Welcome to Suzuka!
Si hay algo que anhelaba, eran estos capítulos. Y anhelar es una palabra que se quedaría bastante corta. Aun así, les dejo un par de advertencias.
Este capítulo lo escribí el 11 de Agosto de 2022, y lo planifique tal vez desde Marzo. Intento apegarme lo más que puedo a la realidad, pero, en ese entonces, la única noticia que teníamos era que Fernando Alonso se iba a Aston Martin.
Si les dijera cuantas cosas he tenido que modificar, me volvería loca. Y hay otras que no lo hice. Como el hecho de que Mick se quedará sin asiento este año, pero aquí… bueno, ya lo verán. No soy muy objetiva con el chico. Así que cualquier cosa que de repente les brinque durante los próximos 15 capítulos y que digan "Esto no paso en la vida real jaja", sepan disculpar.
PD: ¡No me maten, Alonsistas! ¡Yo respeto Mucho a Alonso! Pero la vida no puede ser de color de rosas, y proyecto mi odio al Neo-Alonsismo twittero en este fanfic.
No tuvo que pasar mucho tiempo desde que Haruka fue de imprevisto a verla, perdiendo las libres de los viernes, hasta que pudo volver a estar en sus brazos.
Después de todo, de la ciudad del León, cómo se le conocía a Singapur, al país del sol naciente, no había mucha distancia. Y en el calendario tampoco, Suzuka era la carrera siguiente a Singapur.
Esta vez, no hubo nada que evitará que Michiru regresará al lugar donde todo había empezado. Aquella pista de carreras con una historia tan rica como ninguna. La legendaria pista de Suzuka.
No había ningún Darien que le dijera que no podría ir, o que le cuestionara el repentino interés en la categoría reina del automovilismo. No tenía ninguna inseguridad de ir y hacer el ridículo. Volvería a ver a Haruka y eso era lo único importante.
—Relájate, Michiru. Nos estás poniendo más nerviosas a nosotras.
Mina intentó tranquilizarla, dándole una sonrisa. Si no lo hacía, Michiru iba a terminar destrozando sus uñas.
—Estamos cerca de llegar. No debe faltar más de treinta minutos en lo que cruzamos la ciudad. Mina tiene razón, debes relajarte— Aseveró Setsuna, que era quien estaba al volante —Además, por más que lleguemos temprano, es solo para mantener los asientos en la gradería. Haruka tiene muchas cosas que hablar con su equipo, y nunca hablamos con ella hasta después de los libres, considera eso.
Michiru asintió, pero realmente no podía aceptarlo. Necesitaba volver a verla en persona, así fuera solo la espalda.
En el momento que llegaron, y empezaron a caminar por el largo túnel que daba hasta las gradas, Michiru recordó cómo había sido la primera vez. Cuando estaba al lado de Darien, sorprendida de ver una pista de ese tamaño. Asombrada por los espectaculares autos de apariencia extraña.
Pero sobre todo, halagada de que Darien la hubiera llevado a un lugar así. Y desesperada por llamar su atención.
Era curioso como cambian las cosas.
Mientras iban pasando por los puestos de mercancía, y la gente se iba amontonando, Michiru pensó que estaría bien esperar para ver a Haruka de nuevo. El ambiente era espectacular, y entre tantos aficionados de su novia, estaba segura de que encontraría entretenimiento.
Eso se acabó, en el momento dónde alguien la tomó del brazo.
—¿Creíste qué escaparías de mí?
Sin apenas tener tiempo de reaccionar, esa persona la atrajo hacia ella, y le plantó un beso en los labios.
Tampoco es que pusiera mucha resistencia. Incluso siendo ciega, Michiru reconocería esos labios. Esas manos tocando su cintura, y ella dejando caer los suyos en su cuello.
—Haruka, a los patrocinadores no les gusta nada tu relación, y lo sabes ¿Verdad?— Rei fue la primera en hablar, viendo que Mina y Setsuna sonreían ante la pareja— Además, siguen molestos por lo que hiciste en la carrera anterior.
