「Capítulo 3 - Imperialismo Yitiense. Leng y Hyrkoon.」
De los tantos territorios que Naruto y Kaguya iban a conquistar en su guerra, la isla de Leng era un punto de interes importante para los Emperadores. La Sagrada Leng es una de las islas mas grandes del Mar de Jade. Ubicada al sur del Imperio de Yi Ti, mas específicamente de la ciudad de Jinqi, la isla de Leng tiene secretos ocultos que nadie fuera de ellas a podido descifrar jamas. Otrora parte del Gran Imperio del Amanecer, ni siquiera en ese tiempo los ciudadanos de tierra seca se animaron a descubrir su oscura magia, por miedo a la destruccion y a la perdición que les traerian los misterios bajo tierra.
La isla disponia solo de tres ciudades conocidas por los extranjeros, Leng Yi, la ciudad mas al norte, una ciudad con caracteristicas similares a Yin, Tiqui, Jinqi y tantas ciudades de Yi Ti debido a la cercania geográfica y cultural. Turrani, la ciudad mas al sur, bañada por vientos veraniegos, la ciudad era el bastion cultural mas importante que tenian los isleños, es alli donde se realizaban algunos festivales de gran significación para los lengis. Finalmente Leng Ma era la ciudad central de la isla, asi como su 'capital', era alli donde tenia su palacio la Emperatriz-Diosa de Leng, desde el cual gobernaba toda la isla desde que terminó el Gran Imperio, y según algunos, era también donde vivían los Antiguos, una seria de Dioses oscuros que residian en las catacumbas y que tenían contacto con la Emperatriz regularmente.
Sus habitantes eran personas hermosas, espigados y de largas piernas, pueden llegar a alcanzar entre los 2,10 metros y los 2,50 metros de estatura, con la piel del color de la arena tostada al sol, poseen grandes ojos de color dorado, y se dice que ven mejor y a más distancia que el resto de la humanidad, sobre todo de noche. Además, pese a su imponente altura, las mujeres de los lengis son famosas por su esbeltez e incomparable belleza.
La isla era muy reacia a todo lo foraneo y se cerraba a todo lo que tuviera siquiera una pizca de extranjero por eso no ha sido lugar de ningun evento importante para la historia del mundo.
Hasta ahora...
En las costas de Leng Yi, los pescadores y pobladores que habian ido a observar el mar se sorprendieron al ver el horizinte, muchos estaban acostumbrados a que no pasara nada en el día a día de las costas del Mar de Jade. Pero hoy era diferente, hoy se encontraron con una vista que jamas creyeron ver en sus vidas. Y al verlo, muchos no estaban seguros de si era bueno o malo, pero si estaban seguros de algo, pronto las cosas iban a cambiar
La cabeza de un gigantesco monstruo marino de color blanco se acercaba cada vez más a la playa, encima del monstruo había alguien que solo se podía describir como una Diosa por su belleza y su finura. Detras de esa vista, decenas de grandes barcos seguían a la serpiente a una gran velocidad, todos ondeando la bandera imperial y repletos de soldados listos para la guerra.
No pasó mucho tiempo para que la serpiente tocara tierra, deslizandose por las arenas de la costa y alzandose para ver más lejos dentro de la ciudad.
Kaguya miraba a su alrededor, cada vez que se acercaba más a Leng, sentía una energía oscura provenir de la isla, era una de las razones por las que había elegido a Leng para comenzar con el sur. Si lo que dijeron los escribas imperiales era de fiar, en la isla vivian un grupo de Dioses oscuros que moraban en las profundidades de la tierra, los Antiguos, venerados por la Emperatriz-Diosa. El interés de ella y Naruto por la isla creció cuando escucharon eso.
No habían conocido ni encontrado a ninguno de los llamados Dioses desde que llegaron a este mundo hace un mes, y sabían que existían debido a que las raices del Shinju ya se habían extendido lo suficiente y a traves de ellas podían sentir el gran poder de estos seres divinos. No se podía ni empezar a comparar con el suyo, si ambos quisieran, podrían destruirlos sin siquiera pestañear, pero bueno, serían interesantes de ver. "Tal vez estos Dioses podrían a ayudarnos a descifrar los secretos de este mundo." Sonrio con un poco de maldad. "O podrían convertirse en una molestia para nosotros, en cuyo caso tendríamos que eliminarlos y absorberlos." Ella no sabía que era mejor, los Dioses ayudandolos o los Dioses oponiendoseles. "Bueno, no importa, de todas formas ya es hora de mostrar al mundo quienes son los verdaderos Dioses."
Las venas alrededor de sus ojos se ensancharon, activando su Byakugan, con el cual podía verlo todo, detras de ella habian alrededor de cuarenta barcos anclados, estos barcos fueron creados por Orochimaru, los del Imperio no eran apropiados para la guerra que iban a tener, por lo que el hombre serpiente se dio a al tarea de crear nuevos navios más grandes y resistentes. Cada uno tenía la capacidad de albergar al menos cien personas por lo que calculaba que se había llevado al menos cuatro mil hombres al sur, suficiente para subyugar a estas islas sureñas.
En frente de ella se reunieron las personas que la habían visto llegar, su curiosidad se sobrepuso al miedo primordial que sentían al verla llegar con su serpiente recientemente creada. Miraban hacia arriba en su dirección con asombro ante su belleza y ante su serpiente. A lo lejos podía ver una ciudad, no tan grande como Yin y otras ciudades de su nuevo Imperio, pero aun así era algo digno de ver.
"Escuchen." Dijo ella amplificando su voz con Chakra, de tal modo que los hombres que había traido con ella pudieran oirla desde los barcos. Las personas a sus pies fueron congratulados por la bella y firme voz de la Diosa, aumentando mas su asombro. "Quiero veinte barcos desembarcando, los demas se quedaran anclados como refuerzos."
Mientras los barcos se apresuraban a cumplir su orden, ella miro a las personas que se encontraban a sus pies. "Saludos, ciudadanos de Leng, me presento ante ustedes, soy Otsutsuki Kaguya, la 'Doncella de Luz'." Le habían dicho que en Leng se adoraban a los mismos Dioses que en Yi Ti y que se hablaba el mismo idioma, asi que presentarse como la Doncella hecha de Luz funcionaria igual que en Yi Ti.
Las personas en la playa se sorprendieron, ahora todo encajaba, la belleza que ostentaba la mujer, la piel, el cabello y los ojos blancos, el aura divina que sentían con solo estar en su presencia, todo tenía sentido debido a que estaban en frente de una Diosa, la esposa del Leon de la Noche. Dejaron lo que estaban haciendo y se arrodillaron ante ella, no importando que la arena estaba caliente por el Sol, tal era su devoción.
"Levantense." Dijo ella, normalmente disfrutaría de los isleños adorándola como la Diosa que era, pero había trabajo que hacer. Los lengis se levantaron y miraron hacia arriba esperando sus designios. "A partir de hoy reclamo esta isla y a todos sus habitantes como parte del Imperio Dorado de Yi Ti." Su voz fue clara y precisa, no dando lugar a ningún malentendido, había venido a conquistarlos, lo demás podía esperar.
Mientras ella le hablaba a sus futuros súbditos, los dos mil hombres que ella había ordenado desembarcar ya estaban en filas en la arena, con sus barcos más cerca de la costa. El entrenamiento militar que habían tenido los soldados yitienses el último mes fue brutal, así que ya sabían que hacer.
Kaguya los miro y asintió. "Bien." Luego se giró a los lengis. "Vuelvan a la ciudad, nosotros los seguiremos, avisen a los habitantes que si no se oponen no les haremos daño." Ellos tenían algunas dudas sobre esto, por sus palabras, si había algún signo de resistencia las espadas de los dos mil guerreros estarían manchadas de sangre al acabar el día, y sin ningun ejercito apropiado en la ciudad...
"Tranquilos." Dijo Kaguya sintiendo su preocupación. "No les haremos nada, solo si nos atacan." No le serviría que los isleños desconfiaran de ellos, debían ganarselos si querian que formaran parte de su nuevo imperio. Siempre podían usar otros métodos con los extranjeros, pero eso dañaria gravemente su imagen. "Mi esposo y yo hemos descendido de los cielos para arreglar lo que esta mal, pero para eso necesitamos su ayuda, presentenos ante la gente para poder guiarlos por el buen camino." Su voz se volvio más suave, hipnotizando a las personas con sus palabras cubiertas de miel.
Las personas se miraron entre sí, eso no había sonado mal, ya habían escuchado rumores de que en Yi Ti, los Clanes nobles que habían entrado en disputa hace más de un siglo habian arreglado sus diferencias, pero no sabían que la causa era por los Dioses. Asintieron entre ellos y rapidamente se dirigieron a la ciudad, listos para cumplir los designios de su Diosa.
Kaguya los vio irse con una sonrisa, le comunico mentalmente a la serpiente que los siguiera lentamente. "Síganme." Le dijo a sus hombres, que no necesitaron otra palabra más, se fueron organizando en veinte filas de diez por diez y marcharon a paso de camino detrás de ella, listos para asegurar la ciudad.
「Mientras tanto con Naruto.」
Naruto cabalgaba en su caballo recien hecho a su lado, Har Loi lo acompañaba, también en un caballo y a las espaldas de ambos, miles de caballos montados y cientos de hombres a pie hacían lo mismo, se dirigían a Hyrkoon, el primer lugar que Naruto iba a conquistar debido a su valor estratégico, económico y militar.
