Theodore suspira con cansancio cuando Harry vuelve reírse con sus nuevos amigos Weasley. Ni siquiera le importa con quién demonios se juntaba el otro niño, lo jura, pero un Draco Malfoy molesto no es exactamente algo con lo que quiere lidiar.
Mira hacia atrás, donde Harry está sentado con tres de los ¿diez, once? Weasley, los gemelos y el menor en la mesa Gryffindor. En la hora del almuerzo no era exactamente prohibido que los alumnos se mezclaran entre casas, pero... Slytherin y Gryffindor, es algo completamente distinto a todo eso.
De verdad, todos los pensamientos de Theodore viven en continuo desacuerdo cuando de Harry Potter se trata, porque el niño es intrigante y estúpido y divertido y un peligro por completo.
Theodore es fiel a la creencia de que las reglas de la naturaleza existen para que alguien las ponga a prueba de una u otra manera, y la regla natural de Hogwarts es que Slytherin y Gryffindor son casas que no pueden coexistir con facilidad desde hace mucho tiempo, incluso antes de que el Señor Oscuro creara esa brecha aún más grande donde Slytherin era superior y las otras tres Casas inferiores. El propio Slytherin pensaba eso en el principio, pero el Señor Oscuro amplió la creencia de que los Slytherins son a la vez malvados. A Theodore nunca le interesó mucho el tema, exceptuando cuando los profesores y algunos estudiantes de otras Casas los trataban de manera injusta y a nadie le interesaba. Hasta que, por supuesto, Harry Potter hace su entrada.
A Harry no le interesan esas cosas. A Harry no parece interesarle mucho nada, en realidad, y así y todo, es mejor que cualquier alumno de su año, y de cualquier otro año, la verdad. Es poderoso, Theodore y Draco lo saben, pero Harry mismo no parece saberlo; y no solo mágicamente, porque en realidad, para Theodore eso es lo de menos: Harry también es poderoso políticamente, su voz y sus acciones tienen un peso considerable en la gente que lo ve, y cada vez se demuestra más.
Ahora mismo, los gemelos Weasley y Ron Weasley bromeando y riendo con un Slytherin es una prueba del poder de Harry Potter.
La actitud pública de Draco alrededor de Harry Potter es una prueba de su poder.
La cautela del profesor Snape con Harry Potter es una prueba de su poder.
La indiferencia del director Dumbledore hacia su salvador es una prueba del poder de Harry Potter.
Si Harry sabe lo poderoso que es, tampoco parece importarle.
Theodore cree que Harry Potter es quien vino a Hogwarts a romper las reglas naturales. En realidad, cree que Harry Potter vino al mundo a romper las reglas naturales del mundo mágico, en general. No puedes tener un año de vida y sobrevivir a un Avada, y tampoco puedes esperar que todos se lo tomen como si fuera algo natural, por enojado que Harry se sienta cada vez que tocan el tema. Harry es, a veces, un ingenuo tonto. Theodore es un poco rudo cuando de Harry se trata, pero Theodore entiende el mundo de una manera diferente a los demás niños de once años, incluido Draco, y sabe que Harry también lo hace. De verdad, solo hay que escucharlo hablar.
En algunos días, cuando Harry está aún más callado que de costumbre, o no se lo ve durante varias horas, se pregunta qué debió haber pasado Harry en su vida como para entender el mundo de la forma en que lo hace. Cada quien tiene su propia historia, y a Theodore no le interesa, pero sí le interesa Draco, y lo último que necesita es que su mejor amigo siga ciegamente a otro psicópata.
—No sé por qué demonios insiste en estar en esa mesa— murmura Draco, lo suficientemente alto para sacar a Theodore de sus pensamientos. Parpadea, concentrándose, y mira a Draco a su lado, quien actualmente se está encargando de apuñalar con la cuchara su postre de chocolate.
—Es Harry— dice como toda explicación. Funciona, ya que Draco se desinfla levemente, pero también es molesto, porque una mueca de tristeza pasa por su rostro antes de que vuelva a estar con el ceño fruncido—. ¿Por qué estás triste?— susurra, acercándose un poco más a él, tratando de que nadie más los escuche.
