Ponyta estaba confundido, aquello parecía ser un tronco normal, incluso tenía hojas en las ramas. Pero el Pokémon tipo fuego estaba seguro que se había movido. Ponyta se acercó al tronco y comenzó a inspeccionarlo, incluso lo olfateó un poco. Al pasar por las hojas verdes, Ponyta quiso morder unas cuantas, pero esas hojas eran duras, como una piedra.

—¡Puño certero! —

El Sudowoodo no tuvo que esforzarse mucho, solo tuvo que agitar su brazo derecho para acertar un fuerte golpe en la cabeza de Ponyta, haciéndolo retroceder.

No solo Ponyta estaba en peligro, también lo estaba Dawn, pues su propio Pokémon no la escuchaba ni obedecía sus órdenes. Si eso continuaba así, iba a perder las primeras batallas y su pequeña estrategia no funcionaría. Algunos de los entrenadores espectadores ya comenzaban a hablar sobre el pobre desempeño de la chica en los primeros minutos de la batalla, y con justa razón, pues se suponía que iba a derrotar los primeros Pokémon de Gardenia con fuego y sería fácil, pero ella no tenía control sobre su Pokémon.

—¡Ponyta escúchame! — seguía ordenando la chica, lo cual, para los espectadores parecía una súplica por ser escuchada. Y para ella, igual le parecía eso— ¡debes usar lanzallamas! —

Ponyta no obedecía a Dawn. Tenía un problema con obedecerle, pues cada orden que escuchaba de ella, porque la escuchaba, procuraba no acatarla. Pero luego de haber sido golpeado por aquel tronco un par de veces, ¿Qué de malo puede haber en acatar una orden por una sola vez?

El pequeño equino abrió su hocico y lanzó una enorme ráfaga de fuego. Para ser un Pokémon en su primer etapa evolutiva, su ataque de lanzallamas era potente, alcanzando rápidamente la distancia que lo separaba del Sudowoodo y una altura considerable. Todos quedaron asombrados por el gran ataque de fuego que el equino lanzó, y no solo los espectadores, Dawn también lo estaba pues ella igual desconocía el verdadero potencial de su amigo cuadrúpedo. A la única que no le sorprendía esto, era a Gardenia, quien ya suponía que eso iba a pasar, y lo había estado esperando como siempre ocurría.

Quizá Dawn pudiese estar emocionada por el poderoso ataque de su Ponyta, realmente, podría tener oportunidad de ganar al Pokémon de la líder de gimnasio, pero Pikachu sabía que no era así. Tantos años junto a su entrenador, le hicieron conocer muchas regiones y muchos Pokémon. Y entre ellos, ya había conocido a uno que otro Sudowoodo, y por ende sabía que el fuego no iba a afectarle por más que la chica lo intentara. Una lástima, sin duda, él lo hubiese vencido con solo un par de ataques. En fin, tarde o temprano, aquella chica iba a darse cuenta que cometió un error al lanzar a un Pokémon tipo fuego, y fue más temprano que tarde.

—¡Ponyta! ¡ya detente! — dijo Dawn, esperando que aquel Pokémon no quedara hecho cenizas luego del ataque. Pero grande fue su sorpresa al ver que no era así.

Ponyta obedeció y dejó de usar el ataque, igual iba a dejar de hacerlo aunque la chica no se lo pidiese, pues el solo usar su ataque tipo fuego lo estaba cansando. Cuando se detuvo, respiraba pesadamente. Cuando volteó a ver al frente suyo, aquel tronco seguía erguido y sin ninguna quemadura importante. Pronto, aquellos ojos negros se mostraron junto a aquella boca grande y burlona. El Sudowoodo estaba ileso.

—¿Cómo puede ser posible? El fuego vence a las plantas, no puedo creer que no le hayamos hecho nada a ese Pokémon— se dijo Dawn, tratando de resolver ese pequeño enigma.

"¡Pika!"

Pikachu llamó la atención de la joven chica. Cuando ella volteó a verlo, él estaba agitando los brazos para intentar decirle algo, pero por supuesto, ella no le entendía.

—¿Qué estás haciendo Pikachu? Ahorita será tu turno, solo espera— le dijo la chica, a lo que el Pokémon negó con la cabeza y siguió hablándole—Sabes que no sé hablar Pokémon—

Pikachu sabía que la chica no iba a entenderle, mucho menos porque estaba tratando de pensar en cómo derrotar a aquel Pokémon. Mirando a su alrededor, vio un par de rocas en el suelo, cubiertas de musgo verde, y se le ocurrió que se parecían a las que Sudowoodo tenía en las manos. Se apresuró en tomarlas y volvió a tratar de hacer que Dawn le comprendiera.

Dawn, por supuesto, no sabía lo que Pikachu quería decirle. Él tenía dos rocas con musco verde en sus manos y se movía un poco raro, mientras que sus orejas se acomodaron para hacer una especie de antena en forma de "y" sobre su cabeza. Quizá quería que ella lo interpretara por medio de algún juego de mímica o algo parecido. Pero, por supuesto, tampoco podía entenderle de esa forma.

