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1.2 Las piezas del juego

BOSQUE DE NIAMOR – presente –

—¡Abran!

El grito de Hana despierta a Kiba de su corta siesta reparadora y abre la puerta velozmente retirando los sellos de seguridad. Al abrir la puerta observa durante solo un segundo a su hermana y luego le ayuda a cargar el peso de Itachi hacia el interior de la cabaña.

Juntos lo llevan al comedor de la casa donde Sakura terminaba de preparar la cena.

—¡Itachi! —grita Sakura con preocupación al mirarlo, pero de inmediato la chica recupera la compostura, recordando que es un ninja médico y cruza la habitación en tres zancadas—. ¿Hana, que fue lo que sucedió?

Haimaru, el lobo de Hana gruñe, olfateando el piso debajo de él.

—Tranquilo Haimaru, es una nueva invitada —informa Kiba con lo que el lobo, malherido, se tumba en el piso a lamer su pata herida.

—Atiende a Hana —susurra Itachi, apenas consciente.

—No, no, no, no —protesta Hana—. Revisa primero a Itachi, tiene las peores heridas.

Sakura mira a ambos y decide que en definitiva es Itachi quien necesitaba los primeros auxilios. Kiba y Sakura levantan a Itachi para recostarlo en la mesa del comedor.

Sakura corta la camisa de Itachi, y comienza a aplicar su ninjutsu médico en las profundas heridas de su costado con rapidez y eficacia.

—Kiba, coloca una venda apretada en la pierna de tu hermana, para detener esa hemorragia —dice la médico.

Pese a odiar recibir órdenes, de inmediato Kiba corre al boticario de la cocina y vuelve al comedor con una gruesa venda que coloca alrededor de la pierna de Hana.

—¿Qué sucedió? —pregunta Kiba—. ¿Cómo alguien pudo dejar a Itachi así?

Hana se queja al sentir la venda—. Era una usuaria de genjutsu, como Itachi —comienza la chica.

—Imposible… no quedan de esos.

—Cállate Kiba, estoy contando lo que sucedió —lo reprende su hermana—. Como iba diciendo, era una usuaria de genjutsu, no tan fuerte como Itachi pero lo suficiente para atraparnos en un bucle sin que nos diéramos cuenta por unos minutos.

Itachi reprime un gritó ante el contacto de Sakura en su costado derecho.

—Cuando Itachi se dio cuenta contrarrestó el genjutsu revelando al ninja, pero al salir de este un chico gordo extendió su puño hacia nosotros y nos golpeó directamente —suspira—, un poco más cerca y nos habría aplastado como simples moscas.

Sakura venda el torso de Itachi—. Son heridas graves, no te muevas —pide amablemente. Itachi asintió.

Sakura se acerca a Hana para curar las heridas de su cara y detener por completo la hemorragia de su pierna—. ¿Qué querían esos ninjas?

Itachi gruñó—. No lo sé, pero estaban decididos a aplastarnos —se movió ligeramente para mirar a Sakura—. ¿Dónde está Sasuke?

Sakura se mordió el labio antes de responder—. En… en el bosque… tuvimos una pequeña discusión y decidió salir a caminar.

Itachi intentó levantarse, pero el dolor le impide moverse—. Tienen que ir por él…

Sakura asiente—. Yo…

—Yo iré por él —dice Kiba—, lo encontraremos rápido ¿verdad Akamaru?

El pequeño perro se levanta y ladra afirmativamente.

—Ten cuidado Kiba, recuerda que hay una usuaria de genjutsu —advierte Hana.

—Tendremos cuidado, buscar a Sasuke es la misión, no enfrentarse a nadie —dice el chico—. Conocemos bien el olor de Sasuke ¿cierto Akamaru?

El perro vuelve a ladrar.

—No hay de que preocuparse —dice Kiba antes de salir de la casa de seguridad.

Itachi cierra los ojos, por primera vez la seguridad de su hermano no depende de él.

Le habría gustado estar en cualquier lugar menos ahí, tumbado como un inútil a la espera de que su hermano volviera a salvo.


