Lala Lulu: Hola! Para mañaneros el Raditz, porque el que sabe, sabe… ¿Logrará Raditz contener sus estribos ante la sorpresa que se guardaba Rei?… El chisme del rechazo de Serena se reparte en lo alto, preocupados por las actitudes del Príncipe y Serena. Caulifla se arriesga en una jugada. La Pareja del Año hace su entrada triunfal a la Fiesta. Mina entra en un debate de sabiduría del amor, y como la Diosa Venus derrocha carisma…Y ¿Último Round GoChi? ¿Estará todo perdido? Puede que sea la oportunidad de Broly.

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 10

Algo empieza a despertarla, algo muy grande y caliente choca contra su trasero. Abre despacio los ojos, y ahí recuerda a Raditz aferrándola firme. Aleja su trasero instintivamente.

Raditz gruñe en su garganta de manera gutural, la acerca de nuevo. —Grrr… Qué buena mañana. —Hunde su nariz en los cabellos de la hembra. —Hueles bien…

Rei se pone un poquito nerviosa, su estómago da vueltas, y sus piernas se sienten débiles. Escucharlo decir eso le ha gustado, quizás el momento más vulnerable del Guerrero es por la mañana. Aclara su garganta. — ¿Te gusta?— Ella también inhala fuerte, se reprime al saber que lo hace para oler a éste mono.

—Ah, sí… —Raditz apenas abre la mirada, está muy a gusto, saboreando los movimientos de la hembra, que se retuerce en sus brazos. —Mmm, estoy de humor para un mañanero…

— ¿Desayuno?—Rei pregunta sin entender.

—Jajaja, no. Sexo. —La siente fría en un segundo. —Hmmm ¿Acaso ninguna pareja te ha dado placer por la mañana?

¡¿Quién se cree éste tipo?! Se hace el experimentado y el superado. Puede que tenga razón, pero ella no es una niñita ingenua. — ¡¿Quién hace esas cosas a éstas horas de la mañana?! Uno está semi-dormido y desganado—Toma aire muy brusco cuando la mano de Raditz cubre completamente su entrepierna. — ¡¿Qué haces maldito degenerado?!

—Sshhh… Te estoy mostrando lo bien que se siente el placer mañanero. —Presiona la mano sobre sus bragas, para masajearla. Raditz suspira duro, al sentir cómo moja sus dedos. Con su índice busca su clítoris.

—¡Nnh! ¡Ah! —Rei gime, cuando la toca justo en la cima de su botón. Siente la humedad de su centro, esparcirse entre sus dedos aumentando el placer. —Oh mi Dios. —Se retuerce en sorpresa, cuando la mano libre de Raditz atrapa uno de sus senos. Le da un par de masajes, entibiándolos en su palma y atrapa su pezón, dejándolo tan duro que duele.

—Grrr… Rei. —La gira boca arriba, baja una de las tiras de su camisón. Descubre sus pechos. —Tus pezones son hermosos, son grandes y duros… —Los lame dejándolos rebotar. —Que delicia tus aureolas… —Con la punta de su lengua las degusta, recorriendo su forma.

Los sentidos de Rei, están siendo estimulados sin piedad, incluso con los toques suaves siente su sangre efervescer. El Saiyajin se acomoda entre sus piernas, Ella las abre gustosa y se aferra al cuerpo musculoso de Raditz, gime sin parar. Siente que se olvida de sí misma, lo correcto, lo incorrecto, todo se hace borroso. —Oh Raditz, ah… —En un instante todo se detiene, la mirada negra de Raditz queda fija en sus ojos, y luego apunta a sus labios. Jadean con deseo, lo toma del rostro y sus labios se unen, moviéndose al ritmo de sus caderas.

Raditz está tan duro y caliente, frotándose contra ella. Él no puede creer que está experimentando éste nivel de placer, aun con la ropa interior puesta. Sus piernas se enredan a él, la presiona más fuerte, hundiéndola contra el colchón. Entrelazan sus dedos. Raditz puede ver bien la diferencia, entre sus manos gruesas y ásperas, y los finos dedos de la hembra. La sostiene lo más suavemente posible. Mete su lengua, y ella acepta su invasión, hasta se la succiona con deseo.

El miembro duro y caliente de Raditz la estimula sin descanso, éste acto es tan obsceno y la calienta sin remedio. Todo, incluso las sensaciones del beso, culmina en su vientre. —Ah, ah… Voy a terminar…¡Mmm! —Arquea su espalda, jadea hacia atrás buscando aire.

—Ah, sí. Hazlo… —Se empuja un par de veces contra ella, su glande pulsa y libera su semen, brota sin parar, en tanto se detiene lentamente. Está flácida debajo de él, con una mirada lasciva, mete sus dedos entre sus sexos mojados, y se los mete en la boca. —Mmm, tus jugos y los míos saben bien. Esta noche, te invito a mi cuarto, para saborearte de forma directa. —Saca su lengua relamiéndose.

Abre grande los ojos ¡Qué tipo tan asqueroso! Su razón le grita, pero su corazón se agitó al verlo. Lo ve con una sonrisita triunfal y casi se le sale a ella una sonrisa. Se niega y voltea el rostro. — ¡Hm! No quiero ni imaginarme con cuantas has hecho lo mismo.

—Jajaja ¿Y con cuantos tú has hecho lo mismo? —Raditz pregunta muy juguetón, pero su sonrisa se borra al verla roja hasta el cuello, frunciendo el ceño y los labios. Ni siquiera puede verlo a la cara. Parpadea grande, la suelta y se aleja ¡No puede ser!

—¡Aaahh! ¡Oye! ¡¿Qué haces?! —Rei se queja al verlo arrancar su ropa interior y abrirla de piernas. Lucha, pero la fuerza con la que la inmoviliza, es monumental.

— ¡Eres pura! —Raditz lo dice, más que como una acusación, sale como una verdadera sorpresa. Empieza a vestirse nervioso, y maldice al cielo.

Rei estira su camisón para taparse, está avergonzada y ofendida. No comprende su actitud. —Sí ¿Cuál es el problema? ¿No es ése el "Gran Premio" que todos los hombres quieren?

Raditz se frota la cara muy fuerte, presiona la mandíbula y se peina el cabello hacia atrás. Empieza a caminar en círculos. De nuevo, en el momento que cree saber cómo ella es, sale con estas cosas. —Bien, primero. Vístete. —Se gira de espaldas para no verla, la siente revisar unos cajones.

Rei se pone unas bragas y manotea su bata. Parece que él espera que le avise. —Listo. No sabía que te gustaban con experiencia. Temes que no sepa hacerte—

— ¡Bien! ¡Vamos a dejar un par de cosas claras y espero sea la última vez que te lo tenga que decir! —Raditz se endereza y se acerca haciéndola sentar en la cama. —Mira, no sé con qué tipos de hombres o Saiyajines te has cruzado. Si bien entiendo lo que asumes ¡Yo no soy de ésa manera! ¡No abusaría de ti! ¡No te quitaría la virginidad como si fuera un juego!—Ruge con la garganta adolorida, se frota los ojos y luego pasa sus dedos por sus labios. — ¿Fue…Fue tu primer beso? —La ve avergonzarse aún más, como si fuera una niña a la cual están regañando. Baja los hombros al exhalar bien fuerte, se siente un imbécil. Nunca creería que una mujer de éste calibre, aun no haya tenido alguien en su vida.