Pero Haruka solo le dio una mirada de reproche— Pues que sigan molestos, yo solo veo que siguen ganando dinero con la especulación de mi campeonato. Además, en esta carrera, solo me van a tomar fotos con Michiru al lado.
Michiru se sonrojó ante la noticia, pero negó al verla a los ojos —Ya veo, ¿Y cómo piensas hacer eso?
—Llevándote conmigo al paddock— Aseguró.
—Claro— Michiru respondió incrédula. No la iba a llevar, de eso estaba segura. Era una zona restringida.
—Magnussen lo hace con su esposa, y Kimi también lo hacía, ¿Por qué no lo haría yo?
Al ver que la tomaba otra vez del brazo, y la arrastraba lejos de ahí, se dio cuenta de que no mentía.
—¡Haruka!— Mina reclamó el hecho, era imposible.
—Nos veremos luego, ¿Está bien? Busquen buenos asientos, esta carrera será espectacular.
Y sin decir mucho más, se llevó a Michiru lejos de ahí, llevándola directo hacia donde estaban el resto de pilotos y los camiones de las escuderías, para sorpresa de sus tres amigas.
—Somos amigas desde que tenemos memoria. La he acompañado desde que corría en karting, la vi ganar su primera carrera en inferiores, y la mayor de todas… y jamás me ha llevado al paddock. Le he suplicado por años que me presente a uno de los pilotos, y nunca lo ha hecho, ¿Cómo es que ahora se lleva a Michiru de esa manera? ¡Va a presentarla al mundo entero!
Mina estaba en shock, mirando como su mejor amiga se alejaba lentamente. La traición era palpable. Setsuna se quería morir de la risa.
—Si hablas con Michiru, seguro que la convence para que te lleve.
—¡No!— Mina empezó de dramática, levantando una mano hasta su cabeza— Aquí algo se rompió, y no solo fue mi corazón.
Setsuna no aguantó más y soltó una terrible carcajada.
Sin embargo, Rei también estaba molesta.
—Yo soy su representante, a mí es a quien debería llevarme al paddock, yo… —Rei no sabía si estaba al borde de un ataque de ira, o de tristeza.
—Anda, vamos las dos a las gradas, o nos van a quitar la primera fila.
Era el trabajo de Setsuna tranquilizar a ambas.
—
Michiru ya había estado en el paddock antes. Lo reconoció al instante. Era a la misma zona que los habían mandado a Darien y a ella. El mismo lugar donde los habían mandado para hacer acto de presencia, y donde Darien firmó los acuerdos de patrocinio.
Por un instante, y al cruzar por un remolque que tenía el nombre de "Invitados especiales", tuvo un escalofrío. ¿Sería posible que Darien estuviera ahí en ese momento?
Sin embargo, no pudo seguir pensando en ello mucho tiempo, Haruka parecía estar incluso más emocionada que ella por estar ahí.
Y claro, es que ella, vestida ya con el característico traje térmico de piloto, llamaba más la atención. Todo eso, mientras iban caminando entre los ingenieros que iban de un lado a otro, y los periodistas que buscaban un poco de información sobre la carrera.
—¡Haruka! Hola, ¿cómo estás?— La primera persona que se atrevió a saludarlas, fue Andreas Seidl, jefe de carrera de McLaren.
—¿Qué tal? ¿Lista para tu carrera en casa?
Puede que Haruka haya rechazado terminantemente correr para McLaren. Pero Andreas y ella habían formado una excelente amistad.
—Y hoy tengo una motivación especial.
Haruka tomó a Michiru de la cintura, y la atrajo hacia sí, perfecto para que Andreas pudiera verla.
—Andreas, te presento a Michiru, mi novia.
Por un instante, Michiru no supo qué responder. Era la primera vez que Haruka la presentaba así frente a su gente. Pero rápidamente recuperó la compostura, devolviendo el saludo.
—Es un placer, por fin conocer a la mujer tan hermosa que Haruka tiene, es de lo único que habla todo el tiempo— Michiru rio, pero era más por nerviosismo que otra cosa— Acá entre nosotros, por aquí se tiene una apuesta. Nosotros sacamos un tema de conversación al azar. Y apostamos cuántas veces Haruka mencionará algo respecto a usted.