KONOHA – 15 años después del ataque –

Las kunais se le incrustaron en el brazo inmovilizándola por completo. Hinata cayó de rodillas haciendo un ruido seco en la sala de entrenamiento.

—Patética —dijo Hiashi a su hija—, no hacemos más que ser patética —dijo el hombre—. Limpia la sangre de mi piso Hinata.

—Padre… yo… —susurró la chica.

—¡Guarda silencio! —gritó el hombre—. Mocosa inservible, no das ni batallas mínimamente decentes —agregó— ¡Ponte de pie!

Hinata lo intentó, pero su brazo y pierna derecha estaban tan lastimados que le fue imposible levantarse.

—Mañana mismo tomarás tus pertenencias y te irás de aquí —dijo el hombre.

—¿Irme? ¿A dónde? —preguntó la chica mientras la sangre aún le corría por el brazo.

—Irás en una misión sumamente importante —dijo—. Quiero que me traigas la cabeza de Minato Namizake.

Hinata abrió los ojos con sorpresa—. Pero… pero como haría eso…

—¡Ese no es mi problema! —gritó el líder de los Hyuga—. Tienes prohibido volver a pisar Konoha hasta traerme la cabeza de Minato ¿Escuchaste Hinata?

—Pero padre…

—¡SILENCIO! —gritó el hombre—. No escucharé más de una hija tan decepcionante como tú —gritó—. Volverás aquí con la cabeza de Minato o no volverás nunca ¡Entendiste!

Hinata bajó la cabeza—. Sí padre…

Justo antes de caer inconsciente debido a la pérdida de sangre Hinata logró escuchar la distante risa burlona de su hermana, Hanabi.


BOSQUE DE NIAMOR – presente –

Hinata abre los ojos suavemente, solo reconoce que se encuentra en algún lugar oscuro y nada ventilado. Sus manos cuelgan del techo sostenidas por dos grilletes y sus pies se encuentran anclados al suelo.

—Despertaste —dice la voz de una chica.

Hinata tarda unos segundos en reconocer a la emisora, era una chica de ojos verdes y cabello rosado que lucía en su frente una cruz color verde.

—Lamento la posición, no debe ser cómoda —dice la chica—, pero comprenderás que no podemos dejar que juntes las manos.

Hinata asiente—. Comprendo —su voz suena seca, necesita agua.

La chica se acerca con una garrafa de agua y la lleva a los labios de Hinata, quizá estaba envenenada, pero tenía que correr el riesgo porque debía beber algo. El agua le parece refrescante y la hace sentir mucho mejor.

—Gracias —dice.

—No me agradezcas —pide la chica—, no sé cuanto tiempo te mantendremos aquí.

Hinata asiente—. Entiendo. No tienen razones para confiar en mí, pero les agradezco el haberme mantenido con vida.

—Hablas con mucha formalidad como si fueras parte de la realeza —dice la pelirosa— ¿Eres una Hyuga del Souke, no es así?

Hinata asiente, consciente de que mentir no le ayudara en nada—. Así es.

—¿Y que haces aquí? —pregunta la chica.

—Busco a Minato Namizake —responde, también con la verdad.

La chica de cabello rosa ríe, encantada con la respuesta—. Bueno, somos varios en esa misión —su sonrisa se desvanece por completo—. Pero nunca dejaríamos un Hyuga lo encontrara antes que nosotros.

Hinata solo mira los ojos verdes de la chica, ahora sabe que tiene pocas probabilidades de sobrevivir.

¿Se daría cuenta su padre de su desaparición? Probablemente no. Quizá él y su hermana se alegrarían de su muerte.

Cierra los ojos un instante, tan solo le habría gustado despedirse de su primo.

La chica de cabello rosa la observa, pero finalmente decide no decir nada y se aleja por la puerta que ha entrado.

Hinata concluye que esa chica no tenía mirada asesina, más bien parecía una curadora. Le había ofrecido el agua con delicadeza, quizá eso era en este equipo, un ninja médico.

Hinata sonríe con melancolía, le habría gustado tener un equipo.


