Lala Lulu: Hola! Fu, fu, fu (risa malvada) Una competencia de copas muy reñida entre dos saiyajines. Mina no termina el baile hasta que ella acabe ¬¬ Jajaja. Pero para nuestros protagonistas, la distancia acumula la tristeza ¿Vegeta vuelve a sus vicios? Una mano inesperada llega para ayudarlo. Kakarotto es derrotado, se enfrenta a la realidad con Vegeta ¿Si no peleas por amor… Qué clase de Guerrero eres?
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 11
El día del banquete, Serena se preparaba para dormir temprano. Sabía bien de la fiesta, pero en verdad que no quería ir. No quiere arriesgarse a ver al Príncipe. Teme que su voluntad se doblegue, y aceptar lo que le ofrece. O peor, que él le devuelva su indiferencia en especie. Estos días, ya no llora, de hecho, desde la primera noche que no lo hace. Tiene una pesadez y melancolía, que puede sentir como nunca, el peso de cambiar sus gestos caídos a unos más felices. Tanto para que sus amigas no se preocupen, como para intentar volver a su vida normal. Le echa la culpa de su estado de ánimo y físico a su ciclo menstrual, además de irregular, ésta vez los calambres son muy dolorosos. Para completar su bingo de la desdicha, al parecer trabajar tanto en la intemperie, le está causando un resfriado. Bebe su té de jengibre, y se recuesta para dormir. Tendrá que esperar a mañana, para saber cómo les fue a sus amigas, porque sus compañeras de cuarto nuevas, ni siquiera la tratan. Pero considera que es mejor a que la molesten. Intenta reprimirlo, pero ni siquiera suspirando mentalmente lo evade. —"Vegeta…" —Se pregunta porqué solo los buenos momentos vuelven a ella.
La lucha era reñida, "El legendario" contra "La Leyenda". Broly y Raditz, estaban en una lucha a muerte con shots de tequila. La botella de cada uno, estaba al mismo nivel. Ambos con las manos en la mesa, se tambalean. Raditz dibuja una sonrisa enorme al ver a Broly adormilado, se sirve otro, toma aire y lo bebe. —Rinn… Ríndete, Bro-Ly…
—Yo dambíen pue-do ganar. —Se sirve y se baja sin siquiera respirar. Tose un poco, pero apenas, ya está inmunizado. Golpea su pecho casi en triunfo.
Todos aplauden y vitorean, pero quien está muy exaltada es Mina, que también está pasada de copas. — ¡Uuujuu! ¡Viva, viva! ¡Tú puedes Broly! ¡Tú puedes Raditz! No se rindan.
Ami y Rei la sostienen mientras aplaude y salta. —Mina, debes decidirte por uno. —Rei le exige, y da varias carcajadas. Ha tomado, pero todavía conecta bien con su consciencia.
— ¡Jajaja! Lo importante es que, el que gane, se viene conmigo. —Mina les guiña a ambos Guerreros muy coqueta. —Bueno, y el que pierda también, no soporto un corazón roto. —Se arroja dramática en brazos de sus amigas.
Rei se muere de la risa, cree que es el alcohol, pero las ocurrencias de ésta mujercita le dan vueltas el humor. — ¿Era así de adolescente? —Le pregunta a Ami. Luego se da cuenta que Raditz no miraba a la rubia, sino a ella.
—Jaja, peor, no sabes… —Ami se ríe, pero la tironea a Mina de la oreja para hablarle. —Te recuerdo, por favor, aunque tomes la píldora, debes usar condón. No sólo por alguna infección, sino porque sus espermatozoides son súper resistentes. —La regaña, y al enderezarse ve al Comandante Nappa de reojo, está muy desilusionada. Creyó que como mínimo le diría que está bonita o se acercaría para hablar. —"O sea, compartimos casi toda la semana de guardia con el Príncipe ¡¿Qué le pasa?!"—Dibuja un pequeño puchero al recordarlo.
Broly está decidido a ganar, ve a la hembra de ojos celestes. Él puede tenerla ¿Por qué no? Frunce la mirada toma la botella y la bebe directamente del pico. Todos se asombran, la deja vacía en la pila de botellas vacías de al lado. —Jeje… Rrra… Ditzzz—Queda sentando, endereza el pecho.
Toma la botella y lo único que piensa es —"Carajo… Mañana me va a doler." — Empieza a beber del pico, pero a medida que el nivel baja, también se siente "bajar" él. Raditz cae de la silla derrotado.
Empiezan a aplaudir y gritar la "Gran Victoria" del Legendario. — ¡Broly, Broly!
Nappa también aplaude, pero mejor asiste al soldado caído. —Jaja, ya, ya… Deja de gruñir y refunfuñarme. Mañana se te viene la resaca. —Nappa se burla.
—Hm, sí. Le conviene siempre recostarlo boca abajo, podría descomponerse del estómago y ahogarse. —Ami se aparece y toma el brazo de Raditz, pero apenas puede moverlo. El tipo es enorme, pero más grande parece el Comandante.
Nappa levanta una ceja a la hembra que intenta ayudarlo, cruza firme por sus hombros los brazos de Raditz. —Tranquila, yo lo llevo. No vaya a arruinar su ropa. Se ve en verdad hermosa. —Nappa se lo dice muy sincero con una pequeña sonrisa.
Y así, sin saberlo, sin darse cuenta. Por más firme que Ami se resista, un flechazo cruzó su pecho ¡¿Cómo era posible?! ¡¿Es por eso que se arregló?! ¡¿Todo para él?! Siente el cuerpo entumecido, está en pánico. Sólo musita que está bien, esconde su rostro ardiendo y se va.
Vegeta estaba en su habitación, mirando al techo, en otra noche donde no distingue cuando duerme y cuando no. Siente los Ki's, revueltos por el banquete y un par de Saiyajines que, supone, están compitiendo con la bebida. Se ríe para sí mismo, Sip, ése fue el Ki de Raditz desplomándose al suelo. Se gira en la almohada. — ¿Por qué no fuiste? —Vegeta pregunta, del lado que Serena se recostaba, como si aún estuviera ahí. Sin embargo, ni su calor ni su olor está ahí. Hasta se pregunta, si el recuerdo de su belleza no se ha distorsionado por no verla. Recuerda ésa primera noche, cómo ella no daba señales explícitas de su deseo. Lo hacía por las reglas, pero su cuerpo, su centro era honesto, tanto que no podía resistirse a hacerla gozar con él. Y luego, cuando probó su lealtad, sus gritos, sus gemidos de placer, sus besos… Todo en ella fue su fin. Se sienta en la cama, frunce todo el rostro. —"¿Es eso? Y si es así ¿Qué más puedo hacer? No hay futuro a mi lado. Perdóname…" —Piensa sin creerlo, pero entiende que debe dejarla ir. Puede que sea buen momento, para volver a Yadrat y entrenar otra temporada.
Entraban técnicamente aterrizando en la alfombra. Broly estalla de la risa. — ¡Lo siento! Jajaja ¿Estas bien? —Hizo lo posible por sostener a la hembra en sus brazos.
— ¡Por supuesto! —Mina se sienta a horcajadas encima de él. —Ahora ve… Verás, yo… Soy Legendaria también. —Con el habla lenta, y tambaleándose, enfoca sus ojos celestes y llenos de travesura al Saiyajin. Empieza a desvestirse.
—Mmm, vamos a la cama. —Broly la levanta con un brazo, y tironea su pechera con la mano libre. — El piso nos hará doler el trasero.
— ¡Nnh! Eso espero ¡Que mañana me duela mucho el trasero!—Mina lo toma del rostro, y lo besa con la boca abierta, pasa su lengua hasta por los dientes. —Broly qué sabroso eres... Quiero comerte la polla.
—Jejeje… Tú eres dulce, alegre. Quiero comerte, comerte completa. —Se tira con ella en la cama y la rompen. Se siguen riendo como si nada. Las carcajadas parecen imparables mientras se desnudan.