—no entiendo— le dijo—Pikachu, realmente no sé lo que quieres decir—

Dawn no sabía qué hacer con aquel extraño Pokémon. No sabía que había una planta capaz de resistir los ataques tipo fuego.

—¡Doble bofetón! —

La chica, ni siquiera supo que hacer cuando su Ponyta fue golpeado una vez con la mano derecha del Sudowoodo, y una segunda vez con su mano izquierda. Su Pokémon casi caía rendido gracias al fuerte golpe de aquel Sudowoodo con manos tan duras como rocas verdes... Rocas verdes, como las rocas con musgo verde que Pikachu tenía en sus manos.

—un momento...— la chica comenzó a analizar su situación actual. No el combate, sino al Pokémon rival.

¿Y si Sudowoodo no era un Pokémon tipo planta? Sus manos no parecían ser hojas unidas en esferas, sino rocas cubiertas de musgo que simulaban ser pequeños arbustos. Tendría sentido por qué sus golpes eran fuertes y aturdían a Ponyta, pues golpeaba con la dureza de una roca.

¿Y si el Pokémon no era un tronco de madera, sino que solo lo aparentaba? Un tronco de madera hubiese sido severamente afectado por las llamas, pero el Sudowoodo no había sufrido ni una sola herida. Solo se había quedado inmóvil como una enorme roca, a la cual no le afecta el fuego. Y fue allí donde tuvo una teoría de lo ocurrido.

—¡SUDOWOODO ES UNA ROCA! — Gritó.

Todos los entrenadores se sorprendieron por el grito de la chica, y se preguntaron el por qué habría dicho aquello. Era obvio que era una novata en los combates, pero todos allí presentes lo eran, al final de cuentas, pero quizá ninguno de ellos hubiese llegado a la misma conclusión a la que ella llegó, una conclusión que les parecía ridícula. Pero, para Dawn, era lo más lógico después de todo por lo que había pasado en aquellos pocos minutos de combate.

Y por su parte, Dawn estaba teniendo un par de sentimientos que iban mezclándose dentro de ella. Pues por una parte se sentía avergonzada de si misma por no haberse dado cuenta de ello antes, pudo haber evitado aquella fallida primera impresión ante los demás entrenadores, pues era evidente que algunos se burlaban y cuestionaban su estrategia. Pero por otro lado, sentía culpa de haber enviado a su Pokémon a una batalla en donde tenía clara desventaja.

—¡Sudowoodo! ¡Doble bofetón! —

Un segundo ataque de doble bofetón, y Ponyta ya se encontraba aturdido por el último ataque que había recibido, uno más y caería vencido. Pero Dawn no iba a permitir que recibiese un golpe más, uno que lo siguiese dañando —¡Ponyta! ¡vuelve! — y por esa misma razón, regresó al Pokémon a su pokeball.

Cuando el equino fue atraído por la brillante luz roja y desapareció, Sudowoodo estuvo a punto de golpearlo, pero luego que Ponyta desapareciera, este solo dio un golpe en el aire, y por la fuerza con la que lo hizo, casi pierde el equilibrio y cae, pero sus pies se mantuvieron firmes en la tierra cuales raíces.

La culpa que Dawn sentía, aumentó dentro de ella pues había sido innecesario que Ponyta recibiese aquellos golpes en una batalla, la cual tenía perdida desde un principio. Quizá el equino no obedecía sus órdenes, pero esa no fue la razón de su "casi" derrota, sino la inexperiencia de la chica, la cual desconocía todo tipo de Pokémon, habilidades, fortalezas y debilidades. Y Ponyta fue quien pagó las consecuencias de aquella inexperiencia suya.

"Pika"

Pikachu estaba buscando la atención de la joven chica, pues ella estaba concentrada en la pokeball de Ponyta, y quizá él no lo entendía bien, pero ella se lamentaba por haberle ocasionado problemas a su propio Pokémon.

"¡Pika!"

Dawn fue sacada de sus pensamientos cuando escuchó al roedor, al voltear a verlo, este buscaba su atención, agitando sus pequeños bracitos queriendo que voltear a a verlo. Dawn no necesitaba hablar Pokémon para entender que quería entrar al campo de batalla y hacer lo que mejor sabía. La chica se agachó y dijo.

—bien. creo que es tu turno, Pikachu—

El pequeño roedor se cruzó de brazos y volteó para darle la espalda a la chica.

"Pika"

—no te indignes, chaparro— dijo la adolescente, a quien le había molestado la actitud del roedor— yo también estoy molesta por lo que le pasó a Ponyta—

El roedor volteó a verla y le dijo.

"pika, pika"

Y, aunque Dawn era firme cuando decía que no entendía el idioma de los Pokémon, en su mente imaginaba lo que Pikachu le decía. Y un poco más apenada y tranquila que hace rato, le respondió— bueno, quizá no hubiésemos pasado por esto si te hubiese elegido a ti, desde un principio, lo sé— y Pikachu volvió a voltear a otro lado— ¡Pero aún podemos ganar! ¡Esta es tu oportunidad! — Dawn dio un ligero empujón a Pikachu y este dio un paso adelante.