—Se supone que somos amigos— contesta Draco luego de pensarlo un poco, manteniendo el tono de voz al igual que Theodore—, y aún así decide pasar tanto tiempo posible con el Weasley ese— suena más resignado que enojado, y Theodore frunce el ceño—. No sé qué tengo que hacer para convencerlo de que puedo ser un buen amigo.
—No necesitas hacer nada, dragón— Theodore tiene que entrelazar sus manos sobre su regazo para evitar consolar a su amigo físicamente en público—. Eres un buen amigo, y estoy seguro que ese idiota lo sabe. Y si no, pues mal por él, que se lo pierde— Draco lo mira de reojo y a Theodore le molesta la inseguridad que percibe—. De verdad, Draco. No tienes que cambiar nada de ti. Además, Harry puede tener otros amigos, y lo sabes.
—Lo sé— dice a regañadientes, pero se mueve más hacia Theodore hasta que sus hombros están pegados—, pero ya sabes, él ni siquiera confía en nosotros con... nada. Solo lo que sucedió con el trol pero... Creo que él sabía que si no nos lo contaba, eventualmente nos enteraríamos.
—No creo que confíe en los Weasley, o Granger para el caso, con sus cosas, dragón— mira un momento hacia atrás y se encuentra con la mirada del demonio por sobre las cabezas pelirrojas, que los mira con curiosidad. Entrecierra sus ojos hacia Harry y vuelve a prestar atención a Draco—. Por mucho que hable, en realidad nunca dice nada conscientemente— aún recuerda lo entretenido que estaba Harry cuando le dijo que había jugado Quidditch por años, a pesar de que le había dicho a Draco que nunca había siquiera volado una escoba antes. Tal vez podrían ponerlo a ver un partido de Quidditch y luego simplemente preguntarle cosas—. Y recuerda que me dijiste que él pensaba que iba a quedar en Gryffindor. Tal vez está triste por no poder compartir algo con sus padres, ya sabes, y pasando tiempo con ellos tal vez se sienta un poco mejor.
Draco hace una pequeña mueca de dolor antes de volver a controlar su rostro y sonreírle levemente, pero Theodore se conforma cuando ve que es sincero.
—¿Todo bien?— Harry se sienta repentinamente frente a ellos, interponiéndose entre Gregory y Vincent sin mucha dificultad. Les sonríe, ignorando los gruñidos de molestia de los niños a sus lados y se sirve un poco de helado en una copa vacía.
Theodore lo mira con disgusto abiertamente, solo porque puede, pero Draco asiente con una sonrisa. Theodore no necesita mirarlo para saber que sigue molesto.
—Sí— Draco deja su postre sin terminar a un lado y cruza sus brazos sobre la mesa—. ¿Qué tal tus amigos?— pregunta amablemente.
—¿Eh?— Harry levanta la vista de su helado y mira a Draco con confusión.
—Los Gryffindors.
—Oh— los ojos verdes parecen perdidos por un momento, y algo en Theodore le hace recordar que no es la primera vez en los cinco meses que lo conoce que sucede. Ignora la intriga que le da y prefiere creer que el niño ha conseguido hacerse adicto a pociones calmantes, una razón más para alejar a Draco de él—. Están bien. Ron perdió a su rata, pero parece que era muy vieja, y no creen que vuelva a aparecer.
—Una lástima— dice Draco, lo suficientemente comprensivo para ser cordial, pero Theodore puede oír lo poco que le importa realmente. Harry le da una sonrisa burlona, por lo que seguramente puede oírlo también.
—Estoy seguro de que ahora está en un mejor lugar.
—¿El cielo de las ratas?— Theodore está informado sobre las creencias muggles, y honestamente no parecía que Harry fuera un creyente. A parte del hecho de que Harry parecía querer visitar 'el cielo' cada vez que lo perdías de vista...
Harry se encoge de hombros, una sonrisa en sus labios y los ojos verdes brillando, que hace que Theodore entrecierre sus ojos hacia él.