Rei se acostaba y hablaba con los gatos. — ¿Segura que todo está bien? —Luna muy preocupada, le habla a Rei mientras se acomoda el cabello para dormir, frente al tocador.
—Sí Luna, fue muy divertido y ameno. Hasta pude hablar con Darien, ése muchacho me parece guapo. —Muy desanimada habla, casi arma un puchero al recordar a Raditz, haciendo chistes con Mina, hasta con la sangrona de Maron ¿Se acostó con una de ellas? ¡¿Pero qué le importa lo que haga ése bruto?! Le sale humo por las orejas del coraje. —Ni siquiera me dijo que me veía linda.
— ¿Qué? ¿De quién hablas, ése tal Darien? —Luna la interroga.
—Vamos Luna, déjala dormir. —Artemis interviene. Y se va con ella, a la pequeña sala de Té. —Debemos dejarla un poco. Sabes, es la primera vez que la veo hacer amigos, ser casi una chica normal. Desde que nuestros caminos se cruzaron, todo lo que ella ha hecho es sólo por venganza o para encontrar la Copa Lunar.
—Haaa… Sí, nunca me he puesto a pensar. —Luna se lamenta. — Ella también se merece vivir éstas cosas. Jaja, hasta se me hace raro escucharla hablar de muchachos guapos.
Rei se abraza a su almohada, y gruñía en desaprobación ¡No es suficiente! Junta las dos y se enreda con cada extremidad. El abrazo de Raditz era enorme y cálido. Se arrepiente de ella no haberlo abrazado o recostado sobre su pecho. En verdad, en verdad el sujeto parece respetarla.
Al otro día el divino amanecer y el olor a café recién hecho despierta a Bardock. Se retuerce y la espía con un ojo. —Buenos días.
Lita prepara la bandeja, le costó horrores levantarse antes que él, pero verlo así vale la pena el sacrificio. —Buenos días, Jaja. Así que eres como cualquier otro cuando amaneces. —Lo escucha gruñirle mientras se sienta, en verdad lo dice por su cabello desordenado y la marca de las sábanas en su rostro.
—El próximo desayuno es mío. —La ve muy incrédula. —Mira, he vivido muchos años sólo. Sé hacer café, pan… No soy un viejo inútil.
—Nop, no eres para naada viejo. —Acerca la bandeja y desayunan con unas risas. De pronto algo viene a la mente de Lita. —Mmm… Bardock… —Él la enfoca con sus ojos negros, lleno de felicidad saboreando el café. —Anoche… Tú no tuviste… Na-da. —Levanta las cejas y mira en dirección a su entrepierna. —Sentí tu erección anoche y en la mañana. —Se ruboriza por hablarle así. — ¿Está todo bien?
—Sí, más que bien. —Bardock muerde su labio inferior, sí se moría por tener satisfacción, pero tener una hembra así retorciéndose en sus manos. —Fue como estar en el cielo… Tuve un ángel en mis manos, y le dí placer hasta que desfalleció en mi cama.
Lita se traba con la comida, se baja el jugo. — ¡Puedo empezar a practicar una mamada! —Se aferra al brazo del General.
Ahora es Bardock quien se ahoga con el bocado, se termina el café y pide otro. —Cough, Cough… Lita. A veces pecas de ansiosa. —La toma del mentón y rosa su labio con el pulgar. —Me gusta. —Le deja un beso muy superficial, y aun así la siente temblar completa.
—No es porque me sienta obligada, en verdad quiero hacerlo. Quiero verte así, disfrutando. —Traga duro saliva. —Además, tu tamaño, nunca he visto uno pero…Eso no puede ser normal. Quiero acostumbrarme a la idea. —Lo siente reírse un poco.
—Tan lento o rápido, como a ti te haga sentir bien. —La toma de las mejillas y le deja un beso, sellando su promesa.
El amanecer de Broly en cambio es confuso, doloroso y —Me orino y tengo sed… Grrr… —Con la voz quejumbrosa se arrastra al baño, se choca con pedazos de madera. Se lava el rostro infinitas veces, y cuando sale del baño a tomar agua.
—Ayyy… Malos días… —Mina se queja, se endereza sin entender nada. Pero de inmediato procesa a ése Saiyajin completamente desnudo. —Wow… —Queda con los ojos chiquitos.
Broly se queda frío, pero siente que no puede hablar. Busca el agua, y recuerda tener una botella que usa para entrenar. —A-Anoche…—Queda mirando a ésa hembra llena de las marcas de sus dedos y algunos mordiscos en los muslos.
Mina le pide agua y también intenta procesar. Bebe y ahí sus neuronas conectan con el pudor, y se cubre con los trozos de su Kimono. Él se pone nervioso también y toma unos pantalones de algodón tirados. —No, no hicimos nada ¿Verdad? —Hace memoria, recuerda besos, caricias, pero nada más.
—No, imposible. Recuerdo quedarnos dormidos. —Ahí al Legendario se le prende una idea, busca los condones y la caja está sin usar. — ¿Ves? No hicimos nada…
—Ay, no. —Se espanta pensando. —No creo que lo hayamos hecho sin condón. —Mina recuerda las advertencias de Ami. Se mete al baño, y se revisa, no hay rastros de nada. Sale suspirando fuerte. —No, tal parece que no.
—Lo siento. Te juro que no suelo beber así. — Broly se frota toda la cara, la resaca es enorme. Escucha sus risitas, se sorprende al ver que le pone una toalla fresca y mojada en la nuca. La enfoca, se sientan en el colchón en el suelo. Ella también sigue bebiendo agua y refrescándose la cabeza.
—Yo te mentiría si dijera que no. Pero sí que hace mucho, Jaja. Te ves un hombre muy decente. Oh, perdón un Saiyajin muy decente. —Mina se ríe con él.
Broly piensa unos segundos, en tanto sus neuronas empiezan a pasar factura. —Mmm ¿Tú viniste… Viniste sólo porque le gané a Raditz?
—A parte de eso, eres jodidamente guapo, incluso así. —Se acerca y un beso dulce en la mejilla de Broly, del lado de la cicatriz, lo hace tomar aire profundo. —Pensaba aprovecharme de tu estado de borrachera, pero creo que me obligas a sacar MI lado decente. —Mina parpadea grande, toca su cabello y está como melena de león. Se cubre la cabeza como puede.
Broly se sorprende. Se sigue frotando la vista, intenta verla mejor en detalle. Está ruborizada, pensar que siempre la ve tan extrovertida. —Qué bueno que no pasó nada… ¿Verdad? —Se acerca a ella, afila su mirada y la olfatea. Lo hace dudar el hecho de verla tan marcada por sus manos.
—Ja, créeme, si eso hubiera estado dentro de mí, no podría caminar. —Mina sigue sentada, no sabe porqué le da pena pensar en él desnudo. No es distinto de ningún otro denudo, pero ¡Carajo! ¡Esa polla la puede partir! ¿Es algo Saiyajin? —Hm, te… ¿Te gustaría salir, pasear para… Conocernos? —Aclara su garganta, no quiere sonar molesta, quizás ésto es sólo un error de borrachos.
—Sí, me gustaría. Me gustaría en verdad. —Broly sonríe con todo el esfuerzo por la resaca. Una hermosa rubia gusta de él y a él le gustaría conocerla.
Y en su caminata ninja de la vergüenza, Mina intentaba llegar a su cuarto sin llamar la atención de nadie. Se metía de puntitas y cerraba la puerta. —Jummm… —Los gruñidos de Ami se dejan escuchar.
—Sshhh… —Mina la silencia haciéndose la tonta. —Vas a despertar a Lita.
— ¡Ja! ¡Ésa es otra que me toma el pelo! —Ami destapa las colchas de la cama de Lita y no está. Había dejado unas almohadas, asemejando su cuerpo. Ambas se quedan mirando entre sí. Éste misterio las toma con la guardia baja.
Nappa daba un salto en el pasillo, veía a Broly con la mirada roja, y ojeras. Sacando pedazos de muebles de su cuarto. Los dejaba en el patio y los verificaba si podía salvar algo.