De pronto Rei se siente una hipócrita, vive pregonando lo que su abuelito le ha enseñado, sobre la importancia de su virginidad. Pero ahora, con tal de sacarse a un tipo de encima, se lo ofrecía como si nada. —No sabía que era importante para ti. Perdóname. —Nunca se esperó encontrarse a alguien así, creyó que le saltaría encima reclamando su virtud. En cambio lo ve afligido, y hasta con culpa. Se acerca a tocarle el hombro.

—Perdóname Rei… Ya no te molestaré más. —Toma la mano que está en su hombro, y su mirada queda prendida de los ojos púrpura de la hembra.

Rei se acerca, saber que está dispuesto a alejarse, la molesta. Se empieza a acercar—"Un beso de despedida está bien ¿Verdad?"

—Hola Rei, buenos días. —Mina abre la puerta y de inmediato se la cierran en la cara. — ¡Hey! ¡¿Qué te pasa?!

—Ay no, me olvidé de ellas. —Rei chilla en voz baja, empieza a pensar en algo. — ¡Ya voy chicas! ¡Lo siento, no estoy presentable! ¡Jejeje! —Muy nerviosa da vueltas y empieza a echar a Raditz. —Vete. —Le tira su camiseta por la cara.

—Creo que me conviene, esconderme en el baño. —Raditz le explica, pero escucha a las otras hembras queriendo entrar.

—No, no. Largo. Por la ventana. —Rei lo empuja muy insistente.

— ¡Claro que no! —Raditz la enfrenta.

Cruzado de brazos presenciaba una escena, que le recuerda a cuando Raditz era adolescente. Bardock veía a su hijo mayor rodar por una ventana. —Hijo… Anoche necesitaba hablar contigo. —Le afila la mirada y frunce los labios junto a su ceño, como un padre muy acusador.

—Buenos días papá. —Raditz hace lo mejor que le sale en situaciones así, actuar natural. —Anoche, salí a un bar… Parece que me equivoqué de habitaciones. Y como veías, me barrían el culo hacia afuera. Nada más, lo juro.

—Hm, bien. Debo ponerte al tanto. —Le hace señas con la cabeza. Verifica y sí, ésa ventana parece de la artista. —Haaa… Raditz… —Se frota el puente de la nariz, muy frustrado. — ¿Qué te dije? ¿Qué te advertí? —En forma retórica.

—Papá te lo juro… No pasa nada. —Sí, para Raditz eso fue todo, no volverá a acercarse. Lo que le recuerda. —Eh, vamos a mi habitación, debo usar el baño. —Aún tiene sucia su ropa interior. Se frota la cara recordando todo. —"Si me lo hubieras dicho Rei… Nunca te tomaría así, lo haría como corresponde."—Sacude la cabeza, mientras está en el baño, su padre le explica lo que sucedió anoche… — ¡¿Qué?! ¡¿Pero por qué?! —Sale cambiado, azotando la puerta del baño.

Bardock se encoge de hombros. —No lo sé, pero no es difícil de adivinar, ella es una mujer de perfil bajo. Le gusta su vida tranquila, meterse así entre nosotros. Ser íntima con Vegeta, significa también involucrarse en ésta guerra pasiva. Llena de odios, emboscadas, mentiras… —Suspira, piensa en Lita, tampoco se merece esto.

— ¿Y ahora está solo? —Raditz piensa ir con Vegeta.

—Sí. Y no es como creí. Está… Apagado, es increíble que te diga esto, pero lo prefiero cabreado y gritando a todo el mundo. —Suspira y ve a su hijo preocupado. —Anda, ve a hacerle compañía. Es el primer día, quizás su "calma" es buena señal.

Rei mientras tanto, procesaba el chisme que se perdió anoche, por estar con Raditz. —Wow, ella no mentía. —Se sienta en su pequeña sala del té y abre grande la mirada. — ¿Cómo está Serena ahora?

—Normal. —Mina le contesta. —Eso es lo más extraño, como si todo lo que pasó no fuera real. Yo estaba segura que sentían lo mismo… —Mina empieza a dudar de su intuición.

—Quizás así fue. Los Saiyajin no tienen sentimientos. —Milk lo dice con desprecio.

Rei piensa en Raditz, recuerda lo que le dijo de su madre, recuerda cómo la respetó. Aunque fue muy a su manera. — ¿Y el Príncipe? ¿Cómo lo tomó él? —Con curiosidad, quiere saber. Las chicas se miran entre sí, ella se hace la distraída. — ¿Qué? Me gusta saber las dos partes del chisme.

En el entrenamiento, estaba todo normal, muy silencioso de parte de Vegeta. Bien se nota que casi no ha dormido, pero está de malas. Parece que solo piensa a lo lejos. Kakarotto discutía un poco con su padre…

— ¡¿Los dos?! ¡Me parece injusto! ¡Ella me tiró los huevos! ¡Debe pagarlos todos ella!

—Jaja, Kakarotto. Basta, pareces niño chiquito. —Bardock intenta poner cara seria, pero recordarlo como una tortilla lo supera. Por estas cosas, Gine era mejor para poner límites con los niños que él. —Deben pagar los dos por igual por los daños, y punto.

—Sí, no comprendo. Te han insultado antes y no te importa. —Nappa le dice algo extrañado. —Sueles responder cuando te dan el primer golpe…

— ¿No consideran "golpes" los que ella me tiró? ¡Delante de todos!—Kakarotto insiste y ya empieza a cabrearse.

—Bueno, bueno… Tranquilo. —Bardock lo sostiene de los hombros. —La mujercita te saca de las casillas ¡Ignórala! Como hiciste otras veces con otras. Kale y Caulifla siempre se ríen de ti en la cara ¿Por qué lo que ella te dice te importa?

— ¡A mí no me importa lo que ella diga! —Kakarotto muy orgulloso se voltea y se va a tomar su descanso comiendo un sándwich. Afila el olfato, Vegeta está en silencio, parece mirar a los árboles. — ¡Hm! ¿Es de pavo?

Vegeta mira su comida, apenas le dio una mordida. —Ten… —Se lo pasa. Toma algo de agua, y sale a trotar otro poco.

Kakarotto queda con los ojos redondos, al igual que los demás. Ni un enojo, ni un grito.

—He estado pensando… —Raditz estaba por sugerir una solución.

—Nada de burdeles. —Nappa sisea y se cruza de brazos.

— ¡Qué mal pensado! —Raditz se ofende. —Yo decía llevarlo a relajarse, aún hay aguas termales naturales. Llevarlo a Yadrat a meditar… —Murmura en voz baja.

— ¡Ja! No quiso hacerlo la primera vez para desatar su potencial. —Kakarotto le recuerda. — ¿Crees que querrá ahora? —Habla con la boca llena, devora ambos sándwiches.

—A parte ¿Aguas termales?—Bardock le levanta una ceja. —Tenemos bañeras que son casi una réplica… —Lo pica con un dedo. —Tú lo que quieres, es ir porque quieres contratarle mujeres ahí.

—Grrr… De verdad que no. —Raditz insiste. —Estoy pensando, quizás también me venga bien, puedo acompañarlo.

—Raditz… ¿Te sucede algo a ti? —Bardock le habla en voz baja. —Ya sabes… —Truena su puño en advertencia.

—Papá, no te miento. No pasa nada. —Raditz quiere dejar el asunto de Rei en paz, y de pronto recuerda algo. — ¿Tú estabas aquí antes de la conquista de la Vía Láctea?

—Estaba en otro Planeta, más cercano a Vegeta-Sai. —Bardock explica y justo que iba a preguntar el porqué de su curiosidad.

— ¿Sabías algo de una Copa Lunar?—Raditz pregunta.