"Dime Har Loi." Dijo Naruto haciendo que el joven le prestara atención. "¿Que es lo que se sabe de Hyrkoon?" Naruto sabía que era gobernado por hombres que se hacían llamar los Grandes Padres y que las mujeres iban enseñando los pechos y eran las que peleaban, pero no se molestó en aprender lo demás.
"El Patrimonio de Hyrkoon..." Empezó a hablar Loi a petición de su Emperador. "Comenzó simplemente como los tres fuertes de Kayakayanaya, Shamyriana y Bayasabhad, las cuales se establecieron junto a una zona fértil, llena de ríos y suelos propicios al cultivo."
Naruto asintió. "El Gran Mar de Arena. ¿Verdad?" Preguntó el sabiendo la respuesta.
"Si." Dijo el joven. "Esa región es lo que se conoce hoy en día como el Gran Mar de Arena. Antaño, los tres fuertes prosperaron gracias a esa zona, llegando a convertirse en ciudades fortificadas." Siguió con su historia. "Pero entre la Larga Noche y la creación del Dorado Imperio, hubo un periodo de inmensa sequia, que hizo que la región se secara y se convirtiera en un gran desierto."
"Si, y también fue lo que seco el Mar Menguante." Iban a a tener de encargarse de restaurar esas dos zonas. ¿Para qué les servían un desierto reseco y un lago que se encoge cada vez más con el tiempo? "Cuéntame de sus costumbres. ¿Como viven? ¿En que creen?" Quería saberlo todo, a ver si podía ponerlos de su lado sin pelear.
"Desde sus inicios, Hyrkoon no se llamó así. Solo lo hacen ahora por el nombre de su heroe legendario, que según su cultura fue el que libro al mundo de la Larga Noche." Dijo Loi mientras su caballo seguia trotando al lado del de Naruto. "Y debido a eso sus costumbres han cambiado radicalmente. Los Grandes Padres gobiernan y las mujeres son guerreras. Sin embargo, todos los hombres que no son aptos para convertirse en Grandes Padres son castrados y viven su vida como eunucos. Ellos son los cocineros, artesanos, conerciantes, maestros, medicos..."
"Interesante." Realmente lo era. El munca haría eso, claro, pero el concepto de que los padres e incluso las madres les corten el pene y los testículos a sus propios hijos era algo nunca escuchado por él, ni siquiera en el mundo Shinobi. "Cuéntame más acerca de este héroe legendario." Dijo Naruto ya empezando a fornar un plan en su cabeza.
Loi no sabía para que Naruto quería esa información, pero no era su lugar preguntar, aunque era cierto que la curiosidad lo estaba mordiendo. "Hyrkoon el Heroe, es uno de los nombres que se le da al gran heroe que dio fin a la larga noche. Según la leyenda, guio a los hombres a la batalla con su espada en llamas y... emm..." Le era un poco dificil decir esto. "...y triunfó contra sus fuerzas demoniacas." Dijo el esperando no recibir un castigo.
"¿Eh?" Fue lo único que pudo decir Naruto, pero despues recordo, según la religion de los yitienses, el, en su enojo provocado por la traición de sangre, había soltado sus fuerzas demoniacas en el mundo, causando la Larga Noche. "No te preocupes por eso, ya es pasado." Dijo moviendo su mano en un gesto que le restaba importancia a la cosa. Tenía que jugar bien su papel.
Har Loi suspiró, no quería incomodar a Naruto recordándole la derrota de sus fuerzas. "Desde entonces, los Grandes Padres han declarado ser descendientes de Hyrkoon y han gobernado las tres ciudades, estableciendo la tradición de la castración a los que no sean aptos para ser como ellos." Terminó su historia.
Naruto estuvo pensando que hacer con esa información, esta conquista era importante, si tenían Hyrkoon, ya podian dar por suyos el Gran Mar de Arena y la mayor parte de Los Huesos, asi como los tres senderos que eran las puertas terrestres de oriente.
De pronto una sonrisa cruzó su rostro, ya tenía el engaño perfecto para asegurar la conquista de Hyrkoon, y todo sin tener que matar a nadie.
"Loi." Dijo Naruto llamando la atención del joven muchacho. "Creo que ya se como podremos conquistar las tres ciudades sin derramar una gota de sangre." El muchacho abrió los ojos como platos al oir esto.
"¿De qué forma eso es posible?" Ellos ya se habían preparado para la guerra, pero si no tenían que luchar era mucho mejor, así podrían servir en los otros frentes.
Naruto le envío una sonrisa amplia. "Pues veras..."
「Bayasabhad. ・ Un día despues」
La ciudad fortificada de Bayasabhad se alzaba a solo unos metros de Naruto y Har Loi, el rubio había ordenado a su ejercito esconderse y esperar aproximadamente a un kilometro de distancia de la ciudad, mientras el los camuflaba con su poder, no quería formar revuelo en los lugareños llevando consigo un ejercito, por lo que solo él y Har Loi irían a visitar a los Grandes Padres.
Llegaron a las puertas de la ciudad, donde un par de guardias armadas los custodiaban con vista de halcon, para cuidar que nadie entrara a su ciudad sagrada sin permiso.
Cuando vieron a ambos jinetes inmediatamente apuntaron sus lanzas hacia ellos. Aunque estaban impresionadas por el hermoso caballo con pelaje de fuego que montaba Naruto, su deber era proteger la ciudad, y eso era lo que iban a a hacer. "Identifíquense." Dijo una de las dos mujeres. El idioma que utilizaban era desconocido para Naruto y Loi.
Naruto las miró con escrutinio, no eran tan altas, midiendo ambas alrededor de 1,65 metros de altura, tenian la piel de oliva y el cabello negro y largo. Sus grandes pechos estaban a la vista y ambas tenian un anillo en cada pezon, sus mejillas estaban adornadas con rubies. Con todo eso, no se veian tan mal, el admitiria que las llevaría a su cama si Kaguya se lo permitía.
Como ninguno de los dos respondió, las guerreras acercaron más sus lanzas a los intrusos. "Identifíquense ahora o..." Ambas detuvieron sus movimientos al instante, luciendo algo embobadas, en lugar se sus ojos negros, ahora tenían ojos rojos, con tres tomoes en cada uno.
Naruto terminó de usar el Sharingan para urgar en sus mentes, por lo que desactivó su Genjutsu y sus ojos volvieron a ser azules. "Asi que Sinha y Nimisha." Dijo el con una sonrisa, conecto su Chakra al cerebro de su acompañante, pasándole el idioma que estas personas utilizaban. Loi, dejo que su mente fuera invadida, se había acostumbrado a eso en el último mes debido a que los Dioses lo usaban mucho cuando no querían decir palabras innecesarias.
Las dos guardias salieron de su trance y enseguida volvieron a sus posiciones de batalla. "Salgan de aquí ahora mismo." Dijo Sinha con voz amenzanate.
"Sinha, Nimisha, suelten las armas." Dijo Naruto con una voz calmada.
Ambas abrieron sus ojos con sorpresa. "¿Que...? ¿C-Como sabes nuestros nombres?" Preguntó Nimisha perpleja.
Naruto sonrió, todo iba de acuerdo al plan. "He estado vigilando este lugar desde hace siglos, conozco el nombre de todos sus habitantes." Eso era mentira, claro, pero ellas no tenían que saber eso, además, podía hacer esa mentira realidad si así lo quisiera.
Ambas se miraron, todavía con la guardia en alto, no se iban a dejar engañar por este hombre. "¿Quien eres? Habla."
Naruto saco su Kusanagi y al momento en que estuvo fuera de su funda, le infundió Chakra Katon, haciendo que la espada se prendiera en llamas sin que el fuego la consumiera.
Las dos guardias dejaron caer sus lanzas, sus bocas se abrieron, se habían quedado sin palabras, solo había un hombre capaz de tener la espada llameante de la leyenda.
"Mi nombre es Naruto." Dijo él a las dos mujeres. "Pero pueden llamarne Hyrkoon."
「Leng Ma. ・ Un día después de que Kaguya llegara a Leng.」
Kaguya, sobre la cabeza de su serpiente, paseaba por las calles de Leng Ma como si fuera la dueña del lugar. Leng Yi fue asegurada sin ningun incidente, los ciudadanos habían cooperado con los invasores, asegurando que ninguno saliera herido y que los dos mil hombres pasaran sin problemas por todo el camino hasta el centro de la isla, apenas seis horas después, ya estaban tocando las puertas de la ciudad central, donde habían aplicado el mismo método, y el resultado había sido el mismo los ciudadanos los recibieron con los brazos abiertos.
Y ahora Kaguya se encontraba frente al palacio de la Emperatriz-Diosa de Leng, que aunque no era tan grande ni majestuoso como si propio palacio imperial, todavia tenía su toque. Ordenó a su serpiente que entrara en el salón del trono, para poder por fin conocer a la famosa gobernante de Leng.
Las puertas del salón del trono se abrieron lentamente, y por ellas entro la serpiente blanca, siseando a los presentes en la sala, en su cabeza, Kaguya miraba a los miembros de la corte con su típica mirada de superioridad divina.
Frente a ella se encontraba, sentada en un gran trono de madera preciosa pulida, una mujer alta y esbelta, como todas las mujeres de la isla, pero esta era diferente. Esta mujer tenía una belleza sin igual, con largo cabello negro, que le llegaba a los tobillos y un impresionante vestido de seda con motivos artesanales que la hacían ver más bella.
"Así que tu eres la famosa Emperatriz-Diosa de Leng." Dijo Kaguya a modo de saludo, su mirada no cambió de tono de su típica indiferencia, pocas personas eran capaces de hacerla cambiar de expresión, entre ellas su relativamente nuevo esposo.