—¡Oye!— Haruka reclamó— Va a regañarme, debería pensar únicamente en el campeonato.
—Eso es cierto— Respondió Michiru, relajándose un poco.
—Ella tiene razón, tu mente solo debe estar en ganar estas últimas carreras. Aún tienes posibilidades— Aseveró— Será mejor que las aproveches, porque el próximo año estaremos por ahí.
Haruka rio, viendo que Andreas estaba por irse— Quiero ver eso. Nos veremos luego.
Andreas asintió y se fue, dejando a ambas chicas solas de nuevo.
—¿Es normal que haya tantas cámaras?— Preguntó Michiru mientras caminaban, admirando como gente era entrevistada, y los perseguían cuál paparazzi.
Haruka se encogió de hombros— Creo que la FIA dio el permiso para que Netflix grabe parte de su nueva temporada hoy. Necesitan sacar todo el material posible, a ellos les encanta el drama.
Michiru asintió. No había visto la serie, pero si los comentarios al respecto. Todos concordaban con que esa serie se alejaba mucho de la realidad.
—Vamos al garage de mi equipo. Tengo que ir a ajustar un par de cosas, y en un rato te doy un tour como se debe. Además, quiero mostrarte mi nuevo casco, mande a que hicieran una versión especial para Suzuka.
—¿En serio?
—Sí, tiene un diseño muy hermoso. Soy fanática del tradicionalismo y de mantener la tradición de que los cascos no deberían de cambiar de diseño, pero este era muy importante para mí.
Haruka tomó la mano de Michiru con más fuerza, y esta no dudo en corresponder, mirándola fijamente a los ojos.
—¿Ah sí? ¿Y por qué?
—Porque mande a hacer un diseño, en donde tú y yo estemos juntas.
—
El garage de Porsche-Haas, era exactamente igual a como se veía desde la televisión. Los mecánicos trabajando todo el tiempo en los dos coches, así fuera solo para que no estuvieran ni una mancha.
Otro tanto, analizaba la telemetría, o las condiciones de la pista. Todo planeado, para que esa fuera una carrera perfecta. No había opciones de lluvia, y el nuevo motor de Haruka ya había penalizado.
Aun así, y aunque nadie la estaba mirando, Michiru se sentía incómoda de tan siquiera tocar algo. Era demasiado.
—¡Mick!— Escuchó a Haruka hablar, y se dio cuenta de que esta ya estaba del otro lado del lugar.
Ahí, vio por primera vez, y a todo color, a quien era el compañero de equipo de Haruka. Qué tonta había sido al sentir celos de él.
Los vio hablando por un rato, como si no se hubieran visto en años, y no que solo llevaban unos días separados. Michiru quería darles privacidad, pero era prácticamente imposible, los gritos de Haruka llamarían la atención de todos lados.
—¡¿Mercedes?! ¿¡Te vas a Mercedes?!— Escuchó gritar— ¿Cómo te puedes ir al el equipo más sucio del automovilismo?
—No les digas así, me estás insultando a mí, de paso. Y lo hago porque también quiero ganar campeonatos— Su compañero reclamó— No son tan malos, y son alemanes como yo.
—¡Pero es Mercedes!— Insistió— Nada más son tan sucios, que tienen a la mitad de su personal metido en la FIA, modificando reglas para que su monoplaza gane otros siete campeonatos.
—Eso fue hace mucho, Haruka— Aseveró, dándole una mirada de reproche— Además, lo dice, la persona que está enamorada del equipo que puso a su jefe de carreras como presidente de la FIA.
—Eso fue hace mucho.— Le respondió con la misma moneda— Para empezar, él ya no era el jefe de carrera, se fue cuando tu padre se retiró. Y para terminar, Todt nunca nos ayudó. ¿No te va a regañar por hablar mal de él?
Mick rodó los ojos —Y ya te diré con eso de las ayudas, ¿Te tengo que recordar el motor de 2019?
—¡Nunca se probó su ilegalidad! ¿Cómo puedes hablar mal de Ferrari? ¡Eres Mick! Voy a llamar a la prensa.