—Yo lo recuerdo. —Nappa se acerca. —Se rumoraba que de ahí sacaban el poder las Sailors Scouts. Ja, siento que hace siglos no pienso en eso. Todo fue tan rápido.

— ¿Pero era un rumor o una leyenda? —Raditz insiste.

—Sí, nunca supe que se confirmara nada. —Nappa sigue contando. — Yo era muy cercano al Rey en ésos días. Pero estaba viendo por mi esposa en sus últimos días, me la pasé en Vegeta-Sai. Me llegaban las historias y rumores, en los informes oficiales del Reino, no decía nada de eso, más que habían luchado y ganado contra éstas Guerreras.

— ¿Eran todas mujeres? —Kakarotto escuchaba atento ¿Hembras Guerreras con poderes? Piensa en Milk…

—Eso supe... —Nappa relata un poco. —Habían también sacerdotisas, muchos predecían que iban a reencarnar. Pero nunca sucedió nada.

—Sí, de niño nos relataban ésas historias. —Darien se acerca y los hace voltear. —Que vivían en la Luna, que había una Reina que tenía dentro de ella un gran poder. Se decía también, que en manos equivocadas, podía llegar a aniquilar el universo.

—Usted debería cuidarse. —Vegeta le habla, ya había vuelto de trotar. —Me di cuenta de cómo la Reina y el Rey, lo miraban con sospecha. —Vegeta le afila la mirada. —Nunca lo delataríamos, pero… ¿Tienes más de un poder verdad?

Darien traga duro saliva, da un paso hacia atrás. —Eh, yo…Yo no comprendo, de dónde sale lo que yo puedo hacer. —Mira por moros en la costa.

—Jaja, créeme, nosotros te protegeremos. —Kakarotto le sonríe y con entusiasmo lo mira. Luego parpadean al ver flores salir de la nada, son rosas en su mano. Las tira y como proyectiles quedan clavadas en el tronco de un árbol. — ¡Eres tú! ¡¿Eres un Scout?!

— ¡Jajaja! No soy mujer. —Darien larga unas risas, en verdad para él, son sólo viejos cuentos lo de ésos guerreros.

Vegeta observa el filo clavado en el árbol, definitivamente no son rosas comunes. —Ten cuidado de todas formas. Recuerdo un tiempo, en el que se ejecutaba a las sacerdotisas y hechiceros. No sé si era por los rumores de ésos Scouts. —Se acerca y le da una palmada a Darien, como para calmarlo. —Mi séquito no es de traidores, no temas.

Vegeta iba a su biblioteca, empieza a sospechar si no hay algo de verdad en ésos mitos y Leyendas de la Tierra. Explicaría el porqué su padre nunca quiso destruir el Planeta y ya. Busca entre los libros, y encuentra un par. Mucha información fue destruida en las revueltas. — ¿Tú también quieres leer? —Le habla a Raditz que acaba de aterrizar en el balcón. —O sólo estás de niñera…

—También me quedó interesando ésa vieja historia. —Le pide el libro y él le pasa uno. Frunce la vista, se pregunta si eso explica un poco el Ki de Rei. Niega con la cabeza. —"Si así fuera, seguro ésa mujer ya nos hubiera atacado con su poder, no con un puñal."

—Su Alteza, Élite Raditz. —La señora Hakkake da una reverencia. —La Señorita Hino, quiere hablar con usted Alteza.

Vegeta se gira a Raditz en seco, pudo sentir cómo su Ki pegó un salto. — ¿Pasa algo con ella? —Le frunce el ceño en amenaza. —Tu padre me contó—

—No, no pasa nada. —Raditz se sienta hastiado y lo deja ir a atenderla.

—Alteza. —Rei hace una reverencia, y entra a la oficina del Príncipe.

—Señorita Hino, tome asiento. —Vegeta se sienta en su silla y ahí ve que ha dejado la espada desde anoche en el respaldo de la silla. La acomoda por detrás, en la repisa larga.

Rei pudo sentirlo, un aura unida al Príncipe y ése objeto. Toma aire, el olor a sangre roza sus fosas nasales. Pero por más que intente y se esfuerce, ya no percibe ésa sombra temible sobre el Príncipe, ya no ve a ésa bestia de ojos rojos rugiendo. No quiere pensar que él ha cambiado, sino que es porque piensa en Raditz, lo que hace que su visión no sea imparcial.

—Señorita. —Vegeta le llama la atención, está seguro de haber sentido una extraña energía salir de ella. Puede que sean los nervios evidentes de la hembra, trata de poner buena cara y hablar apacible. —Ya le envié el pedido para el evento de los nuevos guardias, a través de la Señorita Aino ¿Hay algún problema?

—Ah, no. No en verdad. —Rei se siente curiosa de algo, que la ha molestado desde que está aquí. — ¿Por qué no me pide animar sus reuniones con sus Élites cuando se juntan a beber? He atendido más reuniones de su madre, que de su séquito. Y cuando me pide algo, siempre lo hace por terceros.

Vegeta no sabe porqué, pero quiere ser sincero. Por alguna razón, ya no tiene energías de mantener la imagen de "despiadado hijo de puta". —Haaa… No creo que a usted, ni nadie le guste recibir órdenes de los que mataron a su madre. No me negué cuando pidió estar aquí, en ésta zona del Palacio, lo entendí. También entiendo, que pasar por esto es un mal necesario, para que su padre siga mostrando lealtad al Rey, y protegerla de cierta forma. —Baja la vista y mira sus manos, suspira por la nariz un poco disimulado.

Se queda en verdad sorprendida, no sabe qué decir. Sí puede ver que el ambiente es lúgubre ¿Acaso el Príncipe está triste por Serena? —En ése caso, son sus padres los culpables directos. Usted… Nunca me ha faltado. —Rei no lo puede creer ¿Quiere darle consuelo? ¿Quiere hacerlo sentir bien? La mente le da vueltas ¡Maldito Raditz!

— ¿Algo más? —Vegeta la ve saltar, como perdida en sus pensamientos. De pronto recuerda "Raditz…" — ¿Necesita ayuda para algo? ¿Algo o alguien la ha molestado?

—Ah, no, no. —Rei niega y sacude sus manos como cubriéndose la cara. —Era sólo eso, no quería molestarlo.

Se levanta y la acompaña hasta la puerta. —Sepa que lo que sea que la moleste, no dude en pedir ayuda. —Vegeta le habla muy sincero y caballeroso.

—Hm, sí. Gracias. —Rei le hace una reverencia y se va, justo que dobla por el pasillo.

— ¿Quieres acercarte a él para apuñalarlo? —Raditz cruzado de brazos la interroga.

Rei se endereza ¿Quién se cree éste tipo? —Si así fuera ¿Qué? Y si tienes alguna duda, ve y pregúntale. Creí que eras cercano a él.

—Ja, creí que tú eras cercana a tu amiga. —Raditz la ve ofenderse. —Apenas la ves alejarse, y tú le saltas encima al Príncipe. —De nuevo la interrumpe. —Pero que sepas, que Vegeta no es así. Tampoco asumas nada con él.

—No lo hice, sólo quería saber… —"Quería verlo de cerca, ver su espíritu de verdad. Y lo que vi fue…"—Ésa noche, no te dije que lamento lo de tu madre. No creo que nadie inocente se merezca eso.

Raditz desarma su postura tan desafiante. —Gracias, no esperaba nada. Solo no te metas en problemas.