TORRE HYUGA – presente –

Neji Hyuga odiaba sentirse ridículo y pequeño. La sola mirada de su tío lo hacía sentir de aquella manera y por ello evitaba las visitas a la Torre Hyuga, ex Torre de los Hokages, tanto como le era posible.

Sin embargo, en esta ocasión el propio Hiashi Hyuga lo había llamado ante su presencia y no podía evitar la visita.

Habían hablado del ejército, del entrenamiento de los más jóvenes, del dinero recaudado por misiones y de los reportes de actividades sospechosas en la aldea de Amegakure. Hiashi no creía en aquellos rumores y, por lo tanto, a Neji tampoco le interesaban.

Cuando el último tema de la agenda estuvo cubierto Neji espero ansiosamente que su tío lo despidiera y él pudiera largarse al fin, pero el hombre no lo hizo.

Hiashi se reclinó hacia atrás en la silla. Un dejo de diversión se asoma en su rostro, tenerlo ahí le divertía porque sabía que Neji lo odiaba—. En otros temas Neji, ¿cómo va tu relación con la Sabaku no?

Neji se encoge de hombros, fingiendo que aquel tema no le causa ningún disgusto—. Bien, hemos fijado una buena fecha bod…

—No habló de los protocolos… sino de ustedes —sonríe con diversión su tío—, ¿alguna experiencia?

Neji enrojece de inmediato y gira el rostro con vergüenza, aquello había sido un golpe bajo. Una pregunta tan solo para incomodarlo—. Nosotros no…

Hiashi suelta una carcajada—. No me sorprende, serás un gran ninja, pero no tienes experiencia en lo absoluto —suspira—, coge una sirvienta, Neji, y adquiere un poco de experiencia antes de la gran noche. No vayas a quedar como un imbécil frente a la hija del Kazekage.

Neji abre los ojos, sorprendido—. ¿Puedo… puedo hacer eso?

Hiashi se encoge de hombros—. Nadie tiene que enterarse —suspira—, y mucho menos tu futura esposa, escoge una sirvienta discreta.

—Yo no sabría…

Hiashi sacude la mano frente a su rostro con lo que manda a callar a Neji—. Bla, bla, bla, Neji. No me digas más, no quiero saber tus intimidades —el hombre se inclina hacia el frente—. Tan pronto te cases Neji, necesitas un heredero y más te vale no decepcionar a la hija del Kazekage —sonríe suavemente—, te lo pondré fácil —susurra y lo mira severamente—, el éxito de esta alianza depende de tu habilidad en esa cama.

Neji traga saliva, sin saber que responder. Agradece la incómoda visita con una suave inclinación y sale de la oficina hacia los terrenos del Bouke.


ALDEA DEL ARROZ – presente –

Ellos comenzaron, solo mátalos y terminamos con esto, Gaara —susurra esa voz en su cabeza. La conoce a la perfección. Ha convivido con ella desde que tiene uso de razón y, hasta donde sabe, esa voz jamás se ha equivocado—. Ellos comenzaron, Gaara. ¿Por qué dudas?

Gaara ladea la cabeza un poco, por qué duda, se pregunta. Jamás había dudado. Pero siempre había matado gente en entrenamiento o enemigos. Siempre había matado en batalla, jamás así.

Gaara miró a los ladrones, acurrucado entre sí intentando esconderse detrás de un árbol que no era suficientemente grueso ni para ocultar la mitad de sus cuerpos. Vestían ropa barata, rasgada y con las costuras deshilachadas. Y así en su condición tan baja se habían atrevido a atacarle con cuchillas mal afiladas.

Garra frunce el ceño. El Shukaku tiene razón, ellos habían atacado primero… unos bandidos menos en el camino ¿Qué daño podrían hacer?

Mátalos —susurra el Shukaku.

—Por- por fa-favor —suplica el hombre abrazando a quien probablemente sería su hijo—. Tan solo que-que-queriamos….

Mátalos… ¿por qué dudas? Son malas personas, han matado a otras personas —dice el monstruo.

—Basta —susurra Gaara mirando a los ladrones—. ¿A cuántas personas has robado? ¿Has asesinado a alguien? ¿Quién será peor entre nosotros? ¿Yo, por asesinarlos a ustedes o ustedes por robar a personas inocentes?