Michiru rodó los ojos, y pensó que lo mejor que podía hacer, era ir a detener esa masacre.
—Haruka— Se acercó y la tomó del hombro— No es amable dejarme sola de esa manera.
En realidad, no le molestaba. Pero sabía que así detendría sus reclamos a su pobre compañero.
Haruka soltó un suspiro, calmándose ante la mirada curiosa de su compañero— Lo siento. Mick, te presento a mi novia, Michiru Kaioh.
Mick asintió con la cabeza, dándose cuenta de las intenciones de Michiru— Un placer, encantado. Por fin conozco a la mujer que robo el corazón de esta chica. Sé su historia completa desde hace dos años, cuando la pobre suspiraba porque usted la volviera a insultar por el teléfono.
Haruka se sonrojó, ya se las cobraría— Y este traidor de aquí, se llama Mick Schumacher.
La sonrisa que tenía Michiru en la cara desapareció, ahora estaba sorprendida. Involuntariamente, dejó salir unas palabras— ¿Schumacher?— Volteó a ver a Haruka, esperando una respuesta— Es…
Pero Mick se le adelantó— El hijo de Michael Schumacher, sí. Ese soy yo.
—Ah…
Previniendo que Michiru podría decir respecto a lo que había pasado en aquella noche unos meses atrás, Haruka aprovechó para retomar su pelea. Era mejor que Mick no tuviera otra excusa para molestarla.
Además, el tema de su padre era bastante delicado para él, y sabía lo molesto que era, que todos en el paddock, apenas conocerlo, le pidieran saber de su padre.
—Es el mismo, el traidor que piensa romper un legado histórico, yéndose a correr a Mercedes.
Mick volteó a ver a Haruka nuevamente, parecía molesto, aunque no era así en realidad— ¡Mi padre también corrió en Mercedes!
—¡No es lo mismo! Lo hizo por divertirse, ¿Dónde queda el sueño de volver a ver el apellido Schumacher en un auto rojo?
—Ese sueño, lo destruiste tú, Haruka, al superarme tantas veces— Mick fue contundente— Yo me iré a Mercedes el próximo año, pero te tengo una noticia. Charles Leclerc se va a conmigo dentro de dos.
Al escuchar esas palabras, el mundo entero quedo en silencio. Haruka palideció, era como si hubiera visto un fantasma— ¿Qué dices?
—Lo que oíste, no lo piensan avisar hasta dentro de unos meses, pero esa es la realidad. Charles ya firmó un contrato con Mercedes. En cuanto termine su contrato con Ferrari, se va.
—No puede ser… ¿Por qué Charles te lo contó a ti antes que a mí?— Preguntó— ¿Y Ocon?
Mick se encogió de hombros— No tengo idea de que harán con él. Charles no me lo contó directamente.
Haruka arqueó una ceja, curiosa.
—No se lo digas, o Seb me matará. Pero Charles fue a contarle a Vettel que se iba, y… Bueno, sabes lo bien que nos llevamos, Seb me lo contó. Quería que fuera a hablar con Nicolás para que me dieran el asiento, pero ya tienen otros pilotos en la mira.
—¡Oye!— Haruka lo tomó de los hombros, zarandeándolo— No puedes dar una noticia de esa manera, ¿Sabes quienes son?
—¡No lo sé! Supongo que Lando, Piastri, Russell, alguno de su academia…
Evidentemente, Mick no mencionó el nombre de Haruka. De hecho, Sebastian Vettel estaba más que seguro que la irían a buscar, y esa fue la razón principal por la que le contó todo a Mick. Porque quería que este le robara ese puesto a Haruka. Pero Mick había visto la ilusión en la cara de su amiga, y pensó que no sería buena idea darlo por seguro.
—¡No te vayas a Mercedes! —Exclamó— Mick, cuando Ferrari me contrate, exigiré que despidan a Ocon, ¡Nadie quiere ser compañero de Ocon! ¿Recuerdas como trataba a Pérez? ¿O a Alonso? Nos vamos a matar si estamos juntos, ¡Puedo hacer que te llamen a ti también!