Rei le asiente muy suave, sigue caminando. —"Tú eres mi problema Raditz…"

Por la tarde Serena barría la zona lateral del Palacio, el otoño no tiene piedad y parece nunca avanzar ni dejar nada reluciente. El aire frío relaja su rostro, lo ha sentido hinchado desde que despertó. Se abriga un poco para cambiar de dirección, así barrer el otro lateral del Palacio. — ¡Aaah! —Serena cae, mira hacia atrás, parece que su Yukata se trabó con algo.

—Oh, ten cuidado. —Maron y Zangya muy burlonas se ríen. —Jajaja, recuerda que ahora eres una más de nosotras. El exterior es muy peligroso.

Serena se levanta, es obvio que ella le pisó su Yukata. Empuña su escoba y cuenta hasta diez. —Sí, que bueno que no limpio las escaleras. —Serena muy enojada le habla. —Cuídese usted Señorita Maron, no vaya tropezar igual y a rodar por una.

—Jajaja, al fin empiezas a mostrarte. —Maron sigue. —Dime ¿Es porque estás enojada de que el Príncipe se aburriera de ti? Al final sólo le tomó una semana aburrirse…

—Ya quisieras tú poder entretenerlo por una semana. —Serena técnicamente la escupe, y se va. Pero Zangya la detiene del brazo. — ¿Qué crees que estás haciendo? —Grita. Y Maron la tira del cabello.

— ¡Par de tontas! ¡Aléjense de mi amiga! —Mina aparece al rescate, las separa de Serena. Pero Maron la empuja a la calle. Justo un transporte terrestre de los Saiyajin, pasa a toda velocidad. —¡Aaahh!

— ¡Mina! —Serena va a su rescate, pero es tirada hacia atrás. Cae rebotando con su trasero. Vuelve la vista y quedan frías del susto.

—Señorita ¿Se siente bien? —Broly verifica sus signos vitales. La toca con un dedo en la mejilla para despertarla.

Mina se aferra a quien la sostiene, el cuerpo es enorme, se siente envuelta totalmente. El aire se le fue, de lo rápido que fue todo. Inhala bien fuerte, su mano toca la mejilla de quien la sostiene. —Sí… —Parpadea grande, es el Legendario. —Lo siento, no quería… —Habla agitada, y deja de tocarlo.

—Creo que necesita atención médica. —Broly la deja sentada junto a su amiga en el suelo. Se gira a ése par de chismosas.

— ¡Élite Broly! —Zangya le llama la atención. — ¡Fue un accidente y ellas nos atacaron!

Serena escucha ésas mentiras. Sí fue un accidente, pero ellas empezaron. —Mina, relájate. —Serena prefiere atender a su amiga, antes de que a ésas harpías.

—Fue… Impresionante. Se movió tan rápido… Tan Saiyajin. —Mina se recupera.

—Vamos a quejarnos con las amas de llaves. —Maron afirma para irse.

—No. —Broly les advierte—Sino iré yo directamente, a exponerle la situación al Príncipe Vegeta. — Las ve espantarse e irse sin decir nada más. —Señoritas ¿Necesitan algo más? —En verdad, había saltado al rescate, por la mujer que mantiene calmo a Vegeta, se ve que es una buena mujer. Siempre sonriente y su amiga, que siempre anda coqueta, también.

—No, por favor. Muchas gracias. —Mina se acerca, nunca lo quiso molestar. Ella suele ser muy extrovertida y él parece alguien muy reservado. —Jaja, tutéame que creo que tenemos la misma edad.

Broly recibe una sonrisa brillante de parte de las dos rubias, intenta relajarse un poco. Socializar se la ha hecho un poco más fácil éste último tiempo. —Tengo la edad del Príncipe.

Mina se sorprende, lo ve con un brillo en sus ojos. Parece muy amable y algo más… —Bueno, déjame decirte, que has sido tú el Príncipe que me ha salvado hoy. —Se inclina en reverencia, y al enderezarse se marea de nuevo.

— ¡Mina cuidado! —Serena la regaña. —Hay que hacerte ver. —Se la lleva adentro.

Mina queda mirando encima de su hombro, ve que el Élite toca su mejilla donde ella puso su mano. El tiempo parece haberse pausado unos segundos, no sabe si es la adrenalina o algo así. Pero su mirada celeste, brilla hacia los ojos negros del Saiyajin. En un momento, empieza a caer a la realidad, y los regaños de su amiga empiezan a brotar. —… Serena, solo venía a buscarte para ir con las chicas a comprar en la ciudad. Tienes suerte que no fue Lita la que se apareció, ibas a tener que limpiar la masacre.

—Hm, ya basta. Tienen que dejar de preocuparse. Mira tus raspones. —Serena frunce los labios y el ceño.

— ¡Ja, mira primero los tuyos! —Mina le reclama, un poco las palmas y las muñecas de Serena estaban marcadas.

Luego de una revisión rápida a la salud de ambas rubias. Junto con Ami y Lita van a la ciudad, para usar su permiso del almuerzo en unas pequeñas compras. Milk y Rei también se unían. Viene un tiempo bastante ocupado, y no podrán salir juntas como planeaban. En especial para Ami…

— ¡¿En serio Ami?! ¡Beca completa! —Milk la felicita.

—Sí, al parecer la Señorita Gure, me ha recomendado mucho y abalado frente al Príncipe. —Le guiña un ojo a Serena, Lita y Mina. Ya que Rei y Milk no saben la verdadera razón.

—Bueno, tiene honor y sabe reconocer el talento. —Rei comenta y deja a todas con las cejas en alto por su sinceridad. — ¿Qué? ¿Prefieren que lo siga maldiciendo? —Las chicas se meten a comprar algo de maquillaje y ropa interior. Ve a Serena simplemente dando su opinión y no eligiendo nada para ella. —Hmmm… Al final, eras tú el demonio lujurioso. Lo dejaste con las ganas...—Larga unas risas a costillas de su amiga.

— ¡Rei basta! —Serena la empuja, está muy avergonzada.

—Por favor, no todos los días se rechaza a un Príncipe. —Rei mira unos conjuntos de ropa interior. —Mira, éste con lazos de satén ¿No tienes dinero? Yo te presto, debes verte bonita para ti también.

—Jummm… Bueno, no era por él. —Serena frunce los labios y se elige un par de conjuntos. —Le gustaba el típico "nada". —Se sonroja con su amiga, pero se doblan de la risa. —Ay, qué comentario atrevido, lo siento. —Serena tapa su boca por la pena.

—Somos mujeres de carne y hueso después de todo. —Rei la toma del brazo, puede sentirlo, la misma melancolía que acecha al Príncipe, está en el espíritu de Serena. Frustrada ante la verdad, suspira disimulada. Los Saiyajin sí pueden sentir amor, o algo parecido al afecto y eso hiere el orgullo de Rei. Era más fácil verlos como animales sin alma.

Milk choca con un espejo. Mira su cabello, sus manos ásperas de tanto trabajar, toca las telas suaves y deja en evidencia el mal cuidado en sus manos. —Chicas… —Se giran un poco a ella. — ¿Les parezco vieja y… Fea? —No puede disimular un puchero, se tapa el rostro.

—Ay Milk, no. Claro que no. — Lita y las demás le dan un abrazo grupal. —Te entiendo totalmente, a veces no quiero si quiera arreglarme el cabello. —Lita explica. —Pero… Con detalles simples, en nuestros momentos libres, puedes verte un poco más coqueta.

—Sí, déjame decirte que yo envidio tus curvas. —Mina le muestra y le manosea un poco el trasero. — ¡Auch! —Recibe una palmada bien fuerte de parte de Milk. — ¡Te lo decía como amiga! —Se frota la mano, se la dejó roja.