La Emperatriz-Diosa miró hacia la serpiente y hacia la persona que estaba encina de ella, había escuchado rumores, de que la 'Doncella hecha de Luz' había descendido de los cielos junto con su esposo para arreglar el mundo. Al principio los había desestimado como simples cuentos, después de todo, ella sabía que los Antiguos, los Dioses que ella veneraba, eran reales.
Pero al ver a esto increíblemente hermosa mujer montada en una gigantesca serpiente no estaba tan segura de si de verdad eran rumores.
Kaguya miró a los humanos frente a ella con superioridad. "Sugiero que te rindas y nos dejes el control de la Isla, nada bueno le augura a los que se nos oponen a mi y a mi esposo." Dijo ella con condescendencia, como si cualquier cosa que hicieran las personas frente a ella no fuera una amenaza. Lo cual era cierto.
Uno de los consejeros más valientes, o más idiotas, no soportó tanta humillación y se levantó de su asiento. "¿C-C-Como te atreves?" Dijo el mientras le temblaban las piernas. "Su Majestad jamás aceptaría esos términos."
"Déjala hablar a ella." La voz de Kaguya hizo callar al hombre de inmediato, o quizás fue el pequeño gruñido que soltó la serpiente en la que estaba montada. "No vengo para hacerles daño, todo lo contrario, gracias a nosotros, prosperarán más de lo que nunca han imaginado." Y no era mentira, mientras se subordinen a ellos como la máxima autoridad física y espiritual del Imperio, entonces no habría problema.
La Emperatriz-Diosa se comportó con la dignidad que alguien de su cargo debe ejercer, sin alterarse ante los reclamos de la Diosa frente a ella. "Doncella de Luz, nosotras las Emperatrices-Diosas de Leng, hemos abandonado el culto a su religión desde hace tiempo, pero no he de negar que su regreso al plano mortal augura buenos presagios para nuestra región." Dejo que su lenguaje dijera más de lo que ella quizo decir en esa oración. "Pero ahora adoramos a los Antiguos, y no podemos hacer este tipo de cambios sin su consentimiento. Tal vez debería ir usted a convencerlos de que Leng sería más prospero bajo su mando."
Kaguya lo pensó detenidamente. Estos 'Antiguos' podrían ser los que los iluminarán en porque no han encontrado todavía con muchos Dioses en este nuevo mundo, además, tenía la sospecha de que ellos eran la fuente de la energía oscura que sentía cada vez que veía en dirección a la isla desde el Palacio Imperial. "Esta bien, hablaré con estos... Dioses tuyos y decidiremos quien se queda con el destino de Leng." No perdía nada y sería interesante ver que encuentra.
La Emperatriz-Diosa sonrió, si el plan salía bien no podía perder, era un ganar-ganar que no podía desperdiciar.
「Media hora después. ・ Catacumbas de los Antiguos.」
Kaguya y su serpiente junto con el séquito real de antes, se encontraba en las entradas de las catacumbas, lugar de residencia de los Antiguos. "Así que aqui es donde viven estos 'Antiguos'." Dijo Kaguya para si misma después de bajarse de su serpiente, ciertamente sentía más la energía oscura aquí que en cualquier otra parte de la isla hasta ahora. "Bien, esperen aqui, yo iré a conversar con estos llamados Dioses." Dicho esto bajó las escaleras directo a la boca del lobo.
"¿Esta segura de esto, Su Majestad?" Preguntó el mismo consejero de antes, preocupado por el bienestar de su Emperatriz.
Ella asintió con una sonrisa tranquila. "Claro, piénsalo, si de verdad es la Doncella de Luz, eso significa que tendrá grandes poderes divinos, y existe la posibilidad de que luche contra nuestros Dioses por el liderazgo. Quien salga victorioso de ahí será nuestro nuevo Dios." Declaró ella convencida.
「Dentro de las catacumbas.」
Kaguya miraba con ligero asombro los profundos túneles conectados entre sí que formaban las catacumbas de los Antiguos, estaba completamente oscuro, pero su cuerpo emitía su propia luz, y por eso fue capaz de ver mientras pasaba los distintos grabados que había en las paredes.
Siguió descendiendo más y más en los oscuros pasajes y mientras más descendía, más sentía la presencia oscura que emanaba la isla. Se encontró de repente en una sala espaciosa, donde había varios esqueletos humanos regados por el suelo lleno de suciedad y sangre seca desde hace mucho tiempo.
Decidiendo saciar su curiosidad, Kaguya tocó uno de los esqueletos con sus delicados y blancos dedos. "Veamos como moriste." Dijo ella en su mente, inyectando un poco de su Chakra divino por los restos de la persona.
De repente, una imagen llegó con claridad a su mente. Una imagen de una mujer siendo apuñalada en el abdomen con un cuchillo de forma extraña, y a la cual dejaron que su sangre se derramara por el suelo libremente.
"Sacrificio." Fue la única conclusión a la que llegó la Diosa, incluso llegó a tocar todos los restos y descubrió que todos habían muerto de la misma forma. Sacrificados a algún poder oscuro.
Perdiendo el interés en esta sala, siguió descendiendo más niveles dentro de las cuevas, podía decir, que este lugar era antiguo, mucho más antiguo que el Imperio del Amanecer, pero que los sacrificios eran más recientes. "Tal vez se explique por la ausencia de los Dioses." Quería una explicación, y la quería ahora.
Siguió bajando por los infinitos pasadisos oscuros de las Catacumbas, encontrándose con un sinnúmero de espíritus, fantasmas y otros entes etéreos. Algunos tenían forma de esqueletos o cráneos, mientras que otros eran simplemente cuerpos en descomposición, sin embargo, Kaguya podía decir que su naturaleza no era agresiva, sino que trataban de protegerla de lo que había debajo.
"Fuera."
"No deberías estar aquí."
"Este es nuestro dominio."
Las voces de los muertos intentaron obligarla a renunciar, y mientras eso hubiera funcionado en un humano, ellos estaban tratando con un ser más alla de su comprensión.
"Desaparezcan." Fue la simple orden de Kaguya, haciendo salir su Chakra Divino, que al entrar en contacto con los fantasmas, los hizo desaparecer, enviándolos al mundo puro donde podrían descansar en paz.
Kaguya no dudaba de que alguien o algo había seleccionado algunas almas de entre los sacrificios para hacer esta red de espíritus, para mantener a las personas alejadas de este lugar, tal vez podía encontrarlo y sacarle la información que buscaba.
No tardó mucho tiempo en llegar a una puerta grande y oscura, y desde cuyo interior sentía un gran poder maligno. Si bien era claro que la fuente de poder estaba debilitado, se nota que fue poderosa en el pasado, aunque por supuesto, no importa cuanto poder tuviera en el pasado, no le llegaba a ella o a su esposo ni a los talones.
Así que para satisfacer su curiosidad entró a la cámara y allí vio a un ser oscuro, sujetado por raíces que atravesaban sus miembros y parte de su cuerpo impidiéndole moverse y causandole gran dolor, si su expresión facial era una indicación.
Después de fijarse bien, se dio cuenta de que si bien parecía humano, tenía algunas características distintivas, su piel era completamente gris, con ojos rojos y brillantes, ademas de cabello largo y negro como la noche. Sobre su cabeza sobresalían grandes cuernos, similares a los de ella y tenía orejas puntiagudas en vez de las normales, y, después de una inspección más detallada, unos grandes pechos revelaron el género de la criatura, era una mujer.
Una mujer que tenía un aspecto demoníaco. Y además de eso, Kaguya notó que las raíces que la estaban sujetando no eran raíces normales. "Son raíces del Shinju." Se dijo ella en su mente. En tan poco tiempo, el Árbol Divino había extendido sus raíces a Leng. "Entonces puede que haya raíces en Hyrkoon, en Jogos Nhai y en las tierras del este." Y ciertamente no lo dudaba, el Shinju estaba alimentándose de nuevas tierras y nuevas energías, así que puede que sea más enérgico en su expansión. "Podemos usar esto a nuestro favor." Hablaría de eso con Naruto cuando terminara de conquistar el Mar de Jade.
Al verla, la mujer demoníaca la miró con ojos llenos de furia, y ella pudo ver como luchaba contra sus ataduras mientras su manos se cerraban en puños e intentaba llegar hacia ella, sin duda para matarla.
Pero Kaguya no tuvo miedo de esa cosa. "¿Eres tú una de los Antiguos?" Preguntó, a pesar de que no le estaba prestando atención, todos sus esfuerzos y energía se concentraban en matar a cualquier intruso. "Mphh. Al parecer tiene alguna clase de hechizo, que la hace ser hostil contra los extraños."
Ya cansada de esto, la Diosa activó su conexión con el Shinju y dió la orden de enviar un poco de poder a las raíces que sostenían a esta demonio, a la vez que cancelaba cualquier cosa extraña que le ocurriera a la mente de la criatura. El efecto fue inmediato, se retorció como un gusano, gritando y chillando por la dolorosa sensación que estaba recibiendo.
"AGHHHHH." Gruñó con dolor, esas malditas raíces eran una molestia, pero nunca le habían causado tanto dolor como ahora.
Cuando Kaguya decidió que era suficiente, canceló la tortura y miró a esta demonio con ojos entrecerrados. "Ahora que ya te calmaste..." Dijo ella a modo de introducción. "Quiero que respondas a mis preguntas."
