XIV. RECUERDOS
28 de septiembre de 1987
Los gritos de desesperación eran abismales, la gente intentaba huir de lo que a sus ojos los consideraban monstruos de suma agresividad, bestias salvajes que no durarán asesinar y comer a todo aquel que se interponga en su camino.
Los murciélagos de un gran tamaño arrasan todo un pueblo en llamas, algunos estaban aterrados mientras otros no podían aguantar más el llanto, llamando la atención las bestias sin querer, obteniendo resultados catastróficos al final.
A varias de estas bestias no les importan la vida humana, ya sean niños o adultos; inclusive destruyen las casas que se ubican, sin duda era un terrible ataque al pueblo donde no había escapatoria alguna.
Una pareja busca entre los escombros de manera desesperada a su pequeño hijo, quien se encontraba llorando debido a la ansiedad que le provoca toda la situación.
- ¡lo encontré cariño! - dijo el padre un poco aliviado, sin embargo, sigue estando aterrado al igual que su esposa.
Al instante, saca al pequeño entre el monto de tablones, dando el máximo esfuerzos para levantarlo. El niño enseguida abrazó a su padre, sintiendo el profundo deseo de que esta pesadilla acabe.
-tenemos que movernos ya. -ordena la madre muy aterrada, agarrando la mano a su hijo.
Los tres partieron rumbo hacia un lugar seguro, lejos de toda esta masacre que sus ojos están presenciado: los murciélagos destrozan cada hueso, cráneo y cartílagos de cada persona usando solamente sus garras y las estructuras quemadas se caían a los pocos segundos, para su mala suerte, el camino se torno complicado de pasar debido a la neblina que se formaba por culpa de las cenizas.
- ¡demonios!- gritó el padre, estaba desesperado y aterrado de que esas bestias los atrapen.
-no se separen... - susurro la mujer, acariciando un poco el cabello de su pequeño para que se tranquilice, se notaba confundido en esos momentos.
El hombre agarro la mano de su hijo para que los siga, la pareja estaba atenta de lo que pasaría si bajan la guardia por tan solo un segundo. Los gritos desgarradores de los infantes retumbaban a los alrededores, el niño no soportaba escuchar los lamentos de los pueblerinos ante esas criaturas.
Debido a toda la situación presentada, lo único que el niño escuchaba eran los latidos de su corazón, la ansiedad lo carcomía por dentro de tan solo imaginarse lo peor, no quiere perder a sus padres.
- ya casi saldremos de esta... -susurra el hombre, dándole un poco de esperanza a su familia.
Antes de que todos se calmaran, como un chasquido se tratara, un vampiro logra atrapar a la madre, tirando al suelo a la pobre mujer, procediendo a clavarle los colmillos en lo más profundo de su garganta de manera agresiva.
La mujer grita muy aterrada, intentaba alejarse del monstruo pero era completamente inútil; sentía con profundo dolor el crujido de sus huesos mientras perdía energía y fuerzas por culpa del drenado de sangre.
Tanto el padre como el hijo estaban petrificados del terror, el hombre sentía mucha impotencia combinado con el terror mientras que el pequeño tenía la ansiedad por los cielos, acabando por romper en llanto.
El vampiro acabó con la vida de la mujer, escuchandose un fuerte crujido en el cuello, después de eso empezo a oir el llanto del pequeño, volteando a verlos con una mirada fría y agresiva, al grado de rugirles.
El padre al ver lo que podría pasar, decidió arriesgarse y alzar a su hijo, corriendo lo más rápido que puede para alejarse de ese monstruo.
No había marcha atrás; el vampiro los perseguía junto a una estampida de esos murciélagos gigantes, quienes aceptaron la presencia de los dos humanos gracias a su olor y el sentimiento del miedo.
Su hijo lo abrazaba con fuerza, estaba lo suficientemente estresado como para seguir viendo a esas criaturas sedientas de sangre y carne.
El camino no era para nada sencillo; los murciélagos de gran tamaño destruyen las estructuras con tal de atraparlos, las hordas graves no se hacían esperar ya que el padre los recibia a cada paso que daba, no tenía de otra, debía proteger a su hijo de esas viles criaturas, estaría dispuesto a luchar por su bienestar sin importar las heridas profundas que tenía.
Por suerte, encontró un refugio temporal para esconderse, al entrar y bloquear las puertas con las estructuras que encontraba, procede a dejar a su hijo en el suelo, el menor sigue estresado al grado de limitarse a mirar a su padre con lágrimas en sus ojos.