—Tal vez el infierno.
x . x . x
—Como rata no deja de gritar nunca— se queja Apep, acercando su cabeza hacia donde Harry está sentado en un sofá que transformó hace algunos meses. Harry no deja de leer su libro, pero estira una mano y acaricia las escamas bajo la boca del basilisco con cariño. Apep parece feliz mientras coloca su cabeza sobre el regazo de Harry, básicamente aplastándolo, pero no lo suficiente como para lastimarlo, aunque sí tiene que dejar su libro a un lado, y mira fijamente los ojos amarillos—, y como humano sabe horrible.
—No ha tenido un baño en un tiempo— Harry se encoge de hombros y mira más allá de la gran serpiente, cerca de la estatua de Salazar, donde hay una jaula. Peter Pettigrew le devuelve la mirada con ojos miedosos y llorosos desde una esquina. Harry vuelve a mirar a Apep y sonríe—. Si se vuelve muy molesto, puedes comerlo.
—Me gusta la carne, no el metal— Apep golpea levemente su cola contra el suelo, en un movimiento que Harry descubrió que podría ser relacionado con estar indignada o molesta, lo que hace que ponga los ojos en blanco.
—Lo soltaré y podrás perseguirlo por toda la Cámara, ¿qué te parece?
Apep sisea feliz, aunque se aleja luego de eso y se mete entre los pasillos, desapareciendo de su vista. Tal vez escuchó alguno de los pobres animales desafortunados que Harry comenzó a traerle. Harry suspiró y volvió a su libro.
Está bien, entonces los planes de Harry se volvieron un poco... complicados. Sacar a Pettigrew de los Weasley siempre fue parte del plan, pero la verdad es que no tenía mucha idea de qué haría con él si lo atrapara realmente. Matarlo es lo primero que se le venía a la mente, pero necesitaba primero sacar a Sirius de Azkaban, por lo que no podía simplemente matarlo. Tendría que hablar con Remus, pero no sabía cómo podía mover a la rata sin llamar la atención de nadie, mucho menos de Snape o Dumbledore, o sin que se le escape por algún motivo.
Sin embargo, la verdadera complicación empezó cuando se dio cuenta que mantener a alguien cautivo no es realmente tan fácil cuando quieres que dicho cautivo se mantenga con vida. Pettigrew, como rata o como humano, necesitaba comida y un baño diario, algo que Harry no quiere darle. El hombre estuvo viviendo pacíficamente con los Weasley luego de huir como el maldito cobarde que era, después de matar a sus amigos y encarcelar a otro. Harry no va a darle más comodidades. No le molesta lanzar un pequeño hechizo de limpieza a la jaula cuando se vuelve desagradable de ver, ni le interesa alimentarlo más de lo estrictamente necesario: la maldita rata tuvo demasiado de una buena vida tranquila en un lugar donde no merecía estar. Y mantener al tipo vivo indignamente ni siquiera era su mayor complicación.
Su trato hacia Pettigrew es inhumano. Si piensa demasiado de dónde pudo haber sacado toda esa indiferencia, se siente mal del estómago.
Es más difícil de lo que parece dormir por las noches cuando recuerdas que tienes a un hombre encarcelado durmiendo sobre sus propios desechos o con hambre. La única razón por la que aún se mantiene bien en las clases es porque ya se las conoce y ya las vivió. En pociones, si la noche anterior no durmió bien, le deja la mayor parte del trabajo a Draco para no arruinar su sorprendente racha de Extraordinarios y Supera las Expectativas, ni intoxicar a nadie en el proceso. Por suerte, puede actuar con suficiente normalidad como para que nadie le pregunte nada. No quiere saber lo que le harían si respondiera que no puede dormir bien porque tiene a un tipo mortífago encerrado en una jaula en la Cámara de los Secretos mientras Apep la basilisco lo mantiene vigilado.
Sí, Harry sabe que ni siquiera el supuesto Salvador del Mundo Mágico se libraría de una condena en Azkaban.
Además, aún está persistente el problema de Snape y Dumbledore.