Broly tocaba su mejilla, la rubia que salvó ésta tarde tocó su cicatriz. Príncipe, le dijo que era un Príncipe. Es la primera vez que se mira en el reflejo de un vidrio, él no es despreciable. Se endereza, bien firme; no está tan feo y tosco como Nappa. Se ríe de su chiste interno.

—Oh, la vanidad… —Nappa se burla a sus espaldas y esquiva de nada el golpe puño de Broly. —Jaja, mira, te hace más lento.

Broly resopla un poco, se queda sentado en forma de loto en el suelo. —Hoy salvé una hembra terrícola. —Nappa se acerca a escucharlo. —Amiga de Tsukino, es rubia muy bonita, sus ojos parecen los del cielo despejado ¿Sabes qué me dijo? —Nappa le niega. —Que parezco un Príncipe. —Se ríe de sí mismo, y Nappa también.

—Claro que sí. Eres adorable. —Nappa juega un poco con sus mejillas. —Son mujeres muy amables.

Broly frunce un poco la vista y lo aleja de un manotazo. — ¿Crees que por eso me lo dijo? ¿Sólo por ser amable?

—Tampoco se ve que sean mentirosas. —Nappa levanta una ceja. Ve muy pensativo al Legendario, puede que ésa mujercita le haya quedado gustando.

Broly sólo pensaba, que él bien tiene posibilidades con Milk. Es un Macho Saiyajin como cualquier otro, sabe que sus habilidades y fuerza son temibles. Pero no es un bruto que no sepa estar con una hembra. Ha ido a burdeles, y si bien él entiende que no es lo mismo, tiene experiencia. Piensa en que ése banquete con los reclutas, puede ser su oportunidad.

Hundido de nuevo, en sus sueños, en el agua de ésa cascada. Tan fresco, reconfortante, besa a Milk, siente sus finas manos tocarle sus mejillas, y de pronto es rubia, es de ojos celestes. Es Mina, y es Milk, es una, es la otra. Morena a rubia, lo besa con deseo, Broly la desea. Se despierta en la madrugada. Se lava la cara con agua fría, le parece extraño, pero ya no es extraño la primera persona en la que piensa. —Milk…

—… Y las mesas están puestas en el patio central, el estilo buffet queda bien con el buen clima de hoy. El aire frío ha calmado mucho. —Una de las amas de Llaves ponía al tanto del banquete para la noche. — ¿Quiere que organicemos un tiempo para que usted diga unas palabras? Aunque es muy informal, quizás—

Vegeta levanta la mano y sigue caminando a su oficina. —No, no hace falta. —Habla desanimado, y cansado. Mira al marco de la ventana. — ¿Dónde está? —Vegeta levanta el tono, presiona los puños y mira a los lados muy enojado. — ¡¿Dónde está la maceta?! ¡¿Quién la movió?! —Exige una respuesta.

El Ama de Llaves, pega un salto, está asustada. Nunca creyó que algo así, lo pusiera en un estado tan iracundo y alterado. —N-No, no sé su Alteza. E-En verdad. Si me pudiera decir por favor ¿Cómo era la maceta? Quizás la pusieron en otro lado, o la brisa fría del otoño pudo arruinarle la planta que tendría ahí ¿Tenía flores?

Vegeta observa a su alrededor, y no, no hay rastros. También mira al jardín en el patio, no hay ninguna flor. Recuerda que eran flores amarillas, tan doradas como el cabello de Serena. Baja la vista, quizás el frío las arruinó. Se enfrenta al Ama de Llaves. — ¡No muevan nada sin mi autorización! ¿Entendido? ¡Nada!

—Se-Señor…—El Ama de Llaves le llama la atención.

Estaba a punto de entrar a la oficina— ¿Qué? —Pregunta con hastío, quiere tirarse a leer y no hacer nada más. Se gira, pero de inmediato, puede sentir el Ki en su oficina. —No se preocupe, yo saco la basura. — Entra y se cabrea aun peor, al ver a ésa hembra sentada en su silla, como si fuera su maldita casa. —Caulifla… —Hace gesto de asco.

Caulifla está con los pies sobre el escritorio, da una sonrisa de lado. —Príncipe Vegeta…

—No sé a quién buscas, pero dile a mi madre que se vaya al infierno. —Se acerca por detrás y la tira de la silla.

Caulifla larga un quejido, pero se reincorpora. —Hmp… —Se sienta en la silla de enfrente. —Te busco a ti, aunque no lo creas…

Vegeta queda parado, acomodando su asiento. Le parece extraño. — ¿Ella también está muriendo o algo así?—Se sienta, casi desplomándose. Frota el puente de su nariz, está realmente cansado. No está de humor para nada, ni siquiera para enojarse.

Caulifla lo ve muy extraño, en verdad desganado. Quizás las sospechas de Paragus están en lo correcto, tuvo una recaída. Pero eso no importa, aclara su garganta. —He venido a proponerte un negocio. —Se cruza de piernas en su silla, levanta su nariz muy superada. Vegeta no dice nada, más que una seña con la mano de rápido antes de que te saque a patadas. — Bueno, he visto que los Coroneles están un poco preocupados, porque no tomas ninguna hembra que ellos te ofrecen. Quieren asegurar el futuro de la Tradición Saiyajin, así que he pensado que yo puedo ser tu esposa. —Lo detiene con una mano antes de exaltarse. —Mira, tú mantendrías tu posición política y en el Trono, y yo tendría todo eso contigo. —Muy presumida levanta el pecho. —Jaja, cambia la cara. Ni siquiera tendrías que tocarme, podemos hacer inseminación artificial.

Vegeta niega con la cabeza, mira por la ventana y vuelve a mirar a la Saiyajin, qué hembra tan ambiciosa y llena de coraje para hacerle ésta propuesta. — ¿Qué te hizo pensar que yo aceptaría tal cosa?

—Jajaja, porque quieres lo mismo que yo: Poder. —El tono de Caulifla sigue relajado. — Tú puedes quedarte con la sirvienta si quieres. Sabes, están rumorando que es tu "Favorita", que sólo puedes estar con ella. Puedes revolcarte con quien quieras, si quieres tener una reunión con ella presente—

—Ni se te ocurra acercarte a ella. —Vegeta sisea en amenaza y se acerca a Caulifla como advertencia. Clava sus ojos en Caulifla, para que sepa que va muy en serio. —Me llego a enterar que uno de ustedes, un esbirro o mis propios padres siquiera se le acerquen yo— Caulifla se atreve a callarlo levantando una mano.

—No, tranquilo. La amargada de tu madre no sabe nada. Sé muy bien que no te quieren en el Trono, y un matrimonio conmigo más una cría nuestra, sellaría tu ascenso. —Ve a Vegeta confundido. —Tu madre debe aprender, que cada reinado tiene su amanecer y su ocaso. La admiro, sí. Pero también busco superarla.

El Príncipe se recuesta, exhala pesado. — ¿Algo más? —Con desdén la empieza a sacar.

—No. Sólo está para que lo pienses, podemos ser socios. —Caulifla muy engreída se va, tan sonriente como si hubiera ganado una batalla sin siquiera levantar su puño.

En el momento que ve a la harpía irse volando a su nido; Vegeta se va a su cama, a la cama nueva y reforzada que hizo que le consiguieran. Intenta leer, pero sólo queda mirando a la nada. Su cerebro no puede absorber nada. Serena le pidió tener una esposa y un heredero para aceptarlo. Es más, Caulifla ya le dio su aprobación a Serena de antemano. Ésta puede ser su oportunidad, pero no sabe porqué hacer esto así, le deja un sabor amargo ¿Cuál es el problema? Tendría todo lo que él quiere ¿Verdad? De nuevo la apatía, el desgano, va a bañarse antes de intentar seguir leyendo.