-todo estará bien.- le susurro el hombre mientras lo abrazaba suavemente, él entiende de que su hijo no debería pasar por todo esto, el merece una vida mejor, alejado de los vampiros y criaturas salvajes.
A los pocos segundos, el procede a mirar atentamente por la ventana, al menos lo que quedaba, notando con terror que esos murciélagos los están buscando desesperadamente, a ellos les importaba menos si su metodo mas facil era destruir las casas de forma agresiva.
El vampiro llega con las criaturas, indignado por perder a los dos humanos que quedan.
- ¡solo faltan dos humanos insignificantes y ni siquiera saben encontrarlos! - exclamó el monstruo hacia las criaturas. - es mejor que hagan las cosas bien ¿entendieron bien? - las criaturas solo se limitaron a mirarlo con profundo odio y desprecio.
En ese instante, el murciélago alfa aterriza frente al vampiro, su sola presencia alerta mucho al padre del pequeño mientras que los demás murciélagos se forman frente a su líder.
- Hasta que llegas... - reprocha el monstruo, volteandose para verlo a los ojos.
- Escuche que tienes algunos contratiempos... -dijo el alfa de manera seria.
- respecto a eso... tu clan no podría servir menos para encontrar a dos simples humanos, tres vampiros lo hubieran hecho mejor que ustedes. -dijo el vampiro, sonriendo de manera retadora. -sería mejor que me encargue yo mismo del problema que ha provocado esa maldita cucaracha del hijo de tu querido rey Vlad.
Esas palabras provocan mucha ira al murciélago alfa al igual que las demás criaturas, no permitirá que hablen mal del rey de los vampiros y de la familia Drácula.
De forma abismal, el monstruo agarra del cuello al vampiro con tal fuerza que era imposible liberarse, podría sentir el mismo como la tráquea se podría romper con un movimiento en falso.
-te crees tan especial ¿no es así? – preguntó la criatura mientras miraba a los ojos al vampiro, quien intentaba liberarse de manera desesperada. – no te atrevas a insultar el nombre de la familia Drácula, ni siquiera eres ni la mitad de lo que aparentas, eres patetico...
Con mucho esfuerzo, el vampiro miró directamente al murciélago con total furia.
- Que se pudra la familia Dracula... -dijo con dificultad.
- Acabas de firmar tu sentencia de muerte... - mencionó el alfa mientras gruñía con furia.
El padre del pequeño tuvo que mirar horrorizado como esa criatura abría lentamente su mandíbula para clavarle los colmillos en todo el cráneo del vampiro, rompiéndose al instante.
Los kilos de sangre que brotaban del cráneo no se hacen de esperar, el hombre nunca sabrá de la conversación que tuvieron, jamás sabrá las palabras que provocó la ira de la criatura debido a la distancia, sin embargo, el sabia que estos lugares ya son lo bastante peligroso como para quedarse, debían huir de ahí lo antes posible antes de que sean las carnadas perfectas para los murciélagos deseosos del sabor de la carne.
Por su parte, el infante pensaba que ya no hay de qué preocuparse, el intenta correr hacia su padre para poder sentirse tranquilo, el solo quería estar con él, necesitaba su cariño.
Por un mal movimiento, se tropieza con varias cosas entre los escombros, causando un fuerte estruendo. Eso no solo alarma de problema de manera horrible al padre, sino que además, las criaturas de gran tamaño les alcanza a escuchar, incluyendo al alfa.
El monstruo empieza a olfatear de manera lenta, mirando la casa de donde estaban, limpiándose la sangre que le quedaba de su boca.
- ese olor... solo nos faltan dos. -mencionó la criatura, sonriendo de forma macabra mientras que los demás murciélagos rugieron con furia.
La gran mayoría abrieron sus grandes alas para empezar a partir rumbo hacia la estructura.
El padre estaba asustado al verlos avecinarse a gran velocidad, no debía perder tiempo asi que corrió hacia su hijo, quien lo vio arrepentido y con miedo.
- L-lo siento... -se disculpa con dificultad debido a sus ganas de llorar.
-tranquilo, no fue tu culpa. – el padre lo abraza y lo intenta calmar, al instante lo observa acariciando su mejilla. -debes esconderte de inmediato, debes esconderte y pase lo que pase no mires atrás.
-pero papá... -el padre lo interrumpió llevándolo al escondite entre los escombros.
El infante queria estar con el, sin embargo, no se lo permitirá por su propia seguridad, de manera inesperada para los dos, las malditas criaturas destruyeron la estructura, dejando a los dos humanos al intemperie ante ellos, el alfa le gruño con fuerza mientras lo agarraba de la cabeza con sus garras afiladas.