Con la cabeza fría y conociendo a ambos hombres como lo hace, entiende y hasta acepta que hayan llegado a la conclusión que debían de drogar a Harry con Veritaserum y meterse en su mente para saber si no es el Señor Oscuro o un nuevo peligro. Pero como le interesa una mierda ser comprensivo cuando Snape y Dumbledore y posiblemente toda la Orden ahora sabe que Harry sabe cosas que no tendría que saber, quiere decirle a los dos hombres que se metan en sus propios malditos problemas y dejen que Harry salve al mundo como Dumbledore siempre quiso, sacando de la ecuación cualquier tipo de plan ultra complicado y muertes innecesarias que el maldito dramaturgo de Dumbledore hizo posibles en su vida anterior.
Suspirando, Harry se aleja de su pequeño rincón que creó en la Cámara y se despide de Apep. Sin importar qué tan mal duerma por las noches o qué tan mal del estómago se siente, refuerza las protecciones sobre la jaula de Pettigrew y lanza un hechizo de limpieza, sin siquiera mirarlo. Que se sienta mal por darle al hombre lo que se merece no significa que va a ser un idiota. Pettigrew terminará en Azkaban, Sirius saldrá sin tener que esconderse, y todos felices. Ningún tipo de moral o principio va a hacer que Harry deje escapar a Pettigrew. No de nuevo.
x . x . x
Remus,
Tal vez no me conozca o no se acuerde mucho de mí, pero me he enterado que eras un gran amigo de mis padres, y creo que es el indicado para poder ayudarme.
Lamento que mi primera interacción hacia usted sea pedirle un favor, pero creo que no podemos perder mucho tiempo, y no tengo a nadie más que pueda ver esto con ojos neutrales.
Entiendo que la pérdida puede cambiar los ojos y el corazón de la gente, pero algo me dice que usted podría ver a través de eso, y a su vez entender que la pérdida puede hacerte cometer locuras, en especial si cometer locuras ya está en los genes. Sin embargo, soy un fiel creyente que las acciones de una persona habla más que sus palabras, y aunque esto pueda meterme en muchos problemas a futuro, espero entienda que simplemente quiero que se haga justicia.
Los perros son los amigos más fieles, a pesar de que a veces muerdan o ladren, o puedan desconocerte cuando están enojados, y son las ratas las que se escapan para salvar su vida. Se lo digo porque tengo una rata que por primera vez en años no puede escapar, y un perro que a pesar de seguir siendo fiel, no puede seguirme a ningún lado.
Necesito su ayuda, y espero que pueda dármela. Si está dispuesto, por favor escríbame tan pronto pueda. Si no quiere, sepa que no lo culparé ni lo mantendré en su contra.
Con cariño,
Harry J. Potter.
x . x . x
A dos meses de terminar las clases, Harry se había olvidado completamente del espejo de Oesed, pero ni siquiera pueden culparlo: secuestrar a un hombre rata y mantenerlo cautivo, tener de ¿amigo, mascota? a una basilisco, casi morir dos veces por un tipo que huele a ajo y otra por un trol, más su poca voluntad de mantenerse lejos de sus amigos a pesar de que desde el primer maldito momento se está diciendo a sí mismo que no debería acercarse a ellos... Bueno, Harry se había olvidado del espejo, y tal vez un poco de la piedra.
Simplemente por eso se siente tan sorprendido de encontrarse el espejo en la Sala de Menesteres.
Harry dejó caer la caja que estaba sosteniendo cuando lo vio medio oculto bajo una sábana, acercándose con rapidez y sintiendo que una sonrisa crecía en su rostro. Por fin una suerte que aprecia aparece, y ahora, con la piedra en su poder, va a poder, aunque sea, alejar a Quirremort lo suficientemente lejos de Hogwarts para poder matarlo. Solo tiene que pedirle un colmillo o algo de veneno a Apep, y podrá matar a Voldy sin problema; matar a Quirrell es casi como una satisfacción extra, aunque tal vez no lo dijera en voz alta.
Cuando se acerca lo suficiente para sacar el resto de la sábana, se congela ante su reflejo.