Mick rodó los ojos— Claro, ¿Para ser tu segundo de nuevo? Mi apellido es Schumacher, no Barrichello. No creo que nadie, soportaría verme como segundo de Ferrari, te sabotearían.
Haruka puso los ojos en blanco— Me hará falta un buen escudero.
Y así, siguieron una larga pelea entre ellos dos, y Michiru solo podía escuchar atentamente, hasta que los llamaron para planificar el entrenamiento del día.
—
Cuando se subió a su monoplaza el sábado, tenía más inspiración que nunca.
Nunca se lo admitiría a nadie, ya que no le gustaba presumir. Pero Haruka adoraba las cámaras, y sabía en qué momento la enfocaban solo a ella. Lo dejaba saber con pequeñas acciones, como bajar con más estilo el vidrio de su casco, o sonreír cuando nada pasaba.
Aunque esta vez, era algo diferente. Sabía que estaba a unos segundos de que le dieran la orden, y Haruka pudiera salir a dar la última vuelta rápida de la carrera.
Siempre le había gustado salir al principio de la pista. Incluso si las condiciones de la pista serían mejores para los demás, ella prefería el aire limpio, y ganar la posición en casos de empate. La última vuelta siempre sería de ella.
Sin embargo, esta vez no pudo ser así. Tenía que salir a la mitad, incluso de última, porque Suzuka era impredecible.
Volteo a ver por última vez hacia atrás del garage. Sabía que ahí estaba Michiru, sonriéndole, completamente enamorada. Le había insistido todo el día anterior, que podría tomar unos audífonos y ver la carrera junto a sus mecánicos si quería, pero se había negado, asegurando que estaba bien con estar en el garage.
Nunca había tenido la oportunidad de compartir equipo con Magnussen, pero su esposa era exactamente igual en el garage de Alpine. Suponía que la atención de las cámaras no era para todos.
Ella, y principalmente ella, era la razón por la que tenía que dar una de sus mejores vueltas rápidas de su carrera. Sabía que Michiru estaría orgullosa de ella, incluso si daba una vuelta a un segundo más lenta que los demás, pero quería impresionarla. Quería que siguiera viendo de lo que era capaz, que podía superarse cada día.
Quería demostrarle que su ambición estaba para grandes cosas.
Al salir del garage, en medio de una larga fila de carros, ella quedó atrás del auto que todos anhelaban conducir. Cualquiera daría su brazo entero, si a cambio pudiera sentarse en uno de los asientos más prestigiosos del mundo. El asiento de Fórmula 1 de Ferrari.
Quedar atrás de ellos era toda una bendición. Pues también revisarían sus telemetrías, para indicarle a Leclerc que tanto debía acelerar o disminuir. Ferrari la iba a tener en la mira, así fuera por unos instantes, y Haruka quería impresionarlos.
Ellos eran la otra razón para hacer una de sus mejores clasificaciones. Era el momento de demostrar que ella también quería entrar en la lucha por ese asiento. Que ella merecía ese lugar más de lo que nunca nadie lo ha merecido antes.
Iba a demostrar que ella comía en la mesa de los mejores de la parrilla. Que no importaba que fuera mujer, ella estaba al lado de Leclerc, Piastri, Verstappen y Russell.
Poner las llantas a temperatura no fue algo relativamente complicado. Si de algo podían alabarla, era de que sabía gestionar los neumáticos con excelencia. Y para eso, necesitas saber con exactitud cuando estos estaban en su punto. Además, el clima le estaba favoreciendo. No había mucho aire, había suficientes nubes como para que la pista no se sobrecalentara, pero tampoco como para que no calentara el asfalto. Todo estaba a pedir de boca.
Cuando pasó por la línea de meta, ya sin los Ferrari adelante, y sin nadie que le pisara el alerón trasero, no dudo en llegar hasta el límite.
Las pistas cerradas y los circuitos urbanos nunca habían sido la especialidad de Haruka. Eran zonas donde se requería un excesivo nivel de concentración, y las clasificaciones eran llegar a límite total. Siempre terminaban pasando a centímetros de los muros. Un pequeño movimiento del monoplaza, y el accidente sería fatal.