—Hmmm…Creo que es una suerte que no hayas roto las paredes. —Nappa se cruza de brazos y sonríe burlón. Cruza su brazo sobre sus hombros y le habla muy malicioso. —Jeje ¿Te llevaste a la mujercita a la cama? —Lo escucha gruñirle y se aleja con las manos en alto. —Me rindo, me rindo… Primero Raditz, ahora tú. Ella debe ser muy buena.
Broly se voltea y lo inmoviliza en el suelo. — ¡¿Qué cosa?! ¡¿Qué dijiste?! —Las venas en su frente saltan por la furia y la resaca que aún lo tortura.
Nappa trataba de zafarse, lo tenía agarrado del cuello. —Agh, yo-Su-Suelta… Cough, cough. —Toma aire, el enano y éste van a deformarle la garganta con sus arranques de ira. —Es… Son sólo chismes. Solo supuse, ellos siempre bromean con eso. Si ella te dijo que no pasó nada, debe ser verdad.
—Hmp… —Se gira y sigue limpiando sin decir más. Ahora piensa que es buena idea conocerla más, no quiere creer que es una hembra que se acuesta con más de uno a la vez.
Tarble estaba muy entretenido disparando flechas, es un arma muy anticuada. Pero, desde que Gure se la mostró, le parece un juguete muy interesante. Ahora la ve muy concentrada, sentada debajo de un árbol, dibujando sin parar. Se acerca. — ¿Qué dibujas? —Muy curioso puede verla usando papel y lápiz. —Creí que con la tableta era mejor diseñar.
—Ah, bueno. Me siento más creativa a mano, y es sólo un boceto. — Le muestra en el suelo varias hojas con los dibujos. —Me parece curioso el uso de Katanas, así que estuve investigando sobre samuráis, su historia y costumbres. Así que quiero diseñar unos trajes Saiyajin basado en ellos.
—Ja, no creo que el Rey apruebe algo así. —Tarble lo comenta al aire.
—Jajaja, bueno ¿Vas a delatarme? —Gure se para de puntitas y lo mira en amenaza, como un chiste. —Le dicen el Príncipe Demente a tu hermano, tú serías el "Engreído".
—Jaja, sí…—Tarble dibuja una pequeña sonrisa y sus ojos brillan viendo a la Científica. Con el dorso de su mano, intenta limpiar una marca de lápiz en su piel blanca. —Quisiera no ser Príncipe, quisiera ser libre… —Siente melancolía en su pecho.
Gure abre grande la mirada, la mano cálida del Guerrero alivia el frío de la brisa de otoño. — ¿Po-Por qué crees que no eres libre?
Tarble se endereza y saca el pecho, su ceño se frunce. —Porque hay gente con deberes irrenunciables. Yo no lo elegí, pero si el Linaje o las costumbres Saiyajin están en peligro, es mi deber mantener la tradición. —da un par de pasos hacia atrás. Debe recordar, no ser débil. Ésta hembra lo hizo bajar demasiado la guardia, quizás ya es suficiente. Una llamada inesperada en su Scouter.
En el Palacio, el área del Rey estaba hermética y en expectativa. Muy nerviosa frotaba sus manos Selypar, sin saber qué hacer. Ve a su hijo menor aterrizar en el patio. — ¿Dónde mierda estabas? —Selypar se acerca a él casi en modo de ataque.
—Sólo estaba en las montañas ¿Ya no puedo salir sin niñera? —Tarble le responde, puede ver a su madre sorprenderse y ofenderse. Él nunca le habló así. —Con sólo ocultar mi cola paso desapercibido. —De nuevo su madre lo arrincona, puede verlo en sus ojos algo grave está pasando. — ¿El Rey? ¿Mi Padre?
Gero sale y les da permiso para meterse al área médica. —No puedo hacer nada. —Se lo señala en el tanque que instalaron en sus habitaciones. —Sus signos vitales decaen de a poco.
— ¡Sácalo! ¡Sácalo ahora! —Selypar exige, quiere hacerlo firmar la regencia ahora mismo.
—Majestad, no puedo. Morirá casi al instante.
Tarble cree que su madre sólo está desesperada, mira los signos vitales. —Creí que estar aquí le ayudaba, por el aire que baja de las montañas y la vegetación… Tal parece que no por mucho. —Comenta un poco al aire. — ¿Cómo es posible que no hayamos averiguado qué tipo de enfermedad es?
Selypar resopla y cae rendida frente al tanque. Toca el vidrio viendo flotar a su esposo. —No es una enfermedad… Es una maldición.
Tarble no entiende ¿Maldición? ¿Cómo? En el momento que quería más información, Paragus entra por la puerta doble, casi azotándola. Se inclina en reverencia. —Por favor, necesito que el Príncipe Tarble se retire.
—Iré a buscar al Príncipe Vegeta—Tarble cree que es lo correcto.
— ¡No!—Paragus lo detiene.
— ¡A mí no me da órdenes Ministro! —El Príncipe se defiende.
—Basta. —Selypar no sabe qué se trae Paragus, pero se ve que es importante. Se acerca a Tarble y lo toma de los hombros. —Ve afuera, y espera con la boca cerrada. —Traga duro saliva, no puede creer todas las molestias que debe tomarse por éste debilucho. —Por favor.
Tarble sale de mala gana, Selypar envía un mensaje para que sus guardias vigilen y no se le ocurra ir a buscar al Príncipe Heredero. — ¿Qué es Paragus?
—Sáquenlo del tanque. —Paragus pide, el Dr. Gero se niega y Selypar también. —Créanme, tengo algo que nos podrá ayudar. —Saca una bolsa y les muestra unas semillas.
— ¿Me estás jodiendo Paragus? —Selypar le sisea.
—Si no funcionan, pueden ejecutarme si así lo desea, Mi Reina. —Hace una reverencia.
Empiezan a bajar el nivel del líquido del tanque, apenas puede sacarle la mascarilla. Paragus se acerca a sostenerlo, le abre la boca y lo fuerza a tragar. El pitido de los sensores parece reactivarse. Paragus suspira relajado.
— ¡¿Qué cómo?! ¡¿Qué es?! ¡¿Qué es esto?! —Gero ve las semillas, parecen corrientes.
Selypar ayuda a Paragus a dejar al Rey en su cama. —Me las ofreció una adivina, una especie de bruja. A la salida de un burdel, tomó mi mano. La iba a golpear, en cambio dijo que sentía pena que mi amigo sea víctima de una maldición. Y me ofreció las semillas. Hoy que el Rey se despertó tan grave, me desesperé. Fui a buscarla y me dijo que no podría deshacer la maldición, porque es algo que él mismo se hizo. Pero que nos daría tiempo.
Selypar escucha atenta, desconfía mucho. —Dr. Gero, tome una de ésas semillas y analícelas. —Paragus la queda mirando. —Para estar seguros… —Todos quedan de acuerdo, pero también ven el resultado, el pulso y la respiración del Rey vuelve en sí. Parece estar dormido y nada más.
—"Debes estar feliz Vegeta, te han regalado algo de Tiempo. Aun puedes hacer lo correcto." —En sus sueños, el Rey escucha la voz de la hembra, hasta la ve recostada en su pecho. La ve sonreír cálidamente hacia él, sin embargo su voz es tan fría que duele. Mete su mano en su larga melena, y acaricia el largo de su espalda, su piel bronceada es tan tersa.
Selypar da un salto al escucharlo murmurar el nombre… El nombre de ésa. Le duele, nunca lo creyó, pero duele tanto como la primera vez. Se va a un rincón, intenta tragar su coraje, muerde su puño para evitar llorar. Ésa maldita está muerta y nada la hará regresar. —Yo gané, yo gané. —Musita temblorosa, se mira al espejo cerca del clóset, se endereza. Acomoda su ropa, ella es la Reina de los Saiyajin.
…
Mina y Ami estaban en modo casi no sigiloso, siguiendo a Lita. Todo parecía normal, ella se presenta a trabajar a horario. Muy alegre e impecable. —No parece nada grave. —Ami afila sus sentidos, y murmura un poco con Mina.