El hombre intentaba liberarse del alfa con todas las fuerzas que le daban, por supuesto que fue en vano ya que los demás lo agarraron de las piernas, elevándose junto a él.
El pequeño no pudo observar más desde el escondite en cómo masacran a su padre, no soportaba oír los gritos desgarradores que retumbaba todo el lugar, tapando sus oídos al instante.
Los murciélagos estiraron el cuerpo de tal manera que se destruyó por la mitad, dejando caer una lluvia de sangre junto con todos los órganos, el alfa empezó a masticar sin problemas el cráneo del cadáver que alguna vez fue el padre del pequeño.
Sus súbditos empezaron a comerse lo que quedaba del cuerpo, no importaba si se mancharon de sangre fría ni les daba importancia el crujir de los huesos que sus colmillos rompían.
Mientras que esos monstruos disfrutaban de su festín de carne y vísceras, el infante estaba horrorizado al grado de sollozar en silencio, se encontraba en una dificil situacion ahora y no sabia que hacer.
Las horas pasaron y el pueblo destruido ahora estaba desolado; los murciélagos se habían marchado, no sin antes con arrasar con todo, cumpliendo el objetivo que Vlad les ordeno, los hogares de las víctimas de la masacre ya no eran mas que simples escombros llenos de polvo y suciedad.
En medio de la inmensa niebla esparcida, un llanto se escucha en todos los escombros, el pequeño estaba aterrado y triste por ver a sus padres morir, ni hablar del fuerte frio que sentía en esos momentos.
Estaba completamente solo, nisiquiera habia algun rastro de los vampiros, era un pueblo fantasma o por lo menos eso es lo que pensaba el infante.
Un grupo pequeño de soldados llegan para inspeccionar todo el lugar, cada uno se les asignó una tarea específica de investigación gracias al jefe de este escuadrón: el famoso cazador de monstruos en búsqueda del objeto más peligroso e importante que podría acabar con esas criaturas de una vez por todas.
Van Helsing estaba revisando todos los escombros junto con los soldados con sumo cuidado y sigilo.
-procuren no levantar la voz ni hacer un movimiento en falso, quien sabe si en realidad esos hijos de puta dejaron este lugar. -ordenó el cazador susurrando seriamente.
El pequeño se percató de su voz y de los sonidos que hacían ellos al revisar todo el pueblo, aún tenía mucho miedo así que no se movió de su escondite.
Sin embargo, los pasos cada vez eran más evidentes para sus oídos a medida que avanzan los segundos, se sentían eternos y cada vez que los escuchaba sus nervios aumentaban considerablemente.
El pobre tenía ganas de escapar, sin embargo, al intentar levantarse, hizo un mal movimiento que causó la caída de la mayoría de estructuras a su alrededor, atrayendo la atención de los soldados.
-señor, he escuchado algo proveniente de esa casa. -mencionó uno de los soldados, captando la atención de Van Helsing.
Todos procedieron a acercarse sin dudarlo, el pequeño estaba temblando del terror ya que se escuchaba los pasos viniendo de poco a poco, incluso sus piernas no se podían mover debido al nerviosismo.
Los soldados entraron primero y lo que vieron ante sus ojos era el infante cubierto por la total oscuridad, por lo que pensaron todo lo contrario.
El intento escapar pero la luz de las linternas lo iluminaban lo suficiente para quedarse quieto.
- ¡no des un paso más! -ordenó el soldado, levantando y apuntando con su arma al igual que todos.
El simple hecho de ver como ellos lo tenían contra la pared lo aterró tanto que no pudo evitar romper en llanto ante ellos.
Mientras que los soldados no sabían qué hacer al ver al pequeño llorar, parecían sentirse un poco mal y avergonzados al descubrir que solo era un niño indefenso en medio de la nada.
- ¿Qué es lo que ocurre?- pregunta el cazador confundido, entrando al lugar con arma en mano.
En medio de la confusión, observa al niño echando un mar de lágrimas, cosa que lo preocupa mucho, así que intentó acercarse, dando pasos muy lentos.
-tranquilo muchacho, no te haremos daño. -dijo Van Helsing en tono calmado.
El pequeño se aleja un poco, manteniéndose asustado ante ellos.
El cazador entiende cómo se sentía, debió estar solo durante el momento donde esos monstruos atacaron sin piedad alguna.
-no temas, somos humanos como tu. -mencionó el cazador, ordenandole a los soldados quitarse las máscaras de gas.
Ellos accedieron a la orden, algunas después de eso saludaron al pequeño a la distancia, sonriéndole.
