Déjame Contarte Mi Historia - Fic.
Al abrir no se esperó que fuera el rubio quien estuviera tras su puerta, después de detallarlo por unos segundos sonrió con sorna y se hizo aún lado para dejar pasar a su nuevo invitado. Naruto no lo pensó dos veces y se adentró a aquella morada tan nervioso y desesperado. Ninguno de los dos dijo algo en ese lapso de tiempo a lo que Kiba empezó a caminar para guiarlo a través de su casa. Un ruido en la sala hizo llamar la atención del rubio, entonces su corazón latió fuertemente y detuvo su caminar.
- ¿D-Dónde está? - Preguntó nerviosamente al castaño mientras sentía un revoloteo en su estómago.
Kiba soltó su suspiro con resignación y lo tomó del hombro al notar su inquietud.
- Cálmate. No está aquí. - Respondió despreocupadamente y caminó hacia la sala seguido de un rubio perturbado.
- ¡Vaya, pensé que nunca llegarías!
…
La voz de Shino me mató las esperanzas de encontrarla ahí.
Me hicieron pasar y sentarme en un sillón de aquella sala a pesar de mi desesperación por verla, tocarla y tenerla entre mis brazos. Ellos hablaban pero yo estaba absorto, pensando en todo lo que pasó y yo sin darme cuenta de lo que en verdad ocurría…
…
- ¿Estamos? - Dijo Kiba un poco molesto al notar que el rubio no le prestaba atención - ¡¿Maldita sea, no has escuchado todo lo que dije?! - Exclamó muy enojado el castaño.
- ¡Kiba, cálmate! - Pidió Shino al tomarlo del brazo.
Naruto suspiró, era cierto no le había prestado ni la más mínima atención, pero sabía de antemano todo el sermón que le había echado el castaño.
- Necesito verla. - Dijo seriamente el rubio - Ahora. - Exigió.
…
Tan impulsivo como siempre, Kiba se me fue encima y me gritó un rotundo no y nuevamente fui sermoneado por él. Shino fue más comprensivo y me pidió que esperara al amanecer, pues la madrugada de aquella noche ya hacía su acto de presencia.
Las horas hicieron gala de lo que son, tiempo que jamás le había dado su valor y ahora ellas se reían de mi al pasar lentamente. Fue eterna la espera, fueron siete largas horas que estuve sin dormir, sin saber cómo reaccionaría cuando la viera; tiempo que tuve que ignorar al divagar entre mis pensamientos.
Al amanecer mi desesperación incrementó considerablemente, Kiba y Shino desayunan tranquilamente mientras yo apenas y picoteaba la comida, mi interior estaba hecho un caos, no podía pensar en otra cosa que no fuera en adelantar más aquella larga espera que tuve que pasar para verla.
…
- Será mejor que comas. - Comentó Shino al darse cuenta de que el rubio estaba más que ansioso por salir de ahí.
- Así estoy bien. - Comentó hábilmente el rubio, pues Kiba y Shino ya casi terminaban con su desayuno.
- No te lo recomiendo. - Dijo Kiba. - Será un largo camino. - Finalizó relajadamente al estirarse como un gato en su lugar.
Naruto los miró furioso.
- Dije que así estoy bien así y si nos vamos ahora mejor.
Shino no comentó nada pero Kiba frunció el ceño en signo de disgusto.
- Toma en cuenta que te estamos haciendo un favor. - Recriminó el castaño.
…
Y era cierto, lo que Kiba había dicho era realmente cierto.
Ellos no tenían ninguna obligación conmigo y no eran precisamente mis amigos, eran los amigos de Hinata y hasta podría llamarlos sus confidentes, entonces… ¿Qué me pasaba?
Mi desesperación incrementaba con cada segundo que pasaba y ya no lograba soportar más ese vacío que existía en mi, ese hueco que Hinata había dejado con su "Adiós", me encontraba realmente irritado.
Después de unas disculpas salimos de ahí, Shino conduciendo, Kiba sentado atrás y yo en la parte del copiloto. Durante el trayecto paramos en dos gasolineras, en la primera para echarle más gasolina al carro, y en la segunda paramos para ir al baño y comprar algunos suministros… el trayecto duró más de seis horas. Fuimos de una ciudad a otra.