—Nosotros no queríamos… lo juro… necesitábamos un poco de dinero para las medicinas de mi madre —implora el joven.

Gaara sonria—. ¿Y? —susurra mientras la arena baja por sus pies y rodea a los ladrones—. ¿Crees que eres el único en dificultades? ¿Qué solo tú necesitabas dinero para tu madre?

—Yo… yo no… —susurra el más joven.

—Lo lamentamos mucho. ¡Jamás lo haremos de nuevo! —grita el más viejo.

Gaara muestra una sonrisa torcida—. Debieron pensarlo antes —dice al levantar la mano.

La arena rodea a los hombres—. Ataúd de…

La arena se levanta por su flanco derecho para detener la ráfaga de kunais que casi le rozan la cara. Gaara mira en dirección de las kunais pero no encuentra a nadie.

Cuando vuelve su vista hacia los ladrones estos han desaparecido y en su lugar se encuentra una chica sonriendo con un látigo enredado en el brazo derecho.

—Sabaku no Gaara —dice ella con certeza.

Gaara la observa sin saber que decir o hacer

¡Mátala! —grita el Shukaku en su cabeza.

—¡No! —grita Gaara—. No sabemos quién es, y ella me conoce. Cállate.

Seguro la envía tu padre —responde el Shukaku

—¿No ves que no tiene banda de la Arena? Ni marca de Konoha…

¿Qué importa? Mátala —susurra el monstruo.

La chica lo observa con clara confusión—. ¿Estás hablando solo? —pregunta.

Gaara vuelve la vista hacia ella—. ¿Qué hiciste con los ladrones?

La chica señala hacia arriba, ambos se encuentran colgados de los brazos en una rama del árbol—. Caerán en unas horas, será suficiente castigo ¿no crees? —vuelve a sonreír—. Te han prometido no volver a hacerlo.

Gaara no puede evitar abrir los ojos con asombro—. ¿Hace cuanto estabas aquí?

La chica ríe—. Suficiente

Gaara vacila un segundo y da un paso hacia atrás que ella nota de inmediato.

—Vengo en paz, Gaara —dice avanzando hacia él, con la mano extendida—. Mi nombre es Matsuri.

El corazón se le acelera—. ¡Mátala! —grita la bestia.

—Estamos muy cerca de la aldea del arroz —dice ella—. ¿Puedo invitarte un helado?

¡Mátala!

Gaara la observa una vez más y sin entender bien porque acepta la mano de Matsuri y la saluda.

—¿Un helado? —balbucea consternado.

Matsuri asiente—. Hace calor para un té —dice ella con total naturalidad.

¡Mátala! ¡Mátala! ¡Mátala! ¡Mátala!

Gaara no puede evitar una mueca similar a una sonrisa—. Me encantaría —responde, por primera vez ignorando la voz dentro de su cabeza.


TERRENOS DEL BOUKE – presente –

La habitación se encontraba iluminada por una pequeña vela que titilaba inagotablemente.

El tatami, al otro lado de la habitación, lo veía como un desafío burlón. ¿Qué debía hacer con él además de dormidor? ¿Cómo se había dejado convencer por el imbécil de su tío? Ahora era muy tarde para arrepentirse.

La puerta detrás de él se abre suavemente, pero el movimiento lo espanta.

—Disculpe, Neji-san, no quería asustarlo —dice la chica. Neji se lamenta haber sido tan obvio en su reacción así que evita responder y le pide a la chica que entre a la habitación en silencio.

Tenten se dirige al tatami sin vacilación, parece mucho más segura que él. No la ha escogido por ninguna razón en particular más por el hecho de que es la única sirvienta de la que conoce su nombre.

Pobre chica, piensa, le dijo su nombre y ahora está obligada a acostarse con él.

La chica se dirige al tatami y se recuesta sobre él. Neji traga saliva, la situación esta tan fuera de su control que le hace temblar las manos.

—¿Neji-san? —pregunta ella titubeando, por primera vez Neji se relaja un poco. ¿Acaso ella estaba igual de nerviosa que él?—. ¿Prefiere comenzar en alguna posición?