El infante al saber que no son esas criaturas horribles que llaman "vampiros" y que no tienen malas intenciones, se tranquiliza un poco mientras da pasos hacia el cazador.
-eso es... -dijo Abraham en tono amable, agachándose para limpiarle las lágrimas. - ¿Cuál es tu nombre hijo?
El pequeño dudo un poco si es correcto decirle su nombre, sin embargo, se percató que ellos realmente eran unas buenas personas que lo quieren ayudar, después de dar un ligero suspiro se decidió por decircelo:
-m-me llamo Nick señor.. -dijo Nick casi sollozando.
-Nick. ¿eh?- preguntó el cazador sonriéndole con determinación. – es un gran nombre muchacho, descuida, ahora estás a salvo.
En ese instante, Van Helsing tomo su mano de manera protectora y, junto a sus hombres, se lo llevó a un lugar seguro, alejado de todos los problemas relacionados con los monstruos, más con los vampiros.
El pequeño en esos segundos se sentía más calmado ya que ahora tiene a personas que lo salvaron, el agradece desde lo más profundo de su corazón la llegada de los soldados cuando creyó que todo estaba perdido, agradece que el famoso cazador de monstruos le haya salvado la vida.
Vino la calma después de la tormenta...
Volviendo al presente, Nick se encontraba mirando el exterior de las ruinas de las que alguna vez llamaron "pueblo", estaba rodeado de varios recuerdos de su infancia, de ese momento donde esos murciélagos arrasaron con todo, llevándose la vida de sus padres.
De alguna forma, esas memorias no se largaba de su cabeza, sintiendo mucha ira al respecto, lo único que se limitaba a hacer era observar el cristal rosa que sostenía con firmeza.
Según en sus pensamientos, su brillo no tenia comparacion con ningun otro objeto, el general se sentía más capaz de hacer cualquier cosa gracias a este artefacto de color rosado.
El estaba consciente del poder que emanaba, de cómo sus pupilas se vuelven rosadas poco a poco, en su interior sentía demasiada determinación para matar a la vampira que le causó problemas junto a los demás monstruos con el cristal rosa ante su dominio.
- ¿ocurre algo Nick? -de forma inesperada para el general, Jane entra a lo que queda de habitación para ver a su esposo.
Ella se ve preocupada por él ya que estuvo muy pensativo estas horas después de capturar a Drácula y a los demás, por su parte, Nick sale de sus pensamientos para voltear a verla, aunque seguía reflexionando.
-no es nada querida, solo cosas del trabajo y todo eso. -dijo él como una excusa para después volver a mirar desde arriba los escombros del pueblo en ruinas.
Su esposa no lo convence del todo, aumentando su preocupación al ver que tiene el cristal rosa en la mano.
-se que te ocurre algo, conozco tus expresiones y en la posición que siempre tomas cuando estás frustrado. -se lo dice un poco seria mientras lo abraza poco a poco. -además, no necesitas el cristal rosa para desquitarse de tus problemas. -continúa diciendo mientras le quita despacio el cristal rosa para ponerlo dentro de un pequeño contenedor.
Nick solo se limita a dar un ligero suspiro para después mirarla a los ojos.
-sabes que puedes contar conmigo.. -dice de manera amable mientras le sonríe suavemente, acariciando un poco su hombro, la cual el general por fin accede a contarle.
- estaba pensando... en lo que me ocurrió de pequeño, en la vez que perdí a mis padres a causa de esos monstruos y en cómo de un abrir y cerrar de ojos, apareció Van Helsing y me llevó a un lugar seguro... de alguna forma me siento destrozado por dentro al recordar ese momento. -explicó Nick de manera seria.
Jane entiende perfectamente en cómo se sentía, no le agradaba que se este haciendo daño psicológicamente por medio de los recuerdos malos, así que se le ocurrió una idea:
-date la vuelta. -ordena su esposa.
- ¿Qué? -pregunta Nick para verla frente a frente, dando una mueca de confusión por su petición.
-que te voltees cariño. -continua ordenandole pero más calmado.
El general accede a su "petición" sin más opciones, dándose la vuelta lentamente.
En un dos por tres, el sintió unas cálidas manos recorriendo toda su espalda mientras apretaba con cuidado, está claro que le daba un masaje.
Por unos segundos sintió mucha relajación gracias a lo que hacía Jane, logrando quitarse los pensamientos malos que tenía sobre su pasado.
-escúchame bien Nick, eres un gran hombre, esposo y cazador de monstruos, Van Helsing te salvo y te salvo tal vez por una razón del destino, estas vivo por una razón, lograste salir adelante a pesar de todos los problemas que se te presentaron. -dijo seriamente mientras lo sigue masajeando.