Caía la noche, los invitados se acercaban a la pequeña reunión, y tal como si fueran unas celebridades. Hace su entrada triunfal Mina, despampanante en su Kimono color naranja pastel, con lirios color rojo, turquesa y dorado. Su cabello estaba sencillo, con una trenza pequeña que la adornaba como coronilla. Y de su brazo la compañía, que más de una Saiyajin puede envidiar…

— ¡Milk! —Ami le llama la atención, casi no la reconoce. —Estás hermosa.

Milk se había conseguido arreglar un vestido que le recomendó Mina, un Cheongsam, pero no como los que suele ponerse para trabajar. Éste era muy entallado, con detalles bordados, y rojo como el fuego. Y su cabello negro con hebillas, que brillan como estrellas. —Ay, gracias, aunque me da pena. Me traje éste abrigo, combina. —Le muestra un pañuelo grande y empiezan a seguir el alboroto. —Pero Ami estás hermosa…

—Pues sí, quería celebrar mi beca. Así que saqué mi Hanbok, le compré una chaqueta nueva y listo. —Saca su abanico y presume con la nariz en alto. — ¿Qué será ése alboroto? —Empiezan a seguir la vista de la gente.

—Oh, es Mina. Está con…—Milk toma aire, eso no se lo esperaba.

— ¿Ves Kakarotto? Éste es el poder de una mujer. —Mina muy coqueta le habla al Élite, está aferrada a su brazo y roban comentarios y miradas.

—Mina, eres increíble. —Kakarotto le habla a su oído, inclinándose un poco.

—Jojojo, basta. —Mina le da una palmadita. —O se me va a soltar la correa. Ustedes también se ven guapos, sus uniformes azules, bien apretados, con pecheras negras. La tienen fácil, vienen iguales y aun así se ven bien. — Se ríen muy cómplices. Enfoca a sus amigas. — ¡Chicas! —Se acerca trotando.

—Hola ¿Cómo están? —Kakarotto muy amable saluda en general, mira un poco a Milk, e intenta ignorarla como le recomendaron. Pero ella, además de verse muy distinta, parece actuar muy distinto también. Como queriendo llevar la fiesta en paz.

De pronto hay otra presencia que roba las vistas. Lita entra al frente de sus ayudantes, ordenándoles dónde dejar cada bandeja. Ella estaba muy elegante, con un Kimono rojo, con un moño azul de flores blancas. Su cabello con rizos, caía en cascadas. Se gira a ver la impresión de todos y se siente satisfecha, espera cruzarse con el General y que se sienta arrebatado por la vista de su elegancia y sensualidad. —Hola chicas ¡Milk! Mira qué bonita, qué bueno que no lo recortaste como Mina quería. —Lita se ríe con ellas.

— ¡Aún estamos a tiempo! —La rubia tiene unas tijeras para casos de emergencia.

Rei le azota su Biwa en la cabeza, el instrumento de madera resuena. —Ya, ya tranquila ¿No tienes suficiente con toda la atención que recibiste? —Rei está de buen humor, mira a Raditz en un rincón. Suspira intentado contener la idea de acercase. Es una de las pocas veces que encuentra una oportunidad abierta para ir a hablarle, todos estos días jura que ha sentido su presencia. Hasta se encierra para hablar con los gatos, viendo por moros en la costa, porque lo siente cerca.

Raditz maldice un poco el haber desarrollado la habilidad del Ki. A veces siente, que solo cerca de Rei su sentido es fino, hasta puede técnicamente leerle la mente a ésa hembra, puede sentir que ella quiere acercarse. Si sólo supiera que él ha estado cerca, para cuidar que nada le pase o cometa otra locura.

Nappa se acerca a hablar con Raditz y Broly. —Jaja, qué extraño. Estás tan cohibido como Broly. —Habla por Raditz. — ¿Será que estás celoso porque tu hermano menor te quitó el premio mayor? La rubia se ve despampanante. —El Comandante se baja la cerveza.

—Tranquilo, nosotros rodeamos la situación ¿Verdad Broly? —Raditz le da un revés en el pecho al Legendario.

—Hm, sí. Además, yo nunca dejo de estar en Guardia. —Broly bebe su ponche, mira nervioso a Milk, ésta puede ser su oportunidad.

—Raditz ¿Es ponche? —Nappa le consulta, pero afila el olfato y eso no tiene alcohol.

—Je, como Broly, estoy en guardia. —Se baja su cóctel de frutas, religiosamente preparado. —Hasta siento que me limpia el alma.

—Jajaja, Hijo, si no lo viera no lo creería. —Bardock le habla. —Llegas temprano al trabajo, entrenas sin falta, hace varias semanas no sales en tus días libres ¿Será por una hembra?

—Ay, que no sea Caulifla o Kale de nuevo. —Broly hace gesto de asco.

Raditz sólo resopla y rueda los ojos, nunca caería dos veces con los mismos piojos. Su padre se acerca a saludar a los demás.

Las chicas escuchaban con desanimo lo que Lita les contaba. —… ¿En verdad dijo que no? ¿No le dijiste que también estaría Darien para divertirnos? —Mina resopla al cielo.

—Sí, le insistí. Pero ella me asegura que está cansada. —Lita se lamenta y en unos segundos eso cambia. Todos se giran a saludar al General, su sonrisa brilla.

—Oh, pues, tendremos que cazar por ella. —Mina suspira y se resigna un poco irónica.

—Lo harán ustedes, yo ya estoy reservada. —Lita le susurra muy coqueta y se va de lado para rodear al General.

— ¿Qué me quiso decir? —Mina se sorprende, aunque todo en Lita la sorprende últimamente, su preocupación por su aspecto físico, su coquetería ¡¿Será?! ¡¿Los dioses habrán oído los ruegos por su amiga?!

Era muy fácil para el General y Lita estar cerca, las atenciones estaban todas en la pareja de Kakarotto y Mina. —General… —Lita le habla, bebiendo de su copa de ponche para disimular. — ¿Me ignora? —Pregunta muy coqueta.

—Señorita Kino, felicidades. Como siempre sabe lo que quiere un Saiyajin. —Bardock se voltea y se sirve comida.

—Haaa… Y aun así, usted se resiste. —Lita frunce los labios, y también empieza a comer. —Creo que tendré que empezar a ser más audazzz.

—Liiitaaa… —Bardock afila su mirada, en verdad ha estado pensando mucho en el futuro de su relación, y es por eso que no la ha visto tan seguido. Verla así, tan mujer ¿Cómo rechazarla sin hacerle un desplante? —Cuando dejes de verme, es porque te estoy esperando en mi cuarto. O ¿Cómo dicen? —Bardock se voltea. —En mis aposentos. — Muy coqueto se va.

—Mina, tú sigues igual ¿Acaso siempre te ha ido bien en el amor? —Darien, y casi todos la rodeaban, mientras la escuchaban derrochar sabiduría.

Mina está con el pecho en alto, muy sabia seguía hablando. —No. Pero el desamor, es parte del amor. Jamás hay que dejar de creer, porque nadie nos lo puede negar y al mismo tiempo, nadie nos lo puede imponer. El amor se da o no y es punto final. Por eso está el desamor, para aprender a mantenerlo, a darle valor.

— ¿Pero si uno está enamorado y el otro no? —Darien le consulta.