Ella la miró con una luz diferente ahora, fue una bendición que lo que sea que hayan hecho las raíces le hubieran quitado la maldición, aún así, estaba temerosa de la extraña mujer frente a ella y su poder. "P-Pregunta." Por lo que estaba viendo no le haría ningun bien oponerse a esta mujer.
Kaguya asintió satisfecha con su cooperación. "¿Eres tu una de los Antiguos?" Fue su primera pregunta, aunque ya sabía la respuesta.
La mujer asintió, hace años que nadie la llamaba de esa forma, pero en definitiva, era lo que era, y además, ella también tenía algunas dudas. "Y debo asumir que tu eres la dueña de esa monstruosidad."
Esta vez ella levantó una ceja. "¿Que monstruosidad?"
La Antigua miró hacia su cuerpo, o más bien a las raíces que la tenían prisionera. "Este... Árbol." Dijo ella con cierto cuidado. "Hace alrededor de un mes, se sintió la presencia de algo grotesco llegar a este mundo, junto con la presencia de dos seres Divinos." No olvidaría lo que sintió cuando intento descifrar su naturaleza. "Tiene un hambre voraz por la magia y la sangre, y se alimenta de ella a donde quiera que vayan sus raíces."
Kaguya asintió complacida, no sería el Shinju si no hiciera eso. "Ese es su propósito." Dijo ella simplemente. "Aunque él no suele lastimar a ningún ser vivo, tendremos que modificar eso." Esto lo dijo más para si misma que para la otra.
Pero sacudió su cabeza y se concentró en las raíces, estaban absorbiendo lentamente el poder de esta Antigua, a diferencia del Mundo Shinobi, donde todo lo que tocaban sus raíces se secaba al instante.
La Antigua soltó un suspiro exasperado. "Pero eso está mal, es una abominación. Si sigue absorbiendo magia, el mundo será destruido." Dijo ella convencida de lo que dijo, puede que no hoy o mañana, puede que no dentro de dos mil años, pero si este Árbol sigue absorbiendo la magia del mundo, este se destruirá inevitablemente.
La Diosa movió su mano de forma condescendiente. "No te preocupes por eso, mi esposo y yo nos aseguramos de que eso no pase." Naruto le había dicho que había riesgos de que eso pasara así que por eso había hecho un par de modificaciones más. "Ahora responde mis preguntas." Dijo mientras las raíces eran removidas de su cuerpo.
La demonio cayó en el suelo mientras tosía, las heridas que fueron provocadas por el Shinju se sanaban lentamente, debido a que Kaguya dejo salir lentamente de su cuerpo un poco de Chakra curativo. "Esta bien, pregunta."
"Mi esposo y yo llegamos a este mundo hace un mes." Comenzó ella haciendo que la otra mujer abriera los ojos, ellos eran las dos presencias divinas que había sentido. "Pero desde que llegamos hemos sentido a muy pocos de los Dioses locales, solamente a los que están del otro lado del mundo y en el centro de Essos, ¿a que se debe esto?"
La Antigua pensaba las cosas en su mente, sobre si debía decirle o no a esta Diosa esa información, pero se dio cuenta de que no tenía nada que perder. "No se sobre los otros Dioses, pero si estás hablando sobre el León de la Noche y a la Doncella de Luz, así como los demás Dioses de esta región, me temo, que todos estan muertos."
Esto sorprendió a Kaguya pero no tanto, debido a que solo había una conclusión para no sentir a los Dioses, que estén escondidos, lo cual era poco probable, o que estén muertos como acaba de decir esta Antigua. "Dime las circunstancias de sus muertes."
Decidiendo satisfacer su curiosidad, la Antigua hablo. "Hace poco más de un siglo..." Dijo recordando esos tiempos nefastos, no solo para la humanidad, sino también para los Dioses. "Término la etapa conocida como la Larga Noche, un conflicto que duro décadas, casi un siglo entero, y fue librado por hombres y Dioses por igual."
Kaguya hizo un gesto con su cabeza para instarla a que continuara.
"Un Dios Oscuro, cuyo nombre es desconocido para nosotros, envío a criaturas de su creación, hechas de hielo, frío y muerte para acabar con los mortales." Dijo a modo de resumen, todavía le dolían un poco las heridas que le provocaron las raíces, pero ya se estaban curando por su cuenta, sin duda gracias al poder de esta mujer. "Cada vez que sus criaturas mataban a alguien, lo hacían más fuerte, y tanta fue la masacre, que ganó el poder suficiente para enfrentar a los Dioses."
Ella asintio. "Así que esa es la razón de la famosa Larga Noche." Dijo ella entendiendo la situación. "Sin embargo, me doy cuenta de que la Larga Noche fue preparada de antemano por este Dios Oscuro, en varias regiones del mundo la corrupción reinó años antes del conflicto. El Imperio del Amanecer fue solo una de ellas." Dijo aportando más información al misterio.
El Antiguo asintió. "Si, él se fortalecía también por la oscuridad en los corazones de los hombres, así que utilizo eso a su favor." Y lo hizo de un modo muy sutil, tan sutil, que los Dioses que reinaban sobre sus respectivos reinos, no se dieron cuenta hasta que fue demasiado tarde. "Muchos Dioses dieron su vida para eliminar de la existencia a este Dios, entre ellos los Dioses protectores del Imperio del Amanecer." Fue un sacrificio necesario, que aunque había dejado a los ahora yitienses sin Dioses, era mejor que lo que les deparaba el destino.
"¿Y los demás Dioses?" Dijo Kaguya, aunque tenia una corazonada de lo que iba a decir.
"Muchos de ellos acabaron seriamente debilitados." Respondio la Antigua, diciendo lo que sabía. "Entre ellos el llamado R'hllor, un Dios del fuego que luchó en la batalla y también los viejos Dioses de los Bosque y de los Ríos." Dijo recordando a varios de los Dioses que participaron en la contienda. "Y a pesar de que el Dios Oscuro ha muerto, sus creaciones siguen muy vivas."
"Esos son los llamados Otros, ¿verdad?" Preguntó ella sabiendo la respuesta. Naruto y ella habían investigado sobre las extrañas criaturas de hielo y frío, incluso habían dado un vistazo a donde eran más fuertes, del otro lado del mundo, donde hombres trabajaban en conjunto con gigantes y pequeñas criaturas similares a humanos para hacer un gigantesco muro de hielo y magia, sin duda para mantener a los Otros del otro lado.
「Flashback. ・ Hace dos semanas.」
Naruto y Kaguya, curiosos por ver la parte del mundo en la que sentían las presencias de Dioses, sobrevolaban el cielo del continente occidental, conocido como Westeros, específicamente la parte norte, donde sentían mayor concentración de Magia, que era la energía que tenía este mundo.
Y allí vieron a humanos trabajando junto a lo que asumían que eran los famosos gigantes de los que habían leído en el Palacio Imperial, de los que podían sentir pequeñas cantidades de magia dormida.
Pero lo que más llamo su atención, fueron las pequeñas criaturas similares a humanos, pero con el tamaño de niños, tenían la piel morena y bellas facciones, además de cuatro dedos en manos y pies en lugar de cinco como los tenían los humanos. Estaban vistiendo con pieles y hojas, y en su interior había grandes cantidades de magia, mucha más que la de los humanos y los gigantes combinadas.
Estas tres especies estaban trabajando juntas para construir una estructura gigantesca, los humanos y los gigantes cargaban los gigantescos bloques de hielo, con máquinas rudimentarias hechas para levantar peso, bloques de hielo que previamente eran imbuidos de poderosa magia por los pequeños seres parecidos a niños.
Decidiendo saciar su curiosidad descendieron hacia la dirección de los que parecían ser los Jefes del proyecto de construcción, un hombre alto y con la piel blanca, con pelo y ojos negros como la noche, y apariencia tosca, estaba parado junto con su mascota, que parecía ser una especie de lobo de gran tamaño y de pelaje grisáceo, y de una de estas criaturas del bosque, aunque ella era la más grande de entre las que han visto hasta ahora, llegando al pecho del hombre, probablemente la líder de estos seres.
Cuando los vieron enseguida se pusieron en posiciones de defensa, la pequeña criatura fue puesta detrás de la espalda del hombre, que sacó una espada hecha de cobre, mientras, el lobo se quedó tranquilo, sabiendo que no tenían intenciones hostiles.
Mientras aterrizaban a unos cuantos metros de ellos, Naruto aprovechó para sacar de ellos cualquier idioma que usaran estos nativos, pasándole también la información a Kaguya en cuestión de instantes.
"Relajense, venimos en paz." Dijo Naruto tratando de calmar las cosas. De verdad no querían hacerles daño. Solamente tenían curiosidad.
Aún así, el hombre siguió protegiendo a la criatura. "¿En paz? Vimos como descendían del cielo, creen que vamos a creer que son personas normales." Dijo el hombre todavía levantando su espada.
Esta vez fue Kaguya la que habló. "No, no somos normales bajo ninguna definición en este Mundo, pero solamente teníamos curiosidad de la cantidad de magia que sentíamos venir de este lugar."
La pequeña criatura del bosque habló desde la espalda del hombre. "¿Ustedes pueden sentir la magia?" Sabía que no debería estar preguntando eso ya que si habían descendido desde el cielo, significaba que tendrían que tener magia, aunque sea un poco.
Kaguya asintió en respuesta. "Y sentimos grandes cantidades de ella amsandose en esta parte del mundo, así que decidimos investigar."
El hombre viendo que aparentemente no querían hacerles daño, bajo su espada y permitió que la criatura saliera de la protección de su espalda. "Entonces, ¿en que podemos ayudarlos?" No iba a bajar la guardia, así que no guardó la espada en su funda.