Esas palabras le llegan al corazón del hijo de Van Helsing, dejándolo pensar un poco.
- ¿sabes porque me enamore de ti? -pregunta Jane mientras le sonríe.
-... ¿por mis musculos? -responde la pregunta confundido, dándole a entender que juego un poco con ella.
Ella se ríe un poco por lo que acaba de escuchar.
-claro que no tontito. -en ese momento, le empieza a acariciar el cabello. – me enamore de ti porque pudiste superar todos los problemas que se te interpongan, de alguna manera tienes la fuerza para salir adelante, me ayudaste en su momento en creer en mí misma y ahora mírate; eres uno de los mejores soldados del escuadrón de tu padre, de alguna manera eres especial, yo creo que de verdad lo eres. -le explica sus motivos a Nick de forma determinada, causando un considerable aumento de ánimos.
Aunque sea efectivo toda la sinceridad de su esposa, el aun tiene una duda que lo pone nervioso:
-podrias tener razon en que pueda salir adelante, pero ¿Qué pasará si no logramos vengar a nuestros amigos caídos? ¿Qué ocurrirá con nuestro hijo si vive en un mundo peligroso? -pregunta con total preocupación mientras coloca su mano con cuidado en la panza de Jane.
Ella nota de repente las respiraciones intensas que hace Nick, acariciando su mejilla lentamente.
-no te preocupes por eso, confía en que todo tendra una solucion pronto, iremos por Mavis Dracula y le daremos su merecido por lo que ha hecho, nos vengaremos de todas las personas que han perecido por culpa de esos monstruos y murciélagos gigantes. -dice Jane de forma seria pero manteniéndose con la misma determinación.
-pero.. -Nick estuvo a punto de decir algo pero su esposa lo interrumpe.
-recuerda la frase "después de la tormenta, viene la calma", además, si ocurre algo luchare contigo hasta el final, como un gran equipo. -al decir eso, le da un calido beso en la frente. -juro también proteger a nuestro hijo para que tenga un buen futuro.
Todas esas palabras le hacen pensar de otro modo las cosas, dejando de lado el peso de su pasado para concentrarse en su presente, lo que lo motivara es que su esposa y su futuro bebé tengan un gran futuro.
-lo protegeremos juntos si o si. -dijo Nick ya motivado para continuar.
Su esposa se emociona por eso y acto seguido, se abrazan con fuerza.
El amor es un arma muy poderosa ante todos los problemas y situaciones difíciles, Drácula lo sabía muy bien y ahora se da cuenta de que ellos posiblemente sean unas buenas personas, él había escuchado toda la conversación por su poder de super audición pero el costo seria estar atado de manos y pies junto con Murray, Frank, Griffin, Wayne y Jonathan a la intemperie de los 6 soldados que los rodeaban.
Un movimiento en falso para todos y abrieron fuego.
Entre los recuerdos de su esposa Martha gracias a la conversación que había escuchado con anterioridad, un soldado le roció con agua bendita por toda su mejilla, tomándolo por sorpresa ya que el ardor era muy fuerte, entre pequeños gritos de fuerte agonía, observa furioso al soldado.
-¡oye! ¡¿y eso porque fue?!
-te veias sospechoso señor vampiro, no fue mi culpa que te vieras tan serio. -respondió con seriedad el soldado.
Jonathan ante la escena, se empezó a reír un poco.
-que inesperado fue eso. -menciono el chico de cabello café ya calmando su risa.
En eso, Drácula lo observa con total seriedad.
-Johny, no estas ayudando mucho. -se lo dice el príncipe de la oscuridad.
-perdoname Drac. -dijo rápidamente al percatarse de su fría mirada, dando una risa nerviosa para ya quedarse callado.
- ¿Y si realmente te lo merecias hermano? – preguntó Murray un poco pensativo sobre lo que acaba de pasar.
Ante sus palabras, el príncipe de la oscuridad hace una mueca de disgusto.
Drácula y los demás se percatan que uno de los soldados se acerca ante ellos con curiosidad, poniéndose en alerta poco a poco.
-realmente pensé que daban miedo o eran agresivos pero en realidad se ven tranquilos. – al decir eso con curiosidad, se quita el casco ante ellos. -ustedes deben ser pacíficos en su comunidad, secta o lo que sea que hagan en ese lugar llamado "hotel transylvania" -dijo el, sonriendo amablemente.
-bueno amigo, pense lo mismo que usted cuando llegué por primera vez al hotel, fue una gran sorpresa de que ellos en realidad conviven de manera calmada. -explica Jonathan con emoción de que ese pensamiento sea igual al suyo.