Haruka siempre se había sentido mejor en los autódromos, y en pistas abiertas, porque le permitían acelerar. Para su desgracia o fortuna, Suzuka había sido construida como una pista de pruebas, y eso significaba que era una mezcla de ambas.
Había cruzado el primer sector con nuevo récord de tiempo, y su mecánico le felicitó. Era la última vuelta de la Q3, y si seguía con ese ritmo, ganaría la primera Pole Position de su vida. No tenía ni idea de que era partir desde la primera posición y, sobre todo, no adelantar a todo el posible en la primera vuelta.
Sin embargo, pasar por debajo del puente le hacía recordar. Era justo ahí donde había tenido su accidente. El accidente que provocó que conociera a Michiru.
De alguna manera, eso no le dio tranquilidad. Chocar se había vuelto uno de sus mayores temores, y la razón por la que a veces prefería pisar un poco el freno. Pero esa vez no lo hizo, porque se llenó rápidamente de ira.
"—Cómo se nota que ya tienes pareja. Nunca te recomendaría para que vinieras a Renault, tu cabeza ya no está en las carreras. Vi la pelea en pista que tuviste con Ocon. Preferiste frenar antes que ir más al límite por tu posición, era lo mismo que hacía Schumacher conmigo.
—¿De qué está hablando?
Fernando Alonso se rio un poco. Se estaba burlando de ella.
—Cuando teníamos nuestras batallas, yo siempre iba al límite, y sabía que Schumacher no lo haría, me cedería el lugar, porque él tenía hijos y una familia. Tener un accidente… sería fatal, como le paso— Haruka sintió escalofríos, ¿Cómo podía burlarse así de Schumacher?— Todos los pilotos que tienen pareja o familia hacen lo mismo. Pierden esa chispa, por el miedo a morir. A mí nunca me paso, y por eso fui quien fui. No podrías llegar nunca a un Renault sin tu chispa.
—¿Y quién le dijo que a mí me interesa correr en Renault?— Haruka respondió con elegancia. Si iba a atacarla, ella haría lo mismo— Aspiro a mejores cosas que un cuarto sitio en el mundial. Y a más cosas que un Bicampeonato dudosamente legal.
Alonso frunció el ceño, para la alegría de Haruka. Sabía que no había nada que le pudiera doler menos que tocar su enorme ego.
—¿Crees que podrás llegar a algo con Haas? Incluso si ahora son parte de Porsche, es un proyecto que no tiene rumbo. Cuando llegue otro piloto promesa te suplantaran, y tú terminaras corriendo en la W-Series
—De momento vamos arriba en el campeonato que ustedes. Sin cuestionamientos respecto al desarrollo del coche, como he leído por ahí que pasa en Alpine. Tal vez deberías pensar en dedicarte a otra área de este deporte. Tu tiempo ya pasó."
Las palabras de Alonso habían calado hasta lo más profundo de ella. ¿Detenerse por el miedo a un accidente? ¿Perder la magia de correr solo por ello? No, eso era mentira.
Haruka Tenoh no tenía miedo de ir hasta el límite, porque ella no cometía errores. Si no los cometía, no había posibilidades a que esta se pudiera accidentar.
Presionó aún más el pedal del acelerador. Esa clasificación también iba para Alonso, era el momento de demostrarle cuanto se equivocaba. En su casa, frente a su gente, frente a sus amigas. Haruka iba a demostrar de que era capaz.
Al terminar la curva catorce, un nuevo mensaje llegó por su radio. También había sacado el récord del sector dos. Pero Verstappen había bajado su récord del sector uno. Tenía que darlo todo en la última parte, o sería pole de Red Bull.
Por un instante, Haruka sintió que no estaba en el monoplaza. No estaba conduciendo un auto de Fórmula 1. Era otra de las carreras en el centro de juegos, en donde siempre le ganaba a Mina. Era tan divertido verla sufrir para pasar los 200 kilómetros, cuando ella superaba con facilidad los 400.
