Disclaimer: Criminal Minds sigue sin pertenecerme.


Jengibre


El aroma inundó sus fosas nasales en el momento en que entró al pedazo de universo que podía controlar, la placa en la puerta que ponía su nombre necesitaba un poco de brillo y color. Hizo una nota mental al respecto.

"Pero ¿Qué es ese magnífico aroma?" Se preguntó.

Una pequeña caja de cartón con un lazo de un perfecto color rosa, descansaba sobre su escritorio. La pequeña voz en su interior que le recordaba que un paquete sospechoso en medio de las oficinas del FBI siempre podía explotar y volarla en pedazos, estaba siendo fuertemente silenciada por su política de no pensar al respecto.

Algunas veces el mero hecho de saber que esa voz existía, le ponía los pelos de punta.

Era época navideña, pero no por eso los bombarderos se tomaban un descanso por las fiestas, aun así, si el paquete había pasado la inspección, seguramente no podía contener algo potencialmente peligroso. Una serie de imágenes se presentaron en su cabeza, bien, no podía estar segura por completo. Nadie podía.

Observó con atención la pequeña caja, desprendía un delicioso aroma a jengibre y para su tranquilidad, no emanaba un sonido sospechoso. Incluía una tarjeta que rezaba, "De tu admirador secreto."

"¿Admirador secreto?"

Un inquietante momento la hizo pensar en el acosador en alguna parte de Rusia. Kat Adams y la red de tiradores y básicamente, cada ignoto del que tenía conocimiento y se detuvo antes de pensar en aquellos que se mantenían entre las sombras.

No. Podía aceptar sanamente que podía darse el lujo de tener admiradores, se deshizo de la idea de que un paquete había dado un recorrido semejante y tomó su laptop, tenía un caso que informar al equipo. En su camino, se desvió hacia el laboratorio, le debían un par de favores.

Tan pronto Emily anunció que partirían en treinta minutos, Penélope se dispuso a regresar a su oficina. La estúpida caja no podía apartarse de sus pensamientos.

Fue detenida por Álvez casi al instante.

"Webmaster."

"No tengo tiempo ahora, novato. Estoy en medio de una investigación."

"Lo sé, tengo listo mi equipaje en mi escritorio, García."

Ella rodó los ojos. A veces era tan estúpido. Sensual, pero estúpido.


"Habla García, dispara si te atreves."

"Hey, ¿Tienes los datos que te envié?" La voz de Luke emergió de la bocina.

"Por favor, molesta a alguien más con tus preguntas inútiles"

"¿Eso es un sí?"

"No dudes de mí, novato."

Su computadora emitió un pitido y Penélope alargó un chillido.

"Espera, acabo de recibir los resultados del laboratorio, alguien dejó un paquete sobre mi escritorio esta mañana." Penélope estaba tan ocupada explicando cada una de sus teorías al respecto mientras descargaba el archivo, que no pudo notar la emoción contenida en la voz de Luke.

Álvez agradecía que no pudiera ver el brillo en sus ojos. Le divertía tremendamente que ella se enfocara tanto en un regalo.

"Si resulta que no es nada altamente explosivo, lo aplastaré con el martillo de mi escritorio, a menos que se trate de una taza con forma de unicornio."

El ensimismamiento de Luke se cortó en el momento en que las palabras "martillo de mi escritorio" fueron procesadas por su cerebro.

"Espera, ¿Vas a aplastar mi regalo?"

"¿Qué?"

"¿Qué?"

Tuvo que acomodarse las gafas para pensar con claridad.

"¿Tú dejaste la bomba sobre mi escritorio"?

"¿Bomba?" La voz alarmada de Luke retumbó en el comunicador.

"Oh espera, según el laboratorio no hay ningún artefacto explosivo dentro de la caja."

"Claro que no. Son las galletas navideñas de jengibre de mi madre."

"¿Galletas? Tienes que estar bromeando. Cobre uno de mis favores para esto…"

Luke podía sentir que una migraña se avecinaba.

"Espera, entonces ¿No estás en peligro de un explosivo?"

"Tal parece que no, quiero decir, ¿Por qué no lo dijiste desde un principio?" García tomó un respiro antes de interrumpirse, "Espera, ¿Dijiste galletas de jengibre? Me encantan esas galletas."

Del otro lado del teléfono, Luke ostentaba una expresión que hizo que Matt supiese al instante que se trataba de Penélope. En otro momento hubiese sido muy divertido observar esa dinámica, pero debían irse, la familia de la víctima acababa de darle información importante.

"¿Interrumpo algo?" Preguntó con inocencia.

García se despidió tan rápido, que no alcanzó escuchar a Luke decirle que hablarían al terminar el caso.

Matt no podía esperar a volver a casa. Aunque había sido divertido verlos jugar al gato y al ratón por un tiempo, esperaba el desenlace.


Sé que Matt los shippea.