Naruto sonrió con sus filosos dientes. "Antes que nada quiero comunicarles que van a ser padres." Dijo de la nada, sintiendo la vida formándose en el estómago de la pequeña criatura y que el nuevo ser estaba conectado espiritualmente a ambos.
La pequeña criatura del bosque se sorprendió, y el hombre también, tanto que dejó caer su espada. "¿Es-Estan...?" Se detuvo para ganar un poco de compostura. "¿Estan seguro de eso?"
Kaguya asintió activando su Byakugan para una mayor confirmación. "Si, detecto vida formándose dentro de ella, debería tener unas seis semanas."
"P-Pero..." Dijo la criatura con incertidumbre. "Pensé que no podía tener hijos de un humano."
"Ciertamente no, no puedes." Respondio Kaguya con finalidad. "No de un humano sin magia en su interior. Este es especial entre los de su especie, puedo ver el poder latente dentro de él." Su Byakugan vio pequeñas cantidades de poder, casi microscópicas dentro del cuerpo del hombre. "Aunque es normal que no lo hayas detectado, son muy pequeñas, pero con entrenamiento pueden crecer." Dicho esto volvió sus ojos a la normalidad.
El hombre y la criatura abrieron los ojos ante eso, siempre había estado la duda de si el tenia magia debido a su conexión con los bosques y la tierra, pero una confirmación de alguien que parecía conocer mas de estas cosas que ellos fue una grata y bienvenida sorpresa.
Ambos se miraron, volviendo al asunto del bebé que crecía dentro de ella, hace seis semanas justamente fue su casamiento, cuando ambas razas hicieron un pacto que fue sellado por el matrimonio entre sus líderes. Que ambos hubieran interactuado antes de eso, y que se gustaran ciertamente ayudó bastante a que naciera algo entre ellos.
El hombre miró a su esposa a los ojos y tuvo una conversación silenciosa con ella, diciéndole que lo celebrarían más tarde, después de que estos seres con cuernos se fueran para darles un poco de privacidad.
Pero las noticias ciertamente fueron bienvenidas, así que extendió su mano en saludo al hombre de cabello dorado. "Les doy la bienvenida. Mi nombre es Brandon, este revoltoso es mi Lobo Huargo, Stark." Dijo revolviendo el pelaje de su amigo peludo, que dio un ladrido amistoso también a modo de saludo. "Y esta que está aquí es mi esposa, Escarcha, Jefa de los Hijos del Bosque." La mencionada se inclinó en señal de respeto hacia estos extraños seres.
Naruto tomó su mano y la sacudió fuertemente, por alguna razón le gustaba este Brandon. "Mi nombre es Otsutsuki Naruto y esta es mi esposa Otsutsuki Kaguya." Kaguya asintió, aunque estaba mirando más a las personas construyendo lo que sea que estuvieran construyendo. "¿Que es eso que están construyendo?"
Escarcha fue la que respondió. "Un muro de magia y hielo, que mantendrá alejados a los Otros."
Kaguya levantó una ceja. "¿Los Otros?" No estaba segura de haber escuchado ese nombre antes en este Mundo, tal vez fuera algo distintivo del continente.
Brandon asintió seriamente. "Son Demonios." Dijo recordando todo el trabajo que pasarom para detenerlos, todas las personas que se sacrificaron para hacerlo, entre ellos buenos amigos y compañeros suyos. "Criaturas oscuras de hielo y frío, las cuales son capaces de hacer que los muertos peleen con ellos." Eso era una abominación que no podía existir en el mundo de los hombres, por eso hacían este muro. "Estamos haciendo este muro para mantenerlos encerrados."
Naruto levantó una ceja suponiendo de A que se referían. "Pensé que la Larga Noche se había acabado hace poco más de un siglo." Dijo el rubio habiéndosele extraño. Todos los documentos que habían leído aseguraban que la Larga Noche, que estaban seguros que era a lo que se referia la pareja frente a ellos, se había acabado hace mucho tiempo.
Escarcha negó con la cabeza, aunque esto arrojaba luz sobre de donde eran estos seres. "Puede que los Otros hayan sido más fuertes hace cien años, y que hubieran algunos que hayan conseguido escapar del continente hacia otras partes. Pero es aquí en donde son más fuertes, en su Reino, el Reino del Invierno y la Oscuridad."
Naruto y Kaguya intercambiaron miradas, así que hubieron Otros en otras tierras y eso fue lo que extendió la Larga Noche y lo que creó las leyendas de que eran criaturas que había enviado el León de la Noche. Pero aún así... "¿Y ustedes conocen el origen de estos seres?" Preguntó Kaguya tratando de sacar información.
Brandon y Escarcha negaron con sus cabezas. "Lamentablemente, desconocemos el origen de los Otros, surgieron de la nada hace poco más de cien años y ambas razas hemos luchado contra ellos desde entonces." Dijo Escarcha recordando todas las cosas atroces que los Demonios de hielo habían hecho, todos los seres vivos que habían matado y todos los Arcianos que habían cortado. "Solo hace un par de meses que los hemos podido derrotar, y aún así, creo que solo están dormidos, esperando a que estemos más debilitados para atacar."
Naruto asintió y empezó a acumular energía natural dentro de su cuerpo, un proceso que atrajo la atención de todos los seres sensibles a la magia y a la naturaleza.
Escarcha por su parte, jadeo audiblemente. Tal conexión con la naturaleza era inaudita, algo nunca visto, era como si fuera uno con el Mundo. Como si estuviera en presencia de uno de los Arcianos que ella veneraba.
"Si." Naruto asintió. "Puedo sentirlos muy alejados al Norte de aquí, están en un estado de hibernación, y por lo que puedo decir, no despertarán en mucho tiempo, tal vez miles de años."
"T-Tu." Tartamudeo la esposa de Brandon mientras miraba al hombre frente a ella. "¿C-Como puedes hacer eso?"
El Otsutsuki la miró confundido por un momento y después se dio cuenta de lo que quiso decir. "Ah, te refieres al Modo Sabio. Es fácil, solo es cuestión de reunir energía natural, que es la esencia de todos los seres. De ese modo puedo volverme uno con la Naturaleza y el Mundo. Mira." Con una de sus manos le indico a Stark que se acercara y el lobo lo hizo alegremente, y cuando el rubio acarició su cabeza dio un ladrido, al mismo tiempo, decenas de aves de todos los tamaños y colores salieron de los bosques para volar sobre la cabeza de Naruto, algunas de ellas posándose en sus hombros o en su mano libre. Todas trinando al unísono formando una preciosa melodía.
"Increíble." Dijo Escarcha sintiendo como la naturaleza se fusionaban con el hombre rubio.
De repente fueron abordados por más Hijos del Bosque, que al ver al hombre quedaron igual de asombrados que su Jefa, ver a alguien que parecía humano convertirse en uno con la naturaleza los dejo con la boca abierta.
Kaguya miraba a los pequeños hombrecitos con curiosidad, su magia ciertamente era superior a las de los gigantes, y por supuesto a las de los humanos. Pero parecía que estaban conectados a algo más grande. Tendría que investigar eso luego.
Una de los Hijos del Bosque que estaba más cerca de la pareja no pudo evitar que las palabras salieran de su boca. "¿Q-Que eres?"
"Somos Dioses." Fue la pronta respuesta del rubio a los presentes, que no pudieron evitar estar de acuerdo con el, se sentían como si fueran Arcianos, y ellos los consideraban Dioses, asi que tenían que ser eso, además la conexión con la Naturaleza y el Mundo eran otra evidencia de ello.
De pronto a Escarcha se le ocurrió una idea, no sabía si funcionaría, pero tenía que intentarlo ahora que tenía una oportunidad. "Síganme." Dijo ella corriendo hacía una parte dañada del bosque y adentrándose en ella. Su esposo la siguió de inmediato con preocupación, asegurándose de que no se dañara a ella misma o al bebe. Y el fue seguido por los Hijos del Bosque presentes, que ha tenían una idea de a donde se estaba dirigiendo su Jefa.
Ambos Dioses se miraron con una ceja alzada, preguntándose que requería la pequeña criatura de ellos, pero decidiendo que no tenían nada que perder, siguieron a donde estaban sintiendo la magia de Escarcha, pero un poco más lentamente, para admirar un poco el trabajo conjunto de estas tres razas. También para ver los distintos árboles que había en la zona, eran en su mayoría pinos y otras coniferas, lo cual era normal debido al clima frío que reinaba en este reino.
Llegaron al lugar donde todos los estaban esperando, era una parte del Bosque, pero era algo lamentable a diferencia de los frondosos árboles que habían visto antes. En el centro de todo el lugar, había un árbol, o por lo menos lo que quedaba de él, solamente una parte del tronco quedaba de testigo a lo que sin dudas fue un árbol de tipo mágico si la energía que sentían de el era una indicación.
"¿Es esto lo que quieren que veamos?" Preguntó Kaguya mientras sentía las raíces del árbol cortado extenderse varios metros bajo tierra, hasta el punto de que se conectaba con otras raíces, que sin duda eran de árboles del mismo tipo.
Escarcha asintio. "Esto es... o era, un Arcianos, uno de nuestros árboles sagrados. Pero fue arrancado cruelmente por los Otros y su ejército de muertos." Hizo una breve pausa, en la que permitió que sus ojos soltaran unas cuantas lágrimas. "P-Por favor, les pido su ayuda, para poder revivirlo." Suplicó ella desesperada.
Puede que se conocieran desde hace solo unos minutos, pero ella no sería orgullosa y les pediría ayuda, habían intentado de todo para revivir a los Arcianos que estaban destruidos por los Otros. Ella sabía que ellos eran su única esperanza.