- ¿Ah sí? -pregunta el soldado.
-claro, hasta Drac dejó de beber sangre humana para reemplazarlo con sustitutos como la sangre de animales. -responde el chico de cabello café.
- ¡deja de revelar información niño! -le grita Drácula muy molesto de lo que está haciendo, causándole un susto.
En eso, el soldado al mando aprovecha también para llamar la atención del joven soldado que lo está tomando todo a la ligera:
- ¡tu deberias estar alerta de que ellos no causen problemas, no estar platicando con ellos como si un campamento se tratara cadete! -le regaña al chico, quien se asusta un poco pero se pone firme ante el regaño.
- ¡sí señor, lo lamento mucho!
En eso, el soldado al mando se limita a solo cubrirse la cara con vergüenza.
-veo que se llevan de lo mejor chicos. -dijo Wayne sarcásticamente, manteniendo su expresión de seriedad.
- ¡tu cállate lobo!- gritó el soldado al mando, mirándolo con furia para después cruzar los brazos. -estoy haciendo un esfuerzo ¿si?
- ¡que gran esfuerzo haces amigo! -continuo el lobo manteniendo su sarcasmo.
- ¡ya callate! -grita con furia pero al mismo tiempo sintiendo mucha vergüenza, ya hasta tenía las mejillas rojas.
Ante la reacción del sujeto, tanto Wayne como Murray se ríen un poco.
-veo que se están divirtiendo mucho. -dijo Jane muy seria al ver la "convivencia" que hacen con los monstruos mientras llegaba junto a su esposo.
Nick solo los observa con mucha confusión.
El soldado jefe del pequeño escuadrón se pone firme ante ellos, sintiendo mucha pena por el comportamiento.
-disculpenos señorita, es que ellos empezaron con sus ocurrencias tontas. -al explicarle su situación, los observa con mucha seriedad.
-a nosotros no nos mires amigo. -mencionó Frank con indiferencia. -tu te enojaste solito.
Todos los presentes estaban de acuerdo con lo que ha dicho, hasta los soldados, excepto Dracula quien solo miro a otro lado con mucha vergüenza y seriedad.
-ya basta de juegos, debemos concentrarnos en el objetivo principal y eso es encontrar el paradero de Mavis ¿les quedo claro señores? -pregunta Jane con bastante seriedad ante los muchachos.
El resto de ellos se pusieron firmes ante ella.
-s-si señora. -dijeron todos sintiendose regañados.
-además, tenemos el cristal rosa a nuestra disposición ahora, no deberíamos perder más el tiempo. -dice eso mientras muestra el contenedor donde está guardado el artefacto.
Drácula alcanza a mirar el contenedor y se preocupa demasiado al instante.
- ¿n-no creen que seria muy peligroso llevar esa cosa? -pregunta Jonathan un poco ansioso por la situación.
- ¡silencio señor loughran! -ordena la mujer manteniendo la seriedad.
-comprendo. -dijo rápido el de cabello café para mirar al suelo con mucha pena.
En ese momento, Nick tomo el hombro de su esposa de manera suave para después acercarse a Drácula ya que noto su preocupación al momento preciso donde observó el contenedor.
Jane, al ver a Nick, comprendió perfectamente de lo que trataría de hacer, preocupándose un poco.
Al estar frente a frente, el general miró seriamente al príncipe de la oscuridad:
- le tienes pavor al cristal rosa ¿estoy en lo correcto?
Esas palabras dieron mucho de qué pensar a Drácula, ni siquiera sabía que podría contestarle ya que por su culpa se causó todo este pleito, por lo que se limitó a suspirar con tristeza.
-así es señor Morrigan...
-he analizado un poco sus anotaciones sobre el artefacto, concluyendo que tuviste algo que ver sobre lo que paso en tu hotel. -menciona Nick manteniendo la seriedad.
Tanto Jonathan como los demás monstruos estaban preocupados ante la situación que se presentaba, era un ambiente que cada vez subía la tensión.
Dracula solo asintió la cabeza a modo de respuesta, cargando ahora con mucha vergüenza en su interior.
-entonces... tu eres el culpable de que se desatara una masacre en el pueblo en 1987... -al comentar eso, capta completamente la atención del príncipe de la oscuridad, quien lo observa con un poco de sorpresa.
Al mismo tiempo, Jane y los soldados se ponen en alerta al notar que Nick apretaba mucho los puños.
-tu eres el culpable de que un niño de corta edad perdiera a sus padres en medio de un pueblo en llamas, donde lo único que podrías escuchar era la agonía y sufrimiento de la gente inocente...