Luego de aquel pequeño empujón, Pikachu se dirigió al campo de batalla. Estaba emocionado pues iba a ganar su segunda medalla, pero aún seguía molesto con el hecho que fuese la segunda opción en el "maravilloso plan" de la chica contra el segundo gimnasio.

Por su parte, Gardenia sonrió—parece que lo descubriste— dijo la líder de gimnasio, y siendo sincera consigo misma, era de esperar de ella, después de todo, logró encontrar y derrotar a aquel ladrón de Pokémon— todos los novatos creen que usando Pokémon tipo fuego, van a vencer en este gimnasio, pero todos confunden a Sudowoodo con un árbol, cuando en realidad su cuerpo es una roca. Solo un buen entrenador lo sabría, pero la mayoría de chicos no— Ese era un pequeño truco que usaba para derrotar a entrenadores confiados en la ventaja del tipo, y además averiguaba las capacidades cognitivas de los entrenadores durante una batalla— pero eso no quiere decir, que vas a poder vencerme ahora que lo sabes—

—comiencen— dictó la réferi, y Dawn fue la primera en atacar.

—¡Pikachu! ¡Acércate y usa cola de hierro! —

Dawn quizá confundió a un Pokémon tipo roca con uno tipo planta, pero sabía que abre este tipo de Pokémon, lo ideal eran ataques de golpe directo. Después de todo, ya habían vencido a los Pokémon tipo roca del primer gimnasio con el ataque cola de hierro, podía usar la misma fórmula contra Sudowoodo.

Pikachu tenía gran agilidad para correr y así acercarse a su rival, aunque en esta ocasión no era necesario ya que Sudowoodo no podía moverse con tanta velocidad como él, de hecho, ni siquiera se movía, no estaba tratando de esquivar el ataque, solo estaba inmóvil, y su entrenadora, parecía igual de despreocupada que él.

Pikachu dio un salto y concentró toda su fuerza en su cola, la cual se tornaba de un color gris como el acero. Dirigía su ataque hacia el Sudowoodo y planeaba vencerlo con eso.

—¡Sudowoodo! ¡Usa aguante! — ordenó la líder de gimnasio, sin inmutarse ni moverse.

Pikachu golpeó al Sudowoodo, se suponía que el fuerte golpe del acero contra el cuerpo de roca del Pokémon, iba a hacerlo retroceder e incluso quebrar. Pero, cuando Pikachu se alejó luego del golpe, grande fue su sorpresa y el de Dawn, al ver que Sudowoodo permanecía de pie y sonriente, tal y como pasó cuando Ponyta usó lanzallamas contra él.

—eso es imposible. Funcionó contra el Rampardos de Roark, debió haber funcionado ahora, igual—

Gardenia volvió a sonreír para sí misma, igual había escuchado esa frase antes— ¡Sudowoodo usa Bofetón lodo! —

Sudowoodo enterró sus dos manos en la tierra, y como si de palas se trataran, las usó para lanzar tierra en dirección a Pikachu.

Al ver que aquellos grandes montículos de tierra se acercaban al roedor eléctrico, Dawn decidió actuar rápido— ¡Esquívalo Pikachu! —

Pikachu usó su cola como apoyo para saltar, y era tal la fuerza en su cola, como un resorte, que logró elevarse varios metros hacía arriba, logrando esquivar con éxito los proyectiles. Pero Gardenia no iba a quedarse con los brazos cruzados, quizá la chica había vencido al criminal en la vieja mansión, pero iba a demostrarle que había sido suerte de novato.

—¡Usa Excavar! —

Sudowoodo volvió a usar sus manos como si fuesen palas, para cavar un agujero en la tierra, agujero en el cual desapareció de la vista de todos.

Quizá Dawn no conocía todos los movimientos Pokémon, pero sabía que si el Pokémon que parecía un árbol, usaba excavar, iba a reaparecer en cualquier momento y bajo los pies de su rival —¡Pikachu! ¡Vuelve a saltar! —

Pikachu obedeció la orden de la chica, y volvió a usar su cola para saltar alto, y en ese momento, la tierra se abrió bajo él, y de allí salió Sudowoodo, con su brazo listo para atacar a Pikachu por sorpresa. De haber hecho el salto, un par de segundos tarde, el ataque hubiese sido crítico para el pequeño roedor amarillo. Pero, al ver que Pikachu estaba en el aire, y que Sudowoodo necesitaba recuperar energía para el siguiente ataque que realizara, a Dawn se le ocurrió volver a atacar.

—¡Pikachu! ¡Usa impactrueno! —

Pikachu acató la orden y lanzó un poderoso ataque de rayo hacía el Pokémon tipo roca, y este impactó en el Pokémon que simulaba ser un árbol, su antena sobre la cabeza fungió de pararrayos y sintió la descarga recorrer por todo su cuerpo, aunque no era un ataque fulminante para él, si le había provocado suficiente daño, tanto como para salir de aquel agujero y volver a su posición.