Sirius se está riendo de algo que Remus le estaba diciendo con Tonks cerca, a pocos pasos a la derecha de donde Harry se encontraba. Un poco más atrás, todos los Weasley más Hermione y sus padres están hablando tranquilamente con sonrisas en sus rostros; Cedric parece contento con Cho y Luna lo saluda con la mano cuando la ve, Neville a su lado, sonriendo también. A la izquierda de la figura de Harry, Snape parece molesto con los brazos cruzados mientras mira hacia otro lado; Dumbledore, a su lado, le sonríe amablemente, sus ojos celestes brillando por sobre sus lentes de medialuna. Atrás de ellos, Draco lo mira con curiosidad, de pie entre sus padres que le asienten con la cabeza en señal de saludo, y Theodore está a su lado, mirando fijamente algo en el suelo detrás de su reflejo, y detrás de todos ellos, una multitud de personas con las que Harry no recuerda haber hablado en su vida, pero sí recuerda haber escuchado de sus muertes o verlos siendo cubiertos por sábanas en el suelo del Gran Comedor.
Y a pesar de todo eso, a pesar de que Harry está viendo los rostros que recuerda de sus amigos, su familia, de gente por la que se siente responsable de sus muertes, Harry no puede verlos mucho tiempo, porque su reflejo lo llama.
Harry, el Harry del espejo, lo está mirando fijamente. Está con los lentes torcidos, el cabello lo suficientemente corto para dejar su cicatriz sangrante a la vista sin problemas, su chaqueta rota y sucia al igual que sus pantalones y su camiseta, su rostro está lastimado y tiene sangre seca en la nariz y la boca, que baja hasta el cuello y se pierde en su ropa. No es eso, realmente, lo que más le llama la atención, no es su cuerpo de diecisiete años lo que lo hace mirar tan fijamente con algún tipo de emoción creciendo en su pecho. No, son sus ojos.
Los ojos de su reflejo estaban mirándolo fijamente sin parpadear, completamente en blanco. Ya no estaba ese verde esmeralda que todos asociaban con su madre, ahora eran de un color grisáceo opaco que apenas dejaban diferenciar su pupila. Estaban completamente muertos.
Su reflejo dijo algo, moviendo sus labios tan lentamente que Harry podía leerlos. Se movió hacia un lado y, detrás de él y con los ojos igual de muertos viéndolo fijamente, estaba Voldemort tirado en el suelo, el mismo Voldemort que salió del caldero, al que se enfrentó en el Ministerio, al que se enfrentó en el bosque, con todos los horrocruxes destruidos a su alrededor.
Su reflejo se agachó para sacar algo de la mano flácida del cadáver de Voldemort, antes de guardárselo en uno de los bolsillos de su chaqueta y volver a mirar a Harry fijamente. Repitió las palabras que dijo anteriormente.
No pierdas tiempo.
Harry sintió un peso repentino en el bolsillo de su pantalón, pero no podía dejar de ver el reflejo. Sentía frío en todo el cuerpo, y aún cuando se sentó en el suelo y rodeó sus piernas con sus brazos para calentarse, sabía que el frío no iba a desaparecer.
No servía para nada perderse en los sueños y olvidarse de vivir, eso le dijo alguna vez Dumbledore sobre los peligros del espejo. Sin embargo, se pregunta cómo puede aplicarse esa frase en Harry cuando, al parecer, el deseo más desesperado y profundo de su corazón era estar muerto.
. x . x . x .
Cuando Draco y Theodore se acercan a su oficina minutos antes del toque de queda, sabe por completo que Potter tiene algo que ver con eso. Suspira con molestia antes de dejar entrar a ambos niños, que claramente estaban preocupado por su amigo, tal vez Draco más que Theodore, pero la preocupación estaba allí.
Se había perdido las dos últimas clases de la tarde, y no les había dicho a ninguno de los dos dónde podría estar. Severus tiene una idea, así que manda a los niños a su habitación y se dispone a recorrer él mismo el castillo. Demasiado por una noche tranquila.