El pequeño suburbio que parecía pertenecer a personas adineradas, se dejaba ver a las afueras de Shizuoka. Kiba me tomó del hombro y me dijo "Ya estamos llegando".
Eso bastó para que empezara a sentir un sinfín de emociones y sentimientos encontrados dentro de mí. Mi alma se estremeció y mi corazón empezó a bombardear fuertemente… si antes estaba desesperado, en esos momentos me encontraba experimentando lo inimaginable.
Estaba nervioso.
¡Caray!
Me encontraba realmente inquieto, temeroso por cualquier cosa que pudiera a pasar… o no, quizás realmente me encontraba feliz y decidido a tomarla entre mis brazos y plantarle un beso sin decir más…
¡Dios, no sabía que hacer!
¡No sabía que decirle!
Quizás le dijera… "¡Hinata estoy aquí por tí!"
"Hinata ¡Te amo!"
"Hinata yo… ¡Diablos! ¿Por qué me dejaste!"
No… realmente no sabía qué hacer.
Sin darme cuenta, Shino dejó de conducir y se estacionó en una esquina. Podía sentir los fuertes latidos de mi corazón.
…
- Está allí - Dijo Kiba señalando una casa tradicional de dos plantas.
Naruto no respondió.
- Vamos, que ella no te estará esperando toda la eternidad. - Comentó Shino palmeándole un hombro para reconfortarlo.
- Yo… yo no sé… - Titubeaba el rubio.
- ¡Já! ¿No que querías verla? ¿No que estabas desesperado? ¿Qué pasó con el Naruto de esta mañana? No me digas que ya saliste gallina. - Retó burlonamente el castaño.
El rubio se despabiló ante las palabras de Kiba y armándose de valor bajó del auto.
- Gracias por traerme. - Dijo al cerrar la puerta. - Les debo una. - Sonrió agradecidamente.
- ¡Nos debes varias! - Respondió Kiba a lo que el rubio solo sonrió aún más y caminó hacia su destino.
- ¿Crees que debamos irnos? - Preguntó Shino al ver cruzar al rubio al otro extremo de la carretera.
- Si, estará bien. - Alegó despreocupadamente el castaño.
- Pero Hinata…
- ¡Maldición! ¡Es cierto! - Exclamó Kiba al acordarse de un pequeño detalle. - Hinata está… ¡Debemos de hablarle! - Decía desesperadamente tratando de salir del auto.
- Es inútil. - Sentenció Shino. - Él acaba de llegar.
Kiba vio con horror aquel desenlace.
- Será mejor que nos vayamos - Dijo serenamente.
- Pero si las cosas salen mal… Naruto…
- Seguro querrá estar solo. - Reconoció el castaño.
Después de analizarlo por unos segundos y darle una última mirada al rubio, Shino le hizo caso a Kiba y arrancó el auto.
…
Llegué al lugar que Kiba me señaló, di un último vistazo hacia atrás y me percaté que Shino y Kiba ya se habían ido, me acerqué hacia la puerta y antes de tocar el timbre, la puerta se abrió inesperadamente.
No era Hinata.
…
Aquel tipo miró desconcertado al rubio y después de analizarlo de pies a cabeza, cambió las facciones de su rostro y se puso un tanto serio.
- ¿Se le ofrece algo? - Su voz grave retumbó en los oídos de un rubio confundido.
- Yo… no… creo que me equivoqué… lo siento. - Contrariado y como si alguien le hubiera echado un balde de agua fría, Naruto dio media vuelta y se dispuso a caminar pensando en "¿Por qué Shino y Kiba lo habían engañado?" Quizás se lo merecía, se dijo a sí mismo.
- ¿A quien buscaba? - Preguntó a lo alto aquel castaño, parando el caminar del rubio.
Naruto volteó ligeramente y le sonrió tristemente.
- No tiene caso… - Respondió.
- ¿Sabe? Este lugar es muy pequeño y entre todos nos conocemos. - Comentó aquel sujeto al ver a ese rubio cabizbajo y con una aura decepcionada. - Si quiere puedo ayudarle.
El rubio lo analizó por unos segundos y se preguntó "¿Por qué no?"