El general sentía mucho odio acumulado en su interior, tanto que sus pupilas poco a poco se tornaban de un color rosado a medida que sus ganas de matarlo aumentaban considerablemente.
- ¡responde ahora mismo! ¡¿estoy en lo correcto?! -grita en modo de orden para Drácula, quien ahora comprende lo que ocurre.
-está en lo correcto... señor Van Helsing... -dice seriamente el príncipe de la oscuridad mientras lo miraba a los ojos sintiendo mucha vergüenza desde lo más profundo de su corazón por culpa de sus acciones pasadas.
Escucharlo decir eso fue la gota que derramó el vaso, al punto de sacar rápidamente su arma para dispararle muchas veces en todo el pecho, esto causa que Drácula sufra de mucho dolor, de no ser porque Jane lo agarro de la espalda para evitar que cometa una estupidez, lo hubiera asesinado al instante.
- ¡Nick, calmate! -le ordena su esposa para calmarlo aunque sea un poco.
Tanto Jonathan como los demás monstruos se encontraban en alerta máxima por la acción que cometió Nick.
- ¡Drac!- grito el chico de cabello café, preocupado por su amigo.
Jonathan intenta de todas las formas liberarse de las ataduras, fracasando rotundamente.
La ira le cegó al general a tal punto que empujo con fuerza a Jane para después volver a apuntar al vampiro con el arma.
- ¡dame una razón para no volarte la cabeza! -grita furioso.
Drácula, quien estaba retorciéndose un poco en el suelo gracias al fuerte ardor que le provocan las balas solo se limito a observar enojado:
-porque en parte fue mi culpa de que tu familia muriera, pero debes ver la otra cara de la moneda; mi padre estaba furioso por mis acciones con el cristal rosa, entiendo como te sientes, creeme.- explica Drácula con dificultad por el dolor que estaba sintiendo.
El general sigue apuntando con el arma a pesar de las palabras del príncipe de la oscuridad, estaría dispuesto a jalar el gatillo pero duda un poco de lo que está diciendo.
- ¿a qué te refieres con la otra cara de la moneda? -pregunta Jane un poco estupefacta pero a la vez le pica tanto la curiosidad para dar pasos lentamente hacia el.
Drácula observa ahora a los dos esposos, suspirando y preparándose mentalmente para contar todo.
- mi padre estaba furioso conmigo, esto debido a mi comportamiento inapropiado con el cristal rosa al usarlo en muchas ocasiones cuando estaba prohibido por el consejo vampírico, uno de los contactos que tuve para ocultar el cristal rosa hasta que las cosas se calmaran fue tu padre biológico. -explicó Drácula seriamente.
Jane estaba intrigada al momento que se dio cuenta que el padre biológico de su esposo parecía ser alguien de "confianza" para el vampiro, mientras que Nick estaba confundido por todo esto, claro que no lo dejaba de apuntar.
-¿los vampiros tienen su propia reunión como los políticos? Eso es genial. -le susurra el cadete a uno de sus compañeros.
Su compañero solo lo silencio un poco al notar la tensión.
-tuve que guardarlo en este castillo de nuevo cuando mi padre se enteró de lo que provoque con el cristal después de mucho tiempo, logre conseguir el artefacto pero no pensé que mandaron a Bela y a su ejército para arrasar con el pueblo entero por solo ir por la persona que me ha ayudado a ocultar lo más peligroso de este mundo.
Frank al escucharlo junto a Murray, Griffin y Wayne, lo observaron muy preocupado.
-amigo... -susurro el monstruo de Frankenstein.
En cuanto a Jane, ella encontraba todo esto un poco trágico, sin embargo, no entendía en su totalidad porque usaría el cristal rosa años después de ocultarlo.
-no lo entiendo.. a qué se debía de nuevo su uso... -preguntó un poco confundida.
- a la que ustedes quieren asesinar estaba muriendo por la peste negra... -respondió con el pesar de su corazón.
La mujer estaba atónita por esa revelación.
-los vampiros no se enferman, solo les afecta el sol, el agua bendita y el ajo. -dijo Nick muy indignado mientras seguía con su arma apuntando.
En un movimiento brusco le coloca el arma en la cabeza al punto de pegársela por completo.
-espera Nick, porfavor... -dijo Jane sin saber en qué bando estar por las palabras de Drácula.
-no me trates de engañar Dracula... -dijo el cazador sintiendo mucha confusión pero al mismo tiempo siente una ira inmensa ante el, haciendo caso omiso a su esposa.
El príncipe de la oscuridad lo observa con detenimiento.