"Claro." Dijo Naruto de forma desinteresada, si estos extraños seres pedían que reviviera un par de árboles con sus poderes, algo que era completamente inofensivo en contra de ellos, los ayudarían, sobre todo si era algo que los ayudaba a entender más este mundo extraño en el que habían aterrizado.
Kaguya simplemente camino con gracia hacia el Árbol cortado, colocando una de sus manos sobre su corteza blanca e inyectando un poco de su poder en el. Tardo poco tiempo en encontrar la parte del árbol conectada al mundo espiritual y al plano astral de este mundo y le inyectó Chakra puro.
Los Hijos del Bosque observaron atonitos como de un pedazo de árbol cortado, crecía el Arciano más grande que habían visto en su vida, con la corteza más blanca y las hojas más rojas que cualquiera de los de su especie. Solamente le faltaba un rostro y sería un Árbol de Corazón en toda regla.
"E-Es... Es..." Muchos de los Hijos del Bosque se habían quedado sin palabras, incluso los Verdevidentes del grupo, no daban crédito a lo que estaban viendo.
"Es un milagro." Dijo Escarcha, sorprendida de que ellos pudieran hacer lo que su especie no pudo. Al final si eran la única esperanza después de todo.
"Gracias." Naruto y Kaguya oyeron miles de voces en una sola hablarles en sus mentes, sin duda era obra del extraño árbol que acababa de revivir la Diosa.
"No tienes que agradecernos." Dijo Naruto telepáticamente en un tono amable. Aunque Kaguya no compartió su misma simpatía.
"¿Que eres Arbol?" Preguntó ella sedienta de todo el conocimiento que pudiera obtener de este mundo.
"Un Arciano." Respondió el Árbol simplemente. "El lugar donde se reúnen las almas a las cuales les préstamos nuestro poder."
"¿Entonces significa que todos las almas de los Hijos del Bosque van a parar dentro de ustedes?" Naruto entendio claramente lo que quiso decir con 'prestar poder', eran las almas de aquellos que veneraban a estos árboles como Dioses.
"Si pero no como piensan exactamente." Dijeron las mil voces en una. "Sus almas viene a nosotros pero no individualmente, se fusionan en armonía dentro de nosotros." Reveló el Árbol mientras les mostraba lo que había en su interior, era como ver un cóctel de colores, los cuales representaban las miles de almas que había dentro de él. "A su vez, los recuerdos de estas almas se quedan profundamente en nuestro ser, lo que ayuda a los dotados con la Verdevidencia a ver y comprender el pasado y el presente."
"Y posiblemente el futuro." Pensó Kaguya con interés en estos árboles. "¿Esta... Verdevidencia es algún tipo de poder especial?" Preguntó ella, planeando estudiarlo y ver si podía agregarlos a su colosal arsenal de poderes y habilidades.
Las almas dentro del Árbol re removieron al unísono, la mayoría de ellas parecía brillar con más intensidad. "La Verdevidencia es la habilidad de ver lo que nosotros vemos, y oír lo que nosotros oimos, los Verdevidentes pueden de esta forma, presenciar todo lo que pase a nuestro alrededor como si estuvieran presentes." Dijo el árbol con detenimiento, asegurándose de que sus benefactores entendieran lo que estaba diciendo. "Y como ya dije antes, las almas a las cuales préstamos nuestro poder, se reúnen dentro de nosotros, y todos sus recuerdos nos da el poder de mostrar a los Verdevidentes, o por lo menos a los que están más dotados en su don el pasado y el presente por igual."
"¿Es ese el motivo por el que esos otros arboles que vimos tenían caras esculpidas en ellos?" Preguntó Naruto recordando que en su camino hacia aquí se habían encontrado con árboles similares a este, solo que con rostros tallados en sus troncos.
"Si, los Hijos del Bosque los hacen para que podamos ver y oir." Dijo el Arciano. "Yo mismo tenía rostro, hasta que los Otros cortaron mi tronco, cuando ustedes me resucitaron fue como nacer otra vez, nuevo e impoluto, por lo que mi rostro se ha ido."
"¿Y te gustaría volver a tener uno?" Preguntó Naruto buscándose ganar más favores con estos misteriosos 'Dioses'.
"Estaría muy agradecido si me dieran uno."
Naruto asintió y se acercó a donde Kaguya estaba, con una de sus manos con garras se dedicó a tallar una cara perfecta en el tronco blanco del nuevo y a la vez viejo Arciano. Cuando terminó, el árbol ya tenia ojos, nariz, y boca, de las cuales salía savia roja como la sangre, que llegaba al suelo.
"Muchas gracias por su ayuda." Dijo el Arciano, ahora podía 'ver' con 'claridad' a los seres frente a él, y al solo sentir su presencia, sabía que no eran seres de este mundo, su poder era inconmensurable. "Si hay algo más que quieran saber, no duden en preguntan."
Kaguya asintió complacida. "Bien hemos satisfecho muestra curiosidad... por ahora, si queremos saber mas te lo haremos saber a ti o a uno de los tuyos."
El Árbol no le negó eso a los que lo habían resucitado. "Muy bien, tienen nuestra bendición, a partir de hoy son nuestros amigos."
Ambos Dioses salieron de la conversación mental que tenían con el Árbol para encontrar a todos los Hijos del Bosque arrodillados e incluso, Brandon tambein estaba sobre una rodilla.
Varios de ellos eran Verdevidentes, capaces de oír, aunque débilmente, la voz de los Dioses Antiguos, pero ahora la habían oído fuerte y claro, y lo más sorprendente de todo, estos dos seres habían hablado también, si bien, la mayoría de las cosas escaparon a su entendimiento, habían captado el mensaje general.
Estos Dioses ahora eran amigos de sus Dioses, y los tratarían como tal.
"Cielos, no hace falta hacer eso." Dijo Naruto con cierto toque de humildad, aunque se sentía bien que estás dos especies, humanos e Hijos del Bosque, se inclinen ante seres superiores como ellos, que conozcan su lu... Kaguya definitivamente lo estaba corrompiendo.
La Diosa sintió las emociones de su esposo a través del vínculo y sonrió. Naruto ya estaba siendo mas como un Dios, no preocupándose porque seres inferiores conzcan su lugar ante ellos. Tal vez con un poco de tiempo en el dormitorio Imperial y podría convencerlo de abrazar un poco más su naturaleza de Dios.
Los Hijos del Bosque y el humano levantaron sus formas arrodilladas, no pudieron evitar hacerlo, estaban en presencia de Dioses, y ahora lo habian confirmado con la resurrección de un Arciano, más grande y más fuerte de lo que había sido en su vida pasada antes que los Otros lo destruyeran, incluso le habían hecho un rostro con sus propias manos, algo que se supone que solo los Verdevidentes pueden hacer, convirtiendo el Arciano en un Árbol de Corazón,y con su recién formada amistad con los Antiguos Dioses no podrían tratar con falta de respeto a estos dos seres misteriosos.
Naruto le sonrió a su audiencia, impaciente por ver cuantos árboles más había que resucitar. "¿Hay algún Arciano más?"
「Fin del Flashback.」
Habían pasado tres días completos en Westeros, en los cuales habían logrado resucitar a todos los Arcianos que los Otros habían cortado, y fue una grata sorpresa cuando sintieron el poder de los Demonios disminuir considerablemente ahora que los Dioses Antiguos eran fuertes una vez más. Tendrían que hacerle una visita a los Otros pronto, les daba curiosidad lo que hallarían sobre estas cosas.
Kaguya volvió a su conversacion, recordando de decirle a Naruto que investigaran sobre este supuesto Dios Oscuro, parecía que gritaba problemas por todas partes. De repente se dio cuenta de algo.
"¿Cuando hablas de todos los Dioses en esta región, también te refieres a tus compañeros Antiguos?" Preguntó ella notando como no se había encontrado a ningún Antiguo, a parte de esta con la que estaba hablando.
Ella asintió tristemente, había pasado mucho tiempo desde que su gente participó en la Gran Guerra, y el Dios Oscuro no tuvo misericordia con ellos. "Si, lamentablemente, nosotros, los Antiguos, éramos originalmente Dioses de otra región, y al salir tan mal parados en la Gran Guerra, tuvimos que tomar refugio aquí en Leng." Y muchos habían sucumbido por las heridas de las batallas. "Puedo decir claramente que soy la última de mi especie."
Kaguya asintió, conocía el sentimiento de ser la única persona de una raza en un mundo. "Bien, he satisfecho mi curiosidad con respecto a los Dioses. Y como eres la última de tu especie, antes de irme te daré dos opciones." Dijo ella con una voz suave.
"¿Que opciones?" Quería saber qué era lo que le ofrecía la Diosa frente a ella, podía negarse, pero no sin conocimiento previo de lo que era.
"Puedes formar parte del Imperio que vamos a construir, donde actuarás como nuestra consejera." Sus conocimientos les vendrían muy bien para saber sobre las cosas espirituales y astrales de este mundo, además de ayudarlos cuando eventualmente conquisten las raras tierras del este, debido a la cantidad de razas no humanas que habitan allí. "O puedo extraer todo tu conocimiento y hacer que te unas a los tuyos en el más allá." Aún así, no quería que desperdiciara su vida y sus poderes, así que tendría más beneficios si escogiera la segunda opción.
La Antigua lo pensó por un momento, de verdad, esas eran las únicas opciones que le quedaban ahora, unirse a estos dos Dioses misteriosos, o podía unirse a sus compañeros en el otro lado.