—Exacto, ése es el problema. —Mina apunta. —Mírala ahí, toda coqueta, hasta se maquilla un poco para trabajar. Huele a hombre de eso no hay dudas.
—Pero… ¿Quién?—Ami escanea las interacciones de Lita. Pero se distraen con la entrada de:
—¡Buenos días a todos! —Milk entra y al abrir las puertas dobles, casi parece entrar una brisa fresca y energizante. Con el cabello suelto, unos aretes brillantes, maquillaje. Parece una adolecente sonriendo y bromeando.
—Ay Milk, déjame que te arreglo el cabello. —Lita la aparta antes de que trabaje con ella, y le trenza el cabello de lado. —Así, y quedarás igual de bonita.
—Jajaja ¿Sí? ¿Tú crees? —Milk da unas carcajadas coquetas y también halaga el peinado de Lita y su maquillaje.
— ¿Seguirán borrachas? —Ami no entiende nada.
Mina está sorprendida también, sin embargo. —Hm, bueno ¿Nunca te arreglaste y te pusiste bonita por un hombre? ¿O sólo porque de pronto… te sientes co-que-ta? —Mina arrincona a Ami. —Admito que siempre es bueno quererse y arreglarse, pero eso —Señala a Milk y Lita tarareando, y con el brillo de las estrellas en los ojos. —Dime… ¿Tú no tuviste suerte? ¿Tu cita misteriosa faltó?
—Mina, no hay nadie. —Ami se levanta enojada. —Y no quiero volver a hablar de eso. Debo estudiar, esforzarme el doble. —Se va y camina enojada, cada paso parece quedar marcado mientras canaliza su rabia. —"¿Por qué? ¿Por qué no me vio?" —Se aferra a sus libros, está enojada por dos motivos. Porque se esforzó en verdad para él, y sólo recibió un hermosa al final de la fiesta y ya. Y porque se da cuenta hasta ella misma, que actúa como una niña. Pero ella es una mujer, una mujer enamorada. Y se lo va a demostrar.
…
Una hermosa tarde de otoño. Aun con las nubes gruesas que amenazan, los rayos del sol adornan el atardecer. Milk está sola y en lugar de ponerse a entrenar, como suele hacer, prefiere apreciar el paisaje. Escucha a sus espaldas la cascada, toma una piedra y la hace rebotar en la piscina que se forma debajo. Suspira muy ilusionada y empieza a estirar un poco. —Jaja. Te sentí cerca…
Kakarotto se frena al escucharla. —Eh, lo siento, no era mi intención como la otra vez. —La ve sonreírle, casi siente que ése fue un golpe mortal. —Quería venir y ofrecerte, empezar de nuevo. —Camina un par de pasos a ella. —Hola, Señorita Ox, mi nombre es Kakarotto. Un gusto en verdad. —Le pasa la mano.
—Mucho gusto. Por favor, llámame Milk. —Toma su mano y se quedan mirando. No puede soltarlo. Y al hacerlo, parece que los dos intercambian una caricia sutil con los dedos.
—Milk, me he dado cuenta que, puedes leer el Ki. —Kakarotto toma posición de ataque. —Me gustaría saber qué tan buena Guerrera eres. Mejor dicho qué tan buena Sailor Scout eres…
Milk levanta una ceja, está extrañada por ése comentario. — ¿Sabes de ésas historias y Leyendas? Jaja, bueno, cuando era niña mi padre me contaba ésas historias, que se convirtieron en meros mitos. No soy una Sailor Scout, pero sí puedo asegurarte que era mi sueño de niña.
—Oh, entonces. Creo que sería una pelea injusta. —Kakarotto baja los puños.
— ¡Huh! ¿Quieres ver? —Milk está en posición para la batalla, las hojas y el polvo se levantan debajo de ella.
Kakarotto sonríe de lado. Presiona sus talones, y avanza a intercambiar unos puños. Pero no parecen ataques, de ninguno de los dos, sino un baile sincronizado entre ellos. Hasta se ríen cuando técnicamente se rozan el rostro. Saltan hacia atrás. Pero Kakarotto la rodea veloz y la atrapa desde la espalda. En lugar de estar enojada, Milk sonríe por su agarre, es firme y suave. Ambos empiezan a reírse y más bien parecen intercambiar movimientos, mostrándole la técnica al otro. Están tan acalorados y metidos en el momento que no se dan cuenta de la ventisca fría. Pero es el aguacero helado, el que los hace saltar del susto.
— ¡Ay no! ¡Jajaja! —Milk se tapa la cabeza en vano.
— ¡Vamos! —Kakarotto se aferra de la cintura de Milk, y se eleva. Ella se sostiene de su ropa, pegada a él le transmite su calor. Pero el granizo empieza a caer, Kakarotto espera llegar antes de que ella se enferme. Está helada, pero para su suerte… — ¡Mira! ¡Hay una cabaña! —Aterriza, y en la entrada se protegen con el alero. Kakarotto fuerza la puerta y se meten.
Milk se abraza sola y tirita de frío. —Pa-Parece un puesto de guardabosques abandonado. —Resopla fuerte, mira alrededor y ve a Kakarotto prender la chimenea con su energía. —Jaja, el manejo de tu Ki parece muy útil. —Queda atónita, al verlo quitarse la ropa mojada, mostrando su torso esculpido y perfectamente trabajado.
Kakarotto la escucha y sonríe, se quita la parte superior de su armadura y empieza a bajar el cierre del traje azul. Al voltearse la ve con la mandíbula en el suelo, levanta el pecho, se acerca hasta ella, pero no para acecharla. —Milk…—La toma del mentón y la besa.
El beso de Kakarotto la saca de su estado de shock. Sus labios le transmiten calor, y ella pega sus palmas a sus pectorales. Es tan caliente, que siente que su cuerpo se afloja pidiendo que él la sostenga. Abre más su boca y siente un mordisco en su labio inferior, seguido de una lamida grande, que deja un hilo de saliva entre ellos. Milk no sabe cómo besar con la lengua, pero la saca ofreciéndosela y sus manos recorren sin pudor el cuerpo formado del Guerrero. Empieza a gemir sin poder evitarlo, algo entre sus piernas le causa hormigueos. Conoce su cuerpo, sabe exactamente porqué es.
Apenas la vio sacar su lengua, la lamió, la devoró, le dio de beber su saliva, así como ella lo hace beber de la suya. Está tan fría, empieza a desnudarla, a descubrir su piel erizada. —Quiero darte calor… —Jadea caliente.
—Kakarotto… —Milk suspira y empieza a sentir cómo la tela helada y mojada, descubre su piel húmeda y tibia. Se alejan para verse a los ojos y Milk recupera la consciencia. Pone sus codos sobre su pecho para alejarlo. —No.
Kakarotto titubea unos segundos, todo el ambiente se corta. — ¿No? —Se aleja al sentir su negativa. — Lo siento ¿Te parece repentino? —Se asusta al ver que se desarma en llanto y se acomoda la ropa mojada. —No pensaba tener sexo aquí, sólo besarte y tocarte. Nada más. —Le explica, pero ella no parece escucharlo. —Ven aquí, no voy a obligarte. Como mínimo para que no te enfermes—
— ¡Aléjate! ¡No me toques! —Milk acelera a la puerta y sale en pleno ataque de nervios.
— ¡Milk perdóname! —Kakarotto sale con ella a la tormenta. — ¡Milk! ¡Al menos dime qué hice mal para pedirte perdón! ¡Te juro que no estoy jugando contigo! —La detiene del brazo, no comprende, ella aceptaba el beso hasta siente que disfrutó tocarlo.
— ¡Aléjate! ¡Déjame en paz! —Ruge con rabia, sus ojos arden, sus lágrimas se sienten aun en plena lluvia. — ¡Eres un maldito Saiyajin! ¡Mi padre era un buen hombre, era un rey compasivo! ¡Ese fue quizás su error! ¡Él solo quería ayudar a los terrícolas y ustedes lo mataron como un traidor! ¡Nunca podría estar con alguien como tú! ¡NUNCA!