—¡Pikachu usa cola de hierro otra vez! —

Pikachu volvió a correr hacía el Pokémon rival. Él también estaba consciente que los ataques tipo acero, como cola de hierro, funcionarían contra aquel Pokémon tipo roca, había funcionado antes, y funcionaría ahora, pero cuando tenía su cola endurecida como el acero, y había saltado para atacar de lleno al Sudowoodo, la líder de gimnasio volvió a ordenar.

—¡Resístelo! — ordenó Gardenia, y, nuevamente, Sudowoodo no sufrió daño alguno cuando fue golpeado por Pikachu en su cuerpo, su Pokémon era fuerte y resistente, lo cual era gracias a la gran destreza de Gardenia al entrenarlo para hacer frente a sus debilidades.

Para Dawn, era frustrante el tener que enfrentarse a aquel Sudowoodo. Primero era inmune al tipo fuego, y después, contra los ataques tipo acero, parecía que jamás iba a poder derrotarlo aunque usara una demoledora.

—¡Cola de hierro otra vez! —

—¡Usa demolición! —

Ambos Pokémon prepararon su ataque, Pikachu centraba su poder y fuerza en su cola, y Sudowoodo lo hacía en su brazo derecho. Ambos chocaron sus extremidades, esperando que uno de los dos se debilitara lo suficiente como para retroceder y que el ataque propio lo afectara, pero no pareció ser así, pues ambos Pokémon retrocedieron por igual, consecuencia del impacto entre ambos ataques, pero ninguno de los dos parecía haber sufrido daño.

Pikachu igual se estaba frustrando así como la chica, se suponía que debía haber derrotado al Pokémon tipo roca con solo dos o tres ataques, pero parecía que no le había causado daño alguno. Él era fuerte, ya había vencido a un Rampardos, un Pokémon tipo tierra mucho más grande que Sudowoodo, pero, ¿Por qué no podía causarle daño a este Pokémon? Aunque, de haber enfrentado a aquel rival junto a su entrenador, quizá ya hubiese ganado la batalla, después de todo, él poseía mucha más destreza en combate que la chica de cabellera azul.

"Esto se está volviendo aburrido"

"No creo que pueda vencerla"

"Ese Sudowoodo es demasiado fuerte como para vencerlo"

Los murmullos de los entrenadores espectadores no se hicieron esperar con cada segundo que ese combate se iba alargando, y Dawn no podía culparlos por aquellos comentarios, sin duda, Gardenia demostraba una gran calidad como entrenadora por no solo especializarse en Pokémon tipo planta, sino en entrenar a un Pokémon tipo roca para hacerle frente a un Pokémon tan fuerte como lo era el Pikachu de Ash. Dawn debía pensar en algo rápido si quería vencer, pero cada vez que la cola de Pikachu golpeaba el cuerpo de Sudowoodo, este rebotaba sobre él en lugar de hacerle daño.

—un momento— Dawn comenzó a analizar la situación, pues había visto el como actuaba aquel Sudowoodo, y como actuaba el Pikachu al que estaba apoyando, y se dio cuenta que había una especie de patrón entre ambos cuando Pikachu usaba cola de hierro contra él— ¡Eso es! — tenía un plan— ¡Pikachu! ¡corre y acércate a Sudowoodo! —

Pikachu volvió a correr, pero esta vez, no centró su energía en su cola como lo había hecho en otras ocasiones. Ya había quedado claro que atacarlo con cola de hierro, de frente, iba a ser inútil contra él, debían intentar otra estrategia, por lo que solo le quedaba el confiar en la chica y su nuevo plan.

—¡Resístelo! — volvió a ordenar Gardenia, podía continuar así todo el día, resistiendo el ataque de Pikachu hasta que este se cansara, pero no esperaba la siguiente orden de la chica.

Cuando Pikachu estaba cerca de Sudowoodo, este último ya había usado aguante, preparado para resistir el ataque.

—¡usa a Sudowoodo para saltar alto! — dijo la coordinadora, y sin duda, sorprendió a todos, incluyendo a Gardenia, e incluyendo a Pikachu, pero el Pokémon debía acatar la orden aunque le sonara extraño.

Cuando Pikachu estuvo frente al Sudowoodo, este saltó con sus dos patas en dirección al Pokémon tipo roca, y después, giró su cuerpo y golpeó su cola, suavemente, con el cuerpo de Sudowoodo, para darse impulso y saltar hacía arriba, tomando una gran altura como no lo había hecho antes. Y cuando estuvo en su punto más alto, Dawn volvió a darle otra orden.

—¡Vuelve a usar cola de hierro! —

Gardenia se sorprendió que aquella chica haya llegado a aquella conclusión, no lo hubiese esperado. Iba a aprovechar la altura y la velocidad de caída del roedor, para que su ataque de cola de hierro fuese más critica al momento del impacto, y sobretodo, después que Sudowoodo haya gastado el movimiento "aguantar."