Solo tenía que controlar con qué velocidad subía el acelerador en la curva 17, tomar toda la tracción de la curva 18 y…
Y luego solo hubo silencio. Silencio por un par de segundos, mientras veía la bandera a cuadros ondear para ella. Mientras veía a la gradería brincar y alentar, y mientras bajaba la velocidad del automóvil al fin.
Otro mensaje de su radio. "P1, Haruka. P1. Lo hiciste, la pole position es tuya. Felicidades."
—
Me prometí que cuando les llegara estos capítulos, les contaría ideas que se me iban ocurriendo y que no implemente. Solo por saber que hubieran opinado.
Por ejemplo. Me preocupaba mucho la enorme diferencia de edad entre Haruka y Michiru. En Mirada de Mujer, Victoria, y Si nos Dejan, la edad es de unos 17 años de diferencia. Pero, claro, el prota tiene 28-33, y la prota 48-50. Me hubiera gustado escribir a Michiru en esas edades, pero no era el momento.
Para eso, pensé en hacer de Haruka un piloto mediocre. Ya saben, alguien que pintaba para mucho, pero nunca pudo demostrar su potencial. Algo bastante creíble siendo mujer, la F1 no tiene actualmente una mujer capaz de correr a ese nivel. Otros campeonatos como la IndyCar o el WEC si, pero la F1 no. Haruka ya tendría muchos años en la categoría, y sin poder salir de la zona baja. Sería creible que tuviera 28-30 años. Pero mi corazón de pollo no puede ver a Haruka en ese estado. Tenía que ser la mejor.
Un par de cosas por aclarar. Los monoplazas si tienen cinturones de seguridad. Pero son diferentes al resto.
Magnussen: Kevin Magnussen. Piloto agresivo, que en 2022 corre con Haas. Aquí lo hace con Alpine (No señores, no ha desaparecido)
Haas: El equipo de Haruka. Tras no poder comprar Red Bull, Porsche va por un perfil más bajo y ¿Qué mejor que el equipo con más problemas económicos de la parrilla?
Todt: Jean Todt. Jefe de Carreras de Ferrari, que estuvo al lado de Michael Schumacher. No le temblaba el pulso al hacer las cosas. Después entró como presidente de la FIA.
Leclerc: Piloto Monegasco que en 2022 corre con Ferrari. Aún no gana un campeonato mundial, y ya se cansó de las tonterías de Ferrari (Cómo todos los tifosis), así que se va a Mercedes.
Ocon: Piloto Francés que corre en 2022 con Alpine. Por alguna razón, termina en Ferrari en el F1 Manager. Y yo les voy a hacer caso.
Sebastian Vettel: Piloto Alemán de 35 años que corre actualmente en Aston Martin. Ganó 4 campeonatos del mundo con Red Bull, y era el pupilo de Schumacher. Ahora, es el maestro de Mick. Corrió de 2015 a 2020 con Ferrari, donde tuvo altas y bajas.
Nicolás: Nicolás Todt. Hijo de Jean Todt. Leí una vez en twitter a alguien que mencionó, que le gustaría ver a Nicolás como jefe de carreras y no como agente de Corredores. Me encantó la idea, y creo que es el cambio ideal en Ferrari, que acaba de despedir (AL FIN) a Mattia Binotto.
Verstappen: Piloto Neerlandes que corre en 2022 con Red Bull. Sigue en Red Bull, solo que ahora ya tiene 4 campeonatos (Como Vettel).
Alerón Trasero: Parte areodinamica de atrás de los autos de F1.
Bicampeonato de Alonso: ¡No me maten Alonsistas! Solo es una teoría, de que Alonso legalmente solo obtuvo un mundial. El de 2005. El de 2006 esta manchado ligeramente, por ese Mass Damper, una pieza que fue declarada ilegal a mitad del campeonato. Desde ahí, el Renault nunca estuvo a la altura del Ferrari de Michael. ¿Qué paso entonces? Bueno, nunca le preguntes a un tifosi de Ferrari, que pasó con el motor de Michael en 2006, en Suzuka.
W-Series: Categoría del automovilismo dedicada a las Mujeres. Sin embargo, esta categoría tiene menos nivel que incluso la F3.