Por un momento, la segunda oferta sonaba tentadora, demasiado como para rechazarla.
...pero, la opción de empezar de nuevo, y con una oportunidad de revivir a su gente, llamo aún más su atención, tal vez si se unía a ellos podría encontrar la felicidad de nuevo.
"Yo..." Pensó bien lo que iba a decir, pues su respuesta decidiría su destino. "Me uniré a ustedes y a su Imperio." Dijo finamente, pensando que clase de futuro tendrá con estos dos Dioses.
"Excelente." Ella fue rápida en hacerle saber que estaba complacida. "De hecho, has tomado una buena desicion, y como me has caído tan bien voy a entrenarte, bajo mi tutela aumentaras tus poderes." Dicho esto se dispuso a caminar hacia la entrada, no sentía nada más venir desde el fondo, así que podía decir que estaba vacía y la Antigua era lo único de valor que había aquí. "Por cierto, ¿como te llamas?" Preguntó Kaguya dándose cuenta que había obtenido todo tipo de información, menos su nombre.
La Demonio, ya sobre sus propias piernas y con sus heridas curadas, camino al lado de Kaguya, preguntándose que clase de futuro le espera ahora. "Me llamo Lin."
「Entrada de las Catacumbas.」
La Emperatriz-Diosa y sus Consejeros esperaban pacientemente a Kaguya, ya había pasado alrededor de una hora y media desde que entró, pero aún así seguían esperando, esto era algo que podía cambiar a la Isla de Leng para siempre, así que esperar incluso un día entero valía la pena, la Emperatriz sobre todo, estaba más ansiosa que los demás.
Hace tiempo que no escuchaba la voz de los Antiguos, es cierto que cuando era niña, su madre, la anterior gobernante la había entrenado para sentir a los Dioses, pero desde hace años atras, cuando ella tomó el trono, estaban extrañamente silenciosos, algo raro, considerando que las Emperatrices-Diosas de Leng tienen contacto con ellos regularmente.
Ella tenía esperanzas de que la Doncella de Luz saliera victoriosa de el supuesto combate entre Dioses, tal vez si tenía razón, su pueblo dejaría de ser tan aislado para convertirse en parte de algo más.
Cuando vieron a Kaguya caminar lentamente por las escaleras y con una criatura que parecía ser un Antiguo según las leyendas y los textos sagrados, supo cual había sido el resultado.
Así que se arrodilló al suelo con una mirada serena y una sonrisa tranquila, sus Consejeros la copiaron, pero estos estaban simplemente aterrados, no todos los días verificaban la existencia de verdaderos Dioses en carne y hueso.
"La isla de Leng es suya, mi Diosa." Dijo ella con calma, después de todo, ahora servía a la Doncella de Luz.
Sin embargo, la respuesta que recibió, aunque sonaba un poco arrogante, le dio la seguridad de que de verdad prosperarán bajo su mando.
"Querida, yo sabía eso, desde que puse mis ojos en esta Isla."
「Tres semanas después ・ Bayasabhad」
Tres semanas eran lo que habían tardado los Grandes Padres en llegar a Bayasabhad desde las ciudades de Kayakayanaya y Shamyriana, mientras, los que ya estaban en Bayasabhad no habían tenido la cortesía de recibir a Naruto ni a Har Loi, que en cambio, tuvieron que dormir en el campamento que el ejército yitienses había montado a un kilómetro de la ciudad.
Ya había recibido noticias de Kaguya de que había tomado Leng para el Imperio y se dirigía a conquistar todas las demás islas del Mar de Jade, empezando con la de las Manticoras. Solo estaba haciendo algo de estancia en Leng, para familiarizarse con sus costumbres y sus tradiciones, así como para dejar en claro la nueva cadena de mando.
Por lo que había escuchado, también había rescatado a la última miembro de una raza de Dioses extintos, y que tenía jugosa información sobre que había pasado con los Dioses de este mundo y lo que se conoció como la Larga Noche. Aparentemente Kaguya pensó que era buena idea que fuera su consejera, algo que el no vio mal, perfecto incluso, ¿quien mejor que un Dios local para mostrarles lo relacionado con lo espiritual y lo astral de este mundo?
En este tiempo, Naruto tuvo tiempo de familiarizarse con Hyrkoon, conociendo sus costumbres, su cultura, y sus tradiciones, lo más interesante, sin embargo, fue confirmar que aquí a las mujeres se les consideraba mejores guerreras, por encima de los hombres.
Pero claro, las mujeres guerreras de Hyrkoon también tenían un sexto sentido para la batalla, simplemente sabian que no tenían una oportunidad contra él, solo de verlo, sabían que un enfrentamiento con Naruto significaba la muerte en el mejor de los casos, también ayudaba que tuviera una gran y brillante espada en llamas y que a veces pidiera que los llamarán Hyrkoon, que era el nombre del héroe del que supuestamente descendían los Grandes Padres y que los ciudadanos de Hyrkoon veneraban como a un Dios.
Justo ahora, estaba en un Gran Salón, rodeado por una mesa circular, en la cual estaban sentados todos los Grandes Padres de las tres ciudades del Patrimonio de Hyrkoon. Lo estaban mirando seriamente, algunos con sonrisas mal ocultas. Naruto ya veía venir la intención de estos viejos verdes, pero la dejo pasar, tal vez pueda convencerlos de rendirse sin pelear, al ver los beneficios de ser parte del Imperio, seguramente estos viejos desearían la paz. De lo contrario, serían cenizas antes de que llegue el próximo día.
"Bien, el Gran Concejo entra en sesión." Dijo uno de los Padres mirando con escrutinio a Naruto. Habían esperado días a propósito para recibir a este hombre, que decía ser Hyrkoon, lo cual era imposible.
Naruto viendo que la reunión ya había comenzado, decidió hablar primero. "Grandes Padres, he venido aquí para..."
Pero uno de los viejos lo detuvo. "Dinos joven, tu aclamas ser Hyrkoon, el héroe legendario y nuestro antepasado, ¿es eso cierto?"
Naruto sacó a la Kusanagi e hizo lo mismo que había hecho muchas veces antes, la prendió en llamas. "Esta es mi prueba, la prueba de que soy Hyrkoon." Declaró Naruto sin rodeos, creyendo que así verían su petición.
"Fascinante." Dijo uno de ellos de una forma que le recordó a Orochimaru. "Pensar que alguien se molestaría en hacer un truco así."
"Y que lo digas." Dijo otro viendo a Naruto como si fuera alguien sin valor. "Entonces, tenemos que empezar a pensar que no somos tan inteligentes como pensamos."
"No seas ridículo." Dijo otro. "A cualquiera con medio cerebro se le habría ocurrido eso, es solo que la idea es vieja, es normal que un joven la copie en busca de poder."
A Naruto no le gustó para nada su conversacion. "Ejem." Se aclaró la garganta con algo de Chakra, lo que hizo que todos los viejos le prestaran atención. "Vengo a hacerles una propuesta." Dijo Naruto yendo directo al punto.
"Oh, dinos hijo, ¿que es lo que quieres?" Al menos debían concederle su último deseo como un hombre libre y escuchar por lo menos lo que tenía que decir. No importa lo ridículo que definitivamente seria.
"Primero me presentare, soy Otsutsuki Naruto, el Emperador de Imperio Dorado de Yi Ti y vengo a incorporar el Patrimonio de Hyrkoon a mi Imperio." Su respuesta no tuvo rodeos, de todas formas, solo se reducía a dos respuestas, si o no. "Claro, si se unen a nosotros pacíficamente tendrán jugosos beneficios."
En este punto, los cuerpos de los Ancianos estaban temblando, y Naruto podía ver porque, pero no dijo nada. "Así que tu eres el famoso nuevo Emperador del que habiamos pido hablar antes." Dijo un Anciano, sorprendiendo al rubio de que ya en Hyrkoon sabían de su existencia, y sin duda también la de Kaguya y el Shinju.
"Supongo que los rumores viajan rápido." Dijo Naruto con despreocupación, no le importaba que el mundo supiera que habían dos nuevos Dioses de los que preocuparse, y estaba seguro de que no solo Hyrkoon, pronto el Reino de Qarth, el Reino de Sarnor y el Imperio de Ghis sabrían lo que estaba pasando en el este.
"Dinos joven, ¿cuales serían los... beneficios de unirse a ese Imperio tuyo?" Preguntó otro viejo.
El Otsutsuki podía sentir la burla en la voz del Padre, pero decidió esperar a ver qué pasa. "Se que el ahora llamado Gran Mar de Arena era antes territorio de Hyrkoon, y a causa de la sequía se ha vuelto como es hoy. Con mis poderes puedo hacer que vuelva a ser verde y muy fértil de nuevo y además..."
Este fue el colmo para los viejos, el temblor de sus cuerpos aumento y uno de ellos no pudo aguantar más y comenzó una ronda de fuertes carcajadas. "Ja Ja Ja Ja Ja."
Los demás viendo como ya no tenían que aguantarse, se unieron a el, burlándose del rubio y de su propuesta.
Naruto solo se quedó allí, sabiendo que las negociaciones habían fallado, así que preparó su espada para matar a estos viejos.
"Joven..." Dijo uno de ellos mientras se secaba unas cuantas lágrimas. "Nos has hecho reir como nunca antes, y como estas a punto de morir, te diremos la verdad."
"Hyrkoon el héroe no existe." Dijo otro Padre sin tapujos, lo que causó una ceja alzada de Naruto, que estaba seguro de que Hyrkoon fue muy real. "Es solo un invento de nuestros padres para vivir la buena vida y follar con todas estas mujeres."