Sin embargo, algo le dice que, a pesar de que tiene fuertes sospechas de que el niño en realidad esté en la conocida Cámara de los Secretos, tiene que comprobarlo, solo por las dudas. Se detiene en la mitad del pasillo hacia las mazmorras y lanza un hechizo localizador, dejando su varita sobre su mano abierta. Si Potter está en la Cámara, la varita lo guiará hasta el baño en desuso del segundo piso y luego apuntará hacia el suelo allí.
La varita gira en todas direcciones, y luego de un minuto sin parar, Severus frunce el ceño. Sabe que cuando esto sucede es porque su objetivo está cerca pero a la vez no, y la única vez que había sucedido eso antes fue cuando estaba buscando a Quirrell, y el hombre había estado en la sala de los Menesteres, a principios de año.
Comienza a caminar de nuevo, teniendo un mal presentimiento. Dumbledore había terminado por cancelar sus planes sobre esconder la piedra en el espejo de Oesed y lo había transportado esa misma mañana a la sala de los objetos perdidos, en especial porque la sala era inmensa y pocos alumnos sabían que las sala de los menesteres en sí existía, aparte de los sexto y séptimo año y los profesores. El hecho de que Potter desapareciera el mismo maldito día que movieron ese espejo, y que al parecer esté en la sala de los Menesteres también, hace que Severus ignore deliberadamente a cualquier alumno que se encuentre merodeando por los pasillos mientras camina rápidamente.
Con suerte, Potter está planeando la destrucción del mundo mágico, y no mirando fijamente un espejo maldito.
Por supuesto, Severus no tiene suerte.
Le parece idiota caminar tres veces frente a una pared vacía, pero se apresura en pasar la puerta apenas aparece. Potter está allí, frente al espejo. Va a matar a Albus, maldito viejo, por poner un objeto tan peligroso en un lugar tan fácil de encontrar por cualquiera que conociera la sala de objetos perdidos.
—Señor Potter— dice, entrando y cerrando la puerta detrás de él. El niño no se inmuta—. Señor Potter, es la hora de queda, y no deberías confiar en absolutamente nada de esta sala. Quién sabe qué cosas pueden haber por aquí.
Severus tiene que moverse con cuidado entre algunas pilas de objetos, pero cuando llega al niño, él sigue con la mirada perdida en su reflejo. Aprieta la mandíbula y se coloca frente al espejo antes de agacharse al nivel de Potter, sin dejar que su mirada se pose ni por un segundo en el cristal.
Los ojos verdes del chico están apagados y sus brazos están abrazando con fuerza sus piernas, y cuando Severus mueve una mano frente a su rostro, un poco temeroso de que el chico se haya perdido completamente, Potter parpadea hacia él.
—Hola— dice el niño, su voz sonando increíblemente pequeña.
—Hola— responde Severus, tratando de mantener su voz lo más amable posible. Es obvio que Potter estuvo demasiado tiempo frente al espejo, y su mente está en un lugar límite ahora mismo—. Tenemos que volver, Po-Harry. Es tarde, y tienes que comer algo.
—¿Por qué?
—Porque estás bajo de peso, y no has comido desde el almuerzo— Severus frunce el ceño cuando Potter se encoge de hombros antes de asentir y tomar un profundo respiro—. ¿Harry?
—No puedo moverme— susurra el niño luego de unos momentos—. El espejo...— Severus se dispone a levantarse para poder ayudar a moverse al chico, pero Harry niega desesperadamente con la cabeza cuando hace el mínimo movimiento—. ¡No quiero ver!
Severus se congela. Harry lo mira a los ojos, y por más que quiere entrar en su mente y ver qué demonios está viendo el chico que lo asusta tanto, pero esto no es lo mismo que averiguar si hay un Señor Oscuro poseyendo al salvador: esto es completamente Harry.
Tomando una decisión, Severus asiente.
—Nos levantaremos juntos, ¿de acuerdo?— cuando Harry asiente, aún pareciendo temeroso, Severus extiende lentamente una mano hacia él, y cuando Harry la toma, evita fruncir el ceño de preocupación por lo frío que se siente. Severus se levanta entonces, despacio, utilizando su mano como soporte para que el chico pueda levantarse a su vez. Harry se tambalea un poco, y Severus se encarga de que el chico no vuelva la vista hacia el espejo—. Muy bien. ¿Sientes que puedes caminar?