-ya no estaré dispuesto a mentir señor Morrigan... fue una promesa que me hice después del cumpleaños de mi hija. -mencionó seriamente.
Jane logra alejarlo un poco del vampiro, sin embargo, Nick sigue indignado por su explicación.
-cuando llegó Jonathan al hotel comprendí que los humanos pueden tener un buen corazón y que no todos tienen que ser malvados... debo aprender de los errores que he cometido para dejar el pasado atrás, comprendo que ustedes están enojados con mi hija y con todos los monstruos pero realmente nunca tuvieron la culpa de lo que yo he causado.
Todos los soldados al escucharlo los hacen reflexionar.
-fue mi culpa que Mavis tuviera el líquido rosa en su cuerpo y fue mi culpa que ella se corrompa por completo y que asesinaran a tus soldados, debiste tener fuertes lazos de amistad con ellos ¿verdad? -dijo con tristeza hacia Nick, quien lo observaba de igual forma al no saber en qué bando estar.
-... mi padre casi muere en esta masacre también, debo vengarlo. -dijo el general, dudando si bajar el arma o no.
-escucha, si solucionamos el problema juntos y formamos una alianza temporal para buscar a Mavis, arreglare las cosas con Abraham Van Helsing y no los molestaremos mas, no pude salvar a mi esposa pero no dejare que tu hijo viva en un mundo de guerra entre humanos y monstruos.
Todos se sorprenden ante la revelación de que Jane y Nick tendrán un hijo, los dos esposos se sorprenden más porque supo lo del embarazo.
-c-creo que será un hermoso niño o niña, sea cual sea el caso. -dijo Jonathan un poco nervioso pero sonriéndoles.
Nick al escuchar al chico de cabello café junto con lo que había mencionado Dracula, se pone a pensar en su propuesta; ¿podría ser una buena idea llegar a un acuerdo de "paz" para que no hayan mas problemas? El principe de la oscuridad dijo sus razones y le sorprende en su interior de que se haya disculpado y para ser sincero, nunca había visto a un vampiro disculparse por sus acciones.
Su mente lo estaba destrozando tambien por la influencia del cristal rosa, no sabia en que bando estar, de forma inesperada para el su esposa le tomo suavemente de la mano mientras lo miraba sonriendo un poco.
El sentimiento de ver a esposa y a su futuro hijo a salvo le dejo tomar una decisión importante en su vida: Nick Morrigan bajo su arma, resistiendo a la corrupción y regresando sus ojos a su color habitual.
-maldita sea... -dijo derrotado.
Jane lo abrazo para animarlo, comprende que no fue facil tomar una decision.
-tranquilo, tranquilo. -susurro su esposa para después darle un cálido beso en la mejilla.
Después de varios segundos y ya estar totalmente calmado, ordena a los soldados que los liberen a todos, ellos aceptan la orden y proceden a quitarle las ataduras a todos, aunque uno de ellos estaba confundido por ver al hombre invisible ya que realmente usaba anteojos, alejandose un poco.
-eso fue tenso. -susurro Murray a Wayne, quien estaba de acuerdo.
Al liberar a Dracula, el solo se levanta y se limpia el polvo de su ropa para después mirar a Nick y a Jane.
- aunque no comprenda en su totalidad el trauma que has vivido desde el incidente estaré dispuesto a ayudarlo en todo lo que pueda para el bienestar de su familia. -menciono Dracula de forma amable, dando pasos hacia ellos.
Jonathan tambien se acerca, quedando a lado del principe de la oscuridad.
-realmente me preocupa ese cristal. -menciono el chico de cabello café un poco nervioso. - ¿ese contenedor es seguro?
Jane al verlo tan preocupado se rie un poco.
-tranquilo chico, te aseguro que lo es. -responde la mujer con tranquilidad.
Nick al ver a Dracula aun sigue dudando de sus palabras.
- ¿podría confiar en ti? -pregunto con mucha seriedad el general.
El vampiro asintió la cabeza.
-solucionaremos el pasado para forjar nuestro futuro. -dijo el mientras le ofrece dar la mano, acercándosela.
Nick al ver su acción le da su mano, dándose un apretón como simbolo de confianza entre ellos como una alianza temporal, por lo menos hasta que descubran el paradero de Mavis.
-vamos a buscar a tu hija. -dijo Nick sonriéndole de manera desafiante.
-lo mismo diria yo. -dijo Dracula sonriéndole de forma confiada.
Monstruo y Humano unieron fuerzas por un objetivo en comun, esperando que realmente se pueda concretar lo que había prometido Dracula, el problema ahora seria el cristal rosa y lo que esta habitando ahora mismo en Springwood...