Neji parpadea varias veces sin comprender del todo la pregunta— ¿Una… que? ¿Co-como?

Tenten sonríe—. ¿Si prefiere alguna posición específica? ¿Usted arriba? ¿O prefiere que lo haga yo?

Neji sacude la cabeza negativamente ¿por qué Tenten tenía tanto control sobre sus acciones y él temblaba de pies a cabeza?

—N-no, lo que tú convengas… Tenten —titubea, furioso por sentirse tan avergonzado.

Tenten ladea la cabeza—. ¿Por qué no viene a sentarse junto a mí?

A pesar de odiar las órdenes el tono en el que habla la chica lo tranquiliza. Aquello no es una orden sino una amable petición.

Neji camina hacia la chica y se sienta junto a ella sobre el tatami. Siente los dedos de la chica acariciar su rostro, un escalofrío inesperado le recorre el cuerpo y mientras ella se ocupaba de desabotonar su camisa Neji se toma unos instantes para observarla a consciencia.

Sus grandes y bellos ojos color chocolate que combinan casi perfectamente con el color de su cabello. Su piel es tersa y blanca y sus labios rosados hacen juego con el color rojizo de sus mejillas. De pronto se da cuenta que no puede quitarle la mirada de encima y que durante todo ese tiempo ella ha sostenido su mirada mientras lo despojaba de la camisa.

Tenten le sonríe y él se obliga rápidamente a reprimir un suspiro.

La chica toma sus manos y lo conduce hasta el primer botón de su blusa. Neji desabotona la blusa sin quitarle los ojos de encima, pero cuando la tela se abre por completo Neji no puede evitar mirar.

Bajo esa nueva perspectiva Tenten no es más una empleada de su hogar sino una chica bella en su habitación. Incluso los detalles florales del sostén le parecen enternecedores.

Tenten acaricia las mejillas de Neji—. Hazlo —susurra con ternura.

Hechizado por su voz, Neji lleva sus manos a la espalda de la chica y busca a tientas el pequeño broche de su sostén. Presiona gentilmente y los tirantes de la prenda resbalaron por sus hombros. Tenten hace el resto del trabajo y tira el sostén a un costado.

Un poco más confiado, Neji lleva una mano a uno de los pechos de la chica. La chica no tiene pechos muy grandes, pero aquello no le incómoda en lo absoluto pues se ajustaban perfecto al tamaño de su mano. Sonríe ante su pervertido pensamiento.

Poco le dura la sonrisa idiota porque ella se inclina hacia él y comienza a besar su cuello.

Él jamás había sentido un contacto así, y le encantaría que no se detenga nunca. Toma a la chica por la cintura y la atrae hacia él, sus pechos rozan su torso y Neji desea por enésima vez que aquel momento jamás termine.

Tenten cambia de lado y sigue besando el cuello de Neji, produciendo unas cosquillas que el chico jamás había sentido. No puede evitar reír y aquel sonido envalentona a la chica para jugar con el el lóbulo de su oreja, provocando aún más risas en él.

Por un momento Neji se siente desconcertado ¿Por qué se está riendo? ¿No debería el dominar la situación como su tío le indico? ¿Aquello estaba bien?

Neji se recuesta en el tatami sin soltar a la chica

Le ha dado una posición privilegiada sin saberlo, por primera vez en su vida Neji ha permitido a alguien tenerlo en una posición tan vulnerable, pero el chico no piensa en aquello, tan solo puede concentrarse en sentir la lengua de Tenten recorrerle el cuerpo.

Neji baja sus manos de la espalda de la chica a sus nalgas. Le asombra comprobar lo redondas y suaves que son. El contacto debe causarle gracia a la chica porque suelta una pequeña risa nerviosa.

A tientas busca la pretina de la falda de Tenten y saca el único botón que la sostiene. Se deshace del pedazo de tela y toma el control de la situación. La ha hecho reír así que ella lo ha aceptado.

Con un poco de fuerza excesiva gira sobre el tatami dejando a la chica debajo de su cuerpo.

