, el joven alce sonrió con tristeza antes de colocar una mano en su hombro. "Ambos sabemos lo fuerte que es la señora Paulina, aunque ella piense lo contrario," él comenzó, "Y tampoco estarán solos. Todos estaremos con ustedes para lo que necesiten, ¿de acuerdo?" Tyrone dijo mientras volvía a abrazar a Pablo y colocaba su cara sobre la cabeza de este, sonriendo un poco al notar que aún mantienen su diferencia de altura a pesar de todos estos años.

Tal vez no explotó en llanto como lo pensó en algún momento; sin embargo, no faltó alguna lagrimita cayendo en la cara de Pablo apenas su amigo alce lo abrazó de nuevo. Tengo al mejor amigo del mundo, él pensaba, mientras dejaba que Tyrone lo abrazara con fuerza y sintiera algo que no sentía en muchos meses: apoyo. Lo necesitaba, tenía que admitirlo.

No pasó mucho tiempo para que el joven alce se apartara de él y palmeara su espalda un poco antes de que Pablo comenzara a caminar en dirección a la estufa. Sin embargo, el joven alce se adelantó e impidió que siguiera adelante. "Tu quédate en la barra, yo cocinaré esta noche," Tyrone ordenó en una voz serena.

Estando en shock, Pablo miró a su amigo. "Tyrone," el joven pingüino comenzó a hablar, mientras intentaba por todos los medios de no sonreír a lo que su camarada ha dicho. Solo porque no se esperaba esa reacción viniendo de él, o al menos no tan repentina.

"Pablo, por favor," esta vez Tyrone suplicó un poco antes de tomar la olla que ya estaba en la encimera, "Hoy no has tenido un buen día, déjame ayudarte," él dijo, dirigiéndose la estufa para comenzar ya a cocinar. No sería ni la primera ni la última vez en que él cocine para su amigo pingüino, y tampoco dejará de hacerlo cuando éste finalmente aprenda a hacerlo por su cuenta.

A eso, el joven pingüino dejó salir un suspiro rendido. "Está bien, tú ganas," él respondió para luego volver a sentarse en la silla de la barra de desayuno, también conocido como península en la cocina. Una vez sentado ahí, él volvió hablar. "Ey, Tyrone," él comentó casi al aire.

Tyrone volteó para verlo apenas escuchó a Pablo llamarlo. "¿Sí?" él preguntó, deteniéndose justo cuando pensaba hervir agua en un hervidor eléctrico.

Con una pequeña sonrisa que no aparecía desde hace meses, Pablo miraba a su amigo. "Gracias, lo necesitaba," él agradeció. Sus palabras venían desde el fondo de su corazón, y en realidad no podía estar más feliz de tener a Tyrone en su vida después de tanto tiempo sin verse.

"No hay de que, pasa eso son los amigos," el joven alce respondió de vuelta también con una sonrisa. Tenía que admitir que ver a su amigo feliz era lo único que le importaba esta tarde, por lo que se sentía bien de ayudar.

Con su amigo ya de vuelta en la barra, Tyrone comenzó a buscar cosas en el refrigerador y en la despensa para empezar a preparar la sopa que su amigo pingüino pensaba hacer. Mientras observaba a su amigo alce cocinar, el teléfono de Pablo comenzó a timbrar por un mensaje que éste recibió.

Apenas lo vio, él sonrió un poco ya que no se esperaba un mensaje de su amiga de especie única a esta hora en particular, por lo que no dudó en contarlo. "Es Uniqua, dice que quiere venir a visitarme," él comentó mientras mostraba el teléfono con el mensaje ya leído de su aplicación de mensajería habitual.

Tyrone tuvo que aguantar las ganas de dejar salir un suspiro triste y también de no dejar caer los ingredientes que tenía en sus manos por la sorpresa. Tenía que admitir que no quería saber sobre Uniqua en un largo tiempo solo por tener sus sentimientos por ella intactos; sin embargo, tampoco quería que los demás supieran sus razones.

Por lo que no tuvo otra opción que volver a fingir que le importaba. "¿Ah sí?" él preguntó intentando no sonar desinteresado, "¿Te ha dicho cuando quiere venir?" él volvió a preguntar esta vez porque su curiosidad fue más grande, y también para pensar en un plan para irse antes de verla de nuevo.

El joven pingüino frunció el ceño un poco al notar el cambio de voz en su amigo. "No, no lo ha dicho," él respondió mientras dejaba su teléfono en la barra, "¿Por qué? ¿Pasó algo?" él se atrevió a preguntar en un tono algo preocupado. Tenía que admitir que todo esto era raro para él, aun no olvida esos momentos raros y un tanto incómodos que existieron entre ambos amigos ese día en el supermercado.

Sintiendo que estaba a punto de ser atrapado, Tyrone decidió probar otra táctica. "¿Huh? No," él respondió intentando evadir la verdadera respuesta a esa pregunta, "Solo, no he sabido de ella desde hace meses," él agregó, siendo honesto consigo mismo esta vez.

Pablo se sorprendió a esa declaración. "Vaya," no pudo evitar responder de esa manera a la respuesta de su amigo alce y podía jurar que algo más pasaba; sin embargo, decidió no insistir con el tema por ahora, "Bueno, no me ha dicho cuando vendría, pero conociéndola un poco, no me sorprendería que llegara de improviso," él comentó esta vez con una pequeña sonrisa en su cara.

Fue en ese momento cuando el joven alce dejó salir una pequeña risa al recordar lo que él mismo terminó haciendo. "Ciertamente si," Tyrone dijo antes de entristecerse un poco, "Supongo que Uniqua me contagió en ese sentido, ¿huh?" él agregó en ese mismo tono e incluso hasta algo melancólico.

Pablo solo se quedó escuchando a su amigo hablar, bastante preocupado esta vez. No recordaba oír a Tyrone estar tan triste por algo que Uniqua hacía. "Un poco, si," él respondió antes de seguir observando como Tyrone cocinaba la cena. Esto fue más que suficiente para darse cuenta de una cosa. Algo malo pasa con Tyrone y lo voy a averiguar, él pensó.


Bueno, es el fin de capítulo. Volveré pronto con el siguiente... espero... *suspira* ¡Nos vemos!