El grito de la hembra parece haberle dado un golpe, aún más duro del que jamás se imaginó. Él es un Saiyajin y no lo puede cambiar, baja la mirada con tristeza y la deja ir.
…
La tormenta de hace unos días, no lo había dejado satisfacer sus antojos de pockys. Darien llega listo para trabajar, con la golosina lista en su bolsillo. Aunque compró muchas, por si se encontraba con Dieciocho. Ya no distingue entre ansias de pockys y ansias de ella. Parpadea grande, ve a Serena renguear un poco mientras barre con la escoba. Luego la ve sentarse agitada, se acerca a una distancia prudente. —Hola Serena ¿Estás bien?
Serena sacude sus gestos, se endereza. —Hola, sí. Jaja, un poco cansada ¡Achoo! —se limpia un poco con su pañuelo.
—Serena, te ves pálida ¿Tienes fiebre? —Darien intenta acercar su mano para tocarla pero ella se aleja. —Hmmm… —Le afila la mirada, su mirada azul está enrojecida.
Serena pone los ojos en blanco. —Ay, qué exagerado. Solo es un resfriado, el otro día de la tormenta, me alcanzó la lluvia. Y el viento está cada vez más frío. Pero me abrigo bien…—Se saca uno de sus guantes, casi sin darse cuenta.
Darien mira su mano, y se sienta junto a ella. —Serena ¡¿Qué es esto?! —La toma de la muñeca, sin querer le provoca dolor y afloja su agarre. —Mira tus raspones ¿Te hiciste ver?
Serena lo esconde. —No es nada, me tropecé.
— ¿Cuántas veces te has "tropezado"? ¿Es por eso que rengueas? —Darien la interroga, pero no puede sacarle nada. Es obvio que alguien la ha empujado y más de una vez. —Quizás el trabajo en éste área es muy pesado, debes pedir un cambio. También el aire libre en el frío te está afectando.
—No, por favor. No se preocupen. —Serena le ruega. —Es que… Es que trabajando aquí, ya no tengo que ver al Príncipe.
Darien niega con la cabeza, él sabe que no hay nada que pueda decirle para que ella voluntariamente haga algo. —Al menos habla con las chicas, cuéntales y no sólo del resfriado. —Ella le asiente.
—No quiero preocuparlas, siempre siento que me están protegiendo. Quiero arreglarlo yo misma, enfrentar las consecuencias de mis decisiones. Soy una adulta ¿Es eso malo?
—Ay Serena, luego te enojabas porque te llamaba cabeza de chorlito. Ten. —Le da los pockys extra que tenía en el bolsillo. Se decide a esperar si ella lo soluciona, sino hará algo que no le va a gustar.
Del otro lado, de su propio lado, en su infierno personal, Vegeta vaga en los pasillos oscuros en la noche. —"Veo la Luna ir ascendiendo Menguante, parece una espada de plata. Salgo al patio para verla brillar en el firmamento oscuro, en las primeras heladas. El vaho espeso sale de mi boca. Toco mi pecho y cierro fuerte los ojos, ahí está la imagen de Serena, tan pura, tan alegre, y coqueta cuando la provoco. Ahí está su efecto; ésta euforia que me alivia, pero duele. Me duele porque no puedo tenerla en carne y hueso, porque ella tenía razón y esto era imposible. Lo peor es que ésta vez no hubo siquiera un beso de despedida. Abro los ojos, me arden y veo claramente las barcazas enormes de nubes negras, viniendo a buscarme. Veo como tapan los destellos de las estrellas y el reflejo Lunar. Vuelvo a sentirme atravesado por las flechas y las espadas, con la carne cortada en cada centímetro de mi ser. Amada, el abismo me espera, y me iré sin siquiera poder decirte "Mi amada", Mi Serena…" —Justo antes de arrojarse a las sombras, Vegeta se exalta al sentir un agarre en su brazo.
—Alteza… —Rei lo ayuda, se asustó al verlo así. Lo ve con la mirada desorientada.
Vegeta se suelta de su agarre. —Gracias Señorita Hino. —Lo dice con la voz apagada y casi tambaleándose. —Ya le he dicho, usted ya no debe hacer nada.
Los golpes en la puerta, pero en especial el Ki de Rei lo hacen acelerar para abrir. —Rei ¿Qué sucede? —Apenas vigila por moros en la costa, y la mete con él.
Rei se toma de sus brazos. —Raditz, por favor ayúdalo. El Príncipe, está muy mal. —Casi se le quiebra la voz, no puede creer que se sienta así por él.
—Explícame. —La sienta en el sillón, le sirve agua.
—Lo siento, no era mi intención venir así. —Rei muy nerviosa bebe del vaso. —Pero lo que vi me asustó. Barcos negros en el cielo, el espíritu del Príncipe estaba herido, con cientos de flechas, espadas y sangre mucha sangre.
— ¿Cómo sabes eso? ¿Estás siguiendo al Príncipe? —Raditz está cada vez más perdido, y hasta empieza a sentir celos. Presiona los puños tratando de relajarse.
Rei toma aire profundo, en su desesperación, no pensó bien cómo y qué decirle. — Le pude ver su aura porque…Raditz, yo soy…—Respira hondo, ve un candelero, estira sus dedos y lo enciende. —Soy una sacerdotisa del Templo Hikawa.
Raditz queda petrificado, y agradecido al cielo de que nunca le quemó el culo. —Bien, te creo. —Los ojos del Saiyajin quedaron como platos. —Voy a buscarlo, si me dices que te preocupa, debe ser grave.
Rei lo sostiene. —Estaba con olor a alcohol, y se fue del Palacio, vestido como una persona cualquiera. Te lo dije a ti para no alterar al Comandante o el General. —No lo puede creer ¿Está protegiendo al Príncipe de una reprimenda? —Raditz yo… Confío en ti.
Una explosión se da en su corazón. Sus latidos se agitan, como si hubiera corrido más de mil kilómetros en unos segundos. Y el ardor en su cara lo pone nervioso, toma aire. Él quiere ser su sostén ahora. —Sí, Rei, confía en mí. —La toma de las manos y la acerca a él, le deja un beso en la frente y otro sobre su cabeza.
Rei siente que no se ha equivocado, que esto fue lo correcto. Al fin acierta en algo, todo ha sido un caos y tan frustrante en éstos meses. Lo ve meterse al baño, y salir veloz con ropa terrícola. —"Su chaqueta de cuero le queda bien ¡Ay Rei sería inoportuna decírselo ahora!"— Y lo ve irse a buscar a su amigo. Queda en la habitación de Raditz, recordando cómo la invitó a bañarlo. La habitación es muy básica, no tiene lujos. Juguetea con sus dedos pensando si la cama es cómoda.
Una de las Amas de Llave busca a Maron en el pasillo. —Señorita, hoy irá con el Príncipe a darle su servicio.
Maron sonríe de lado a lado, por fin. Algo habrá sucedido, quizás el Príncipe comenzó a mirar a su alrededor. —Por supuesto, preparen el baño. Quiero mi banquete primero.
—Serena, debes tomarte aunque sea unos días o pedir trabajar en la zona interna. —Ami la inspecciona un poco en el último turno de la cena. — ¡¿Tuviste fiebre verdad?!
—Jajaja —Serena ríe un poco, pero su voz está apagada por la congestión. —Sí, pero mira. —Toma la mano de su amiga y se la deja en la frente. —Ya estoy bien. —En especial su estado ha mejorado, porque sus días libres se dedicó a dormir y cuidarse.
—Jummm… —Ami se cruza de brazos y niega con la cabeza.
—Vamos a tener que hacer como en el secundario, amarrarla y ya. —Mina sigue comentando, Lita también se sienta con ellas.
—Ja, sigue con su resfriado. —Rei entra al comedor, y se sienta con ellas. —Deberías tomar el ejemplo de Milk, se tomó unos días para recuperarse. La tormenta casi le da una neumonía. —Le da un abrazo a Serena, para levantar su estado de ánimo y de salud. —Vine a buscar algo de comida para llevar —Justo que iba a seguir hablando.