Pikachu comenzó a caer, y había girado su cuerpo para que su cola quedara justo al frente suyo, la cual, ya estaba endurecida gracias a la concentración de todo su poder en ella. Comenzó a caer, e iba cayendo cada vez con más velocidad, sentía que iba a estrellarse con Sudowoodo antes que su cola lo golpease, pero se esforzó para girar su cuerpo y que su cola fuese la que se dirigiera al Pokémon tipo roca.

—¡Sudowoodo esquívalo! —

Todos quedaron impresionados cuando Pikachu impactó su cola de acero con Sudowoodo, pues el impacto fue tal que algunos creyeron que el Pokémon de la líder de gimnasio iba a desquebrajarse cual piedra, pero afortunadamente no fue así, pero si pareció haberle afectado el golpe, tanto como para retroceder y parecer aturdido mientras procuraba mantenerse de pie.

—¡Muy bien Pikachu! — dijo la chica al roedor amarillo cuando este volvió a su posición inicial. Ambos parecía que volvían a confiar en ganar la batalla, y el reto del gimnasio, y no solo ellos, probablemente, más de uno de los entrenadores que miraban la batalla, pues los murmullos volvían a surgir entre la pequeña multitud, y entre esos murmullos, algunos reconocían que aquel movimiento fue osado y acertado. Después de todo, aquel Sudowoodo parecía haber sufrido un daño critico luego del golpe.

—¡Todavía no hemos acabado! —sentenció la líder de gimnasio— ¡Sudowoodo! ¡Bofetón lodo! —

Nuevamente, Sudowoodo usó sus brazos como palas, para levantar dos grandes montículos de tierra y lanzarlas hacía Pikachu, siendo un ataque tipo tierra y a distancia, iba afectar al Pokémon tipo eléctrico sin tener que acercarse demasiado a él, pero Dawn ya había comprobado que su estrategia funcionaba, así que planeaba volver a usarla.

—¡Esquívalo Pikachu! — ordenó la chica, y el roedor volvía a usar su cola para saltar alto— ¡Usa impactrueno! —

Pikachu lanzó un poderoso rayo contra su rival, quien nuevamente no pudo esquivarlo. Sudowoodo parecía cada vez más aturdido y cansado, no parecía que pudiese vencer en esta batalla, y no solo Dawn, o los espectadores lo sabían, también lo sabía Gardenia.

Usar a Sudowoodo era su estrategia más común, para confundir a los entrenadores y eliminar a sus Pokémon con ventaja sobre el tipo planta. Pero no era una estrategia infalible, todo aquel que supiera que Sudowoodo era del tipo roca, podría vencerlo fácilmente, pero así, era como Gardenia igual determinaba las habilidades de sus contrincantes y sabía que estrategias usar. Dawn solo había tenido suerte de haberlo descubierto a tiempo, y de tener a aquel Pikachu consigo.

—¡Cola de hierro otra vez! —

Con ese último ataque, fue el fin del enfrentamiento entre Sudowoodo y Pikachu. Luego que el roedor golpeara a su rival, este último se despegó de la tierra y cayó de espalda un par de metros atrás. Estaba inmóvil, y no daba indicio alguno de levantarse.

Cuando la réferi se acercó a cerciorarse del estado de Sudowoodo, y vio que este estaba inconsciente, dictaminó— ¡Sudowoodo no puede continuar! ¡El vencedor es Pikachu! — Pikachu había ganado este combate.

Para todos había sido impresionante el cómo Dawn había cambiado las condiciones de la batalla a su favor, y gracias a que había mandado al campo a aquel Pikachu, pero más emocionada estaba ella, pues sabía que Pikachu iba a poder ganar el combate, después de todo era un Pokémon fuerte y experimentado, pero no sabía que el triunfo le provocaría una gran sensación. Satisfacción y emoción, como si la adrenalina de su cuerpo hubiese aumentado en un solo momento e hiciese que su corazón palpitara al punto que ella misma deseaba que saliera de su pecho solo para demostrar lo entusiasmada que estaba.

Ya había ganado junto a Pikachu la batalla en el gimnasio de ciudad Pirita, pero en aquella batalla había sido él quien actuaba para poder ganarle a los Pokémon de Roark. Pero en esa ocasión, ella había dado las ordenes y basado en el análisis que había hecho a los movimientos de su Pokémon y en los del rival. Quizá Pikachu era fuerte, pero necesitaba ser direccionado, dirección que ella le dio y no iba a poder vencer la estrategia de la líder de gimnasio. Ojalá y su propio Ponyta hubiese obedecido sus órdenes, quizá así hubiese ideado una forma de vencer a Sudowoodo con su Pokémon tipo fuego.