Se detiene un segundo para contemplar el panorama completo, sus pequeñas bragas son el único impedimento que tiene para verla completamente desnuda.

Neji sonríe con cierta malicia y decide tomar venganza de la chica. Esta vez él usa su lengua para recorrerle el cuerpo, baja del cuello a los hombros y luego a sus pechos lo que hace a la chica soltar un suave gemido.

Aquel sonido descoloca a Neji, ¿acaso ella estaba disfrutando tanto como él?

Lleno de orgullo decide complacerla más y comienza a lamer sus pezones hasta escuchar la respiración de la chica entrecortarse.

Esta listo, desea arrancarle las bragas y penetrarla para hacerla suya.

¿Suya?

Neji se levanta un poco para mirar el rostro de la chica, pero tan pronto lo hace toda su excitación se desvanece.

¿Suya? ¿Le pertenece?

—No… —susurra con preocupación—. Lo lamento —susurra mirándola—. Lo siento, lo lamento tanto.

—¿Yo… hice algo malo? —pregunta ella, notablemente confundida.

Neji niega—. No hiciste nada malo, soy yo… esto… no es correcto —avergonzado, libera a la chica de su peso y busca la blusa para dársela—. No es correcto, lo lamento mucho.

Tenten se viste lentamente, sin comprender lo que le ha sucedido al chico—. Yo no… ¿no era lo que esperaba?

Neji la mira ¿no era lo que esperaba? ¿Qué esperaba? Ella era perfecta, pero obligarla por su posición de poder era incorrecto.

—Discúlpame, no debí pedirte esto. Fue una estupidez de mi parte, una total falta de juicio— dice, jamás podría saber las reacciones de la chica fueron verdaderas o solo lo hacia para complacer al "Hyuga de marca azul".

Tenten guarda silencio—. Lo lamento, Neji-san… puedo hacerlo mejor —dice ella, con la voz quebrada.

Neji le sonríe, aquella formalidad le parece una estupidez después de la experiencia que han tenido—. Llámame Neji… al menos cuando estemos solos ¿Puedo llamarla solo Tenten?

Tenten asiente—. Puedes hacerlo… Neji.

—Tú no me has decepcionado, Tenten —dice él—, he actuado incorrectamente y pude deshonrarte. Lo lamento mucho. Lamento haberte pedido esto… es solo que yo nunca —Neji suspira, derrotado y demasiado vulnerable frente a una chica a la que casi obliga a relacionarse con él—, debes entender, pronto me casaré y no quiero parecer un… idiota

Ambos guardan silencio durante un rato prolongado, las velas casi se acaban.

—Puedes retirarte —dice Neji.

Tenten ladea la cabeza—. Podría quedarme —sonríe—, preferiría dormir sobre este tatami de primera clase que en los colchones viejos de la casa de sirvientas.

Neji sonríe—. Pediré que renueven los colchones de la residencia de sirvientas. Siéntete libre de dormir aquí.

Tenten asiente y se recuesta de nuevo sobre el tatami—. Esta bien si quieres dormir junto a mí.

Neji ríe, no se lo merece, lo sabe, pero también le gustaría pasar un rato con una persona que lo mire como ella lo mira, sin miedo o resentimiento u odio. La mirada de Tenten lo tranquiliza.

Neji vuelve junto a ella y se recuesta en el tatami. Tenten toma la iniciativa y acurruca su cuerpo junto al de él, Neji recibe el gesto con un abrazo.

—Luces cansado —dice la chica.

—Lo estoy —responde mientras cierra los ojos y, por primera vez, concilia un sueño relajante y pacífico.

Tenten respira suavemente y pasa la noche entre los brazos del enemigo que ha jurado matar.

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¡Hey hola!

Hoy NO es lunes pero alguien seguro lo lee un lunes jaja. Disculpen la tardanza pero he tenido muchos cambios en mi vida recientemente y no he podido ponerme a escribir como me gustaría, de cualquier formar, intentare retomar la constancia al menos cada 15 días.

Espero les haya gustado el cap, no olviden dejar al menos un pequeño comentario para inspirarme a continuar.

¡Nos leemos el siguiente siguiente lunes!