Maron y Zangya entran a comer a las risas. —Ya cené, pero éste banquete lo voy a aprovechar. El que quiera sentarse conmigo sea bienvenidos. Jajaja. —Maron se sienta frente al grupito de la dichosa "Favorita".
Lita ve a las amas de llave servirle un banquete, no entiende nada. Justo que toma aire para preguntar, la anciana Hakkake entra confundida. — ¿Qué sucede? —Mira a sus dos compañeras, seguir sirviéndole la comida que pedía Maron. Por lo menos a Hakkake nadie le dijo nada, les hace señas a sus compañeras para hablar más discretamente.
—Oh Señora Hakkake, prepáreme un baño. —Maron habla bien fuerte. — Porque el Príncipe me pidió mis servicios. —Puede sentir el silencio alrededor, y al grupito de la tonta apuntarla con los ojos llenos de odio. —Ésos chismes de una "Favorita" eran solamente eso; habladurías. —Se acerca a Serena a través de la mesa, muy burlona apoya el codo y apoya su mentón en la mano. — ¿Quieres ayudarme a bañar? Así me das algún consejo o me recomiendas que limpie o perfume bien algún lugar.
Antes de que sus amigas salten a sacarla de los pelos, Serena se levanta de golpe, y pone una mano en el hombro de Maron. —Felicidades Maron. —Serena le da un par de palmaditas. — Ahora tendrás todo lo que siempre has querido. —Le sonríe brillante, y se va, como si nada hubiera pasado. Piensa que es quizás por eso que Maron, dejó de molestarla éstos días. Se alegra, porque así los raspones y marcas de los empujones han sanado. Pero ¿Quién sanará ésta sensación incómoda en su pecho?
—Serena. —Rei le toca el hombro a su amiga, y la hace exaltarse. Le parece curioso, su gesto fue igual que el del Príncipe. —Serena, escúchame. Eso es una mentira, no sé qué sucede. Pero él no ha llamado a nadie desde que ha estado contigo.
A Serena le extraña que su amiga defienda al Príncipe. —Puede que sea lo mejor. Él debe llamar a otras y así volver a lo de siempre y callar las habladurías.
Rei se aleja extrañada. —Tú no eres Serena, no eres mi amiga. Mi amiga no habla así, es alegre y cree en el amor. Cree que el amor puede contra todo.
Serena la escucha y una lágrima cae por su mejilla. —Tenías razón Rei. —Le sonríe de nuevo y se va su habitación.
Rei no sabe cómo explicarle o decirle. Pero sí le parece demasiado extraño lo de Maron ¿Cómo puede ser? Si vio claramente al Príncipe irse ¿Pudo haber sido un delirio de borracho? Mira a las dos Amas de Llave, en la entrada del comedor, explicándole a la Anciana Hakkake lo de Maron ¿Por qué? El Príncipe por lo general, le ha pedido mujeres a Hakkake.
Está seguro de que siente su Ki, pero no sabe porqué no lo ve. Y entre el tumulto dentro de un bar, la música, los gritos y aplausos; ahí está. —Ése enano de los cojones… —Tenía puesta una gorra para ocultar su distintiva cabellera, y estaba dejando un terrícola detrás del otro, derrotado en una competencia de tragos. De inmediato, Vegeta lo apunta con la vista mientras se baja una botella de Vodka, lo señala con el dedo.
— ¡Raditz! ¡A-mi- Amigo! —Vegeta arroja la botella vacía al suelo. Su habla es pesada y torpe. —Jajaja ven aquí. —Vegeta lo invita con la mano. —Te estoy dando ventaja… ¿Qué quieres apostar? ¡¿Escuchas eso?! ¡Se llama rock and roll!
Raditz pone los ojos en blanco, ahora entiende lo que su padre sentía, cuando lo buscaba podrido de borracho cuando era adolescente. —Basta, la fiesta se terminó.
— ¡Claro que no! ¡Miren aún tengo dinero! Jaja. —Saca billetes, hasta monedas de oro. La deja sobre la mesa, y varios se abalanzan para tomarlo. Raditz va a frenarlos. —No, no, no. Nooo… Raditz, deja que lo tomen. —Vegeta lo tironea de su chaqueta, pero más bien parece que Vegeta sostiene su existencia con Raditz. —Es algo sssuper-ficial y to-tonto, pero mira como sonríen… ¿Crees que sonreirían si supieran quiénes somos? — Vegeta de pronto siente nauseas, se tapa la boca. —¡Mmm!
Raditz saca un poco más de dinero y lo deja. —Bueno, muchas gracias, con eso es más que suficiente. —Le habla a los mozos, y todos lo abuchean y le gritan aguafiestas. Saca a Vegeta abalanzándose entre la gente, apenas están al aire libre. Lo sostiene de la parte trasera del cuello de su camisa, y lo deja vomitar en unas macetas largas. —Uff, tranquilo, déjalo salir. —Le da palmaditas aunque está preocupado, si sigue así va a deshidratarse o vomitar los órganos. Por fin lo ve tomar aire. —Hm. Arruinaste las plantas y mis ganas de cenar ¿Ya? —Espera una respuesta, sólo escucha sus quejidos. —Si me vomitas en pleno vuelo, te arrojo al vacío. —Da un salto cuando alguien le llama la atención.
—Hola, soy dueño del Bar, me llamo Andrew…—Le pasa un par de botellas de agua. —Jaja, nunca hice tanto dinero, ni tuve tanta concurrencia un día de semana. Jaja. —Le sonríe y aunque los tipos parecen maleantes, no parecen dañinos.
—Gracias. —Raditz le da agua, y la otra botella se la tira a la cara del Príncipe. —Si eso no te despierta, el aire helado al volar seguro lo hará. —Espera unos minutos, y al verlo mejor, por lo menos del estómago, lo carga en la espalda.
—Raaa-Ditz, yo podía seguir con la fiesta. Ppfff, te has amargado… Viejo amargado—Vegeta refunfuña entre dientes cuando aterrizan en el patio, lo dejan un momento recostado en una columna.
—No es que yo esté viejo, tú te comportas como niño chiquito. — Raditz ve a Broly y Kakarotto acercarse desde los techos. Les pide por favor que no digan nada, y pregunta quién está en la zona, para ir a la habitación del Príncipe sin que nadie lo note.
Maron ve su oportunidad, cuando le informó a la Reina de la borrachera de su hijo, nunca creyó que Selypar le ordenaría que se metiera en su cama ¿Qué mejor oportunidad que ésta? Al otro día simplemente las dos amas de llaves y ella dirían, que el Príncipe no recuerda nada por la borrachera. Ve al Príncipe llegar con uno de sus Élites y recostarse en una columna.
Vegeta mira al cielo, el frío del viaje le durmió el rostro, le duelen las mejillas. No sabe porqué ver la Luna brillando le provoca una sonrisa. Siente a alguien tomarlo del brazo.
—Ay, su Alteza. No debe descansar solo. —Maron le habla coqueta, se apoya contra él, le estruja sus senos y muerde su labio inferior.
Vegeta hace gesto de asco, la mira y se zafa de su agarre. —Sabes, si eres un intento de mi madre. Eres el más vulgar. —Tambaleándose, se endereza y le toma un mechón de su cabello— ¿Tuviste que teñirte para tener su tono azul? Jajaja.
Maron se ofende, frunce el ceño. —Je ¿Cómo sabe que soy vulgar si no me ha probado?—Lo desafía.
Vegeta se inclina y la huele bien fuerte. La toma del brazo y la deja de puntitas. —Te conviene no volver a tocarme, con tus vulgares manos o acercarte siquiera con tu peste. —Sisea cerca de su rostro. —Vulgar, Jajaja, tú eres vulgar… —Su tono cambia a uno de burla. —Vulgar, vulgar, vulgar.