Harry parece inseguro, dándole una mirada de reojo, pero por el agarre mortal que estaba sufriendo su mano, no cree que pueda moverse solo. Con un movimiento de su mano, Severus se encarga de volver a colocar la sábana sobre el espejo, ocultándolo completamente. Harry parece un poco más tranquilo, pero Severus puede sentir el escalofrío que lo recorre.
—Eso creo— Harry lo suelta y da un paso tembloroso hacia adelante. Severus lo mira con atención, una mano preparada para detener una posible caída, pero Harry logra dar otros dos pasos antes de estabilizarse bien—. Sí, sí...
Se quedan unos momentos en silencio mientras Harry parece reorganizar sus pensamientos, y Severus se lo permite. El chico está pálido, y aún está preocupado por su falta de reacción en general. Había visto al niño desangrarse hacia la muerte, y aún así negarse a ningún tipo de ayuda por parte de Severus, pero ahora parece que está aliviado por tenerlo ahí.
Quiere preguntar qué demonios estaba viendo, pero eso es-
—¿Alguna vez te viste en el espejo?— pregunta Harry, su voz aún baja.
- muy privado. Severus cierra un momento los ojos para evitar rodarlos antes de volver a abrirlos y mirar a Harry con seriedad.
—Sí, y por eso puedo decirte que es un objeto peligroso— no se permite subir el tono de voz, solo por las dudas, pero se arrepiente un poco cuando Harry lo mira fijamente.
—¿Qué viste?
—¿Qué viste tú?— pregunta a cambio, creyendo que eso mataría la curiosidad del niño. Sin embargo, Harry se estremece, y siente una pizca de culpa. Niega con la cabeza—. No es algo que uno quiera ir contando por todos lados, Harry. Es algo privado.
—Lo siento, lo sé.
Harry es quien comienza a moverse hacia la puerta, y Severus lo sigue de cerca. Parece que el chico está por caerse en cualquier momento, y aunque Poppy es genial, había advertido que Harry no puede volver a golpearse la cabeza si no quiere sufrir un daño permanente.
—Te daré una poción de sueños sin sueños— dice Severus cuando están bajando las escaleras lentamente—, una pequeña dosis. Por esta vez.
—Gracias.
Es extraño escuchar a Harry tan... dócil. Y no tan satisfactorio como pensó algún día estresante que sería. En realidad, lo está incomodando increíblemente, porque quiere ayudar a que el mocoso vuelva a su normal molestia, pero no sabe qué demonios hacer.
No le pagan lo suficiente.
—Es mi trabajo— responde luego de unos segundos. Cuando llegan al descanso y espera que la escalera se acomode, Harry vuelve su mirada hacia él. Aún están apagados, pero está feliz de poder ver una leve seguridad en ellos, por extraño que le parezca—. ¿Qué sucede?
—No soy suicida.
Severus mira fijamente a Harry, un comentario sarcástico sobre la cantidad de veces que estuvo cerca de la muerte en menos de un año en la punta de su lengua, pero esto no parece realmente estar dirigido hacia él, esta aclaración: en realidad, parece que Harry había llegado a un acuerdo consigo mismo. Harry vuelve a mirar hacia el frente, al parecer sin esperar una respuesta de su parte, pero ahora es Severus quien tiene demasiadas preguntas y ningún tipo de respuesta.
Renunciará si el próximo año no le aumentan el sueldo al doble.
. x . x . x .
dios, estuve escribiendo este capítulo todo el día, y aunque me fascinó tener inspiración para escribir, que no se repita ahre. nunca miré tanto tiempo el logo de wattpad como hoy.
so,,, dark!harry? idk, pero pettigrew no se merece nada lindo en esta fic :P
siete meses sin cap! lo crean o no (sí se lo creen ahre) tardé muchísimo más en publicar capítulos la mitad de cortos que este, así que en realidad podría ser peor kjj
espero les haya gustado el cap!