"Aún quedan dos Pokémon"

"A ella solo le queda ese Pikachu y ese Piplup que está a su lado, no creo que Ponyta le sea útil"

"Fue un golpe de suerte"

Cierto, los murmullos de los chicos entrenadores, le recordaron a la joven que solo había sido el primer combate de tres en el reto de gimnasio. Aún faltaba para proclamarse vencedora. Pero podía confiar que ganaría.

Por su parte, Gardenia podía ver como los nuevos ánimos y confianza inundaban a la novata, era lo usual, había visto esa misma combinación de sentimientos en muchas ocasiones, y eso mismo podría hacerle cometer un error para el siguiente enfrentamiento, después de todo, Sudowoodo solo era una parte de su estrategia.

—¡Roserade! ¡Sal ahora! — la líder sacó ahora a Roserade, su Pokémon que parecía un tallo con pétalos de rosas rojas en mano derecha, pétalos de rosas azules en su mano izquierda y pétalos de rosa blanca en su cabellera. Su Pokémon más leal y la segunda parte de su estrategia.

Dawn sabía que era la misma Roserade que Gardenia llevó consigo a la vieja mansión, pero igual había sido la causante que todos los Pokémon de todos los entrenadores hayan sido envenenados el primer día que ella llegó a ciudad Vetusta.

—Pikachu. ¿Estás seguro de esto? — ella preguntó al Pokémon amarillo, pues él ya había sido envenado una vez, no sabía si él estaría dispuesto a pasar por la misma situación si Gardenia decidiera envenenarlo. Pero Pikachu se mostró seguro y le reafirmó su decisión de continuar combatiendo, quizá Dawn solo debía confiar en sus habilidades y en que ella igual tomaría las mejores decisiones en este combate— muy bien. Debería estar bien mientras esquives todos los ataques tipo veneno— le dijo, y Pikachu asintió para confirmar que acataría su orden.

—¡Comiencen! —

—¡Pikachu! ¡Usa impactrueno! —

Al momento que Pikachu acató la orden y lanzó su ataque tipo eléctrico, con dirección a la Pokémon con rosas rojas y azules en sus manos, Gardenia igual dio una orden y fue que esquivara el ataque, lo cual, no fue difícil para la ágil Pokémon quien dio un largo salto desde el punto que estaba a uno más cercano a Pikachu.

Las patas del Pokémon hembra terminaban en dos puntas, pareciera que estuviese de pie con las puntas de sus pies y eso le facilitó a Roserade dar aquel salto, como si fuese una bailarina con traje verde, detalle que terminó encantando a Dawn, pues aquella Roserade era tan bonita y se movía con gracia y elegancia, pareciendo que no estaba en una batalla sino en un concurso. Le gustaría tener igual esa clase de movimientos en sus batallas de concursos.

—¡Puya nociva! —

Roserade estaba tan cerca de Pikachu, que al momento de haber escuchado la orden, ella preparó el ataque en su mano derecha, y los pétalos rojos se iluminaron de un color purpura brillante, pues el ataque que preparaba era tipo veneno. Ni siquiera alcanzaba el metro de altura, y apenas pesaba el doble que Pikachu, pero por esa razón podía ser tan ágil al atacar y acertar, por eso logró acertar el golpe preparado a su rival, antes que este pudiese reaccionar a tiempo y esquivarlo.

—¡Ay no! — Dawn se preocupó cuando Pikachu recibió aquel ataque, ella tampoco tuvo el tiempo para reaccionar y ordenar esquivarlo, y se suponía que iba a evitar recibir ese tipo de ataques— ¿Estás bien Pikachu? —

El golpe había sido efectivo y Roserade había golpeado a Pikachu en su costado izquierdo, le dolía el hecho de estar de pie, pero sabía que el dolor iba a ser temporal, podía continuar con la batalla, por eso, dio una respuesta afirmativa a la coordinadora.

—¡Usa impactrueno una vez más! —

—¡Esquívalo! —

Por cada ataque eléctrico que Pikachu lanzaba a Roserade, esta daba grandes saltos por todo el campo y esquivando así que la electricidad la alcanzara.

—¡Picotazo venenoso! — fue la nueva orden de la líder de gimnasio.

Roserade juntó sus manos y después las agitó con dirección a Pikachu. De sus pétalos de rosas salieron varias púas de un purpura que brillaba como luz de neón.

—¡Pikachu esquívalo! — ordenó Dawn, preocupada porque el ataque tipo veneno le alcanzara. Pero aunque Pikachu podía usar su cola para saltar y esquivar el ataque, Roserade era tan rápida como él y Pikachu en algún momento podría no saltar a tiempo, él no podría estar esquivando de esa forma todo el tiempo, así que Dawn debía ingeniar otra estrategia. Debía ser tan ágil como Roserade.

—¡Pikachu usa agilidad! —

—¡No dejes de usar Picotazo Venenoso! —

Pikachu comenzó a correr, y pronto iba tomando, cada vez, mayor velocidad al punto que cambiaba de posición con cada segundo que pasaba. Y por su parte, Roserade no dejaba de lanzar las púas con veneno hacía el Pokémon amarillo, aunque este no dejaba de moverse, y comenzaba a rodearla marcando una circunferencia a su alrededor.