—Ah, el amor puede convertirse en algo venenoso y egoísta. —Mina se sienta y la rodean. —Ahí es donde debe entrar la razón, y la razón dicta que no es correspondido. Jajaja en ningún momento dije, que el amor debe ser estúpido. —Todos se ríen con ella.

— ¿Y el amor sin pasión? —Rei debate con ella, se pone del lado de Darien. — O peor, el deseo sin amor. También te olvidas Mina, del amor imposible. Cuando hay muchas diferencias. —No sabe bien la razón de su comentario. Sí se dio cuenta que llamó la atención de Raditz y eso la puso nerviosa.

—Oh, quién hubiera dicho. —Mina toma la copa que le pasa un soldado, ella se lo agradece aleteando sus pestañas muy coqueta. —Mi jefa una escéptica. Créeme que he visto arder hasta el leño más húmedo y viejo, y florecer a las ramas más secas. Ése es el milagro del amor, aun cuando es amor trágico. Y Rei… ¿Amor imposible? Así sea entre un Rey y una esclava, entre una Reina y un esclavo. Cuando uno ve un amor de ése tipo, que continua a pesar de todo. Sólo nos queda inclinarse con respeto ante él.

Rei sólo pone los ojos en blanco, y se cruza de brazos. Aunque debe admitir, que ésta rubia tiene a todos girando alrededor de ella. Es casi una Reina entre éstos Guerreros, más bien parecen esclavos de su encanto.

Kakarotto se aleja disimulado, camina hasta la morena en vestido rojo, que recibe halagos de algunos soldados. —Buenas noches, me alegra verte en algo que no que no apesta a gallinas.

Milk resopla de lado, golpetea su tacón en el suelo, se envuelve bien el pecho, como ocultando sus atributos. —Haaa… Bastante te aguanto en el trabajo. Pero ahora mismo, te aseguro que no me vas a arruinar la noche.

— ¡Ja! Como dice mi hermano, las vacas deben estar volando. Se ha bajado de su pedestal para tutearme. —Kakarotto sonríe de lado. —Y no sólo eso, te ves muy linda. Tu cabello parece el cielo más oscuro, cubierto de estrellas. —La ve sorprenderse por sus palabras, hasta con una sonrisa nerviosa. — ¡Ah! Y ésa sonrisa, jamás creí que debajo de ése ceño fruncido se ocultaba un rostro tan bonito. —La mira a los ojos. —Una hembra tan fina, puede conquistar a cualquier Guerrero que se proponga.

Milk sonríe un poco, no quiere ser tan descortés. —Tú también te ves bien, ahora sí pareces un hijo digno del General. Seguro sabes, que tu padre es muy caballeroso. Y tú ahora pareces un caballero, te habrá llevado mucha agua y jabón verte así. Jaja, valió la pena.

—Gracias en verdad. —Sonríe y levanta el pecho muy orgulloso. — ¿Cuánto maquillaje te pusiste para dejar de verte como la vieja fea, amarga, solterona e insufrible que eres?

— ¡Imbécil! —Milk le da una cachetada con todas sus fuerzas.

Kakarotto se tambalea de la sorpresa y por la fuerza en la que le dieron vuelta la cara, le arde todo el rostro. La ve huir de nuevo. Pero no, éste golpe no se lo va a regalar.

Broly iba a acercarse a Milk, no sabe de qué hablaba o discutía con Kakarotto, pero se sorprendió cuando la vio darle una cachetada. Un par se giraron a ver, pero la mayoría está prestando atención al debate sentimental de las Artistas. Justo que iba a ir detrás de Milk. Alguien lo tira del brazo.

—Oooh… Se odian ¿Verdad? —Rei le comenta. —Jaja Eso es fuego, fuego puro. Créeme que sé de eso. —Lo comentaba como una broma, pero su rostro cambia al verlo poner un gesto triste. —Oh, lo siento. Era chiste, Jeje ¿Estás bien?

— ¡Ay Rei! Deja de amargar a los invitados. —Mina le reclama, ve que está aferrada al brazo de Broly. Aclara su garganta, no sabe porqué se le fue la voz al verlo.

Milk caminaba por el pasillo, iba a la parte de atrás de la cocina, que da al exterior. Sale, exhala fuerte al cielo nocturno, al instante pega un salto asustada. Aterriza frente a ella el Saiyajin. — ¡¿Qué mierda quieres?!

— ¡No puedes salir sola en la noche! ¡Mira cómo estás vestida! Puede pasarte algo. —Kakarotto no la deja salir totalmente a la calle.

Milk está por darle una paliza, se arremanga un poco el vestido, el corte lateral del vestido se hace más explícito, deja sus muslos descubiertos. Levanta sus puños. — ¿Quieres ver que yo me defiendo sola? Qué te importa lo que me pase. —Toma aire brusco cuando él la sostiene de las muñecas, forcejea, pero es inútil, su agarre es de acero.

—Sí, me importa. —El Saiyajin queda viendo a su boca, apenas pintada de rojo, parece jugosa, como una fruta. —Me importa mucho, así como cuando me insultas, me importas. —Kakarotto la acerca a su boca, usa su fuerza para mantenerla pegada a su cuerpo, ella se asusta y se resiste. Respiran agitados, empieza a mover sus labios muy lento, comienza a succionarla y es ahí cuando la siente responder y aferrarse a su cuello. Kakarotto empieza a bajar sus manos, para degustar sus curvas por encima del vestido. Toman aire, justo antes de sentirse desvanecer. —Exquisita… —Saborea el labial y la saliva que le dejó Milk sobre su boca.

Milk está agitada, todo sucedió como si fuera un accidente, como si hubiera impactado contra una montaña que no pudo ver. Su corazón estalla en sus oídos, hasta siente que le duele el pecho. Y el aire no es suficiente, éste beso le ha sacado la vida, y se la ha devuelto en segundos. —Yo… Aaah… Yo… Nunca besé.

Kakarotto parpadea grande y sonríe de lado, la toma de las mejillas, se dan un par de besos más conservadores. —Soy el primero, me alegra. Serás toda mía... —Murmura travieso, pega su pelvis a ella, para que sienta cómo le despertó la polla.

Milk vuelve de a poco a la consciencia, siente algo duro y grande entre ellos. Se endereza. —Sí, primero… ¡Primero soy una mujer decente! ¡Estúpido! —Le da rodillazo en la entrepierna.

—¡Ouh! —Kakarotto cae en seco al suelo, pone ambas manos en su pelvis, pero era muy tarde, sus bolas estaban rodando en el piso. Siente los pasos de Milk en dirección al palacio, se alegra de que haya decidido quedarse adentro. Se gira boca arriba, se frota el rostro con una mano y suspira con una sonrisa enorme. Empieza a reírse sin entender bien ésta locura.

—Maldito, tonto, estúpido, mono sucio y salvaje. —Milk entra a su habitación, y se sienta rebotando en la cama. Refunfuña como nunca, pero empieza a reírse, la alegría en su pecho se expande mientras su mente repite el sabor del beso y el calor del rudo abrazo. Hunde la cara en su almohada, para amortiguar el grito de alegría que se le escapa. —Muy guapo el desgraciado.

Bardock entraba a su cuarto, ya caía la madrugada y la bebida circulaba sin parar, prefirió irse a dormir. Cierra la puerta. —Te adelantaste… — Le habla a Lita a sus espaldas.