Ahora el Dios entendía muchas cosas, y estaba más convencido que nunca que las negociaciones habían acabado.
"Dinos, ¿como es que hiciste esos trucos de magia barata? Nos vendrán muy bien en el futuro si queremos avivar el mito de Hyrkoon?" Naruto se quedó callado, no queriendo responder a algo que no tenía respuesta para ellos. "No importa, de todas formas vas a morir."
"Pero no hay porque matarlo." Replicó otro no viendo beneficio en la muerte del joven frente a él. Y por un momento, Naruto pensó que este podría ser el más sensato, pero se equivocó. "Mantengamoslo como rehén, he oído hablar de su esposa, y que supuestamente es la mujer más hermosa del mundo entero." Prácticamente estaba salivando ante la idea de tener a Kaguya en su cama. "Podemos pedir un intercambio, el por ella, más un tratado de no agresión que asegure nuestras fronteras, solo de imaginarme a esa belleza en mi ca..."
¡SPLASH!
Su discurso fue interrumpido por la espada de Naruto, que se enterró rápidamente en su corazón. Lo que de verdad sorprendió a los Padres, era que el Otsutsuki no se había movido de su lugar, en cambio la espada se extendió más allá de su longitud y hallo su camino a través del corazón del pobre viejo.
Naruto tenía una mirada tranquila, había pasado por mucho en su vida milenaria como para enojarse verdaderamente con esto, solo hacía lo que era normal para el y algo que le enseñó su nueva esposa, no dejar una ofensa sin responder. Ahora mismo estaba aplicando Chakra curativo en Kusanagi para que el viejo no muriera por pérdida de sangre, tenía algo más en mente para el.
Por su parte, al Padre apuñalado, le salía sangre por la boca, y miraba a Naruto con miedo, tal vez, solo tal vez, puede que hayan cometido un error.
"Veo que han querido hacerlo de la firma difícil." Soltó un gran suspiro, estaban demasiado corrompidos por la avaricia para ser súbditos leales suyos que dirijan Hyrkoon en su nombre, por lo que cortaría el problema de Raíz. "Di adiós viejo, y quiero que sepas que Kaguya solo compartirá una cama en lo que le queda de vida, y ella es inmortal."
Dicho esto envío Chakra Raiton a la espada. Esto hizo que el viejo empezará a convulsionar y a sangrar profusamente por ojos, nariz, boca y orejas, mientras el poder de Naruto lo freía de adentro hacia afuera. Sus ojos mostraban sufrimiento sin fin, y en el fondo, también arrepentimiento por decir las palabras que lo llevaron a estar en esta situación.
Los demás solo pudieron ver con horror como su compañero se convertía en un pedazo de carne frita, viendo como la ropa de seda y las joyas que tenía puestas se fusionaban con su carne en un espectáculo bizarro de muerte.
Cuando Naruto por fin se detuvo y extrajo la espada del cuerpo sin vida del hombre, todo lo que quedaba de él era un cuerpo humeante de carne asada, donde alguna vez estuvo un orgulloso Gran Padre de Hyrkoon.
Los demás viejos miraron a Naruto con miedo, pensando que serian los siguientes.
"Entonces..." Dijo el rubio una vez que envaino su espada en su funda. "Empecemos de nuevo, mi nombre es Otsutsuki Naruto y soy un Dios..."
「Al día siguiente. ・ Bayasabhad.」
Los hombres y mujeres de todo Hyrkoon se levantaban para hacer su día a dia, pero algo había cambiado en el aire de las calles de la ciudad. El día de ayer, los Grandes Padres hicieron un anuncio por las tres ciudades fortificadas de Hyrkoon, gracias a que Naruto los transportó allí con sus poderes, y renunciaron al liderazgo del Patrimonio, a quienes ellos declararon como Hyrkoon en héroe y un Dios hecho carne.
Naturalmente, no hubo oposición, debido a que Naruto 'demostró' que era Hyrkoon con sus poderes, e hizo promesas de grandeza y riqueza más allá de su imaginación, lo que hizo que todo el pueblo llano se regocijaba antes su nuevo líder.
"Eso fue fácil." Pensó Naruto mientras montaña a su caballo de fuego mientras Har Loi cabalgaba en el suyo a una corta distancia de él. Aún así, no había matado a ningún viejo verde a parte del que osó decir que Kaguya compartiría sus camas, necesitaban espías, y los Grandes Padres serían unos grandes sujetos de prueba.
A su lado, Har Loi miraba a su Emperador y Dios con admiración, Hyrkoon fue conquistado y ningún soldado yitienses había sido herido o había muerto en el trayecto o en la transición de poderes. Y estaba oyendo reportes en el frente sur que decian que Leng había sido tomada con igual número de heridos y muertos, cero.
Eso demostraba que los nuevos Dioses, se preocupaban por su gente, ninguna familia estaría triste por que un miembro faltara en la mesa y eso sin duda ganaria la lealtad del pueblo y de los nobles por igual. Esperaba que pudiera servir al Emperador por muchos años y tal vez formar una familia que pueda dar orgullo al Imperio y a su gente.
Mientras caminaban por la ciudad recibiendo saludos de los hombres y mujeres de las nuevas tierras imperiales, Naruto se puso a pensar en su próxima conquista, estas habían sido fáciles, pero sabía que en la siguiente habría muertos y heridos, puesto que después del Mar de Jade y los Huesos venían las Planicies de los Jogos Nhai.
「Mientras tanto en Yin」
Mientras Naruto y Kaguya se dirigian a sus primeras conquistas extra territoriales, Orichimaru estaba a cargo de gobernar provisionalmente el Imperio bajo instrucciones y supervision de los Otsutsuki, en el tiempo en que ellos estuvieran fuera debia de encargarse del desarrollo de la ciencia y la tecnica, asi como la formación de maestros y medicos y la construccion de nuevos centros de enseñanza y de salud.
Asi que en una de las salas de los escribas, el Sabio Serpiente se dedicaba a investigar el desarrollo tecnológico del Imperio, se preguntaba, cono es que personas que todavía no habían descubierto el arado podían haber construido tantas estructuras fantásticas, mucho más majestuosas que cualquier cosa que el difunto mundo Shinobi tuviera para ofrecer, pero no se molestó tanto con eso, debido a la emoción que sentía por el nuevo proyecto de Naruto y Kaguya.
Mientras que Orochimaru estaba investigando, uno de sus clones estaba en una habitación grande, con alrededor de cincuenta hombres y mujeres de entre veinte y cincuenta años, los cuales serían los primeros maestros que el Imperio pondría a enseñar a los jóvenes en las escuelas públicas que estaban siendo construidas por todo el país. Además de eso, el estaba trabajando en una especie de escuela que instruya y recoja a los futuros profesionales del Imperio, y donde se estudiarían todas las carreras desde Ciencias como las matemáticas, la física y la química hasta Humanidades como derecho y leyes, la psicología y los idiomas. El tenía planeado llamarlo 'Universidad'.
Del mismo modo en otra habitación igual de grande, con igual número de personas, otro clon de Orochimaru enseñaba a sus alumnos los secretos del cuerpo humano, alumnos que serían los primeros doctores del país, que sobrepasarían el conocimiento de meros curanderos, y que trabajarían en los hospitales y clínicas que estaban siendo construidos en conjunto con las escuelas.
En otra habitación, otro clon se reunió con diferentes constructores, frente a un horno especial creado por el, capaz de alcanzar los mil quinientos grados centígrados, en el que estaba calcinando piedra caliza, arcilla y mineral de hierro, el resultado sería un polvo fino, que después se mezclaría con yeso y otras cosas más para formar cemento, que era necesario para construcción de edificios y casas más sólidas y duraderas, así como en caminos que conectaran todas las ciudades, pueblos y aldeas de Yi Ti. Ya los constructores estaban al tanto de este maravilloso polvo debido a que Orochimaru llevaba enseñándoles prácticamente desde la coronación de los Otsutsuki.
En los campos ya se veía el resultado de sus enseñanzas para una mayor eficiencia agropecuaria, lo que resultaría en más comida para los ciudadanos y nobles por igual. Métodos como la rotación de cultivos, la introducción del arado, el uso del ganado para labrar las tierras y el uso de excrementos de animales como fertilizantes para dar nutrientes a los suelos ya se estaban implementando por todo el Imperio, y los resultados se mostraban. Incluso tenía planeado hacer un acueducto dentro de los próximos meses, con un sistema de regadío.
A parte de eso, se estaba preparando para un proyecto grande, aunque tenía que no pudiera hacerlo dentro de unos cuantos siglos, o tal vez milenios, ya que no quería asustar a los nativos de este mundo. Naruto y Kaguya le habían dado momentáneamente el control de todas las minas y yacimientos mientras estaba afuera, entre ellos los yacimientos de carbón, petróleo y gas natural, con los cuales planeaba hacer una revolución industrial como ninguna otra vista en este Mundo antes.
Solo debía esperar a que el Imperio avance tecnológicamente hasta el punto en que eso no parezca algo descabellado para su gente.
Dentro de poco, el Imperio Dorado de Yi Ti sería un paradigma y un oasis para cualquier persona que viviera en él, el destino de este nuevo mundo en que habían aterrizado sin duda había cambiado. Y seguramente muchos otros mundos en el futuro también quedarán irreconocibles de lo que estaban destinados a ser.
Y todo porque dos Dioses ridículamente poderosos estaban aburridos y calientes.
Francamente era algo aterrador.
「Fin del Capítulo.」