—¡Trata de acercarte! — ordenó Dawn a Pikachu.

—¡Prepara Puya Nociva! ¡Y espera el momento indicado! — ordenó Gardenia, sabía que a su Pokémon solo le quedaba la opción de quedarse quieta y esperar a que su rival se acercara lo suficiente.

Pikachu quería acercarse tal como se lo indicó Dawn, pero al ver que los pétalos rojos de la mano de Roserade estaba iluminado con aquel brillo purpura, temía ser golpeado nuevamente y que esta vez, resultara envenado y no pudiese ganar el combate. Por eso mismo, comenzó a correr lo más cerca posible por un lado de Roserade, y aunque ella trató de golpearlo, erró el ataque pues Pikachu fue más rápido. Hizo lo mismo por el lado contrario, y nuevamente Roserade no acertó su ataque hacía él, la intención de Pikachu se había vuelto el confundirla hasta que pudiese golpearla sin que ella lo esperara.

Por su parte, Dawn estaba satisfecha pues el plan estaba resultando justo como ella quería, pues Pikachu era más rápido que su rival y solo era necesario un golpe para ir debilitando al Pokémon tipo planta. Y llegó el momento idóneo cuando Pikachu estuvo justo detrás de Roserade y esta no se dio cuenta de él.

—¡Cola de hierro! —

Finalmente, Pikachu logró acertar un golpe contra su rival hembra. Dawn quizá no sabía las debilidades de cada tipo elemental, pero esperaba que un ataque tipo acero fuera eficaz contra el tipo veneno, y su creencia fue hecha una realidad cuando vio como Roserade fue lanzada varios metros hacia atrás y todavía le costó poder levantarse.

—¡Perfecto! — quizá no haya dejado fuera de combate a Roserade, pero había logrado un golpe critico contra ella. Quizá podría vencer en este combate, más rápido que cuando lo hizo con Sudowoodo.

Por otro lado, Gardenia se frustró porque el Pikachu acertara un golpe crítico, pero su semblante cambió cuando vio al Pikachu, su estado de salud había cambiado y la líder podía notarlo, justo como lo había esperado.

—¡Muy bien Pikachu! ¡Vuelve a usar Agilidad! —

Dawn pretendía usar la misma estrategia de hace rato, pero Pikachu no obedeció de inmediao y le parecía raro a la chica.

—Pikachu. Usa agilidad— volvió a decir ella, pensando que el Pokémon no le había escuchado. Pero el Pokémon seguía sin moverse, y cuando lo hizo, fue para doblar sus extremidades y tambalearse sobre su eje.

Pikachu volvió a tambalearse, trató de parase sobre sus dos patas traseras, pero sus patas se sintieron débiles y cayó sentado sobre el suelo, al voltear a ver a Dawn, este parecía enfermo, como si algo estuviera recorriendo su cuerpo y lo estuviera dañando. Cuando Dawn fijó su mirada en sus mejillas, notó que estaba tornándose de un color purpura, Dawn identificó los mismos síntomas que vio en él cuando Ariados lo atacó, estaba envenenado.

—Ay no— y Dawn estaba preocupada pues era lo que había estado tratando de evitar, y sin embargo, Gardenia continuó atacando.

—¡Drenadoras! —

Roserade volvió a juntar sus manos y de entre sus pétalos salió una pequeña semilla, la cual fue lanzada hacía Pikachu, y cayó sobre su cabeza. Cuando la semilla cayó sobre el roedor, fue abierta y de ella salieron varias enredaderas con hojas, y comenzaron a cubrir todo el cuerpo de Pikachu, y el pequeño Pokémon se estaba preguntando lo que estaba pasando o lo que le pasaría, hasta que las enredaderas comenzaron a estrujarlo y a dañarlo.

—¡Pikachu! —

—Parece que no sabes el efecto de drenadoras— dijo Gardenia— aquellos tallos irán disminuyendo la salud de Pikachu, y mientras tanto, esa salud drenada llegará a las raíces de Roserade, haciendo que se recupere. Y si a eso le sumamos que está envenenado, no pasará mucho antes que Pikachu caiga vencido—

Todos los entrenadores que estaban de espectadores, parecieron temblar ante la afirmación de la líder, esa era la imagen que tenían de la chica que envenenó a sus Pokémon de un solo golpe sin darles la oportunidad de defenderse.

Dawn estaba en un problema junto a Pikachu, si seguía en combate estaría debilitándose, pero no de la manera que lo esperaría sino que estaría sufriendo los estragos del veneno y de las drenadoras. Si seguía así, le ocurriría lo mismo que a Ponyta.

—Pikachu. Regresa—

Al escuchar a la coordinadora, Pikachu se sorprendió pues no esperaba que le pidiera tal cosa. Él debía continuar combatiendo para poder ganar la medalla bosque, y ella lo sabía. Entonces ¿Por qué le pidió regresar?