—No fue así. —Lita lo abraza desde atrás. —Tú te tardaste. —Empieza a desarmar su armadura, pero él se gira y la detiene. — Tus dudas se reflejan en tus ojos…

— ¿En verdad? Porque ahora no dudo, son los días en los que mis dudas brotan. —La ve de frente, en la luz tenue de la habitación. —Ahora sólo te veo así, aún más hermosa, como nunca creería posible. Y es la necesidad de mostrarte todo mi cariño lo único que me domina.

Lita suspira y cae en sus brazos. —Bardock ¿Qué dudas hay? Qué mierda me importan nuestras diferencias. Si es éste sentimiento lo que tenemos en común. —Se aferra a su pecho, aspira fuerte su olor masculino, como temerosa de que la respuesta los aleje.

—Eres joven ¿No piensas en el futuro? —Bardock insiste, pero acerca su nariz a sus cabellos castaños.

—Jaja, pienso que mi futuro, cada vez se parece más y más a ti. —Se aferra a su cuello. —Al final de cuentas, el que necesita un paso más lento eres tú. No te preocupes, no sé qué pasará en nuestro futuro. Pero pienso disfrutar mucho del noviazgo. Jajaja, nunca tuve uno.

La toma firme de la cintura y la lleva a la cama. — Lita, Lita. Ya no tenemos remedio. —Se tira con ella, dejándola en su pecho. Suspira fuerte y aliviado.

Lita se endereza y empieza a quitar su pechera. —Bardock… —Frunce los labios, casi en un puchero. — ¿Podemos hacer lo de siempre?

—Mmm… Creo que luego de todo tu esfuerzo en el banquete, te mereces que te lo hagan. —Voltea la posición bruscamente, haciéndola gritar. Escucha sus risitas, tan coquetas y femeninas. — Mejor, hoy pienso hacértelo, con la boca. — Se acerca a dejarle un beso profundo, la deja suspirando. —Hay que sacar la tela, así no se ensucia. —Afloja las cintas de su Kimono, y de pronto queda algo confundido por una soga. —Hmmm…

—Jajaja, Yo le enseño General. — Se sienta con él y le muestra cómo quitar su ropa, también lo ayuda a quitar su pechera y el resto de su traje. Se recuesta y siente hormigueos en el estómago por los nervios. Ve al General meter la cabeza entre sus piernas.

—Jmjm… Estoy abierto a opiniones, hace ya tiempo. —Bardock habla, en tanto se acomoda y da una vista a los labios de su vagina. Pasa su pulgar de arriba, abajo, la siente temblar y largar una risita. Prepara su lengua.

La primera lamida es pesada y lenta, hace que Lita contraiga los dedos de sus pies y presione las sábanas entre sus manos. Luego los besos, tan húmedos, la calientan. El calor sube y baja desde los pies a la cabeza, y culmina en placer desde su vientre a su centro. —Ah, Bardock. —El aire se le va, el gemido hace temblar su pecho, lo está sintiendo succionar su clítoris y lamerlo en círculos.

—Deliciosa. —Bardock saborea sus fluidos, sin dejar caer una gota, tan carnosa y suave. Como un manjar exclusivo, y ése manjar se llama. —Lita… —Bardock gime con gusto y empieza a meter un dedo dentro de ella.

— ¡Oh Bardock! Mete los dos. —Lita se retuerce, cierra fuerte los ojos. Pero luego parpadea, siente que se ha detenido. Se apoya con sus codos y mira a Bardock.

Sus ojos negros están brillantes, enfocados en ésa mirada de esmeralda. Lita está completamente sonrojada. —Tu clítoris está tan duro… —Pasa la punta de su lengua sobre su botón inflamado, la hace gemir y siente cómo su interior aprieta su índice. — ¿Eres fuerte Lita? ¿Puedes seguir? — Atrapa uno de sus senos, pero ni así de estimulada ella saca la vista de él.

—Sí. Sigue, por favor ¡Ah!— Lita no sólo siente un dedo más dentro de ella, también cómo coordina el estímulo en sus pezones y en su vagina. Sus dedos se doblan, en tanto el ritmo de las arremetidas aumenta. Su clítoris se siente adolorido por la succión. El clímax se acerca y pulsa, la electricidad parece una ola del mar que la azota duramente. — ¡Sí, me vengo! —Lita se sostiene de la cabellera de Bardock, mientras se desarma completa.

Bardock limpia sus fluidos, saborea el orgasmo de su mujer, porque a quién carajos le va a seguir mintiendo o evadiendo; no pueden estar el uno sin el otro. Dos almas que se han revivido carnalmente, y ya no se pueden separar. Bardock se ríe un poco pensando en eso, la euforia le da paz a su alma como nunca. —Así que dijiste que puedes seguir…—Toma aire de nuevo, levanta el trasero de Lita, deja sus piernas sobre sus hombros. Vuelve a devorarla sin pensarlo dos veces.

— ¡Oh Dios! ¡Por Dios! —Lita voltea los ojos, y arquea la espalda. El placer es tanto, se siente tan excitada, que sola lleva sus manos para masajear sus propios senos. Muerde su labio inferior, se siente sensual, provocadora. Como si esto fuera un ritual que la hace renacer.

Sí, repetí la escena del rescate del "Especial de San Valentín", creo que fue porque muchos se quedaron con las ganas de que desarrolle ésa pareja luego de ése encuentro. Ahora ¿Se desarrollará? Hmmm… ¡Hasta el Próximo viernes!

Saluditos…

OhaioIzumiKun: Todos en el chisme, eso ya parece un Harén mi ciela. Tiene que estar alguna líder para acomodar el gallinero XD. Y dentro de todo el ascenso de Darien es lo justo, les salvó toda la carne en plena faena. Y Mina, Aaahh ella es el Lucero en mi vida, en verdad me dibuja una sonrisa escribirla. Jajaja Milk tiene nueva receta "tortilla Saiyajin". Sí, aunque muchos no lo creyeran, Serena era la que marcaba los límites ahí, le dijo hasta aquí y basta.

Kaysachan: Jajaja sí. Y ahora se enfrentan a la realidad. Serena hizo lo mejor, lo mató de indiferencia y se fue con la cabeza en alto. Porque ella en el fondo no quiere ser parte de todo esto y manchar su "sueño" con celos o resentimientos. Aaah, y Vergueta que se creía que estaba con una muchachita que de buena también es p3nd3ja, pues no. Jajaja. La juzgó muy superficialmente y también es superficial como él se lo toma. No lo comprende, porque entenderla significaría dejar de lado ése orgullo que lo hace tan cabeza dura, y cuando lo haga, no hay vuelta atrás, no podrá negar lo que siente. Tan cabeza dura como Kakarotto, que hasta ahora se da cuenta porqué le dolía los insultos y el rechazo de Milk y nosotros así "ay mi'jito, blanco es y gallina lo pone". XD Ahora ¿Qué pasará el día después? ¿Seguirá haciendo méritos Kakarotto? Hmmm… Jajaja Pobrecitos los hermanitos, se juntaron con las dos morenas vírgenes. Y que se las traen, se las traen…

Nita-chan84: Pobre Rei, encima la respeta, es demasiado para su corazón. Jajaja. Bueno y la Chi-Chi de qué se queja, ella también ahí rompiendo testículos Saiyajines XD. Ay graziasss, al menos espero que el espíritu y la personalidad de los personajes se vea bien reflejado. Cuando empecé con los fics dije: "Voy a tener mi propia historia, con Sailors, Saiyajines y lleno de mujerzuelas." XD Gracias a ésos autores por crear éstos personajes tan inspiradores *if_you_know_what_i_mean ¬¬ (Jajaja puras cochinadas, siempre los veo desnudos)