Maron está cabreadísima, se zafa de su agarre ¡¿Quién se cree éste borracho?!— ¡Si yo soy una vulgar, usted no es más que un!—Levanta la mano para darle una cachetada.
Raditz le detiene la mano en el aire. —Basta. Él va a ir a dormir.
— ¡Él quiso ofenderme! ¡Aprovecharse de mí! —Maron chilla.
—Sabes muy bien que no fue así. —Raditz afila su mirada asesina. —Vete.
Maron frunce los labios, presiona los puños de la rabia. Se va hecha un fuego, llora del coraje. —Me las van a pagar, todos. Ya verán.
Lo tira en la cama y lo hace rebotar, procede a quitarle las botas. —Al menos dormirás como un tronco. —Lo escucha refunfuñar.
Se endereza para ver a Raditz a los ojos, en la luz de la veladora. — Raditz… ¿Soy bonito?
Raditz presiona los labios e intenta no partirse de risa, se tapa la boca y desvía la mirada. —Eh, no te voy a mentir. Depende mucho la luz del día. Jeje.
—Quisiera verme bien siempre, como, como ése "A-mi-go" que tiene. —Se tira de nuevo a la cama. —Ése tal Chiba es tan perfecto que me cabrea…
Raditz parpadea grande, lo acomoda boca abajo, aunque no cree que le queden entrañas para vomitar. —Vegeta ¿Te has enamorado de Serena? —Está incrédulo, creyó que los sentimientos del Príncipe se habían muerto y calcinado. Y que las cenizas de su corazón se habían congelado.
—Ja-ja…Sería muy cruel ¿Verdad? —Vegeta musita y no soporta el sueño. Al segundo que siente que lo cubren con las mantas, cae dormido.
Raditz camina a su cuarto, justo en la puerta queda pensativo unos segundos. Abre y el Ki de Rei está ahí. Creyó que iba a verla, esperándolo en un sillón o despierta siquiera. En cambio está en su cama, se acerca y está lo que consideraría de "su lado", con una camiseta de él. Una mueca de sonrisa se le dibuja al verla tan cómoda, acerca su mano a su mejilla.
Rei siente un dedo acariciarla, abre grande la mirada. — ¡Raditz! —Se sienta y lo abraza, inhala fuerte con alivio. — ¿Está todo bien?
La abraza para calmarla. —Sí, está todo bien. Salió a tomar, y créeme que tomó para no hacerlo de nuevo. —Piensa cómo contarle a su padre, aunque el problema es Nappa, con su complejo de "Madre" que tiene con Vegeta.
Rei se siente aliviada, pero. — ¿Lo dejaste solo?
—Sí, pero Broly está en la puerta. Mañana todo más calmo, le explico a mi padre y a Nappa. Además estará el Príncipe, no pienso dejar que me regañen solo.
—Oh… —Rei se cubre la boca, piensa que es raro lo de Maron.
— ¿Qué sucede? —Acaricia su mejilla, parece preocupada.
—Me pareció extraño que las Amas de Llaves, menos la Anciana Hakkake, dijeran que el Príncipe pidió los servicios íntimos de Maron. —Mira a Raditz en busca de una respuesta.
—Mañana le consulto a Vegeta, pero no creo que haya sido así. —Cuando ya la siente más tranquila, empieza a procesar el hecho de verla aquí. — ¿Qué haces Rei? Deberías ir a tu cuarto.
Mira el reloj en la mesita de noche y lo mira a él. —Es la primera vez, que duermo más de dos horas seguidas desde la última vez que dormimos juntos. —Se acerca a él, pasa su palma completa en sus pectorales. —Sé que no quieres verme, pero quiero dormir bien aunque sea ésta noche.
La ve con el cabello atado en una cola, y su cabello brilla junto a sus ojos purpura. —Cómo decirte que no, cuando yo también no he dormido desde que dormí contigo. —Se mueven para unirse en un abrazo, la sienta a horcajadas de él. No hay manera de negarlo, esto que sienten va más allá de los odios o diferencias. —Ay, estoy condenado…
—Jaja ¿Y yo? —Se aleja para verlo. —Yo estoy perdida… En ti. —Lo toma de las mejillas y se besan. Un beso firme, sin ninguna succión o movimientos. Raditz la presiona desde la espalda, ella entierra sus dedos en la melena del Guerrero para desatarla.
De a poco mueve sus labios, la saliva no se hace esperar. Empieza a recostarla y él va cayendo con ella, siente los pezones duros de Rei a través de la ropa, su polla no lo piensa dos veces y se despierta como un mástil. El beso se hace apasionado con sus lenguas, dando vueltas en la boca del otro. —Mmm… ¿Re-Rei? —Raditz intenta pisar tierra, aun así no la detiene al sentir que quita su chaqueta y mete sus manos debajo de su camisa.
—Mmm, Raditz. —Ella gime contra su boca, un rastro de saliva escurre por la comisura de sus labios.
—Re-Rei… De verdad, mmm… Al-Alto— Él puede sentir claramente sus pechos presionándose contra su torso. —Vamos a dormir, oh… —Su piel se eriza al sentirla bajar con besos por su cuello, sus piernas enredadas. —Rei, de verdad. Creo que aún tenemos que hablar un poco. —Rei dibuja un puchero. —Mira así como tú confiaste en mí, yo confiaré en ti. Voy a aceptar lo que sea que me digas o me cuentes.
—Haaa… —Suspira fuerte, acaricia sus brazos. —Mmm… Odio que seas tan maduro y caballero.
—Jajaja ¿Por qué? ¿Es más fácil verme como un bruto? ¿Te hiere el orgullo estar equivocada? —Le afila la mirada, y une su frente con ella.
—Jummm. —Le gruñe y frunce sus labios. —Eres demasiado valiente o insensato al decirme algo así. Siendo que te intenté apuñalar y te mostré que puedo prenderte fuego.
—Portémonos bien, sólo ésta noche tratemos de no matarnos. —Escucha su risita, ella no puede evitar bostezar grande. La acaricia, va cambiarse unos minutos y dormir. Cuando se acomoda en las almohadas, ella se arroja a sus brazos para recostarse en su pecho.
—Buenas noches Raditz.
—Buenas noches Rei.
Y como si contaran en reversa, al cerrar sus ojos, se duermen. Tan rápido, como si alguien hubiera murmurado un hechizo, para relajar sus cuerpos.
Quien no tenía el cuerpo relajado al otro día, era Vegeta. Estaba cumpliendo con las lagartijas de castigo de Bardock y Nappa, con Bardock y Nappa que se turnaban para subirse a su espalda. Sus gruñidos y jadeos llevaban el ritmo en cada movimiento.
—Debiéramos intentar jugar a las cartas. —Bardock estaba en forma de loto, en la espalda de Vegeta.
—Algo simple, como: quien saque la carta más alta, tiene dos turnos arriba de Vegeta. —Nappa se ríe, siempre le va bien en ése juego.
—Grrr… ¡Aaahh! —Vegeta se relaja en la lagartija número 500, le pasan agua.
—Bueno, las ultimas 500 contigo. —Bardock es relevado por Nappa. —Voy a ver las dominadas de Raditz. —Al llegar se sorprende de verlo con una sonrisa, y fresco. —Más les vale que lo que nos contaron haya sido la pura verdad. Porque tienes una cara, de que te acabas de salir con la tuya…
Raditz resopla y salpica el sudor, presiona los dientes y hace el último par. Al bajarse sus brazos arden, toma agua y se refresca. —Ah, Papá, en serio… —Intenta recuperar el aliento. — Sólo me siento bien de haberlo ayudado. Y no haberme quedado a seguir bebiendo. Jajaja.
—Ay hijo, me haces tener esperanzas de que sientes cabeza. —"Antes de que yo lo haga de nuevo". Bardock sonríe por su chiste interno. Piensa que es tiempo de contarle a Lita en dónde se metería, si deciden poner su relación aún más seria. Tal parece, que ambos quieren lo mismo al menos ésa seguridad tiene en su corazón.