- Estoy buscando a Hinat…
- ¡Hey! ¿Por qué no me esperaste? - Llamaron desde adentro a aquel sujeto y pronto aquella voz reconocida por el rubio fue acercándose al igual que su dueña. - No te has acabado lo que te preparé. ¿Sabes?, Yo…
Las miradas se encontraron, luna y cielo, noche y sol… el mundo pareció detenerse.
- Creo que ya encontraste a quien buscabas - Comentó burlonamente y malicia aquel castaño.
El rubio lo miró desconcertado por unos segundos y pronto regresó la mirada confundida y sorprendida hacia Hinata.
…
¿Qué significaba?
¿Qué pasaba?
Muchas y otras tantas preguntas rondaban en mi mente, el que ella estuviera con ese tipo solo hacía que pensara en lo más lógico… el que ella le reclamara con tanta familiaridad acrecentaba más mis sospechas.
…
- Bien… creo que me voy. - Dijo el castaño para romper aquel silencio incómodo que se había formado alrededor de ellos. - ¿Estarás bien? - Se dirigió hacia la ojiperla, a lo que ella solo asintió sin quitarle la mirada a aquel rubio. - Ok. Entonces nos vemos hasta en la tarde. - Sentenció y pronto se acercó hacia Hinata, le dio un beso en la frente y le acarició la mejilla para atraer su atención. - Cuida bien del pequeño monstruo, ¿Sí? - Dijo acariciando con una mano el pequeño bulto que traía la ojiperla dentro su barriga y fue hasta entonces el rubio se percató de lo que pasaba. - Nos vemos bebé. - Dio un beso en su barriga y con una mirada retadora pasó al lado de cierto rubio desilusionado.
…
No te voy a negar que todas las ganas que tenía por verla se fueron por el caño en el preciso momento en que él pasó por mi lado…
Por estúpido la había perdido, me sentí herido… impotente… me odiaba a mí mismo, odiaba esa situación…
¡Dios!
¡Tú ahora sabes lo que sentía por ella!
¡Maldita sea, me moría por dentro!
Pero ella estaba más hermosa de como la recordaba y la maternidad le asentaba muy bien…
…
- ¿Q-Quieres… pasar? - Decía nerviosamente ojiperla al verlo allí parado frente a ella.
El rubio quiso decir "no" cuando la escuchó hablar pero en cambio sus labios hablaron por sí solos.
- Yo… no sé si sea el momento adecuado… - Dijo procurando analizar muy bien su situación.
- B-Bueno… - Respondió la ojiperla tristemente. - Entonces creo que yo… entraré y…
- ¡Hinata, necesitamos hablar! - Por fin se armó de valor para al menos disculparse con ella.
…
Hinata accedió ante mi pedido y dejó que entrara a aquella casa.
Una vez sentado en la sala y que ella se sentara en el sillón de enfrente, suspiré dolorosamente y por instinto entrelacé mis manos apoyando mis brazos en las piernas, buscando alguna manera de reconfortarme.
Ya estaba acabado, triste y frustrado pero aún seguía allí, queriendo aclarar las cosas con ella… queriendo decirle cuanto amaba y la necesitaba... queriéndole pedirle al tiempo que regresara para dejarle en claro cuanto la amaba, cuanto la amo… para que ella no se fuera de mi lado… para que…
Tú lo sabes bien, creo que acabo de contártelo.
…
- Yo… no se cómo empezar. - Dijo tristemente el rubio con un nudo en la garganta, acto seguido dirigió su mirada al suelo al no encontrar palabras adecuadas para empezar.
- Empieza… por el principio. - Sugirió melancólicamente la ojiperla.
Naruto clavó su mirada en ella y suspiró pesadamente, Hinata tenía razón.
- Entonces… - Decía llamando la atención de la ojiperla. - Déjame contarte mi historia... si después de esto no quieres saber más de mí, lo entenderé.
…
Continuará.
si alguien le puso mucha atención al título y al principio de esta historia, entenderá que es lo que pasa :3 y si no lo entienden, les sugiero que lean el capítulo 1 y lo entenderán xDD
¡Gracias a todos por todo el apoyo que me han brindado en este y en mis otros fics! ¡Los amo!