Pikachu intentó volver a ponerse de pie a pesar que el dolor en su cuerpo iba en aumento gracias al veneno que se iba extendiendo, pero aún así se las arregló para poder estar de pie. Pero la chica de cabellera azul insistió.

—¡Pikachu vuelve! — esta vez, la chica sonó más severa al dar la orden, y otra vez, Pikachu no obedeció.

El roedor negó con la cabeza, no quería dejar el campo de batalla por más que la chica se lo pidiera e insistiera, pero en realidad estaba dudando por cuanto tiempo podría soportarlo. Pero nuevamente, la chica volvió a insistirle y esta vez, más rigurosa que antes.

—¡Pikachu! ¡Vuelve! ¡Te lo estoy ordenando! — aunque Dawn no quería sonar estricta con sus Pokémon y sobretodo con Pikachu, pero tuvo que hacerlo si él no pensaba en obedecerlo. No lo hizo con Ponyta y el resultado fue que saliera lesionado sin razón, no iba a permitir que volviese a pasar y menos con el Pokémon el cual no poseía su pokeball. Aunque dentro de ella detestó el casi gritarle, sobretodo recordando lo que ocurrió en el gimnasio de ciudad Pirita.

Pikachu quedó, aún más, sorprendido por la reacción de la chica, pero de algo estaba seguro, debía obedecerla, después de todo, ese era el trato que habían hecho para poder continuar con esa travesía por las medallas de gimnasio, ella era la entrenadora, y él el Pokémon. Con esfuerzo, se dirigió hacía la chica, y ella se agachó para abrir su mochila.

—estoy segura que me quedó una. O quizá dos— dijo mientras buscaba algo en su mochila— ¡aquí está! La ultima baya Meloc— y cuando tuvo la baya en mano, se la dio al roedor— es la ultima que nos queda. Así que cómela de poco a poco para que dure y el veneno no se expanda. Cuando terminemos aquí, te llevaré al centro Pokémon—

Pikachu tomó la baya Meloc, e hizo caso a la advertencia de la coordinadora, por lo que le dio un pequeño mordisco a la baya, pero eso fue suficiente para que el Pokémon sintiese mejoría, por lo menos la suficiente, como si el veneno hubiese dejado de recorrer su cuerpo y el dolor disminuyera, aunque aún se sentía aturdido. Quizá, si se comiese la baya por completo, se recuperaría y pudiese volver al campo de batalla, pero eso no fue lo que la chica le pidió, y si lo hacía y su plan no resultaba, o si volvía a ser envenenado ya no había más bayas Meloc para curarlo. Eso causaría el enfado de la chica y la derrota en el gimnasio, por lo que tuvo que resignarse a hacer lo que ella le pidió y a esperar a que su plan fuese acertado.

Dawn tenía un severo problema. Con Pikachu envenenado, tenía muy pocas opciones para vencer a Roserade. Ponyta, aunque tuviese ventaja contra el Pokémon de Gardenia, quedó demostrado que no podría ganar la batalla si no obedecía sus ordenes, además que era igual de propenso que el roedor a quedar envenenado. Y la misma situación era para Piplup, el Pokémon tipo agua que tenía una mayor desventaja contra el Pokémon tipo planta/veneno, e igual para Buneary su más reciente captura. Por un momento pensó en Ariados, pues tendría inmunidad contra el veneno de Roserade, pero ella misma desconfiaba en las habilidades de su propio Pokémon, más porque no la había usado en batalla antes, no sabía si pudiese ser buena en combate como Pikachu, o como Ponyta, y lo que necesitaba ahora era ganar dos combates seguidos, necesitaba de un Pokémon fuerte y experimentado en batalla, y solo le quedaba uno con aquellas características.

—si utilizo a Rhyhorn… pero…— dijo mientras tomaba de su cinturón la pokeball del Pokémon que estuvo siguiéndola por días por comida.

Rhyhorn era el único Pokémon en quien pudiese confiar para ganar los últimos dos combates y vencer el reto del gimnasio. Había demostrado ser fuerte en la vieja mansión, además que no tenía ningún problema al obedecer sus órdenes, su resistencia contra el veneno igual podría ser de utilidad contra Roserade, sin duda sería el Pokémon perfecto para la batalla, de no ser porque tenía una gran desventaja de tipo contra el tipo planta, pero al recordar un detalle en su batalla contra Atila, lo que hizo que tomara una decisión.

—¡Rhyhorn! ¡Sal! —

Nadie podía creer que la chica llamara al campo a un Pokémon tipo Tierra/Roca, incluso Gardenia consideró ridícula la opción, considerando que la joven no tenía en cuenta las desventajas que tendría su Pokémon contra el suyo. Pero igual no podía estar confiada en ello por completo, después de todo, Dawn solo tenía a su lado a aquel Rhyhorn cuando combatió contra Atila quien tenía un Tangrowth y un Golem, quizá tenía un plan el cual ella desconocía.

Por su parte, Dawn confiaba que Rhyhorn podría serle de utilidad, pero a pesar de eso, tenía un par de dudas.