Vegeta queda tendido en el suelo, luego de volver a hidratarse se estira. Nappa está muy equivocado de que lo dejará aquí, quiere tener un enfrentamiento. Ya tuvo varios con Broly. — ¡Kakarotto! Iremos a la cámara de Gravedad, Switch y Gure quiere que probemos las mejoras.
—No gracias. —Sigue entrenando solo. Desde la discusión con Milk, que se ha aislado. Sólo piensa en lo mucho que odia ser un Saiyajin. Arma unas esferas de Ki y repite movimientos de pelea en el aire, el truco es no apagarlas o que se agranden.
—Ya van más de tres días que rechazas entrenar. —Vegeta lo enfrenta, pone un puño sobre el pecho de Kakarotto. — ¡Es una orden Élite Kakarotto!
Kakarotto le quita el puño de encima de un revés de su mano, quiere avanzar y lo vuelve a detener. Rechista fuerte. —Yo no soy una de tus sirvientas que te llevas a la cama. —Pudo sentir el Ki de Vegeta prenderse fuego. —E incluso ellas pueden decirte que no.
Vegeta queda con los ojos redondos ante ése insulto, lo taclea al suelo. — ¡Maldito insecto! ¡¿Quién mierda te crees?! — Lo ahorca con una llave en el suelo. Kakarotto forcejea e invierte la posición, acierta unos rodillazos en sus costillas.
Vegeta se harta y acierta un puño en su entrepierna. —¡Grrr!
—¡Kakarotto, Vegeta sepárense! —Bardock y Nappa les gritan pero los ignoran. Están empeñados en enredarse para matarse.
—Carajo, Broly está de guardia. —Nappa resopla al cielo mientras ven cómo separarlos.
—¡BASTA AHORA MISMO! —Bardock golpea el suelo, haciendo una grieta profunda. Se separan un poco y cuando iban a volver a golpearse, los sostienen rápido de los brazos.
Kakarotto forcejea, agitado al igual que Vegeta. Los dos cubiertos de polvo y sangre en la boca. — ¡¿De nuevo el mismo cuento?! ¡¿Quién mierda te crees tú Vegeta?! —Kakarotto hace pie y deja de forcejear.
Vegeta levanta una mano y también detiene el forcejeo. — ¡Déjame decirte que soy un Guerrero igual que tú! ¡Que tiene la obligación de entrenar y cumplir con disciplina!
Kakarotto escupe a un lado con desprecio, su padre lo mira extrañado. —Kakarotto ¡Basta! ¡Deja de provocarlo! ¡¿Qué te pasa?!
— ¡Voy a decirles qué me pasa! ¡Estoy harto de todo esto! —Kakarotto sacude sus puños frustrado. —Sabes que la necesitas, que quieres estar con ella ¡Pero eres un orgulloso de mierda! ¡Maldito seas tú y tu orgullo Saiyajin!
— ¡No es por orgullo! —Vegeta ruge alto, baja la vista y niega. —Le ofrecí ser parte de mi Harén y me dijo que no. Hasta le propuse ver en el Consejo, si la aprobaban como mi Concubina.
Todos quedan con la mirada en conmoción, Bardock y Nappa se miran entre sí sin poder creerlo. Los sueltan completamente para que se sigan matando o van a saltar ellos a hacerlo, se llevan la palma al rostro. Ahora entienden porque la hembra se negó.
— ¡¿Me jodes Vegeta?! —Kakarotto chilla y pone las manos hacia adelante. — ¿Cómo pudiste ofrecerle algo así? "Compartirte" ¿Acaso eres el último vaso de agua en el desierto?
— ¡¿Qué otra cosa podría ofrecerle?! ¡Dime! —Vegeta se frota el rostro completo. —No puedo arruinar los planes que tengo con ustedes, no puedo arriesgarlos a todos así como así. Si Tarble asciende al Trono, mi madre no dudará en aceptar el Trato con King Cold ¡O peor! Mi madre como Regente…—Baja el tono en derrota ante su razón.
—Hubieras confiado en nosotros ¿Por qué crees que no te apoyaríamos? —Kakarotto también se siente derrotado, está con los hombros hacia abajo. — ¿Sabes qué le hubieras podido ofrecer a ella? —La mirada de Vegeta se enfoca en la suya. —Luchar, dar pelea hasta el final ¡Contra todo y contra todos! ¡¿QUÉ CLASE DE GUERRERO ERES SI NO PELEAS POR AMOR?! —Termina con un rugido quebrado, casi al borde del llanto. Deja a todos en silencio. —Ja-ja, anda búrlate. —Kakarotto sigue, su voz se quiebra sin más. —Dime que sólo un Guerrero de clase baja es sentimental, que ésas tonterías me hacen débil…
Una vez más Vegeta ha sido derrotado sin que le arremetieran un golpe, baja la cabeza y asiente. Todos quedan prevenidos de su actitud.
—Discúlpame papá, sólo quiero irme. —Kakarotto emprende vuelo.
De nuevo Vegeta queda enclaustrado en sus pensamientos. Una y otra vez planea lo que debe hacer, cómo hacer para mínimamente pedirle perdón a Serena. Perdón por no haber visto todo desde su perspectiva, por no comprender su rechazo, por creer que para ella él fue algo sin importancia. Al final de cuentas la resaca de hoy no fue lo peor del día. Va a intentar relajarse, pensar con la cabeza fría… Luego de una ducha rápida al atardecer, mira muy extrañado en su tableta una audiencia para el Élite Chiba. Se alista con su traje azul oscuro y pechera blanca con detalles dorados, como si fuera a entrenar de nuevo. No sospecha que sea nada grave, que requiera formalidad. Pero se le hace raro que sea una cita protocolar.
Darien pidió la audiencia, prefirió hacerlo así, entonces nadie sospecharía de sus intenciones y si hay preguntas diría que fue un asunto del Ejército. Está por golpear la puerta, saluda con un gesto de la cabeza a los Guardias. Y antes de hacer algo más.
—Élite Chiba, por favor pase. —Vegeta abre la puerta y lo invita a la oficina. —No hacía falta que saque una audiencia, con acercarse y pedir o preguntar lo que necesite.
Darien se sienta y asiente. —Sí, pero, esto es algo personal…Sé que suena raro pero…—Darien toma aire. — ¿Puedo hablarle informalmente?
Vegeta está realmente curioso. —Por supuesto. —Se sienta firme, lo ve nervioso.
"Serena, perdóname. Ya no puedo esperar". Suspira en su mente. —Quiero hablarle de Serena Tsukino…
Vegeta queda petrificado, no parpadea. En estos momentos, teme confirmar lo que sospechaba entre ellos. Presiona la mandíbula y su mente sólo le repite que la ha perdido.
…
¡Hasta el Próximo viernes!
Saluditos…
OhaioIzumiKun: Jajaja pobre se asustó, habrá dicho "la voy a partir" XD. Y Mina con Broly, pues aquí tuvieron una noche de dudosos resultados. Jajaja. Y la propuesta de Caulifla, no se preocupen, no van a tener que morir del asco por verlos juntos y encima a la pobre Serena compartiendo.
Kaysachan: es como que Milk, representa la ilusión de todas. Imagínate tener un padre que te pueda comparar tu traje de Sailor a tu medida. Jajaja. Bueno Broly y Mina, Ayyy mis queridos estaban alcoholizados y casi hacen una locura. Que no se entere mami Ami, porque pobre de ellos. Rei y Raditz, ya han calado en la confianza ¿la misión de Rei estará perdida? Y por Vergueta…Hmmm habrá que ver, pero todo indica que Kakarotto le ha dado una respuesta.
Nita-chan84: Me gusta hacerlo a Kakarotto simpático, pero no gilipollas. Porque ya es un tipo grande y aquí es un Saiyajin más, de clase baja, pero Saiyajin. Me gustan los fanart que le hacen así todo sexy, serio y antojoso… Mmm. Y no ya lo dije a otros lectores, tranquilos, no van a comer el asco de ver a Serena compartir. Porque ella es bien buena, pero ninguna pendeja.
